Las aventuras del caballero Erik y la amazona Martha

Las aventuras del caballero Erik y la amazona Martha

Soy el papá de Erik y Marta, y desde hace un tiempo les cuento cuentos cada noche. Aquí comparto esas historias llenas de magia, ternura y aventuras. Erik y Martha te esperan con dragones, tesoros escondidos, magia y mucha imaginación. sanjorge.substack.com

Episodes

  1. Carlitos, el niño que llegó a ser emperador

    06/20/2025

    Carlitos, el niño que llegó a ser emperador

    Resumen Este cuento narra la historia de Carlitos, un niño que creció entre juegos y sueños para convertirse en uno de los emperadores más poderosos de Europa: Carlos V. Pero no lo hizo solo. Le acompañaron dos amigos muy especiales, Erik el caballero y Martha la amazona, con quienes vivió aventuras llenas de magia, decisiones importantes y momentos inolvidables. Juntos, nos enseñan que el verdadero poder está en la amistad, la sabiduría y saber cuándo parar. Cuento En un país muy muy lejano en el sur, en una ciudad muy pequeñita llamada Cáceres, vivían el caballero Erik y la Amazona Martha. Erik y Martha pasaron mucho tiempo con Carlos v su amigo el emperador. Capítulo 1: El niño que sería emperador Hace muchos años, en la ciudad de Gante, nació un niño llamado Carlos. Su familia era tan importante que desde el primer día todos decían: —¡Este niño será rey! Pero Carlos no estaba solo. Tenía dos amigos muy especiales: Erik, un joven caballero con una capa azul, y Martha, una valiente amazona que montaba a caballo como el viento. Vivían en un castillo mágico no muy lejos, y a veces se colaban en el palacio para jugar con Carlitos. —¿Qué quieres ser de mayor? —le preguntaban. —No lo sé... dicen que rey, duque, emperador... ¡pero yo solo quiero jugar con vosotros! A Carlitos le gustaba el pan con miel, los perros grandes y las espadas de madera. Con Erik y Martha se pasaba el día inventando batallas, rescatando castillos y riendo a carcajadas. Pero un día, los adultos le dijeron: —Carlos, debes prepararte. Te esperan grandes responsabilidades. Y aunque le costó dejar los juegos, Carlitos empezó a estudiar. Lenguas, historia, política... ¡hasta etiqueta en la mesa! Erik y Martha, que venían de vez en cuando en dragón o a caballo, lo animaban: —¡Tú puedes, Carlos! Pero no olvides divertirte de vez en cuando. Capítulo 2: Carlitos en España Cuando tenía 16 años, Carlos tuvo que viajar a un lugar llamado España, donde lo esperaban para convertirlo en rey. No hablaba español y estaba un poco nervioso. Pero Erik y Martha lo acompañaron en secreto en el barco, escondidos en un barril de manzanas. Al llegar, todos gritaban: —¡Viva el rey Carlos! Carlos sonreía... pero no entendía nada. —¿Qué han dicho? ¿Me quieren o me están regañando? —preguntó. —Te quieren —rio Martha—, pero sería buena idea aprender español. Así que Carlos se puso a estudiar como nunca. Erik le enseñaba palabras mientras jugaban al ajedrez. Martha le traducía canciones. Poco a poco, Carlos comenzó a entender a su gente... y su gente empezó a quererle de verdad. Durante su viaje por ciudades como Valladolid, Toledo y Burgos, Carlos no solo fue un joven rey serio: también reía con sus amigos, se disfrazaba de campesino para escuchar al pueblo, y una vez incluso bailó flamenco en secreto en una plaza, mientras Martha tocaba las palmas. Se estaba convirtiendo no solo en un rey, sino en un buen rey. Capítulo 3: El emperador que se cansó de mandar tanto Con el tiempo, Carlos fue nombrado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Era el jefe de muchísimos territorios: España, Alemania, Austria, Flandes, Italia, América... ¡Casi medio mundo! Pero claro... eso no significaba más fiestas, sino más trabajo. Erik le preguntó una noche: —¿No te cansas de firmar tantos papeles? Y Carlos suspiró: —A veces sueño con volver a Gante y jugar con espadas de madera... Martha le dio una idea: —Entonces, cuando ya hayas hecho tu parte, podrías... dejarlo. —¿Dejar de ser emperador? —Sí —dijeron los dos—. Para ser Carlos, tu mejor versión. No el título, sino la persona. Carlos se quedó pensando. Después de muchos años de guerras, tratados, decisiones difíciles y viajes interminables, Carlos V decidió retirarse. Le dio la corona de España a su hijo Felipe y se marchó a un lugar tranquilo en Yuste, al norte de Extremadura, rodeado de naturaleza. Allí, Erik y Martha lo visitaban a menudo. Paseaban juntos, tocaban música, hablaban de dragones, de aventuras... y también de la importancia de saber cuándo parar. Carlos ya no necesitaba una corona para ser grande. Su sabiduría, su amistad y su bondad lo acompañarían para siempre. Y colorín colorado este cuento se ha acabado. Buenas noches Erik, buenas noches Martha. 466;20.06.2025;otros This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit sanjorge.substack.com

    6 min
  2. 06/05/2025

    El caballero Erik y el niño del río

    Resumen Esta historia, ambientada en Cáceres en el año 1616, narra una aventura del joven caballero Erik. Tras entrenar con su espada, Erik se prepara para asistir a su clase de español con la hermana Ricarda, una monjita entrañable. Al no encontrarla, se preocupa y, acompañado por el guardia Toni, parte en su búsqueda.Al llegar a su casa, descubren que Ricarda está enferma. Juntos logran llevarla al castillo, donde el médico le receta descanso y buena alimentación. Su valiente gesto salva la vida de la profesora.Más tarde, Erik sale a pasear por el bosque y encuentra a un niño desconocido, Tom, tratando de pescar para calmar su hambre. Con empatía y generosidad, Erik le ayuda a construir una red, pescar, cocinar los peces y compartir la comida. Tom, profundamente agradecido, decide que Erik será desde entonces su mejor amigo. Cuento — Machst Du davon ein video o una foto? —pregunta Erik.— Papá responde: no nada de eso, solo estaba mirando... Érase una vez...En un país muy, muy lejano... en una ciudad llamada Cáceres... vivía un viejo caballero, de cuyo nombre no quiero acordarme. Era el año, por aquel entonces, 1616. No había coches ni aviones, sólo había caballos, carretas y los tiempos eran más difíciles de los que nosotros conocemos. No había electricidad, no había calefacción, no había aviones. Todo era más tranquilo. Y la preocupación principal de todos era simplemente llevarse algo de comer todos los días. Bueno, en Cáceres había un palacio y allí es donde vivían nuestros protagonistas. Aquella soleada mañana de invierno se encontraba el caballero Erik entrenando en el patio del palacio —"entrenando" que dice Erik— entrenando con la espada. Y... después de entrenar, le tocaba lo que más le gustaba: ir a las clases de español. Su profesora, una monjita muy simpática y mayor, se llamaba Ricarda. Todos los lunes le tocaba a Erik, después de entrenar con la espada, ir con la monja a aprender a leer y escribir español.Aquella mañana, Ricarda no apareció por clase. Erik estaba muy, muy sorprendido —Ricarda siempre estaba allí.— Uhm, ¿qué pasará? —se preguntó. Así es que se acercó hasta la puerta del castillo. Ricarda vivía a las afueras y, bueno, seguro que debía de haber pasado por la puerta y los vigilantes la habrían visto.Le preguntó a uno de ellos que estaba de guardia: el caballero Toni. — Hola Toni.— Hola Erik, ¿qué tal estás?— Oh, muy bien. Hace mucho que no vienes por aquí.— Ya, ya sabes, estoy muy ocupado entrenando y preparándome para ser un caballero. De hecho, quiero ser un Künstler, un artista, y también quiero poder hacer puentes y quizás pilotar un avión.— ¿Y tú, Erik? ¿A ti qué te gustaría hacer?— Mit einer Espada kämpfen gegen großen Räuber.— Eso es muy loable también. Defender a los más débiles, ¿no? De los ladrones y de los que se portan mal con ellos, ¿no? Muy bien.— Bueno, ¿has visto pasar a Ricarda hoy, Toni?— No, no he visto pasar a Ricarda. Hoy no ha venido. Estoy seguro, llevo toda la mañana aquí y no me he movido. — Uhm... ¡qué extraño! —se dijo el caballero Erik—. Bueno, iré a buscarla a su casa. Tiene que vivir por aquí cerca. Creo que vive cerca de la iglesia, la ermita de San Marquino. Total, que se acercó, iba paseando, la gente le saludaba:— Erik, hola, buenos días.— Hola Erik. Toni ist mitgekommen.Erik le había pedido a Toni que fuese con él. No sabía qué se iba a encontrar y a lo mejor necesitaba ayuda.Toni estaba encantado:— ¡Ah! Es muy aburrido estar en la puerta de guardia todo el día. Le he dicho a otro que haga el trabajo. Me voy contigo. Cuando llegaron a la casa de la profesora Ricarda —bueno, la casa era muy muy pequeñita, pero muy bonita— tenía unas ventanas por las cuales entraba muchísima luz. Pero aquella mañana no era así. Las ventanas todavía estaban cerradas.— ¿Cómo es posible? —Erik empezó a inquietarse—. ¿Le habrá pasado algo? Llamaron a la puerta, pero nadie contestó.El caballero Erik intentó abrir la puerta, pero estaba cerrada. De hecho, parecía que estaba cerrada por dentro.Erik y Toni ya estaban realmente preocupados. Cogieron impulso y los dos a la vez se tiraron contra la puerta. Esta, con un sonido estridente, cedió bajo su peso y saltó.Los dos caballeros cayeron en medio de una sala decorada muy sencilla pero con mucho gusto y bonita. Apenas podían ver, porque las ventanas estaban cerradas. Erik se acercó a una de ellas y la abrió.¡Oh! La profesora Ricarda estaba tumbada en su cama y la pobre se notaba que tenía muchos dolores. Erik se acercó y cogió un vaso de agua para llevárselo a la boca a la pobre ancianita Ricarda.Ella bebió un sorbo muy pequeñito.— Ay, mis hijitos, muchas gracias por haber venido. Estoy tan enferma... llevo todo el fin de semana sin poder levantarme.— ¡Oh! No te preocupes, nosotros te ayudaremos. — Toni, ve corriendo al castillo y busca al médico. Que vaya a la sala rosa.— ¿A la sala rosa? ¡Pero esa está reservada a las princesas!— No, hoy está reservada para la profesora Ricarda, nuestra profesora. Y tenemos que darle lo mejor. Busca al médico y llévalo a la habitación rosa del castillo. Toni salió corriendo, y Erik, mientras tanto, le puso un poco de ropa a la profesora Ricarda.Erik era ya un caballero muy alto y muy fuerte. Cogió a la profesora con sus brazos. No pesaba nada.— Pobrecita, seguro que no come mucho... La llevó en brazos desde la casa de la profesora hasta la sala rosa.Era realmente un caballero muy fuerte ya. Erik entrenaba mucho con la espada, corría con sus amigos, saltaba… era muy muy fuerte.Llegó sin problema a la habitación rosa. Toni ya estaba allí con el médico, que era buen amigo suyo. — Hola.— Hola. ¿Puedes mirar por favor a ver qué le pasa a la profesora?— Sí, por supuesto. Claro que lo haré. — Bueno, necesita descanso y comida —dijo el médico al cabo de un rato—. Habéis hecho muy bien en traerla. Gracias por haberla ayudado. Habéis salvado su vida. Sois unos caballeros fantásticos. — ¿Y colorín colorado...?— Nein, noch eins —dijo Erik.— ¿Noch eins? ¿Mu-mum?— ¿Qué hace esta vez el caballero Erik?— ¿No quieres arroparte un poco? ¿No tienes frío? ¿Estás bien?— No, no, no.— ¿Papá?— Sí.— Erik: Kannst Du erzählen...?— ¿Qué has dicho?— Kannst Du erzählen?— Ok. ¿Uno cortito?— No, muy largo, muy muy largo.— Ya, es un poco tarde...— Ok, bis ich eingeschlafen bin, —dijo Erik.— No, eso es mucho, tú no te duermes nunca.— Ok, bis Martha eingeschlafen ist.— ¡Martha ya está dormida hace rato!— ¿Martha?— Ok, kurz und dann gehst Du mit mir hoch, ja?— Ok. Bueno, después de dejar a Ricarda durmiendo, Erik salió del castillo a dar un paseo.De camino al bosque, donde le gustaba ir mucho porque allí a veces se encontraba con los gnomos y con algún hada y demás, pasó por un río. Había un niño muy joven. Era realmente de la edad de… uhm… iba a la guardería seguramente.Le preguntó qué hacía allí.Tenía una pinta un poco extraña, estaba muy sucio y tenía la ropa muy sucia. — Hola, niño. ¿Cómo te llamas?— Me llamo… uhm… ¿Cómo se puede llamar? Tom.— ¿Cómo?— ¿Cómo?— Tom.— Me llamo Tom.— Cuídate Erik, déjate los ojos, si no te va a picar más… — Hola Tom. ¿De dónde eres? ¿No eres de por aquí, verdad?— No, no era de por allí.— ¿Qué es lo que haces en el río?— Intento pescar un pez para comer. Tengo mucha hambre.— Ah, interesante. ¿Sabes? Yo una vez pesqué un pez. Si quieres, puedo intentar ayudarte. A ver si pescamos un pez, los dos.— ¡Eso sería fantástico! — Creo que debemos hacer una red —dijo el caballero Erik—. Te enseñaré a hacer una red con esta planta muy larga y fina. Se llaman juncos.— ¿Has hecho alguna vez una?— No —dijo Tom. Erik hizo una especie de red y, con ella, en menos que canta un gallo, consiguió atrapar dos peces muy muy grandes. Tom estaba encantado. Se notaba que tenía mucha hambre.— Pero Tom, antes de comer hay que lavarlos y cocinarlos... Erik lo había hecho muchísimas veces.Descamó el pez, hizo un fuego con su piedra de hacer fuego (se la habían regalado en un mercado medieval por Navidad).Entonces, con su piedra de hacer fuego tardó muy poco en encender la hoguera.Con unas ramas hizo una especie de horno portátil. Con dos palos, uno enfrente del otro, por encima del fuego podía asar los peces. Los puso a asar y les daba vueltas lentamente, hasta que se hicieron. Tom no podía esperar más, se notaba que tenía muchísima hambre.Debía de llevar muchos días sin comer. Así que, después de hacerle la comida, Tom comió su pez muy rápidamente.Erik ni siquiera lo había probado. — Uhm… creo que Tom podría comérselo también. Tom miraba el pez, pero no se atrevía a decir nada.Erik se lo ofreció como el caballero que era:— Toma tú. Yo he desayunado mucho hoy. Realmente no tengo mucha hambre ahora. Tom lo miró y no hizo falta rogarle. Lo cogió y se lo comió en menos que canta un gallo. Ya parecía un poco más feliz. De hecho, tenía mejor color de cara.No como antes. El pobre debía de llevar muchos días sin comer. Tom estaba muy muy agradecido por lo que había hecho Erik.Le había enseñado a hacer una red para pescar y había pescado peces para él. Luego había hecho un fuego con su piedra de hacer fuego y los había cocinado. Estaba tan contento que Tom decidió que, a partir de ese momento, Erik sería su mejor amigo.Y Tom haría todo lo que hiciese falta para que Erik estuviese contento. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.— Ya, venga, sube.— Yo subo ahora.— Sube tú primero y yo subo para que no se despierte. This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit sanjorge.substack.com

    18 min
  3. 05/11/2025

    San Jorge y el Dragón del Cansancio

    Había una vez, en un reino no muy lejano, un valiente caballero llamado San Jorge. No vivía en un castillo, sino en una casa normal, con sus dos escuderos preferidos: Erik el sabio y Martha la valiente. San Jorge no luchaba contra dragones de fuego ni monstruos del bosque. Su enemigo más feroz era el Dragón del Cansancio. Este dragón no rugía. No volaba. Pero se metía en todos los rincones de la casa: dejaba calcetines por el suelo, platos sin recoger, envoltorios tirados como pistas de su paso. San Jorge pasaba el día preparando comidas mágicas, lavando armaduras, ordenando los campos de batalla y cuidando de sus escuderos. Pero cuando caía la noche… ¡el dragón atacaba de nuevo! Le robaba la energía, le llenaba la cabeza de humo y le susurraba: “No vas a poder. Estás solo. Nadie te ayuda…” Una noche, después de un gran día en el Reino de las Atracciones, San Jorge regresó feliz. Pensaba contar una nueva historia junto al fuego. Pero justo antes de empezar, vio una trampa del Dragón: un envoltorio en el suelo. Luego otro. Y luego, las túnicas de los escuderos desparramadas por toda la sala del castillo. El Dragón del Cansancio creció, rugió desde dentro del pecho de San Jorge, y lo envolvió en una niebla de enojo. Esa noche, no hubo historia. El dragón había vencido. Pero a la mañana siguiente, algo cambió. Erik el sabio se acercó y le dijo: “Papá San Jorge, creo que ayer el dragón te ganó. Pero nosotros también podemos luchar contigo.” Martha la valiente trajo una escoba de juguete y dijo: “¡Yo también quiero ayudarte! Si recogemos rápido, el dragón se hace pequeño, ¿verdad?” San Jorge los miró con los ojos brillantes. Y por primera vez, entendió que no estaba solo en la batalla. Que el dragón no se vencía solo con fuerza… sino con equipo. Desde entonces, cada noche, antes de la historia, los tres hacían juntos la Danza Anti-Dragón: Recogían, limpiaban, ordenaban… y luego, se sentaban juntos. El dragón, enfadado y encogido, se marchaba resoplando. Y así, gracias al poder del amor, el respeto y la colaboración… el reino de San Jorge fue cada vez más fuerte. Y las historias… volvieron a brillar como estrellas antes de dormir. FIN This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit sanjorge.substack.com

    4 min
  4. 04/18/2025

    El Misterio de las Huellas: Erik y Martha Descubren la Broma de Dinosaurio en Cáceres

    Resumen En una pequeña ciudad llamada Cáceres, el caballero Erik y la Amazona Martha descubren huellas de un dinosaurio en el bosque tras un supuesto terremoto. Sospechan que el dinosaurio destruyó un puente al pisarlo, y deciden regresar al castillo para investigar más. En su camino, sortean varios obstáculos naturales mientras discuten sus hallazgos.Erik y Martha, junto con sus primos, descubren una enorme pisada que creen podría ser de un dinosaurio, lo que genera emoción y especulación sobre su origen. Al investigar, se dan cuenta de que el puente cercano está roto, posiblemente por el peso del supuesto animal, y deciden repararlo organizándose para llevar comida, sacos y cuerdas. Mientras algunos se encargan de la reconstrucción, Laurin parece saber algo más sobre la situación, aunque no lo revela.Un grupo de personas trabaja en equipo para construir un puente fuerte y largo. Durante el proceso, Erik y Martha descubren que Lauren tiene una llave especial del castillo, lo que los lleva a investigar un misterio relacionado con dinosaurios. Finalmente, descubren que Lauren había creado una huella de dinosaurio como una broma, y todos terminan riendo y disfrutando del momento juntos. Cuento **En un país muy muy lejano en el sur**, en una ciudad muy pequeñita llamada **Cáceres**, vivían el caballero **Erik** y la Amazona **Martha**.— ¡Uuuu! ¡Cuidado, quieto, quieto, crines doradas! — Quieto, quito sol naciente —dijo Martha.Uuuy, los dos caballos se separaron al momento, por suerte, porque aquel día había sido el día de **Navidad** y estaban en el **castillo de bingo "opa"**, que tenía un castillo enorme, más grande que el de papá, el de mamá, el de yayo, el de yaya, y aquel día habían decidido salir a conocer todo.---De repente, cuando habían girado en un árbol enorme del bosque, donde tenía que haber un puente… **ya no había puente**. Y si hubieran seguido hacia adelante, se hubieran dado un baño estupendo en el río.— ¡Guau! ¿Pero qué es lo que ha sucedido?Pues mira qué curioso: Erik y Martha se bajaron de los caballos y miraron a su alrededor.— ¡Guau! Si es increíble.Los dos no se habían fijado pero estaban parados justo en el medio de **una pisada enorme**, tan grande que los dos caballos cabían dentro de ella.— ¡Wow! Tiene que ser un **dinosaurio** —dijo Erik. — Sí —dijo Martha—, por lo menos tiene que ser un *"Langen hals"* (Nota: dinosaurio de cuello largo). — Sí, pero eso es imposible. Los dinosaurios ya no existen…— Uhmm… en cualquier caso no podremos averiguarlo. — ¡Ah! —dijo Erik—, ¿recuerdas ayer? Hubo un pequeño **terremoto** mientras estábamos cenando. — ¡Claro! —dijo Martha—. Pero entonces aquello **no fue un terremoto**… ¡fueron las pisadas de este dinosaurio enorme! — ¡Ah!!! Sí, cool! —dijeron Erik y Martha— ¡Un dinosaurio!---— Tenemos que encontrarlo, tenemos que encontrarlo. — Pero claro, puede ser que él sin querer haya pisado el puente pensando que podía pasar y claro, **no estaba preparado para aguantar su peso**. — ¡Sí, eso tiene que ser!Continuaron andando un poco por la orilla del río, primero hacia arriba y luego hacia abajo. Ya no vieron más pisadas como aquella.— Ok, tengo una idea. — Sí, yo también. — ¡Volvamos al castillo y regresemos con… — ¡Livi y Oscar, por supuesto!— ¡Venga, echemos una carrera! —dijeron Erik y Martha.**Tuqutu, tuqutu** (Nota: sonido de pisadas de caballo). Fueron sorteando los árboles del camino. De repente se encontraron con un tronco caído, saltaron por encima, y enseguida tuvieron que agachar la cabeza para no golpearse con una rama que cruzaba el camino.**Tuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchu...** (sonido continuo mientras cabalgaban).---Siguieron a caballo. Cuando llegaron a las puertas del castillo:— ¡Abrir el puente! ¡Bajar el puente! —dijeron Erik y Martha— ¡Tenemos que entrar!Enseguida el puente fue bajado. Entraron Erik y Martha. Allí estaban los primos: **Laurent, Paulina y Charlotte**.— ¡Hemos visto pisadas de dinosaurio, tenemos que ir a verlas! — ¡Vamos! —gritaron todos, muy alborotados.— Bueno, **tranquilidad** —dijeron Erik y Martha—. Con prisas, siempre dice el caballero San Jorge: > “**¡Despacio es rápido!**”— Así es que pensemos un momento. Es como leer los libros: > “**Hay que leerlos despacio.**”— *Pufff* —hizo Erik, y todos se rieron.— Exacto, ese es San Jorge. Siempre que lee parece que se va a dormir. — Bueno, lo hace para relajarse —dijo Erik—, y luego entiende mejor lo que lee. — Bueno, ¿ya nos hemos tranquilizado? — Sí, exactamente.— ¡**Livi! Oscar!** —(sonido de silbido)—Y allí aparecieron Livi y Oscar al momento.— Erik, Martha, estábamos descansando después de la **comilona de Navidad**. — ¡Puaa! ¿Qué es lo que queréis? ¿Por qué tenéis tanta, tanta energía?— Bueno, hemos visto una **pisada enorme**. — ¿Eh? ¿Enorme? ¿Qué significa "enorme"? — Pues eso, enorme. Martha y yo estábamos **encima de la pisada con los caballos**, era tan grande que cabíamos dentro.— Ah Livi y Oscar, eso es imposible. No existe ningún animal tan grande. — Sí, hace millones de años había **dinosaurios** —dijeron Erik y Martha. — Dinosaurios eran animales enormes, de muchos metros de altura, el doble de la torre más alta del castillo.— Bueno, ¿y qué queréis hacer?— El caso es que queríamos cruzar el río. — ¿Qué río? — Uhm… buena pregunta. ¡Creo que se llama el *Lippe*! —dijo Martha.— Pero ese animal enorme debió de pisar el puente, y ahora el puente está roto y no se puede cruzar.— ¡Aja! —dijeron Livi y Oscar—, y vosotros queréis, una vez más, que **os llevemos en nuestras espaldas**, ¿ehmm?— Erik y Martha: Nunca ha sido un problema.---— Ok, podemos hacerlo…Erik y Martha se subieron a **Livi y Oscar**. Los demás no sabían qué hacer.— Vosotros id hacia la orilla del río y llevad comida, unos sacos y cuerdas. Habrá que reconstruir el puente. — Quizá lo encontremos y podamos ponerlo otra vez en su sitio.Cada uno se encargó de coger una cosa diferente. El primo **Laurent tenía una sonrisa especial**. Erik y Martha no sabían en qué, pero sabían que Laurent **sabía algo**… o había hecho algo.Erik y Martha subieron a los lomos de Livi y Oscar.**Fuuuupupupupupupupupupupupupupupupupupup...** (Nota: sonido que se hace al volar)Sobrevolaron todos los campos de **Bork** y los bosques. Vieron saltar a ciervos y otros animales.**Fuufuuuu** —sonaba el viento.A veces, Livi y Oscar bajaban a toda velocidad —**ffuuuuuufu**— Dieron una vuelta por todas partes. Llegaron muy lejos, donde jamás habían llegado. Y después volvieron. **Ni rastro**. La única huella de dinosaurio que había era aquella.---— Pero eso es imposible. ¡Un animal tan grande tiene que dejar más huellas, no solamente una!De repente, todos se encontraron **donde la huella**. Así que fueron apareciendo uno a uno.— No nos queda más que arreglar el puente —dijo Laurent. — No hay ningún dinosaurio. No sé cómo creéis todavía en esas cosas —dijo Laurent.Erik y Martha decidieron **no perder de vista a Laurent**. Estaban seguros de que estaba tramando algo.---En cualquier caso, todos se pusieron a trabajar en equipo para hacer un nuevo puente. Y efectivamente, eso hicieron.Erik y Martha **diseñaron un puente muy, muy fuerte y largo**.— Con este puente no tendremos ningún problema. — Nadie será capaz de destrozarlo.— Bien… eso **esperemos** —dijo Laurent sonriendo—. Esperemos que **no haya ningún dinosaurio** que pueda destrozar el puente.De repente a Laurent **se le cayó algo del bolsillo** y fue a cogerlo rápidamente… Pero **Erik y Martha fueron más rápidos** y lo cogieron.— ¿Qué haces tú con esta **llave especial del castillo**? —le preguntaron.— No sé, se me ha caído del bolsillo. Alguien ha debido de ponerla ahí...— ¡Aja! —dijeron Erik y Martha—. **Creo que vamos a resolver el misterio del dinosaurio.**---Fueron al castillo, buscaron en todas partes y probaron la llave en todas las puertas… Hasta que al final solo les quedó una.— ¡Tiene que ser esta!Metieron la llave en la cerradura. **Click**.Y efectivamente, delante de ellos había un pequeño tesoro: **Libros, libros de dinosaurios muy muy antiguos**.Erik y Martha se pusieron a leerlos, como nunca nadie lo había hecho. Se lo pasaron muy bien el resto de la tarde leyendo… Hasta que descubrieron que **Laurent había hecho una huella enorme de dinosaurio**.Se había fijado en un libro donde ponía también **cómo hacer que pareciese real**.— ¡Laurent! ¡Has sido tú!Erik y Martha salieron corriendo hacia él. Querían **martharlo a cosquillas**.— ¡No, no, por favor, por favor! —empezó a reírse Laurent.Erik y Martha lo cogieron y le hicieron muchísimas, muchísimas cosquillas… Hasta que al final todos acabaron por el suelo tirados, **muertos de risa**.---**No había habido ningún dinosaurio**, pero se lo habían pasado **estupendamente durante todo el día buscándolo**.**Y colorín colorado, este cuento por hoy se ha acabado.****Chao Erik, chao Martha, besos.** This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit sanjorge.substack.com

    14 min
  5. 04/18/2025

    El Misterio de las Huellas: Erik y Martha Descubren la Broma de Dinosaurio en Cáceres

    Resumen En una pequeña ciudad llamada Cáceres, el caballero Erik y la Amazona Martha descubren huellas de un dinosaurio en el bosque tras un supuesto terremoto. Sospechan que el dinosaurio destruyó un puente al pisarlo, y deciden regresar al castillo para investigar más. En su camino, sortean varios obstáculos naturales mientras discuten sus hallazgos.Erik y Martha, junto con sus primos, descubren una enorme pisada que creen podría ser de un dinosaurio, lo que genera emoción y especulación sobre su origen. Al investigar, se dan cuenta de que el puente cercano está roto, posiblemente por el peso del supuesto animal, y deciden repararlo organizándose para llevar comida, sacos y cuerdas. Mientras algunos se encargan de la reconstrucción, Laurin parece saber algo más sobre la situación, aunque no lo revela.Un grupo de personas trabaja en equipo para construir un puente fuerte y largo. Durante el proceso, Erik y Martha descubren que Lauren tiene una llave especial del castillo, lo que los lleva a investigar un misterio relacionado con dinosaurios. Finalmente, descubren que Lauren había creado una huella de dinosaurio como una broma, y todos terminan riendo y disfrutando del momento juntos. Cuento **En un país muy muy lejano en el sur**, en una ciudad muy pequeñita llamada **Cáceres**, vivían el caballero **Erik** y la Amazona **Martha**.— ¡Uuuu! ¡Cuidado, quieto, quieto, crines doradas! — Quieto, quito sol naciente —dijo Martha.Uuuy, los dos caballos se separaron al momento, por suerte, porque aquel día había sido el día de **Navidad** y estaban en el **castillo de bingo "opa"**, que tenía un castillo enorme, más grande que el de papá, el de mamá, el de yayo, el de yaya, y aquel día habían decidido salir a conocer todo.---De repente, cuando habían girado en un árbol enorme del bosque, donde tenía que haber un puente… **ya no había puente**. Y si hubieran seguido hacia adelante, se hubieran dado un baño estupendo en el río.— ¡Guau! ¿Pero qué es lo que ha sucedido?Pues mira qué curioso: Erik y Martha se bajaron de los caballos y miraron a su alrededor.— ¡Guau! Si es increíble.Los dos no se habían fijado pero estaban parados justo en el medio de **una pisada enorme**, tan grande que los dos caballos cabían dentro de ella.— ¡Wow! Tiene que ser un **dinosaurio** —dijo Erik. — Sí —dijo Martha—, por lo menos tiene que ser un *"Langen hals"* (Nota: dinosaurio de cuello largo). — Sí, pero eso es imposible. Los dinosaurios ya no existen…— Uhmm… en cualquier caso no podremos averiguarlo. — ¡Ah! —dijo Erik—, ¿recuerdas ayer? Hubo un pequeño **terremoto** mientras estábamos cenando. — ¡Claro! —dijo Martha—. Pero entonces aquello **no fue un terremoto**… ¡fueron las pisadas de este dinosaurio enorme! — ¡Ah!!! Sí, cool! —dijeron Erik y Martha— ¡Un dinosaurio!---— Tenemos que encontrarlo, tenemos que encontrarlo. — Pero claro, puede ser que él sin querer haya pisado el puente pensando que podía pasar y claro, **no estaba preparado para aguantar su peso**. — ¡Sí, eso tiene que ser!Continuaron andando un poco por la orilla del río, primero hacia arriba y luego hacia abajo. Ya no vieron más pisadas como aquella.— Ok, tengo una idea. — Sí, yo también. — ¡Volvamos al castillo y regresemos con… — ¡Livi y Oscar, por supuesto!— ¡Venga, echemos una carrera! —dijeron Erik y Martha.**Tuqutu, tuqutu** (Nota: sonido de pisadas de caballo). Fueron sorteando los árboles del camino. De repente se encontraron con un tronco caído, saltaron por encima, y enseguida tuvieron que agachar la cabeza para no golpearse con una rama que cruzaba el camino.**Tuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchuchu...** (sonido continuo mientras cabalgaban).---Siguieron a caballo. Cuando llegaron a las puertas del castillo:— ¡Abrir el puente! ¡Bajar el puente! —dijeron Erik y Martha— ¡Tenemos que entrar!Enseguida el puente fue bajado. Entraron Erik y Martha. Allí estaban los primos: **Laurent, Paulina y Charlotte**.— ¡Hemos visto pisadas de dinosaurio, tenemos que ir a verlas! — ¡Vamos! —gritaron todos, muy alborotados.— Bueno, **tranquilidad** —dijeron Erik y Martha—. Con prisas, siempre dice el caballero San Jorge: > “**¡Despacio es rápido!**”— Así es que pensemos un momento. Es como leer los libros: > “**Hay que leerlos despacio.**”— *Pufff* —hizo Erik, y todos se rieron.— Exacto, ese es San Jorge. Siempre que lee parece que se va a dormir. — Bueno, lo hace para relajarse —dijo Erik—, y luego entiende mejor lo que lee. — Bueno, ¿ya nos hemos tranquilizado? — Sí, exactamente.— ¡**Livi! Oscar!** —(sonido de silbido)—Y allí aparecieron Livi y Oscar al momento.— Erik, Martha, estábamos descansando después de la **comilona de Navidad**. — ¡Puaa! ¿Qué es lo que queréis? ¿Por qué tenéis tanta, tanta energía?— Bueno, hemos visto una **pisada enorme**. — ¿Eh? ¿Enorme? ¿Qué significa "enorme"? — Pues eso, enorme. Martha y yo estábamos **encima de la pisada con los caballos**, era tan grande que cabíamos dentro.— Ah Livi y Oscar, eso es imposible. No existe ningún animal tan grande. — Sí, hace millones de años había **dinosaurios** —dijeron Erik y Martha. — Dinosaurios eran animales enormes, de muchos metros de altura, el doble de la torre más alta del castillo.— Bueno, ¿y qué queréis hacer?— El caso es que queríamos cruzar el río. — ¿Qué río? — Uhm… buena pregunta. ¡Creo que se llama el *Lippe*! —dijo Martha.— Pero ese animal enorme debió de pisar el puente, y ahora el puente está roto y no se puede cruzar.— ¡Aja! —dijeron Livi y Oscar—, y vosotros queréis, una vez más, que **os llevemos en nuestras espaldas**, ¿ehmm?— Erik y Martha: Nunca ha sido un problema.---— Ok, podemos hacerlo…Erik y Martha se subieron a **Livi y Oscar**. Los demás no sabían qué hacer.— Vosotros id hacia la orilla del río y llevad comida, unos sacos y cuerdas. Habrá que reconstruir el puente. — Quizá lo encontremos y podamos ponerlo otra vez en su sitio.Cada uno se encargó de coger una cosa diferente. El primo **Laurent tenía una sonrisa especial**. Erik y Martha no sabían en qué, pero sabían que Laurent **sabía algo**… o había hecho algo.Erik y Martha subieron a los lomos de Livi y Oscar.**Fuuuupupupupupupupupupupupupupupupupupup...** (Nota: sonido que se hace al volar)Sobrevolaron todos los campos de **Bork** y los bosques. Vieron saltar a ciervos y otros animales.**Fuufuuuu** —sonaba el viento.A veces, Livi y Oscar bajaban a toda velocidad —**ffuuuuuufu**— Dieron una vuelta por todas partes. Llegaron muy lejos, donde jamás habían llegado. Y después volvieron. **Ni rastro**. La única huella de dinosaurio que había era aquella.---— Pero eso es imposible. ¡Un animal tan grande tiene que dejar más huellas, no solamente una!De repente, todos se encontraron **donde la huella**. Así que fueron apareciendo uno a uno.— No nos queda más que arreglar el puente —dijo Laurent. — No hay ningún dinosaurio. No sé cómo creéis todavía en esas cosas —dijo Laurent.Erik y Martha decidieron **no perder de vista a Laurent**. Estaban seguros de que estaba tramando algo.---En cualquier caso, todos se pusieron a trabajar en equipo para hacer un nuevo puente. Y efectivamente, eso hicieron.Erik y Martha **diseñaron un puente muy, muy fuerte y largo**.— Con este puente no tendremos ningún problema. — Nadie será capaz de destrozarlo.— Bien… eso **esperemos** —dijo Laurent sonriendo—. Esperemos que **no haya ningún dinosaurio** que pueda destrozar el puente.De repente a Laurent **se le cayó algo del bolsillo** y fue a cogerlo rápidamente… Pero **Erik y Martha fueron más rápidos** y lo cogieron.— ¿Qué haces tú con esta **llave especial del castillo**? —le preguntaron.— No sé, se me ha caído del bolsillo. Alguien ha debido de ponerla ahí...— ¡Aja! —dijeron Erik y Martha—. **Creo que vamos a resolver el misterio del dinosaurio.**---Fueron al castillo, buscaron en todas partes y probaron la llave en todas las puertas… Hasta que al final solo les quedó una.— ¡Tiene que ser esta!Metieron la llave en la cerradura. **Click**.Y efectivamente, delante de ellos había un pequeño tesoro: **Libros, libros de dinosaurios muy muy antiguos**.Erik y Martha se pusieron a leerlos, como nunca nadie lo había hecho. Se lo pasaron muy bien el resto de la tarde leyendo… Hasta que descubrieron que **Laurent había hecho una huella enorme de dinosaurio**.Se había fijado en un libro donde ponía también **cómo hacer que pareciese real**.— ¡Laurent! ¡Has sido tú!Erik y Martha salieron corriendo hacia él. Querían **martharlo a cosquillas**.— ¡No, no, por favor, por favor! —empezó a reírse Laurent.Erik y Martha lo cogieron y le hicieron muchísimas, muchísimas cosquillas… Hasta que al final todos acabaron por el suelo tirados, **muertos de risa**.---**No había habido ningún dinosaurio**, pero se lo habían pasado **estupendamente durante todo el día buscándolo**.**Y colorín colorado, este cuento por hoy se ha acabado.****Chao Erik, chao Martha, besos.** This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit sanjorge.substack.com

    14 min

About

Soy el papá de Erik y Marta, y desde hace un tiempo les cuento cuentos cada noche. Aquí comparto esas historias llenas de magia, ternura y aventuras. Erik y Martha te esperan con dragones, tesoros escondidos, magia y mucha imaginación. sanjorge.substack.com