La Psicología y el Modelo Parcuve®

Manuel Hernández

Este podcast versa sobre mis pasiones la psicología y la biología. Trato de encontrar los vínculos entre la mente y el cerebro, y su parte oscura la psicopatología

  1. Sep 13

    141 . CUANTO MÁS CONOZCO A LAS PERSONAS MÁS QUIERO A MI PERRO. Cómo las mascotas se convirtieron en parte de nuestra familia

    🐕 «Cuanto más conozco a las personas, más quiero a mi perro» Durante miles de años nuestra relación con los animales tuvo, sobre todo, una función práctica: nos ayudaban a cazar, protegían nuestras casas, cuidaban el ganado, nos transportaban o incluso constituían una fuente de alimento. Pero algo ha cambiado. Hoy nuestras mascotas duermen con nosotros, viajan con nosotros, celebramos sus cumpleaños, organizamos nuestra vida pensando en ellas y las consideramos miembros de nuestra familia. Y, para muchas personas, se han convertido además en auténticas figuras de apego. Nos acompañan cuando estamos solos. Nos reciben cuando volvemos a casa. No nos juzgan. Nos proporcionan contacto, seguridad, rutina y afecto. En ocasiones, incluso podemos sentirnos más seguros emocionalmente con un animal que con otro ser humano. Por eso, detrás de nuestro creciente amor por las mascotas aparece una pregunta mucho más interesante: ¿Queremos cada vez más a los animales… o nos resulta cada vez más difícil relacionarnos con las personas? En este nuevo podcast reflexiono sobre la evolución de nuestra relación con los animales y sobre el papel que hoy desempeñan en el apego, la soledad y la regulación emocional. 🎙️ Cuanto más conozco a las personas, más quiero a mi perro Un podcast sobre mascotas, pero, sobre todo, sobre nosotros mismos.

    141 . CUANTO MÁS CONOZCO A LAS PERSONAS MÁS QUIERO A MI PERRO. Cómo las mascotas se convirtieron en parte de nuestra familia
  2. Aug 30

    140.CUANDO LOS PADRES MATAN: del filicidio a la violencia vicaria

    MATAR A UN HIJO: ¿desesperación, locura o venganza? ¿Cómo puede una madre o un padre llegar a matar a sus propios hijos? A partir del caso de Lindsay Clancy, en este episodio intento acercarme a una de las conductas humanas más difíciles de comprender: el filicidio. ¿Matan madres y padres por los mismos motivos? Analizamos una hipótesis especialmente inquietante. En algunos filicidios maternos asociados a trastornos mentales graves o al suicidio puede aparecer una representación patológica del vínculo: «Si yo desaparezco, mis hijos quedan abandonados; sin mí sufrirán; no puedo dejarlos aquí». Una forma extrema de equivalencia psíquica y pérdida de mentalización en la que el hijo deja de poder ser pensado como un ser plenamente separado. En otros casos, especialmente cuando existe violencia contra la pareja, el mecanismo puede ser muy diferente: hacer daño a los hijos para destruir psicológicamente al otro progenitor. Es lo que conocemos como violencia vicaria. Dos caminos psicopatológicos diferentes con un mismo desenlace terrible: el hijo deja de ser reconocido como un sujeto independiente con una vida propia. 🎙️ En este nuevo episodio hablamos de filicidio, psicosis, suicidio ampliado, equivalencia psíquica, mentalización y violencia vicaria desde la psicología y el Modelo PARCUVE. Nota: hay una errata en el podcast el nombre de la persona que mato a sus tres hijos es Lindsay Clancy no Lindsay Lohan,

    140.CUANDO LOS PADRES MATAN: del filicidio a la violencia vicaria
  3. Aug 23

    139. DEL MIEDO O LA RABIA A LA CERTEZA: equivalencia psíquica y TLP

    Hay momentos en los que una emoción deja de sentirse como una emoción y pasa a vivirse como una certeza. No pensamos: “tengo miedo de que me abandones”. Sentimos: “me estás abandonando”. No pensamos: “estoy sintiendo rabia y quizá estoy interpretando lo que ocurre desde esa rabia”. Sentimos: “sé perfectamente lo que estás haciendo y por qué lo haces”. A esto llamamos equivalencia psíquica: un estado en el que la experiencia interna adquiere el valor de realidad externa. Lo que siento, lo que imagino o lo que temo deja de vivirse como una posibilidad y se convierte, durante ese momento, en una certeza. Este fenómeno resulta especialmente importante para comprender el trastorno límite de la personalidad. Cuando se activa intensamente el sistema de apego, la capacidad de mentalizar puede disminuir. La persona tiene más dificultad para mantener una distancia entre su experiencia emocional y lo que realmente está ocurriendo en la mente del otro. Una demora en responder un mensaje puede sentirse como abandono. Una expresión seria puede convertirse en rechazo. Una cierta distancia emocional puede vivirse como prueba de desamor o traición. Y la rabia también puede generar equivalencia psíquica. Cuando la activación emocional es muy elevada, dejamos de preguntarnos qué estará pensando o sintiendo el otro y empezamos a dar por cierta nuestra interpretación. Aquí aparece una diferencia interesante con otros trastornos, como el TOC. En muchos fenómenos obsesivos predomina la duda: “¿Y si fuera verdad?”“¿Y si me estuviera engañando?”“¿Y si hubiera hecho algo terrible y no lo recuerdo?” La persona comprueba, pregunta, revisa, busca señales y trata de alcanzar una certeza que nunca llega del todo. En la equivalencia psíquica ocurre casi lo contrario: la incertidumbre desaparece. El miedo o la rabia producen una certeza afectiva. No es tanto “¿y si me abandonara?” como “sé que me está abandonando porque así lo siento”. Esto también permite entender por qué los celos patológicos pueden tener orígenes muy diferentes. A veces funcionan como un fenómeno obsesivo, dominado por la duda y la comprobación. Otras veces aparecen ligados a una amenaza de apego y a la equivalencia psíquica: la sensación de traición se convierte en evidencia de que la traición existe. En este episodio hablamos de TLP, apego, mentalización, miedo, rabia y celos, y de una cuestión clínica fundamental: ¿Qué ocurre cuando dejamos de experimentar nuestras emociones como una interpretación de la realidad y empezamos a vivirlas como la realidad misma?

    139. DEL MIEDO O LA RABIA A LA CERTEZA: equivalencia psíquica y TLP
  4. Aug 2

    137. ¿PUEDE UNA MADRE NO AMAR A SUS HIJOS? Cuando la biología no sigue su curso

    El amor materno también tiene una dimensión corporal. Durante el parto, el contacto y la lactancia interviene, entre otros sistemas, la oxitocina, una hormona relacionada con las contracciones, la salida de la leche, la reducción del estrés y la aproximación hacia el bebé. Pero sería un error imaginar la oxitocina como una especie de interruptor que, al activarse, hace que una mujer ame automáticamente a su hijo. El amor no puede reducirse a una hormona. Un parto vivido con dolor extremo, miedo, humillación, pérdida de control o sensación de abandono puede dejar a la madre en un estado de estrés, agotamiento o incluso disociación. En esas condiciones, el primer encuentro con el bebé no siempre está acompañado por la emoción que ella esperaba sentir. Y aquí aparece otro sufrimiento del que se habla poco: algunas mujeres miran a su hijo recién nacido y no sienten esa explosión inmediata de amor que les habían prometido. Entonces pueden sentir culpa, vergüenza o pensar que son malas madres. Eso no significa necesariamente que no amen a sus hijos. El vínculo también puede construirse lentamente mediante el contacto, los cuidados y la convivencia. El problema es diferente cuando la madre no puede aceptar la distancia entre el hijo imaginado y el hijo real. Durante el embarazo puede haber amado una fantasía: un niño que la completaría, repararía su soledad, daría sentido a su vida o respondería a todas sus expectativas. Pero el niño real llora, exige, enferma, tiene un temperamento propio y no existe para reparar emocionalmente a su madre. Una madre suficientemente sana puede elaborar esa decepción y comenzar a conocer al hijo que verdaderamente ha nacido. Una madre con una organización narcisista puede vivir esa diferencia como una herida: “No eres el hijo que yo esperaba”. Entonces puede culpar al niño de su propio sufrimiento. Ya no se trata solamente de una dificultad hormonal o de un parto traumático. Se trata de la imposibilidad de amar al hijo como alguien separado, diferente e imprevisible.

    137. ¿PUEDE UNA MADRE NO AMAR A SUS HIJOS? Cuando la biología no sigue su curso

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