Lideramás

Irene Ruiz

Estrategia y liderazgo para hacer crecer tu negocio y conseguir un equipo Eficiente y Comprometido que haga crecer el negocio mientras recuperas tiempo y bienestar. ireneruizalcaraz.substack.com

  1. 1d ago

    Tu negocio funciona, pero aún no disfrutas del tiempo y calidad de vida que quieres... y se debe al equipo

    Cuando decidiste emprender y crear tu propio negocio, seguramente lo hiciste porque tenías una especialidad, una profesión que conocías bien, que te gustaba y que querías desarrollar. Quizá eras farmacéutico, médico, profesional de la hostelería, de la industria o de cualquier otro sector. Conocías tu profesión, pero al convertirte en propietario de un negocio apareció un nuevo rol para ti: el de empresario. Y con él llegaron nuevas responsabilidades. Ya no bastaba con ser bueno en tu especialidad. Ahora necesitabas aprender a gestionar un negocio: facturación, costes, rentabilidad, estrategia comercial, atención al cliente, horarios, jornadas, organización... Y aquí apareció una nueva realidad. Todo aquello que habías planificado para que tu negocio funcionara —objetivos, estrategia, procesos, organización— ahora dependía también de que tu equipo fuera capaz de llevarlo a cabo. Y aquí es donde encuentro una dificultad que se repite en muchos de los propietarios con los que trabajo: Han conseguido desarrollar sistemas para gestionar su negocio, pero no tienen la misma claridad sobre cómo liderar a las personas que forman parte de él. Hoy hablamos de cómo hacerlo. ----- Vamos a construir tu sistema de liderazgo paso a paso Precisamente esto es lo que vamos a trabajar durante nuestro taller gratuito en directo los días 10, 11 y 12 de noviembre, a las 10:00 h (hora peninsular española). Durante estos tres días vamos a trabajar sobre una hoja de ruta que te permitirá comprender los diferentes componentes del sistema de liderazgo y cómo empezar a implementarlos en tu negocio. Puedes inscribirte aquí This is a public episode. If you'd like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit ireneruizalcaraz.substack.com/subscribe

  2. 4d ago

    No necesitas controlar la reacción del otro para liderar con confianza

    Imagina que tienes que mantener una conversación con una persona de tu equipo y ya anticipas cómo va a reaccionar. Quizá se ponga a la defensiva, tire balones fuera, se ofenda, se bloquee o empiece a cuestionar todo lo que le dices. Y tú, que lo único que quieres es mantener una conversación constructiva para mejorar los resultados, empiezas a sentir preocupación, frustración o incluso enfado antes de empezar la conversación porque piensas que, por mucho que tú quieras hacer las cosas bien, la reacción de esa persona va a impedir que la conversación llegue a buen puerto. Y aquí es donde muchas veces empieza el problema. … Decides dejarla para más adelante, esperando encontrar un momento mejor. …. O, cuando finalmente la mantienes, acabas justificándote, sobreexplicando, intentando convencer a la otra persona… … o entrando en una discusión que no lleva a ninguna parte. Y, efectivamente, la conversación termina tan mal como habías anticipado. Por eso es tan importante aprender a sostener esas emociones y mantener conversaciones constructivas incluso cuando sabemos que van a resultar incómodas. Porque la calidad de nuestro liderazgo no se demuestra únicamente cuando las conversaciones son fáciles, sino precisamente cuando representan un reto. ------- La masterclass: Gana confianza ante conversaciones difíciles será mañana, martes 27 de octubre, a las 16:00 h (España). Si formas parte de alguno de nuestros programas de liderazgo, esta sesión está incluida. Y si eres miembro anual de Substack, también tienes acceso como bonus, tanto a la sesión en directo como a la grabación. Además, durante el directo podrás plantear tus preguntas para que podamos trabajar sobre tus propias situaciones. Si todavía no eres miembro anual, puedes unirte aquí debajo y acompañarnos mañana. Unirme Substack anual Porque desarrollar confianza como líder no significa dejar de encontrarte con situaciones difíciles. Significa aprender a liderarlas con serenidad, seguridad y herramientas que te permitan avanzar. ¡Vamos a por ello! This is a public episode. If you'd like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit ireneruizalcaraz.substack.com/subscribe

  3. 6d ago

    Cómo liderar desde la serenidad y la paz interior cuando el enfado es la emoción que más sientes cada día

    Si eres propietario de un negocio o lideras un equipo, seguramente eres una persona muy resolutiva. Quizás siempre lo has sido o quizás es una habilidad que has desarrollado precisamente por las responsabilidades que has ido asumiendo. Y, desde luego, es una gran fortaleza. De hecho, muchos propietarios de negocios reconocen que gracias a esa capacidad para resolver problemas han conseguido llegar hasta donde están hoy. Porque, como sabes, cuando lideras un equipo, las incidencias, los problemas, los retos y los imprevistos forman parte de tu día a día… Y ser resolutivo te ayuda a avanzar. Pero ¿qué ocurre cuando a pesar de ser tan resolutivo te frustra o te nefada tener que estar siempre dando soluciones a un equipo del que esperabas más… más responsabilidad, más pensar, más resolver…? muchos propietarios y líderes me dicen: «Irene, lo que yo quiero es conseguir paz mental. Quiero tener serenidad. No quiero enfadarme tanto ni sentir tanta frustración». La paz interior, un objetivo maravilloso y saludable. Pero ¿cómo la conseguimos en este día a día que despierta tanto enfado o frustración? --------- Este martes trabajaremos de forma práctica cómo desarrollar esa serenidad en tu liderazgo El próximo martes 27 de octubre tendremos una nueva masterclass en la que vamos a trabajar precisamente esta habilidad: cómo desarrollar la confianza y la serenidad necesarias para afrontar las conversaciones y situaciones difíciles del día a día con tu equipo. Porque puedes ser una persona muy resolutiva, proactiva y comprometida y, aun así, sentir que te falta paz interior. Y quiero ayudarte a desarrollar las herramientas de autoliderazgo que te permitan cambiar esa experiencia. Esta masterclass está incluida en la membresía anual de Substack, junto con el acceso a los recursos prácticos del Impact Leadership Lab, las herramientas de comunicación y autoliderazgo y nuestra comunidad. Si todavía no eres miembro anual, estás a tiempo de unirte y participar en la sesión. Quiero unirme Si prefieres entrar a nuestro programa de implementación o trabajar con nosotros en consultoría 1:1 reserva aquí una sesión de valoración y hablamos ;): Reservar sesión Más info aquí: https://etie.es This is a public episode. If you'd like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit ireneruizalcaraz.substack.com/subscribe

  4. Oct 21

    Lidiar con las emociones del equipo

    Seguimos con esta serie especial de artículos de autoliderazgo. Hoy quiero hablarte de una parte de la gestión emocional en el liderazgo que considero fundamental: la gestión de las emociones de los demás. Hasta ahora, en los últimos audios, te he hablado principalmente de que la importancia de ser consciente de qué emoción te acompaña a cada conversación y cómo gestionarla para comunicarte desde mayor confianza y serenidad es clave para un liderazgo saludable y eficiente. Precisamente, el próximo martes 27 vamos a trabajar todo esto en una masterclass que realizaremos con los miembros anuales de Substack, que tienen incluido el acceso a nuestro Lab de Liderazgo como Bonus. Pero hoy quiero hablarte de la otra parte que también vamos a trabajar en esa masterclass: ¿Qué ocurre con las emociones de la otra persona durante la conversación?¿Cómo lidio con ellas y hago que la conversación siga enfocada a un resultado constructivo? ------- El 27 de octubre lo trabajaremos juntos en una masterclass práctica El próximo martes 27 de octubre vamos a dedicar una hora a trabajar precisamente cómo gestionar nuestras emociones y acompañar las emociones de los demás durante las conversaciones difíciles. En esta masterclass te llevarás un método que podrás utilizar paso a paso para preparar tus conversaciones y afrontarlas con mayor confianza y serenidad. Si ya estás dentro de nuestros programas, Lab ded Liderazgo o eres miembro anual de Substack, ya tienes incluida tu invitación. Y si todavía no estás dentro, ahora puedes acceder durante un año completo por 97 €, una oferta temporal de octubre. Además de esta masterclass, tendrás acceso a recursos prácticos de comunicación, liderazgo por perfiles y autoliderazgo, así como a nuevas herramientas semanales para aplicar directamente en tu día a día. Porque liderar también consiste en saber responder a esas conversaciones que tú no has elegido, pero que se presentan y necesitan ser gestionadas. Con personas diferentes, perfiles diferentes, generaciones diferentes y situaciones que no siempre podemos anticipar. Y cuanto mejor preparado estés para afrontarlas, mejores resultados podrás conseguir, con mayor confianza y serenidad. Si prefieres que hablemos de cómo podemos ayudarte en nuestro programa de implementación o consultoría 1:1 reserva aquí una sesión de valoración y hablamos: reservar sesión de valoración ¡Seguimos! This is a public episode. If you'd like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit ireneruizalcaraz.substack.com/subscribe

  5. Oct 19

    EP.336 LIDERAR SIN MIEDO

    Arrancamos con otro episodio de esta serie especial sobre autoliderazgo y gestión emocional aplicada al liderazgo de equipos. Hoy quiero hablarte de liderar sin miedo. Y quiero empezar contándote de dónde nace esta reflexión porque, como sabes, me inspiro mucho en el día a día con nuestros clientes. Creo que no hay nada mejor que hablar de la realidad que viven los propietarios de negocios y mandos intermedios con los que trabajamos. Personas que seguramente se encuentran con situaciones muy similares a las tuyas. Una reflexión que nació en nuestro primer evento presencial El viernes pasado celebramos nuestro primer evento presencial en Madrid que fue una experiencia fabulosay que repetiremos ;) Durante la jornada trabajamos siguiendo la misma línea que utilizamos en nuestros programas: desde el autoliderazgo, pasando por el conocimiento de los perfiles de comportamiento, hasta llegar a la comunicación. En uno de los ejercicios, una compañera compartió su propósito: «Yo me propongo, a partir de ahora, liderar sin miedo». Y después añadió que quiere ser capaz de establecer límites, mantener las conversaciones necesarias y ganar credibilidad como líder, mejorando también la convivencia y el entorno de trabajo. Pero yo me quedé con aquellas palabras: liderar sin miedo. Cuando terminó, le dije: «Tengo que volver a esta frase, porque liderar sin miedo no puede ser un objetivo. No va a ser posible». Entonces invité al resto de los participantes a reflexionar: ¿Por qué podríamos cambiar esta frase? ¿Qué le recomendaríais a vuestra compañera? Surgieron muchas ideas, pero hubo una que se repitió bastante y que me gustó especialmente: Liderar con confianza. Y esta es precisamente la reflexión que quiero compartir hoy contigo. ¿Por qué liderar sin miedo no puede ser un objetivo pero sí debe serlo liderar con confianza a pesar del reto que supone liderar? ---- La semana que viene arrancamos con nuestra nueva membresia Lab de liderazgo de Impacto y lo hacemos con: 📅El lunes liberaremos un vídeo de mentalidad en el que empezaremos a trabajar nuestros enfoques para desarrollar un liderazgo eficiente, orientado a la mejora continua. 📅Y el martes 27 de octubre tendremos nuestra masterclass en directo: «Cómo ganar confianza ante conversaciones difíciles con tu equipo». Vamos a trabajar con herramientas prácticas para aprender a identificar qué sentimos antes de una conversación que nos preocupa, nos pone nerviosos o nos enfada, comprender qué nos está indicando esa emoción y prepararnos para darle una salida constructiva. Para que puedas llegar a esa conversación con mayor confianza y serenidad y conseguir que, a pesar de la dificultad, tu comunicación contribuya a construir autonomía, compromiso, desempeño y mejores resultados. Si todavía no formas parte del Lab de Liderazgo de Impacto, puedes acceder aquí: https://etie.es/labliderazgo ¡Nos vemos dentro! Si quieres que hablemos de cómo podemos ayudarte en nuestr programa de implementación o consultoría 1:1 reserva aquí una sesión de valoración y hablamos: reservar sesión de valoración This is a public episode. If you'd like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit ireneruizalcaraz.substack.com/subscribe

  6. Oct 15

    No tienes que liderar intentando gustar a todo el mundo

    Hoy quiero hablarte de una idea que, siendo una realidad, quizá no te guste mucho escuchar: tú no tienes que liderar intentando gustar a nadie. Sé que somos muchos los que queremos tener un equipo motivado, un entorno laboral saludable y unas relaciones profesionales sanas y constructivas. Y precisamente por eso nos esforzamos en escuchar, en tener en cuenta las diferentes opiniones, en buscar acuerdos y en tomar decisiones que generen el mayor bienestar posible. Pero fíjate qué ocurre muchas veces. Por más que te esfuerzas en tomar una decisión con la que todos estén de acuerdo, organizar una reunión que todos consideren útil o establecer unos horarios que encajen con las necesidades del equipo, siempre hay alguien a quien no le gusta. Alguien que se compara con otro compañero, que considera que debería haberse hecho de otra manera o que, sencillamente, habría preferido otra decisión. Y ahí es donde puede empezar tu conflicto interno y tu falta real de liderazgo eficiente. Hoy hablamos de esta realidad en el podcast. --------- Recuerda, Ahora, al unirte como miembro anual recibes como bonus el acceso al Laboratorio de Liderazgo de Impacto durante todo tu año de membresía. Además, el próximo martes 27 de octubre tendremos una masterclass en directo: Cómo ganar confianza ante conversaciones difíciles con tu equipo. Trabajaremos una técnica práctica de autoliderazgo para gestionar tus emociones y afrontar esas conversaciones con mayor confianza y serenidad. No cuando todo va bien, que ahí es fácil, sino precisamente en esos momentos que más estrés pueden generarte y en los que más te juegas el bienestar, los resultados y el entorno saludable que quieres construir con tu equipo. 👉 Hazte miembro anual y accede al Laboratorio de Liderazgo de Impacto y a la masterclass Te espero dentro del Laboratorio. ¡Vamos a por ello! This is a public episode. If you'd like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit ireneruizalcaraz.substack.com/subscribe

  7. Oct 11

    EP.333 El eslabón perdido del liderazgo: aprender a gestionar tus propias emociones

    En el episodio anterior compartía contigo cinco lecciones que he aprendido a lo largo de más de 15 años liderando equipos y que me han ayudado a conseguir algo que valoro muchísimo: paz mental. Las cinco tenían algo en común: la comunicación. Esa comunicación del día a día que nos permite alcanzar acuerdos, activar el compromiso y la proactividad de los empleados, mejorar las relaciones profesionales y crear una cultura de colaboración y entendimiento. Y todo ello sin pretender que desaparezcan los problemas, los malentendidos, las diferencias de opinión o los conflictos. Porque forman parte de la realidad de cualquier equipo. Sin embargo, hoy quiero hablarte de algo que considero que cuando se habla de comunicaión no se puede obviar, al menos si queremos que sea eficiente y real.... ¿Qué ocurre emocionalmente dentro de ti mientras intentas liderar todas esas situaciones? Porque puedes aprender técnicas de comunicación, desarrollar tu capacidad para gestionar personas y conseguir que los demás te perciban como un líder respetuoso y profesional. Y, aun así, terminar tu jornada con una carga emocional que te llevas a casa. A mí me ocurrió. Cuando pasé del laboratorio a liderar personas, descubrí una dificultad que no esperaba Antes de liderar equipos trabajaba en el laboratorio. Me encantaba la parte técnica, racional y analítica de mi trabajo: analizar datos, identificar variables, mejorar procesos, optimizar resultados... Me desenvolvía muy bien en ese entorno. Cuando surgía un problema, podía analizarlo, buscar sus causas, plantear soluciones y comprobar resultados. Y aunque no todos los días eran perfectos, normalmente terminaba mi jornada satisfecha y tranquila. Pero cuando empecé a liderar equipos, apareció una variable nueva que no sabía gestionar tan bien: las emociones. Las de los demás y, especialmente, las mías. De repente, ya no bastaba con presentar datos, razonar decisiones y alcanzar acuerdos desde la lógica. También había opiniones, críticas, juicios, diferencias de criterio, actitudes difíciles y personas que reaccionaban de maneras que no siempre comprendía. Recuerdo reuniones en las que alguien cuestionaba una decisión que había tomado delante de otros compañeros. Situaciones en las que una persona aprovechaba la ausencia de otra para criticarla. Conversaciones en las que intentaba explicar algo con toda la lógica del mundo y, sin embargo, la otra persona seguía reaccionando de una manera que me resultaba frustrante. Y empecé a descubrir emociones que hasta entonces no habían tenido tanto protagonismo en mi vida profesional. Enfado. Frustración. Preocupación. Inseguridad. También aparecieron comportamientos que probablemente reconocerás: anticipar conversaciones difíciles, dar demasiadas explicaciones, evitar determinadas situaciones o sentir que algunas personas eran mucho más fáciles de liderar que otras. Mi problema no era que perdiera las formas o que tratara mal a los demás. Por mi propio perfil de comportamiento, con un componente Estable bastante marcado, siempre he tenido tendencia a contener mis emociones y mantener una actitud serena hacia fuera. Intentaba escuchar, explicar mis decisiones, buscar acuerdos y actuar con respeto. Pero eso no significaba que me sintiera serena por dentro. Muchas veces estaba conteniendo una gran cantidad de estrés, frustración o preocupación. Y después me lo llevaba a casa. Y aquello empezó a quitarme parte del disfrute de un trabajo que realmente me apasionaba. Me gustaba lo que hacía, pero había situaciones que me hacían sufrirlo. Y yo quería recuperar mi paz mental. No necesitaba cambiar la realidad del liderazgo. Necesitaba aprender a relacionarme con ella de otra manera Evidentemente, necesitaba desarrollar mis competencias de liderazgo. Aprender técnicas de comunicación asertiva, comprender los diferentes perfiles de comportamiento y saber cómo adaptar mi comunicación a cada persona fue un antes y un después. Pero seguía faltándome algo. No quería únicamente aprender a gestionar mejor las reacciones de los demás. Quería aprender a gestionar lo que esas reacciones provocaban dentro de mí. Porque la realidad de liderar personas no iba a cambiar. Siempre existirían diferencias de opinión, problemas de actitud, decisiones difíciles, incumplimientos o conversaciones incómodas. Lo que sí podía cambiar era mi capacidad para afrontar esas situaciones sin perder mi bienestar emocional. Y ahí descubrí lo que se convirtió en una de mis grandes pasiones: la inteligencia emocional aplicada al liderazgo. Comencé leyendo libros, asistiendo a charlas y realizando pequeñas formaciones. Después profundicé mucho más, hasta especializarme en inteligencia emocional. Y tengo que decirte que me enamoré literalmente de esta disciplina. Sobre todo porque descubrí que no era algo abstracto, teórico o basado en frases motivacionales. Existían herramientas prácticas que podía aprender, aplicar y utilizar para comprender mis emociones, gestionar mis reacciones y desarrollar serenidad ante situaciones difíciles. Y eso fue exactamente lo que empecé a hacer. El puente que falta entre el desarrollo personal y la gestión de equipos Cuando hablamos de liderazgo, solemos encontrar dos grandes áreas de trabajo. Por un lado, el desarrollo personal: conocerte mejor, identificar tus fortalezas, reconocer tus áreas de mejora, trabajar tus creencias o desarrollar tu mentalidad. Por otro, la gestión de equipos: aprender a delegar, comunicarte con asertividad, dar feedback, establecer límites, motivar a las personas o gestionar conflictos. Pero entre ambas existe un puente que, desde mi experiencia, no siempre recibe la atención que merece: Cómo te relacionas tú con tus propias emociones mientras estás liderando a los demás. Porque esas emociones influyen en tu comunicación, en tus decisiones, en tu manera de afrontar los conflictos y, por supuesto, en tu bienestar. Piensa en algunas situaciones habituales: * Necesitas decir que no a una petición, pero te preocupa que la otra persona se enfade. * Tienes que dar feedback a alguien que suele ponerse a la defensiva y llevas días posponiendo la conversación. * Un empleado cuestiona una decisión y sientes un enfado que te cuesta gestionar. * Has tenido una reunión complicada y sigues repasando mentalmente lo que dijiste y cómo reaccionaron los demás. * Sabes que necesitas establecer un límite, pero te preocupa deteriorar la relación profesional. Puedes conocer perfectamente las técnicas de comunicación que deberías utilizar en cada caso. Sin embargo, si no sabes gestionar lo que estás sintiendo, es posible que termines evitando la conversación, justificándote demasiado, reaccionando desde el enfado o dedicando una cantidad enorme de energía a anticipar lo que podría ocurrir. Por eso considero que el autoliderazgo no es un complemento del liderazgo. Es una de sus bases. Una conversación difícil comienza antes de sentarte frente a la otra persona Esta es una de las aplicaciones más prácticas del autoliderazgo. Cuando tienes por delante una conversación que te genera preocupación, enfado o inseguridad, la preparación no debería limitarse a pensar qué vas a decir. » También necesitas prepararte emocionalmente. » Reconocer qué estás sintiendo. » Identificar qué pensamientos están alimentando esa emoción. » Comprender qué es lo que realmente te preocupa. » Y utilizar tus herramientas de autoliderazgo para desarrollar un enfoque mental que te aporte realismo y, al mismo tiempo, serenidad. Auto liderazgo no se trata de convencerte de que todo va a salir bien. Ni de imaginar que la otra persona va a reaccionar como tú deseas. Se trata de aceptar que puede haber desacuerdos, incomodidad o incluso enfado, y que aun así puedes afrontar esa conversación con confianza, respeto y profesionalidad. Desde ahí, tu comunicación cambia. Escuchas con mayor apertura. Te resulta más fácil expresar lo que necesitas. Puedes establecer límites sin sentir que tienes que justificarte constantemente. Y eres más capaz de mantener el foco en el objetivo de la conversación, en lugar de quedar atrapado en la reacción emocional de la otra persona. No has cambiado a los demás. Has cambiado tu manera de afrontar la situación. Y eso puede mejorar tanto los resultados de tu liderazgo como tu calidad de vida. Liderar de forma saludable no significa evitar las decisiones difíciles Hay algo que considero fundamental cuando hablamos de bienestar emocional en el trabajo. No estamos hablando de crear un entorno donde todo sea perfecto, todo el mundo esté siempre contento y nunca existan conflictos. Eso no sería realista. Liderar también implica abordar problemas de desempeño, corregir comportamientos, tomar decisiones que no gustan e incluso, en determinadas circunstancias, terminar una relación laboral. Y la inteligencia emocional también es necesaria en esos momentos. De hecho, a veces lo más saludable es afrontar una decisión difícil a tiempo y desde el respeto, en lugar de prolongar durante meses una situación que está perjudicando al equipo, al negocio y a las propias personas implicadas. El miedo a una conversación no debería llevarnos a mantener indefinidamente una situación que necesita resolverse. Pero tampoco podemos justificar cualquier comportamiento del líder en nombre de su propia tranquilidad. El bienestar emocional de quien lidera importa tanto como el bienestar de las personas que forman parte del equipo. No se trata de que tú te vayas tranquilo a casa después de haber generado un entorno de tensión, miedo o malestar para los demás. Se trata de conseguir que tu liderazgo tenga un impacto constructivo hacia fuera y, al mismo tiempo, un impacto saludable hacia dentro. Que puedas terminar un día complicado pensando: «Hoy hemos tenido conversaciones difíciles. Hemos escuchado diferentes

  8. Oct 7

    EP.332 Cómo conseguir paz mental en el Liderazgo: cinco conclusiones tras más de 15 años liderando equipos

    Cuando pasé de técnico de laboratorio a responsable de laboratorio, lo primero que me planteé fue qué sabía yo de gestionar un área. Pensé en presupuestos, en el seguimiento de objetivos y de KPIs para poder presentarlo luego en las reuniones con la dirección, en el manejo de los turnos y de todo lo que tiene que ver con el horario del equipo. En ningún momento me pregunté qué sabía yo de liderar a personas. Qué sabía de gestionar conflictos. Qué sabía para activar el compromiso o la motivación de los empleados. Empecé como becaria en un laboratorio y con 29 años tuve la oportunidad de liderar a mi primer equipo como responsable de un laboratorio de análisis en la empresa privada. Después fui directora de calidad, después directora de operaciones, y a día de hoy tengo mi propio equipo en ETIE. Son más de 15 años liderando mis propios equipos y más de 10 acompañando a otros líderes a implementar un sistema de liderazgo. De todo eso han salido cinco conclusiones que quiero compartir contigo. No las he leído en ningún libro, las fui intuyendo yo por mi propia experiencia y después comprobé que se repiten en la experiencia de mis clientes, que acaban llegando a la misma conclusión. Lo que nadie me había contado del puesto Fue un aprendizaje de la propia vida. Nunca antes nadie me había hablado de esto, ni yo había caído. Pero durante mis primeros años de liderazgo me di cuenta de que la mayor parte de mi tiempo la dedicaba a hacer que el equipo funcionase: * responder dudas y preguntas, * recordar tareas o indicaciones, * mediar en malentendidos o en desacuerdos * y, en algunos momentos, gestionar conflictos importantes que había que resolver porque estaban afectando a la convivencia, a la manera en que colaborábamos y, por lo tanto, a los resultados del área. Pasaba mucho más tiempo de mi jornada atendiendo al equipo y asegurando que funcionase que en mi despacho, mirando los objetivos, los KPIs y los presupuestos. Esto que me pasó a mí lo he visto muchísimas veces después, acompañando a clientes. Mandos intermedios que te dicen que entendían que su puesto era distinto del resto del equipo técnico y que te describen sus tareas: “me encargo de los pedidos, de asistir a las reuniones con la dirección, de definir y desarrollar ciertos estándares o documentos escritos, de algo técnico. Pero que yo tenga que activar la motivación, el compromiso, asegurar que el equipo funcione, eso no me lo había planteado como parte de mi trabajo.” ¿Y cuál es la reacción normal? Frustración. Si yo creo que no estoy aquí para lidiar con conflictos, quejas, peticiones, exigencias y negociaciones… … y es justo lo que me encuentro cada día.. lo que aparece es ese enfado y ese agotamiento emocional de “esto es injusto, esto no es lo que me toca, parecen nicños, no existe sentido común…”. Cuando realmente sí es lo que te toca. El cansancio emocional del líder de equipo llega por el hecho de no entender qué es liderar a un equipo de manera completa. La gestión del área y del negocio es una parte, y es importantísima. La otra cara de la moneda, que no se puede separar, es liderar la convivencia y el día a día con el equipo. Cuando uno lo acepta y lo entiende, aparece la paz mental que tanto se desea en el puesto de liderazgo Cuando se conoce qué conlleva liderar equipos y se acepta, el enfoque de cuál es tu puesto, tus funciones, tus responsabilidades y sobre todo qué puedes hacer tú en el día a día cambia totalmente. Ahora sabes que puedes impactar en el equipo para mejorar la convivencia, la colaboración, la cooperación y el rendimiento, y además se espera esto de ti. Cuando uno lo entiende, adquiere paz con el puesto. Ya no me frustro porque considere que es injusto que me toque, sé que me toca y lo acepto. Y en esa aceptación se abre la posibilidad de preguntarse cómo lo hago ahora. 5 conclusiones que te ayudan a liderar con mayor calidad de vida Estos años de aprendizaje han sido clave para entender cómo liderar equipos, a pesar de todos los retos que conlleva, puede transformarse en una carrera profesional satisfactoria y fiente de calidad de vida. Estas son las cinco conclusiones más importantes a las que llegué y que espero te ayuden a ti. 1. Liderar es, principalmente, comunicar Puedes tener claros los objetivos, los procesos, las descripciones de puesto, los estándares y los presupuestos. Pero si no sabes qué decir cuando alguien se queja, cuando hay un incumplimiento, cuando alguien cuestiona una decisión tuya, cuando alguien reacciona mal ante un límite o se pone a la defensiva ante un feedback, todo tu sistema de gestión se cae en la conversación, en la comunicación diaria. Liderar también es saber qué decir cuando la conversación se complica, cuando el acuerdo no llega a la primera. Y sobre todo cuando te corresponde comunicar algo que, siendo necesario para el negocio y para la convivencia del equipo, no va a gustar a todo el mundo. En la calidad de esa comunicación está la respuesta del equipo: la motivación o la desmotivación, el compromiso o la desvinculación, el foco en objetivos o simplemente en el cumplimiento de tareas. Todo lo demás, las herramientas de gestión, el plan de negocio, que es tan importante, va a ser efectivo o no según cómo se comunique el líder en el día a día con quien pone en marcha y hace funcionar ese plan. 2. Tu trabajo como líder no es evitar que tu equipo se incomode Tú no estás liderando para evitar que tu equipo se enfaden, que se frustren, que no estén de acuerdo con una decisión o que en un momento determinado se preocupen. Eso es parte de la vida. La vida tiene días buenos y fáciles, cargados de emociones agradables, y otros más difíciles, llenos de reto, que vienen acompañados de las que llamamos emociones desagradables, como la frustración, el enfado o la preocupación. En la incomodidad existe motivación y existe una oportunidad de crecimiento que muchas veces necesitamos para crear evolución, motivación y mejora conitnua. Yo siempre digo que la indiferencia es peor que el enfado o la frustración, porque en la indiferencia no hay motivación. En el enfado, en la frustración, en la preocupación todavía la hay motivación. Y fíjate que gracias a decir que no cuando toca, a pedir esa responsabilidad y buscar ese desempeño, a dar un feedback constructivo en el momento adecuado y a mantener un estándar, el propio empleado puede crecer y desarrollarse como profesional. Puede aprender a través de su experiencia. Y que alguien que ha pasado por tu equipo pueda decir “termino mi periodo con esta persona sabiendo más de lo que sabía, habiendo desarrollado habilidades que no tenía cuando empecé en su equipo” es el desarrollo profesional que todo líder tiene que buscar. Además, el entorno que creas así es claro, profesional y justo. La incomodidad bien liderada puede crear un entorno y unas relaciones saludables. 3. Ser cercano no significa contarlo todo ni permitirlo todo Puedes escuchar, comprender, empatizar y preocuparte de verdad por tus empleados. Y aun así, en muchas ocasiones lo más saludable es poder decir: entiendo tu situación, sin embargo este criterio se mantiene. Se mantiene porque el beneficio que se busca es este, o el perjuicio que se quiere evitar es este otro. La empatía no elimina los límites. 4. Si tu estado emocional dirige tus conversaciones, tu equipo lo nota Y en ese notarlo se genera una cultura en la que, si un día permites algo, otro día ese mismo algo te molesta. Un día explicas demasiado y otro respondes de forma brusca, corta, al grano, porque estás cansado de repetir lo mismo. Lo que percibe el equipo no es un liderazgo emocionalmente consistente. Lo que percibe es: no sé si me puedo fiar de ti, no sé si te puedo contar una preocupación, porque depende de si hoy te pillo bien o te pillo mal. Una cosa es incluir la emoción en mi comunicación para hacerla más eficiente y otra dejarme llevar por ella, de modo que mi comunicación genere un impacto negativo en los demás según lo que siento o según cómo lo regulo. Tu equipo necesita saber qué esperar de ti. No solo si vas a estar o no, si hay reunión o no, sino también que te sostienes emocionalmente y que, por lo tanto, cuando hay problemas, cuando algo no va bien, cuando tienen dudas, pueden contar contigo. 5. El liderazgo se aprende He oído muchísimas veces aquello de “yo tendría que volver a nacer para ser un líder natural”. Y sin emabrgo, el líder natural no tiene nada que ver con un líder empresarial o de organizaciones. El líder natural es esa persona carismática que, en un entorno de iguales, amigos, familiares o conocidos, por su carisma se hace con la simpatía de la gente en ese momento. El líder empresarial o de equipo tiene que ver con cómo, en una convivencia de personas diferentes, con perfiles, edades, roles y responsabilidades distintas, se coordinan y cooperan para conseguir objetivos concretos. Y con verse todos los días, sí o sí, X horas. No puedes elegir un “hoy no salgo porque no me encuentro bien”, como en lo personal. Aquí te toca ir a trabajar. No porque seas propietario o manager o lleves 20 años trabajando vas a saber automáticamente poner un límite, responder a una queja, delegar sin perseguir, dar feedback o gestionar una reacción emocional. Tampoco porque seas un líder carismático, porque no tiene nada que ver. Tiene que ver con qué herramientas has adquirido para, cuando te encuentres con esa situación, saber liderarla, primero desde tu propio autoliderazgo, desde tu autorregulación emocional, y después hacia el impacto que tienes en el equipo. El liderazgo se aprende. Son habilidades, y las habilidades se adquieren con herramientas, se trabajan y se entrenan. Eso es liderar. Lo que tienen en común todas estas situaciones: La comunicación. Gran parte de

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