Podcast Catolicos en Camino

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; 🎧 Este podcast es un proyecto sin fines de lucro, con fines catequéticos. Todo el contenido se comparte con respeto Contenido con fines espirituales y formativos. No sustituye acompañamiento pastoral ni profesional. En caso de reclamo, el material será retirado. > Content is for spiritual and educational purposes. It does not replace pastoral or professional guidance. In case of a claim, the material will be removed. 🎙️ Aviso importante para nuestros oyentes: "Católicos en Camino" es un espacio de evangelización y formación espiritual sin fines de lucro. Todo el contenido es compartido

  1. 1d ago

    Santo Evangelio Diario 21 de Agosto Mons Enrique Diaz Diaz

    21 Agosto   San Pio X     Ezequiel 37, 1-14: “El Señor infundirá su espíritu a los huesos secos y revivirán”   Salmo 106: “Demos gracias a Dios, porque nos ama”   San Mateo 22, 34-40: “Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo”   Cuando se ha intentado y no se encuentra respuesta, cuando se lucha y se fracasa, empiezan las dudas, el desaliento y por fin, la apatía y el desencanto. Parecería que esto sucede con nuestra sociedad: frente al mal, la violencia y la corrupción, está tomando el camino de una frustrada resignación y aceptación de su impotencia. Le pasa lo mismo que nos narra Ezequiel en la primera lectura cuando el pueblo de Israel exclamaba: “Nuestros huesos están secos; pereció nuestra esperanza y estamos destrozados”. Sin embargo, el Señor le hace contemplar al profeta cómo al conjuro de su palabra los huesos se juntan y después reciben el Espíritu que les da nueva vida. Así reconoce el pueblo que Dios es su Señor y que en Él tendrá su fuerza. Quizás es lo que nos hace falta hoy en nuestra lucha contra el mal: obrar conforme a los mandamientos y deseos del Señor, sentir su presencia en medio de nosotros, sabernos pequeños y débiles para ponernos en su mano y confiar en el Espíritu que obra en medio de nosotros. Este es un día para despertar la esperanza basados en las mismas palabras del Señor y en el ejemplo que nos ha dado cuando actúa a favor de su pueblo. Claro que debemos cumplir sus mandamientos como nos lo recuerda el pasaje de San Mateo y buscar lo más importante y medular que es el amor a Dios y el amor al prójimo. Quizás nuestros fracasos se basan en esta falta de amor en todas las esferas de nuestra sociedad, en sus estructuras, en la educación, en la familia. Hemos borrado a Dios de nuestras vidas y nos hemos desentendido del prójimo. Se pretende construir una sociedad más en las leyes que en el amor y nos olvidamos de lo fundamental. Cuando olvidamos a Dios, cuando dejamos a un lado al prójimo, no podemos alcanzar el éxito en la construcción de una nueva sociedad ni de una nueva familia. Miremos hoy cómo estamos haciendo nuestra lucha, si ponemos a Dios en el centro y el amor al prójimo como su fundamento. Así podremos despertar nuevamente la esperanza basados en la palabra y la fuerza del Señor.

    Santo Evangelio Diario 21 de Agosto Mons Enrique Diaz Diaz
  2. 2d ago

    Santo Evangelio Diario 20 de agosto Monseñor Enrique Diaz Diaz

    20 Agosto   San Bernardo   Ezequiel 36, 23-28: “Les daré un corazón nuevo y les infundiré mi espíritu nuevo”   Salmo 50: “Crea en mí, Señor, un corazón puro”   San Mateo 22, 1-14: “Conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren”   ¿Te puedes imaginar una mesa donde todos puedan participar? ¿Te imaginas un mundo donde todos puedan tener lo necesario para vivir, para educarse, para sostener su salud? Nuevamente una parábola y nuevamente una mesa de fiesta. Son los temas preferidos por Jesús para darnos a conocer la naturaleza de la salvación. Una invitación abierta que puede aceptarse o rechazarse, pero que trae consecuencias de muerte y autoexclusión. La fiesta es para todos, ahí están llamados en primer lugar los amigos del novio… pero hay quienes con diferentes pretextos prefieren sus intereses personales a una mesa común. Nada extraño en tiempos de Jesús, muchos menos extraño en nuestros tiempos. Es difícil compartir la mesa con los demás. La discriminación, la ambición, los intereses de grupo, la búsqueda de beneficios propios, no permiten abrir los ojos ni las puertas a los demás y se prefiere comer el pan en soledad. Los invitados se niegan a participar del banquete de la vida y hasta se atreven a agredir a quienes los están invitando. Es cerrarse ante la posibilidad de compartir y sentirse ofendido por una invitación a tener una mesa común. No es raro en estos tiempos, donde la ambición ha creado guetos de poder que excluyen a los demás y los sienten como sus enemigos. No son raros los espacios exclusivos para gente importante, las barreras que delimitan las clases sociales, los eventos solamente para unos cuantos. El Señor abre la invitación a todas las gentes, especialmente a los más necesitados. Y todos se sienten con derecho a participar. Quizás nos llame la atención el reclamo a quien no lleva el vestido de fiesta ¿por qué rechazarlo si la invitación ha sido tan abierta? Quizás la interpretación se refiera no tanto un vestido, sino una disposición. Quien no está dispuesto a participar en común, quien está mirando egoístamente, quien busca su propio beneficio, no está preparado para la mesa común. Cada uno de nosotros hoy estamos llamados, escuchemos la voz del que prepara el banquete, pongámonos el vestido de la fraternidad y participemos con todos los hermanos del banquete de la vida.

    Santo Evangelio Diario 20 de agosto Monseñor Enrique Diaz Diaz
  3. 3d ago

    Santo Evangelio Diario 19 de Agosto Monseñor Enrique Diaz Diaz

    19 Agosto   San Juan Eudes   Beatos Pedro Zúñiga y Luis Flores   Ezequiel 34, 1-11: “Les arrancaré mis ovejas de la boca y no se las volverán a comer”   Salmo 22: “El Señor es mi pastor, nada me faltará”   San Mateo 20, 1-16: “¿Vas tenerme rencor porque yo soy bueno?”     ¿No es desconcertante esta parábola para nuestra mentalidad? Claro que sí. Cuando se mira a la persona simplemente como factor de producción y no se tiene en cuenta sus sentimientos, sus necesidades, sus circunstancias, esta parábola no tiene ningún sentido. Productivamente no es aceptable recompensar con un salario completo a quien ha trabajado solamente unas cuantas horas. Y resulta peor si nosotros somos los que hemos trabajado todo el día y nos comparamos con quienes han estado unos momentos nada más en el centro de trabajo. Cuando la producción y el negocio son prioridad, cuando las estructuras económicas dictan las leyes tenemos migrantes que mueren de hambre, personas mayores que no encuentran trabajo ni pensión, ancianos abandonados a su suerte y millones de pobres que son mirados como carga y como excedentes en este mundo materializado. Todo se subordinada al dios dinero, se le ofrecen en sacrificio personas, naturaleza y corazones. Pero en el Reino de los Cielos es muy diferente: no importa tanto la producción cuanto las personas; no se mide conforme a las máquinas, sino conforme al corazón. Y entonces todo cambia, y entonces los mismos que han trabajado todo el día tienen el entusiasmo y la alegría de hacer partícipes a los demás de lo que han logrado y entienden que compartir da alegría. Si no nos estamos comparando con los demás, si aceptamos los dones que el Señor les ha dado, si nos alegramos con los éxitos de los hermanos, encontraremos verdadera armonía interior. El resentimiento por la bondad de otros, la comparación con los demás, o trae frustración y complejos, o trae orgullos y vanidades. El regalo de la vida que el Señor nos ha dado, lo podemos disfrutar a plenitud y si lo compartimos, crece más. Así es nuestro Dios: siempre da, siempre va en busca de todos, llama a todos hasta la última hora. ¿No estamos participando en la construcción del Reino y de la mesa común? ¡El Señor te llama, puedes responder ahora! ¿Ya estamos participando? ¡No cierres las puertas a los hermanos! La alegría es plena cuando se comparte.

    Santo Evangelio Diario 19 de Agosto Monseñor Enrique Diaz Diaz
  4. 3d ago

    Santo Evangelio Diario 18 de agosto Monseñor Enrique Diaz Diaz

    18 Agosto   Ezequiel 28, 1-10: “Eres hombre y no Dios, y te crees tan sabio como Dios”   Deuteronomio 32: “El Señor da la muerte y la vida”   San Mateo 19, 23-30: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos”   Hay palabras de Jesús que de tanto oírlas y citarlas les hemos quitado su sentido y toda la fuerza que tienen. Una de ellas es la declaración que hace sobre la riqueza. Si pensamos en la ideología que privaba en tiempos de Jesús donde la riqueza se miraba como bendición y la prosperidad como signo de la rectitud de una persona, todavía se hace más fuerte su declaración. De ahí la sorpresa de Pedro y los demás discípulos. Pero Jesús no quita el dedo del renglón: la riqueza corrompe el corazón de los hombres. Ya en sus tiempos las desigualdades eran insultantes, pero ahora en nuestros tiempos existe esta gravísima desproporción entre los que nada tienen y a los que todo les sobra. Sí, unos cuantos poseen la mayor parte de los bienes y muchísimos padecen necesidad. El Papa Francisco denunciaba esta inequidad y nos aseguraba que mientras exista no podrá haber verdadera paz. El corazón del hombre se endurece con la ambición y la tentación del poder puede seducirnos a todos. A algunos esto les parece natural y se escandalizan cuando se insiste en la necesidad de una mejor distribución y en la hipoteca social que tienen los bienes terrenales. Nadie tiene derecho a tener de más, mientras su hermano sufre necesidad. Pero los bienes producen endurecimiento del corazón y nos hacen insensibles ante las necesidades. Nos excusamos arguyendo la negligencia o el descuido de los demás que provocan sus propias carencias. Sin embargo, Cristo sigue insistiendo: la riqueza corrompe el corazón. Y necesitamos estar atentos ante este grave peligro para quienes se deciden a seguir a Jesús. Los mismos apóstoles parecería que están buscando su provecho, como puede sucedernos ahora también a nosotros: buscar a Cristo con la finalidad de beneficiarnos personalmente, económicamente. Jesús supo hacer vida esta consigna que propone a los apóstoles y a todo discípulo: vivió pobre, entre los pobres y supo ser feliz. ¿Qué nos dice hoy Jesús sobre nuestra forma de vivir, nuestros anhelos y nuestras ambiciones? ¿Dónde ponemos nuestro corazón?

    Santo Evangelio Diario 18 de agosto Monseñor Enrique Diaz Diaz
  5. 5d ago

    Evangelio Diario 17 de Agosto Mons Enrique Diaz Diaz

    17 Agosto       Ezequiel 24, 15-24: “Ezequiel servirá de señal: harán lo mismo que él ha hecho”   Deuteronomio 32: “Abandonaron a Dios que les dio la vida”   San Mateo 19, 16-22: “Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y tendrás un tesoro en el cielo”   La dura experiencia del profeta Ezequiel que pierde a su esposa y que no puede hacerle duelo, sirve de señal para que el pueblo de Israel comprenda su infidelidad y el gran amor que el Señor le tiene. El amor de Dios debía ser lo más importante. Pero ellos olvidan esta preponderancia de su Dios. Quizás a nosotros nos pase lo mismo: hay en nuestra vida muchos anhelos e ilusiones. Decimos que tenemos ideales que queremos alcanzar y hasta hacemos ciertos propósitos, pero después descubrimos que tenemos el corazón atado a pequeñeces, a miserias, a pasiones y a la ambición. Desde propósitos sencillamente buenos: como la ecología, el bienestar corporal, la relación con las personas, hasta propósitos que nos llevarían a un compromiso mayor: vivir plenamente el evangelio, comprometernos en serio con los hermanos, seguir a Jesús. El ejemplo del joven del evangelio es muy real y muy actual. También nosotros preguntamos qué es necesario para tener una plenitud de vida, pero también nosotros quisiéramos alcanzarlo con simples cumplimientos, con mediocridades, con irla pasando. La respuesta de Jesús nos descubre una entrega completa. No es simplemente ir cumpliendo mandamientos, que ya esto sería muy importante para nosotros, sino se trata de mirar el espíritu de esos mandamientos. No se trata simplemente de no robar, sino de compartir con los demás; no se trata de no matar, sino de dar vida; no se trata sencillamente de no cometer adulterio, sino de aprender el verdadero amor. Cristo siempre nos pide una entrega completa, así como Él la vivió. Se ilusiona con invitarnos a cada uno a compartir la construcción del Reino… pero para esto debemos tener el corazón libre. Y nuestro corazón se deja amarrar fácilmente por cuatro naderías: una pasión, el dinero, la ambición, el placer… y nos retiramos con la cabeza baja cuando no somos capaces de responder efectiva y comprometidamente a Jesús. Hoy Jesús nos hace nuevamente esa invitación: dejar todo, mirar en cada pobre un hermano, escuchar su palabra y seguirlo. Ofrece la verdadera felicidad, la que no depende de cosas externas, la que se asienta en lo profundo del corazón. ¿Qué le respondemos hoy a Jesús?

    Evangelio Diario 17 de Agosto Mons Enrique Diaz Diaz
  6. 5d ago

    Santo Evangelio Diario Domingo XX Ordinario Mons Enrique Diaz Diaz

    Mujeres y extranjeros   XX Domingo Ordinario   Isaías 56, 1.6-7: “Conduciré a los extranjeros a mi monte santo”   Salmo 66: “Que te alaben, Señor, todos los pueblos”   Romanos 11, 13-15.29-32: “Dios no se arrepiente de sus dones ni de su elección”   San Mateo 15, 21-28: “Mujer, ¡qué grande es tu fe!”     Las palabras de Isaías suenan como una utopía muy lejana aun para los israelitas. No quieren casi ni tomarla en cuenta. Ya tienen bastante con sus propios problemas como para imaginar que su templo se llena de extranjeros y que se hace santuario de todos los pueblos. Está bien que Isaías diga: “Velen por los derechos de los demás, practiquen la justicia, porque mi salvación está a punto de llegar y mi justicia a punto de manifestarse”. Sí, pero ellos entienden la justicia sólo para ellos y la salvación sólo para su pueblo. Como si la justicia y la salvación tuvieran fronteras que no pudieran traspasar. El Señor rompe las fronteras pues deben llegar a todos los pueblos. Es el grito de miles de migrantes que buscan justicia y salvación integral pero sólo encuentran abandono y hostilidad. Hemos puesto barreras y cortinas para ocultar la pobreza y no ver el dolor. Exigimos justicia sólo para nosotros y esperamos salvación sólo a nuestro gusto. Exigimos nuestros derechos y nos olvidamos de los derechos de los demás. Tenemos miedo al que viene de lejos y pensamos que sólo son hermanos los que viven junto a nosotros. El Señor es Padre de todos y nos hermana a todos, ha hecho los cielos y la tierra para casa común de todos los pueblos. ¿Por qué nosotros ponemos fronteras y discriminamos a los que vienen de lejos?     Nos estamos quejando de los malos tratos que sufren los migrantes en Norteamérica. Y no es una situación exclusiva de estos países de América. Encontramos salvajes propuestas de gobiernos que miran al migrante como verdadero enemigo, le ponen barreras, le discriminan y le dan un trato inhumano. El pueblo de Israel, tan pagado de sí mismo, consideraba a los extranjeros como paganos y les negaba el trato y los derechos de hermano. Con todo, hay textos muy bellos que cuestionan profundamente estas actitudes. Así nos lo muestra Isaías y muchos otros textos que abren la justicia y la salvación a todos los pueblos porque nuestro Dios es Dios de todos. Sin embargo, la actitud hacia el migrante es agresiva y la situación que deploramos para nuestros connacionales, la vemos como normal y justificada de parte nuestra hacia los que llegan de lejos. De igual forma, los campesinos, que emigran a las ciudades, llegan con toda clase de desventajas: la cultura, la ignorancia de la ciudad y sus retos, la necesidad del trabajo, el hambre… En la ciudad, lejos de mirarlos como hermanos, los vemos como adversarios o abusamos de ellos pagando sueldos miserables, cometiendo injusticias y despreciándolos abiertamente. Las palabras de Isaías son también para nosotros. Nos invitan a cambiar de actitudes y buscar caminos para hacer menos difícil e inhumana esta situación. Si miramos al que viene de lejos y con necesidad como hermano, seguramente nuestra actitud cambiará radicalmente. Luchemos por tener leyes más justas y equitativas también para estos hermanos. Ayudemos y demos apoyo con verdadero amor a quienes hoy se encuentran en tierras extrañas para ellos y requieren de nuestra ayuda.

    Santo Evangelio Diario Domingo XX Ordinario 
Mons Enrique Diaz Diaz
  7. 6d ago

    Santo Evangelio Diario 15 de agosto Mons Enrique Diaz Diaz Obispo de irapuato

    15 Agosto   Asunción de la Santísima Virgen María   Apocalipsis 11,19; 12, 1-6.10: “Una mujer envuelta por el sol, con la luna bajo sus pies”   Salmo 44: “De pie, a tu derecha está la Reina”   I Corintios 15, 20-27: “Resucitó primero Cristo, como primicia; después los que son de Cristo”   San Lucas 1, 39-56: “Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Exaltó a los humildes”   Hoy celebramos una fiesta especial: la Asunción de la Virgen María. No es un misterio que esté narrado en ningún evangelio, sino una tradición largamente guardada en la conciencia del pueblo que se hizo “oficial”, hace apenas un poco más de setenta años. Muchas generaciones han visto, con justificada razón, en la imagen de la mujer del Apocalipsis una imagen de María: la pequeña que, en manos del Todopoderoso, dio a luz al que sería el salvador del mundo. Estas mismas imágenes nos llevan a descubrir las nuevas cabezas que tiene el mal, denunciar sus cuernos de poder, pero también a fortalecer nuestra esperanza en el triunfo, no personal ni individualista, sino uniéndonos a Jesús resucitado. Así María se convierte para cada uno de nosotros en una fuerza que nos alienta en la lucha contra toda clase de mal y que nos llena de confianza sabiendo en quién hemos puesto toda nuestra confianza.    El bello cántico que San Lucas pone en sus labios refleja toda la actitud del discípulo que busca seguir el camino de la salvación. Se sabe pequeña, pero en manos de “El que todo lo puede”, se sabe humillada y servidora, pero portadora de vida; se sabe con dolor, pero con una alegría que hace que su espíritu se llene de gozo y que su alma glorifique al Señor. Así también nosotros, sus hijos, queremos parecernos a María. Nos reconocemos pecadores y sumergidos en un mar borrascoso, pero con una estrella que nos guía hasta Jesús. No sucumbimos a las pruebas y a la tormenta, porque tenemos nuestra ayuda en Dios y Él es nuestro auxilio. Igual que María, nuestra esperanza la tenemos puesta en la presencia del Señor en medio de su pueblo. Pero igual que María tendremos que proclamarnos servidores, pequeños y acoger en nuestro corazón la fuerza de su Palabra.   Es cierto que actualmente hay graves dificultades, al igual que en las primeras comunidades, pero hoy María anima nuestra esperanza y nuestro compromiso para transformar este mundo, para convertirlo en el deseo de Jesús: un lugar de fraternidad, donde todos tengamos un puesto en la mesa que nos ha preparado Dios. Que hoy María, al despertar en nosotros el deseo de la alabanza y la acción de gracias, nos conceda descubrir la presencia de Dios en medio de nosotros y mirar con nuevos ojos la realidad que estamos viviendo. Si sabemos a dónde vamos no podemos perder el rumbo. Con María, en su Asunción, se despierta nuestra esperanza.

    Santo Evangelio Diario
 15 de agosto 
Mons Enrique Diaz Diaz 
Obispo de irapuato

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