Para los que estáis ahí, programa a programa, en las plataformas de audio: esto es para vosotros. Los últimos programas los habéis escuchado con el audio de los directos de vídeo. Vale, cumplía, pero no era lo nuestro. Por eso, en este programa 98, he decidido volver a los orígenes. Grabar, editar y cuidar el audio como al principio, pensando exclusivamente en los que me escucháis mientras curráis, viajáis o intentáis desconectar del mundo. Y lo estreno con un temazo de los que duelen. SÓCRATES, EL 'HATER' QUE JODÍA EL NEGOCIO EN LA ANTIGUA GRECIA. ¿Y si el primer cancelado de la historia fue un cantero que no paraba de hacer preguntas? Antes de que existieran los tertulianos, los gurús de LinkedIn y los políticos que hablan sin decir nada, ya hubo un tío que se dedicaba a hacer preguntas incómodas hasta que el sistema dijo: "Este nos está jodiendo el chiringuito, que alguien le dé cicuta". Sócrates no era un sabio de salón. Era un obrero. Hijo de cantero, currante de la piedra, soldado en la guerra y con una jeta que no se la saltaba ni un perro. Y un día, un colega suyo fue al Oráculo de Delfos —la primera agencia de publicidad engañosa de la historia— y le preguntó: "¿Hay alguien más listo que Sócrates?". Y el Oráculo soltó: "No". Y aquí empezó todo. Sócrates, en lugar de frotarse las manos y montar un máster de autoayuda, se quedó a cuadros. "¿Cómo que yo soy el más sabio? Si yo no sé nada". Y se pasó la vida buscando a los que presumían de saber —políticos, poetas, generales, artistas— para preguntarles y dejarlos en calzoncillos. Su método era simple: preguntar, preguntar y preguntar hasta que el otro hacía el ridículo. El primer hater profesional de la historia, vamos. Pero claro, cuando llevas 70 años dejando en evidencia a todo dios, el sistema se cansa. Le acusaron de "corromper a la juventud" y "no creer en los dioses de la ciudad". Traducción: "Enseña a los jóvenes a pensar por sí mismos y eso es peligroso". Le condenaron a muerte. Y aquí viene lo mejor: podía haber huido. Sus amigos tenían todo preparado —sobornos, un barco esperando, el exilio listo. Pero dijo: "No. Si huyo, confirmo que soy culpable. Prefiero morir a dejar de hacer preguntas". Y se bebió la cicuta con una sonrisa. En este episodio, vuelta a las raíces de Prohibido Trabajar, vamos a: ️ Desmontar el mito de la "democracia" ateniense. Spoiler: votaban 4 gatos y el resto (mujeres, esclavos, extranjeros) a callar y a producir. Explicar cómo el Oráculo de Delfos era el primer gran negocio de la manipulación. La Pitia se ponía ciega de gas, los sacerdotes traducían según la mordida y el sistema a prueba de fracasos: si aciertas, bien; si fallas, es que lo interpretaste mal. ⚔️ Contar la intrahistoria de Sócrates soldado. El cantero que salvó la vida a su amigo Alcibíades en la guerra. Tenía cojones físicos, no solo filosóficos. Analizar el juicio a Sócrates como el primer crimen de Estado contra un intelectual incómodo. 500 jurados, dos votaciones, y un acusado que en lugar de pedir perdón dice que deberían darle de comer gratis. Descubrir por qué Sócrates es el abuelo de todos los que hoy preguntan "¿y esto por qué es así?" en el curro, en el bar o en la vida. Explorar la tesis de Sócrates como protoanarquista. Su "daimon" interior, su desobediencia a los Treinta Tiranos, su rechazo a participar en política y su muerte como el acto fundacional de la rebelión no violenta. Y también: Los Treinta Tiranos, el alumno que se convirtió en dictador (Critias), la amnistía que escondía una masacre, y por qué Platón —el niño bien— secuestró la figura de Sócrates para convertirla en algo que él nunca fue. Para los que estáis desde el principio, para los que llegasteis después, para los que escucháis mientras curráis: este programa 98 es vuestro. Vuelta a los orígenes, audio cuidado y un temazo histórico. Si no puedes reír, no es tu revolución. Escucha, comparte y, sobre todo, pregúntalo todo.