Audio artículos de Delia Steinberg

Nueva Acrópolis España

Selección de artículos escrito por la que fue Directora Internacional de la Escuela de Filosofía Nueva Acrópolis

  1. Melpómene, la musa de la Tragedia

    06/30/2025

    Melpómene, la musa de la Tragedia

    Artículo de la profesora Delia Steinberg Guzmán extraído del libro “Hoy vi...” https://www.editorial-na.com/product/hoy-vi/ "Hoy vi a Melpómene, la musa de la tragedia, la inspiradora de artistas a todo lo largo de la Historia, la amada y la temida, la imagen acusadora de la vida. La vi como siempre nos la han pintado, con su larga túnica cayendo a sus pies, con su rostro severo e impasible, con su cetro, su puñal y la máscara trágica en la mano. El cetro hacía de ella la reina absoluta de la existencia, la dueña de los destinos, la que, en mayor o menor grado, tiñe todos los acontecimientos de la vida. La máscara, terrible en su rictus, recordaba las innumerables veces en que todos los humanos hemos con­traído nuestros propios rostros, dirigidos por el dolor; había en esa máscara una extraña conjunción, donde se sumaban todos los ojos, todas las miradas, todas las expresiones de todos los hombres… Y la conjunción hablaba, como siempre, de dolor… Y el puñal… era al menos la promesa de poder acabar con las sombras, con las mentiras y el sufrimiento obligado; en manos de Melpómene, el puñal era más dulce y prometedor que la máscara y el cetro de trágica poderosa. Pero las visiones de este mundo son inestables, y se empañan como espejos de mala calidad… La propia vida, la esencia misma de Melpómene, nos hace perder claridad en las imágenes. Y así fue como mi primera visión de la musa se fue transformando, hasta centrarse por completo en la prodigiosa máscara que llevaba en la mano.”

    6 min
  2. Erato. Musa de la poesía amorosa

    06/29/2025

    Erato. Musa de la poesía amorosa

    Artículo de la profesora Delia Steinberg Guzmán extraído del libro “Hoy vi...” https://www.editorial-na.com/product/hoy-vi/ "Hoy vi a otra de las musas, generosas criaturas que bajan de tanto en tanto al árido mundo de los humanos para volcar una gota de su eterna inspiración. Y, en medio de este extraño mundo en que vivimos, en medio de este mundo seco y torturado, vi ante mí a la dulce Erato, reina de la poesía, genio de la lírica, fuente del amor… Cediendo al impulso primero, vi de ella su apariencia y, como siempre me ha sucedido, quedé absorta en su presencia, tratando de buscar un poco más allá el conte­nido interno de los muchos símbolos que la adornaban. Vi su sencillez, su modestia y delicadeza, vi su cabeza coronada de rosas; vi los pliegues de su manto, que eran en su caída un canto de armonía; vi su lira y su flecha, y al pequeño Eros rondando a sus pies, buscando él también –aunque pequeño dios– el apoyo de la musa para mejor impactar en los hombres. Y, tras la visión, vino el ensueño… ensueño que agranda la enorme diferencia entre el ámbito que vio nacer la musa y este otro ámbito que hoy nos rodea. Aparente­mente, nada hay más dispar que aquellos viejos años heroicos y apasionados y estos otros cobardes y malvados; entre aquellas épocas de poemas y finos sentimientos y estas otras de ruido e instinto. Y los que hoy anhelan lo bueno y lo justo, aquello que debe vivir en el fondo de todo ser humano, cargan además con el dolor que supone tener que esconderlo, disimularlo, callarlo o llorar a solas, pues la “moda” no permite esas “debilidades…”

    6 min

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