Hay algo que observo una y otra vez, tanto en consulta como en mi proceso personal: la importancia de conocernos con honestidad. No para juzgarnos ni quedarnos atrapados en la culpa, sino para poder elegir distinto. Es un hecho que, a día de hoy, todos hemos vivido eventos traumáticos que condicionan nuestra forma de relacionarnos y, en muchos casos, nuestra manera de estar y percibir la vida. Pero eso no significa que tengamos que vivir desde el trauma eternamente. El trauma condiciona, pero no está destinado a gobernarnos para siempre. Y es ahí donde entra en juego la importancia de tomar conciencia y, por supuesto, la importancia de elegir el cambio. Pero ¿por qué es tan importante la toma de conciencia? Esto, más allá de la espiritualidad, tiene una explicación lógica: nuestra mente, para ahorrar energía, funciona a través de automatismos. Igual que cuando conduces y no estás atento a cada movimiento; lo haces porque está integrado. El problema no es que existan automatismos. El problema es vivir dominados por ellos. Cuando sacamos a la luz ese entramado invisible que opera desde el inconsciente —esa red silenciosa que dirige nuestras decisiones, reacciones y vínculos— se abre algo fundamental: la posibilidad de elegir, la posibilidad de cambiar tu historia. Elegir si quiero seguir pensando así. Elegir si quiero seguir actuando desde ese lugar. Elegir, incluso, una nueva forma de percibir el mundo. Tomar conciencia no es algo inalcanzable y, menos aún hoy, con tantas herramientas a nuestro alcance. Es una decisión disponible para todos. Pero ojo: no todos vienen a ello, y está bien. Incluso esas personas, desde su inmovilidad, movilizan a otros. Vivimos en un mundo dual; no podemos obviarlo. Todo tiene su cometido, aunque nuestra mente lógica a veces no lo entienda. Para mí, este trabajo interno no es una nueva corriente ni una forma de vestir o parecer, sino una oportunidad para dejar de vivir desde el sufrimiento y el condicionamiento. Mi lema es claro: la TRANSFORMACIÓN es POSIBLE. Creo que me moriría si no creyera en esto firmemente, y mi propio cambio de vida es una gran prueba de ello. Hoy quiero terminar este podcast lanzando una de las preguntas más incómodas pero reveladoras que puedes hacerte en cualquier momento de tu vida. Porque a veces no necesitamos hacer más, sino parar, preguntarnos y ser muy valientes y honestos con la respuesta. ¿Desde qué lugar hago lo que hago? No desde lo que digo. No desde lo que me cuento cada día. Eso sería puramente mental. Sino desde el lugar interno real que me mueve. ¿Lo hago desde el miedo a quedarme solo? ¿Desde la necesidad de que me quieran o me reconozcan? ¿Desde la culpa? ¿Desde la carencia? Tomar conciencia implica dejar de contarnos historias y empezar a decirnos la verdad. No siempre es cómodo, pero te prometo que siempre es liberador. Gracias por estar.