Bienvenido, bienvenida, bienvenide... al primer episodio de Día a Día, un espacio para hablar de lo que sentimos, vivimos y pensamos mientras vamos haciendo la vida. Y qué mejor manera de arrancar que hablando justamente de empezar, de las primeras veces, de lo que pasa cuando intentamos algo sin tener todo claro, de soltar la expectativa de la perfección y bajarle el volumen a ese juez interno que nos frena más de lo que nos impulsa (aka tronchatoro). Aquí te cuento por qué decidí grabar este podcast (aunque me diera miedo, aunque no me sintiera lista, aunque no saliera perfecto), cómo me ha servido la idea de entregar la armadura bien raspada, y por qué creo que muchas veces lo más valioso que podemos hacer es atrevernos, sin garantías, sin certezas, solo por el simple hecho de vivirlo. También te cuento que literalmente, decidí hacer esto de la forma más genuina posible, compartiendo mis pensamientos sin tanta producción y dejando que fluyera. En el camino, salieron algunas metáforas un poco chistosas que, más que cringe, espero que les den risa como a mí mientras grababa (sí, hay una sobre recetas de pasteles, lienzos de niños del kínder y otras joyitas que seguro entenderán al final del podcast). Finalmente, quiero enviar un agradecimiento especial a mi psicóloga, no solo por ser la mejor compañía en este proceso, sino también por regalarme muchas de las metáforas que hoy comparto aquí. Y a mi mejor amiga, por ayudarme con los efectos, la música, escucharme y estar en cada paso de este intento que hoy se vuelve real. Nos escuchamos la próxima semana con otro ratito de charla de confianza. Gracias por estar aquí en este, mi primer intento de podcast. ✨