Rural Road Casting - Canal de Castilla

Radio Viajera Travel Podcast

Le invitamos a acompañarnos en un viaje que empieza en el fin de un sueño. El sueño es el de la ilustración española, que concibió un innovador proyecto que pretendía nada menos que salvar el tradicional aislamiento del interior peninsular para conectarlo con Europa y Ultramar. La obra, diseñada en el siglo XVIII y rematada en el primer tercio del XIX, solo concluyó una parte de aquel sueño, pues en su concepción inicial pretendía unir Reinosa con Segovia. No alcanzó ninguno de esos hitos, por lo que el punto más meridional, donde la realidad puso fin a la ambición, fue la dársena de Valladolid, desde donde le invitamos a este viaje.

  1. De Valladolid a Santa María de Palazuelos. El Puerto de Valladolid

    03/28/2022

    De Valladolid a Santa María de Palazuelos. El Puerto de Valladolid

    Le invitamos a acompañarnos en un viaje que empieza en el fin de un sueño. El sueño es el de la Ilustración española, que concibió un innovador proyecto que pretendía nada menos que salvar el tradicional aislamiento del interior peninsular para conectarlo con Europa y Ultramar. La obra, diseñada en el siglo XVIII y rematada en el primer tercio del XIX, solo concluyó una parte de aquel sueño, pues en su concepción inicial quería unir Reinosa con Segovia. No alcanzó ninguno de esos hitos, por lo que el punto más meridional, donde la realidad puso fin a la ambición, fue la dársena de Valladolid, desde donde le invitamos a este viaje. La dársena, punto final del Ramal Sur del Canal, data de 1835 y alcanza los 200 m de longitud y una anchura de 28 m. Sus márgenes estuvieron jalonadas de almacenes, actividades industriales, un astillero y puerto seco para la construcción de barcazas, y pronto se convirtió en el principal puerto del canal, con gran impacto en la ciudad castellana. Hoy día algunas de sus históricas naves se han convertido en establecimientos de restauración con inmejorables vistas a este singular espacio. Partiendo de la ciudad de Valladolid, que merece una visita detallada por su riqueza patrimonial y oferta turística, la ruta nos llevará por el amplio valle abierto en las altas llanuras de los páramos, en esta zona conocidos como Montes Torozos al oeste y Cerrato al este, por la confluencia del río Esgueva en el Pisuerga. El urbanismo de la principal ciudad de Castilla y León y su actividad industrial periférica, en el importante eje de comunicación que la une con las vecinas urbes de Palencia y Burgos, marca el paisaje de esta etapa, pero no podemos olvidar el corredor verde que dibuja el río Pisuerga y el propio canal, y en este último algunas de las obras de ingeniería hidráulica que le caracterizan, como las esclusas 41 y 42, con sus viviendas de escluseros y molinos, instalaciones magníficamente conservadas. Un pequeño desvío hacia a la impresionante fortaleza de Fuensaldaña, que alberga un museo de los castillos, permite recorrer parte de Denominación de Origen de los Vinos de Cigales, con su paisaje de vides y la oferta de bodegas visitables en localidades como Mucientes, Cigales o Fuensaldaña, que merecen una parada. Al final de la ruta nos espera, en la inmediata vecindad del canal, el monasterio cisterciense de Santa María de Palazuelos, cuya iglesia románica del siglo XIII es visita obligada. Un poco más allá, a poco más de 2 km, la localidad de Cabezón de Pisuerga ofrece su monumental puente, un hito histórico en el camino entre Valladolid y Palencia, además de un enclave privilegiado sobre el Pisuerga. Desde ahí una ruta señalizada nos permite acceder a un singular paisaje, el de los cortados del Pisuerga.

    22 min
  2. De Santa María de Palazuelos a Dueñas. Los vinos del Canal

    03/28/2022

    De Santa María de Palazuelos a Dueñas. Los vinos del Canal

    A medida que nos alejamos de la ciudad de Valladolid, dejando atrás la iglesia románica de Santa María de Palazuelos, la impronta urbana e industrial va cediendo terreno a espacios más abiertos donde, junto a los campos de cereal, se advierte el protagonismo del viñedo. No en vano, las soleadas laderas del valle del Pisuerga y sus particulares terrenos entre Dueñas y Valladolid son el origen de los afamados rosados, pero también de los excelentes tintos, de la Denominación de Origen Cigales, la única atravesada por el Canal. Por la cercanía de las dársenas de Valladolid y Palencia estos caldos encontraron una rápida salida comercial por la vía fluvial de transporte. Seguimos nuestro camino por un trazado paralelo al Ramal Sur, que experimentó muchas de las vicisitudes que condicionaron la obra y que resulta curioso conocer, pues así entenderemos un poco la complejidad del proyecto. En 1795 el ramal había llegado a la ciudad de Palencia. En ese momento las remesas del Estado llegaban de manera intermitentemente, lo que interrumpía y retrasaba el ritmo de las obras. Finalmente, en 1804 el corte fue drástico y definitivo y las obras fueron paralizadas cuando el Ramal Sur había llegado a las proximidades de Dueñas. El comienzo de la Guerra de la Independencia y la posterior crisis política, económica y social que se desató impidieron la reanudación, permaneciendo paralizadas casi tres décadas. En 1831 cuatro grandes financieros y políticos del momento (Francisco Javier de Burgos, el Marqués de las Marismas del Guadalquivir, el Marqués de Remisa y el Duque de Sotomayor) crearon una empresa, la Compañía del Canal de Castilla, que retoma el proyecto y consigue llegar a Valladolid, ejecutando todo el tramo que ahora seguimos, en 1835. En esta fase de obra privada la tipología de las esclusas, quizás el elemento más significativo del canal, que permite ir salvando los desniveles, cambian de su planta ovalada anterior a la rectangular, dado su menor coste. Podemos acercarnos a ver ejemplos de estas estructuras de sillería caliza a la altura de Corcos (esclusa 40) y de Valoria la Buena (esclusa 39), y podremos comprobar que junto a ellas no solo están las viviendas del esclusero, que se encargaba abrir y cerrar las compuertas al paso de las barcazas, sino también instalaciones fabriles como las fábricas de harinas, o los puentes, también de sillería caliza. En esta etapa les invitamos a desviarse de la carretera en varios puntos para acercarse a la amplia oferta de este territorio. En el camino al castillo de Trigueros del Valle, con una atractiva recreación interior orientada al mundo fantástico, pasaremos por el corazón de la tierra de viñedos y por varias bodegas visitables, lo mismo que si nos desviamos hacia Valoria la Buena. Si tenemos más interés por el paisaje natural, dos puntos nos salen al paso, al inicio del tramo los cortados de Cabezón y un poco más allá los de San Martín de Valvení, ambos magníficas atalayas sobre el Pisuerga. El conjunto histórico de Dueñas, que merece una pausa para recorrer sus calles y monumentos, tiene una privilegiada posición dominando el amplio valle formado por la desembocadura del Carrión en el Pisuerga y el propio paso del Canal, una zona de indudable valor natural por el desarrollo de los bosques de ribera.

    16 min
  3. De Dueñas a Palencia. El adiós al Pisuerga

    03/28/2022

    De Dueñas a Palencia. El adiós al Pisuerga

    El río que nos ha acompañado hasta ahora, el Pisuerga, nos abandona a la altura de Dueñas, aunque volveremos a encontrarlo más adelante. Desde este punto será el Carrión, su principal afluente, el que nos lleve hasta la capital palentina. La confluencia de ambos cursos propicia un gran valle abierto bordeado de páramos. Esta condición estratégica fue valorada desde tiempos remotos, ahí está el origen romano de la ciudad de Palencia, la basílica visigoda de San Juan de Baños, la histórica villa de Dueñas o el monasterio trapense de San Isidro. En tiempos recientes, el eje entre Valladolid y Palencia tiene un gran dinamismo industrial, marcado sobre todo por la presencia de la factoría automovilística de Villamuriel de Cerrato y las áreas industriales de Venta de Baños y Palencia, con un importante desarrollo de la industria alimentaria. En realidad, este desarrollo industrial tiene su origen en el propio Canal de Castilla, a cuya vera, aprovechando la energía hidroeléctrica de las esclusas, se levantaron primero molinos harineros, luego auténticas fábricas de harinas, pero también batanes, fábricas de papel y, andando el tiempo, centrales minieléctricas. Cumplía así el canal ese propósito de rehabilitación económica de la deprimida Castilla del siglo XVIII, uno de cuyos principales condicionantes era la dificultad del transporte, que encarecían todos los productos que atravesaban las montañas para llegar a la costa cantábrica. Sirva como ejemplo que en 1795 Jovellanos escribía que para la ciudad de Santander era más barato comprar cereales que arribaban por mar, puesto que pasar la montaña disparaba los costes, así una fanega de trigo se vendía en Palencia a 6 reales y cuando ésta llegaba a Santander, costaba 22, más de tres veces por cubrir 200 kilómetros. ¿Qué podemos encontrar en esta etapa? En Dueñas indudablemente su casco histórico, con una interesante oferta de museos y restauración. A sus afueras no podemos pasar por alto las fábricas de harinas de las esclusas 37 y 38, y poco más allá la Abadía San Isidro de Dueñas, que conserva la iglesia románica, con reformas posteriores, y el convento del siglo XVII, conocido tradicionalmente como La Trapa, origen de industria chocolatera palentina, cuya fábrica actual se encuentra al otro lado de la autovía; una dulce parada. Avanzando un poco llegamos a Venta de Baños, cuyo desarrollo se debe a su condición de nudo ferroviario, y donde es casi inexcusable que nos desviemos a conocer el ejemplo mejor conservado de iglesia visigoda, la Basílica de San Juan de Baños, que data del siglo VII. Y finalmente Villamuriel de Cerrato, que nos recibe con su impresionante iglesia románica de Santa María de La Mayor, el monasterio de Santa Clara, de los siglos XV y XVII, o fossilium, el museo de los fósiles, pero donde merece la pena detenerse para recorrer el canal, en un corto y ameno paseo, hasta la triple esclusa encadenada del Soto Abúndez, donde podremos descansar en su zona recreativa. Este viaje de los aromas, que nos ha llevado del chocolate de Dueñas, a las galletas de Venta de Baños, termina en las cercanías de Palencia con el café, debido a la implantación de las empresas de liofilizados. La capital palentina, con su importante patrimonio y la amplia oferta de recursos turísticos de todo tipo, parece exigir que le dediquemos un tiempo detallado a su visita, lo mejor que podemos hacer es hacerle caso, no nos defraudará.

    18 min
  4. De Palencia a Grijota. El Ramalillo y la Bifurcación

    03/28/2022

    De Palencia a Grijota. El Ramalillo y la Bifurcación

    El desarrollo de la ciudad de Palencia, ceñido a la ribera izquierda del Carrión, y la traza del canal por la margen derecha dejaba a la capital palentina sin conexión con la nueva vía fluvial. La solución fue el llamado “Ramalillo” un canal de conexión de un kilómetro que desemboca en una dársena preparada para el trasiego de mercancías, ya construida en 1795, con 135x40 m, en piedra de sillería, flanqueada por los almacenes de ladrillo. Se conectaba así la capital con el norte de la provincia, y cuando se concluyan los ramales del sur y campos, en 1835 y 1849, con Valladolid y Medina de Rioseco, terminando la red navegable de 207 km. Para dar idea de la importancia que pronto tuvo esta vía podemos señalar que en la primera mitad del siglo XIX; es decir, antes de que estuviera concluso el Ramal de Campos, ya circulaban ciento seis barcas, de ellas tres servían como diligencias para cubrir el trayecto entre Valladolid y Palencia, que era diario en cada sentido con una tarifa de 12 reales por persona. En el momento de mayor éxito del canal, entre 1850-1860, llegó a estar surcado por 350 barcazas. Las más antiguas eran de madera, mientras que desde finales del siglo XIX se hicieron en hierro. Existían barcazas de material, que se ocupaban del mantenimiento, y de mercancías, de varias dimensiones, empezando por las llamadas “españolas”, que podían cargar cuatro toneladas, mucho mayores eran las “alemanas”, de cuarenta toneladas y las francesas, con cincuenta y cinco. Estas barcazas recorrían la distancia entre Valladolid y Alar en una media de seis días. El discurrir de la ruta está marcado por el protagonismo del paisaje urbano de la ciudad de Palencia y su periferia de industrias y urbanizaciones residenciales, que se desarrollan en el amplio espacio del valle del Carrión, abierto hacia el noroeste a la plana comarca de Tierra de Campos a través del río Valdeginate. Esta etapa es de corto recorrido, pues poco más de 7 km separan su inicio y final, pero lo es intencionadamente, porque conocer todo lo que ofrece la capital palentina requiere un tiempo. Esta pequeña ciudad castellana conserva por doquier monumentos que le hicieron merecedora de su consideración como conjunto histórico: empezando por la Catedral de San Antolín, una de las más espléndidas catedrales góticas de nuestro país, sus muchas iglesias, que transitan entre el románico y el gótico, sin olvidar la impronta del siglo XIX, con una renovación urbana que vino de la mano de Canal de Castilla y que hoy día marca la arquitectura del centro de la urbe, donde no falta el contrataste de los edificios modernistas del inicios del siglo XX y, al fondo, siempre dominante, el Cristo del Otero, la icónica “imagen marca” de Palencia, mirador natural de amplias perspectivas. Pero si se desea conocer el carácter palentino, no deje de entrar en sus cafés, bares, o restaurantes, pasear por sus parques o acercarse a su mercado. En la dársena del Ramalillo todavía se conservan varios de los almacenes, uno de ellos convertido en Museo del Agua, y un poco más allá no deja de tener su atractivo la doble esclusa de Viñalta, con su represa y molino harinero. El final de la etapa en Grijota nos reserva una de las grandes sorpresas del Canal, el arranque desde el Ramal Norte de los Ramales Sur y Campos en el pago de El Serrón, con su triple esclusa, que salva un importante desnivel y los restos de las instalaciones industriales que se levantaron en su ribera. Un corto desvío puede llevarnos a Fuentes de Valdepero, para conocer su fortaleza, o si lo preferimos, al área recreativa del Monte el Viejo, un bosque mediterráneo protegido muy cerca de la capital, en las estribaciones de los Montes Torozos, con zonas recreativas e importantes valores naturales.

    15 min
  5. De Medina de Rioseco a Villarramiel. Entre campos y palomares

    03/28/2022

    De Medina de Rioseco a Villarramiel. Entre campos y palomares

    Al pie de los Montes de Torozos, que animan el paisaje por el sur y el este, se extiende la panda Tierra de Campos, de grandes horizontes y casi ausente de vegetación. Sobre este paisaje el impacto transformador del canal fue muy importante. Por un lado, el uso del canal para el riego generó la implantación de nuevos cultivos que rompieron el dominio cerealista. Por otro, el discurrir del agua propició un ambiente natural propio de paisajes de ribera. Pero además, desde el inicio de las obras se prestó una gran atención a la mejora del entorno, ya que éste era también un objetivo del ideal ilustrado. Pretendían jalonar los alrededores del canal de árboles frutales. Con el tiempo surgió la necesidad de obtener madera para la reparación de las esclusas y de las barcazas. Este hecho motivó que aquellos frutales fueran sustituidos paulatinamente por árboles madereros. Otro punto valorado por los ingenieros ilustrados era la pesca, y para ello en algunas zonas se introdujeron tencas, que se mimetizaron con las especies naturales. El viaje acompañando este ramal nos lleva por carreteras comarcales atravesando estas tierras de cereal. Aquí y allá, sobre todo en el tramo final y cerca de los pueblos, pueden observarse, en mejor o peor estado de conservación, los típicos palomares, de adobe y planta circular o cuadrada, que se han convertido en un emblema de Tierra de Campos, producto, en el fondo, de una peculiar ganadería de subsistencia, complemento para una dura vida agrícola. En el tramo inicial gana protagonismo en el horizonte la gran torre del homenaje del castillo de Belmonte de Campos, buen ejemplo de castillo del siglo XV de la llamada “escuela de Valladolid”, y sobre todo, obviamente, la propia Medina de Rioseco. Esta villa, a la que algún autor se ha referido como la auténtica capital de Tierra de Campos resume, en la arquitectura civil de su conjunto y en los impresionantes monumentos religiosos, la quintaesencia de esta comarca del corazón de Castilla. Nos recibe con su dársena, final del Ramal de Campos del Canal, el último en construirse, entre 1842 y 1849, y la de mayores dimensiones, 332 m de longitud y 52 m de anchura, donde podemos distinguir los almacenes, el dique seco y la gran edificación de la Fábrica de Harinas “San Antonio”, centro de recepción de visitantes y embarcadero para travesías por el canal en la embarcación Antonio de Ulloa. De su conjunto histórico son numerosos los hitos a destacar, por lo que le invitamos a una detallada visita, así también podrá disfrutar del paisaje urbano y la buena oferta de artesanía, gastronomía y restauración. Si recala por esta villa de los almirantes del Castilla en Semana Santa, la parada es inexcusable para asistir a algunas de las procesiones más impactantes de toda España, y si no siempre pueden acercarse al Museo de los Pasos. No olvide que la etapa termina en Villarramiel, la villa pellejera, sobrenombre que deriva de la larga tradición en la artesanía del cuero y la piel, pero también le invitamos a no perder la oportunidad de visitar dos conjuntos históricos próximos: Montealegre de Campos y Villalba de los Alcores.

    16 min
  6. De Villarramiel a Fuentes de Nava. Las Lagunas de campos

    03/28/2022

    De Villarramiel a Fuentes de Nava. Las Lagunas de campos

    Entre Villarramiel y Fuentes de Nava el Ramal de Campos atraviesa un sector singular de la campiña de Tierra de Campos, caracterizado por los humedales. La Laguna de La Nava es, por su extensión, el buque insignia de estas láminas de agua de escasa profundad, que conforman un espacio privilegiado para las anátidas y otras aves acuáticas, sobre todo para las migratorias en época invernal, pero también para singulares aves esteparias, como avutardas y sisones. Otros humedales son las lagunas de Abarca de Campos y Boada de Campos. Estas zonas encharcadas tienen su origen en la escasa capacidad de drenaje del curso que atraviesa la zona, el río Valdeginate, y sus arroyos afluentes. En el pasado se llegaron a desecar para ganar tierras y evitar enfermedades endémicas, como el paludismo, pero desde hace décadas se ha llevado a cabo una labor de recuperación por su altísimo valor ecológico. También el Canal contribuyó a crear nuevos humedales, aunque muchas veces de forma accidental. Con el paso del tiempo y la falta de mantenimiento se fueron produciendo filtraciones en determinados puntos del trazado, que a falta de reparación se estabilizaron en charcas de diferente tamaño. Hoy día forman parte integral del paisaje, y por su importancia algunas están declaradas, al igual que las lagunas naturales, Zonas de Especial Protección para las Aves dentro de la Red Natura 2000 europea, punto de atracción de un creciente turismo ornitológico. Al inicio del tramo, un corto trayecto nos llevará a la Laguna de Boada, que además de un punto de observación de aves nos permitirá conocer la interesante arquitectura popular de esta pequeña localidad y su iglesia mudéjar. Y antes habremos pasado por Capillas, otro pequeño pueblo atravesado por el canal. Siguiendo el camino encontramos Abarca de Campos, donde podemos observar, y disfrutar, de un elemento de la arqueología industrial restaurado, la antigua harinera, que data de 1854 y hoy es un hotel-restaurante emplazado sobre la primera esclusa del Ramal de Campos, y también conocer la “villa de la música”, que cuenta con una fundación- museo del órgano castellano, ciclo de conciertos y un singular carrillón. Terminaremos la etapa en Fuentes de Nava, conjunto histórico de gran interés, donde destaca la silueta de la torre tardogótica de la iglesia de San Pedro, conocida como “la estrella de Campos”, el Museo del Renacimiento de la iglesia de Santa María y el propio canal, con un espacio recreativo junto al llamado puente viejo. Fuentes de Nava es también la puerta de entrada al gran humedal de la Laguna de La Nava, que tiene en la localidad su Casa del Parque y Centro de Interpretación en una casona del siglo XVIII, y diversos puntos de observación de las aves. Fuera de la ruta, pero en sus cercanías, se levantan otras localidades terracampinas de notable interés, como Castromocho o Baquerín de Campos, que bien merecen la pena el desvío.

    22 min
  7. De Fuentes de Nava a Grijota. Por el Canal de museo en museo

    03/29/2022

    De Fuentes de Nava a Grijota. Por el Canal de museo en museo

    Este tramo nos lleva del corazón de la Cuenca de La Nava hasta la salida de Tierra de Campos al valle del Carrión en Grijota, acompañando el decurso del río Valdeginate y del propio Ramal de Campos del Canal. En el corazón de la Tierra de Campos palentina, el canal une tres localidades que cuentan con importantes instalaciones museísticas. En la histórica villa de Paredes de Nava, patria del poeta Jorge Manrique y de los artistas del renacimiento Pedro y Alonso Berruguete, no podemos pasar por alto el Museo de la Iglesia de Santa Eulalia, un templo que muestra evolución de estilos desde el románico hasta el renacimiento, con obras de Pedro y Alonso Berruguete, Alejo de Vahía, Juan de Tejerina, Juan de Villoldo, etc. Ni tampoco el centro de interpretación de Tierra de Campos en la iglesia de San Martín. Un hito singular en esta localidad son las ruinas de Sahagún el Real, que fue una de las poblaciones que se fundaron, por iniciativa de la corona, en puntos estratégicos del canal, y también de las que se abandonaron cuando el ferrocarril puso fin a la razón de ser que las mantenía: la navegación de mercancías. De hecho, de todas estas nuevas pueblas de la “Ría”, que es el término por el cual se referían, y aún se refieren en algunos sitios, al canal los pueblos ribereños, tan solo ha perdurado hasta nuestros días Alar del Rey. De algunas de ellas, como Barrialba, Nestar o Quintanilla la Real, apenas nada perdura; de otras, como Calahorra de Ribas, solo persisten algunas de las instalaciones industriales. De esta de las afueras de Paredes de Nava, Sahagún el Real, aún se mantiene en pie su iglesia, que hoy sirve de ermita. Contemplarla nos permite imaginar el pueblo que existió en su entorno y hacernos una idea del impacto transformador que supuso la construcción del canal para el territorio. Siguiendo la ruta nos encontramos otra sorpresa, Becerril de Campos, que ha apostado por un desarrollo turístico innovador, basado en acercar la astronomía de manera didáctica a los visitantes. El punto neurálgico es la inesperada y cuidada readaptación del templo de San Pedro en el espacio “San Pedro Cultural”, pero un paseo por el conjunto histórico permite comprobar que hay otros espacios urbanos que participan de ese turismo astronómico. Además, nos encontraremos con templos románicos, mudéjares y una destacada arquitectura civil, así como el museo de arte sacro de la iglesia de Santa María, con alberga una colección de gran calidad. Antes de alcanzar Grijota, fin de esta etapa, el canal pasa por Villaumbrales, que también tiene su espacio museístico, en este caso dedicado al canal y ubicado en un antiguo almacén, obra de 1799, con zona verde exterior con restos del astillero de reparación de barcas, embarcadero y actividad de piraguas en verano. Y finalmente Grijota, punto de inicio del Ramal de Campos en el espectacular entronque de El Serrón, con su triple esclusa encadenada.

    22 min
  8. De Grijota a Calahorra de Ribas. El origen

    03/29/2022

    De Grijota a Calahorra de Ribas. El origen

    Y por fin llegamos donde todo empezó. La idea de hacer navegables los ríos del interior peninsular nos asalta de tanto en tanto cuando repasamos la historia. Los primeros escritos en este sentido, e incluso algún intento, los encontramos en el siglo XVI, en tiempos de los Reyes Católicos. Luego vemos reaparecer el proyecto con Carlos V o Felipe II. Pero es en el siglo XVIII, con la Ilustración, cuando se desarrollaron los canales navegables, que fueron las grandes empresas de obras públicas de la Europa de la época. Los españoles se fijaron en los canales que se habían construido en Francia e Inglaterra y Fernando VI pensó en un proyecto para España. Para conseguirlo, el ingeniero Antonio de Ulloa viajó a Francia donde conoció y estudió, y finalmente tomó como modelo los canales construidos allí, su reflejo son el Canal Imperial de Aragón, levantado entre 1776 y 1780, y sobre todo, por ser el primero y por la magnitud de la empresa, el Canal de Castilla. Corría el año 1753 cuando se puso la primera piedra en el punto elegido por Antonio de Ulloa, a partir del estudio parcial de Carles Lemaur, en el término de Ribas de Campos, en el lugar donde estuvo el desaparecido pueblo de Calahorra, que vuelve a la vida como Calahorra de Ribas. A cargo del erario público, las obras se inician en dirección sur, pero se paralizan un año después, cuando solo se habían construido 25 km aguas abajo, hasta Sahagún el Real, iniciando la larga serie de parones y reanudación de las obras que jalonan la historia de la construcción. Para acercarnos a este punto del origen del Canal, Calahorra de Ribas, tan importante como espectacular, con su presa, las tres esclusas encadenadas para salvar el importante desnivel, el puente, el monumento conmemorativo de la inauguración, las edificaciones industriales que aún perviven y la cercana Charca de La Toja, necesitamos salir dela carretera nacional, lo cual nos ofrece la magnífica oportunidad de visitar las ruinas del monasterio de Santa Cruz de la Zarza, románico con reformas de los siglos XVII y XVIII, que nos surgen al paso. Ya antes, en la ruta, hemos podido subir hasta el Castillo de Monzón de Campos, fortaleza del siglo XI con reformas posteriores, magnífico balcón sobre la vega del Carrión, intensamente explotada por los campos de regadío. Desde aquí se distinguen también los bosques de galería del río y el desarrollado en torno al propio Canal y sus charcas. Desde Monzón un corto desvío nos lleva hasta el Puente de Valdemudo, con restos de la venta, cuyo interés histórico radica en que fue el primero construido en el Canal, en 1753, para dar continuidad a la Cañada Real Leonesa, claro ejemplo de la importancia que aún tenía la trashumancia en el siglo XVIII. Muy cerca existe otra de las charcas del canal preparadas para el observatorio de aves. Valdemudo pertenece al municipio de Husillos, que conserva la iglesia románica de Santa María, en origen una abadía.

    21 min

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Le invitamos a acompañarnos en un viaje que empieza en el fin de un sueño. El sueño es el de la ilustración española, que concibió un innovador proyecto que pretendía nada menos que salvar el tradicional aislamiento del interior peninsular para conectarlo con Europa y Ultramar. La obra, diseñada en el siglo XVIII y rematada en el primer tercio del XIX, solo concluyó una parte de aquel sueño, pues en su concepción inicial pretendía unir Reinosa con Segovia. No alcanzó ninguno de esos hitos, por lo que el punto más meridional, donde la realidad puso fin a la ambición, fue la dársena de Valladolid, desde donde le invitamos a este viaje.