Primero Dios, con Gerardo Farías

Gerardo

Acompáñame a leer y estudiar la Biblia. Cada día, leeremos un capítulo de la Biblia y reflexionaremos en lo que Dios quiere decirnos. Comienza tu día escuchando la Palabra de Dios. 

  1. 1d ago

    2 CORINTIOS 8 - POR AMOR A USTEDES, CRISTO, SIENDO RICO, SE HIZO POBRE

    "Ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, quien era rico y por causa de ustedes se hizo pobre, para que mediante su pobreza ustedes llegaran a ser ricos" 2 Corintios 8:9. En el capítulo de hoy, el apóstol Pablo nos enseña que la verdadera generosidad es el resultado de un corazón transformado por la gracia de Dios. Pablo presenta el ejemplo de las iglesias de Macedonia. A pesar de vivir en medio de grandes tribulaciones y profunda pobreza, estos creyentes demostraron una generosidad extraordinaria. No daban porque les sobrara, sino porque habían comprendido cuánto habían recibido de Dios. Sin embargo, hay un detalle fundamental: “A sí mismos se dieron primeramente al Señor” (vers. 5). Antes de entregar sus recursos, habían entregado sus corazones. Este es el secreto de la verdadera mayordomía cristiana. Cuando Dios ocupa el primer lugar en nuestra vida, también cambia nuestra manera de administrar lo que poseemos. Pablo nos recuerda que el ejemplo supremo de generosidad es Jesucristo. Siendo rico, se hizo pobre por amor a nosotros. Dejó la gloria celestial y se entregó completamente para nuestra salvación. La cruz nos enseña que el verdadero amor no busca recibir, sino darse por los demás. Este capítulo también nos recuerda que Dios no mide nuestra fidelidad solamente por cuánto entregamos, sino por la disposición de nuestro corazón. La generosidad cristiana no surge de una obligación, sino del amor y la gratitud. En el capítulo de mañana Pablo nos dice que Dios ama al dador alegre. Hoy debemos preguntarnos: ¿Estamos utilizando las bendiciones que Dios nos ha dado solamente para nosotros, o también para bendecir a quienes nos rodean? Que nuestra fe no se limite a palabras, sino que se manifieste en actos concretos de amor, solidaridad y servicio. Oremos: Señor, gracias por tu inmenso amor y por el sacrificio de Jesucristo. Ayúdanos a vencer el egoísmo y a comprender que todo lo que tenemos proviene de ti. Danos un corazón generoso, dispuesto a compartir y servir. Que nuestra vida refleje tu gracia cada día. En el nombre de Jesús, amén. Que el Señor te bendiga.

  2. 2d ago

    2 CORINTIOS 7 - EL DOLOR QUE PRODUCE VIDA

    “Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte”. Suena extraño, pero Pablo aquí nos habla de un dolor positivo. Ciertamente a nadie le gusta sufrir. Pero Pablo, como pastor, había entendido la necesidad de confrontar el error, el pecado, y las malas conductas, de frente, y directamente, antes que mirar para otro lado, o no hacer nada. Pablo les había causado dolor a los corintios; pero no lo había hecho con la intención de únicamente causarles dolor. Lo había hecho para que comprendieran su condición espiritual, y para llevarlos al arrepentimiento. Pablo aquí nos enseña una verdad que muchas veces preferimos ignorar: el verdadero amor no siempre nos dice lo que queremos escuchar, sino lo que necesitamos oír para ser transformados. El apóstol había escrito una carta severa a los corintios, confrontando sus pecados y su falta de disciplina espiritual. Aunque aquella carta les causó dolor, Pablo se alegró al saber que sus palabras habían producido un arrepentimiento genuino. No se alegraba por haberlos entristecido, sino porque aquella tristeza los había conducido nuevamente a Dios. Aquí encontramos una diferencia fundamental entre el remordimiento y el arrepentimiento. El remordimiento lamenta las consecuencias del pecado; el arrepentimiento reconoce la gravedad del pecado, lo abandona y busca restaurar la comunión con Dios. Muchas personas desean el perdón divino, pero no están dispuestas a abandonar aquello que las separa del Señor. Recuerca esto: una iglesia que nunca confronta el pecado puede terminar tolerándolo, pero una iglesia que corrige sin amor puede terminar destruyendo a quienes necesita restaurar. Pablo nos muestra que la verdadera disciplina espiritual debe sugir del amor y tener siempre como propósito la restauración. Hoy examinemos nuestro corazón: ¿nos entristece el pecado porque hemos sufrido sus consecuencias, o porque hemos ofendido al Dios que nos ama? Que el Señor nos conceda un corazón humilde, dispuesto a aceptar su corrección, abandonar nuestros pecados y experimentar la transformación que solamente su gracia puede producir. Porque la tristeza que nos acerca a Cristo nunca es una tristeza inútil: es el comienzo de una vida renovada. Que el Señor nos conceda un arrepentimiento verdadero y un corazón sensible a su voz. Que el Señor te bendiga.

  3. 3d ago

    2 CORINTIOS 6 - NO RECIBAMOS LA GRACIA DE DIOS EN VANO

    Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios”. 2 Corintios 6:1. En el capítulo de hoy, el apóstol Pablo nos presenta una solemne advertencia: es posible recibir la gracia de Dios y, sin embargo, no permitir que transforme nuestra vida. La gracia no solamente nos ofrece perdón, también nos llama a vivir en santidad, obediencia y fidelidad al Señor. Pablo comprendía que seguir a Cristo no significaba una vida libre de dificultades. Por el contrario, su ministerio estuvo marcado por aflicciones, necesidades, persecuciones y sufrimientos. Sin embargo, ninguna de estas circunstancias logró apartarlo de su compromiso con Dios. Su fidelidad no dependía de las condiciones que lo rodeaban, sino de su relación con Cristo. La gracia de Dios provee perdón para nuestros pecados pasados; también nos da el poder para vencer tentaciones y luchas presentes. Más adelante, Pablo hace un llamado a no unirnos en yugo desigual con los incrédulos, recordándonos que somos templo del Dios viviente. Esta exhortación no significa aislarnos del mundo ni despreciar a quienes no comparten nuestra fe, sino evitar aquellas alianzas y compromisos que nos conduzcan a desobedecer al Señor. No podemos pretender disfrutar de las bendiciones de Dios mientras deliberadamente alimentamos aquello que nos separa de Él. La gracia que nos salva es también la gracia que transforma nuestro carácter. Por eso, hoy debemos preguntarnos: ¿estamos permitiendo que la gracia de Dios produzca cambios reales en nuestra vida, o simplemente nos hemos acostumbrado a escuchar su Palabra sin obedecerla? Recordemos que la verdadera evidencia de haber recibido la gracia de Dios no es solamente lo que profesamos creer, sino la transformación que Cristo está realizando en nosotros. Que hoy nuestra respuesta al Señor sea una vida de consagración, fidelidad y obediencia, porque, como nos recuerda Pablo, ¡ahora es el tiempo aceptable, ahora es el día de salvación! (2 Corintios 6:2). Que el Señor te bendiga.

  4. 4d ago

    2 CORINTIOS 5 - UNA NUEVA CRIATURA EN CRISTO

    “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Corintios 5:17). En el capítulo de hoy, el apóstol Pablo nos recuerda que nuestra existencia terrenal es temporal. Nuestro cuerpo es como una tienda de campaña, frágil y pasajera; todos algún tendremos que experimentar la muerte (a menos de que Cristo venga antes). Pero Dios nos ha prometido una morada eterna; es decir, en la resurrección, recibiremos un cuerpo nuevo, e inmortal. Y la garantía de que Dios va a cumplir esta maravillosa promesa, es el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es quién está trabajando hoy en nuestros corazones, haciéndonos más semejantes a Jesús. Por eso, nuestra esperanza no debe estar puesta en las cosas que vemos, sino en las promesas de Aquel que nos ha preparado para la eternidad. Sin embargo, mientras esperamos el regreso de Cristo, tenemos una responsabilidad: vivir para agradarle. Pablo declara una verdad extraordinaria: Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí mismos, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos. Esta es la esencia de la verdadera conversión. No se trata simplemente de cambiar algunas costumbres, asistir a la iglesia o profesar una religión. Estar en Cristo significa experimentar una transformación profunda, donde dejamos de vivir para satisfacer nuestra voluntad y comenzamos a vivir para hacer la voluntad de Dios. Y todo esto es posible porque Dios, por medio de Jesucristo, tomó la iniciativa de reconciliarnos consigo mismo. Ahora nos ha confiado el ministerio de la reconciliación, llamándonos a ser embajadores de Cristo en un mundo separado de su Creador. Queridos hermanos, no podemos afirmar que hemos sido reconciliados con Dios mientras permanecemos indiferentes a su voluntad o alimentamos divisiones con nuestro prójimo. La gracia que nos reconcilia también transforma nuestra manera de vivir y de relacionarnos con los demás. Que hoy nuestra mayor preocupación no sea cuánto podemos obtener de este mundo, sino cuánto de Cristo puede reflejarse en nuestra vida. Porque quien verdaderamente ha sido alcanzado por su amor ya no puede seguir viviendo solamente para sí mismo. Que el Señor nos ayude hoy a vivir como nuevas criaturas, caminando por fe, agradándole en todo y siendo fieles embajadores de su amor y reconciliación. Amén.

  5. 5d ago

    2 CORINTIOS 4 - FRÁGILES VASOS DE BARRO

    “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.” 2 Corintios 4:7. En 2 Corintios 4, el apóstol Pablo nos recuerda que Dios ha puesto un tesoro extraordinario en recipientes frágiles: nosotros mismos. Somos débiles, limitados y vulnerables, pero llevamos en nuestro interior el conocimiento de la gloria de Dios revelada en Jesucristo. Pablo no oculta las dificultades del ministerio cristiano. Reconoce que somos atribulados, perseguidos y derribados, pero también declara que no estamos desamparados ni destruidos. ¿Por qué? Porque nuestra fortaleza no proviene de nosotros, sino del Señor que nos sostiene. La vida cristiana no consiste en estar libres de sufrimientos, sino en permanecer fieles a Dios en medio de ellos. Las pruebas pueden desgastar nuestro cuerpo, nuestras fuerzas y nuestro ánimo, pero no tienen por qué destruir nuestra fe. Por eso Pablo afirma: “Aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día” (vers. 16). ¡Qué extraordinaria promesa! Mientras las circunstancias pueden debilitarnos exteriormente, Dios puede fortalecernos espiritualmente cada día. Por eso, no pongamos nuestra mirada únicamente en los problemas pasajeros de esta vida, sino en las promesas eternas del Señor. Lo que hoy nos aflige es temporal, pero la gloria que Dios ha preparado para quienes permanecen fieles es eterna. Que nada nos haga perder el ánimo ni abandonar nuestra confianza en Aquel que nos llamó a reflejar su gloria. Que el Señor te bendiga.

  6. Oct 21

    2 CORINTIOS 2 - CUANDO POR AMOR CAUSAMOS TRISTEZA

    "Escribí con gran tristeza y angustia de corazón y con muchas lágrimas, no para entristecerlos, sino para darles a conocer la profundidad del amor que les tengo". 2 Corintios 2:4 ¿Causar tristeza por amor? Suena contradictorio. Pero no lo es. Pablo aquí explica que él no quiso visitar la iglesia, porque sabía de que estaban tristes. Posiblemente su primera carta, la cuál había sido bastante dura, los había dejado dolidos. Pero había un motivo profundo y significativo para haber causado ese dolor. Pablo los quería guiar al arrepentimiento. Por eso Pablo les cuenta ahora, que su primera carta, él la había escrito con mucho dolor, y lágrimas; pero lo había hecho así por el profundo amor con que los amaba. Cuando se ama a alguien profundamente, a veces tenemos que decirles la verdad, aún cuando esta duela. Pablo les había causado tristeza, para guiarlos al arrepentimiento. Y funcionó. Muchos que estaban en pecado, se habían arrepentido. Ahora Pablo nos recuerda que corregir también implica saber perdonar. Ante el arrepentimiento, llama a la iglesia a consolar y reafirmar su amor, para que el hermano no sea consumido por la tristeza. La disciplina eclesiástica exige ese amor: el que se atreve a corregir, aunque resulte doloroso, porque busca la salvación del hermano. Callar para evitar incomodidades puede dejarlo atrapado en aquello que lo destruye. Sin embargo, el dolor por sí solo no produce arrepentimiento; la corrección debe comunicar la verdad y la gracia de Dios. Y cuando cumple su propósito, la iglesia debe saber perdonar, consolar y confirmar su amor, para que el hermano no sea consumido por la tristeza. Una iglesia fiel necesita valor para confrontar el pecado y humildad para recibir al arrepentido. Preguntémonos: ¿amamos lo suficiente para corregir y también para restaurar? Que el Señor te bendiga.

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