Coplas Mecánicas

Esta serie de emisiones radiofónicas lleva por nombre Coplas Mecánicas, título cogido a Juan de Mairena, un autor apócrifo de Antonio Machado. Entre su obra poética, publicaba unas coplas hechas con una extraña máquina de trovar, provista de un teclado y una especie de imprenta automática que componía versos. A finales del siglo XIX ingenios como el fonógrafo permitieron registrar y reproducir sonido por primera vez. Algunos ejemplos previos tentaron distintos materiales, como el papel o las láminas de estaño. Santiago Ramón y Cajal desarrolló, en paralelo a Thomas Edison, un fonógrafo óptico que funcionaba con discos de vidrio grabados por un rayo de luz dirigida con lentes y espejos. Se sucedieron soportes igualmente sorprendentes, como los cilindros de cera, discos de acetato o cintas con emulsiones sensibles al magnetismo. Cada una de estas tecnologías, y muchas otras simultáneas y sucesivas hasta el presente, han transformado las posibilidades de la voz humana, moldeando la música y la historia de sus registros.

  1. 12/25/2024

    Coros Pentecostales

    George Borrow, apodado en Madrid como Don Jorgito, el inglés, fue quien primero mantuvo contactos pastorales y, más aún, bíblicos, con los gitanos. Borrow nació el 5 de julio de 1803. Siendo muy jóven conoció a un gitano llamado Ambrosio Smitch, quien le enseñó las costumbres y tradiciones de los gitanos, y en 1825, decidió abandonar su casa tras la muerte de su padre, e irse con Ambrosio para vivir con los gitanos. Trabajó con un herrero, compró un caballo y se fue con los gitanos por los caminos en busca de aventuras. Pero los comienzos de esta experiencia no fueron muy buenos, ya que una gitana le envenenó con un pastel, pero, luego su curación se atribuyó a la intercesión de dos predicadores del Evangelio que estaban itinerantes en el País de Gales. Fueron ellos quienes le hablaron de Jesucristo y le regalaron un ejemplar de la Biblia. Tras un altercado con un gitano, debido al comercio de chatarra, "cayó en las redes honestas de una linda joven de la tribu”. En 1833 la influencia de un pastor, que tenía conocimiento de idiomas, le influyó para que buscase un empleo en la sociedad Bíblica Británica extranjera. A ésta le impresionaron su memoria, su inteligencia y sus conocimientos sobre los gitanos, a los que quería hacer llegar la Palabra de Dios  para salvarlos. En 1935, se desplaza a Rusia, donde visitó el campamento de gitanos de María Rotzer, para hablarles de Jesucristo y de la Biblia. Es a partir de 1836 cuando la Sociedad Bíblica de Londres envía a "Don Jorgito" a España, después de una breve estancia en Portugal. En Badajoz, nada más llegar a España, mantiene los primeros contactos con gitanos españoles, recordándolo así: En Badajoz, capital de Extremadura, fue donde, por primera vez, tropecé con los singularísimos "Zíncali" o gitanos españoles. Allí fue donde encontré al indómito Paco, hombre que tenía un brazo seco y manejaba las cachas con la mano izquierda; a su astuta mujer, Antonia, diestra en hkkano buró, o engañó maestro, a su suegro, el feroz gitano, Antonio López, y a otros muchos individuos del errate, o sangre gitana, poco menos notables que éstos. Es aquí, donde por primera vez prediqué el Evangelio al pueblo gitano, y comencé la traducción que, en parte, se imprimió más tarde en Madrid.

    53 min
  2. 11/25/2024

    Cantares

    A cada instante en fiestas, en serenatas, en romerias, aun en la soledad de los campos, brotan a centenares estas breves composiciones, insulsas frecuentemente, llenas a veces de entusiasmo y de poesia, o del mayor garcejo, q se oyen una vez para no volverse a oir jamas, conservandose solo, y corriendo de boca en boca y de pueblo en pueblo, aquellas mas conformes con el comun sentir, q mas se adaptan a situaciones frecuentes, o q mas profunda impresion causan en el animo por la verdad de su concepto, por la belleza de su forma, por su oportuno xiste, y sobre todo por sus extrañas imagenes. La poesia es la fiebre de la expresion, como ella, tiene su cadencia, y una de sus formas espontaneas, dentro de los elementos del idioma castellano, es indudablemente el cantar. Tiene la exactitud de la prosa, posee el ritmo natural q la fisiologia a demostrado coexistir con los movimientos del cuerpo, cuando, como en las expansiones del gozo y en las sacudidas de la ira, nuestros nervios vibran al unisono. El cantar tiene musica en si, y aunq lo leamos sin ella, la sentimos vagamente, como cuando se mira un instrumento q a deleitado repetidas veces nuestros oidos. Las mentadas vibraciones son en rigor universales, pero en cada pueblo an tomado un ayre distinto segun su sentir y su lengua. En la nuestra el verso q mejor se a prestado a ello a debido de ser el de ocho silabas. La sencillez de su medida, la ambulante situacion de sus acentos, su natural ritmo, el facil empleo de asonantes, la riqueza de estos, el ser transito de la prosa, y quizas mejor diriamos a la prosa, lo izieron elemento temprano del cantar y del romance, q en cuanto a la forma puede considerarse su repeticion.    Tengo mi pecho de coplas que parece un avispero se empujan unas a otras por ver qual sale primero

    47 min
  3. 10/25/2024

    Coplas de Luz

    Una gran nube, y un gran fuego q venía apagándose, y traía alrededor de sí un gran resplandor, y en medio dél, en medio del fuego quiero decir, una cosa q parecía como de ámbar; a veces pienso en erigir un altar en mi corazón, pero no sé con qué madera, si con toda hice leña; cuidad que no se apague la mecha del candil, que no le falte aceyte para que pueda lucir; se me apagó el candil, que mala suerte la mía que ya no pude salir; mi hermano ya no está aquí que está en la guerra de Francia buscando con un candil a una pícara mulata; ay quién fuera clavo de oro donde cuelgas el candil, para ver tus dos ojitos cuando te vas a dormir; en el umbral de tu puerta hay un candil encendido, di a tu madre que lo apague que a mi nada se me ha perdido; para pasear tu calle no necesito farol, son tus ojos dos luceros que relumbran más que el sol; gracias a dios que he llegado a la luz de ese farol, para quitarme una espina q traigo en el corazón; con la luz te e comparado, mira que comparación, que sin lumbre no se puede dezir la misa mayor; Maria se q te llamas y por apellido Luna, alúmbrame con tus rayos que está la noche escura; qué triste va la luna cuando no tiene lucero, así esta mi corazón el día que no te veo; aquel lucero q sale por detrás de las cabrillas es el q a mi me acompaña cuando voy a verte, niña; quiero que en mi sepulcro se pongan cyrios prendidos en el fuego de mis suspiros, y si se apagan q vayan a mi pecho y hallarán llama; toma mi corazón y échalo en una candela y no agarres las cenizas q te quemarás con ellas; la blanca es rayo de luna y la morena de sol, quiero luz de noche y día y me quedo con las dos; porque no hay fuego q dure prendido en vela dos semanas tampoco hay árbol q dure en fruto dos primaveras; una perla de ámbar es lo q guardo de aquello q un día fue fuego y antes madera; a que buscas la lumbre la calle arriba si de tu cara sale brasa viva; tengo los ojos azules y el corazoncito igual que la cresta de la lumbre; asómate a esa ventana cara de piñón de oro, quiero encender un cigarro en las niñas de tus ojos; asómate a ese balcón asómate luz divina, verás con tu resplandor tu amante q está en la esquina; hasta cuándo me tengo de estar así, a la luz del cigarro, las horitas de la noche, cuántas horitas de sueño pasándolas sin dormir; que con la luz del cigarro yo vi el molino, se me apagó el cigarro perdí el camino; esto último parece poco literal, una metáfora desatinada, pues difícilmente la luz de un cigarro alcanzara a iluminar el camino que se pisa, y antes de la electricidad de nada servia en una noche oscura. Sin embargo esta estampa se perfecciona en una copla que dice con la luz del cigarro te vi tu cara, no he visto clavellina más encarnada, y en esta sí la dicha lumbre alumbra con un halo palpitante rojo como clavel el rostro de la muchacha que fuma, y a cada bocanada refulge. La cantaban las mujeres de un pueblo cacereño, Arroyo de la Luz, se llaman coplas de pandero, un golpe en el centro, dos en el borde, que resuenen las cinco sonajas; una templa el primer verso y las demás corean los que siguen, y no se acierta a la primera la procedencia de estos cantares, pues mucho recuerdan a las coplas de caja que se cantan por la cordillera andina, y tienen ayres también de morerías o juderías antiguas.

    19 min
  4. 06/23/2024

    San Juan en nuevo mundo

    Noche de San Juan en el Nuevo Mundo, o Lección de música ultramarina, o Para baylar cantando, o Contra la música del Viejo Mundo, la más aburrida y que menos al bayle anima de cuantas haya. Una bella andajina piruana principia la fiesta con la altura melódica propia de la cordillera y al estruendo de instrumentos orquestales conocidos le sigue la Banda Mocha de San Miguel de Chalguayacu, negros ecuatorianos de los Andes que añaden a los vientos y cajas de cualquier pasacalle instrumentos vegetales, calabazas resonadoras, hojas de limonero y naranjo oscilando como cornetas destempladas en santa procesión y ahora una torería de la banda del distrito de Caporaque anuncia como del revés la corrida, luego el equivoco albazo fuera de tino del conjunto Sol Radiante, y estalla una canción festera en que una moza dice que por ser morena no la quiere nadie, citando de muy lejos el nigra sum de Salomón con las colores renovadas de una batería de tambores africanos bien curtidos por el ayre del Caribe. Cómo jalea la morena y cómo canta y ahora cómo piafan las muchas flautas de la machacona invocación y música carnavalera de Tacquile, en las ínsulas estrañas del alto lago Titicaca y luego los chunchos con una especie de silbato hecho del hueso de algún fruto que acompasa los quejidos graves de un instrumento de metal soplado, y otra piedra preciosa, quizás la más tornasolada de las sonadas y por sonar, iskay sunqu runa, dos niñas y un arpa y un charango, siempre fonan palabras de dos sílabas, hasta que parece que digan una palabra española de cuatro, traisioero, justamente, traisionero ta, y una banda de huaras con violines y cuerdas de dos y más ordenes redoblan brillantísimas, dulces como panal de miel, en seguida queda solo un charango, voces de hombres deshilachadas, y unas palmas saturando el tímpano del micrófono que las grabó.

    39 min
  5. Bulerías de la Niña

    04/19/2024

    Bulerías de la Niña

    Pastora interrumpe continuamente al guitarrista, desestima las falsetas que teje entre el cante, le corta y se arranca a cantar de nuevo, para decir las letras que quiere decir, la canción que quiere contar en cada momento. El misterioso mundo de lo que dicen las coplas que canta, es una sucesión de fragmentos de escenas, a veces hasta con diálogos o por lo menos voces dentro de la copla, como el triste peregrino que se lamenta tantas veces en tantas bulerías de la carga que lleva la pobre burra, o el frutero que le pone a la gitanita a un cuarto las peras, a dos las manzanas, y a tres las ciruelas. Cuántas veces dice dicen que tiene que dicen que tiene una zambomba con cascabeles, y cuán pocas, que solo una, lo de como revienta un cañón a fuerza de tanta paliza también via reventa yo, o en la que presume que yo tengo un automóvil que lo paseo ca ve que quiero, para de seguido robarle las palabras al triste ya dicho y convocar una vez más a la mula. Tuvo por costumbre la de los peines cerrar sus bulerías pidiendo a un hombre que tomara la chaqueta y le diera los calzones, y señalando desde lejos a un mozo gitano, o un serrano, mandarlo llamar a su cama. Lo que dice es ay hombre que toma la chaquetita y que dame lo calzone al gitanito de la etijera que dile que venga pa mi cabecera pero cuando suena parece que su voz se distorsione mecánicamente, como por efecto de un ventilador interpuesto, solo en ese instante y en ningún otro de ninguna grabación, entre su boca y el tornavoz del fonógrafo. Es como si una hélice o una noria o unas astas de molino se llevaran con el aire que mueven algunas sílabas del verso, acallándolas o apartándolas tan presto que da efecto de maravilla, o de defecto del surco en la cera templada o en la pasta de goma que metafóricamente se llama pizarra, y no es sino la niña, que intercala consonantes oclusivas dentales y labiales, replicando las vocales que corresponden a cada palabra, para cantar en verdad ay hombre que toma la chaquetetiquita y que dame lo calzone al gitanibito de la estijera que diguele que venga pa mi cabecera y usar su voz como si fueran unas palmas rompiendo a contras el último compás. Aquí sucede lo contrario de un apócope, la voz cantante no suprime sonidos, los añade. Se distinguen por lo común varias maneras de hacerlo: se llama prótesis a la adición de algún sonido al principio de un vocablo, como en amatar por matar; epéntesis cuando se intercala en posición interior, como en tendré, del antiguo tenré; anaptixis es la epéntesis de una vocal entre dos consonantes contiguas, como en corónica por crónica o en calavera, del latín calvaria, y paragoge es terminar la palabra con una vocal de más como en male por mal. "Chaquetetiquita" y "gitanibito" son distintos tipos de epéntesis (entre ellos, resonante anaptixis) y las de la niña, por ende, bulerías epentéticas.

    1h 6m

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