El tiempo no es la excusa real para no empezar algo propio, aunque es la más usada, la más cómoda y la que mejor suena cuando alguien te pregunta por qué todavía no has dado el paso. Funciona porque siempre hay algo de verdad en ella, los turnos existen, las obligaciones existen, el cansancio existe, y nadie puede discutirte eso desde fuera. El problema aparece cuando miras con honestidad a qué sí le encuentras hueco en esa misma semana que decías que no tenía espacio para nada más. Si algo de esto te resulta familiar, lo que viene a continuación te va a remover algo que llevas tiempo sin querer mirar del todo. El tiempo no es la excusa real para no empezar algo propio, es lo que hay detrás cuando miramos con honestidad Hay excusas que funcionan precisamente porque tienen algo de verdad, y la del tiempo es la más poderosa de todas porque nadie puede rebatirla desde fuera. Los turnos son reales, las obligaciones son reales, el cansancio al final del día es real, y todo eso ocupa espacio en la semana de cualquier persona que trabaja y tiene una vida. El problema no está en que la excusa sea falsa, está en que no es completa. Porque si miras con honestidad a qué sí le encuentras hueco en esa misma semana, casi siempre aparecen cosas que tampoco son urgentes y que sin embargo tienen su espacio reservado sin negociación. Eso no significa que estés haciendo algo mal, significa que cuando algo importa de verdad, el tiempo aparece, y cuando no aparece, merece la pena preguntarse si el problema es realmente la agenda. El tiempo no es la excusa real para no empezar algo propio cuando hay otras cosas a las que sí les encuentras espacio, y reconocer eso, aunque incomoda, es el único punto de partida honesto desde el que se puede tomar una decisión real. La frase de este episodio lo dice de una manera que no deja mucho margen para seguir mirando hacia otro lado. La frase que señala dónde está el problema de verdad Hay frases que te dan una salida y hay frases que te cierran todas las salidas de golpe. La de hoy es de las segundas, así que léela despacio: “Si cada mes dices que vas a empezar y no empiezas, el problema ya no es el tiempo, es el compromiso contigo.” Fíjate en lo que hace, que no va contra la gente que no tiene tiempo, va contra la gente que lleva meses encontrando tiempo para todo lo demás. No te dice que estás equivocado ni que eres un irresponsable, te dice algo mucho más incómodo: que si llevas meses sin empezar, ya tienes suficiente información para saber que el tiempo no es el problema real. El problema real es el compromiso, y el compromiso no es una emoción ni una motivación que aparece sola, es una decisión que se toma aunque no apetezca, aunque no sea el momento ideal, aunque haya otras cosas más cómodas que hacer. El tiempo no es la excusa real para no empezar algo propio cuando lo que falta es esa decisión, y eso es exactamente lo que la historia de hoy demuestra con una claridad que no necesita adornos. La historia de Bernardo y los dos años que pasó aplazando lo que ya tenía claro Bernardo tiene 56 años y lleva toda su vida adulta trabajando como bombero, más de tres décadas respondiendo emergencias, coordinando equipos bajo presión y tomando decisiones en situaciones donde los segundos importan de verdad. Es alguien que sabe perfectamente lo que es comprometerse con algo, porque en su trabajo no hay negociación interna, no hay “hoy no estoy de humor”, no hay margen para aplazar lo que tiene que hacerse ahora. Lo curioso es que esa misma persona llevaba dos años diciéndose que iba a empezar a compartir algo que había construido a lo largo de décadas: cómo funciona el miedo real y cómo se gestiona cuando tu cuerpo te pide que te quedes donde estás. Una idea valiosa esperando el momento que nunca llegaba No hablaba del miedo de los libros de autoayuda, hablaba del miedo concreto, físico y real que aparece en situaciones de alta presión, y de las herramientas que los bomberos usan para convertirlo en algo que pueden manejar en lugar de algo que los paraliza. Bernardo sabía que ese conocimiento tenía valor fuera del parque, se lo confirmaban las conversaciones constantes con personas de su entorno que le pedían orientación cuando se sentían bloqueadas ante una decisión importante. Tenía la idea, tenía la experiencia, tenía todo lo necesario para empezar. La excusa del tiempo que funcionó durante dos años Lo que decía que le faltaba era tiempo, y durante dos años eso fue suficiente para no hacer nada. Los turnos de veinticuatro horas, los días de guardia, el descanso necesario después de jornadas físicamente exigentes, todo eso era real y nadie podía discutírselo. Hasta que Bernardo empezó a notar algo incómodo: encontraba tiempo para otras cosas, para una serie, para quedar con amigos, para pasar ratos sin hacer nada en particular. La pregunta que no tenía buena respuesta Un compañero más joven le preguntó cuándo iba a escribir sobre gestión del miedo, porque llevaba meses escuchándole y pensaba que había algo valioso que muchas personas necesitaban. Bernardo le respondió que no tenía tiempo, y su compañero le dijo algo muy sencillo: “Bernardo, tú y yo sabemos que cuando algo es urgente, el tiempo aparece.” No era una verdad nueva, pero venía de alguien que le conocía bien, y eso fue suficiente para que algo cambiara. Un texto publicado sin esperar al momento perfecto Esa misma semana escribió su primer texto, no largo ni perfectamente elaborado, sino concreto: cómo funciona el miedo en situaciones reales y por qué las herramientas que usan los bomberos para gestionarlo también sirven fuera de una emergencia. Lo publicó sin más análisis, sin esperar la semana ideal, con exactamente lo mismo que había tenido durante dos años. La confirmación que tardó dos años en llegar En los días siguientes recibió mensajes de personas que le agradecían que alguien hablara del miedo de esa manera, sin edulcorarlo ni simplificarlo. Una de ellas le preguntó si hacía sesiones de orientación, Bernardo decidió que sí podía hacerlas, y de esa primera sesión salió algo que llevaba dos años aplazando: la confirmación de que el tiempo no es la excusa real para no empezar algo propio, porque cuando por fin se comprometió, el tiempo apareció en los mismos huecos donde antes no había nada que le pareciera lo suficientemente importante. ¿Qué puedes aprender tú de la historia de Bernardo? Lo que puedes aprender de Bernardo es que el tiempo no cambió cuando empezó, sus turnos seguían siendo los mismos, sus obligaciones seguían siendo las mismas, lo único que cambió fue la decisión de comprometerse de verdad. Puedes aprender que la excusa del tiempo funciona durante el tiempo que decides dejar que funcione, y que el día que dejas de usarla, el hueco que necesitabas estaba ahí desde el principio. Puedes aprender que el conocimiento que llevas años acumulando no necesita el momento perfecto para empezar a tener valor fuera de donde lo aplicas cada día, necesita una decisión, y esa decisión no la toma el calendario por ti. Puedes aprender que el tiempo no es la excusa real para no empezar algo propio cuando hay otras cosas en tu semana a las que sí les encuentras espacio, y que reconocerlo, aunque incomoda, es el único punto de partida desde el que se puede avanzar de verdad. ¿Cómo saber si el tiempo es tu excusa real o el problema de verdad? La prueba es sencilla y no requiere ningún análisis elaborado: mira tu última semana y anota a qué le encontraste tiempo aunque no fuera urgente. Si la lista tiene cosas, el tiempo existe, lo que falta no es la agenda, es la decisión de poner algo propio en ese espacio con la misma naturalidad con la que pones todo lo demás. Si llevas meses diciéndote que vas a empezar cuando tengas más tiempo, hazte la misma pregunta que cambió algo en Bernardo: ¿hay cosas en tu semana a las que sí les encuentras hueco aunque tampoco sean urgentes? Si la respuesta es sí, ya sabes que el tiempo no es la excusa real para no empezar algo propio, y eso, aunque incomoda, es la información más útil que puedes tener ahora mismo. Lo que puedes hacer hoy es elegir un hueco concreto en tu semana, no el ideal, uno real, y dedicarlo a escribir lo que ya sabes, a ordenar lo que llevas tiempo pensando, a dar el paso más pequeño posible hacia algo que existe solo en tu cabeza porque todavía no has decidido sacarlo de ahí. Da el primer paso conmigo Si has llegado hasta aquí es porque hay algo en esta historia que reconoces como tuyo, y ese reconocimiento ya es más de lo que tenías antes de empezar a leer. No necesitas tenerlo todo claro para hablar conmigo, necesitas exactamente lo contrario: hablar antes de seguir encontrando razones para esperar una semana más. Lo veo contigo, ordeno lo que tienes y encuentro el paso más concreto y más pequeño que puedes dar esta semana para dejar de aplazarlo. Una reunión 1 a 1, sin prisas, sin presión y con toda la cercanía que merece una decisión que llevas tiempo posponiendo. Reserva tu reunión 1 a 1 conmigo: 📆 emarketersocial.info/calendario ¡Un abrazote 🤗!Toni Herrera 🎩 eMarketerSocial This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit toniherrera.substack.com