Médicos que dejan huella

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El Colegio de Médicos de Las Palmas estrena la serie de pódcast 'Médicos que dejan huella'. Nace con el objetivo de crear la historia recuperando la memoria viva, en primera persona, a través de compañeros activos o jubilados, que tienen o han tenido una vida profesional de especial relevancia, para crear historia.

  1. José Ángel García

    FEB 27

    José Ángel García

    El episodio 21 de la serie de pódcast Médicos que dejan huella recoge la trayectoria de José Ángel García, jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Materno-Infantil durante más de tres décadas, referente por haber logrado algo insólito: un servicio puntero, sin listas de espera y tomado como modelo en toda Canarias. Nacido en La Laguna en 1949, creció en una ciudad muy distinta a la actual, con calles de tierra que en invierno se convertían en barrancos y una vida tranquila alrededor de la plaza de La Concepción. Su padre, mecánico, soñaba con verlo dentista, pero un amigo de la familia —médico— le cambió la mirada: le hizo ver que traer vidas al mundo podía ser mucho más trascendente que pilotar aviones. En la facultad, al descubrir la obstetricia y la ginecología, sintió que había encontrado su sitio: desde el primer parto y la primera cesárea tuvo claro que aquella especialidad sería para siempre su vocación, hasta el punto de repetir que le sorprendía que le pagaran por algo que habría hecho gratis. Tras formarse en Tenerife, dio un giro decisivo cuando aceptó trasladarse a Gran Canaria para incorporarse al Hospital Materno-Infantil. Dejó un entorno cómodo y previsible para asumir, con 39 años, la jefatura de un servicio grande, con muchos especialistas mayores que él y “colmillo retorcido”. Aquellos primeros meses de estómago encogido, entrando al hospital casi como un alumno nuevo, dieron paso a un proyecto de transformación profundo: reorganizó la actividad, impulsó unidades específicas —medicina materno-fetal, reproducción, suelo pélvico, diagnóstico prenatal— y defendió que, siendo el único servicio público de obstetricia y ginecología de Gran Canaria y referencia para Lanzarote y Fuerteventura, tenían la obligación de ofrecer la mejor asistencia posible. Uno de los hitos que más reivindica es haber conseguido eliminar las listas de espera, tanto quirúrgicas como diagnósticas, y mantener ese logro en el tiempo. Recuerda a las mujeres que entraban a su despacho para contarle, con razón, que llevaban demasiado tiempo esperando una intervención. “Había que arreglarlo”, cuenta. Para hacerlo, recurrieron a soluciones organizativas más que a grandes inversiones: conciertos específicos con clínicas externas para operar, mejor uso de los quirófanos del propio hospital y una coordinación estrecha con Atención Primaria para ordenar el cribado del cáncer de cuello uterino. El resultado: un servicio sin listas de espera, que hoy sigue siendo el mejor de Canarias en este indicador, no solo entre ginecologías, sino entre todas las especialidades. En la entrevista, José Ángel reflexiona también sobre cómo entender la gestión y el modelo retributivo. Defiende que no se puede tratar igual a quien se implica al máximo que a quien se acomoda. En su servicio diseñaron baremos que ponderaban la actividad y el compromiso reciente por encima de la antigüedad, para evitar que los años de carrera fueran el único mérito. Además del sueldo, subraya la importancia de otros incentivos: la posibilidad de formarse, de liderar proyectos, de ser reconocido por los compañeros y de que las buenas ideas encuentren eco en la organización. Su objetivo nunca fue “ser jefe” o “ser catedrático”, sino hacer bien el trabajo que esos cargos conllevan. Detrás del gestor hay un clínico marcado por muchas madrugadas de guardia. Relata, por ejemplo, la llamada a las tres de la mañana por una gestante con un desprendimiento brusco de placenta: correr al quirófano, hacer una cesárea urgente, ver salir al bebé con vida y a la madre estable. Esa mezcla de adrenalina y alivio es, en sus palabras, una experiencia “que no te la paga nadie”. También habla de la fragilidad emocional de las mujeres embarazadas, de la dureza de comunicar malas noticias en oncología ginecológica y de la necesidad de no acostumbrarse nunca al sufrimiento de las pacientes, precisamente para poder acompañarlas mejor. Otro pilar de su legado es la forma de entender la docencia y los equipos. Por su servicio han pasado decenas de residentes, y a todos les trasladó la misma idea: para quedarse no basta con ser un buen ginecólogo general, hay que aportar algo diferencial. Favoreció que los médicos se formaran fuera —en Australia, Francia, otros grandes centros españoles— para que regresaran con nuevas técnicas y miradas. Asume con naturalidad que quienes han pasado por Lyon o por centros punteros de ecografía pelviana sepan más que él en esas áreas: lo importante, insiste, es rodearse de gente que te supere y ponga su excelencia al servicio de las pacientes. Su compromiso trasciende las paredes del Materno-Infantil. Durante años ha participado en proyectos de cooperación en Mauritania, Mozambique, Chad, India o la Amazonía peruana, a menudo de la mano de . De aquellas experiencias no solo guarda la satisfacción de haber operado o atendido a cientos de personas, sino también el orgullo de haber contribuido a formar médicos locales, como en la facultad de Medicina impulsada en Mozambique, de donde procede hoy cerca de un tercio de los médicos del país. Esa mirada internacional le sirve, además, para valorar con más matices el sistema sanitario español: reconoce sus carencias y su margen de mejora, pero recuerda que en muy pocos países del mundo un trasplante o una cirugía compleja están garantizados por el sistema público con la misma lógica de equidad. Al final de la conversación, cuando se le pregunta por la huella que cree haber dejado, vuelve al mismo punto: un servicio con una forma de trabajar muy particular, basada en la exigencia, la organización y la confianza en las personas, que demuestra que es posible ofrecer una ginecología y obstetricia de alto nivel sin listas de espera y con una atención de calidad. El episodio 21 de Médicos que dejan huella es, en definitiva, el retrato de un médico que convirtió su vocación en motor de cambio para todo un hospital. Más información: https://www.medicoslaspalmas.es/index.php/colegio/institucion/historia-colegio/medicos-que-dejan-huella/medicos-que-dejan-huella-episodios?view=article&id=14364:jose-angel-garcia&catid=502:medicos-dejan-huella

    54 min
  2. José Mª Cuyás

    JAN 28

    José Mª Cuyás

    La serie de pódcast “Médicos que dejan huella” recoge en su episodio 20 una conversación con José Mª Cuyás, otorrinolaringólogo nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1947, ya jubilado de la Seguridad Social, pero aún activo en consulta privada. En la entrevista, Cuyás recuerda una infancia muy ligada a la medicina: su abuelo y su padre también lo eran, y la consulta estaba integrada en la propia casa familiar, un entorno que marcó pronto su vocación y su decisión de orientar la carrera hacia la otorrinolaringología. Su formación se desarrolla en Cádiz, donde cursó Medicina y la especialidad, en un modelo de residencia “muy de hospital”, con guardias y aprendizaje constante, y con la sensación —como relata— de estar dentro de una escuela exigente y avanzada para la época. Ya de regreso a Canarias, el episodio se centra en uno de los tramos más significativos de su trayectoria: su llegada al servicio y el esfuerzo por construir y modernizar recursos, circuitos y actividad quirúrgica en un contexto inicialmente precario. Con el paso del tiempo, describe cómo esas mejoras fueron consolidando un servicio más completo y docente. El diálogo también abre una ventana divulgativa a problemas muy presentes hoy en consulta, como los acúfenos: Cuyás explica cómo la información desordenada (y a veces alarmista) puede aumentar la obsesión del paciente, y defiende la necesidad de orientar con rigor, prudencia y escucha clínica. Uno de los momentos con más carga humana llega al hablar de su implicación en los implantes cocleares y del trabajo en equipo para impulsar su desarrollo en la isla. Describe el impacto de esos instantes en los que un paciente percibe sonidos por primera vez: “la sonrisa”, “la cara de alegría” del paciente y la familia. En el tramo final, Cuyás señala su idea de “huella” en presente: el valor de los alumnos y de los equipos formados a lo largo de los años, y la satisfacción de ver crecer servicios y trayectorias profesionales que continúan avanzando. Como cierre, deja un mensaje claro para quienes empiezan: cercanía, calma y humildad. Repite una idea, “No es perder tiempo con el paciente: es invertirlo”, que atraviesa toda la entrevista: dedicar tiempo al enfermo no es un lujo ni una pérdida, sino una inversión imprescindible para ejercer con humanidad y criterio. Más información: https://medicoslaspalmas.es/index.php/colegio/institucion/historia-colegio/medicos-que-dejan-huella/medicos-que-dejan-huella-episodios?view=article&id=14238:jose-m-cuyas&catid=502:medicos-dejan-huella

    52 min
  3. Cristóbal del Rosario

    12/12/2025

    Cristóbal del Rosario

    La serie de pódcast “Médicos que dejan huella” recoge en su episodio 19 la última entrevista que concedió en vida el recordado dermatólogo Cristóbal del Rosario, un testimonio inédito sobre una vida dedicada a sus pacientes, a la lepra y a la cooperación médica en el Sáhara. Nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1949, Cristóbal del Rosario evocaba en esta conversación sus raíces en el barrio del Gurugú, aquel arenal que se extendía hacia la Base Naval y que para él siempre tuvo identidad propia, aunque hoy casi no se nombre. Hijo de comerciantes —sus padres regentaron una tienda de ropa en la zona del Puerto—, creció entre la calle La Naval, el Castillo de La Luz y la calle Cirilo Moreno, en un entorno humilde donde la idea de ir a la universidad parecía lejana hasta que algún vecino, ya estudiante de Medicina, sembró en él la semilla de la vocación. Estudió Medicina en Salamanca, en la ciudad universitaria de los años sesenta, con la determinación de terminar la carrera en seis años, sin prórrogas. Durante mucho tiempo pensó en ser pediatra, pero en el último curso se cruzó en su vida un libro que lo cambió todo: el tratado de Dermatología de Antonio García Pérez. El capítulo dedicado a la lepra, escrito casi como una novela, le atrapó para siempre. Aquella manera de explicar la enfermedad desde la historia, la microbiología y la dimensión social le llevó a dejar atrás la pediatría y entregarse a la Dermatología con una mezcla de pasión y exigencia. Su compromiso con la lepra se forjó muy pronto. De regreso a Gran Canaria, comenzó a trabajar en el Hospital Dermatológico, donde se ocupó de los últimos enfermos de lepra del Archipiélago. Desde allí impulsó un enfoque profundamente humano y moderno de la enfermedad: abrió simbólicamente la puerta del centro, hasta entonces cerrada, para acercarlo a la ciudadanía y combatir el estigma que pesaba sobre los pacientes. Recordaba cómo la lepra, ligada a la pobreza, al hacinamiento y a determinadas condiciones genéticas, era mucho más que una infección: era una herida social. Tras años de trabajo y altas sucesivas, en torno a 1999–2000 defendió que podía darse por erradicada en Canarias, siempre con la prudencia de quien sabía que estos bacilos pueden permanecer “dormidos” durante décadas. En paralelo, construyó una consulta privada que acabaría siendo un referente en la isla. Empezó con un pequeño local y fue creciendo hasta consolidar un centro dermatológico de prestigio, primero en La Isleta y más tarde en Mesa y López, rodeado de un equipo de profesionales al que siempre atribuyó buena parte del mérito. Calculaba que, a lo largo de su trayectoria, pudieron pasar por sus manos unas 200.000 personas, procedentes no solo de Gran Canaria, sino también de África y otros lugares, siempre con la idea de ofrecer una dermatología rigurosa y cercana. Más información: https://www.medicoslaspalmas.es/index.php/colegio/institucion/historia-colegio/medicos-que-dejan-huella/medicos-que-dejan-huella-episodios?view=article&id=14049:cristobal-del-rosario&catid=502:medicos-dejan-huella

    40 min
  4. Pedro Cabrera

    09/12/2025

    Pedro Cabrera

    Pedro Cabrera fue jefe del Servicio de Neumología en el Hospital Dr. Negrín, así como en el antiguo El Pino. Presidió el Colegio de Médicos de Las Palmas desde 2006 a 2025. Ha sido profesor de la ULPGC y precursor de la asignatura de Profesionalismo médico. En 2016 se jubiló de la sanidad pública y hoy en día continúa ejerciendo su profesión en su consulta privada y liderando la Alianza Médica contra el Cambio Climático. Fue fichado como Jefe de Servicio de Neumología tras culminar la especialidad en la Fundación Jiménez Díaz en Madrid. Fundó el servicio en la Clínica del Pino, que en sus inicios ocupaba el pasillo de la segunda planta. Con trabajo y dedicación lo convirtió en referencia a nivel nacional, recuerda con orgullo. También es especialista de alergología. Fue uno de los fundadores de la Asociación Canaria de Neumología, Neumocan. Fue uno de los precursores de la construcción del Negrín y no cejó su empeño hasta su inauguración en 1999. Pero su aportación a la profesión no quedó ahí. En 2006 alcanzó la presidencia del Colegio con gran ilusión, un gran equipo y una cartera llena de proyectos. Ha convertido a la Institución en pionera en multitud de áreas, siendo un referente, ahora internacional, en la lucha contra el cambio climático y sus consecuencias en la salud. Ha defendido y cohesionado a la profesión y sigue madrugando y trabajando duro por ello cada día, no solo en Las Palmas sino también a nivel nacional. Ha sido profesor universitario y precursor de los valores que trasmiten la asignatura Profesionalismo médico, que ahora ya es tendencia en el resto del país. Tras 50 años no se ha jubilado, sigue muy activo en su consulta privada. Más información: https://www.medicoslaspalmas.es/index.php/colegio/institucion/historia-colegio/medicos-que-dejan-huella/medicos-que-dejan-huella-episodios?view=article&id=13639:pedro-cabrera&catid=502:medicos-dejan-huella

    1h 10m
  5. Arturo Gómez

    06/23/2025

    Arturo Gómez

    Arturo Gómez García fue jefe del Servicio de Rehabilitación y Medicina Física en el Complejo Hospitalario Universitario Insular-Materno Infantil y del Hospital Dr. Negrín, así como en el antiguo El Pino, y ha sido profesor de la ULPGC. En 2015 se jubiló de la sanidad pública y hoy en día continúa ejerciendo su profesión en su consulta privada. Nació​ en Güimar, Tenerife, pero lleva afincado en Gran Canaria desde 1975. Estudió en Cádiz la carrera y la especialidad en Madrid, en el Gregorio Marañón, medicina interna. "Mi maestro nos inculcó que era primordial saber de todo antes de abordar cualquier otra disciplina y tenía mucha razón, lo que aprendí en aquella época me ha ayudado para toda mi carrera", explica Arturo Gómez. Tres son las facetas en las que se desarrolla su carrera: una asistencial volcada en la rehabilitación, otra docente y la tercera deportiva, centrada en la medicina del deporte, todo ello con firme vocación de servicio a la sociedad y guiado por el próposito de dar mayor presencia a la medicina canaria a nivel nacional e internacional, y a mejorar el nivel formativo y la coordinación entre los profesionales de la medicina. La vida le fue poniendo oportunidades y realizó estudios en ​rehabilitación bajo el sistema MIR, medicina de la educación física y el deporte, medicina ortopédica y terapéutica manual, actividades que han marcado su desarrollo profesional. Después de terminar la residencia en la especialidad de rehabilitación en Sevilla, fue seleccionado para el primer equipo del Centro Nacional de Parapléjicos de Toledo. "Un lugar espectacular, con todo el aparataje nuevo, las últimas técnicas y fichajes profesionales de primer nivel nacional e internacional de gran prestigio. Estuve un año y medio, enseguida me salieron novias por todo el país", recuerda. Pero lo que le interesaba era regresar a las Islas. Obtiene plaza por oposición como jefe de Servicio de Rehabilitación del Hospital Insular y más tarde jefe de Servicio de Nuestra Señora del Pino. Puso en funcionamiento y dirigió el Servicio de Rehabilitación del Materno-Infantil y, posteriormente, fue jefe de Servicio del Hospital Negrín. Además, organizó el Servicio de Rehabilitación de la Ciudad de San Juan de Dios de Las Palmas de Gran Canaria y fue director médico de este Servicio desde 1984 a 1991. Arturo Gómez estuvo muchísimos años en la UD Las Palmas, como responsable de sus servicios médicos, pero ha estado vinculado con la mayoría de los clubes de la isla, en distintas disciplinas, como baloncesto, balonmano, lucha canaria o fútbol sala. Su compromiso con la mejora del nivel formativo y de la coordinación entre los profesionales de la medicina le ha llevado crear sociedades médicas. Así ha sido Socio Fundador y vicepresidente de la Sociedad Canaria de Geriatría y Gerontología; Socio Fundador y Primer Presidente de la Sociedad Canaria de Medicina Física y Rehabilitación; Socio Fundador y Primer Presidente de la Sociedad Canaria de Medicina del Deporte y es Socio ad honorem de la Asociación Canaria de Valoración del Daño Corporal. Presume con orgullo de ser hijo adoptivo de Las Palmas de Gran Canaria y de la isla de Gran Canaria. "No me lo esperaba, porque seguramente hay gente con más méritos que yo para recibir esas distinciones, pero me encantó. Me sentí querido, aunque he de decir que siempre me he sentido querido", reconoció Arturo Gómez. Además recibió un premio Canarias a su trayectoria profesional otorgado por el Gobierno de Canarias. En esta entrevista también desvela que es "amigo de sus amigos y disfrutador de la vida". Su afición por la buena comida en compañía, entre ellas la japonesa por la que siente especial predilección, le mantiene siempre rodeado de buenos amigos en su ciudad adoptiva. Más información: https://www.medicoslaspalmas.es/index.php/colegio/institucion/historia-colegio/medicos-que-dejan-huella/medicos-que-dejan-huella-episodios?view=article&id=13336:arturo-gomez&catid=502:medicos-dejan-huella

    43 min
  6. Francisco Presa

    05/23/2025

    Francisco Presa

    Francisco Presa fue ​director provincial de Atención Primaria 1984-1987 y ​director provincial del INSALUD 1987-1991. Fue profesor asociado en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Es un gran aficionado a la pintura, cuenta con varias exposiciones importantes a sus espaldas. Nació en Las Palmas de Gran Canaria, en una familia acomodada, donde era uno de los mayores de 11 hermanos. Su padre era odontólogo y tuvo siempre cerca su consulta. Con el preuniversitario terminado y con apenas 17 años, se marchó a estudiar medicina a Valladolid, ciudad donde residía su familia paterna. Estuvo tres años y se marchó a Barcelona en 1969 para cambiar de aires y terminar la carrera. La finalizó en 1972. Este periodo le influirá positivamente tanto en lo profesional como en lo personal y marcará el resto de su carrera. Con el Insular recién inaugurado, regresa a Gran Canaria y trabaja en Urgencias. Gracias a la influencia de Juan Bosch Hernández y en general, con todo el servicio de Medicina Interna donde se fraguó la idea de especializarse en gastroenterología. En 1973 regresó a la ciudad condal y accede como alumno de la Escuela de Patología Digestiva del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo de Barcelona con el Dr. Vilardell Viñas y el Dr. Luis Casais. Después de dos años como alumno, aprueba el primer examen MIR y trabaja como residente en el mismo servicio tres años más. En 1980 obtuvo la plaza de adjunto de digestivo en el Hospital de Pino con Guerra Manrique de Lara y Ortiz hasta 1984. Ana Alonso, entonces directora provincial del INSALUD le llamó para unirse a su equipo de trabajo como director provincial de Atención Primaria. Desde 1984 hasta 1987 estuvo dirigiendo Atención Primaria. Reconoce que fue una etapa "muy activa", en la que se instauraron "los primeros ordenadores para citación, se descentralizaron a todos los pueblos la extracción de sangre y resultados de laboratorio mediante un sistema de ambulancias diariamente, se adecuaron las consultas, se renovaron los ambulatorios y se empezaron a construir los primeros Centros de Salud", recuerda. En 1987 fue nombrado Director Provincial de INSALUD, donde permaneció hasta el 91. "Fueron unos años muy bonitos pero muy duros", rememoró Francisco Presa, debido a la presión constante política y mediática que sufrió en esee periodo. De las grandes acciones y proyectos, encabezó la cesión de suelos por el Ayuntamiento para la construcción del Hospital Negrín, realizando todo el plan funcional y arquitectónico incluyendo maqueta del Hospital actual, se traspasó la titularidad del Hospital Insultar del Cabildo al INSALUD. En 1991 se desplazó a Cleveland Clinic mediante una beca, para estudiar la técnica de CPRE y Eco Endoscopia durante un año. En 1992 regresó a la Clínica del Pino hasta la inauguración del Hospital Negrín donde solo estuvo el primer año. En este periodo se dedicó de lleno a la endoscopia digestiva. En el año 2000 se fue definitivamente al Hospital de San Roque, donde sigue colaborando en la actualidad. En esta entrevista también desvela una afición que tenía desde la infancia, la pintura. A partir de los 80, se dedicó en cuerpo y alma en sus ratos libres. "En poco tiempo se convirtió en una profesión paralela", reconoció. Ha realizado múltiples exposiciones individuales en San Antonio Abad (Cabildo Insular), CICCA, casa de Colón, Prensa Canaria, Rectorado de la ULPGC, etc. y colectivas, tanto en Canarias como en otros países. Más información: https://www.medicoslaspalmas.es/index.php/colegio/institucion/historia-colegio/medicos-que-dejan-huella/medicos-que-dejan-huella-episodios?view=article&id=13186:francisco-presa&catid=502:medicos-dejan-huella

    58 min
  7. Nicolás Chesa

    04/11/2025

    Nicolás Chesa

    Nicolás Chesa fue jefe de Servicio de Urología del Hospital Insular 1995-2012. Fue profesor asociado en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Es un gran aficionado y amante de la historia de la medicina en Canarias. Gracias a sus investigaciones históricas ha descubierto importantes detalles sobre la profesión en los siglos XIX y XX, que ha plasmado en varias obras.  Natural de Las Palmas de Gran Canaria, procede de una gran saga médica, donde casi todos eran médicos y la mayoría urólogos. Es nieto del primer urólogo de Canarias, que ejerció en los años 20 del siglo XX. Nicolás Chesa con apenas 16 años se marchó a estudiar medicina en Navarra. Terminó en 1972, realizó una breve estancia formativa en Alemania, y se desplazó a Gran Canaria a trabajar en el Hospital Insular como agregado, honorario. Relató sus vivencias profesionales en el Insular a principios de los 70. "Mi padre era jefe de servicio y Rafael Betancor, ayudante. No había más. Y yo aparecí de tercero allí, sin cobrar honorarios, durante dos años, hasta que conseguí una plaza", reconoce Chesa. Por las tardes en una consulta privada y por las mañanas en el hospital, adquirió mucha experiencia y obtuvo la especialidad de urología. Tras el traspaso al Servicio Canario de Salud, se produce un nombramiento en 1995 que cambia su vida profesional. Rafael Betancourt es nombrado director del Hospital y se queda vacante la Jefatura de Servicio. "Yo tenía en propiedad la jefatura de sección por lo que me nombran jefe de servicio interino, una interinidad que perdurará hasta el final", asume con normalidad. Relata cómo durante todos los años que estuvo en el Hospital Insular, disfrutó del ejercicio de la medicina e impulsó y apoyó todos los avances que la urología fue teniendo durante los años que estuvo al frente. "La lucha era intentar equiparar el servicio de Urología del Hospital Insular a los Servicios de Urología de la sanidad pública", argumentó. Reconoce que estuvo ejerciendo la jefatura del servicio con gran motivación hasta el día que se eligió retirarse, "en el momento que no sentí ilusión, el día que me di cuenta que ya no me apetecía ir a trabajar, lo dejé", analizó. Ahora está volcado con su otra gran pasión, la historia de la medicina en Canarias. Le apasiona, le entretiene, le reta y le ilusiona, como él reconoce. "Todo empezó porque un día por casualidad descubrí que tres médicos canarios que estudiaron en Montpellier en diferentes momentos del siglo XIX, realizaron su tesis con el mismo tema", recuerda. Ya ha publicado cuatro libros siempre con los tres elementos clave: historia, medicina y Canarias. Está preparando ya una nueva investigación. Como reflexión: “nada ha podido ser más gratificante en mi carrera que el instante en el que cada vez que he visto u operado a un enfermo, éste me sonríe y me da la gracias. Eso para mí no tiene precio”. Más información: https://www.medicoslaspalmas.es/index.php/colegio/institucion/historia-colegio/medicos-que-dejan-huella/medicos-que-dejan-huella-episodios?view=article&id=13102:nicolas-chesa&catid=502:medicos-dejan-huella

    49 min
  8. Vicente Nieto

    03/28/2025

    Vicente Nieto

    Vicente Nieto fue jefe de Servicio de Cardiología del Hospital Insular 1990-2014. Creó la primera sección de electrofisiología de Canarias en 1996 y la primera unidad de hemodinámica intervencionista pediátrica de las islas en 2000 en la que se hizo la primera ablación de una taquicardia supraventricular en Canarias, o se puso el primer desfibrilador implantable. Sigue en activo en el ámbito privado. Natural de La Coruña, estudió medicina en Santiago de Compostela. Terminó en 1972, hizo las milicias en Valladolid, y se desplazó a Gran Canaria a trabajar a la Clínica del Pino como residente de puerta adscrito al Servicio de Medicina Interna, pero sin remuneración. Allí descubre la cardiología de manos de Juan Francisco Fleitas y se enamoró de la especialidad. Relató sus vivencias profesionales en la Clínica del Pino a principios de los 70, donde adquirió mucha experiencia, y obtuvo la especialidad. En 1979 se traslada al Insular y obtiene plaza. Reconoce que los siguientes años fueron duros pero muy bonitos. "De enormes dificultades pero sin embargo, la capacidad de trabajo de todo los trabajadores, la humanidad de muchísimos de ellos y la relación que se generó en ese hospital desde el punto de vista humano y profesionalmente, luchando por el hospital, fue una cosa increíble que perdura hasta hoy día", reconoce con orgullo. En los años 80 y principio de los 90 suceden tres acontecimientos que cambian su futuro profesional: INSALUD asume el Hospital Insular y deja de pertenecer al Cabildo de Gran Canaria, por lo que pueden empezar a crecer en recursos materiales y sobre todo humanos; se crea en 1989 la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y le ofrecen ser profesor asociado de cardiología; el traspaso del INSALUD al Servicio Canario de Salud permite la fusión con el Hospital Materno en un Complejo Hospitalario Universitario, crecen por tanto en espacio y empiezan a crecer. Relata como una mayor dimensión y el fichaje de nuevos profesionales médicos permite aspirar a formar residentes y crean unidades que se convierten en pioneras en Canarias en el momento: sección de electrofisiología y una unidad de hemodinámica. Esto permite implementar en avances como realizar la primera ablación de una arritmia rápida, de una taquicardia supraventricular, o el primer desfibrilador que se puso en el archipiélago. En la entrevista reconoce que el traspaso al Servicio Canario de Salud supuso un empuje a su servicio. El Insular se amplía con el ala sur y Cardiología crece en espacio, "nos permitió el poder desarrollar la hemodinámica", explica. Vicente Nieto relata cómo ha sido el paso de la vida activa a la jubilación, ya que "no es fácil ocupar tiempo que antes se dedicaba al hospital, que era mucho". Como reflexión de su enorme trayectoria profesional: “me he sentido querido y eso... es enormemente gratificante”. Más información: https://www.medicoslaspalmas.es/index.php/colegio/institucion/historia-colegio/medicos-que-dejan-huella/medicos-que-dejan-huella-episodios?view=article&id=13050:vicente-nieto&catid=502:medicos-dejan-huella

    51 min

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El Colegio de Médicos de Las Palmas estrena la serie de pódcast 'Médicos que dejan huella'. Nace con el objetivo de crear la historia recuperando la memoria viva, en primera persona, a través de compañeros activos o jubilados, que tienen o han tenido una vida profesional de especial relevancia, para crear historia.