Descansando en Dios

Francisco Atencio

Devocional Cristiano Doctrinal

  1. 1D AGO

    1284 - Intertestamentario. Introducción al periodo inter testamentario. Mal 4:5-6

    1284 – INT (Mal 4:5-6) – Introducción al periodo inter testamentario. He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición. El Antiguo Testamento termina con el pueblo de los judíos parcialmente restaurado a su tierra, pero bajo el dominio persa. El Nuevo Testamento comienza con el mismo pueblo enormemente multiplicado y habitando el mismo país, pero bajo el dominio romano, y sin embargo con un virrey edomita ejerciendo jurisdicción sobre parte de la tierra. ¿Qué produjo estos cambios? ¿Qué movimientos civiles, religiosos y políticos se produjeron durante los cuatrocientos años de silencio que siguieron a la desaparición del testimonio profético, con una última y solemne advertencia de una posible maldición que azotaría a la tierra y al pueblo que en otro tiempo habían sido tan ricamente bendecidos? (Mal 4:6). El historiador judío Josefo y el autor desconocido (salvo para Dios) de los libros apócrifos los Macabeos nos han dejado registros considerados dignos de confianza y que están ampliamente corroborados por las tradiciones judías y los antecedentes históricos. El periodo inter testamentario, con 400 años de silencio de Malaquías a Mateo, se dividen en cuatro grandes eventos históricos: El imperio griego (332-63 a.C.), la independencia judía por Judás Macabeo (167-164 a.C.), el reino Asmoneo (164-37 a.C.) y el imperio romano (37- 4 a.C.). Desde “Darío el Persa” (Neh 12:22) hasta la caída del Imperio Persa (425 al 335 a. C.). Con Nehemías, la historia y las experiencias del Remanente que regresó del cautiverio en Babilonia a la Tierra terminan, en un tiempo en que el mal se infiltraba y comenzaba la decadencia. Usando la lista de sacerdotes en Nehemias 12:10-11, 22 tenemos la línea de sumos sacerdotes trazada desde Jesúa o Josué (que subió de Babilonia con Zorobabel en el primer regreso (Zac 3; Neh 3), pasando por Joiacim, Eliasib, Joiada y Jonatán hasta Jadúa, el último mencionado en el AT. Solo poseemos la información dada por el historiador Josefo. Una tradición atribuye el cierre del canon del AT a los días de Eliasib, antes de la muerte de Esdras. Joiada al ser expulsado por Nehemías estableció el sistema samaritano y proyectó la construcción de un templo rival en el monte Gerizim. Jonatán (también llamado Johanán), para asegurar su posición de sumo sacerdote quitó la vida a su hermano Josué. Jadúa fue un hombre de integridad intachable y ejercia el sacerdocio cuando Alejandro Magno se dirigía a sitiar Jerusalén. Jadúa salió a su encuentro explicandole el cumplimiento de la profecia en Daniel 8. Alejandro aceptó y declaró que nunca permitiría que Jerusalén fuera tocada ni que su templo fuera profanado y dio presentes al sumo sacerdote Jadúa. “Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él.” (Pr 16:7). Bajo el Imperio Griego, 230 a. C. hasta el fin del sacerdocio hereditario. La “Escritura de la verdad”, comunicada a Daniel por el ángel (Dn 10:21-11:35), da un bosquejo de la historia de las guerras que siguieron a la muerte de Alejandro Magno y la división del imperio griego en sus cuatro generales, pero no dice nada de los diversos sumos sacerdotes en Judea. Al morir Jadúa fue sucedido por Onías I, que murió en el año 300 a. C., un año después de la batalla de Ipso donde Alejandro Magno vence al imperio Medo-persa. El hijo de Jadúa, Simón el Justo, lo sucedió, llamado así, nos dice Josefo, “por su piedad hacia Dios y su disposición bondadosa hacia los de su propia nación”. En el libro apócrifo Eclesiástico (Ecl 50) está su mejor memorial. Durante Tolomeo Filadelfio (rey del sur en Egipto), fue traducido al griego el AT conocida como la Septuaginta (LXX). Simón el Justo murió en el año 291 a. C.

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  2. 2D AGO

    1283 - Malaquias 4. El gran dia de la ira de Dios. Mal 4:1

    1283– Mal 4:1 – Malaquías 4. El gran día de la ira de Dios. Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama. Malaquías nos da principios prácticos acerca del compromiso con Dios para lo cual debemos: Dar lo mejor para Dios (Mal 1:7-10). Estar dispuestos a dejar cualquier estilo de vida pecaminoso (Mal 2:1-2). Hacer de la familia una prioridad durante toda la vida (Mal 2:13-15). Estar listos para el proceso de purificación y refinamiento de Dios en nuestra vida (Mal 3:2-3). Ser dadores alegres, dando de gracia lo que de gracia hemos recibido (Mal 3:8-12). Que no haya lugar para la soberbia en nuestra vida (Mal 3:13-15). Malaquías cierra sus mensajes señalando el gran día del juicio final. Para todos los que están dedicados a Dios, será un día de gozo debido a que morarán en la eterna presencia de Dios. Los que han despreciado a Dios "serán estopa" (Mal 4:1). Para ayudar al pueblo a estar preparado para el gran día de la ira de Dios, el Señor enviaría primero a un profeta semejante a Elías (Juan el Bautista) a prepararle el camino a Jesús, el Mesías, en su primera venida ya cumplida. El NT comienza cuando este profeta, Juan el Bautista, hace un llamado para que el pueblo se vuelva de sus pecados y regrese a Dios. Tal compromiso con Dios demanda un sacrificio por nuestra parte, pero podemos estar seguros de que al final, valdrá la pena todo lo que hagamos. Juan el Bautista predicando “decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por él: ¡Oh generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego.” (Lc 3:7-9). Jesús en su primera venida, entró a Jerusalén montado sobre un pollino de asna, manifestando paz, pero fue rechazado por su pueblo (Zc 9:9; Mt 21:1-11; Jn 1:11). Pero, en su segunda venida Cristo, metafóricamente vendrá montado sobre un caballo blanco, para juzgar a todas las naciones, incluyendo a Israel. (Ap 19:11-21; Mt 25:31-46; Zc 14:3-5). “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por Él. Sí, amén.” (Ap 1:7). I. Preparación presente (Mal 4:4). “Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.” A la luz de todo lo dicho en relación con el pacto mosaico y la preocupación de Malaquías de que el pueblo fuera fiel y obediente al pacto, esta exhortación final es directa y certera. El verbo acordaos se usa 14 veces en Deuteronomio para exhortar al pueblo a cumplir la ley. Malaquías, exhortando al pueblo en la obediencia a Dios, da fuerza a este mandato: “¡Recuerden y obedezcan!” La referencia a Moisés mi siervo no sólo habla de la lealtad de ese legislador (He 3:5) sino también recuerda al lector que el Dios Todopoderoso (Mal 4:3) es el mismo que manifestó sus juicios y salvación en tiempos del éxodo. También es el Dios vivo que dio los diez mandamientos en Horeb (antiguo nombre del monte Sinaí; Éx 3:1; Dt 5:2; Sal 106:19). Dios bondadosamente aceptó la función de Moisés como mediador profético en la revelación de su ley (Dt 5:23-31). El pueblo de tiempos de Malaquías necesitaba renovar su temor de Dios así como arrepentirse y ser fiel al pacto. Tal arrepentimiento le traería beneficios y no sufrimientos en el día venidero de Jehová. Pero el pueblo de Israel siguió igual desobedeciendo la Palabra de Dios y la ceguera espiritual no les permitió reconocer al Mesías, en su primera venida por lo cual, Cristo: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron" (Jn 1:11)

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  3. 3D AGO

    1282 - Malaquias 3. No hay lugar para la soberbia. Mal 3:15

    1282– Mal 3:15 – Malaquías 3. No hay lugar para la soberbía. Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon. La sexta y última denuncia de Dios a través de Malaquías demuestra que los sacerdotes y demás pecadores del pueblo, no solo había: Cuestionado a Dios (Mal 2:17). Violado el pacto de Dios (Mal 2:11). Desobedecido sus leyes (Mal 2:9). Contaminado su altar (Mal 1:7, 12). Menospreciado su nombre (Mal 1:6). Además, abiertamente habían hablado con soberbia en contra de Dios. A pesar de lo que fue prometido (Mal 3:10, 12), el pueblo se quejó de que la obediencia a la ley de Dios no traía recompensa alguna (Mal 3:14). Que sólo prosperaban los soberbios y los malvados (Mal 3:15). En Mal 3:13-15 el pueblo es confrontado con la actitud arrogante hacia Dios. Cuando decimos: "¿Qué aprovecha que guardemos su Ley?", estamos diciendo: "¿Qué provecho obtengo yo?" Nuestro enfoque es egoísta. Nuestra pregunta debe ser: "¿Qué provecho obtiene Dios?" “En que se beneficia la obra de Dios”. Debemos adorar a Dios solo por el hecho de que Él es Dios y es digno de ser adorado. “Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.” (2Ti 2:21). I. Acusación por blasfemar (Mal 3:13a). “Vuestras palabras contra mí han sido violentas, dice Jehová. Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti?” En contraste con las bendiciones concedidas a Israel (Mal 3:12), la sexta denuncia acusa al pueblo de hablar palabras … violentas contra Jehová, palabras llenas de soberbia contra Dios. Las palabras violentas del pueblo contradecían las promesas divinas reafirmadas en Mal 3:10-12. Isaías nos recuerda: “¿A quién vituperaste, y a quién blasfemaste? ¿Contra quién has alzado tu voz, y levantado tus ojos en alto? Contra el Santo de Israel.” (Is 37:23). II. Israel cuestiona la acusación (Mal 3:13b). “Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti?” De nuevo, siguiendo el típico estilo literario de Malaquías, se describe la indiferencia espiritual del pueblo hacia su propio pecado. “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu. Mejor es humillar el espíritu con los humildes que repartir despojos con los soberbios.” (Pr 16:18-19). III. Prueba de la amonestación: Apoyaban la maldad (Mal 3:14-15). “Habéis dicho: Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos? Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon.” En un sentido irónico, el pueblo se estaba acusando a sí mismo al afirmar que su adoración y servicio al Señor era vacío, inútil y sin provecho. Para ellos nada les había beneficiado servir a Dios. Por eso preguntaban: ¿qué aprovecha? Se jactaban de que habían sido fieles a Dios guardando su ley. Israel seguía preocupado porque no se castigaba a los pecadores. Los soberbios eran bienaventurados, los que hacían impiedad eran prosperados, y los que tentaban a Dios escapaban de su juicio. Malaquías señalaría después que los soberbios e impíos serían castigados (Mal 4:1). “Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos. ¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado.” (Is 3:10-11). IV. Respuesta del remanente fiel (Mal 3:16). ”Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de Él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre.” Siempre hay un remante fiel dentro del populacho. Algunos los llaman “los fanáticos santurrones”, otros les dicen “es que tú lo quiere solucionar todo con la Biblia”. El temor reverente a Dios ejemplifica el tipo de respuesta que Jehová esperaba de los oyentes de esta sexta denuncia.

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  4. 3D AGO

    1281 - Malaquias 3. Robar las riquezas de Dios. Mal 3:8

    1281 – Mal 3:8– Malaquías 3. Robar las riquezas de Dios. ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. La quinta denuncia de Malaquías comienza con una franca condena por la desobediencia de la nación a las leyes divinas a través de la historia. Lo cual contrasta con la nota positiva acerca de la inmutable fidelidad de Dios con que termina la cuarta denuncia en Mal 3:6. Esto trae a la memoria el mensaje divino acerca de la necedad de Israel en el Sinaí, que Moisés repitió ante la nación cuando entró a Canaán (Ex 32:7-9; Dt 9:6-8, 13, 23-24; 31:27-29). En esta quinta denuncia se hace un llamado genuino al arrepentimiento y una descripción de sus frutos (Mal 3:7,10). En respuesta a su pregunta acerca de cómo era posible que se hubieran desviado del camino de Dios y necesitaran volver, el profeta presentó una ilustración de su deslealtad espiritual que es bastante obvia e innegable. El Señor les mostró que no habían traído los diezmos y las ofrendas requeridas para financiar la teocracia y sostener a los levitas, sacerdotes, fiestas religiosas y a los pobres (Lv 27:30-33; Nm 18:8-28; Dt 12:6-18; 14:22-29; Neh 13:10). Ellos se habían robado a sí mismos porque Dios había tenido que interrumpir su bendición. Jesucristo afirma: “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo” (Lc 6:38a). I. Acusación contra la desobediencia (Mal 3:7a).”Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos.” Ciertamente la historia de Israel desde los días de sus padres hasta los de Malaquías respaldaba la amonestación del profeta. Si Israel se volvía a Él (volveos a mí en fe y obediencia), entonces también Dios se volvería (me volveré a vosotros) a su pueblo. Esta promesa se basaba en el pacto hecho con Israel (Dt 4:30-31; 30:1-10). “Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.” (Stg 4:8). II. Israel cuestiona la acusación (Mal 3:7b). ”Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?” Sólo el que sabe por dónde va, puede corregir el camino. Israel fingía no darse cuenta de su pecado. “El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” (Pr 28:13). III. Se especifica la denuncia: Robo (Mal 3:8a). ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado.” Israel fue acusado de ladrón. Robar a la gente era muy malo, pero robar a Dios era insensato; ésta era la acusación específica contra Israel. Dios manda: “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.” (Ro 13:7). IV. Israel vuelve a cuestionar la acusación (Mal 3:8b). “Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? Esta quinta de seis denuncias es semejante a la segunda que tiene dos preguntas: “¿en qué hemos de volvernos?” (Mal 3:7b) y ¿en qué te hemos robado? (Mal 3:8b). Este recurso literario de doble interrogación sirve para presentar la naturaleza general y específica de las amonestaciones. Dios sabía que evadirían la amonestación y los lleva hasta el pecado específico: El robo por no obedecer a Dios. “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” (Stg 1:22). V. Prueba de la amonestación (Mal 3:8c-9). “En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.” De nuevo, el problema de la nación tenía que ver con las ofrendas. La segunda denuncia (Mal 1:6–2:9) trató el asunto de no honrar a Dios (Mal 1:6) lo cual causó que se profanaran las ofrendas (Mal 1:7–14). Allá se cuestionó la calidad de los sacrificios. Aquí se cuestiona la cantidad (“todos los diezmos”, Mal 3:10).

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  5. 5D AGO

    1280 - Malaquias 3. Purificados y refinados por Dios. Mal 3:2-3

    1280 – Mal 3:2-3– Malaquías 3. Purificados y refinados por Dios. ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando Él se manifieste? Porque Él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia. Dios usa a Malaquías, para denunciar y condenar el pecado de Deshonra, Menosprecio, Profanación y Desobediencia a Dios y su Pacto. Dios llama al pueblo a arrepentirse y darle la Honra y la Gloria debida a su Nombre en Mal 2:2. En esta cuarta denuncia Dios promete Bendición, Salvación y Justicia al Arrepentido y al Justo, anunciándoles la venida del Mesías y el profeta que prepararía su camino.” Después de la reconstrucción del templo vino la desilusión. La presencia de Dios no había venido al nuevo templo y el pueblo comenzó a vivir con indiferencia hacia Dios. Endurecido y carente de discernimiento espiritual, el pueblo persistió en sus expresiones cínicas de inocencia. “Habéis hecho cansar a Jehová con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué le hemos cansado? (Mal 2:17). Habían abandonado toda intención de tomar en serio las diferencias entre el bien y el mal. Dominados a tal punto por la complacencia de creerse justos en su propia opinión, tuvieron el descaro de cuestionar con insolencia al Señor, y dieron a entender que Él parecía favorecer a los malvados y no interesarse mucho en los justos. En esta cuarta denuncia de Dios a través del profeta Malaquías confrontó al pueblo con la realidad de su juicio inminente y les dijo que Dios sí venía en camino, pero no como ellos querían, sino para purificar y refinar con fuego los corazones. “Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios.” (Zc 13:19). I. Acusación contra la manera de hablar (Mal 2:17a). “Habéis hecho cansar a Jehová con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué le hemos cansado? En que decís: Cualquiera que hace mal agrada a Jehová, y en los tales se complace; o si no, ¿dónde está el Dios de justicia?” Esta profecía marca un impactante contraste entre el primero y último versículo (Mal 2:17-3:6). Aunque el pueblo había cambiado su perspectiva de la justicia de Dios (Mal 2:17), el Señor no cambia (Mal 3:6) y tampoco altera sus promesas páctales. Por tanto, la fe y esperanza de Israel debían estabilizarse. Sin embargo, el pueblo actuaba y hablaba como si no tuviera un Dios en quién creer o poner su esperanza. Irónicamente, Jehová cuya palabra a su pueblo es que Él no cambia ni se cansa (Is 40:28), ahora estaba supuestamente cansado al ver la falta de fe y esperanza en las palabras de su pueblo (Is 43:24). II. Israel cuestiona la acusación (Mal 2:17b). De nuevo se describe al pueblo como si estuviera inconsciente de su pecado como en Mal 1:6–7; 2:14 diciendo: “¿En qué le hemos cansado?”. Isaías ya lo había explicado: “No compraste para mí caña aromática por dinero, ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios, sino pusiste sobre mí la carga de tus pecados, me fatigaste con tus maldades.” (Is 43:24). Habían fatigado, cansado a Dios con sus maldades, distorsionando la Palabra de Dios. Él castigaría a los que insistían que cuando Dios guardaba silencio significaba que apoyaba sus acciones. Cuando Dios guarda silencio a una petición está diciendo no a esa petición. También castigaría a los de una fe falsa. III. Prueba de la denuncia: No hay justicia divina (Mal 2:17c). “Cualquiera que hace mal agrada a Jehová, y en los tales se complace; o si no, ¿dónde está el Dios de justicia?”. La evidente prosperidad de los impíos (cualquiera que hace mal agrada a Jehová) y porqué sufren los justos son problemas muy antiguos.

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  6. FEB 27

    1279 - Malaquias 2. La familia prioridad de Dios. Mal 2:16

    1279 – Mal 2:16– Malaquías 2. La familia prioridad de Dios. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales. La primera institución que Dios estableció fue la familia constituyendo sus principios en Gn 2:24-25 “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.” “dejará el hombre a su padre y a su madre“. Significa que la prioridad del hombre será su esposa al formar una nueva familia. "Unirá" conlleva el sentido de una unión permanente o indisoluble, de modo que no se consideraba el divorcio (Gn 2:16). "Una carne" habla de una total unidad de partes que constituyen un todo. Ejemplos como un racimo, muchas uvas (Núm 13:23) o un Dios en tres personas (Dt 6:4); así esta unión conyugal quedaba completa e íntegra con dos personas. No se avergonzaban. Es el principio de la intimidad conyugal para conocerse mutuamente. Además de estos cuatro principios del matrimonio a Israel le fue agregado el no unirse con yugo desigual para evitar desviarse al paganismo y la idolatría. (Éx 34:11–16; Dt 7:3-4; Jos 23:12-13). Israel conocía muy bien los principios para formar una familia y esta tercera denuncia de Dios, a través de Malaquías, es por rechazar la fidelidad de Dios centrada en los principios de la familia. Dios es fiel y desea que seamos fieles a Él. “Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia, y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.” (Sal 36:5). I. Acusación: Su infidelidad (Mal 2:10). “¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres?” El estilo del tercer discurso difiere de los demás. En lugar de una acusación inicial seguida de una pregunta proveniente de una fingida inocencia, éste comienza con tres preguntas del profeta. Sin embargo, como hizo al principio de cada discurso, el tema principal se expresó directamente. La referencia a un padre es probablemente paralela a un mismo Dios, así que son sinónimas (Mal 1:6), y no una alusión a Abraham, como algunos sugieren. Israel fue a Dios como su primogénito (Éx 4:22; Os 11:1). El hecho de que Dios había creado a Israel para ser un pueblo singular, serviría de trasfondo para el problema que Malaquías trataría enseguida (Am 3:2; Mal 2:10-16). La expresión “nos portamos deslealmente el uno contra el otro” traducida del original hebreo “bagad” significa “actuar deslealmente en relación con un acuerdo o pacto previo” (Mal 2:11, 14-16). Su traducción debe ser: “actuar traicioneramente, infielmente”. La denuncia es “la deslealtad del pueblo en sus tratos entre ellos”. Se portaban infieles a la Palabra de Dios, unos con otros y en la relación matrimonial. Cristo dijo: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” (Jn 13:34-35). II. Primera evidencia: Matrimonios ilicitos (Mal 2:11-12). “Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación; porque Judá ha profanado el santuario de Jehová que él amó, y se casó con hija de dios extraño.” se casó con hija de Dios extraño. La abominable desobediencia que profanaba la santidad de Israel era debida a los matrimonios con paganos prohibidos porque arrastrarían al pueblo al paganismo y la idolatría (Éx 34:11–16; Dt 7:3-4; Jos 23:12-13). Estos matrimonios generaron problemas postexilio (Esd 9:1-2, 10-12; Neh 13:23-27). Casarse con paganos constituía una deslealtad hacia ellos mismos y hacia Dios. Este mandamiento también está en el NT: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?

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  7. FEB 26

    1278 - Malaquias 2. Dios merece lo mejor. Mal 1:6

    1278 – Mal 1:6– Malaquías 2. Dios merece lo mejor. El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? El Mensaje de Malaquías fue para recordar a los judíos, que ellos habían sido escogidos por la pura gracia de Dios con el propósito de mostrar la Gloria de Dios a las otras naciones, sin embargo, ellos habían fallado como la nación escogida de Dios, debido a que no estaban respondiendo al amor, sino que por el contrario estaban desobedeciendo en forma voluntaria. (Mal 1:1-5, 11, 14; 2:2). En una fuerte reprensión tanto de sacerdotes (Mal 1:6-14; 2:1-9) como del pueblo (Mal 2:10-16), el profeta les recuerda que la venida del Señor que estaban buscando (Mal 3:1) sería en juicio para refinar, purificar y limpiar (Mal 3:2-3). Malaquías con seis (6) denuncias, reclamos en forma de quiasmo (concéntrica), condenó a los sacerdotes y al pueblo, por lo menos en seis áreas de pecado deliberado: Repudiar el amor de Dios (Mal 1:2-5). Negarse a darle a Dios el honor que se merece (Mal 1:6-14; 2:1-9). Rechazar la fidelidad de Dios (Mal 2:10-16). Redefinir la justicia de Dios (Mal 2:17; 3:1-5). Robar las riquezas de Dios (Mal 3:6-12). Maldecir la gracia de Dios (Mal 3:13-15 - 4:3). Esta segunda de seis denuncias de Dios a través del profeta Malaquías trata sobre la infidelidad del liderazgo espiritual, los sacerdotes del pueblo de Dios. La Ley de Dios requería que se sacrificaran animales vivos y sin defectos (Lev 1:3). Pero estos sacerdotes estaban ofreciendo animales ciegos, cojos y algunos ya muertos. Dios acusó a Israel de deshonrarlo al ofrecer sacrificios imperfectos. Iglesia vivamos en santidad: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.” (Ro 12:1). I. Acusación: Habían deshonrado a Dios (Mal 1:6a). “El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?” Malaquías hace uso de la figura literaria de doble interrogación y habló de las relaciones consideradas correctas en la sociedad, algo que Israel ciertamente quería promover. El hijo honra al padre, y el siervo a su Señor. La pregunta natural que esto provocó fue: ¿Qué tipo de relación consideraba Israel similar a su relación con Dios? El cuestionamiento divino se presenta con agudeza: “si, pues, yo soy padre ¿dónde está mi honra y gloria?” Dios dijo “Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.” (Is 1:2). Por tanto, ¿cómo era posible que la nación que era su sierva no lo honrara? La segunda pregunta del Señor es más fuerte: “si soy señor, ¿dónde está mi temor?” La acusación es: Oh sacerdotes, vosotros menospreciáis mi nombre, los sacerdotes eran los responsables de enseñar al pueblo la Palabra de Dios para convertir sus corazones a Él (Neh 9:38–10:39 comparar con Esd 6:16–22; 7:10). ¿Si los sacerdotes no honraban a Dios, que se podía esperar del pueblo? ¿Si los pastores y maestros no honramos a Dios que se puede esperar de la iglesia? II. Israel cuestiona la acusación (Mal 1:6b). Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? Los sacerdotes eran insensibles a su pecado, porque que no querían entender que habían desechado a Dios. Pablo exhorta: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?” (2Co 13:5). III. Dios prueba su denuncia (Mal 1:7-14).

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  8. FEB 25

    1277 - Malaquias 1. Menospreciar el amor de Dios. Mal 1:2

    1277 – Mal 1:2– Malaquías 1. Menospreciar el amor de Dios. Yo os he amado, dice Jehová; y dijisteis: ¿En qué nos amaste? ¿No era Esaú hermano de Jacob? dice Jehová. Y amé a Jacob, Malaquías con seis (6) denuncias en forma de quiasmo (concéntrica), condenó a los sacerdotes y al pueblo, por lo menos en seis áreas de pecado deliberado: D1. Repudiar el amor de Dios (Mal 1:2-5). D2. Negarse a darle a Dios el honor que se merece (Mal 1:6-14; 2:1-9). D3. Rechazar la fidelidad de Dios (Mal 2:10-16). D4. Redefinir la justicia de Dios (Mal 2:17; 3:1-5). D5. Robar las riquezas de Dios (Mal 3:6-12). D6. Maldecir la gracia de Dios (Mal 3:13-4:3). Hay tres interludios en los que Malaquías pronunció el juicio de Dios: I1. A los sacerdotes (Mal 2:1-9). I2. A la nación (Mal 3:1-6). I3. Al remanente (Mal 3:16-18; 4:1-6). Finaliza en Mal 4:4-6 con un fuerte llamado a cumplir la ley de Moisés y esperar la llegada del Mesías por medio del mensaje de Elías (Juan el Bautista). El primer mensaje de Dios por medio de Malaquías fue: "Yo os he amado". Si bien este mensaje se aplicaba especialmente a Israel, es un mensaje de esperanza para todos los pueblos de todos los tiempos. Desafortunadamente, muchas personas ponen en tela de juicio el amor de Dios, y toman el progreso político y económico como medida del éxito. Debido a que el gobierno era corrupto y la economía era deficiente, los israelitas asumieron que Dios no los amaba. Están equivocados. Dios ama a todas las personas porque El las creó; sin embargo, sus recompensas eternas son solo para los que le son fieles. El Mensaje de Malaquías era para recordar a los judíos, que ellos habían sido escogidos por la pura gracia de Dios con el propósito de mostrar la Gloria de Dios a las otras naciones, sin embargo, ellos habían fallado como la nación escogida de Dios, debido a que no estaban respondiendo al amor, sino que por el contrario estaban desobedeciendo en forma voluntaria. (Mal 1:1-5, 11, 14; 2:2). Las denuncias de Malaquías tienen una estructura común: El profeta hace una declaración; los sacerdotes o el pueblo hacen una objeción; y el profeta responde dando una evidencia de la afirmación original. A ésta última se acompaña una acusación y una amenaza de castigo. I. Afirmación del amor de Dios por Israel (Mal 1:2a). “Yo os he amado, dice Jehová;” Malaquías había preparado a sus lectores para que esperaran una acusación y amonestación. Sin embargo, el primer mensaje no comienza con una acusación por haber obrado mal, sino por no haber correspondido al amor de Dios. El pueblo de Israel era el objeto de su amor (Mal 1:2c). La expresión “yo os he amado” tiene una gran carga sentimental. Esa no era la primera vez que el Señor lo había dicho. Lo mencionó a través del profeta Oseas 11:1, 3-4, 8-9, y de Isaías 43:4 “Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.” Pero su amor por Israel era anterior a la existencia de la nación; la amó al elegirla por su gracia para ser posesión suya. Esto fue revelado en los tiempos en que se concertó el pacto (Dt 4:37; 5:10; 7:6-15). El amor era la esencia de su relación pactada. Dios a través de Moisés les dijo: “No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.” (Dt 7:7-8). II. Israel cuestiona la acusación (Mal 1:2b). ¿En qué nos amaste? Al reconocer el amor de Dios por él, Israel debió responder amándolo y obedeciendo sus mandatos (Dt 6:4-9). Pero Israel cuestiona el reclamo de Dios preguntándole: ¿en qué nos amaste? Al cuestionar el reclamo divino, manifestaban desconfianza en Dios y falta de fe en su palabra. Este pueblo va a cuestionar a Dios varias veces en Mal 1:6-7; 2:17; 3:7-8, 13

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