Evangelio Pa' Llevar

Piedras Vivas

Con Piedras Vivas siempre puedes escuchar de Jesús hasta "pa llevar". Porque sabemos que la vida tiene sus ritmos y sus preocupaciones, pero creemos que nada de eso se escapa de la compañía de un Jesús que quiere caminar contigo desde donde estás y llenar de sentido cada espacio y momento de tu vida cotidiana. Aquí te ofrecemos una breve reflexión del evangelio del día para que la Palabra pueda iluminar todo tu día. Así que ya no tienes excusas, en el gym, en el coche, en la uni o en la capilla, Piedras Vivas te lleva el evangelio a donde estés

  1. 1D AGO

    "Fe que se atreve" - 3 de febrero (Marcos 5, 21–43)

    Padre Diego Paez Marcos 5,21–43 En aquel tiempo, Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla, y se reunió mucha gente alrededor de él.Entonces se acercó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo se echó a sus pies suplicándole con insistencia:«Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que se cure y viva». Jesús se fue con él, y lo seguía mucha gente que lo apretujaba.Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años; había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno; antes bien, iba de mal en peor.Al oír hablar de Jesús, se le acercó por detrás entre la gente y tocó su manto, pensando: «Con solo tocar su ropa quedaré curada».Inmediatamente se secó la fuente de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en medio de la multitud y preguntó: «¿Quién ha tocado mi ropa?».Sus discípulos le decían: «Ves que la gente te apretuja, ¿y preguntas quién me ha tocado?».Pero él seguía mirando alrededor para ver a la que lo había hecho. La mujer, asustada y temblorosa, sabiendo lo que le había ocurrido, se acercó, se echó a sus pies y le dijo toda la verdad.Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad». Todavía estaba hablando, cuando llegaron unos de casa del jefe de la sinagoga diciendo: «Tu hija ha muerto. ¿Para qué molestar ya al Maestro?».Pero Jesús, sin hacer caso de lo que decían, dijo al jefe de la sinagoga: «No tengas miedo; basta que creas». Y no permitió que nadie lo acompañara, fuera de Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.Llegaron a la casa del jefe de la sinagoga y vio el alboroto, y a los que lloraban y gritaban mucho.Entró y les dijo: «¿Por qué alborotan y lloran? La niña no ha muerto; está dormida».Y se burlaban de él. Pero él, echándolos fuera a todos, tomó consigo al padre y a la madre de la niña y a los que lo acompañaban, y entró donde estaba la niña.Tomándola de la mano, le dijo: «Talitá kum», que significa: «Niña, a ti te digo, levántate».La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años.Quedaron fuera de sí llenos de estupor. Jesús les insistió mucho en que nadie lo supiera, y les dijo que dieran de comer a la niña.

    7 min
  2. JAN 28

    "Semillas del Reino" - 28 de enero (Marcos 4, 1-20)

    Padre Diego Paez Marcos 4, 1-20 De nuevo comenzó Jesús a enseñar a la orilla del lago. La multitud que se reunió para verlo era tan grande que él subió a una barca en el lago y allí se sentó, mientras toda la gente se quedaba en la orilla. Entonces se puso a enseñarles muchas cosas por medio de parábolas y, como parte de su instrucción, les dijo: «¡Pongan atención! Un sembrador salió a sembrar. Sucedió que, al esparcir él las semillas, una parte cayó junto al camino, llegaron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, sin mucha tierra. Esas semillas brotaron pronto porque la tierra no era profunda; pero cuando salió el sol, las plantas se marchitaron y por no tener raíz se secaron. Otra parte de las semillas cayó entre espinos que, al crecer, ahogaron las plantas y no dieron fruto. Pero las otras semillas cayeron en buen terreno. Brotaron, crecieron y produjeron una cosecha que rindió hasta treinta, sesenta y cien veces más. »El que tenga oídos para oír, que oiga», añadió Jesús. Cuando se quedó solo, los doce y los que estaban alrededor de él hicieron preguntas sobre las parábolas. Él contestó: «A ustedes se les ha concedido conocer el misterio del reino de Dios; pero a los de afuera todo les llega por medio de parábolas, para que »“por mucho que vean, no perciban;    por mucho que oigan, no entiendan;no sea que se conviertan y sean perdonados”.»¿No entienden esta parábola? —continuó Jesús—. ¿Cómo podrán, entonces, entender las demás? El sembrador siembra la palabra. Algunos son como lo sembrado junto al camino, donde se siembra la palabra. Tan pronto como la oyen, viene Satanás y les quita la palabra sembrada en ellos. Otros son como lo sembrado en terreno pedregoso: cuando oyen la palabra, de inmediato la reciben con alegría, pero como no tienen raíz, duran poco tiempo. Cuando surgen problemas o persecución a causa de la palabra, enseguida se apartan de ella. Otros son como lo sembrado entre espinos: oyen la palabra, pero las preocupaciones de esta vida, el engaño de las riquezas y muchos otros malos deseos entran hasta ahogar la palabra, de modo que esta no llega a dar fruto. Pero otros son como lo sembrado en buen terreno: oyen la palabra, la aceptan y producen una cosecha que rinde treinta, sesenta y hasta cien veces más».

    8 min

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