Le tocaba el turno a uno de los directores más destacados de los últimos años o, como mínimo, del ganador de tres estatuillas a la mejor película, guión y dirección por "Una batalla tras otra" en la pasada gala de los Oscars. Y una de las preguntas que nos suscita este director o, concretamente, esta cinta es si se trata o no de un "clásico". Sin embargo, siempre y cuando se considere a PTA, aka Paul Thomas Anderson, como un director "clásico" dentro de los parámetros de los últimos veinte años, entonces, sí, tal vez sea un clásico aunque en verdad todo depende de la edad en la que le descubra, o redescubra, cada espectador y amante del séptimo arte. Aun así, derivaciones aparte, como ven, nos hemos plantado los tres miembros de esta pequeña pero gran sección cinéfila para hablar de MAGNOLIA, estrenada en los albores del cambio de siglo, del cambio de década, del cambio de lo que, para muchos, sería incluso un estilo de vida. La estética de los noventa, sin duda, será algo que jamás pasará de moda. Esos cueros apretados, esa melenita larga, tal y como la luce el gurú de la seducción llamado T. J. Mack (Tom Cruise) fue algo que no pocos hombre quisieron copiar e imitar, aunque en el fondo -y mucho más allá de la apariencia- se hallase un trauma difícil de sobrellevar. Como todas las relaciones familiares o paternofiliales, porque si de algo habla este increíble filme es de seres humanos, hombres y mujeres, vulnerables, imperfectos, adictos, románticos, inteligentes, superdotados, coquetos, chulos, seductores, bondadosos, tiernos...y demás adjetivos que quieran añadir porque MAGNOLIA es de esas películas que hablan de ti y de mí. De todos en realidad. De pétalos que florecen mediante una misma raíz, un mismo origen o una misma esencia que, como decimos, no es otra que la HUMANA. Se dice que todos estamos conectados, y sobre eso también hablamos. De esa red de poco más de cinco o seis personas que, sorprendentemente, y a su modo, nos tiene cogidos cual telaraña invisible donde, además, cabemos todos: amigos, colegas, conocidos, amantes, familiares, compañeros de trabajo...lejanos y cercanos. Todos y cada uno de nosotros estamos tan enganchados a otros como un ramo de flores. Y todos hacemos lo imposible o lo necesario o lo que, sencillamente, nos ha tocado hacer en este loco mundo. Pero lo hacemos lo mejor que podemos. Con nuestras rarezas, con nuestros miedos; con nuestros hábitos y nuestros vicios. Y puede que no sean lo mejor, ni que seamos el mejor ejemplo para otros, pero, a pesar de ello, se intenta. Algún bien podremos aportar en un momento dado. Un buen gesto, una buena palabra, un gracias o un te quiero. También un adiós o un hasta luego, pues no duran para siempre las personas que nos cruzan. Unas nos aportan, otras nos desgastan. Unas nos elevan y otras nos aplastan. ¿Y qué? ¿Eso los convierte en mejores personas, en peores? ¿O nos convierte a nosotros en mejores personas, en peores? Como decimos, nadie es perfecto, ni hay una ley escrita para el ser humano. Uno es como es. Punto. Somos héroes y verdugos. Amables y detestables. Buenos y malos. Feos y guapos. Lo tenemos todo y, en realidad, no tenemos nada. Somos. Existimos. Y ya está. Por eso hablamos hoy de esta película. Por eso rescatamos MAGNOLIA. Por eso, nos dedicamos a esto. Por eso somos, persona, seres humanos. Y por eso, todos estamos conectados. Para bien o para mal. Y por eso, no nos queda más remedio que aguantarnos. Saquen sus propias conclusiones al respecto. Sean las que sean, todas y cada una de ellas; todas y cada una de las divagaciones que se les ocurran, serán igual de válidas. Pasen, disfruten y gracias, una vez más, por escucharnos desde el otro lado. Piezas musicales: - "Ain't nobody else but you" compuesta por Chris Shards - "Just as soon" compuesta por Kevin MacLeos bajo licencia de Creative Commons Attribution (CC BY).