Poesía suelta

J. Oscar Ramírez V.

Poesía suelta es un proyecto de cultura que tiene la intención de promover las bellas artes con colaboraciones nacionales e internacionales. Destacando a literatos, dramaturgos, actores y actrices de renombre. Sin embargo, también ofrece la oportunidad a nuevos talentos. Ponte comodx para que disfrutemos de Jaime Sabines, Mario Benedetti, Elvira Sastre, Edgar Allan Poe, Gabriela Mistral, Walt Whiteman, Sor Juana Inés, Marwan, y más. Yo soy Oscar Ramírez, sígueme en @poesia.suelta , en Instagram y Facebook. ¡Hasta el próximo poema!

  1. A mi padre de Ramón López Velarde con Lizeth Palacios

    01/26/2024

    A mi padre de Ramón López Velarde con Lizeth Palacios

    A mi padre de Ramón López Velarde Nunca, señor, pensé que el verso míocuando te hablara en él por vez primerala música filial de los veinte años,del huérfano infelice la voz fuera.Nada valió la familiar plegaria;moriste en plena vida, y ¡qué contrastetocóles a los tuyos, muerto amado,en la noche fatal que agonizaste!Noche con paz de luna; también fuistenoche más que ninguna tormentosa;tus horas de martirio florecieronen mi jardín, como sangrienta rosa.Todo lo evoco, Padre: tus quejidos;tus palabras postreras; la voz tristecon que te habló tu hermano sacerdote;la mañana de otoño en que moriste;los cirios -compañeros de velada-;la madre y los hermanos, todos juntos;el ataúd que sale de la casa;el sollozante oficio de difuntos;y ¡oh infinita bondad la de los padres!los ojos muertos de tu faz piadosaque me vieron por último con lástimaen las orillas de la negra fosa.Supe después lo enormemente tristeque es la trsiteza del hogar vacíoy lloré con la marcha de la madrepara tierras del norte. Mas confíoque te he de ver, oh Padre, para siemprecon mis pupilas de resucitado.Aquel buen ángel que guardó el sepulcrode Jesucristo, y que miró extasiadola tierra redimida, y a las santasmujeres que buscaban al Amado,las consoló, verá concluir su oficiocuando el último Adán encuentre abiertoslos eternos lugares de victoriay no haya quien pregunte por sus muertos. ¡Comparte y disfruta de #PoesíaSuelta!

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  2. Cartas a Clara de Juan Rulfo

    01/18/2024

    Cartas a Clara de Juan Rulfo

    Cartas a Clara Méx. D. F. 31 de Feb. de 1945 Criatura: Ayer no me divertí, ni antier, ni antes de antier, ni ningún día, así que no fue por eso que no te escribí, sino porque soy muy flojo, el tipo más flojo que tú hayas conocido. Además de flojo que soy, tengo el corazón malo, pues cuando sintió que pasaban los días y no veía a Kiko se puso enfermo de todo a todo. Y una cosa así, desesperada, no tiene juicio, ni logra entender por qué lo tratan de ese modo, separándolo tan de repente de lo que él más quiere. Ahora te voy a decir otra cosa: no te enojes conmigo porque no escribí luego luego, pues cuando te pones corajuda te ves muy bonita, y yo no quiero que te veas bonita no estando yo ahí para mirarte. Ojalá no te hayas enfermado de catarro ni de nada. Yo no quiero que te enfermes nunca; lo que sí quisiera es conseguir que permanecieras siempre con la sonrisita que tienes y con los ojos que tienes, así de alegres, que a veces me da miedo pensar que alguien, nomás de ver eso, se enamore de ti. No, no me gustaría que sucediera. Yo solo quiero ser el único enamorado de esa cosa que Dios puso mucho cuidado en hacer hermosa y, para acabar, darle permiso para andar sobre la tierra, con el fin de volver loco a este loco muchacho que tú conoces. Mujercita: Ayer pensé en ti y antier y antes de antier y todos estos días. Además, pensé lo bueno que sería yo si encontrara el camino hacia el durazno de tu corazón; lo pronto que se le acabaría la maldad a mi alma y lo despiadado. ¿No te he contado alguna vez lo despiadado que soy? Pues sí, Kiko, yo odio mucho al mundo y mi odio es constante. Quizá por esto el mundo me ha tratado mal y me ha hecho desafortunado. ¿Pero soy desafortunado, Kiko? ¿Verdad que no lo soy? ¿Acaso tú no eres para mí toda la riqueza junta y un rinconcito de suave tranquilidad? Algún día lo sabré, ¿no, Kiko? Por lo pronto, me puse a medir el tamaño de mi cariño y dio 685 kilómetros por la carretera. Es decir, de aquí a donde tú estás. Ahí se acabó. Y es que tú eres el principio y fin de todas las cosas. No te me vayas a enojar por la letra colorada con que escribí esta carta, ni por ninguna nada, ¿eh? Espera hasta el lunes que yo esté ahí para verte la carita corajuda, Kiko, vida mía. Juan

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  3. Besos de Gabriela Mistral

    01/10/2024

    Besos de Gabriela Mistral

    Besos de Gabriela Mistral Hay besos que pronuncian por sí solosla sentencia de amor condenatoria,hay besos que se dan con la miradahay besos que se dan con la memoria. Hay besos silenciosos, besos nobleshay besos enigmáticos, sinceroshay besos que se dan sólo las almashay besos por prohibidos, verdaderos. Hay besos que calcinan y que hieren,hay besos que arrebatan los sentidos,hay besos misteriosos que han dejadomil sueños errantes y perdidos. Hay besos problemáticos que encierranuna clave que nadie ha descifrado,hay besos que engendran la tragediacuantas rosas en broche han deshojado. Hay besos perfumados, besos tibiosque palpitan en íntimos anhelos,hay besos que en los labios dejan huellascomo un campo de sol entre dos hielos. Hay besos que parecen azucenaspor sublimes, ingenuos y por puros,hay besos traicioneros y cobardes,hay besos maldecidos y perjuros. Judas besa a Jesús y deja impresaen su rostro de Dios la felonía,mientras la Magdalena con sus besosfortifica piadosa su agonía. Desde entonces en los besos palpitael amor, la traición y los dolores,en las bodas humanas se parecena la brisa que juega con las flores. Hay besos que producen desvaríosde amorosa pasión ardiente y loca,tú los conoces bien, son besos míosinventados por mí, para tu boca. Besos de llama que en rastro impresollevan los surcos de un amor vedado,besos de tempestad, salvajes besosque solo nuestros labios han probado. ¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;cubrió tu faz de cárdenos sonrojosy en los espasmos de emoción terrible,llenáronse de lágrimas tus ojos. ¿Te acuerdas que una tarde en loco excesote vi celoso imaginando agravios,te suspendí en mis brazos... vibró un beso,y qué viste después...? Sangre en mis labios. Yo te enseñé a besar: los besos fríosson de impasible corazón de roca,yo te enseñé a besar con besos míosinventados por mí, para tu boca. ¡Apoya a Poesía Suelta compartiendo!

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