Descansando en Dios

Francisco Atencio

Devocional Cristiano Doctrinal

  1. 11H AGO

    1287 - Inter testamentario. El reinado asmoneo. 1Mac 9:20-21

    1287 – INT (1Mac 9:20-21) – El reinado asmoneo. Murió Judas Macabeo ..Le lloraron, y todo Israel hizo por él gran duelo y por muchos días hicieron luto, diciendo: ¡Cómo ha caído el valiente, el salvador de Israel!   No hay páginas en la Historia que ofrezcan un contraste más doloroso que las que registran la libertad de Judea por los Macabeos y el mal gobierno de sus descendientes denominado el reinado asmoneo. El reinado asmoneo (106-37 a.C) es iniciado con la victoria de Judas Macabeo sobre el imperio griego y sucedido por sus hermanos. Judas Macabeo, un guerrero austero y viejo, decidió hacer una alianza con Roma, que era ahora la potencia dominante de Occidente y ya estaba haciendo sentir su influencia en Oriente (1Mac 8:20). “Llegó a oídos de Judas la fama de los romanos de que eran muy poderosos, que se mostraban benévolos con todos los que se adherían a ellos, y con quienes a ellos venían hacían alianza y amistad.” (1Mac 8:1). ¿Había leído y comprendido Judas las palabras de Daniel sobre el surgimiento del cuarto imperio y se había dado cuenta de que el tercero estaba condenado? No hay duda de ello. Aquí es cuando el nombre de Roma aparece por primera vez en la historia judía. Roma no era más que un brazo de carne, y los judíos encontrarían en ella solo un opresor más. Se entablaron negociaciones con el senado romano y se redactó y firmó un tratado que parecía que garantizaría la paz a Israel. Pero Judas Macabeo no viviría para verla, y la paz deseada tampoco resultó tan duradera como él esperaba. La dinastía del reinado asmoneo se corrompió marcando un periodo de intensas luchas internas, concluyendo con la conquista romana por Pompeyo y el nombramiento del senado romano de Herodes como rey de Judea. Muerte de Judas Macabeo “el martillo de Dios.” Antes de que el rey sirio Demetrio pudiera ser notificado de la alianza con Roma y advertido de que tuviera cuidado de no dañar o actuar injustamente hacia sus “amigos y confederados los judíos”, el enérgico monarca sirio había enviado una fuerza de 22.000 hombres contra Judas, liderada por Báquides y el infame sumo sacerdote Alcimo. El ejército de patriotas no contaba más que con 3.000 hombres. El antiguo espíritu de confianza en Dios parecía haber desaparecido. Judas Macabeo estaba ansioso y preocupado; sus hombres tenían miedo y le pidieron que se retirara. El digno y anciano guerrero no pudo consentir esto y, debido a su firme negativa, su fuerza se vio aún más reducida por numerosas deserciones. Sin embargo, cuando los sirios lo atacaron, Judas Macabeo encabezó la esperanza perdida y luchó con valentía y tenacidad hasta el final; pero antes de que terminara la batalla, el héroe de Israel ya no existía. Judas Macabeo, “el martillo de Dios”, fue derrotado y perdió la vida. Sus hermanos recobraron su cadáver y lo sepultaron en la tumba de su padre, en Modín, en las lamentaciones de todo Israel se oía el grito: “Cómo ha caído el valiente que libertaba a Israel” (1Mac 9:18-21). Su mejor elogio es el simple registro de sus grandes hechos. “Entre los elevados espíritus que han defendido la libertad de su patrio suelo en contra de la injusticia y de la cruel opresión” dice el Dean Milman. “ninguno ha sobrepujado al más hábil de los Macabeos al realizar un gran fin con medios inadecuados; nadie jamás unió valor más generoso a una causa mejor; y ninguno, debemos añadir, dio a Dios la gloria de un modo más completo.” Al morir Judas (161 a.C.) liderizan sucesivamente sus hermanos Jonatan, Simón, Juan Hircano hijo de Simón, finalizando el reino asmoneo con Aristóbulo II y Antígono (37 a.C).   De los Macabeos al reino Asmoneo. Habiendo renovado la alianza con Roma, Jonatán fue hecho prisionero y luego le quitarían la vida (1Mac 12:3). Ahora los enemigos de los judíos se levantaron en todas partes, pero Simón fue reconocido como líder. Simón, por sobrenombre Thassi, segundo hijo de Matatías y el último superviviente de sus hermanos, fue sumo sacerdote de 143-135 a.C.

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  2. 1D AGO

    1286 - Inter testamentario. La independencia judía por Judas Macabeo. Dn 11:32

    1286 – INT (Dn 11:32) – La independencia judía por Judas Macabeo. Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto; mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará. El periodo inter testamentario, con 400 años de silencio de Malaquías a Mateo, se dividen en cuatro grandes eventos históricos: El imperio griego (332-63 a.C.), la independencia judía por Judás Macabeo (167-164 a.C.), el reino Asmoneo (164-37 a.C.) y el imperio romano (37- 4 a.C.). El general griego, rey del norte Antíoco IV Epífanes trato de erradicar la religión judía, vendió a millares como esclavos, mato a millares, tomó tesoros del templo y profanó el templo. Antíoco IV Epífanes provoca la rebelión del sacerdote Matatías y sus cinco hijos valientes y guerreros: Juan, Simón, Judas, Eleazar y Jonatán. Judas Macabeo (el martillo), llegó a ser el líder de ellos, por esto se le llama el período Macabeo. Judas Macabeo reconquisto Jerusalén en el 164 a. C., el templo fue purificado y dedicado nuevamente a Jehová. La guerra con Siria continuó desde el 163 hasta el 143 a. C. Al final los judíos ganaron la independencia. Durante este tiempo se levantaron sectas judías, incluyendo la de los fariseos y la de los saduceos (134-104 a C.). Persecución de Antíoco IV Epífanes. Apolonio, el viejo enemigo de los judíos, fue enviado a Jerusalén a la cabeza de 22,000 hombres con órdenes de quitar la vida a todos los hombres y tomar a todas las mujeres y los niños. Pretendiendo que su misión era amigable esperó hasta el día sábado y entonces cayó sobre el pueblo que no podía resistirle, llevando a cabo una espantosa matanza: la ciudad fue saqueada a incendiada: las fortificaciones fueron desmanteladas, y se erigió una torre en el Monte Zión. Luego siguió una de las más duras persecuciones registradas en la historia de la religion judía. Antíoco lanzó un edicto ordenando la uniformidad del culto en todos sus dominios y encomendó el cumplimiento del edicto en Samaria y Judea a un anciano llamado Ateneo. Los samaritanos se sometieron sin resistencia y su templo sobre el Monte Gerizim fue dedicado a Zeus, mientras en Jerusalén Ateneo comenzó su obra convirtiendo el santuario en un templo de Zeus Olímpico. Hacían orgías en los patios; el altar fue cubierto de abominables ofrendas y la vieja idolatría de Baal se restableció. Las copias del Libro de la Ley fueron destruidas o profanadas con pinturas paganas obscenas. Desobedecer el edicto fue castigado con la muerte. “Las mujeres que circuncidaban a sus hijos eran muertas, según el decreto, con los hijos colgados a su cuello, ejecutándose al mismo tiempo a sus familiares y a los que habían practicado la circuncisión.” (1Mac 1:63-64). Los obligaban comer carne de cerdo. Un jefe de los escribas llamado Eleazar, anciano de 90 años de edad, a la fuerza le metieron en la boca un pedazo de carne de cerdo, la escupió y le siguió el tormento. Sus atormentadores, viendo su obstinación, redoblaron su crueldad y expirando bajo los golpes, clamó: “Es manifiesto a Jehová, quien tiene el santo conocimiento, que habiendo podido librarme de la muerte, soporto los agudos dolores del cuerpo al ser golpeado, pero en el alma estoy muy contento de sufrir estas cosas porque temo a Jehová”. Algunos lo han llamado el protomártir del Antiguo Pacto. La guerra macabea de la independencia judía. (167–164 a.C). La persecución de Antíoco Epífanes provocó una gloriosa resistencia, la que terminó con el establecimiento de la independencia de Judea bajo los príncipes Macabeos o Asmoneos. “Se levantó por entonces Matatías, hijo de Juan, hijo de Simeón, sacerdote, de los hijos de Joarib, que abandonó Jerusalén y se estableció en Modín. Tenía cinco hijos: Juan, apellidado Caddis; Simón, llamado Tasi; Judas, apellidado Macabeo; Eleazar, apellidado Abarán, y Jonatán, llamado Apfos.” (1Mac 2:1-5). Muchos judíos se unieron a Matatías

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  3. 2D AGO

    1285 - Inter testamentario. El imperio griego. Dn 11:3-4

    1285 – INT (Dn 11:3-4) – El imperio griego. Se levantará luego un rey valiente, el cual dominará con gran poder y hará su voluntad. Pero cuando se haya levantado, su reino será quebrantado y repartido hacia los cuatro vientos del cielo; no a sus descendientes, ni según el dominio con que él dominó; porque su reino será arrancado, y será para otros fuera de ellos. El primero de cuatro eventos en el periodo inter testamentario es el imperio griego (332-63 a.C.) descrito en Dn 11:2-35. Daniel hace un resumen del final del período del imperio medo-persa (Dn 11:2) para pasar luego a Grecia (Dn 11:3-35). Daniel se centra en los dos generales más cercanos que peleaban entre sí, y serán siempre llamados de inicio a fin de su descendencia: “el rey del norte y el rey del sur”. Continuamente estos dos reinos pasaban por la tierra santa, Israel, para llevar a cabo sus campañas militares. En generaciones posteriores, Seleuco, el rey del norte con sede en Siria, se hizo más fuerte y el conflicto empezó a desarrollarse entre los dos reinos. La historia del período entre los dos Testamentos (Aprox. 400 años de silencio) gira alrededor de una serie de guerras entre los tolomeos y seléucidas. Dios levanta a Judas Macabeo para liberar a Israel del imperio griego. Esta historia se encuentra en los libros apócrifos de los Macabeos. El ángel informó a Daniel que el liderazgo del imperio persa sería seguido por cuatro gobernantes y luego sería vencido por el imperio griego. Los cuatro gobernantes persas fueron Cambises, Seudo-smerdis, Darío I Histaspe, y Jerjes, conocido en el libro de Ester como el rey Asuero. De los cuatro reyes persas, Jerjes fue el más poderoso, rico, y el de mayor influencia. Jerjes perdió la batalla al tratar de conquistar Grecia y esto motivó a Grecia invadir y conquistar el oriente. Así, nació el imperio griego, representado en la imagen por el metal de cobre en Dn 2:32 y el leopardo con cuatro cabezas en Dn 7:6. I. El surgimiento de Alejandro Magno (Dn 11:3–4). El rey valiente que se levantó fue Alejandro Magno rey del Imperio griego (Dn 11:3-4). El primer libro de los Macabeos dice:” Sucedió que Alejandro el Macedonio, hijo de Filipo, una vez hubo salido del país de los Kittin y derrotado a Darío, rey de los persas y de los rnedos, reinó en su lugar, primeramente en Grecia. Combatió muchas batallas, expugnó muchas fortalezas y dio muerte a reyes de la tierra.” (1Mac 1:1-2) BN-C. Cuando Alejandro Magno se dirigía a sitiar Jerusalén. El sumo sacerdote Jadúa salió a su encuentro y le explicó la profecía en Daniel 8. Alejandro cuidó que Jerusalén no fuera tocada ni que su templo fuera profanado. “Pero cuando se haya levantado, su reino será quebrantado y repartido hacia los cuatro vientos del cielo; no a sus descendientes, ni según el dominio con que él dominó; porque su reino será arrancado, y será para otros fuera de ellos.” (Dn 11:4). Alejandro Magno muere joven sin descendientes y el imperio griego es repartido en sus cuatro generales: Seleuco (sobre Siria y Mesopotamia), llamado por Daniel rey del norte, Tolomeo (sobre Egipto), llamado por Daniel rey del sur. Lisímaco (sobre Tracia y algunas partes de Asia Menor), y Casandro (sobre Macedonia y Grecia). “Había reinado Alejandro doce años cuando le arrebató la muerte. Sus generales hiciéronse cargo del poder, cada uno en el lugar que le toco en suerte.” (1Mac 1:8-9). II. Conflicto entre Tolomeos y Seléucidas (Dn 11:5–20). Daniel en esta sección da muchos detalles acerca de los frecuentes conflictos entre esos dos reinos. No menciona el nombre de los reyes de turno, solo los llama el rey del norte y el rey del sur. Sus nombres están en la historia tradicional. La tierra de Israel continuamente era invadida por uno de ellos y después por el otro. “Todos ciñeron la corona después de su muerte, y sus hijos después de ellos durante muchos años, llenando la tierra de males.” (1Mac 1:9). IV. Invasión de Antíoco iv Epífanes (Dn 11:21–35).

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  4. 5D AGO

    1284 - Intertestamentario. Introducción al periodo inter testamentario. Mal 4:5-6

    1284 – INT (Mal 4:5-6) – Introducción al periodo inter testamentario. He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición. El Antiguo Testamento termina con el pueblo de los judíos parcialmente restaurado a su tierra, pero bajo el dominio persa. El Nuevo Testamento comienza con el mismo pueblo enormemente multiplicado y habitando el mismo país, pero bajo el dominio romano, y sin embargo con un virrey edomita ejerciendo jurisdicción sobre parte de la tierra. ¿Qué produjo estos cambios? ¿Qué movimientos civiles, religiosos y políticos se produjeron durante los cuatrocientos años de silencio que siguieron a la desaparición del testimonio profético, con una última y solemne advertencia de una posible maldición que azotaría a la tierra y al pueblo que en otro tiempo habían sido tan ricamente bendecidos? (Mal 4:6). El historiador judío Josefo y el autor desconocido (salvo para Dios) de los libros apócrifos los Macabeos nos han dejado registros considerados dignos de confianza y que están ampliamente corroborados por las tradiciones judías y los antecedentes históricos. El periodo inter testamentario, con 400 años de silencio de Malaquías a Mateo, se dividen en cuatro grandes eventos históricos: El imperio griego (332-63 a.C.), la independencia judía por Judás Macabeo (167-164 a.C.), el reino Asmoneo (164-37 a.C.) y el imperio romano (37- 4 a.C.). Desde “Darío el Persa” (Neh 12:22) hasta la caída del Imperio Persa (425 al 335 a. C.). Con Nehemías, la historia y las experiencias del Remanente que regresó del cautiverio en Babilonia a la Tierra terminan, en un tiempo en que el mal se infiltraba y comenzaba la decadencia. Usando la lista de sacerdotes en Nehemias 12:10-11, 22 tenemos la línea de sumos sacerdotes trazada desde Jesúa o Josué (que subió de Babilonia con Zorobabel en el primer regreso (Zac 3; Neh 3), pasando por Joiacim, Eliasib, Joiada y Jonatán hasta Jadúa, el último mencionado en el AT. Solo poseemos la información dada por el historiador Josefo. Una tradición atribuye el cierre del canon del AT a los días de Eliasib, antes de la muerte de Esdras. Joiada al ser expulsado por Nehemías estableció el sistema samaritano y proyectó la construcción de un templo rival en el monte Gerizim. Jonatán (también llamado Johanán), para asegurar su posición de sumo sacerdote quitó la vida a su hermano Josué. Jadúa fue un hombre de integridad intachable y ejercia el sacerdocio cuando Alejandro Magno se dirigía a sitiar Jerusalén. Jadúa salió a su encuentro explicandole el cumplimiento de la profecia en Daniel 8. Alejandro aceptó y declaró que nunca permitiría que Jerusalén fuera tocada ni que su templo fuera profanado y dio presentes al sumo sacerdote Jadúa. “Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él.” (Pr 16:7). Bajo el Imperio Griego, 230 a. C. hasta el fin del sacerdocio hereditario. La “Escritura de la verdad”, comunicada a Daniel por el ángel (Dn 10:21-11:35), da un bosquejo de la historia de las guerras que siguieron a la muerte de Alejandro Magno y la división del imperio griego en sus cuatro generales, pero no dice nada de los diversos sumos sacerdotes en Judea. Al morir Jadúa fue sucedido por Onías I, que murió en el año 300 a. C., un año después de la batalla de Ipso donde Alejandro Magno vence al imperio Medo-persa. El hijo de Jadúa, Simón el Justo, lo sucedió, llamado así, nos dice Josefo, “por su piedad hacia Dios y su disposición bondadosa hacia los de su propia nación”. En el libro apócrifo Eclesiástico (Ecl 50) está su mejor memorial. Durante Tolomeo Filadelfio (rey del sur en Egipto), fue traducido al griego el AT conocida como la Septuaginta (LXX). Simón el Justo murió en el año 291 a. C.

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  5. 6D AGO

    1283 - Malaquias 4. El gran dia de la ira de Dios. Mal 4:1

    1283– Mal 4:1 – Malaquías 4. El gran día de la ira de Dios. Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama. Malaquías nos da principios prácticos acerca del compromiso con Dios para lo cual debemos: Dar lo mejor para Dios (Mal 1:7-10). Estar dispuestos a dejar cualquier estilo de vida pecaminoso (Mal 2:1-2). Hacer de la familia una prioridad durante toda la vida (Mal 2:13-15). Estar listos para el proceso de purificación y refinamiento de Dios en nuestra vida (Mal 3:2-3). Ser dadores alegres, dando de gracia lo que de gracia hemos recibido (Mal 3:8-12). Que no haya lugar para la soberbia en nuestra vida (Mal 3:13-15). Malaquías cierra sus mensajes señalando el gran día del juicio final. Para todos los que están dedicados a Dios, será un día de gozo debido a que morarán en la eterna presencia de Dios. Los que han despreciado a Dios "serán estopa" (Mal 4:1). Para ayudar al pueblo a estar preparado para el gran día de la ira de Dios, el Señor enviaría primero a un profeta semejante a Elías (Juan el Bautista) a prepararle el camino a Jesús, el Mesías, en su primera venida ya cumplida. El NT comienza cuando este profeta, Juan el Bautista, hace un llamado para que el pueblo se vuelva de sus pecados y regrese a Dios. Tal compromiso con Dios demanda un sacrificio por nuestra parte, pero podemos estar seguros de que al final, valdrá la pena todo lo que hagamos. Juan el Bautista predicando “decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por él: ¡Oh generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego.” (Lc 3:7-9). Jesús en su primera venida, entró a Jerusalén montado sobre un pollino de asna, manifestando paz, pero fue rechazado por su pueblo (Zc 9:9; Mt 21:1-11; Jn 1:11). Pero, en su segunda venida Cristo, metafóricamente vendrá montado sobre un caballo blanco, para juzgar a todas las naciones, incluyendo a Israel. (Ap 19:11-21; Mt 25:31-46; Zc 14:3-5). “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por Él. Sí, amén.” (Ap 1:7). I. Preparación presente (Mal 4:4). “Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.” A la luz de todo lo dicho en relación con el pacto mosaico y la preocupación de Malaquías de que el pueblo fuera fiel y obediente al pacto, esta exhortación final es directa y certera. El verbo acordaos se usa 14 veces en Deuteronomio para exhortar al pueblo a cumplir la ley. Malaquías, exhortando al pueblo en la obediencia a Dios, da fuerza a este mandato: “¡Recuerden y obedezcan!” La referencia a Moisés mi siervo no sólo habla de la lealtad de ese legislador (He 3:5) sino también recuerda al lector que el Dios Todopoderoso (Mal 4:3) es el mismo que manifestó sus juicios y salvación en tiempos del éxodo. También es el Dios vivo que dio los diez mandamientos en Horeb (antiguo nombre del monte Sinaí; Éx 3:1; Dt 5:2; Sal 106:19). Dios bondadosamente aceptó la función de Moisés como mediador profético en la revelación de su ley (Dt 5:23-31). El pueblo de tiempos de Malaquías necesitaba renovar su temor de Dios así como arrepentirse y ser fiel al pacto. Tal arrepentimiento le traería beneficios y no sufrimientos en el día venidero de Jehová. Pero el pueblo de Israel siguió igual desobedeciendo la Palabra de Dios y la ceguera espiritual no les permitió reconocer al Mesías, en su primera venida por lo cual, Cristo: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron" (Jn 1:11)

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  6. MAR 4

    1282 - Malaquias 3. No hay lugar para la soberbia. Mal 3:15

    1282– Mal 3:15 – Malaquías 3. No hay lugar para la soberbía. Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon. La sexta y última denuncia de Dios a través de Malaquías demuestra que los sacerdotes y demás pecadores del pueblo, no solo había: Cuestionado a Dios (Mal 2:17). Violado el pacto de Dios (Mal 2:11). Desobedecido sus leyes (Mal 2:9). Contaminado su altar (Mal 1:7, 12). Menospreciado su nombre (Mal 1:6). Además, abiertamente habían hablado con soberbia en contra de Dios. A pesar de lo que fue prometido (Mal 3:10, 12), el pueblo se quejó de que la obediencia a la ley de Dios no traía recompensa alguna (Mal 3:14). Que sólo prosperaban los soberbios y los malvados (Mal 3:15). En Mal 3:13-15 el pueblo es confrontado con la actitud arrogante hacia Dios. Cuando decimos: "¿Qué aprovecha que guardemos su Ley?", estamos diciendo: "¿Qué provecho obtengo yo?" Nuestro enfoque es egoísta. Nuestra pregunta debe ser: "¿Qué provecho obtiene Dios?" “En que se beneficia la obra de Dios”. Debemos adorar a Dios solo por el hecho de que Él es Dios y es digno de ser adorado. “Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.” (2Ti 2:21). I. Acusación por blasfemar (Mal 3:13a). “Vuestras palabras contra mí han sido violentas, dice Jehová. Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti?” En contraste con las bendiciones concedidas a Israel (Mal 3:12), la sexta denuncia acusa al pueblo de hablar palabras … violentas contra Jehová, palabras llenas de soberbia contra Dios. Las palabras violentas del pueblo contradecían las promesas divinas reafirmadas en Mal 3:10-12. Isaías nos recuerda: “¿A quién vituperaste, y a quién blasfemaste? ¿Contra quién has alzado tu voz, y levantado tus ojos en alto? Contra el Santo de Israel.” (Is 37:23). II. Israel cuestiona la acusación (Mal 3:13b). “Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti?” De nuevo, siguiendo el típico estilo literario de Malaquías, se describe la indiferencia espiritual del pueblo hacia su propio pecado. “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu. Mejor es humillar el espíritu con los humildes que repartir despojos con los soberbios.” (Pr 16:18-19). III. Prueba de la amonestación: Apoyaban la maldad (Mal 3:14-15). “Habéis dicho: Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos? Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon.” En un sentido irónico, el pueblo se estaba acusando a sí mismo al afirmar que su adoración y servicio al Señor era vacío, inútil y sin provecho. Para ellos nada les había beneficiado servir a Dios. Por eso preguntaban: ¿qué aprovecha? Se jactaban de que habían sido fieles a Dios guardando su ley. Israel seguía preocupado porque no se castigaba a los pecadores. Los soberbios eran bienaventurados, los que hacían impiedad eran prosperados, y los que tentaban a Dios escapaban de su juicio. Malaquías señalaría después que los soberbios e impíos serían castigados (Mal 4:1). “Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos. ¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado.” (Is 3:10-11). IV. Respuesta del remanente fiel (Mal 3:16). ”Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de Él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre.” Siempre hay un remante fiel dentro del populacho. Algunos los llaman “los fanáticos santurrones”, otros les dicen “es que tú lo quiere solucionar todo con la Biblia”. El temor reverente a Dios ejemplifica el tipo de respuesta que Jehová esperaba de los oyentes de esta sexta denuncia.

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  7. MAR 3

    1281 - Malaquias 3. Robar las riquezas de Dios. Mal 3:8

    1281 – Mal 3:8– Malaquías 3. Robar las riquezas de Dios. ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. La quinta denuncia de Malaquías comienza con una franca condena por la desobediencia de la nación a las leyes divinas a través de la historia. Lo cual contrasta con la nota positiva acerca de la inmutable fidelidad de Dios con que termina la cuarta denuncia en Mal 3:6. Esto trae a la memoria el mensaje divino acerca de la necedad de Israel en el Sinaí, que Moisés repitió ante la nación cuando entró a Canaán (Ex 32:7-9; Dt 9:6-8, 13, 23-24; 31:27-29). En esta quinta denuncia se hace un llamado genuino al arrepentimiento y una descripción de sus frutos (Mal 3:7,10). En respuesta a su pregunta acerca de cómo era posible que se hubieran desviado del camino de Dios y necesitaran volver, el profeta presentó una ilustración de su deslealtad espiritual que es bastante obvia e innegable. El Señor les mostró que no habían traído los diezmos y las ofrendas requeridas para financiar la teocracia y sostener a los levitas, sacerdotes, fiestas religiosas y a los pobres (Lv 27:30-33; Nm 18:8-28; Dt 12:6-18; 14:22-29; Neh 13:10). Ellos se habían robado a sí mismos porque Dios había tenido que interrumpir su bendición. Jesucristo afirma: “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo” (Lc 6:38a). I. Acusación contra la desobediencia (Mal 3:7a).”Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos.” Ciertamente la historia de Israel desde los días de sus padres hasta los de Malaquías respaldaba la amonestación del profeta. Si Israel se volvía a Él (volveos a mí en fe y obediencia), entonces también Dios se volvería (me volveré a vosotros) a su pueblo. Esta promesa se basaba en el pacto hecho con Israel (Dt 4:30-31; 30:1-10). “Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.” (Stg 4:8). II. Israel cuestiona la acusación (Mal 3:7b). ”Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?” Sólo el que sabe por dónde va, puede corregir el camino. Israel fingía no darse cuenta de su pecado. “El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” (Pr 28:13). III. Se especifica la denuncia: Robo (Mal 3:8a). ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado.” Israel fue acusado de ladrón. Robar a la gente era muy malo, pero robar a Dios era insensato; ésta era la acusación específica contra Israel. Dios manda: “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.” (Ro 13:7). IV. Israel vuelve a cuestionar la acusación (Mal 3:8b). “Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? Esta quinta de seis denuncias es semejante a la segunda que tiene dos preguntas: “¿en qué hemos de volvernos?” (Mal 3:7b) y ¿en qué te hemos robado? (Mal 3:8b). Este recurso literario de doble interrogación sirve para presentar la naturaleza general y específica de las amonestaciones. Dios sabía que evadirían la amonestación y los lleva hasta el pecado específico: El robo por no obedecer a Dios. “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” (Stg 1:22). V. Prueba de la amonestación (Mal 3:8c-9). “En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.” De nuevo, el problema de la nación tenía que ver con las ofrendas. La segunda denuncia (Mal 1:6–2:9) trató el asunto de no honrar a Dios (Mal 1:6) lo cual causó que se profanaran las ofrendas (Mal 1:7–14). Allá se cuestionó la calidad de los sacrificios. Aquí se cuestiona la cantidad (“todos los diezmos”, Mal 3:10).

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  8. MAR 1

    1280 - Malaquias 3. Purificados y refinados por Dios. Mal 3:2-3

    1280 – Mal 3:2-3– Malaquías 3. Purificados y refinados por Dios. ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando Él se manifieste? Porque Él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia. Dios usa a Malaquías, para denunciar y condenar el pecado de Deshonra, Menosprecio, Profanación y Desobediencia a Dios y su Pacto. Dios llama al pueblo a arrepentirse y darle la Honra y la Gloria debida a su Nombre en Mal 2:2. En esta cuarta denuncia Dios promete Bendición, Salvación y Justicia al Arrepentido y al Justo, anunciándoles la venida del Mesías y el profeta que prepararía su camino.” Después de la reconstrucción del templo vino la desilusión. La presencia de Dios no había venido al nuevo templo y el pueblo comenzó a vivir con indiferencia hacia Dios. Endurecido y carente de discernimiento espiritual, el pueblo persistió en sus expresiones cínicas de inocencia. “Habéis hecho cansar a Jehová con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué le hemos cansado? (Mal 2:17). Habían abandonado toda intención de tomar en serio las diferencias entre el bien y el mal. Dominados a tal punto por la complacencia de creerse justos en su propia opinión, tuvieron el descaro de cuestionar con insolencia al Señor, y dieron a entender que Él parecía favorecer a los malvados y no interesarse mucho en los justos. En esta cuarta denuncia de Dios a través del profeta Malaquías confrontó al pueblo con la realidad de su juicio inminente y les dijo que Dios sí venía en camino, pero no como ellos querían, sino para purificar y refinar con fuego los corazones. “Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios.” (Zc 13:19). I. Acusación contra la manera de hablar (Mal 2:17a). “Habéis hecho cansar a Jehová con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué le hemos cansado? En que decís: Cualquiera que hace mal agrada a Jehová, y en los tales se complace; o si no, ¿dónde está el Dios de justicia?” Esta profecía marca un impactante contraste entre el primero y último versículo (Mal 2:17-3:6). Aunque el pueblo había cambiado su perspectiva de la justicia de Dios (Mal 2:17), el Señor no cambia (Mal 3:6) y tampoco altera sus promesas páctales. Por tanto, la fe y esperanza de Israel debían estabilizarse. Sin embargo, el pueblo actuaba y hablaba como si no tuviera un Dios en quién creer o poner su esperanza. Irónicamente, Jehová cuya palabra a su pueblo es que Él no cambia ni se cansa (Is 40:28), ahora estaba supuestamente cansado al ver la falta de fe y esperanza en las palabras de su pueblo (Is 43:24). II. Israel cuestiona la acusación (Mal 2:17b). De nuevo se describe al pueblo como si estuviera inconsciente de su pecado como en Mal 1:6–7; 2:14 diciendo: “¿En qué le hemos cansado?”. Isaías ya lo había explicado: “No compraste para mí caña aromática por dinero, ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios, sino pusiste sobre mí la carga de tus pecados, me fatigaste con tus maldades.” (Is 43:24). Habían fatigado, cansado a Dios con sus maldades, distorsionando la Palabra de Dios. Él castigaría a los que insistían que cuando Dios guardaba silencio significaba que apoyaba sus acciones. Cuando Dios guarda silencio a una petición está diciendo no a esa petición. También castigaría a los de una fe falsa. III. Prueba de la denuncia: No hay justicia divina (Mal 2:17c). “Cualquiera que hace mal agrada a Jehová, y en los tales se complace; o si no, ¿dónde está el Dios de justicia?”. La evidente prosperidad de los impíos (cualquiera que hace mal agrada a Jehová) y porqué sufren los justos son problemas muy antiguos.

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