Inversión para humanos

Borja Rubí

Soy Borja Rubí y podría empapelar paredes enteras con títulos, contarte mi experiencia internacional en bancos de inversión y darte la tabarra con más de lo mismo. Sin embargo, prefiero contarte todo lo que sé (y he aprendido en 15 años de experiencia) en este podcast sobre inversiones, finanzas, economía y fondos de inversión. Fácil y sencillo. Para humanos. No para robots ¿De verdad sigues leyendo ese peñazo de informes?

  1. Sep 21

    Trabajé en banca 10 años y me fui: los 10 errores que cometí

    Vas a pasar 83.200 horas de tu vida trabajando. Cuarenta horas a la semana durante cuarenta años, con gente que no es tu familia ni son tus amigos. Esta es la charla que di a los alumnos de cuarto curso de Administración y Dirección de Empresas de la Universidad de Oviedo, y el número con el que la empecé. Trabajé diez años en banca de inversión y asesoramiento financiero en España y en Andorra, en entidades como Renta 4 y Morabanc. Estudié ADE en la Universidad de Oviedo, un postgrado de Experto en Bolsa y Gestión de Patrimonios, otro de gestión patrimonial familiar, y saqué la certificación EFA. Hice todo lo que se supone que hay que hacer. Y a los treinta y pocos lo dejé para montar empresas: escuelas de negocio financieras, gestoras de patrimonios, una marca de ropa de bebé y, desde 2020, Mooquer, una marca de ropa de ciclismo, running y trail que fabricamos en España, Italia y Portugal. En esta charla cuento lo que de verdad movió la aguja y lo que fue ruido. ➖ LOS 10 ERRORES QUE COMETÍ Creer que me encantaba la banca. Pensar que un gran CV sirve para todo. Creer que un buen expediente equivale a cobrar mucho, trabajar poco y vivir bien. Irme a la hora que ponía el contrato. Tener demasiada prisa por ascender. No disfrutar los veinte. Obsesionarme con títulos y expediente buscando siempre una empresa mejor. Creerme todo lo que oía en YouTube y en los podcasts. No darle importancia suficiente al inglés. Y no aguantar lo suficiente dentro de una empresa. ➖ QUÉ MOVIÓ DE VERDAD LA AGUJA Pensar en grande e irme a Andorra. Mandar 600 CV. Coger unas prácticas sin cobrar cuando nadie más las quería. Estudiar el postgrado de Experto en Bolsa y sacar la certificación EFA. Y, años después, irme de Andorra. ➖ SI NO SABES QUÉ HACER CON TU VIDA El test es sencillo: ¿harías eso durante doce horas si nadie te pagase por ello y nadie te estuviera viendo? Si la respuesta es no, no es tu camino, y da igual lo bien que se te dé. La claridad no llega pensando, llega probando rápido. ➖ SI ESTÁS PENSANDO EN EMPRENDER Mi consejo va a contracorriente de todo lo que vas a oír en redes: no emprendas sin haber trabajado al menos tres años en algo parecido. Emprender no es ser tu jefe, tener libertad de horarios y ganar mucho dinero. Eso es una mentira que nos hemos comido todos, yo el primero. Es skin in the game, es riesgo real y son muchas horas. ➖ SI ESTUDIAS ADE Y NO VES LAS SALIDAS PROFESIONALES Ahora mismo puede que no le veas sentido a nada de lo que estás estudiando. La formación de primer nivel es lo único que te va a acompañar cuando todo vaya mal. Es la mejor inversión que vas a hacer, y funciona como el interés compuesto: no se nota en el año uno, se nota en el año diez. Este vídeo es para estudiantes de ADE, de Economía, de Empresariales y de cualquier carrera en los últimos cursos, y también para cualquiera que esté pensando en un cambio profesional radical y necesite oír a alguien que ya lo hizo, con los errores por delante y no solo el resultado. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ · ESCRÍBEME hola@borjarubi.com · Web y contenido de finanzas, inversión y emprendimiento: https://borjarubi.com · Podcast Inversión para Humanos, más de 180 episodios, en Spotify, Apple Podcasts y YouTube. · LinkedIn: https://linkedin.com/in/borjarubi · Mooquer mi marca: https://mooquer.com ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ Si te ha servido, suscríbete al canal. Y si estás en ese momento de no saber qué hacer, déjamelo en comentarios y te contesto. Los leo todos. Gracias a la Universidad de Oviedo y a los alumnos de 4º de ADE por invitarme.

    Trabajé en banca 10 años y me fui: los 10 errores que cometí
  2. Jun 14

    ¿Merece la pena hacer un máster para emprender? Lo que no te cuentan las escuelas de negocio

    Te voy a contar algo que ninguna escuela de negocio te va a decir, porque no les conviene: tengo una licenciatura, dos postgrados y años de banca de inversión a la espalda, y cuando dejé todo aquello para emprender, ninguno de esos títulos me salvó. Ni uno. Lo digo desde el otro lado, no desde el resentimiento. Pagué la formación, la disfruté y aprendí cosas. Pero si lo que tú quieres es montar tu propio negocio, hacer un máster antes de empezar es, casi siempre, resolver el problema equivocado. El dato que las escuelas usan para venderte (y la trampa que esconde) En España la mayoría de los emprendedores con estudios superiores tienen también un máster. Las escuelas te enseñan ese dato como si fuera la prueba definitiva: "¿ves? los que emprenden tienen máster, hazte uno". Y ahí está la trampa. Que dos cosas vayan juntas no significa que una cause la otra. La gente que se mete a emprender en España suele venir de un perfil concreto: clase media, universidad, ganas de formarse, cierto colchón. Ese mismo perfil es el que se apunta a másteres. El título y el emprender coinciden en la misma persona, pero el máster no es lo que la convierte en emprendedora. Confundir eso te puede costar dos años y una pila de dinero. Qué te da de verdad un máster Seamos justos, porque algo da. Un máster te entrega tres cosas: teoría ordenada, una red de contactos y una credencial que abre algunas puertas. La teoría está bien, pero la realidad es que cuando montas un negocio usas una fracción mínima de lo que estudiaste. Los contactos pueden valer mucho, sobre todo si el programa te conecta con inversores, mentores o gente de tu sector. Y la credencial pesa si tu plan es entrar por cuenta ajena en una empresa que filtra currículums por el papel. Fíjate en una cosa: de esas tres, las dos que de verdad importan para emprender, contactos y acceso, no dependen del temario. Dependen de con quién te cruzas. Y eso lo puedes conseguir de otras maneras mucho más baratas. Qué te pide emprender que ningún máster te enseña Aquí está el meollo. Emprender no se cae por falta de conocimientos teóricos. Se cae por las cosas que no se enseñan en un aula. Se cae por no saber vender. Por no aguantar los meses en los que no entra dinero y tienes facturas que pagar igual. Por tener que decidir con la mitad de la información y vivir con la duda. Por seguir adelante cuando nadie te aplaude y todo el mundo te pregunta cuándo vas a buscar "un trabajo de verdad". Yo salí de la banca con un currículum impecable y tuve que aprender a vender desde cero, como cualquiera. El título no me ahorró ni una sola de esas conversaciones incómodas con un cliente. Eso no se estudia. Se aprende cobrando, fallando y volviéndolo a intentar. El cálculo frío que nadie hace Antes de matricularte, haz una cuenta que las escuelas prefieren que no hagas. Un máster en universidad pública te puede costar entre 1.500 y 3.500 euros al año. En una escuela de negocio privada, hablamos de decenas de miles de euros. Súmale uno o dos años de tu vida. Ahora ponlo del otro lado. Ese mismo dinero, en lugar de pagarlo a una escuela, es tu primer colchón para sostener seis meses o un año emprendiendo de verdad. Y ese tiempo, en vez de gastarlo en clase, lo gastas vendiendo, validando tu idea con clientes reales y cometiendo los errores que te van a enseñar de verdad. No te digo que la cuenta salga siempre a favor de emprender. Te digo que la hagas tú, con tus números, en vez de tragarte la narrativa de quien cobra por matricularte. Entonces, ¿cuándo sí tiene sentido un máster? No todo es blanco o negro, y quien te lo venda así te está mintiendo en la otra dirección. Un máster sí merece la pena en dos casos claros. El primero, si tu objetivo es entrar por cuenta ajena en un sector que filtra por titulación, ahí el papel te abre puertas reales. El segundo, si vas expresamente a por la red de contactos y el acceso a un ecosistema concreto, inversores incluidos, y lo tienes claro de antemano. En ese caso no estás comprando conocimiento, estás comprando acceso, y es una decisión legítima. Para todo lo demás, y especialmente si lo que quieres es emprender, ese dinero rinde más en tu propio negocio. La respuesta corta ¿Merece la pena un máster para emprender? Para la mayoría, no. No porque la formación sea mala, sino porque emprender se aprende emprendiendo, y el máster te vende una seguridad que no existe. Si tienes el dinero ahorrado y de verdad quieres montar algo, ese dinero es tu colchón para empezar ya. Empieza, factura, equivócate. Aprenderás más en seis meses que en dos años de aula. Y si aun así decides hacerlo, hazlo sabiendo exactamente qué estás comprando. Esa es toda la diferencia. ¿Necesito un máster para emprender? No. No hay ningún requisito legal ni práctico que exija un máster para montar un negocio. Ayuda en conocimientos y contactos, pero no sustituye la experiencia real de vender, gestionar la caja y tomar decisiones con información incompleta. ¿Merece la pena un MBA para montar un negocio? Depende de tu objetivo. Si buscas acceso a un ecosistema, a inversores y a una red de contactos potente, un buen MBA puede compensar. Si lo que buscas es aprender a emprender, aprenderás más y mucho más barato empezando tu propio proyecto. ¿Qué es mejor para emprender, formación o experiencia? Las dos suman, pero la experiencia pesa mucho más. Emprender se aprende haciéndolo: vendiendo, fallando y corrigiendo. La formación acelera el proceso, no lo reemplaza. ¿Cuánto cuesta un máster de emprendimiento en España? En universidad pública suele moverse entre 1.500 y 3.500 euros al año. En escuelas de negocio privadas el coste puede superar varias decenas de miles de euros según el programa y la institución. ¿En qué debería gastar el dinero en lugar de en un máster? En un colchón económico que te sostenga durante los primeros meses emprendiendo, en validar tu idea con clientes reales que te paguen, y en formación puntual y barata solo de aquello que de verdad te esté bloqueando. Ese reparto rinde más que una matrícula completa.

  3. May 31

    El Banco #2 | Hablar en público, marca personal y el LinkedIn de los bots

    Nadie nos enseñó a hablar en público. Nos enseñaron a resolver ecuaciones de segundo grado y a memorizar afluentes, pero no a defender una idea en voz alta sin que nos tiemble la voz. Y resulta que eso, y no las ecuaciones, es lo que termina decidiendo entrevistas, negociaciones, clientes y relaciones. De esto, y de cómo la tecnología está enturbiando justo la parte que importa, va el segundo episodio de El Banco. Te venden con bots, pero te compran las personas A Luisma le pasó esta semana algo que lo resume todo. Recibió la típica cadena de correos automatizados de un comercial: uno, otro y otro, porque no contestaba. Cuando respondió al tercero medio en broma, sabiendo que detrás había un bot, el vendedor se ofendió y le preguntó si le hacía gracia. La paradoja es perfecta. Me cuelo en tu correo sin saber siquiera de dónde saqué tu email, te meto en una secuencia que no has pedido, y encima me molesto si no te la tomas en serio. LinkedIn ha terminado igual. El "he creado este mapa mental, escribe CLOUD y te lo envío" que junta cientos de comentarios cuya única función es decirle al algoritmo que esa persona es una autoridad. El "responde NO para dejar de recibir", que no te saca de ninguna lista, solo confirma que has abierto el mensaje. Herramientas como ManyChat que disparan un mensaje privado automático a todo el que comenta una palabra. Conversaciones donde no hablas con nadie, porque al otro lado solo hay una máquina: le contestas y sigue la máquina. Hay un detalle que casi nadie se plantea y que comentamos en el episodio: si quitas "CEO" o "director general" del titular de tu perfil, dejas de aparecer en los filtros con los que segmentan los que automatizan, y te llega muchísimo menos spam. No arregla el problema, pero dice mucho sobre cómo funciona el problema. Y lo importante es lo de después, porque quejarse de los bots es fácil y hacer lo otro es lento. Lo que de verdad funciona no tiene atajo. A un contacto que conocimos en un evento en Madrid en 2018 le hemos vendido la semana pasada: siete años de relación, sin prisa y sin secuencias automáticas. LinkedIn no sirve para cerrar ventas a lo bestia. Sirve para abrir conversaciones. Lo que venga después, si viene, lo deciden las personas. Marca personal: por qué a los jefes les da pánico la cámara Una pregunta que me hago a menudo: ¿por qué hay directivos, fundadores y responsables que dicen "yo no salgo en vídeo, yo no escribo en LinkedIn", cuando ponerse delante del público casi siempre trae cosas buenas? La respuesta casi nunca es falta de tiempo. Es miedo a exponerse. Síndrome del impostor. La sensación de no tener autoridad para dirigirse a los demás, de que alguien va a juzgar, de que no va a salir perfecto. La solución no es forzarse, porque forzado no sale bien. La solución es entender que comunicar es una habilidad, no un don. Yo me acuerdo de la primera vez que me puse delante de un micrófono, en 2020. Lo guionizaba todo, lo escribía todo, me costaba un mundo. Hoy me siento y hablo. No cambió mi talento. Cambiaron las horas. Y para una empresa, que su gente comunique en primera persona, sin filtros, ante clientes, proveedores y competencia, hoy vale más que casi cualquier campaña. El problema viene del cole Todo esto se arrastra desde el colegio. No nos enseñan a hablar en público, ni a ordenar las ideas, ni a escribir con claridad, ni a perder el miedo a levantarnos y decir lo que pensamos. Y en España le sumamos una capa cultural: arrancas algo, no te sale perfecto y ya tienes diez seleccionadores nacionales listos para crucificarte desde el sofá. Tengo un amigo de toda la vida que hoy juega al fútbol profesional delante de decenas de miles de personas y que de niño no era capaz de salir a la pizarra. Se desmayaba. Lo cuento porque desmonta la excusa: el miedo escénico no es una sentencia, es un punto de partida. Y sobre los que critican sin hacer nada, me quedo con la imagen que escuché de un creador: cuando vas por la calle y te ladra un perro, no te agobias ni te ofendes. En internet es parecido. Esa persona no te conoce, no te está valorando, está juzgando diez segundos de algo. Igual tuvo un mal día. No merece ni un minuto de tu energía. Lo que queda cuando apagas el ruido El episodio termina en un sitio raro para una charla que empezó hablando de spam. Cumplí 40 hace poco y pienso más en el tiempo que me queda. Y la conclusión a la que llegamos Luisma y yo, una y otra vez, es la misma: por mucha automatización, mucha herramienta y mucha pantalla, lo único que de verdad importa son las personas. Son las que te enseñan, las que te ayudan, las que te sorprenden y las que terminan comprándote. Todo lo demás es ruido bien empaquetado. En este episodio 00:00 — De dónde vienen nuestros nombres 00:00 — La plaga de bots de ventas: LinkedIn y, sobre todo, el email 00:00 — Le contestas a un comercial automatizado y se enfada 00:00 — ManyChat y el "escribe CLOUD y te lo envío" 00:00 — Para qué sirve LinkedIn de verdad: abrir conversaciones 00:00 — La venta que tardó siete años en cerrarse 00:00 — Por qué programar tus publicaciones te hunde el alcance 00:00 — Marca personal y el miedo a exponerse 00:00 — El cole no nos enseña a hablar en público 00:00 — Los 40, el tiempo y por qué al final siempre están las personas

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Soy Borja Rubí y podría empapelar paredes enteras con títulos, contarte mi experiencia internacional en bancos de inversión y darte la tabarra con más de lo mismo. Sin embargo, prefiero contarte todo lo que sé (y he aprendido en 15 años de experiencia) en este podcast sobre inversiones, finanzas, economía y fondos de inversión. Fácil y sencillo. Para humanos. No para robots ¿De verdad sigues leyendo ese peñazo de informes?

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