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¡Bienvenidos a La Red! Un espacio donde nos conectamos con la Palabra de Dios, fortalecemos nuestra fe y crecemos juntos en Cristo. Prepárate para sumergirte en enseñanzas que transforman vidas. Conduce: Juanita

  1. 3d ago

    Reglas para no volver a la derrota - PT2 - EP68

    ¿De qué sirve que Dios nos levante de una derrota si seguimos dejando abiertas las puertas que nos hicieron caer? Muchas veces pedimos restauración, victoria y bendición, pero olvidamos que permanecer firmes también requiere obediencia, disciplina y decisiones que transformen nuestra manera de vivir. En esta segunda parte de “Reglas para no volver a la derrota”, las pastoras Miriam Martínez, Juanita y Cuquicontinúan estudiando el libro de Nehemías para descubrir principios que nos ayudan a proteger nuestra vida espiritual, nuestra familia y nuestro servicio a Dios. Porque no basta con salir de la derrota; necesitamos aprender a no regresar. Una de las primeras enseñanzas nos confronta con nuestra fidelidad hacia Dios. A través del diezmo y la administración de nuestros recursos, reflexionamos sobre la importancia de honrarlo y reconocer que nuestra obediencia también se manifiesta en nuestras prioridades. También descubrimos que no podemos confiar responsabilidades espirituales a cualquier persona. Nehemías eligió hombres fieles, comprometidos y capaces de cuidar aquello que se les había encomendado. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Estamos rodeándonos de personas que comparten nuestra visión espiritual o de influencias que nos alejan del propósito de Dios? Otro principio fundamental es aprender a escuchar consejos y mantener una dirección clara. Cuando dejamos de buscar la voluntad de Dios, nuestras emociones y deseos pueden conducirnos nuevamente a decisiones equivocadas. Durante este episodio también hablamos sobre la importancia de apartar tiempo para Dios. El trabajo, los compromisos y las preocupaciones cotidianas pueden ocupar tanto espacio que terminamos descuidando nuestra comunión con Él. ¿Cómo esperamos permanecer fuertes espiritualmente si no dedicamos tiempo a fortalecer nuestra relación con Dios? Una enseñanza especialmente importante tiene que ver con los patrones familiares. Existen conductas, costumbres y formas de pensar que heredamos de generaciones anteriores y que seguimos repitiendo sin cuestionarlas. Pero no todo lo que aprendimos en nuestra familia corresponde a la voluntad de Dios. Necesitamos identificar aquello que debe cambiar y tomar decisiones para que esos patrones no continúen afectando nuestro hogar. Nehemías también nos muestra la importancia de actuar con firmeza. Hubo momentos en los que fue necesario establecer límites, corregir prácticas y cerrar las puertas a aquello que comprometía la fidelidad del pueblo. Y nosotros necesitamos hacer lo mismo. No podemos permitir constantemente aquello que nos aleja de Dios y esperar resultados diferentes. Sin embargo, esta enseñanza no busca promover una obediencia basada únicamente en el miedo o la imposición. La verdadera transformación comienza cuando obedecemos por convicción y amor a Dios. Hoy queremos invitarte a examinar tu vida: ¿Qué puerta necesitas cerrar? ¿Qué hábito debes abandonar? ¿Qué decisión has estado posponiendo? Quizá sea momento de ordenar tus prioridades, recuperar tu comunión con Dios, establecer límites o romper un patrón que ha afectado a tu familia durante años. Recuerda: la victoria no consiste solamente en levantarte después de caer, sino en aprender a caminar de una manera diferente. 🎙️ Acompaña a Miriam Martínez, Juanita y Cuqui en La Red. Tema: Reglas para no volver a la derrota — Parte 2. 📻 Escucha el episodio completo en Convergente Radio. Todas las cosas convergen en Jesús. 🌐 www.convergenteradio.com

    Reglas para no volver a la derrota - PT2 - EP68
  2. Oct 21

    Reglas para no volver a la derrota - EP67

    ¿De qué sirve salir de una derrota si seguimos tomando las mismas decisiones que nos llevaron hasta ella? Muchas veces le pedimos a Dios que nos levante, restaure y nos conceda la victoria. Pero cuando finalmente logramos salir de una temporada difícil, olvidamos algo fundamental: La victoria también necesita obediencia, disciplina y perseverancia. En este episodio de La Red, las pastoras Juanita y Cuqui nos comparten una enseñanza que confronta nuestra manera de vivir: “Reglas para no volver a la derrota”. Porque una cosa es experimentar la ayuda de Dios en medio de nuestras dificultades y otra muy diferente es aprender a permanecer firmes después de ellas. ¿Qué necesitamos cambiar para no regresar al mismo lugar? Primero, debemos reconocer que nuestras decisiones tienen consecuencias. La derrota puede traer división, destrucción y estancamiento espiritual. Por eso necesitamos examinar aquello que estamos permitiendo en nuestra vida. 1. Cuida las relaciones que influyen en tu caminar. No todas las personas comparten nuestra visión espiritual. Las relaciones que elegimos pueden fortalecernos o alejarnos de nuestras convicciones. La Biblia nos advierte sobre los yugos desiguales, recordándonos la importancia de caminar con discernimiento. 2. No negocies con aquello que te aparta de Dios. A través del ejemplo de Nehemías, reflexionamos sobre la necesidad de identificar y eliminar aquello que contamina nuestra vida espiritual. No basta con esconder el problema o aprender a convivir con él. Hay cosas que necesitan ser arrancadas de raíz. 3. Comprende que la fe también requiere acción. Dios no es una vara mágica que utilizamos cuando necesitamos solucionar nuestros problemas. La vida cristiana implica responsabilidad personal, obediencia y decisiones constantes. No podemos esperar resultados diferentes mientras continuamos practicando aquello que nos condujo a la derrota. 4. No vivas de las victorias del pasado. Lo que Dios hizo ayer puede fortalecer nuestra fe, pero no sustituye nuestra obediencia de hoy. Necesitamos seguir creciendo, perseverando y cultivando diariamente nuestra relación con Él. 5. La santidad también comienza en casa. Como familias, necesitamos prestar atención a las influencias, contenidos y prácticas que permitimos entrar en nuestro hogar. La televisión, las redes sociales y nuestras costumbres también requieren discernimiento bíblico. No se trata únicamente de enseñar principios cristianos, sino de procurar vivirlos delante de nuestros hijos. Y aquí encontramos una pregunta que merece una respuesta sincera: ¿Realmente queremos salir de la derrota o solamente queremos dejar de experimentar sus consecuencias? Porque Dios puede levantarnos, pero también nos llama a abandonar aquello que nos hizo caer. La victoria espiritual no significa que nunca enfrentaremos dificultades. Significa aprender a permanecer firmes en Cristo, incluso cuando las circunstancias intenten debilitarnos. No regreses a las decisiones, relaciones y hábitos de los que Dios te está llamando a salir. Que tu próxima victoria no sea solamente un momento de celebración, sino el comienzo de una vida de obediencia y santidad. 🎙️ Acompaña a las pastoras Juanita y Cuqui en “Reglas para no volver a la derrota”, un episodio de La Red que nos invita a examinar nuestra vida y fortalecer nuestro caminar con Dios. 📻 Escucha el episodio completo en Convergente Radio. Todas las cosas convergen en Jesús. 🌐 www.convergenteradio.com

    Reglas para no volver a la derrota - EP67
  3. Oct 7

    Los Mensajeros De Dios - PT2 - EP66

    No todo mensaje que nos agrada necesariamente viene de Dios. Y no todo mensaje que nos confronta significa que Dios dejó de amarnos. En esta segunda parte de Los mensajeros de Dios, en La Red, profundizamos en una responsabilidad que corresponde tanto a quien habla como a quien escucha: Todo debe ser examinado a la luz de la Palabra. Dios puede utilizar un mensaje para edificarnos y bendecirnos, pero también para corregirnos, amonestarnos y llevarnos al arrepentimiento. Por eso necesitamos tener cuidado con una fe que solamente quiere escuchar aquello que resulta cómodo. El mensaje del evangelio no consiste únicamente en decirnos que todo estará bien. También nos confronta, nos corrige y nos llama a abandonar aquello que no corresponde con la voluntad de Dios. Necesitamos toda la Palabra, no solamente las partes que nos gustan. Las pastoras también nos recuerdan que el enemigo es un imitador. Puede presentarnos ideas aparentemente espirituales, utilizar palabras que suenan correctas e incluso ofrecernos exactamente aquello que queremos escuchar. ¿Cómo discernir entonces? Conociendo profundamente la verdad. Un creyente que estudia las Escrituras, permanece en ellas y desarrolla una relación constante con Dios tiene mejores fundamentos para reconocer cuando algo pretende desviarlo. Por eso no podemos delegar completamente nuestro discernimiento. No basta con escuchar al predicador. También necesitamos abrir nuestra Biblia. Otro punto fundamental es aprender a mirar más allá de las apariencias. La ropa, el dinero, la posición o aquello que alguien posee no determinan por sí mismos si esa persona es un verdadero mensajero de Dios. Jesús nos enseñó a mirar los frutos. Porque finalmente el mensaje también necesita encontrarse con el testimonio. Podemos hablar correctamente acerca de Dios, conocer muchos versículos e incluso enseñar a otros, pero si nuestra manera de vivir contradice constantemente aquello que predicamos, nuestras palabras pierden credibilidad y podemos convertirnos en tropiezo. El mensajero también forma parte del mensaje. Y aquí encontramos una verdad que nos involucra a todos: Ser mensajero de Dios no es responsabilidad exclusiva del pastor, predicador o maestro. Cada creyente lleva un mensaje. Lo llevamos en nuestra casa.En nuestro trabajo.En nuestras decisiones.En nuestra manera de hablar.En cómo tratamos a los demás.En la forma en que reaccionamos cuando nadie está observando. Quizá nunca tendremos un púlpito, pero nuestra vida continúa comunicando algo acerca del Cristo que decimos seguir. Entonces la pregunta ya no es solamente: “¿Estoy escuchando a los mensajeros correctos?” También necesitamos preguntarnos: “¿Qué mensaje está transmitiendo mi propia vida?” Conoce la Palabra. Examina lo que escuchas. Discierne las voces. Permanece firme. Y permite que tu testimonio confirme aquello que tus labios dicen creer. Porque no basta con llevar el mensaje de Cristo; necesitamos procurar vivir de una manera que también apunte hacia Él. Acompáñanos en Los mensajeros de Dios – Parte 2, un nuevo episodio de La Red, por Convergente Radio. Escucha el episodio completo, nuestra programación y transmisiones en vivo en www.convergenteradio.com.

    Los Mensajeros De Dios - PT2 - EP66
  4. Sep 30

    Los mensajeros De Dios - EP65

    “Dios me dijo que te dijera…” Pocas frases pueden tener tanto peso dentro de la vida cristiana. Pero precisamente por eso necesitamos aprender a preguntar: ¿Realmente este mensaje viene de Dios? En este episodio de La Red, la pastora Juanita y la pastora Cuqui conversan sobre los mensajeros de Dios y una responsabilidad fundamental para todo creyente: aprender a discernir tanto al mensajero como el mensaje. Porque un título, una posición dentro de la iglesia o una apariencia espiritual no garantizan que todo lo que una persona diga provenga de Dios. Un verdadero mensajero necesita mostrar algo más profundo: humildad, integridad y un corazón conectado con el Señor, acompañado de una vida coherente con aquello que comunica. Pero también tenemos una responsabilidad como receptores. A partir de Lucas 7:18-29, reflexionamos sobre Juan el Bautista enviando a sus discípulos para preguntar directamente a Jesús. En lugar de construir conclusiones sobre rumores o información de terceros, fueron hasta la fuente. Y ese principio sigue siendo necesario. No debemos construir nuestra fe sobre “alguien dijo que alguien dijo”. Necesitamos verificar. ¿Lo que estamos escuchando corresponde con la Escritura?¿Existen hechos que lo respalden?¿Está siendo utilizada la Palabra dentro de su verdadero sentido o está siendo manipulada?¿El mensaje dirige nuestra atención hacia Cristo o hacia los intereses del mensajero? La Biblia debe convertirse en nuestro principal parámetro. Porque también existen personas capaces de utilizar lenguaje espiritual para obtener reconocimiento, dinero, influencia o poder. Cuando desconocemos la Palabra, podemos terminar aceptando afirmaciones simplemente porque fueron pronunciadas con autoridad o acompañadas de una apariencia de espiritualidad. Por eso el discernimiento no se desarrolla únicamente aprendiendo a detectar lo falso. Se desarrolla conociendo profundamente lo verdadero. Cuando cultivamos una relación constante con Dios, conocemos su Palabra y permitimos que el Espíritu Santo dirija nuestra vida, comenzamos a reconocer aquello que no corresponde con su verdad. No necesitamos convertirnos en personas desconfiadas de todo. Necesitamos convertirnos en creyentes maduros que saben examinar, comprobar y discernir. El problema no es solamente que existan falsos mensajes. El peligro aumenta cuando dejamos de comprobarlos. Así que antes de aceptar una palabra simplemente porque alguien aseguró que venía de Dios, regresa a la fuente. Escudriña la Biblia. Ora. Discierne. Observa los frutos. Y permite que la Palabra tenga siempre mayor autoridad que la voz del mensajero. Acompaña a la pastora Juanita y la pastora Cuqui en este episodio de La Red, por Convergente Radio. Escucha el episodio completo, nuestra programación y transmisiones en vivo en www.convergenteradio.com.

    Los mensajeros De Dios - EP65
  5. Sep 23

    Genuina libertad - Parte 2 - EP64

    Dios te perdonó… pero ¿tú sigues condenándote? Hay personas que han entregado su vida a Cristo y, sin embargo, continúan viviendo como prisioneras de aquello que hicieron años atrás. Recuerdan constantemente sus errores. Reviven decisiones que ya confesaron. Escuchan una y otra vez una voz que les dice: “Después de lo que hiciste, Dios no puede verte igual”. Pero el evangelio anuncia una verdad completamente diferente: Para quienes están en Cristo Jesús, no hay condenación. En esta segunda parte de “Genuina Libertad”, Miriam Martínez y la pastora Juanita profundizan en La Red sobre lo que significa creer verdaderamente en la obra de Jesús y aprender a vivir desde la libertad que encontramos en Él. Porque existe una diferencia entre la convicción que nos conduce al arrepentimiento y la acusación que pretende mantenernos encadenados al pasado. Pero la enseñanza también nos lleva al otro extremo. Ser libres de la condenación no significa ser libres para pecar. La gracia de Dios tampoco puede convertirse en una justificación para vivir conforme a nuestros deseos. A partir de Gálatas 5, reflexionamos sobre las obras de la carne y el peligro de transformar la libertad cristiana en libertinaje. Cristo no rompió nuestras cadenas para que voluntariamente regresemos a ellas. Entonces, ¿cómo aprendemos a vivir en genuina libertad? La respuesta necesariamente nos lleva a la Palabra y la obediencia. Santiago habla de aquel que mira atentamente la perfecta ley de la libertad y persevera en ella. No basta con escuchar un mensaje, conocer versículos o estar de acuerdo con lo que Dios dice. Necesitamos llevarlo a la práctica. La libertad también se aprende obedeciendo. Por eso nuestras decisiones cotidianas importan. Necesitamos discernir qué voces estamos escuchando, alejarnos de aquello que alimenta nuestras antiguas cadenas y tener cuidado con enseñanzas que utilizan la gracia para justificar conductas contrarias a la Palabra. Y nuestra vida debe respaldar aquello que profesamos. Las buenas obras no compran nuestra salvación, pero una vida transformada puede convertirse en testimonio visible de lo que Cristo está haciendo en nosotros. Quizá hoy tu batalla está en alguno de estos dos extremos: Sigues castigándote por aquello que Jesús ya perdonó. O estás llamando “libertad” a algo que nuevamente comienza a esclavizarte. En ambos casos necesitamos regresar a Cristo. No vivas condenado por el pasado, pero tampoco regreses voluntariamente a las cadenas de las que Jesús te hizo libre. La genuina libertad se vive creyendo en la obra de Cristo, permaneciendo en su Palabra, obedeciendo su verdad y tomando decisiones que reflejen nuestra nueva vida en Él. Acompaña a Miriam Martínez y la pastora Juanita en “Genuina Libertad – Parte 2”, un nuevo episodio de La Red, por Convergente Radio. Escucha el episodio completo, nuestra programación y transmisiones en vivo en www.convergenteradio.com.

    Genuina libertad - Parte 2 - EP64
  6. Sep 16

    Genuina Libertad - EP63

    En septiembre hablamos mucho de libertad. Celebramos nuestra independencia, recordamos nuestra historia y reconocemos el valor de vivir en libertad. Pero existe otra pregunta que va mucho más allá de cualquier celebración: ¿Realmente somos libres por dentro? En este episodio de La Red hablamos sobre la genuina libertad, aquella que Jesucristo ofrece y que puede romper cadenas que ninguna independencia política o social podría alcanzar. Porque podemos tener libertad para decidir y, al mismo tiempo, continuar atados al resentimiento, una adicción, heridas del pasado, hábitos destructivos o conductas que sabemos que nos alejan de Dios. La libertad bíblica tampoco debe confundirse con libertinaje. La gracia de Dios no es una autorización para permanecer deliberadamente en aquello de lo que Cristo vino a rescatarnos. Ser libres en Jesús significa que ya no tenemos que vivir gobernados por nuestra antigua manera de vivir. La historia del hijo pródigo nos permite observar esa diferencia. Él quiso una vida sin restricciones, salió de la casa de su padre buscando lo que consideraba libertad y terminó descubriendo que vivir exclusivamente conforme a sus deseos podía convertirse en otra forma de esclavitud. La verdadera transformación comenzó cuando reconoció su condición, se arrepintió y decidió regresar al padre. Otro aspecto fundamental de esta libertad es el perdón. Hay personas que continúan emocionalmente ligadas a quien las lastimó porque nunca han podido soltar la ofensa. Perdonar no significa justificar lo ocurrido ni necesariamente restaurar una relación exactamente como estaba. Podemos perdonar y también establecer límites saludables. El perdón es una decisión de obediencia que nos permite dejar de vivir encadenados al daño recibido. Pero la genuina libertad también requiere disciplina. Necesitamos escudriñar la Palabra, examinar nuestra conducta y preguntarnos constantemente si existe coherencia entre aquello que confesamos con nuestros labios y la manera en que realmente vivimos. Porque conocer doctrina, asistir a una iglesia o llamarnos cristianos no sustituye una vida transformada. No podemos utilizar nuestra supuesta libertad en Cristo para justificar aquello que continúa esclavizándonos. La libertad que Jesús ofrece no consiste simplemente en poder hacer lo que queremos. Es poder decirle no a aquello que antes nos dominaba.Es aprender a perdonar cuando antes vivíamos resentidos.Es obedecer cuando nuestra antigua naturaleza quiere imponerse.Es abandonar aquello que nos destruye.Es vivir cada día bajo la verdad de la Palabra. Quizá este mes celebramos que somos una nación independiente. Pero también necesitamos preguntarnos: ¿De qué necesito ser verdaderamente libre? Cristo no solamente quiere cambiar nuestra condición externa. Quiere transformar nuestro corazón. La genuina libertad no es vivir sin límites; es dejar de ser esclavos de aquello que nos separa de Dios para aprender a vivir plenamente en Cristo. Acompáñanos en este episodio de La Red y reflexionemos juntos sobre la libertad que solamente Jesús puede ofrecer. Escucha La Red por Convergente Radio y acompáñanos en nuestras transmisiones en vivo en www.convergenteradio.com.

    Genuina Libertad - EP63
  7. Sep 9

    Recuperando mi identidad - EP62

    “Fracasado”. “No puedes”. “Nunca vas a cambiar”. “No eres suficiente”. Hay palabras que escuchamos durante años y que, sin darnos cuenta, terminamos convirtiendo en nuestra identidad. Pero existe una pregunta que puede cambiar completamente nuestra perspectiva: ¿Quién dice Dios que eres? En este episodio de La Red, recibimos al pastor Fidel y a la pastora Silvia Vargas, de la iglesia Nuevo Renacer en Jurupa Valley, California, para conversar sobre “Retomando mi identidad”. A partir de Efesios 2:10, recordamos una verdad fundamental: somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras que Él preparó de antemano. Esto significa que nuestra identidad no comienza en nuestros errores, en la opinión de otras personas ni en aquello que nos sucedió. Comienza en Dios. El problema aparece cuando permitimos que las etiquetas ocupen ese lugar. Palabras recibidas durante la infancia, experiencias dolorosas, fracasos, rechazo o la necesidad constante de aprobación pueden hacernos olvidar quiénes somos. Y cuando nuestra identidad se debilita, aparecen la inseguridad y el miedo. La Biblia nos muestra personas que también enfrentaron esta lucha. Moisés había vivido en un palacio, pero cuando Dios lo llamó frente a la zarza comenzó a cuestionar su propia capacidad. David, en cambio, pudo enfrentar a Goliat porque su seguridad no dependía de la aprobación del pueblo. Sabía quién era y, sobre todo, sabía quién era su Dios. Por eso construir una identidad firme en Cristo también es una responsabilidad dentro de nuestras familias. Como padres, nuestras palabras pueden convertirse en etiquetas que nuestros hijos cargarán durante años o en afirmaciones que les recuerden quiénes son delante de Dios. Necesitamos enseñarles desde pequeños que tienen valor, propósito y que no caminan solos: el Espíritu Santo está con ellos. Quizá hoy necesitas desprenderte de nombres que Dios nunca te puso. No eres solamente aquello que hiciste.No eres aquello que alguien dijo de ti.No eres tu peor temporada. Eres hechura de Dios. Y tu identidad encuentra su verdadero fundamento en Cristo. Acompaña a Miriam Martínez, junto al pastor Fidel y la pastora Silvia Vargas, en este episodio de La Red, por Convergente Radio. Escucha nuestra programación y transmisiones en vivo en www.convergenteradio.com.

    Recuperando mi identidad - EP62
  8. Sep 2

    Características de la infidelidad - Parte 2 - EP61

    Cuando escuchamos la palabra infidelidad, probablemente pensamos inmediatamente en una relación de pareja. Pero desde una perspectiva bíblica, la fidelidad alcanza mucho más: nuestra relación con Dios, nuestras responsabilidades, el trabajo, la familia, nuestros recursos y aquello que se nos ha confiado. En esta segunda parte de “Características de la infidelidad”, las pastoras Miriam Martínez y Juanita profundizan en la parábola del mayordomo infiel de Lucas 16 para analizar comportamientos que pueden revelar un problema mucho más profundo del corazón. Una de las primeras características es la mala administración. El mayordomo había desperdiciado aquello que pertenecía a su señor. Y esta historia nos confronta con una realidad: nosotros también somos administradores. Nuestro tiempo, capacidades, recursos, responsabilidades y oportunidades han sido puestos en nuestras manos, y la fidelidad también se demuestra en la manera en que los utilizamos. Jesús lleva este principio hasta los detalles: quien es fiel en lo poco también será fiel en lo mucho. Por eso no podemos pensar que nuestras pequeñas decisiones carecen de importancia. El carácter se construye precisamente ahí, cuando nadie observa, cuando aparentemente no existen consecuencias y cuando podríamos hacer las cosas de otra manera. El programa también aborda otra característica del corazón infiel: la justificación. Podemos encontrar explicaciones para nuestras acciones, defender nuestras decisiones e incluso convencer a otras personas de que tenemos razón. Sin embargo, existe alguien frente a quien nuestras justificaciones no funcionan: Dios conoce las verdaderas intenciones del corazón. Esto nos lleva a una pregunta incómoda pero necesaria: ¿Estamos siendo fieles o solamente hemos aprendido a justificar nuestra infidelidad? La conversación también advierte sobre el peligro de intentar vivir a medias: queriendo conservar los valores del mundo mientras afirmamos caminar en los caminos de Dios. La fidelidad espiritual requiere integridad, y esa integridad termina reflejándose en nuestra relación con el dinero, la familia, nuestras responsabilidades y nuestra vida privada. Este episodio no busca que examinemos primero la infidelidad de alguien más. Nos invita a mirar nuestro propio corazón. ¿Estoy administrando correctamente aquello que Dios me confió? ¿Soy la misma persona cuando nadie me observa? ¿Reconozco mis errores o inmediatamente intento justificarlos? ¿Existe alguna área de mi vida en la que necesito arrepentirme y volver a caminar en fidelidad? Porque la restauración comienza cuando dejamos de defender aquello que Dios quiere transformar. La fidelidad no se demuestra solamente en las grandes decisiones; se construye todos los días, comenzando por lo pequeño. Acompaña a las pastoras Miriam Martínez y Juanita en esta segunda parte de Características de la infidelidad, en La Red, por Convergente Radio. Escucha nuestra programación y transmisiones en vivo en www.convergenteradio.com.

    Características de la infidelidad - Parte 2 - EP61

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