En El Círculo Independiente, Euprepio Padula recibe a Jeanette, una de las voces más reconocibles y queridas de la música española. La entrevista parte de un aniversario muy especial, sus más de 50 años de carrera y su concierto en el Teatro Real, pero se convierte también en un recorrido por una vida marcada por la música, los viajes, la identidad y la emoción. Jeanette llegó a España sin hablar español y tuvo que enfrentarse a un proceso de adaptación que, reconoce, no fue sencillo. Se encontró con un país muy diferente al que conocía, pero poco a poco comenzó a sentirse parte de él. Su encuentro con el grupo Pic-nic fue el comienzo de una carrera musical que terminaría cambiando para siempre su vida. Con Pic-nic empezó además a desarrollar una faceta creativa que muchas veces queda en segundo plano: escribía sus propias letras en inglés y componía sus canciones. La conversación se detiene inevitablemente en las canciones que han construido su leyenda. Soy rebelde, Frente a frente, El muchacho de los ojos tristes o Porque te vas forman parte de un repertorio que no solo sobrevivió al paso del tiempo, sino que ha sido recuperado por artistas de nuevas generaciones. Laura Pausini, Selena Gómez, David Bisbal o Karol G han versionado o incorporado sus canciones a sus propios proyectos. Para Jeanette, ese fenómeno supone una enorme satisfacción: sus canciones siguen presentes y han conseguido llegar también a un público que ni siquiera había nacido cuando fueron publicadas. Entre todas ellas, Porque te vas ocupa un lugar especial. Jeanette recuerda cómo la canción alcanzó una dimensión internacional gracias a la película Cría cuervos, de Carlos Saura, llegando al número uno en distintos países europeos. Cincuenta años después, la intérprete pudo comprobar personalmente que aquella canción continúa formando parte de la memoria cultural francesa. Jeanette habla también de su singularidad. Su voz dulce, frágil y diferente, su acento, su manera de vestir y hasta su forma de presentarse ante las cámaras contribuyeron a construir una identidad alejada de las artistas que dominaban el panorama musical de aquellos años. En esa evolución tuvieron un papel fundamental dos nombres de la música española: Manuel Alejandro y José Luis Perales. Jeanette reconoce que al principio ni siquiera conocía la dimensión de los compositores con los que estaba trabajando. Soy rebelde, Palabras, promesas y Porque te vas marcaron una nueva etapa después de Pic-nic y la llevaron hacia un estilo distinto. La entrevista entra entonces en un terreno más íntimo. Jeanette habla de su familia, de la maternidad y de una vida personal condicionada en buena medida por una profesión que la llevó a viajar constantemente. Tuvo una hija y reconoce que compaginar la maternidad con su carrera no siempre fue sencillo, especialmente porque tanto ella como su marido carecían de una red familiar cercana en España. Aun así, considera que consiguió encontrar un equilibrio entre ambas facetas y que no tuvo que renunciar a su profesión ni a su familia para poder desarrollar la otra. Uno de los momentos más emotivos llega cuando recuerda la pérdida de su marido, con quien compartió 52 años de vida. Jeanette explica cómo su deterioro de salud se prolongó durante más de una década y cómo, de alguna manera, ese proceso la fue preparando para afrontar su muerte. Cuatro días después de su fallecimiento, volvió a subirse a un escenario. Reconoce que fue una actuación especialmente difícil, pero también reivindica esa relación casi indestructible que existe entre los artistas y su público. En el tramo final, toda la conversación conduce al Teatro Real. Jeanette celebra más de 50 años de carrera con un concierto que reconoce vivir con especial emoción y responsabilidad. Es, además, una primera vez muy significativa para ella, ya que, pese a haber recorrido escenarios de toda España, nunca había ofrecido hasta ahora un concierto en Madrid. La entrevista termina como tenía que terminar: con Jeanette cantando Porque te vas. Su voz vuelve a ocupar el espacio y, durante unos segundos, desaparece el paso del tiempo. La conversación deja el retrato de una artista que ha hecho de la fragilidad una fortaleza y de la diferencia una identidad. Jeanette no habla únicamente de sus canciones, sino de una vida atravesada por distintos países, culturas, amores, pérdidas y escenarios. Más de 50 años después de sus comienzos, continúa siendo una voz reconocible y sorprendentemente vigente. Y quizá ahí esté la verdadera dimensión de su legado: haber conseguido que sus canciones dejen de pertenecer únicamente a una época para convertirse, sencillamente, en parte de la vida de todos.