Piénsalo Podcast

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Este Podcast está diseñado para pensar en la Biblia y en tu eternidad. Es un espacio dedicado para presentar y aprender sobre Dios y su palabra.  ¡Te invitamos a pensar con nosotros!

  1. Jul 12

    Ep. 39 – La Iglesia | La Persecución

    Hoy en día, muchas personas relacionan la iglesia principalmente con edificios, organizaciones o incluso con los errores de algunos de sus líderes. A lo largo de la historia, muchos han distorsionado el propósito que Cristo estableció, utilizando la iglesia para beneficio propio en lugar de reflejar el amor y el servicio de Jesús. Sin embargo, al mirar las Escrituras encontramos una realidad muy diferente. La iglesia nació con un fundamento inquebrantable: Cristo Jesús, quien prometió que las puertas del Hades no prevalecerían contra ella. Después de la ascensión de Jesús, todo indicaba que aquel pequeño grupo de discípulos desaparecería. Sin su Maestro presente y enfrentando fuerte oposición, el movimiento parecía destinado al fracaso. Pero ocurrió exactamente lo contrario. La iglesia creció con rapidez y el evangelio comenzó a extenderse por todas las naciones. Personas comunes, sin poder político, riqueza ni influencia, fueron impulsadas por la obra del Espíritu Santo y por la convicción absoluta de que Jesús había resucitado y era el Señor. ¿Por qué un mensaje que llama a amar, perdonar y servir provocó tanta persecución? Vemos que, en medio de arrestos, amenazas y castigos, la iglesia no respondía con violencia ni con temor. En cambio, oraban para recibir valentía y nuevas oportunidades para seguir anunciando el evangelio. Su esperanza no estaba en evitar el sufrimiento, sino en la promesa de la vida eterna y en la presencia de Dios en medio de las pruebas. La persecución no logró detener la expansión de la iglesia, sino que se convirtió en un instrumento para que el evangelio llegara aún más lejos. Nos centramos en la pregunta que sigue siendo relevante hasta nuestros días: ¿por qué el mensaje de Jesús continúa provocando tanta oposición? La luz del evangelio sigue incomodando a quienes prefieren permanecer en la oscuridad.

  2. Jul 5

    Ep. 38 – La Iglesia | El Origen Los Primeros Creyentes

    Antes de juzgar a la iglesia por nuestras experiencias, vale la pena preguntarnos: ¿cómo era la iglesia que Cristo estableció? En este episodio dejamos a un lado los prejuicios, las heridas y las tradiciones para regresar al punto de partida: la primera congregación de creyentes descrita en la Biblia. Después del día de Pentecostés, el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos y Pedro anunció el evangelio de Jesucristo. Su mensaje llevó a miles al arrepentimiento, al bautismo y a poner su fe en Jesús como Señor y Salvador. El Espíritu Santo no es el centro del mensaje, sino el testimonio vivo de Cristo, guiando a los creyentes a proclamar sus maravillas y a vivir una vida transformada por la gracia. También descubrimos las cuatro columnas que sostenían a la iglesia primitiva: perseverar en la enseñanza de los apóstoles, vivir en comunión como una familia, compartir el pan recordando la obra de Cristo y mantenerse constantes en la oración. Estas prácticas revelan el propósito de la iglesia: crecer en el conocimiento de Dios, amarse unos a otros y mantener una relación continua con el Creador. La iglesia nunca ha estado formada por personas perfectas, sino por pecadores redimidos que siguen al único Hombre perfecto: Jesucristo. Cuando una congregación deja de apuntar a Él y a sus enseñanzas, pierde su fundamento. En este episodio analizamos qué distingue a la verdadera iglesia y por qué su centro siempre debe ser Jesús, el Cristo, el Señor y el Hijo de Dios.

  3. Jun 14

    Ep. 35 – ¿Cómo es Dios? | Su Gracia

    A lo largo de esta serie hemos explorado cómo Dios se revela a sí mismo: su bondad, su justicia, su amor y su ira. Hemos visto que jamás podremos comprenderlo completamente, pero sí podemos conocerlo porque Él ha decidido darse a conocer. En cada una de estas características descubrimos a un Dios santo, perfecto y exaltado sobre toda su creación. Concluimos esta serie con una de las verdades más asombrosas del carácter de Dios: su gracia. ¿Qué es realmente la gracia? ¿Cómo la demuestra Dios? En este episodio exploramos la gracia común, aquella que Dios extiende a toda la creación y que nos permite vivir, respirar y disfrutar de innumerables bendiciones cada día. También hablamos de la gracia especial, aquella que transforma corazones, da nueva vida y reconcilia a pecadores con el Dios eterno y santo. Reflexionamos sobre la relación entre misericordia y gracia. Dios no nos da lo que merecemos: su justa ira contra el pecado. En cambio, nos ofrece algo infinitamente mejor. Como dice Efesios 2, aunque estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, Dios, rico en misericordia, nos dio vida juntamente con Cristo. La máxima expresión de la gracia de Dios se encuentra en Jesucristo, la imagen perfecta del Padre. El Hijo de Dios se hizo hombre, fue contado entre nosotros y entregó su vida como sacrificio definitivo para reconciliarnos con Dios. No lo merecíamos, no podíamos ganarlo y jamás podríamos alcanzarlo por nuestros propios esfuerzos. Sin embargo, Cristo murió por nosotros, venció a la muerte, resucitó y hoy reina por la eternidad, ofreciendo vida a todos los que creen en Él. Porque la salvación no es una recompensa por nuestras obras, sino un regalo recibido por fe: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe" (Efesios 2:8-9). Te invitamos a pensar en esta pregunta: si la gracia no puede comprarse, merecerse ni ganarse, ¿qué significa realmente creer en Cristo y recibir el regalo que Dios ofrece?

  4. Jun 7

    Ep. 34 – ¿Cómo es Dios? | Su Ira

    En el episodio anterior exploramos una de las características más conocidas de Dios: su amor. Pero esta vez nos acercamos a un atributo que para muchos parece contradictorio, incómodo o incluso difícil de aceptar: la ira de Dios. Si la Biblia nos advierte repetidamente sobre los peligros de nuestra ira, ¿cómo puede Dios manifestar ira y seguir siendo perfectamente bueno? En este episodio exploramos una diferencia fundamental: nuestra ira suele estar contaminada por el orgullo, la envidia y el pecado, mientras que la ira de Dios es justa, santa y necesaria. Su ira revela que no es indiferente al mal ni a la injusticia; le importa profundamente lo que ocurre en su creación. A través de ejemplos como el Faraón en el libro de Éxodo y el exilio de Israel, vemos que la ira de Dios no es un arrebato descontrolado, sino una respuesta justa contra todo aquello que se opone a su carácter. Dios, siendo completamente santo, rechaza el pecado y confronta aquello que destruye a sus criaturas. Incluso cuando disciplina a los suyos, lo hace como el fuego que purifica y refina el metal, formando un pueblo más fiel y más cercano a Él. Finalmente, llegamos al centro del evangelio. La ira que justamente merecíamos no fue ignorada ni olvidada; fue derramada sobre Cristo Jesús. El Hijo de Dios tomó sobre sí el juicio que correspondía a los pecadores y, mediante su sacrificio perfecto, abrió el camino para que podamos entrar en la presencia de Dios. Para conocer verdaderamente quién es Dios, debemos conocer también su justicia santa y perfecta. La ira de Dios no es un tema secundario ni un obstáculo para entender su amor. Al contrario, sin comprender su ira, la cruz pierde su significado, la gracia se vuelve barata y el amor de Dios queda incompleto.

  5. May 31

    Ep. 33 – ¿Cómo es Dios? | Su Amor

    En este episodio exploramos la característica más conocida de Dios y, al mismo tiempo, una de las más malinterpretadas: su amor. La Biblia conecta el amor con Dios como ninguna otra característica: “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Juan 4:8). Pero ¿qué significa realmente esto? ¿Qué es el amor? Muchas veces lo reducimos al romanticismo o a los sentimientos, pero la Biblia no presenta el amor como algo que simplemente se siente; Dios mismo es amor, y lo demuestra con sus acciones. Si Dios es amor, ¿por qué existen tanto sufrimiento y maldad? Recordando episodios anteriores, Dios no ignora el mal ni lo pasa por alto. Él restaura, pero también juzga. Nosotros, que continuamente nos rebelamos contra el Dios santo, merecemos su justicia. Sin embargo, “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). Dios nos salva de la condenación que justamente merecemos. El amor paciente, el amor que persigue, el amor que busca el bien del otro, encuentra su máxima expresión en Él. Tanto así que “Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él” (1 Juan 4:9). Dios amó tanto a la humanidad que envió a su Hijo, quien se hizo hombre, fue contado entre nosotros y entregó su vida para reconciliarnos con Dios. Ese amor no solo nos da vida y paz con Él, sino que también transforma la manera en que vivimos. Nos llama a amar a Dios y a los demás, incluso a nuestros enemigos. Podemos hacerlo porque Él nos amó primero. Únete y piensa con nosotros sobre este magnífico Dios que ama.

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