Nunca es tarde para empezar

La inspiración que necesitas hoy - Por Toni Herrera 🎩

Soy Toni Herrera y en este podcast te voy a traer cada semana una frase motivadora, una pequeña historia relacionada, y un mensaje claro para que tomes acción. Quiero que te inspires, sí, pero también que te muevas, que des esos pasos hacia la vida que mereces. Si tienes más de 45 años y crees que ya no tienes opciones para cambiar de rumbo, déjame decirte algo importante: nunca es tarde para empezar. No importa si eres funcionario, trabajas por cuenta ajena o estás desempleado, porque hoy en día tienes una alternativa real en internet para crear tu propio proyecto online y generar ingresos por ti mismo. toniherrera.substack.com

  1. 🎧 ¿Por qué aprovechar la experiencia para emprender después de los 50 te da ventaja real?

    2D AGO

    🎧 ¿Por qué aprovechar la experiencia para emprender después de los 50 te da ventaja real?

    Aprovechar la experiencia para emprender después de los 50 suena raro solo la primera vez que lo escuchas. Luego empieza a tener sentido. Porque hay algo curioso que casi nadie te dice. La mayoría cree que empezar tarde es un problema.Como si la edad fuera una desventaja automática.Como si todo dependiera de la velocidad y no del criterio. Y claro, así pasa lo que pasa. Personas con años de experiencia real dudando de sí mismas.Mientras otros, con menos recorrido, avanzan sin saber ni dónde se meten. Tiene gracia. Lo que tú llamas “años acumulados”, en realidad son decisiones probadas, errores pagados y lecciones que no salen en los libros. Pero como lo tienes tan integrado, lo ves normal, como si no contara. Ahí está el error. Aprovechar la experiencia para emprender después de los 50 no va de aprender más.Va de dejar de ignorar lo que ya sabes. Y cuando haces ese pequeño cambio de mirada, todo se mueve. No hacia fuera, hacia dentro. Sigue leyendo.Porque aquí es donde casi todo el mundo interpreta mal lo que significa empezar… cuando ya no empiezas desde cero. Hay un momento en la vida profesional en el que algo cambia sin hacer ruido. No es un giro brusco, no es un acontecimiento concreto; es una sensación que aparece cuando miras lo que haces cada día y te das cuenta de que lo entiendes demasiado bien. No porque sea fácil, porque lo has visto todo. Errores repetidos, soluciones que funcionan y las que solo lo parecen.Decisiones que sobre el papel son perfectas… pero en la práctica fallan. Ahí es donde empieza a tener sentido algo que muchas personas tardan años en comprender: aprovechar la experiencia para emprender después de los 50 no es un acto de valentía, es una consecuencia lógica de haber vivido suficiente como para reconocer patrones. La mayoría de las personas piensa que la experiencia sirve para hacer mejor lo mismo de siempre. Pero hay otro uso mucho más potente: sirve para ver antes lo que otros ven tarde. Y eso cambia completamente la forma de empezar algo nuevo. Porque empezar no siempre significa descubrir; a veces significa reconocer. Antes de seguir avanzando, conviene recordar la idea que sostiene todo este episodio. No como una frase bonita, sino como una forma distinta de interpretar tu propio recorrido. “No estás empezando tarde; estás empezando con ventaja: sabes lo que funciona y lo que no.” Esta frase no intenta animarte. Intenta explicarte algo práctico. Saber lo que funciona no significa tener más teoría, significa necesitar menos intentos para acertar. Saber lo que no funciona no es una decepción acumulada, es un filtro que elimina caminos inútiles antes de recorrerlos. Y cuando empiezas desde ese punto, el tiempo se comporta de otra forma. No lo gastas probando.Lo usas decidiendo. Muchas personas entienden la experiencia como un archivo de recuerdos, pero en realidad funciona como un sistema de detección anticipada. Te permite identificar señales débiles antes de que se conviertan en problemas reales. Eso es exactamente lo que ocurrió en la historia de Manuel. Su trabajo consistía en revisar procesos industriales y detectar fallos, nada llamativo desde fuera, nada que suene espectacular cuando se cuenta en voz alta. Pero en la práctica, lo que hacía era evitar que los errores crecieran lo suficiente como para ser visibles. Su valor no estaba en corregir, estaba en anticipar. Y esa diferencia es clave para entender por qué aprovechar la experiencia para emprender después de los 50 no parte del mismo punto que empezar sin recorrido previo. Manuel no aprendió algo nuevo.Aprendió a mirar lo que ya sabía desde otro lugar. Durante años observó desviaciones mínimas que otros ignoraban. Reconocía patrones que se repetían con formas distintas, escuchaba indicios que no estaban en ningún informe. Cuando detectó un fallo que habría costado cientos de miles de euros meses después, ocurrió algo importante: entendió que su experiencia no era solo conocimiento acumulado, era capacidad de previsión. Y la previsión tiene valor fuera de cualquier empresa concreta. Ahí aparece uno de los cambios mentales más difíciles y más importantes: dejar de identificar lo que sabes hacer con el lugar donde lo haces. No es lo mismo saber controlar procesos que hacerlo solo dentro de una empresa.No es lo mismo tener criterio que usarlo únicamente en un puesto concreto. Separar ambas cosas es lo que permite empezar algo propio sin partir de cero. Porque lo que realmente se transforma cuando decides aprovechar la experiencia para emprender después de los 50 no es tu actividad diaria, es tu interpretación de lo que sabes. Empiezas a ver que muchas personas no necesitan que les enseñen teoría. Necesitan que alguien les evite errores previsibles. Empiezas a notar que lo que para ti es rutina, para otros es incertidumbre. Empiezas a entender que tu experiencia tiene tres componentes que no se adquieren rápido: * Reconocimiento de patrones repetidos * Capacidad de anticipar consecuencias * Velocidad para decidir sin probar todo Eso no se aprende en cursos, se acumula viviendo. Y cuando Manuel empezó a ayudar a pequeñas empresas, lo que aportaba no era información técnica nueva, era algo más difícil de sustituir: interpretación basada en experiencia real. Su trabajo no consistía en cambiar sistemas.Consistía en detectar dónde fallarían antes de que fallaran. Eso explica por qué sus intervenciones eran pequeñas pero efectivas, ajustes mínimos, observaciones concretas, decisiones preventivas. Resultados medibles, sin grandes transformaciones visibles. Ese tipo de impacto suele pasar desapercibido porque no es espectacular, pero es extremadamente valioso. Y ahí está uno de los aprendizajes más importantes de esta historia. La experiencia no solo enseña lo que hacer, enseña cuándo no hace falta hacer nada… y cuándo actuar antes que los demás. Cuando entiendes esto, cambia la percepción del momento en el que empiezas algo nuevo. No empiezas con menos tiempo, empiezas con menos incertidumbre. No empiezas con más energía, empiezas con más precisión. Por eso aprovechar la experiencia para emprender después de los 50 no significa avanzar más rápido. Significa avanzar con menos fricción. Menos pruebas innecesarias.Menos decisiones impulsivas.Menos caminos que luego hay que deshacer. Y eso tiene un efecto psicológico profundo. No cambia tu agenda, cambia tu sensación de control. Manuel no abandonó su trabajo, no necesitaba hacerlo. Lo que cambió fue su posición mental frente a su propia trayectoria. Dejó de ver su experiencia como algo que pertenecía al pasado… y empezó a verla como una herramienta transferible. Esa es la transición que define todo este proceso. Pasar de pensar “esto es lo que siempre he hecho” a pensar “esto es lo que sé detectar mejor que otros”. Cuando ocurre ese cambio, aparecen preguntas distintas. No preguntas sobre el futuro lejano, preguntas sobre el presente inmediato. —¿Dónde aplico mi criterio fuera del contexto habitual?—¿Quién necesita evitar los errores que yo reconozco al instante?—¿En qué situaciones mi experiencia reduce el riesgo para otros? Ahí suele empezar todo. Porque al final, lo que demuestra esta historia es algo muy concreto: La experiencia no es solo memoria, es reducción del margen de error. Y reducir el margen de error tiene valor en cualquier entorno donde haya decisiones que tomar. Si miras tu propia trayectoria desde esa perspectiva, probablemente empieces a ver cosas que antes pasaban desapercibidas. * Tal vez reconozcas situaciones en las que anticipas problemas antes de que se formulen. * Tal vez detectes decisiones que otros dudan en tomar… y tú ves claras. * Tal vez descubras que muchas de tus conclusiones no vienen de pensar más… sino de haber visto más. Ese es el punto exacto donde aprovechar la experiencia para emprender después de los 50 deja de ser una idea abstracta y se convierte en una posibilidad concreta. No porque todo esté resuelto.Porque ya no todo es incierto. Y esa diferencia, aunque no se vea desde fuera, cambia completamente la forma de empezar. Cuando empiezas a mirar tu experiencia de esa manera, deja de ser un registro de lo que ya pasó y empieza a ser una herramienta que puedes usar hoy. No cambia lo que hiciste, cambia lo que significa. * Lo que antes era rutina, ahora es referencia. * Lo que antes era desgaste, ahora es criterio. * Lo que antes era repetición, ahora es precisión. Y ahí es donde muchas personas se dan cuenta de algo incómodo pero liberador. Nunca han estado realmente “empezando desde cero”, solo estaban mirando su experiencia desde el ángulo equivocado. Por eso la frase de este episodio no es motivacional. Es descriptiva. “No estás empezando tarde; estás empezando con ventaja: sabes lo que funciona y lo que no.” No es optimismo, es lógica. Porque quien ya ha visto suficientes errores, necesita menos pruebas para decidir. Y cuando necesitas menos pruebas, avanzas con otra seguridad. * Más tranquila. * Más estable. * Más consciente. La pregunta ya no es si tienes algo que aportar; la pregunta real es otra: ¿Vas a seguir usando toda tu experiencia solo dentro del mismo marco. o vas a empezar a aplicarla donde realmente genere opciones nuevas? No tienes que cambiar tu vida de golpe, no tienes que dejar nada, no tienes que demostrar nada a nadie; solo necesitas mirar con honestidad aquello que ya sabes hacer mejor que antes y decidir qué quieres hacer con ello. Y si sientes que ha llegado el momento de dejar de darle vueltas en la cabeza y empezar a ordenar todo eso con claridad, puedo acompañarte en ese proceso. Hablo contigo con calma, escucho tu situación real, analizo contigo dónde está tu valor práctico y te trazo una hoja de ruta sencilla para que puedas aplicar tu experiencia de forma concreta y realista. Sin humo, sin teorías bonitas, sin prisas; sol

    12 min
  2. ¿Por qué tu disciplina para tu proyecto propio vale más que seguir trabajando para el de otros?

    3D AGO

    ¿Por qué tu disciplina para tu proyecto propio vale más que seguir trabajando para el de otros?

    Disciplina para tu proyecto propio no es algo que tengas que aprender desde cero, ya la tienes. La has practicado durante años sin darte cuenta. Cada día que cumples un horario.Cada tarea que terminas aunque no te apetezca.Cada responsabilidad que asumes sin excusas. Eso es disciplina. El problema no es que te falte disciplina. El problema es dónde la estás usando. Porque la mayoría de personas aplica toda su disciplina al trabajo de otros y deja su propio proyecto para “cuando tenga tiempo”, “cuando esté más tranquilo” o “cuando lo tenga claro”. Y ese momento casi nunca llega. Cuando entiendes que puedes usar esa misma disciplina para tu proyecto propio, algo cambia. Ya no se trata de motivación, ni de inspiración, ni de esperar el momento perfecto, se trata de redirigir una energía que ya forma parte de tu vida. La pregunta no es si eres disciplinado.La pregunta es para quién estás usando tu disciplina. En el audio que acompaña este contenido te dejo una reflexión sencilla, pero incómoda, sobre lo que pasa cuando toda tu disciplina se queda al servicio de algo que no te pertenece… y lo que cambia cuando empiezas a aplicarla en algo propio. Escúchalo primero. Después entenderás por qué la disciplina sin proyecto propio no es estabilidad, es energía desaprovechada. Disciplina para tu proyecto propio no es algo que tengas que aprender, es algo que ya dominas. De hecho, llevas años entrenándola. * Cada vez que cumples un horario aunque estés cansado. * Cada vez que terminas una tarea aunque no te apetezca. * Cada vez que haces lo que toca, cuando toca, sin aplazarlo. Eso es disciplina real. No la de los libros, la de la vida diaria. Por eso la frase de hoy no es una frase motivacional bonita. Es una descripción bastante precisa de la realidad: “Tu trabajo te entrena en disciplina; úsala para ti. La disciplina sin proyecto propio es energía desperdiciada.” Si lo piensas un momento, es difícil rebatirla. Porque el problema nunca ha sido la falta de disciplina. El problema es que casi toda tu disciplina tiene un destino que no controlas. La aplicas a objetivos que no decides, a resultados que no te pertenecen y a estructuras que funcionan aunque tú no estés o dejan de contar contigo cuando cambian las reglas. Por eso hablar de disciplina para tu proyecto propio no es hablar de trabajar más, es hablar de trabajar con otra dirección. Y eso cambia todo. Hay una escena que se repite todos los días y pasa desapercibida. * Suena el despertador. * Te levantas aunque no te apetezca. * Cumples con lo que toca. * Resuelves lo que aparece. * Mantienes el ritmo. No necesitas motivación épica para hacerlo. Lo haces porque has aprendido a sostener el esfuerzo en el tiempo. Eso es exactamente lo que muchas personas creen que les falta para crear algo propio. Disciplina. Pero ya la tienen. Solo que no la ven, porque la asocian exclusivamente con el trabajo que hacen para otros. Ahí está el giro mental importante: cuando entiendes que esa misma constancia puede convertirse en disciplina para tu proyecto propio, el problema deja de ser “cómo consigo disciplina” y pasa a ser “dónde la aplico”. Y esa es una diferencia enorme. Porque buscar motivación es inestable. es imprevisible.Pero usar disciplina es repetible. * Puedes decidir aplicarla hoy. * Puedes volver a aplicarla mañana. * Puedes sostenerla durante años. La disciplina no necesita entusiasmo. lo que necesita es dirección. Por eso la frase motivadora vuelve a tener sentido cuando la miras desde este ángulo: “Tu trabajo te entrena en disciplina; úsala para ti. La disciplina sin proyecto propio es energía desperdiciada.” No dice que tengas que cambiar tu vida de golpe, que tengas que abandonar nada, y mucho menos que tengas que arriesgarlo todo. Dice algo mucho más práctico: redirige lo que ya haces cada día hacia algo que también te pertenezca. Eso no es valentía extrema.Es sentido común aplicado con constancia. Hay algo que suele frenar a mucha gente cuando empieza a plantearse esto en serio. Pensar que crear algo propio exige una disciplina extraordinaria, una fuerza de voluntad casi heroica; algo que solo tienen “los emprendedores de verdad”. Pero eso es un error bastante común. No necesitas una disciplina nueva, necesitas usar de otra forma la que ya tienes. Porque la disciplina que aplicas cada día en tu trabajo es perfectamente válida para cualquier proyecto personal. La diferencia no está en el esfuerzo, está en el destino del esfuerzo. Cuando empiezas a aplicar esa misma disciplina para tu proyecto propio, aunque sea en pequeños espacios de tiempo, ocurre algo interesante. Empiezas a construir algo que no desaparece cuando termina tu jornada laboral. * Algo que acumula valor. * Algo que crece contigo. * Algo que depende de lo que haces, no de lo que te asignan. Ese es el cambio real. No se trata de trabajar más horas, se trata de que una parte de tu energía diaria empiece a tener continuidad. Porque ahora mismo ocurre lo contrario. Gran parte de tu disciplina se consume cada día y se reinicia al siguiente. Como si todo volviera siempre al punto de partida. Cumples, resuelves, produces y mañana empiezas otra vez desde cero. La disciplina sin proyecto propio funciona así: se gasta, pero no se acumula. Por eso la frase motivadora es tan directa y tan incómoda al mismo tiempo: “Tu trabajo te entrena en disciplina; úsala para ti. La disciplina sin proyecto propio es energía desperdiciada.” No habla de teoría. Habla de dirección. La misma energía con otro destino, el mismo esfuerzo con otro resultado a largo plazo. Y eso cambia completamente lo que construyes con el paso del tiempo. Si has llegado hasta aquí, probablemente ya no se trata de entender la idea, sino de reconocerla. * Sabes que tienes disciplina. * Sabes que sabes sostener el esfuerzo. * Sabes que puedes cumplir incluso cuando no apetece. Lo llevas haciendo años, la única diferencia es hacia dónde se dirige esa energía. Cuando empiezas a aplicar disciplina para tu proyecto propio, no necesitas cambiarlo todo de golpe, no necesitas decisiones radicales, no necesitas momentos perfectos. Necesitas algo mucho más sencillo: Dirección consciente. Un pequeño espacio de tiempo que ya no se pierde.Un esfuerzo que no se reinicia cada día desde cero.Una constancia que empieza a construir algo que te pertenece. Eso es lo que cambia cuando dejas de gastar disciplina y empiezas a acumularla. Y ahí es donde la frase motivadora deja de ser solo una reflexión y se convierte en una decisión personal: “Tu trabajo te entrena en disciplina; úsala para ti. La disciplina sin proyecto propio es energía desperdiciada.” No es una crítica al trabajo que haces.Es una invitación a que una parte de tu disciplina empiece a construir también tu futuro. Si llevas tiempo sintiendo que deberías empezar algo propio, pero no tienes claro cómo aplicar tu disciplina de forma ordenada, realista y sostenible, no necesitas seguir pensándolo en solitario. Puedes reservar una sesión 1 a 1 conmigo. 👉 emarketersocial.info/calendario Me cuentas dónde estás, reviso tu punto de partida y te llevas claridad para avanzar paso a paso. Sin humo. Sin presión. ¡Un abrazote 🤗!Toni Herrera 🎩 eMarketerSocial This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit toniherrera.substack.com

    4 min
  3. ¿Por qué crear ingresos propios sin dramatismos es la decisión más inteligente que puedes tomar hoy?

    4D AGO

    ¿Por qué crear ingresos propios sin dramatismos es la decisión más inteligente que puedes tomar hoy?

    Crear ingresos propios sin dramatismos no es una idea brillante que se te ocurre un día de inspiración. Es una decisión tranquila que aparece cuando empiezas a mirar tu realidad con honestidad. Porque te voy a ser claro: casi todo el mundo sabe que debería tener una alternativa, pero muy poca gente actúa mientras todavía puede hacerlo sin presión. Ahí está la diferencia. Cuando entiendes que puedes crear ingresos propios sin dramatismos, sin urgencias, sin miedo y sin tener que romper con todo lo que ya forma parte de tu vida, algo cambia dentro de ti; deja de parecer una locura y empieza a parecer sentido común. El problema es que la mayoría espera demasiado, espera al susto, espera al cambio inesperado, espera a sentirse obligado. Y entonces ya no hay calma, ni estrategia, ni margen para pensar con claridad. Por eso crear ingresos propios sin dramatismos no es solo una opción inteligente, es una forma de adelantarte a la realidad sin vivir en tensión permanente. En el audio que acompaña este contenido te hablo precisamente de ese momento silencioso en el que te das cuenta de que no necesitas esperar más, de que puedes poco a poco, sin prisa, con calma, pero empezando. Escúchalo primero.Después entenderás por qué esta decisión, tomada sin ruido y sin prisas, puede cambiar mucho más de lo que imaginas. Crear ingresos propios sin dramatismos no es una reacción desesperada. Es una decisión tranquila que nace cuando dejas de mirar solo el presente y empiezas a mirar tu posición real frente al futuro. Porque hay algo curioso que casi nadie reconoce en voz alta. Mientras todo funciona, parece que no hace falta cambiar nada. El sueldo llega, la rutina se mantiene, los días se repiten con normalidad. Y esa normalidad se confunde con seguridad, pero no son lo mismo. La seguridad depende de ti. La normalidad depende de que nada cambie. Y eso no lo controlas. Por eso crear ingresos propios sin dramatismos no tiene que ver con ambición desmedida ni con ganas de complicarte la vida. Tiene que ver con algo mucho más simple: dejar de confiar ciegamente en que el escenario actual será permanente. Porque no lo será. Siempre hay cambios. A veces lentos, a veces bruscos, a veces silenciosos, pero llegan; y cuando llegan, la diferencia entre quien sufre el golpe y quien apenas se tambalea suele ser una sola cosa: Uno dependía de una única fuente.El otro había construido margen. Crear ingresos propios sin dramatismos es exactamente eso: construir margen antes de necesitarlo. * Sin urgencia. * Sin miedo. * Sin decisiones precipitadas. Solo con conciencia. La mayoría de personas entiende esta idea, pero la pospone. No porque no tenga sentido, sino porque no parece urgente. Y lo que no parece urgente se empuja siempre hacia más adelante, hasta que deja de ser opcional. Ahí es donde todo cambia Hay una frase que resume todo esto de una forma muy sencilla y bastante incómoda al mismo tiempo: El mejor momento para crear ingresos propios fue hace años; el segundo mejor es hoy, sin dramatismos. No mañana.No cuando tengas más tiempo.No cuando todo esté claro. Hoy. Esta frase no busca presionarte, no pretende que salgas corriendo a hacer algo impulsivo. No tiene épica ni urgencia artificial. Tiene lógica. Porque el tiempo ideal casi nunca llega, siempre falta algo: más seguridad, más información, más confianza, más claridad o simplemente más energía para empezar. Y mientras esperas a sentirte preparado, la realidad sigue avanzando sin pedir permiso. Por eso crear ingresos propios sin dramatismos cambia la forma de posicionarte ante el futuro. No esperas al momento perfecto, aprovechas el momento disponible. Es un enfoque completamente distinto. * No reaccionas cuando algo falla, te preparas cuando todo funciona. * No te mueves por miedo, te mueves por inteligencia. * No buscas una salida urgente, construyes una opción tranquila. Aquí está el matiz importante: empezar sin dramatismos significa aceptar que no necesitas hacerlo todo de golpe. Significa permitirte avanzar despacio, con criterio, sin presión y sin expectativas irreales. Porque cuando eliminas el dramatismo, también desaparece el bloqueo. Ya no necesitas valentía heroica, solo necesitas decisión serena. Y esa es una diferencia enorme. Hay algo que suele pasar cuando empiezas a pensar en serio en esto. Tu mente intenta convencerte de que no hace falta. Que ahora no es el momento.Que bastante tienes con lo que ya haces.Que meterte en algo nuevo solo complicará tu vida. Es curioso. No te dice que no tenga sentido.Te dice que no es urgente. Y ahí está la trampa. Porque crear ingresos propios sin dramatismos solo es posible cuando no hay urgencia. Cuando tienes margen. Cuando puedes pensar con calma, probar despacio y corregir sin presión. Cuando la urgencia aparece, ya no eliges, reaccionas. Por eso la mayoría de personas empieza tarde. No porque no lo entienda, sino porque espera demasiado. * Espera a sentirse preparada. * Espera a tener tiempo. * Espera a tener claridad total. Pero la claridad casi nunca aparece antes de empezar, aparece mientras avanzas. Crear ingresos propios sin dramatismos significa aceptar que no necesitas verlo todo desde el principio. Solo necesitas dar el primer paso consciente, y luego el siguiente y luego otro más:Paso a paso, sin ruido, sin anunciar nada, sin necesidad de demostrar nada a nadie; solo construyendo algo que dependa de ti. Algo pequeño al principio, pero propio, algo sencillo, pero real; algo que, con el tiempo, se convierte en margen. Y cuando tienes margen, cambia tu forma de vivir. No porque ganes más dinero de repente, sino porque ya no dependes igual. * Respiras distinto. * Decides distinto. * Te posicionas distinto. Eso es lo que realmente cambia cuando decides crear ingresos propios sin dramatismos. No solo tu economía, también tu tranquilidad. Si has llegado hasta aquí, es muy probable que algo dentro de ti ya lo haya entendido. No necesitas una revolución, cambiar tu vida de golpe. o demostrarle nada a nadie. Necesitas margen. * Margen para no depender solo de una vía. * Margen para no reaccionar con prisas si algo cambia. * Margen para decidir con calma qué hacer con tu tiempo, tu experiencia y tu futuro. Eso es exactamente lo que empiezas a construir cuando decides crear ingresos propios sin dramatismos. No es una carrera, una apuesta, un salto al vacío. Es una decisión tranquila que cambia tu posición frente a lo que venga. Y si llevas tiempo pensando que deberías empezar, pero no sabes por dónde, no necesitas seguir dándole vueltas en solitario. Si quieres claridad, estructura y una forma realista de avanzar según tu situación actual, puedes reservar una sesión 1 a 1 conmigo. 👉 emarketersocial.info/calendario Me cuentas dónde estás, reviso tu punto de partida y te llevas claridad para avanzar paso a paso. Sin humo. Sin presión. Un abrazote 🤗Toni Herrera 🎩 eMarketerSocial This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit toniherrera.substack.com

    4 min
  4. 🎧 ¿Existe una alternativa a la nómina a partir de los 50 antes de que sea demasiado tarde?

    FEB 9

    🎧 ¿Existe una alternativa a la nómina a partir de los 50 antes de que sea demasiado tarde?

    Alternativa a la nómina a partir de los 50 es una expresión que incomoda, porque cuestiona algo que llevas décadas dando por hecho: que mientras haya nómina, todo está bajo control. Y no siempre es verdad. Alternativa a la nómina a partir de los 50 no significa dejarlo todo ni jugar a emprendedor. Significa aceptar que una sola fuente de ingresos es una red y que las redes también se rompen cuando más pesan. Durante años has trabajado, has cumplido, has sostenido sistemas que no eran tuyos. Y sin darte cuenta, has ido posponiendo una pregunta clave: —¿Qué pasará cuando esta nómina ya no esté, o ya no sea suficiente? Alternativa a la nómina a partir de los 50 es construir un puente antes de necesitar cruzarlo, con calma, con cabeza, con lo que ya sabes hacer, aunque nunca te hayan dicho que eso también tiene valor fuera de tu puesto de trabajo. Este episodio no va de fórmulas mágicas. Va de decisiones a tiempo. De entender que no se trata de huir, sino de prepararte. Porque cuando llegue el momento, y siempre llega, no improvisa quien ya empezó antes. Hay un momento, casi siempre silencioso, en el que una persona empieza a darse cuenta de que la estabilidad no es lo mismo que la tranquilidad. Todo parece en orden desde fuera, pero por dentro algo empieza a chirriar. No es miedo, es lucidez. Cuando llevas muchos años trabajando, cumpliendo y respondiendo, la rutina se vuelve automática. Mientras la nómina entra cada mes, es fácil pensar que no hay nada más que plantearse. Sin embargo. Esa comodidad aparente tiene una cara menos amable: te acostumbra a no mirar más allá. Por eso hablar de alternativa a la nómina a partir de los 50 no va de inconformismo ni de rebeldía tardía. Va de entender que hay una etapa vital en la que seguir igual ya no es suficiente, aunque todo “funcione”. Durante años se ha vendido la idea de que cuestionarse el trabajo estable es una locura. Que mientras haya ingresos fijos, cualquier otra cosa es innecesaria. El problema es que esa forma de pensar solo funciona cuando todo depende de factores que no cambian… y eso no existe. Antes de entrar en ninguna historia concreta, conviene detenerse un momento y mirar la idea que da sentido a este episodio. No como una frase bonita, sino como una forma distinta de observar la realidad. “Tu nómina es una red; tu proyecto online es un puente. Y los puentes se construyen antes de necesitar cruzarlos”. Esta frase no habla de saltar al vacío. No habla de dejarlo todo ni de romper con tu vida actual, habla: * De previsión. * De responsabilidad personal. * De no esperar a que algo falle para empezar a pensar qué harías si ese equilibrio se rompiera. La red da seguridad, sí, pero también tiene un límite, y cuando pesa demasiado, ya no sostiene igual. Aquí es donde muchas personas se confunden. Piensan que plantearse una alternativa a la nómina a partir de los 50 significa estar descontento o frustrado. En realidad, suele significar justo lo contrario: haber llegado a un punto de madurez en el que ya no quieres improvisar tu futuro. Este enfoque no va de huir, va de construir con cabeza, de sumar opciones, de ganar margen antes de necesitarlo. Y ahora sí, con esta idea bien asentada, es cuando tiene sentido hablar de Elena. Elena tiene 54 años y trabaja como técnica en logística y control de almacén. Lleva más de dos décadas asegurándose de que todo encaje, de que los errores no escalen y de que el desorden no se convierta en problema. Su trabajo no es visible, pero es esencial. Si ella falla, todo se atasca. Nunca odió su empleo, al contrario. Siempre fue responsable, eficaz y resolutiva. Pero con el tiempo empezó a notar algo que no tenía que ver con el cansancio físico, sino con una sensación de repetición constante. Cada año era una versión ligeramente distinta del anterior. La chispa no fue un conflicto ni un despido. Fue una reestructuración interna sin dramatismo, pero suficiente para que Elena entendiera algo importante: la estabilidad no depende solo de hacerlo bien, sino de decisiones que muchas veces se toman lejos de ti. Ahí apareció la pregunta incómoda. No en forma de miedo, sino de reflexión tranquila: —¿Y si mi nómina es solo una red? Durante años, Elena había formado a compañeros nuevos, corregido procesos y explicado una y otra vez los mismos errores habituales. Todo el mundo acudía a ella cuando algo no cuadraba. Nunca pensó que eso tuviera valor fuera de su empresa, para ella, era simplemente “su trabajo”. Lo que no veía era que esa normalidad era, en realidad, experiencia acumulada, criterio, capacidad de ordenar el caos. Y eso, fuera de una estructura cerrada, tiene un valor enorme. Elena no pensó en dejar su empleo. Pensó en algo mucho más sensato: empezar a construir una alternativa a la nómina a partir de los 50 sin romper nada, sin prisa y sin ruido. Empezó observando, anotando los problemas más habituales en pequeños negocios con almacenes mal gestionados. * Errores repetidos. * Falta de método. * Pérdidas absurdas por desorganización. Poco a poco fue ordenando ese conocimiento y explicándolo de forma clara. No buscó viralidad, no prometió resultados milagrosos, Simplemente compartió lo que sabía hacer bien. Al principio no pasó gran cosa, después llegaron las primeras preguntas y, más tarde, alguien le pidió ayuda concreta. Luego una guía sencilla, más adelante, un acompañamiento más completo. Sin darse cuenta, empezó a entrar dinero extra, no una fortuna, pero sí algo constante. Y ahí Elena entendió algo clave: no estaba vendiendo logística, estaba vendiendo orden, claridad y tranquilidad. Su nómina seguía siendo la red, pero el puente ya estaba en construcción. Con el tiempo, ese puente le dio algo fundamental: opciones. No dejó su trabajo de golpe. Primero ganó margen mental, luego tranquilidad y luego la certeza de que, pasara lo que pasara, no dependía de una sola cuerda. Esta es la parte que muchos pasan por alto cuando se habla de alternativa a la nómina a partir de los 50. No se trata de cambiar de vida, sino de evitar futuros arrepentimientos, de no mirarte dentro de unos años pensando que podrías haber empezado antes. La pregunta importante llega siempre después de escuchar una historia así y no tiene que ver con copiarla, sino con mirarte a ti. —¿Qué haces tú que evita problemas a otros?—¿Dónde confían en tu criterio?—¿En qué situaciones te buscan porque “contigo todo se entiende mejor”? Ahí suele estar la semilla. No en lo espectacular, sino en lo útil. Si dentro de cinco años todo sigue exactamente igual, ¿te sentirás tranquilo?Si la respuesta no es un sí rotundo, quizá no necesites cambiarlo todo, pero sí empezar a construir algo propio con calma y sentido común. Porque los puentes no se improvisan, se construyen antes. Llegar hasta aquí ya demuestra algo importante: te estás cuestionando las cosas correctas. No necesitas tenerlo todo claro ni tomar decisiones drásticas. Lo que sí necesitas es espacio, claridad y alguien que te ayude a ordenar lo que ya sabes hacer. Yo puedo acompañarte en ese proceso, escucharte con calma y ayudarte a ver con perspectiva dónde está tu punto de apoyo real para construir tu propia alternativa a la nómina a partir de los 50. Sin prisas, sin humo y respetando tu ritmo. Si sientes que este es tu momento para empezar a moverte con más claridad, te invito a dar el siguiente paso. Hablo contigo, sin presión y con cercanía. Reserva tu reunión 1 a 1 conmigo aquí:📆 https://emarketersocial.info/calendario Y si este contenido ha removido algo dentro de ti, recomiéndalo, coméntalo y compártelo. Puede que otra persona necesite leer justo esto hoy. ¡Un abrazote 🤗!Toni Herrera 🎩 eMarketerSocial This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit toniherrera.substack.com

    10 min
  5. ¿Por qué necesitas una salida profesional después de los 45 aunque hoy todo parezca estable?

    FEB 5

    ¿Por qué necesitas una salida profesional después de los 45 aunque hoy todo parezca estable?

    Salida profesional después de los 45 no significa huir de tu trabajo, ni mandar todo al carajo mañana, ni convertirte de golpe en emprendedor. Significa algo mucho más simple y mucho más serio: empezar a construir una alternativa propia mientras todavía tienes margen de maniobra. Porque el verdadero problema no es tener jefe.El verdadero problema es no tener salida cuando las reglas cambian. Y cambian. Si tienes más de 45 años, probablemente llevas décadas trabajando, acumulando experiencia, resolviendo problemas y aportando valor… pero dependiendo de una sola fuente de ingresos. Eso no es estabilidad.Eso es una apuesta peligrosa. En este contenido quiero hablarte, sin humo y sin cuentos, de por qué una salida profesional después de los 45 ya no es un lujo, sino una decisión inteligente. Y sobre todo, de cómo empezar a construirla paso a paso, sin volverte loco y sin jugarte tu futuro a una sola carta. Salida profesional después de los 45 no significa que estés harto de tu trabajo.Tampoco significa que odies a tu jefe.Y mucho menos que tengas que mandar todo a paseo mañana. Significa algo más incómodo y más real: Que has empezado a darte cuenta de que depender de una sola fuente de ingresos es un riesgo. Durante años nos enseñaron que la estabilidad era conseguir un empleo y mantenerlo.Y durante mucho tiempo eso funcionó. Hoy ya no. * Hoy las empresas cambian. * Los mercados cambian. * Las prioridades cambian. Y tú no decides nada de eso. Puedes ser buen profesional, puedes cumplir y puedes darlo todo. Y aun así, un día, te pueden decir que ya no encajas. No porque seas malo.No porque no valgas.Sino porque las reglas han cambiado. Ahí es donde aparece el verdadero problema: No tener salida. Si tienes más de 45 años, probablemente llevas décadas resolviendo problemas, tomando decisiones, aprendiendo a base de golpes y acumulando experiencia real. Pero casi nadie te ha explicado que todo eso se puede convertir en una vía propia. Te explicaron cómo buscar empleo.Cómo hacer un currículum.Cómo pasar entrevistas. Pero no te explicaron cómo crear opciones. Y sin darte cuenta, pasan los años. Un día miras atrás y descubres que sigues dependiendo exactamente del mismo mecanismo que cuando tenías 30. Eso pesa. No pesa el trabajo, pesa la dependencia. La tranquilidad real no es que “todo vaya bien”. La tranquilidad real es saber que, si algo deja de ir bien, tú tienes margen. * Margen para elegir. * Margen para moverte. * Margen para no aceptar cualquier cosa por miedo. Eso es una salida profesional después de los 45. No un salto al vacío, no una locura, o no un “ahora o nunca”. Una construcción. Lenta, progresiva y con sentido. Si al leer esto notas ese cosquilleo raro en el estómago, no lo ignores. No es ansiedad, es conciencia. Quizá ahora mismo estés pensando algo así como: —“Vale, entiendo el concepto, pero yo no soy emprendedor.”—“Yo no sirvo para montar negocios.”—“Yo no tengo nada especial.” Déjame decirte algo con claridad: Eso no es una realidad, es una historia que llevas años contándote. Si tienes más de 45 años, has hecho cosas que mucha gente no sabría hacer. * Has tratado con personas. * Has gestionado conflictos. * Has tomado decisiones bajo presión. * Has aprendido procesos. * Has visto errores y aciertos. Eso es conocimiento práctico, y el conocimiento práctico tiene valor. El problema es que siempre te han enseñado a cambiar tiempo por dinero, no a convertir experiencia en activo. Por eso una salida profesional después de los 45 no empieza con una empresa, ni con un logo, ni con una web. Empieza con una pregunta: —¿En qué ayudo sin darme cuenta? Puede ser algo tan simple como: * Explicar cosas. * Acompañar procesos. * Ordenar ideas. * Resolver dudas. * Simplificar lo complicado. No necesitas ser el mejor del mundo, necesitas estar un paso por delante de alguien que hoy está donde tú estuviste. Solo uno. Eso ya es suficiente. Aquí viene otro punto importante: Tu salida no tiene que ser perfecta, tiene que ser posible. Pequeña, realista, compatible con tu vida actual. Muchísima gente se bloquea porque piensa en grande demasiado pronto. —“Cuando tenga tiempo…”—“Cuando sepa más…”—“Cuando lo tenga claro…” Traducción: Nunca. La salida se construye con acciones pequeñas: Escribir una vez por semana.Compartir una idea.Hablar de lo que sabes.Contar cómo resolviste un problema. Sin anuncios, sin fuegos artificiales. Constancia silenciosa. Y con el tiempo, ocurre algo curioso: Empiezan a preguntarte.Empiezan a leerte.Empiezan a escucharte. Y ahí entiendes algo importante: No estabas vacío, estabas desaprovechado. Si esto te remueve, es buena señal. Significa que dentro de ti ya hay una decisión formándose. Hay algo que casi nadie te dice:Tu mayor enemigo no es la edad, es la inercia. La inercia de hacer lo mismo porque llevas años haciéndolo.La inercia de pensar que ya es tarde.La inercia de creer que lo que sabes solo sirve dentro de una empresa. Nada de eso es cierto. Si tienes más de 45, tienes una ventaja enorme: * Has visto modas pasar. * Has visto negocios caer. * Has visto errores repetirse. Eso te da criterio, y el criterio hoy vale mucho. Una salida profesional después de los 45 no se basa en correr más rápido, se basa en elegir mejor. Elegir en qué enfocar tu energía, a quién ayudar y elegir qué tipo de vida quieres construir poco a poco. No necesitas tener todo claro, necesitas empezar. Y empezar casi siempre significa aceptar que al principio habrá dudas, días en los que pienses: —“Esto no va a ningún lado.”—“Hay demasiada gente haciendo lo mismo.”—“¿Quién soy yo para hablar de esto?” Bienvenido. Eso le pasa a todo el mundo que está creando algo de verdad. La diferencia entre quien se queda atrapado y quien construye una salida es una sola:Uno espera sentirse preparado, el otro empieza aun sin sentirse preparado. No esperes confianza, la confianza aparece después de la acción. Y cuanto antes des el primer paso, antes empiezas a acumular pequeñas pruebas de que sí puedes. No se trata de volverte famoso.No se trata de ganar miles de euros mañana. Se trata de ir levantando un suelo, un suelo que sea tuyo. Para que, cuando algo tiemble fuera, tú no te caigas. Eso es una salida profesional después de los 45. No una promesa, una construcción. Si has llegado hasta aquí, no es por casualidad. Algo de todo esto te ha tocado. Tal vez llevas tiempo sintiendo que quieres algo más.Tal vez no sabes exactamente qué, pero sí sabes que no quieres depender siempre de que otros decidan por ti. Y eso ya es un punto de partida enorme. * No necesitas tener hoy la salida perfecta. * No necesitas tenerlo todo claro. * No necesitas cambiar tu vida en una semana. Necesitas empezar a construir margen. Margen mental, económico y margen de opciones. Eso es lo que te da una salida profesional después de los 45. Y no, no tienes que hacerlo solo. Si quieres que reviso tu situación con calma, que ponga orden a tus ideas y que veas por dónde podrías empezar según tu experiencia y tu momento vital, puedes reservar una sesión 1 a 1 conmigo. 👉 emarketersocial.info/calendario Me cuentas dónde estás, qué te ronda la cabeza y qué te gustaría conseguir, y te ayudaré a trazar una hoja de ruta realista y sin humo. Un abrazote 🤗Toni Herrera 🎩 eMarketerSocial This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit toniherrera.substack.com

    4 min
  6. 🎧 ¿Cómo construir independencia con un proyecto online sin dejar tu trabajo?

    FEB 1

    🎧 ¿Cómo construir independencia con un proyecto online sin dejar tu trabajo?

    Construir independencia con un proyecto online no es una moda. * No es postureo. * No es dejarlo todo mañana. * No es jugar a emprendedor. Es una decisión consciente. La que toma una persona cuando entiende que su trabajo fijo cumple una función, pero no puede ser su único plan. Porque pagar facturas está bien, pero depender solo de eso da vértigo. Este episodio habla de ese clic mental. Del momento en el que alguien deja de preguntarse “¿hasta cuándo aguanto así?”y empieza a preguntarse: “¿Qué estoy construyendo para no depender siempre de lo mismo?” Aquí no hay saltos al vacío, no hay renuncias dramáticas y no hay milagros. Hay estrategia, paciencia y hay una idea muy clara: Construir independencia con un proyecto online mientras sigues con tu vida, con tu trabajo y con los pies en el suelo. Si esa frase te remueve un poco, quédate porque esta historia puede ser más cercana a ti de lo que imaginas. Durante muchos años te enseñan una sola fórmula: estudiar, conseguir un trabajo, cumplir, aguantar y jubilarte. Sin demasiadas preguntas, Sin demasiadas alternativas, como si ese fuera el único camino posible. Y durante bastante tiempo funciona. Tienes estabilidad, tienes ingresos, tienes cierta sensación de seguridad. Pero llega un momento, normalmente a partir de los 45 o los 50, en el que algo empieza a chirriar por dentro. No odias tu trabajo, no estás en la ruina, no vives una tragedia, simplemente sientes que todo lo que sabes, todo lo que has aprendido y todo lo que has vivido se queda encerrado dentro de un horario. Ahí es donde empieza a cobrar sentido construir independencia con un proyecto online. * No como una huida. * No como una fantasía. * No como un “todo o nada”. Sino como una decisión consciente de empezar a crear algo propio mientras sigues con tu vida. Porque tu trabajo fijo cumple una función muy clara: paga facturas.Pero tu proyecto online cumple otra muy distinta: compra independencia. Y esa diferencia, cuando la entiendes de verdad, te cambia la forma de mirar el futuro. No se trata de dejarlo todo, no se trata de volverte loco, no se trata de apostar a una sola carta, se trata de empezar a sembrar. Por eso en este episodio aparece una frase que lo resume todo: “Tu trabajo fijo paga facturas; tu proyecto online compra independencia. La pregunta es qué estás construyendo cuando cierras el portátil.” No es una frase bonita, es una pregunta incómoda. Cuando termina tu jornada, ¿qué haces con tu tiempo?¿Solo consumes contenido?¿Solo descansas para volver a empezar al día siguiente?¿O dedicas una pequeña parte a construir algo que sea tuyo? Porque ahí está la diferencia real. * La mayoría de personas espera a sentirse preparada. * La mayoría espera a tener claridad absoluta. * La mayoría espera a que desaparezca el miedo. Y mientras tanto, pasan los años. Sergio no hizo eso. Sergio tiene 50 años y trabaja como conductor de autobús urbano. Lleva décadas con turnos, recorridos fijos y rutinas muy claras. Nunca se consideró “emprendedor”, nunca pensó que pudiera montar nada online y nunca se vio como alguien tecnológico. Pero sí tenía algo: durante años ayudaba a compañeros, vecinos y familiares con trámites digitales, gestiones básicas por internet y papeleo online. Lo hacía sin darle importancia, como algo normal. Hasta que empezó a darse cuenta de una cosa sencilla: lo que para él era fácil, para otros era desesperante. Ahí apareció la oportunidad, no como un gran negocio, no como una idea brillante, sino como un servicio útil. Ayudar a personas adultas a resolver trámites digitales sin estrés, sin prisas y con alguien al otro lado que explica con calma. Sergio no dejó su trabajo, no pidió préstamos, no montó nada complejo. Empezó ofreciendo ayuda puntual, luego creó un pequeño documento con los servicios que podía prestar, más tarde una página sencilla, y después sesiones individuales. Paso a paso. Hoy sigue trabajando como conductor, pero además tiene ingresos extra generados por algo que ya sabía hacer. Y, sobre todo, tiene algo que antes no tenía: control. Eso es empezar a construir independencia con un proyecto online. No desde cero.No desde la nada.Desde lo que ya eres. Si te paras a pensarlo, seguramente en tu vida pasa algo parecido. Personas que te preguntan cosas, que buscan tu opinión, que valoran tu experiencia, que te dicen “se te da bien explicar” o “esto contigo se entiende”. Esas no son frases bonitas. Son pistas. Pistas de que tienes materia prima para crear algo propio. Y no necesitas tenerlo todo claro para empezar, solo necesitas dar el primer paso pequeño. A partir de aquí suele aparecer el gran bloqueo. — Vale, sé hacer cosas, pero no son suficientes.— Hay gente mucho mejor que yo.— Eso ya existe.— ¿Quién me va a pagar a mí por esto? Pensamientos normales, humanos, previsibles y profundamente tramposos porque: * No compites contra expertos mundiales. * No compites contra influencers. * No compites contra gurús. Compites contra el caos mental de personas que necesitan una solución sencilla. Sergio no es el mejor informático del mundo, no es programador, ni es ingeniero. Es alguien que explica despacio, sin tecnicismos y con paciencia. Y eso, para mucha gente, vale más que mil tutoriales de YouTube. Aquí está una de las claves que casi nadie quiere aceptar: No te pagan por lo complejo que es tu conocimiento, te pagan por lo fácil que se lo haces a otros. Cuando entiendes esto, construir independencia con un proyecto online deja de parecer algo lejano y empieza a parecer algo lógico. Porque todos acumulamos experiencia, de ños resolviendo problemas, enfrentándonos a situaciones y aprendiendo por prueba y error. Eso tiene valor. El problema es que lo ves tan integrado en tu vida que lo das por hecho, como Sergio. Hasta que alguien empieza a decirte: — “Oye, ¿puedes ayudarme con esto?”— “¿Me lo explicas otra vez?”— “¿Podrías enseñarme cómo lo haces?” Ahí no hay casualidad, ahí hay demanda. * El siguiente paso no es montar una empresa. * El siguiente paso no es diseñar un logo. * El siguiente paso no es crear un curso. El siguiente paso es validar, probar, ofrecer ayuda real a personas reales y ver qué pasa. Sergio empezó con conocidos, después con recomendaciones y posteriormente con pequeños anuncios en grupos locales. Sin presión. Y cada vez que alguien le decía “gracias, me has salvado la mañana”, confirmaba algo importante: esto funciona, no porque sea perfecto, sino porque es útil. Y un proyecto online útil siempre tiene recorrido. Aquí es donde mucha gente se equivoca: espera a tener confianza para empezar. La realidad es al revés: empiezas, te equivocas, corriges y entonces llega la confianza. Así se construye. Si hoy estás leyendo esto y piensas que te gustaría tener un ingreso extra dentro de unos meses, la única forma real es empezar ahora. * No mañana. * No cuando tengas tiempo. * No cuando estés preparado. Ahora, despacio, sencillo e imperfecto. Porque cada semana que pasas sin mover ficha es una semana más dependiendo solo de tu nómina. Y cada pequeño paso que das hacia construir independencia con un proyecto online es un ladrillo más en tu libertad futura. Llega un momento, si haces las cosas mínimamente bien, en el que algo cambia por dentro. No es un gran estallido, no es un golpe de suerte, no es un ingreso espectacular, es una sensación. La sensación de que ya no dependes al 100% de un solo sitio. De que, aunque mañana todo siguiera igual en tu trabajo, tú ya tienes otra vía abierta. Eso vale oro. A Sergio no le cambió la vida de un día para otro, primero llegaron pequeños ingresos. * Cien euros un mes. * Doscientos al siguiente. * Algún mes cuatrocientos. Nada que le hiciera dejar tu empleo, pero suficiente para confirmar algo muy importante: Esto es real, y cuando algo es real, se puede escalar. Sergio no aceleró, siguió mejorando lo que ya funcionaba, afinó explicaciones, ordenó mejor sus servicios, escuchó más a sus clientes. Y, sin darse cuenta, pasó de ayudar “de vez en cuando” a tener una agenda cada vez más llena. Hasta que un día hizo números y se dio cuenta de algo sencillo: Su proyecto online ya cubría sus gastos básicos. No era rico, no era famoso, no salía en ninguna portada, pero era libre. * Libre para decidir. * Libre para decir que no. * Libre para organizar su tiempo. Eso es construir independencia con un proyecto online. * No es huir del trabajo. * No es volverte millonario. * No es vivir en una playa. Es poder elegir. Y esa posibilidad empieza siempre con la misma pregunta: ¿Qué sabes hacer hoy que a otros les cuesta? No hace falta que respondas ahora, pero no la ignores, porque ignorarla es elegir seguir exactamente igual. Y si algo tengo claro después de escuchar a cientos de personas como tú es esto: * No estás roto. * No llegas tarde. * No eres menos capaz. Simplemente llevas demasiado tiempo usando tu experiencia solo para enriquecer a otros. Si quieres que hable contigo y vea tu caso concreto, puedes reservar una sesión conmigo aquí: 👉 emarketersocial.info/calendario Hablo contigo, reviso tu experiencia y te digo con honestidad si veo una vía real para convertirla en proyecto, sin humo, sin cuentos y sin promesas absurdas. Y si este contenido te ha removido algo, compártelo. Puede que hoy seas la señal que otra persona necesitaba para empezar. ¡Un abrazote 🤗!Toni Herrera 🎩 eMarketerSocial This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit toniherrera.substack.com

    7 min
  7. 🧱 Cuando tienes ingresos propios, ningún despido te rompe

    JAN 29

    🧱 Cuando tienes ingresos propios, ningún despido te rompe

    Tener ingresos propios es la diferencia entre “espero que no me pase nada” y “si me pasa, me sostengo”. Y sí, lo sé, ahora mismo tu nómina te da calma, hasta el día que te la quitan, ahí es cuando descubres que la tranquilidad de verdad no viene de un papel firmado, viene de tener ingresos propios que no dependan de un jefe, ni de un horario, ni de que alguien te “renueve”. Antes de seguir, escucha el audio que acompaña a este post, son pocos minutos, te lo digo a la cara y sin azúcar, porque si de verdad quieres tener ingresos propios, primero necesitas ver la trampa en la que llevas años sin darte cuenta. Después, baja y lee el post completo, ahí te cuento lo importante: por qué depender solo de una nómina es frágil, y cómo empezar a construir tener ingresos propios sin liarla, sin postureo y sin convertirte en alguien que no eres. Tu tranquilidad no viene de la nómina; viene de saber que si te sueltan, te sostienes. Te hablo claro, como cuando estás sentado conmigo tomando un café. No te voy a decir que dejes tu trabajo.No te voy a decir que mandes todo a la mierda.No te voy a vender unicornios. Te voy a decir algo mucho más incómodo: Lo que te da miedo no es perder tu empleo.Lo que te da miedo es descubrir que ahora mismo, sin ese empleo, no sabes de qué vivirías. Y eso escuece. Porque llevas años siendo responsable, cumpliendo, sacando tu curro adelante, aguantando jefes, horarios, cambios de turno, recortes y reestructuraciones. Y claro, te dices: — Mientras tenga nómina, estoy tranquilo. Pero déjame pinchar un poco ese globo. La nómina no es tranquilidad, la nómina es dependencia con buena prensa. Tranquilidad es otra cosa. Tranquilidad es saber que, si mañana alguien decide que ya no encajas, tú no te hundes.No entras en pánico.No te preguntas “¿y ahora qué hago con mi vida?”. Porque ya tienes algo tuyo. Algo pequeño quizá.Algo en fase inicial.Algo que aún no paga todas las facturas. Pero existe. Y eso cambia todo. La mayoría de personas mayores de 45 años no están rotas.No están acabadas.No están desactualizadas. Están anestesiadas. Anestesiadas por décadas oyendo: — Agradece que tienes trabajo.— No te metas en líos.— A tu edad no se empieza nada. Y poco a poco, sin darse cuenta, convierten el sueldo en identidad. No soy Juan.No soy María.Soy administrativo.Soy técnico.Soy funcionario.Soy empleado de… Y cuando te quitan ese apellido, te quedas desnudo. No porque no valgas.Sino porque nunca te enseñaron a verte fuera de ahí y aquí viene la bofetada cariñosa: Tú no eres tu puesto, tú eres lo que sabes hacer. Y sabes hacer mucho más de lo que crees. Solo que nadie te enseñó a ponerlo en valor.Nadie te explicó que tu experiencia puede convertirse en ingresos.Nadie te dijo que hoy Internet permite vender conocimiento, no solo fuerza de trabajo. Por eso esta frase es tan jodidamente importante: “Tu tranquilidad no viene de la nómina; viene de saber que si te sueltan, te sostienes.” No habla de hacerse rico.No habla de Lamborghinis.No habla de libertad financiera de Instagram. Habla de poder dormir, de poder decir: — Si pasa algo, no empiezo desde cero porque ya estoy construyendo. Y construir no significa grandes decisiones épicas, construir significa: * Empezar pequeño * Empezar torpe * Empezar sin aplausos * Empezar sin tenerlo todo claro Pero empezar. Si ahora mismo solo tienes una fuente de ingresos, no tienes estabilidad, tienes fe. Y la fe está bien para los domingos, para tu futuro, mejor tener opciones. Tu objetivo no es dejar tu trabajo, tu objetivo es dejar de ser rehén de tu trabajo. Son cosas muy distintas. Una es huida, la otra es estrategia. Y tú no necesitas huir, necesitas un plan sencillo: Crear algo tuyo, poco a poco, mientras sigues con tu vida normal. * Sin dramas. * Sin prisas. * Sin postureo. Un proyecto donde pongas lo que sabes.Lo que has aprendido durante años.Lo que a ti te parece normal, pero para otros es oro. Cuando tienes eso en marcha, ocurre algo mágico: * Empiezas a caminar distinto. * Respiras distinto. * Trabajas distinto. Porque ya no trabajas solo para sobrevivir, trabajas mientras construyes salida. Y esa sensación no la da ninguna nómina. Voy a decirte algo que quizá no te guste, pero te va a servir. Si hoy dependes al 100% de tu sueldo, no es porque seas tonto, no es porque seas vago, pero tampoco es porque no tengas talento. Es porque nadie te enseñó otra alternativa. Te educaron para encajar, no para crear.Te educaron para obedecer, no para diseñar tu vida. Y ojo, no lo hicieron por maldad. Tus padres hicieron lo mejor que sabían.Sus padres hicieron lo mismo.En su época, tener un empleo fijo era casi ganar la lotería. El problema es que el mundo cambió, pero el manual sigue siendo el mismo. Antes: Estudias.Trabajas.Te jubilas. Hoy: Estudias.Trabajas.Te reciclas.Te reestructuran.Te sustituyen.Te recolocan.Y si tienes suerte, te jubilas. La estabilidad de antes ya no existe, y aquí viene la parte importante: Si no creas tú tu estabilidad, nadie la va a crear por ti. La empresa mira por la empresa.La administración mira por la administración.El sistema mira por el sistema. Tú tienes que mirar por ti. Y mirar por ti no significa volverte antisistema ni quemar contenedores. Significa algo mucho más simple: tener una segunda pata. Una fuente de ingresos que no dependa de un jefe.Que no dependa de fichar.Que no dependa de pedir permiso. Solo con eso, ya estás en otra liga mental. * No necesitas ganar miles. * No necesitas facturar seis cifras. * No necesitas convertirte en influencer. Necesitas demostrarte algo muy concreto: Que puedes generar dinero fuera de tu trabajo. El día que ocurre eso, aunque sean 50 euros, algo se rompe por dentro. Se rompe la mentira de: — Yo no sirvo para esto.— Esto es para jóvenes.— Llego tarde.— No soy de tecnología. Todo eso cae cuando ves un ingreso creado por ti. No porque el dinero sea mágico. Sino porque demuestra algo mucho más potente: Que no dependes solo de una nómina. Y eso conecta directamente con la frase de hoy: Tu tranquilidad no viene de la nómina; viene de saber que si te sueltan, te sostienes. No se trata de odiar tu trabajo.No se trata de largarte mañana.No se trata de liarla parda. Se trata de dejar de estar desnudo. Porque ahora mismo, si mañana te dicen “hasta aquí”, tu única red es buscar otro sitio parecido. Eso no es libertad, eso es supervivencia con corbata. La tranquilidad real aparece cuando sabes que, pase lo que pase, tienes una base mínima creada por ti. Aunque sea pequeña.Aunque esté verde.Aunque todavía no sea estable. Pero es tuya. Y aquí viene el matiz importante: * No necesitas inventar nada. * No necesitas ser genio. * No necesitas una idea revolucionaria. Necesitas convertir lo que ya sabes en algo útil para otros. Porque sabes cosas, muchas más de las que crees. Años trabajando te han dado: Experiencia, criterio, tablas errores, soluciones. Eso tiene valor. El problema es que siempre te han dicho que solo tiene valor dentro de una empresa. Y eso es mentira, tiene valor fuera y mucho. Internet ha cambiado una cosa brutal: Ahora puedes ayudar a alguien que está a miles de kilómetros, y si le ayudas, te paga. Así de simple. No por tu tiempo, no por horas, no por calentar silla: * Por resultado. * Por transformación. * Por resolver un problema. Eso es sostenerte. Y sostenerte no es hacerte rico. Sostenerte es poder decir: — Si mañana pasa algo, no estoy vendido. Eso baja la ansiedad, el miedo, la sumisión. Y cuando baja eso, empiezas a pensar distinto, empiezas a tomar mejores decisiones y empiezas a moverte. No porque alguien te motive.Sino porque no quieres volver a sentirte atrapado. La mayoría de personas no cambian por inspiración, cambian por hartazgo. Y está bien. Si ahora mismo sientes una incomodidad rara leyendo esto, perfecto. * No la tapes. * No la maquilles. * No la racionalices. Úsala, porque esa incomodidad es una señal. Una señal de que sabes que depender solo de un sueldo no es buena idea. Aunque lleves años haciéndolo.Aunque te haya ido “bien”.Aunque estés acostumbrado. Lo cómodo no siempre es lo correcto. Y aquí viene lo más importante de todo: No necesitas hacerlo grande, necesitas hacerlo real. Un paso pequeño: * Aprender una habilidad digital sencilla. * Crear un contenido. * Compartir una idea. * Ofrecer ayuda concreta. Nada épico pero constante Porque la tranquilidad no nace del resultado final, nace de saber que estás construyendo algo. Y cuando construyes algo propio, aunque sea lento, ya no estás quieto. Y cuando no estás quieto, ya no estás muerto profesionalmente, estás vivo. Sostenerte no empieza con una empresa, tampoco con un logo y mucho menos con una web. Empieza con una decisión íntima: — Voy a crear algo mío, aunque sea pequeño. Y pequeño es pequeño. * Un espacio donde compartes lo que sabes. * Un canal donde explicas algo que dominas. * Un servicio sencillo que resuelve un problema concreto. Nada más. No hace falta que se vea bonito, que esté perfecto o que sepas todo. Hace falta empezar. Porque el primer objetivo no es ganar dinero, es demostrarte que puedes generar un ingreso sin pedir permiso. Ese momento lo cambia todo. No porque el importe sea grande, sino porque te rompe una creencia. La creencia de: — Yo solo valgo dentro de una empresa. Cuando alguien te paga directamente a ti, se cae esa mentira y ahí empieza tu verdadera tranquilidad. Por eso esta frase es tan importante: Tu tranquilidad no viene de la nómina; viene de saber que si te sueltan, te sostienes. No viene del contrato.No viene de la antigüedad.No viene del puesto. Viene de tener un sistema mínimo propio, algo que puedes empujar tú. Aunque al principio sea lento.Aunque sea torpe.Aunque no sepas bien lo que haces. Da igual, lo que importa es que es tuyo. Y ahora te hablo claro. Si llevas tiempo leyendo mis posts,

    4 min
  8. 🧱 Construir un activo digital propio para dejar de empezar desde cero cada mes

    JAN 26

    🧱 Construir un activo digital propio para dejar de empezar desde cero cada mes

    Construir un activo digital propio no es una moda, ni una promesa vacía, ni una frase bonita para redes sociales. Es una decisión, una forma distinta de mirar tu vida profesional y preguntarte si todo lo que sabes merece seguir dependiendo únicamente de tu tiempo. Puede que lleves años haciendo bien tu trabajo. Puede que nadie te haya dicho nunca que eso tiene valor fuera de tu puesto actual. Y, aun así, algo dentro de ti empieza a sospechar que hay otra manera de usar tu experiencia. Cuando empiezas a pensar en construir un activo digital propio, no lo haces porque quieras hacerte famoso, ni porque quieras volverte influencer, ni porque odies tu trabajo. Lo haces porque entiendes que depender de una sola nómina es frágil. Y porque, quizá sin saberlo todavía, ya tienes mucho más de lo que crees para empezar. Este episodio es una invitación a mirar con otros ojos lo que ya formas parte de tu día a día, a cuestionarte ciertas creencias y a descubrir que construir un activo digital propio puede ser mucho más sencillo, realista y posible de lo que ahora mismo imaginas. Sigue leyendo, porque lo que viene puede cambiar la forma en la que ves tu experiencia y tu futuro. 🧩 La frase que pone orden antes de empezar Antes de contarte ninguna historia. Antes de hablarte de nadie. Antes incluso de pensar en proyectos, plataformas o ideas. Necesitas agarrarte a una verdad incómoda. Una de esas que no quedan bien en Instagram, pero que explican por qué tanta gente se pasa la vida cansada. La verdad es esta: Tienes que construir un activo digital propio. Si no lo haces, cada mes vuelves a la misma rutina. Da igual que lleves veinte años trabajando. Da igual que seas bueno. Da igual que tengas experiencia. Si todo depende de tu tiempo…tu vida profesional es una rueda de hámster. Por eso la frase motivadora del episodio de hoy es esta: “Si no construyes un activo digital, cada mes vuelves a empezar desde cero.” No habla de hacerse rico. No habla de hacerse famoso. No habla de dejar tu trabajo mañana. Habla de algo mucho más simple. Habla de dejar de ser un eterno jornalero de tu propio tiempo. Habla de entender que construir un activo digital propio es pasar de alquilar tu vida a empezar a poseer una parte. Un activo digital propio es algo que sigues teniendo aunque hoy estés cansado.Aunque mañana no publiques.Aunque un mes no estés fino. Sigue ahí. Trabajando para ti. Y ahora que esto está claro… Déjame presentarte a alguien que empezó exactamente desde ese punto. 👤 La historia del protagonista Hay gente que no tiene un momento épico. Nada de rayos cayendo del cielo.Nada de “lo dejé todo y me fui a Bali”. Solo una sensación incómoda. La de mirar tu vida un martes cualquiera.A las diez y media de la mañana.Con el café ya frío. Y pensar: —“Esto está bien, pero no quiero que esto sea lo único para siempre”. Eso le pasó a Marta. Marta trabaja como auxiliar de farmacia desde hace más de veinte años. No es famosa.No tiene miles de seguidores.No sale en podcasts contando su historia. Pero hizo algo mucho más importante: Dejó de depender solo de su sueldo. 🔍 El punto de partida: muchos años haciendo bien su trabajo Marta conoce su farmacia como la palma de su mano. Sabe qué pedir antes de que falte.Sabe explicar un tratamiento sin asustar.Sabe calmar a alguien que entra nervioso. Lo hace en automático. Como te pasa a ti con lo tuyo. Y ese es el problema. Cuando algo lo haces fácil, crees que no vale. Hasta que un día te das cuenta de una cosa curiosa: La gente siempre le preguntaba a ella. No al farmacéutico.No al jefe. A Marta. —¿Esto cómo me lo tomo?—¿Esto es normal?—¿Qué me recomiendas para…? Sin darse cuenta, llevaba años enseñando. Gratis cada día. ⚡ La chispa que le hizo replantearse su futuro No fue una bronca. No fue un despido. Fue una conversación tonta con una clienta habitual. Una mujer mayor que le dijo: —“Menos mal que estás tú, porque yo con internet me lío y no entiendo nada”. Esa frase se le quedó dando vueltas. Porque Marta pensó: —“Si esta mujer no entiende nada, ¿cuánta gente más estará igual?” Y ahí apareció la pregunta peligrosa: —“¿Y si pudiera explicar todo esto fuera de la farmacia?” No para hacerse rica.No para dejar su trabajo mañana. Para crear ingresos recurrentes con su experiencia. Solo eso. 🛠️ Cómo empezó a construir su proyecto online paso a paso Sin logotipos.Sin web perfecta.Sin marca personal. Con una libreta. Apuntó las 30 preguntas más habituales que escuchaba cada semana. Luego las convirtió en pequeños textos. Después abrió una cuenta en Substack. Nada sofisticado. Un email sencillo.Un texto corto.Una explicación clara. Uno a la semana. Eso es todo. 📬 La decisión de compartir su conocimiento Marta no enseñaba medicina. Enseñaba: * Cómo entender un prospecto. * Cómo organizar una pequeña rutina de medicación. * Cómo evitar errores comunes. Cosas prácticas. Cosas reales. Gente como tú leyendo y pensando: —“Ah, vale. Ahora lo entiendo”. Ahí empezó todo. 🌱 El crecimiento progresivo sin dejar su trabajo Durante meses: Ingresos, casi cero. Y eso es normal. Pero cada semana: Un suscriptor nuevo.Otro más.Otro más. Hasta que un día activó una suscripción de pago. Barata. Para quien quisiera profundizar. Primer mes: 3 personas.Segundo: 9.Tercero: 22. Nada sexy, pero real. 📈 El momento en el que los ingresos dejaron de ser anecdóticos Cuando su proyecto empezó a cubrir la mitad de su alquiler. Ahí dejó de ser “curiosidad” Y pasó a ser “activo”. Un activo digital. Algo que trabaja incluso cuando ella duerme. Ahí entendió lo importante: dejar de depender de una sola nómina no es un sueño, es una consecuencia. 🚪 La transición final hacia su proyecto propio Marta no se fue corriendo. Aguantó con cabeza. Cuando su proyecto online superó su sueldo durante varios meses seguidos, habló con su jefe. Redujo jornada. Meses después, se fue. Sin drama. Sin discursos. Con calma. Si esta historia te suena cercana… No es casualidad. Porque no va de farmacias.Ni de Substack.Ni de internet. Va de esto: Tú sabes cosas. Y hay gente dispuesta a pagar por aprenderlas. 🎯 Qué puedes aprender tú de esta historia Voy directo. No romántico.No inspiracional barato. Real. Primera lección: No necesitas una idea brillante, necesitas una habilidad útil. Si hoy alguien te pide ayuda con algo… Eso ya es una pista. Si te escriben para preguntarte… Eso ya es otra pista. Si en tu trabajo eres “la persona a la que acuden”… Ahí hay negocio. Aunque ahora no lo veas. Segunda lección: No empieces pensando en dinero, empieza pensando en utilidad. Marta no se preguntó: “¿Cuánto ganaré?” Se preguntó: “¿A quién puedo ayudar?” El dinero vino después. Siempre viene después. Tercera lección: No tienes que dejar tu trabajo. De hecho, no deberías. Tu sueldo es tu mejor inversor. Es el que paga el alquiler mientras construyes. Es el que te permite avanzar sin ansiedad. Eso es jugar con ventaja. Cuarta lección: Un proyecto online no es una web bonita, es un activo digital. Algo que: Publicas una vez.Se puede vender mil veces. Eso cambia el juego. Y ahora viene lo importante. No lo que hizo Marta, sino lo que puedes hacer tú. 🚀 Cómo empezar tu propio camino Te voy a ahorrar años de prueba y error. Y no, no es sexy. Pero funciona. 🧩 Paso 1: Localiza tu activo oculto No busques “ideas de negocio”, busca respuestas a esto: * ¿Qué haces bien desde hace años? * ¿Qué te preguntan otras personas? * ¿Qué problema sabes resolver sin pensar demasiado? Si ahora mismo estás pensando: —“Yo no tengo nada especial”. Mal. Tienes experiencia. Y la experiencia bien empaquetada es dinero, siempre. 🧱 Paso 2: Ponlo por escrito No montes nada aún. Primero escribe. Un documento simple, con: * Problemas frecuentes * Errores comunes * Pasos básicos * Ejemplos reales Eso es tu materia prima. Sin humo, sin postureo y con realidad. 📬 Paso 3: Empieza a publicar Elige un sitio sencillo, Substack, por ejemplo. Publica una vez por semana contenido útil. Nada de discursos motivacionales. Ayuda práctica. El objetivo no es “ser famoso”, el objetivo es ser útil. 🔁 Paso 4: Repite La magia está aquí. Publicar.Esperar.Publicar.Esperar. Meses y no días. Si te prometen resultados en 30 días, huye. 💰 Paso 5: Añade una oferta Cuando ya ayudas, cuando ya tienes gente leyendo, es el momento: * Mentoría 1 a 1 * Mini curso * Servicio especializado Uno solo y simple. No veinte cosas. 🧠 Paso 6: Deja que crezca Al principio: ingresos pequeños. Luego: ingresos constantes. Después: ingresos que pesan más que tu nómina. Sin drama. Sin épica. Con cabeza. Si has leído hasta aquí y has pensado: —“Esto podría hacerlo yo”. No es casualidad, es señal. Y aquí es donde entro yo. Si quieres que revise tu experiencia, vea qué puedes convertir en activo digital y trace un plan sencillo y realista para, puedes pedirme una sesión 1 a 1. 👉 emarketersocial.info/calendario Sin presión. Sin discursos. Te digo claro si lo veo viable o no, y tú decides. 🙌 Gracias por creer que sí se puede Si has llegado hasta aquí, ya formas parte de una minoría. * La de las personas que, aunque tengan miedo, siguen leyendo. * La de las personas que, aunque duden, siguen buscando. * La de las personas que todavía no han tirado la toalla. Y eso dice mucho de ti. No estás aquí por casualidad. Estás aquí porque, en el fondo, sabes que tu vida no puede reducirse a repetir el mismo mes una y otra vez hasta jubilarte. * Sabes que tu experiencia vale. * Sabes que tu conocimiento tiene salida. * Sabes que podrías estar usando lo que ya sabes para algo más. Y eso es suficiente para empezar. No necesitas tenerlo todo claro, solo necesitas dar el primer paso. 🔗 Comparte este conteni

    9 min

About

Soy Toni Herrera y en este podcast te voy a traer cada semana una frase motivadora, una pequeña historia relacionada, y un mensaje claro para que tomes acción. Quiero que te inspires, sí, pero también que te muevas, que des esos pasos hacia la vida que mereces. Si tienes más de 45 años y crees que ya no tienes opciones para cambiar de rumbo, déjame decirte algo importante: nunca es tarde para empezar. No importa si eres funcionario, trabajas por cuenta ajena o estás desempleado, porque hoy en día tienes una alternativa real en internet para crear tu propio proyecto online y generar ingresos por ti mismo. toniherrera.substack.com