Iglesia de Cristo en Constituyentes.

Lorenzo Luévano

La iglesia de Cristo en Juárez le invita a sus actividades en la calle Juan J. Méndez 7744, Colonia Constituyentes, en Ciudad Juárez, Chihuahua, México. Domingos 10 de la mañana.

  1. La genealogía en Jeruslén (Hechos 7:5-37)

    FEB 12

    La genealogía en Jeruslén (Hechos 7:5-37)

    Esta mañana llegamos a otro registro en el libro de Nehemías, uno que a primera vista podría parecer árido o carente de interés, pero que en realidad está cargado de significado espiritual. Se trata del registro genealógico del pueblo que habitaba en Jerusalén en aquel tiempo. Este registro es, en muchos sentidos, casi una copia exacta del que encontramos en Esdras capítulo dos. Con excepción de algunas variaciones menores en ciertos nombres, ambas listas son esencialmente las mismas. Para el escéptico, esto podría parecer motivo de sospecha. Para el creyente informado, sin embargo, es una confirmación de la confiabilidad y fidelidad de la Palabra de Dios. Lejos de debilitar la inspiración bíblica, esta coincidencia la fortalece. Tenemos un testimonio histórico sólido de quiénes fueron contados entre los habitantes de Jerusalén en ese momento específico de la historia redentora. Ya hemos tratado anteriormente listas extensas de nombres, particularmente en Nehemías capítulo tres, y allí aprendimos una lección importante. Aun en los registros genealógicos hay verdad que debe ser considerada y aplicada. Toda la Escritura es provechosa, incluso las genealogías. Cuando Dios registra nombres, también nos permite vislumbrar vidas, sacrificios, fidelidades y fracasos. En esos detalles hay sabiduría y dirección para nuestra vida cristiana hoy. No dedicaremos aquí el mismo tiempo que en el capítulo tres, pero sí deseo que examinemos cuidadosamente estos versículos, buscando las lecciones prácticas que revelan, bajo el título, “La genealogía en Jerusalén.”

    47 min
  2. Estableciendo orden en medio del caos (Nehemías 7:1-4)

    JAN 27

    Estableciendo orden en medio del caos (Nehemías 7:1-4)

    Hermanos, en nuestro recorrido por el libro de Nehemías, llegamos hoy a un punto crucial, uno que suele pasar desapercibido porque no tiene el dramatismo de la oposición abierta ni la emoción inmediata de la victoria visible. El muro ya está terminado. Las piedras están en su lugar. Las puertas han sido colocadas. El peligro externo parece, al menos en apariencia, haber sido contenido. Y precisamente ahí surge una tentación peligrosa. La tentación de pensar que el trabajo ya terminó. La tentación de relajarse. La tentación de asumir que, una vez alcanzado el objetivo principal, ya no queda nada más por hacer. Nehemías no cayó en ese error. El texto nos muestra a un líder que entiende algo fundamental. La obra de Dios no termina cuando se concluye una fase visible. De hecho, muchas veces el verdadero trabajo comienza después. Reconstruir muros es importante, pero establecer orden es indispensable. Levantar defensas es necesario, pero organizar la vida del pueblo es vital si esa ciudad ha de sobrevivir. Jerusalén había pasado de la ruina al orden estructural. Pero ahora debía pasar del orden físico al orden espiritual, administrativo y comunitario. El caos no desaparece solo porque las paredes estén en pie. El caos se controla cuando hay autoridad, vigilancia, servicio y responsabilidad compartida. Con ese trasfondo, quiero que consideremos este pasaje bajo el tema Estableciendo orden en medio del caos.

    35 min
  3. La traición desde dentro (Nehemías 6:10-14)

    JAN 1

    La traición desde dentro (Nehemías 6:10-14)

    No todas las heridas vienen del enemigo declarado. Algunas, las más dolorosas, provienen de manos que alguna vez estrechamos con confianza. Hay ataques que uno espera, porque vienen de fuera, de quienes nunca han ocultado su oposición. Pero hay otros que llegan desde dentro, envueltos en palabras piadosas, en gestos religiosos, en aparente preocupación espiritual. Y esos ataques suelen ser los más devastadores. Nehemías vivía tiempos turbulentos. Desde su llegada a Jerusalén, la obra de reconstrucción había estado bajo constante presión. Primero vinieron las burlas. Luego las amenazas. Después las distracciones repetidas, cuatro veces rechazadas con firmeza. Más tarde, las acusaciones públicas de traición y ambición política. Y, sin embargo, Nehemías permaneció firme. El enemigo externo no logró detenerlo. Pero el adversario no se rinde fácilmente. Al ver que sus ataques frontales habían fracasado, Sanbalat diseñó un plan más oscuro, más refinado, más peligroso. Esta vez no usaría enemigos extranjeros, sino a alguien del propio pueblo. Alguien que Nehemías tenía razones para confiar. Alguien con apariencia de piedad, con credenciales espirituales, con acceso al templo. El ataque ahora vendría desde dentro. La Escritura no a no oculta esta realidad. El dolor de la traición interna recorre toda la historia bíblica, desde José vendido por sus hermanos, hasta David traicionado por Ahitofel, y culmina en Judas entregando al Señor con un beso. Nada hiere más profundamente que la traición revestida de cercanía.

    50 min
  4. Desafiados por falsas acusaciones (Nehemías 6:5-9)

    12/16/2025

    Desafiados por falsas acusaciones (Nehemías 6:5-9)

    Hay heridas que no dejan marca en la piel, pero se instalan profundamente en el alma. Las palabras falsas son de ese tipo. No golpean el cuerpo, pero golpean la reputación, la conciencia y, en ocasiones, la fe. Pocos dolores son tan persistentes como el de ser acusado injustamente, especialmente cuando uno solo intenta obedecer a Dios. La mayoría de nosotros conoce esa experiencia. En algún momento hemos hecho lo correcto, hemos buscado agradar al Señor, y aun así nos hemos encontrado con oposición, sospechas, insinuaciones maliciosas o acusaciones abiertas. Y lo más desconcertante es que esas acusaciones suelen venir precisamente cuando la obra de Dios avanza. Vivimos en una época que tolera muchas cosas, excepto la fidelidad cristiana. El creyente que se mantiene firme es etiquetado como intolerante, retrógrado o peligroso. No es raro que hoy se presenten caricaturas del cristiano fiel como si fuera un enemigo social. El mensaje es claro: cede, calla, adáptate… o prepárate para ser señalado. Nada de esto es nuevo. Nehemías se enfrentó a ese mismo espíritu. No era un agitador político, ni un ambicioso disfrazado de líder espiritual. Era un hombre llamado por Dios para restaurar lo que había sido destruido. Sin embargo, el progreso despertó odio. Y cuando la burla no funcionó, cuando la distracción falló, el enemigo recurrió a su arma favorita: la calumnia. Este pasaje nos muestra no solo las falsas acusaciones, sino también cómo responder a ellas sin perder la fe, el rumbo ni el carácter.

    41 min

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