Todo el palpitar de una canción

Roberto Sánchez Huerta

"Todo el palpitar de una canción" es un programa de radio y podcast donde nos encontramos con la música mexicana y el bolero. Conducido por Roberto Sánchez Huerta, propone desentrañar los antecedentes, vivencias, sueños y el íntimo palpitar detrás de cada canción. Aquí cada tema es un ser vivo. A través de la palabra como hilo conductor, el programa descubre anécdotas, contextos y conexiones inesperadas. Una invitación a la complicidad de la pasión por la música. Programa transmitido por Radio México Internacional (IMER) Miér 12 h. Rt: Vie 22 h Suscríbete y escucha los nuevos episodios.

Episodes

  1. May 19

    Todo el palpitar de COMPAY SEGUNDO

    De niño ayudaba a su abuela Ma' Regina —una esclava liberta que vivió 115 años— a prender los puros. No con encendedor, sino con fósforo de madera o una laminita de cedro. Así aprendió Compay Segundo el respeto por el tabaco y la paciencia de los oficios lentos. Su nombre verdadero era Máximo Francisco Repilado Muñoz. Nació en 1907, en Siboney, Cuba. Fue ferroviario, tabaquero y músico. Pero lo de músico se le daba tan bien que, a los 15 años, ya había compuesto "Yo vengo aquí". Más tarde, mientras trabajaba torciendo tabaco en una fábrica de La Habana, inventó el armónico: una guitarra de siete cuerdas que nadie más toca en el mundo. "Compay" es diminutivo de compadre. Y "Segundo" se lo puso su socio Lorenzo Hierrezuelo para formar el dúo "Los Compadres". El Primero era Lorenzo; el Segundo, él. Y así se quedó para siempre. Tuvo un primer amor, Macusa. La familia de ella le negó la mano, pero él nunca la abandonó: le escribió una canción, y con las ganancias la ayudó hasta el final de sus días. Trabajó en la tabacalera hasta bien entrados los 70 años. Lo llamaban al teléfono de la fábrica para ofrecerle tocar en fiestas y conciertos, y él pedía permiso, se cambiaba de ropa y salía a hacer lo que más le gustaba. La fama internacional le llegó tardísimo. A los 90 años, el guitarrista Ry Cooder lo invitó a formar parte del Buena Vista Social Club. El disco ganó un Grammy, el concierto en Carnegie Hall se volvió legendario, y la película de Wim Wenders inmortalizó a aquellos ancianos que cantaban como dioses. El éxito más grande de Compay, "Chan Chan", lo compuso a los 80 años. Cuatro acordes, una historia de amor entre Juanica y Chan Chan, y un ritmo que ha dado la vuelta al mundo. Los japoneses lo cantan en español. Los mexicanos lo bailamos en cada fiesta. Y él, cuando volvía a Siboney, se metía al mar con todo y ropa, del gusto de regresar. Fumaba puros hasta el último día. Decía que el secreto de la longevidad era "no hacer caso, no correr, y trabajar poquito". Murió en La Habana el 13 de julio de 2003, a los 95 años. Datos que te van a sorprender: Su abuela, una esclava liberta, vivió 115 años y le enseñó el arte de encender un habano. Trabajó en una fábrica de tabaco hasta los 70 años, mientras ya era músico famoso en Cuba. Inventó un instrumento musical único: el armónico de siete cuerdas. Su canción "Chan Chan" la escribió a los 80 años y es el himno no oficial del son cubano. Escucha este episodio. Te va a saber a Cuba, a tabaco y a memoria. Porque, como cantaba Compay: "Es mejor vivir así".

    37 min
  2. May 12

    Todo el palpitar de AGUSTIN LARA

    Le tenía pavor a la muerte desde niño. A los pocos años, jugando béisbol con su hermano Joaquín, una pelota le pegó en la cabeza y lo mató al instante. Agustín lo vio. Desde entonces, nunca más quiso hablar de funerales, ni visitar cementerios, ni siquiera nombrar a quienes se iban. Sin embargo, paradójicamente, Agustín Lara compuso algunas de las canciones más tórridas, desgarradoras y melancólicas del siglo XX.  Vivió entre burdeles, cabarets y cárceles. Tocaba el piano por cuatro pesos al día en un restaurante llamado Salambó, donde la dueña le rentó un cuarto porque sabía que vivía en una vecindad.En ese lugar conoció a una joven de ojos grandes, boca pequeña y pies diminutos: Maruca Pérez, que cantaba tangos como nadie. Ella se convirtió en la primera intérprete de Agustín Lara y, juntos, hicieron historia al presentarse por primera vez en una estación de radio: la XEB, la emblemática "Estación del Buen Tono", que hoy sigue al aire con más de un siglo de vida. Aquella transmisión duró media hora; les regalaron una polvera a ella y una cigarrera a él.Maruca murió muy joven, pero Agustín pagó por décadas su tumba, con flores y un farolito siempre encendido. Los restos de Agustín Lara descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres, bajo una estatua que alguna vez fue robada y recuperada, y un epitafio que él mismo escribió casi treinta años antes de morir: “Mis pobres manos, alas quebradas”. Escucha el episodio completo y descubre la historia de Agustín Lara.

    42 min

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"Todo el palpitar de una canción" es un programa de radio y podcast donde nos encontramos con la música mexicana y el bolero. Conducido por Roberto Sánchez Huerta, propone desentrañar los antecedentes, vivencias, sueños y el íntimo palpitar detrás de cada canción. Aquí cada tema es un ser vivo. A través de la palabra como hilo conductor, el programa descubre anécdotas, contextos y conexiones inesperadas. Una invitación a la complicidad de la pasión por la música. Programa transmitido por Radio México Internacional (IMER) Miér 12 h. Rt: Vie 22 h Suscríbete y escucha los nuevos episodios.