Esdras Zuluaga

Esdras Zuluaga

Adelante en Fe

  1. 19h ago

    Milagros. Segunda Parte

    “Después de un tiempo, Jesús subió a Jerusalén para celebrar una fiesta de los judíos. Había en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que en hebreo se llamaba Betesda, y esta piscina tenía cinco puertas pequeñas. Alrededor de la piscina había una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, Y había un hombre que tenía treinta y ocho años de parálisis. Jesús vio a este hombre acostado, y como conocía que tenía mucho tiempo con su enfermedad, le dijo: – ¿Quieres ser sano? El paralítico respondió: – Señor, no tengo a nadie que me ayude a entrar en la piscina cuando el agua se agita. Siempre que intento llegar, otro enfermo entra antes que yo. Entonces Jesús le dijo: – Levántate, toma tu camilla y anda. Inmediatamente el hombre quedó sano, tomó su camilla y anduvo. Era un sábado. Entonces los judíos le dijeron al paralítico sanado: – Es sábado, y no está permitido cargar tu camilla. Él respondió: – El que me sanó me dijo “toma tu camilla y anda”. Entonces le preguntaron: – ¿Quién es el hombre que te dijo “toma tu camilla y anda”? El paralítico sanado no sabía quién era Jesús; porque Jesús se perdió entre la multitud que había en aquel lugar. Después Jesús encontró al paralítico en el templo; y le dijo: – Mira, estás sano; ya no peques más, porque te puede venir algo peor. El hombre se fue y avisó a los judíos que Jesús fue quien lo sanó. Y por este milagro los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado. Pero Jesús les respondió: – Mi Padre trabaja incluso el sábado para hacer su obra, por eso yo también trabajo. Por estas razones, los judíos tenían aún más motivos para intentar matarlo. No solo porque violaba el sábado, sino porque lo consideraban un blasfemo por igualarse a Dios al llamarlo su propio Padre.” JUAN 5:1-3, 5-18 TCB https://bible.com/bible/4013/jhn.5.1-3.TCB

    Milagros. Segunda Parte
  2. Sep 27

    Milagros

    “Al tercer día se celebró una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos también fueron invitados a la boda. Faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: – Ya no hay vino. Y Jesús le respondió: – ¿Qué tiene que ver eso conmigo y contigo, mujer?, todavía no ha llegado mi hora. Ella dijo a los que estaban sirviendo: – Hagan todo lo que Él les diga. Había seis tinajas de piedra que se usaban para el rito de purificación de los judíos, y cada una tenía una capacidad entre 80 a 120 litros. Jesús les dijo: – Llenen las tinajas de agua. Y ellos las llenaron totalmente. Luego Jesús les ordenó: – Saquen y lleven estas tinajas al administrador de la boda; así lo hicieron. Cuando el administrador de la boda probó el agua convertida en vino (no sabía de donde procedía este nuevo vino, en cambio los que estaban sirviendo sí sabían de su procedencia); llamó al esposo, y le dijo: – Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya están borrachos, sirven el vino de menor calidad; pero tú has hecho lo contrario, serviste el mejor vino ahora, dejaste el mejor vino para el final. Esta fue la primera señal que hizo Jesús, empezando su ministerio en Caná de Galilea, manifestó su gloria y los discípulos creyeron en Él. Después de esta señal, Jesús, su madre, sus hermanos y sus discípulos, descendieron a Cafarnaúm y permanecieron pocos días en este pueblo.” JUAN 2:1-12 TCB https://bible.com/bible/4013/jhn.2.1-12.TCB

    Milagros
  3. Sep 14

    Parábolas. Décima Parte

    “Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre que antes de irse de viaje, llamó a sus empleados y les encargó sus bienes. A uno le entregó cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada uno según su propia capacidad, y luego se fue de viaje. Inmediatamente, el que recibió cinco talentos los negoció y ganó otros cinco. De la misma manera, el que recibió dos talentos los negoció y los duplicó. En cambio, el que recibió un talento fue y lo escondió bajo tierra. Después de mucho tiempo, el hombre que se había ido de viaje regresó para ajustar cuentas con los empleados. Acercándose el que recibió cinco talentos, trajo otros cinco y dijo: “Señor, me entregaste cinco talentos; mira, gané otros cinco.” Le dijo el patrón al empleado: “¡Lo has hecho muy bien, eres un buen y fiel empleado, sobre lo poco has sido fiel, te pondré para que administres muchas cosas, entra a vivir la vida plena que tu Señor comparte contigo!” Acercándose también el que recibió dos talentos, dijo: “Señor, me entregaste dos talentos; mira, gané otros dos más”. Le dijo el patrón a este empleado: “¡Lo has hecho muy bien, eres un buen y fiel empleado, sobre lo poco has sido fiel, te pondré para que administres muchas cosas, entra a vivir la vida plena que tu Señor comparte contigo!”. Acercándose entonces el que recibió un talento, dijo: “Señor, yo sabía que tú eres un hombre muy duro, que recoges donde no sembraste y te beneficias de los frutos donde no abonaste; por eso tuve miedo y me fui y escondí tu talento bajo tierra, mira, aquí tienes lo que es tuyo”. Le respondió el patrón a este mal empleado: “Eres malo y perezoso, ¿sabías que recojo donde no siembro y me beneficio de los frutos donde no aboné la tierra?; entonces, si sabías que soy tan exigente, lo correcto era que entregaras mi dinero al banco, y cuando yo regresara, lo recogería junto con los intereses”. Entonces el patrón dijo a otro de sus empleados: “¡Quítenle el talento, y dénselo al que tiene diez! Porque el que usa bien lo que se le da, le será dado todavía más, pero el que no lo haga, aún lo poco que tiene se le quitará. Y al empleado inútil, expúlsenlo de aquí, envíenlo donde hay oscuridad, allí será el llanto y el rechinar de dientes”.” MATEO 25:14-30 TCB https://bible.com/bible/4013/mat.25.14-30.TCB

    Parábolas. Décima Parte

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