🏪Durante la postguerra, en una Europa arrasada en la que las familias aprendían a vivir con lo justo, dos hermanos alemanes estaban reformulando, sin saberlo, las reglas de consumo moderno. Los hermanos Albrecht transformaron una pequeña tienda de comestibles en un imperio que transformó la distribución alimentaria mundial, y que hoy cuenta con miles de establecimientos en todo el planeta. Aquel negocio no solo sobrevivió al milagro económico alemán, sino que lo acompañó y lo moldeó. Aquel negocio se convirtió en Aldi. 🥖En el año 1913, el padre de Karl y Theo Albrecht tuvo que dejar su trabajo en la minería, por problemas de asma. Empezó a vender pan, pero para incrementar los ingresos familiares su mujer, Anna, abrió una pequeña tienda de alimentación en un humilde suburbio de Essen, Alemania. Por entonces, la ciudad era un importante centro industrial, dinámico y vivo. La tienda iba tan bien, que en 1919 amplió el negocio. Y poco después llegó el nacimiento de los dos hijos. 🪖El mejor, Theo, comenzó a colaborar desde muy pequeño en la tienda de su madre. Mientras que el mayor, Karl, trabajaba en una charcutería. Nunca estuvo claro si los hermanos fueron parte de las juventudes nazis, pero sí que acabaron siendo reclutados por las fuerzas armadas de Hitler. Karl estuvo destinado en el frente oriental, mientras que Theo fue desplegado en el norte de África, donde se encargaba del suministro del ejército. Uno fue herido en el frente ruso, y el otro capturado por los estadounidenses en Túnez. 💰Tras la guerra, y ya liberados, los hermanos regresaron a casa, y heredaron la modesta tienda de su madre, que había sobrevivido, casi de milagro, a los más de 200 bombardeos que se habían producido sobre la ciudad de Essen. Y aunque se trataba de una tienda pequeña y la situación era complicada, su ambición era grande. Tenían muy claro que querían crecer y competir contra los negocios más potentes.