1286 – INT (Dn 11:32) – La independencia judía por Judas Macabeo. Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto; mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará. El periodo inter testamentario, con 400 años de silencio de Malaquías a Mateo, se dividen en cuatro grandes eventos históricos: El imperio griego (332-63 a.C.), la independencia judía por Judás Macabeo (167-164 a.C.), el reino Asmoneo (164-37 a.C.) y el imperio romano (37- 4 a.C.). El general griego, rey del norte Antíoco IV Epífanes trato de erradicar la religión judía, vendió a millares como esclavos, mato a millares, tomó tesoros del templo y profanó el templo. Antíoco IV Epífanes provoca la rebelión del sacerdote Matatías y sus cinco hijos valientes y guerreros: Juan, Simón, Judas, Eleazar y Jonatán. Judas Macabeo (el martillo), llegó a ser el líder de ellos, por esto se le llama el período Macabeo. Judas Macabeo reconquisto Jerusalén en el 164 a. C., el templo fue purificado y dedicado nuevamente a Jehová. La guerra con Siria continuó desde el 163 hasta el 143 a. C. Al final los judíos ganaron la independencia. Durante este tiempo se levantaron sectas judías, incluyendo la de los fariseos y la de los saduceos (134-104 a C.). Persecución de Antíoco IV Epífanes. Apolonio, el viejo enemigo de los judíos, fue enviado a Jerusalén a la cabeza de 22,000 hombres con órdenes de quitar la vida a todos los hombres y tomar a todas las mujeres y los niños. Pretendiendo que su misión era amigable esperó hasta el día sábado y entonces cayó sobre el pueblo que no podía resistirle, llevando a cabo una espantosa matanza: la ciudad fue saqueada a incendiada: las fortificaciones fueron desmanteladas, y se erigió una torre en el Monte Zión. Luego siguió una de las más duras persecuciones registradas en la historia de la religion judía. Antíoco lanzó un edicto ordenando la uniformidad del culto en todos sus dominios y encomendó el cumplimiento del edicto en Samaria y Judea a un anciano llamado Ateneo. Los samaritanos se sometieron sin resistencia y su templo sobre el Monte Gerizim fue dedicado a Zeus, mientras en Jerusalén Ateneo comenzó su obra convirtiendo el santuario en un templo de Zeus Olímpico. Hacían orgías en los patios; el altar fue cubierto de abominables ofrendas y la vieja idolatría de Baal se restableció. Las copias del Libro de la Ley fueron destruidas o profanadas con pinturas paganas obscenas. Desobedecer el edicto fue castigado con la muerte. “Las mujeres que circuncidaban a sus hijos eran muertas, según el decreto, con los hijos colgados a su cuello, ejecutándose al mismo tiempo a sus familiares y a los que habían practicado la circuncisión.” (1Mac 1:63-64). Los obligaban comer carne de cerdo. Un jefe de los escribas llamado Eleazar, anciano de 90 años de edad, a la fuerza le metieron en la boca un pedazo de carne de cerdo, la escupió y le siguió el tormento. Sus atormentadores, viendo su obstinación, redoblaron su crueldad y expirando bajo los golpes, clamó: “Es manifiesto a Jehová, quien tiene el santo conocimiento, que habiendo podido librarme de la muerte, soporto los agudos dolores del cuerpo al ser golpeado, pero en el alma estoy muy contento de sufrir estas cosas porque temo a Jehová”. Algunos lo han llamado el protomártir del Antiguo Pacto. La guerra macabea de la independencia judía. (167–164 a.C). La persecución de Antíoco Epífanes provocó una gloriosa resistencia, la que terminó con el establecimiento de la independencia de Judea bajo los príncipes Macabeos o Asmoneos. “Se levantó por entonces Matatías, hijo de Juan, hijo de Simeón, sacerdote, de los hijos de Joarib, que abandonó Jerusalén y se estableció en Modín. Tenía cinco hijos: Juan, apellidado Caddis; Simón, llamado Tasi; Judas, apellidado Macabeo; Eleazar, apellidado Abarán, y Jonatán, llamado Apfos.” (1Mac 2:1-5). Muchos judíos se unieron a Matatías