oaxagenios podcast

Ene Medios Comunicación

Oaxagenios es un podcast en donde reconocemos la labor de todas esas personas que inspiran, que hacen las cosas diferentes. Charlamos con ellos, pero también se trata de que tú puedas adquirir conocimiento para poder desafiar como ellos el statu quo. No importa a lo que te dediques, no importa que profesión u oficio tengas, si haces las cosas diferentes y le pones pasión a lo que haces, tú eres un oaxagenio.

  1. 6d ago

    El joven oaxaqueño que corre por un lugar en los Panamericanos.

    Zarek comenzó en el atletismo cuando tenía cinco años. Al principio no había una gran estrategia detrás: sus papás simplemente querían que hiciera alguna actividad por las tardes. Probó béisbol, natación, futbol y finalmente llegó a correr. Lo que comenzó como una actividad recreativa, entre amigos y sin demasiada presión, terminó convirtiéndose en una de las partes más importantes de su vida. Años después vio por televisión una competencia de Nacionales CONADE y algo cambió. Vio correr a una amiga y pensó: "Yo quiero estar ahí." Desde ese momento dejó de ver el atletismo solamente como algo que disfrutaba y comenzó a preguntarse qué tendría que hacer para competir a ese nivel. Hoy los resultados hablan por sí mismos. Ha conseguido medallas nacionales e internacionales en 800 y 1,500 metros, ha sido campeón regional y ya sabe lo que significa representar a Oaxaca en escenarios de alto nivel. Pero esta historia no es solamente sobre correr rápido. Es sobre aprender a construir una vida alrededor de una meta. Hay días en los que Zarek se levanta antes de las cinco de la mañana para completar la primera sesión de entrenamiento. Después viene la escuela, la alimentación, una segunda sesión por la tarde, las tareas y el descanso necesario para volver a empezar al día siguiente. Cuando las competencias se acercan, también cambian la alimentación, la intensidad del entrenamiento y hasta la manera en que administra su energía. Y quizá ahí está una de las grandes lecciones de este episodio. A veces vemos a alguien subir al podio y pensamos que estamos viendo el resultado de una carrera. En realidad estamos viendo el resultado de cientos de días en los que esa persona decidió hacer lo que tenía que hacer, incluso cuando nadie estaba mirando. Correr también le ha enseñado paciencia. Zarek habla de confiar en el proceso, entender que los resultados no llegan inmediatamente y aprender a mantener la disciplina incluso cuando todavía no existe una medalla que demuestre que todo ese esfuerzo está funcionando. También trabaja algo que no siempre se ve: la mente. Antes de competir se visualiza llegando primero, repite mentalmente la carrera y trata de eliminar el ruido alrededor para concentrarse en aquello que puede controlar. Para él, la competencia comienza mucho antes del disparo de salida. Y hay algo particularmente valioso en su historia: incluso cuando un resultado no fue exactamente el que esperaba, aprendió a reconocer cuándo había hecho bien el trabajo. En una de sus competencias más importantes no consiguió el primer lugar que buscaba, pero ejecutó la estrategia, alcanzó los tiempos planeados y descubrió que hacer las cosas correctamente también es una forma de avanzar. Ahora quiere ir más lejos. Ya piensa en competencias internacionales, en los próximos Juegos Panamericanos y en continuar desarrollándose como atleta mientras construye también su futuro académico. Porque Zarek entendió algo que sirve dentro y fuera de una pista: los grandes resultados rara vez aparecen de repente. Se construyen con disciplina, paciencia y cientos de decisiones pequeñas que nadie aplaude. 🏃 Oaxagenios en Potencia | Segunda Temporada Historias de niñas, niños y jóvenes que ya están demostrando de qué es capaz el talento de Oaxaca cuando encuentra preparación, oportunidades y personas dispuestas a creer en él. Porque el futuro también se construye paso a paso.

  2. Oct 21

    El joven judoca que ya está entre los 5 mejores de México.

    Antes de aprender a derribar a alguien, en judo tienes que aprender algo mucho más importante: a caer. Alan Francisco Martínez Pérez tiene 14 años y, aunque comenzó a practicar judo casi por casualidad durante la pandemia, hoy se encuentra entre los jóvenes deportistas oaxaqueños que están llevando esta disciplina a otro nivel. Todo empezó cuando buscaba una actividad para hacer junto con su hermana. Primero probaron danza. Después descubrieron que cerca de casa también daban clases de judo. Entraron. Y algo que comenzó simplemente como una nueva actividad terminó convirtiéndose en disciplina, entrenamiento diario y competencias nacionales. Hoy Alan entrena varias horas al día, combina la escuela con su preparación deportiva y en 2026 logró colocarse entre los cinco mejores del país en su categoría. Pero este episodio de Oaxagenios en Potencia no trata solamente de medallas o competencias. Trata de aprender a caer. Literalmente. Porque una de las primeras cosas que te enseñan en judo es precisamente eso: caer correctamente para levantarte sin lastimarte. Y quizá pocas disciplinas explican tan bien lo que significa perseguir una meta. Alan también ha perdido combates. Y esas derrotas le han enseñado algo que no siempre se aprende cuando todo sale bien: no todo se trata de ganar. También hay que aprender a perder. Detrás de cada competencia existen horas de entrenamiento, preparación física, alimentación, viajes, gastos y una familia que acompaña todo ese proceso. Alan entrena alrededor de cuatro horas al día después de cumplir con sus responsabilidades escolares. Y cuando se acerca una competencia, la preparación se vuelve todavía más exigente. Ahora tiene frente a él otro objetivo. Seguir sumando puntos y buscar la oportunidad de representar a México en una competencia panamericana. Pero quizá una de las cosas más valiosas que el judo ya le dejó no tiene que ver con ganar un combate. Alan cuenta que esta disciplina le ha enseñado a mantener la calma y buscar el diálogo antes que la violencia. Porque saber defenderte también significa saber cuándo no pelear. Y cuando le preguntamos qué mensaje le dejaría a otros jóvenes que tienen un sueño, respondió algo que resume perfectamente su historia: "Si tienes un sueño, nunca te detengas. No importa que hagas el ridículo, inténtalo." Porque solamente cuando te atreves descubres hasta dónde puedes llegar. Alan tiene 14 años. Ya representa a Oaxaca. Ya compite entre algunos de los mejores jóvenes del país. Pero todavía está comenzando. 🥋 Oaxagenios en Potencia | Segunda Temporada Una serie creada para visibilizar, reconocer e impulsar a niñas, niños y jóvenes que están demostrando que el talento de Oaxaca merece oportunidades para llegar más lejos. Porque algunas veces avanzar también significa aprender a caer, levantarte y volver a intentarlo. El futuro también se construye paso a paso. #OaxageniosEnPotencia #AlanMartínez #Judo #JudoOaxaca #TalentoOaxaqueño #DeporteOaxaqueño #JóvenesTalentos #Disciplina #Resiliencia #ArtesMarciales #DeporteJuvenil #Oaxaca #OaxageniosPodcast

  3. Oct 14

    La joven que programa robots desde el Istmo de Tehuantepec.

    Todo comenzó con una niña viendo una serie de televisión sobre un androide. Fannie Hernández Casero tenía alrededor de siete u ocho años cuando comenzó a preguntarse cómo funcionaban los robots. Lo que para muchas personas hubiera quedado simplemente como curiosidad, para ella se convirtió en una obsesión por aprender. Comenzó de manera autodidacta. Después convenció a su mamá para tomar cursos de electrónica y programación. Su primer maestro estaba en Bolivia y las clases eran virtuales. Poco a poco empezó a construir circuitos, trabajar con sensores y desarrollar sus primeros proyectos. Hoy tiene 16 años. Viene de Ciudad Ixtepec, en el Istmo de Tehuantepec, y ya ha liderado y programado robots para competencias de FIRST LEGO League, FIRST Tech Challenge y FIRST Robotics Competition. Pero su historia no trata solamente de robots. Trata de demostrar que el lugar donde naces no determina hasta dónde puedes llegar. Fannie ha escuchado comentarios que muchas niñas todavía enfrentan cuando deciden entrar a áreas de ciencia y tecnología: "Eso no es para mujeres." También ha vivido otro tipo de prejuicio. Durante una competencia internacional, recuerda que algunos participantes cuestionaron el nivel de su equipo simplemente por venir de Oaxaca, como si desde el sur de México no pudieran existir ciencia, tecnología e innovación. Fanny decidió responder de la mejor manera posible: con resultados. Desde el Istmo ha participado en proyectos que combinan tecnología con problemas reales. Construyó una mano robótica utilizando materiales accesibles, pensada para replicar movimientos a distancia y reducir riesgos en trabajos donde las personas pueden sufrir lesiones. El proyecto consiguió una acreditación para Brasil. También participó en un proyecto que utiliza visión por computadora para identificar tortugas marinas mediante características únicas de sus caparazones, evitando métodos invasivos de monitoreo. Y ya está pensando cómo llevar esa misma tecnología a otras especies en peligro de extinción, como el ajolote mexicano. Pero quizá lo más importante de Fannie no sea lo que ha construido. Es lo que está haciendo para que otros también puedan construir. Ha creado cursos de electrónica y robótica para niñas y niños de distintas comunidades del Istmo y participa en iniciativas para acercar la ciencia y la tecnología a quienes podrían pensar que ese mundo está demasiado lejos de ellos. Ella misma lo explica con una frase que define muy bien su propósito: "No quiero avanzar sola." Quiere que más niñas y niños descubran que también pueden programar, construir, crear e innovar. Porque Fannie no solamente quiere convertirse en ingeniera. Quiere ayudar a otros a descubrir de qué son capaces. Por eso se define de una manera que probablemente explica mejor su historia que cualquier medalla o competencia: una ingeniera en sueños. Tiene 16 años. Todavía está comenzando. Pero desde Ciudad Ixtepec ya está demostrando algo que necesitamos repetir mucho más: la ciencia también se hace desde Oaxaca. 🎙️ Oaxagenios en Potencia | Segunda Temporada Una serie creada para visibilizar, reconocer e impulsar a niñas, niños y jóvenes que están demostrando que el talento de Oaxaca puede competir, crear e innovar desde cualquier lugar. Porque el futuro también se construye paso a paso.

  4. Oct 10

    La niña que convirtió sus conocimientos en impacto social.

    Hay quienes utilizan la tecnología para hacer cosas sorprendentes. Paola decidió utilizarla para ayudar a otras personas. Tenía apenas siete u ocho años cuando comenzó a desarrollar su primer proyecto: un filtro de agua potable. Era una niña de primaria. Pero aquella experiencia despertó una pregunta que desde entonces parece acompañar cada cosa que hace: ¿cómo puedo utilizar lo que sé para ayudar a alguien más? Hoy, con 14 años, Paola Graciella Cobián Felgueres ha desarrollado proyectos relacionados con agua, agricultura, tecnología y salud. Ha trabajado en un sistema de riego inteligente, en un dispositivo pensado para facilitar la comunicación de personas con traqueotomía y en proyectos de impacto social que la han llevado a representar a Oaxaca y México en competencias nacionales e internacionales. En Ecuador obtuvo una medalla de oro. También ha conseguido distintas medallas y reconocimientos en competencias de ciencia y tecnología. Pero cuando le preguntamos qué existe detrás de todas esas medallas, Paola no habló primero de premios. Habló de personas. Porque hay algo que todos sus proyectos tienen en común: buscan generar un bien para alguien más. Y quizá ahí está lo más interesante de su historia. La ciencia y la tecnología pueden servir para competir, aprender, crear o descubrir. Pero también pueden convertirse en herramientas para resolver problemas que existen en nuestras comunidades. Paola lo entendió desde muy pequeña. Por eso lleva consigo una idea que ha marcado su manera de trabajar: "El que no vive para servir, no sirve para vivir." Para ella, aprender tiene sentido cuando ese conocimiento puede ponerse al servicio de los demás. Su historia también habla de algo que necesitamos recordar. No tenemos que esperar a ser adultos, tener una empresa, ocupar un cargo o contar con grandes recursos para comenzar a transformar nuestro entorno. Podemos comenzar observando. Preguntándonos qué problema existe. Buscando una solución. Y dando el primer paso. Paola todavía tiene muchísimo por descubrir. Participa en modelos de Naciones Unidas, se interesa por problemáticas internacionales y en 2027 espera continuar desarrollando esa experiencia en Nueva York. Pero cuando imagina su futuro, sigue apareciendo la misma intención: ciencia, tecnología y proyectos que puedan ayudar a otras personas. Tiene 14 años. Ya representó a su estado y a su país. Ya ganó medallas. Pero probablemente lo más importante todavía no sea lo que ha conseguido. Es para qué decidió utilizar lo que sabe. 🎙️ Oaxagenios en Potencia | Segunda Temporada Una serie creada para visibilizar, reconocer e impulsar a niñas, niños y jóvenes que están demostrando que el talento de Oaxaca no solamente puede llegar lejos. También puede transformar la realidad de los demás. Porque el futuro también se construye paso a paso. #OaxageniosEnPotencia #PaolaCobián #CienciaConPropósito #Tecnología #ImpactoSocial #NiñasSTEM #MujeresEnCiencia #TalentoOaxaqueño #TalentoJoven #InnovaciónSocial #CienciaYTecnología #Oaxaca #OaxageniosPodcast

  5. Oct 7

    Un accidente no detuvo su camino: hoy compite a nivel nacional.

    Las medallas se ven. Los trofeos se ven. Lo que casi nunca vemos es todo lo que una persona tuvo que soportar antes de conseguirlos. Filipo Bernardo Rojas tiene 17 años y ya sabe que perseguir una meta puede exigir mucho más que talento. Cuando tenía ocho años, mientras jugaba futbol, una piedra impactó directamente en su ojo izquierdo. La lesión fue grave: perdió el cristalino y durante meses tuvo que acudir constantemente a revisión médica. Su relación con el deporte pudo haber cambiado por completo. Pero Filipo siguió. Practicó taekwondo, jugó futbol, llegó a realizar visorías y formar parte de un equipo. Durante años, el gimnasio era solamente un complemento para mejorar su rendimiento. Hasta que un día asistió como espectador a una competencia de fisicoculturismo. Algo cambió. Lo que inicialmente había ido a observar terminó convirtiéndose en un nuevo objetivo. Comenzó a prepararse específicamente para competir y, apenas cuatro meses después, llegó su primera competencia estatal. El resultado: dos primeros lugares y un segundo lugar. Después vinieron nuevas competencias, clasificaciones y la oportunidad de representar a Oaxaca en campeonatos nacionales. Pero este episodio de Oaxagenios en Potencia no trata solamente de músculos, competencias o trofeos. Trata de lo que sucede cuando alguien decide tomarse en serio una meta. Filipo habla de entrenamientos, alimentación, cansancio, preparación, costos, horas de trabajo y momentos en los que la mente también comienza a exigir respuestas. Porque subir unos minutos a una tarima puede significar meses haciendo cosas que nadie está viendo. Y ahí aparece una de las ideas más importantes de su historia: aprender a aguantar el proceso. Filipo reconoce que no todas las personas a su alrededor entendieron lo que quería hacer. Hubo compañeros e incluso familiares que no apoyaron su decisión. Pero él tenía claro que era su sueño. Y continuó. No porque todos los días fueran fáciles. No porque siempre tuviera ganas. Sino porque entendió que una meta también exige permanecer cuando todavía no existen resultados. Detrás de él también hay algo fundamental: una familia que ha acompañado sus distintas etapas deportivas, que lo ha apoyado emocional y económicamente y que ha estado presente incluso en las partes del camino que normalmente no aparecen en una fotografía con una medalla. Hoy Filipo ya está pensando en el siguiente paso. Quiere estudiar Nutrición, especializarse en el área deportiva y algún día convertirse en campeón nacional, combinando lo que aprende dentro del deporte con aquello a lo que quiere dedicarse profesionalmente. Tiene 17 años. Todavía le falta muchísimo camino. Y justamente de eso se trata Oaxagenios en Potencia. No buscamos solamente historias de jóvenes que ya consiguieron algo extraordinario. Buscamos a quienes están construyendo aquello en lo que pueden convertirse. Porque detrás de cada resultado existe un proceso. Y detrás de cada joven que decide seguir adelante, incluso cuando las cosas se complican, puede existir una historia capaz de hacer que alguien más también se atreva a intentarlo. 🎙️ Oaxagenios en Potencia | Segunda Temporada Historias de niñas, niños y jóvenes que están demostrando que el talento de Oaxaca merece ser visto, reconocido e impulsado. Porque el futuro también se construye paso a paso.

  6. Oct 5

    Reinventaron el mezcal en gomitas, porque... ¿Quién dijo que el mezcal solo se toma?

    El mezcal lleva generaciones formando parte de Oaxaca. Pero eso no significa que siempre tenga que disfrutarse de la misma manera. Durante la pandemia, una familia oaxaqueña decidió experimentar con algo completamente diferente: convertir el sabor y la esencia del mezcal en una gomita artesanal. La primera prueba no salió bien. Todo se derritió. Pero en lugar de abandonar la idea, siguieron probando, ajustando ingredientes, entendiendo tiempos, temperaturas y procesos hasta encontrar una fórmula propia. Así comenzó una historia de innovación que nació en una cocina familiar. En este episodio de Deshebrando Historias conversamos con Cecilia Luna García para conocer cómo su familia logró reinventar una tradición oaxaqueña y transformarla en un producto completamente diferente: gomitas artesanales elaboradas con mezcal, sal de gusano y sabores que mantienen una fuerte conexión con Oaxaca. Pero innovar no significa simplemente hacer algo raro o diferente. También significa entender qué hace especial a tu producto y protegerlo. Por eso decidieron conservar un proceso artesanal, evitar conservadores y mantener características que sus propios clientes comenzaron a reconocer: textura, sabor, color y una experiencia distinta al probarlas. Con el tiempo descubrieron además que tener un buen producto no era suficiente. Había que aprender a venderlo. Cecilia entendió que muchas personas llegaban pensando que no les gustaba el mezcal o que simplemente no comprarían una gomita. Su estrategia fue mucho más sencilla que cualquier discurso comercial: invitar a probar. Saludar, conversar, permitir que la persona conozca el producto y dejar que la experiencia haga el resto. Porque muchas veces vender no comienza intentando convencer. Comienza generando confianza. La historia de estas gomitas también demuestra algo importante para cualquier persona que esté emprendiendo: innovar no siempre significa inventar algo desde cero. A veces significa mirar aquello que ya existe, entender su esencia y preguntarnos: ¿qué pasaría si lo presentamos de una manera completamente distinta? Eso fue lo que hicieron con el mezcal. Lo convirtieron en una experiencia diferente sin dejar de reconocer de dónde viene. Y quizá ahí está una de las grandes oportunidades para los productos oaxaqueños: respetar nuestras raíces, pero atrevernos también a experimentar con ellas. 🎙️ Deshebrando Historias | Una serie original de Oaxagenios Historias de productores, emprendedores y familias que están encontrando nuevas maneras de transformar lo que Oaxaca sabe hacer. Porque conservar una tradición también puede significar permitirle evolucionar. #OaxageniosPodcast #DeshebrandoHistorias #GomitasDeMezcal #MezcalOaxaqueño #Innovación #InnovaciónOaxaqueña #HechoEnOaxaca #EmprendimientoOaxaqueño #ProductosOaxaqueños #MezcalArtesanal #ConsumeLocal #Oaxaca

  7. Oct 2

    La niña oaxaqueña que llegó a bailar en Bellas Artes.

    Tenía dos años y medio cuando pidió aprender ballet. Hoy, con apenas 10 años, ya ha bailado en uno de los escenarios más importantes de México. Para Leonora Méndez Pareja, el ballet no es solamente una disciplina. Es un lenguaje. Una manera de expresarse, de liberar lo que siente y de descubrir hasta dónde puede llegar cuando combina talento con algo todavía más importante: disciplina, constancia y la decisión de no rendirse. En 2025 vivió una de las experiencias más importantes de su corta trayectoria. Viajó a Ciudad de México para participar en el Concurso Infantil y Juvenil de la Sociedad de Maestros de Danza y, al llegar, descubrió algo que no esperaba: era la única bailarina oaxaqueña en la competencia. Llegó sola, nerviosa y enfrentándose a niñas con un enorme nivel. No logró superar una de las eliminatorias. Y justamente ahí comienza una de las partes más valiosas de su historia. Porque Leonora entendió que no obtener el resultado que esperabas no significa que hayas fracasado. Siguió aprendiendo, disfrutó la experiencia y terminó bailando en el Palacio de Bellas Artes, un escenario que muchos bailarines sueñan con pisar algún día. Pero su camino tampoco comenzó ahí. Sus resultados en exámenes de certificación le permitieron obtener becas para continuar su preparación en Lima, Perú, y posteriormente fue seleccionada mediante audición para participar en un curso intensivo encabezado por Elisa Carrillo, una de las bailarinas mexicanas con mayor reconocimiento internacional. Detrás de esas oportunidades existen muchas horas que casi nadie ve. Escuela por la mañana. Tareas. Entrenamientos que podían extenderse durante varias horas. Ballet, jazz, danza aérea y preparación constante mientras continuaba cumpliendo con sus responsabilidades académicas. Porque las historias que parecen extraordinarias desde afuera casi siempre están construidas con pequeñas decisiones repetidas todos los días. Leonora todavía no sabe exactamente qué hará cuando sea adulta. Le interesan la psicología, el derecho y otras posibilidades. Pero hay algo que sí tiene claro: quiere seguir bailando. Y quizá ese sea el mensaje más importante de su historia. A los 10 años no necesitas tener resuelta toda tu vida. Necesitas encontrar algo que te apasione, atreverte a intentarlo, aceptar que algunas veces no saldrá como esperabas y volver a intentarlo. Como dice Leonora: "La vida es muy corta para rendirse y no hacer lo que tú quieres." Esta es la historia de una niña que apenas comienza a descubrir hasta dónde puede llevarla aquello que ama. Y nosotros queremos estar ahí para verla crecer. 🩰 Oaxagenios en Potencia | Segunda Temporada Una serie creada para visibilizar, reconocer e impulsar a niñas, niños y jóvenes que están demostrando que el talento de Oaxaca merece ser visto. Porque el futuro también se construye paso a paso. #OaxageniosEnPotencia #LeonoraMéndez #Ballet #BalletOaxaca #BailarinaOaxaqueña #TalentoOaxaqueño #TalentoJoven #NiñasTalentosas #Danza #PalacioDeBellasArtes #BalletMéxico #Oaxaca #OaxageniosPodcast

  8. Oct 1

    Se fue a estudiar a Chapingo y regresó para rescatar el café de su tierra: Santa María Yucuhiti.

    A veces salir de tu comunidad te permite descubrir todo el valor de aquello que dejaste atrás. Vivaldi Santiago salió de Santa María Yucuhiti para estudiar Agronomía en Chapingo. Mientras se preparaba lejos de casa, comenzó a mirar de otra manera algo que había formado parte de su infancia: las huertas de café de su familia. Durante un tiempo, aquellas plantaciones quedaron descuidadas. Y entonces apareció una pregunta que muchas personas que salen de sus comunidades terminan enfrentando: ¿qué haces con todo lo que aprendiste cuando tienes la oportunidad de regresar? Vivaldi regresó. Volvió al campo, comenzó a renovar las plantaciones y decidió aplicar sus conocimientos para profesionalizar una actividad que su familia había realizado durante generaciones. Así comenzó también una nueva etapa para Café Tradición, un proyecto que busca hacer algo aparentemente sencillo, pero profundamente importante: que el café pueda recorrer un camino más corto entre las manos que lo producen y las personas que finalmente lo disfrutan. En este episodio de Oaxagenios Podcast hablamos de café de especialidad, producción, frescura, trazabilidad y de una región oaxaqueña que poco a poco está comenzando a llamar la atención por la calidad de sus granos: Santa María Yucuhiti. Pero esta conversación también nos obliga a mirar algo mucho más grande. ¿Qué sucede cuando dejamos de consumir lo que producen nuestras propias comunidades? ¿Qué pasa con el campo cuando las nuevas generaciones se van y ya no regresan? ¿Y cuánto cambia una comunidad cuando alguien decide volver con nuevos conocimientos para transformar lo que siempre estuvo ahí? Vivaldi también nos enseña algo que quizá muchos consumidores nunca pensamos cuando tomamos una taza de café: el buen café comienza mucho antes de servirlo. Empieza en la selección del fruto, en la cosecha, en el proceso, en el tueste y hasta en algo tan sencillo como revisar qué tan fresco es el café que estamos comprando. Su recomendación es clara: conocer quién lo produce, buscar café recién tostado y aprender a disfrutarlo sin prisas. Porque detrás de una taza existen familias, parcelas, años de conocimiento y personas que siguen apostando por vivir de la tierra. Y quizá una de las maneras más sencillas de ayudarlas sea también una de las más cotidianas: saber de dónde viene lo que consumimos. 🎙️ Oaxagenios Podcast Una conversación con Vivaldi Santiago sobre café, campo, conocimiento, identidad y la importancia de regresar para transformar aquello que alguna vez recibimos como herencia. Mira el episodio completo, compártelo y cuéntanos: ¿Sabes quién produjo el café que tomaste hoy? #OaxageniosPodcast #CaféDeOaxaca #CaféDeEspecialidad #CaféTradición #SantaMaríaYucuhiti #ProductoresDeCafé #CaféOaxaqueño #ConsumeLocal #DirectoDelProductor #CampoOaxaqueño #Cafeticultura #HechoEnOaxaca #Oaxaca

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Oaxagenios es un podcast en donde reconocemos la labor de todas esas personas que inspiran, que hacen las cosas diferentes. Charlamos con ellos, pero también se trata de que tú puedas adquirir conocimiento para poder desafiar como ellos el statu quo. No importa a lo que te dediques, no importa que profesión u oficio tengas, si haces las cosas diferentes y le pones pasión a lo que haces, tú eres un oaxagenio.