Primado de Pedro Hoy en el Evangelio Jesús pregunta a los apóstoles: ¿Qué dice la gente de mí? Como es natural había muchos dimes y diretes acerca de Jesús. Ellos le cuentan lo que se decía de él. Entonces Jesús les hace una pregunta directa: ¿Quién soy yo para vosotros? Se quedaron callados. Es una buena pregunta para hacernos de vez en cuando: ¿Quién es Jesús para mí? ¿Qué lugar ocupa Jesús en mi vida? Es una pregunta que todo el mundo debería hacerse. La respuesta es importante. Determina como vivimos y como morimos. Pedro responde: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.” El Espíritu Santo responde a través de San Pedro para cada uno de nosotros: Jesús debería ser nuestra prioridad, el centro de nuestra vida, la niña de nuestros ojos. Benedicto XVI solía decir que el cristianismo no es solo unas reglas de vida, sino la relación con una persona que cambia nuestra vida. Al responder la pregunta Pedro muestra su primado y Jesús lo confirma: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.” Jesús aprovechó este momento para establecer su Iglesia sobre una base sólida, la roca de Pedro. Sin la Iglesia no podemos poner a Jesús como centro de nuestras vidas. No es posible amar a Jesús y no amar la Iglesia, porque esta es su esposa. Nos ha dejado su Iglesia para tener una luz para seguir, un camino directo, una seguridad para no perdernos. Jesús está sentado en la catedra de San Pedro. Jesús cambió el nombre de Pedro, Simón, por el de Cefas, que significa piedra en arameo. Pedro viene de Petros en griego, y Petra en latín, que significan lo mismo. El cambio de nombre era muy importante en el Antiguo Testamento, y determinaba la nueva misión para una persona. Jesús dando un nuevo nombre a Pedro, significó que la Iglesia estaba fundada en base firme: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.” Estas palabras están escritas en mosaico dentro de la basílica de San Pedro, circulando la cúpula, en letras grandes de tres metros, para que se puedan leer desde abajo. Y se han cumplido. Después de veinte siglos, la Iglesia sigue viva y creciendo. Oímos constantemente que la Iglesia se está acabando, y vemos como la barca de San Pedro sigue navegando a través de las tormentas, mientras los enemigos de la Iglesia desaparecen. Decimos que la Iglesia es Una, Santa, católica y Apostólica. San Pio X decía que debemos añadir otra nota: Perseguida. Nos quejamos cuando los cristianos sufren persecución, y deberíamos defenderlos contra cualquier discriminación. Pero es bueno que los medios de comunicación nos critiquen; significa que estamos en el buen camino. Jesús nos avisó que como él nosotros también sufriríamos tribulaciones y contrariedades. Pero no deberíamos preocuparnos mucho; la Iglesia ha sido construida en base sólida. Jesús nos vigila a través del Papa que es Vicario de Cristo, o como decía Santa Catalina de Siena, el dulce Cristo en la tierra. Hay un antiguo dicho en latín que dice: Ubi Petrus, ibi Ecclesia, ibi Deus. Donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí está Dios. Queremos estar con Pedro, porque con él está la Iglesia, con él está Dios. Sin él Dios falta. Podemos ser muy buenos, pero si nos separamos de Pedro, de la Iglesia, nos secamos. La historia nos da la razón. Hoy rezamos por el Papa, para que nos conduzca a través de las aguas turbulentas de estos tiempos, y para sentir un poco en nuestros hombros el peso de la Iglesia. josephpich@gmail.com