Comenzamos el programa planteando lo siguiente: ¿ves la vida desde tu sillón como si fuera un espectáculo, tal vez una farsa, o quizá como un mundo de posibilidades y caminos? Hoy, cita con tres rebeldes (de izquierda a derecha en la foto generada por IA). El joven que anduvo perdido un tiempo para acabar entregado al cristianismo, Agustín de Hipona, el filósofo maldito de Mayo del 68, Guy Debord, y el pensador satírico que supo reírse y encontrar contradicciones en los filósofos "vendehúmos" de su época, Luciano de Samósata. Enric F. Gel nos habla en "Pensemos fuerte" de Agustín de Hipona, un filósofo trascendental que representa la transición o la fusión entre los clásicos y los teólogos cristianos, un puente entre la Antigüedad clásica y la era cristiana. San Agustín fue un rebelde en su juventud que tiene mucha obra, pero hoy nos detendremos en dos sermones inéditos atribuidos a él que se han descubierto recientemente, textos que analizan un pasaje de la Biblia que habla de espíritus y que incluso plantea si una bruja puede llegar a tener más poder que Dios. ¿Qué dirá Agustín a todo esto? Vico nos trae de vuelta al presente. En concreto, nos situamos en el germen de un movimiento que derivaría en las protestas de Mayo del 68 con un filósofo marxista considerado en la época como maldito, Guy Debord, quien desde luego ni era un brujo ni tenías poderes especiales, pero sí supo anticipar lo que hoy vivimos. En su obra "La sociedad del espectáculo", publicada en 1967, el francés clava punto por punto la sociedad del presente. "No experimentamos la realidad, dirá Debord, la consumimos en diferido a través de una pantalla". ¿Te suena? Te lo contamos en "Ágora 3.0". Al final entramos en el territorio de la duda con Daniel Tubau y su "Skepsis, atrévete a dudar", que hoy nos habla de Luciano de Samósata, el mayor humorista de la época grecolatina que también fue un gran filósofo de la Antigüedad y menos valorado de lo que merecería, en opinión de nuestro colaborador. A través de ingeniosos diálogos, Luciano quitó la careta a los filósofos farsantes, destapó su arrogancia y señaló sus incoherencias retratándolos como charlatanes que vendían virtudes de cara al exterior, pero que en el ámbito privado tenían otra cara más mezquina. Veremos cómo este pensador no ha sido el único en emplear la sátira para hacer filosofía. Y tú, ¿crees que la sátira y el humor restan seriedad a los planteamientos? Escuchar audio