Un Mensaje a la Conciencia

ahp@conciencia.net (Hermano Pablo y Carlos Rey)

Populares programas de 4 minutos que comienzan con una anécdota o historia y terminan con una aplicación moral y espiritual. Se han transmitido de lunes a sábado durante más de 40 años. Actualmente se difunden más de 4 mil veces al día en 30 países en la radio, la televisión y la prensa, y ahora via Internet en Conciencia.net.

Episodes

  1. MAR 9

    Fundador y prócer dos veces

    (Natalicio de Francisco del Rosario Sánchez) Francisco del Rosario Sánchez nació en Santo Domingo el 9 de marzo de 1817, durante los últimos años del período colonial conocido como la «España Boba». No se sabe cuándo comenzó su relación con Juan Pablo Duarte, pero se cree que fue después de 1838 debido a que Sánchez no figuró entre los fundadores de la sociedad secreta «La Trinitaria». Pero aquel joven mulato posteriormente se hizo miembro de esa organización patriótica, se ganó la confianza de Duarte y pasó a ser el segundo jefe del movimiento. A mediados de 1843, perseguido por el General Charles Hérard, Sánchez se dirigió de Los Llanos a Santo Domingo, cruzó a nado el río Ozama para avisar a Duarte, y logró evadir la persecución haciendo correr el rumor de que había muerto a causa de una enfermedad repentina. Desde su escondite, donde asumió la dirección del movimiento independentista como resultado del exilio de Duarte, Sánchez, con la colaboración de Matías Ramón Mella y Tomás de Bobadilla, redactó el Manifiesto de Independencia, que se publicó el 16 de enero de 1844. De ahí que la noche del 24 de febrero los conspiradores lo eligieran Comandante de Armas con el rango de coronel, reconociendo así su jefatura política y militar, y acordaran que Sánchez presidiera la Junta de Gobierno que había de dirigir los destinos de la república naciente. A las once de la noche del 27 de febrero, los revolucionarios se reunieron en la Puerta de la Misericordia, y desde allí se lanzaron a ocupar el baluarte de El Conde. Fue así como en la madrugada del 28, Sánchez, de apenas veintisiete años de edad, izó la bandera nacional al amparo del lema «¡Dios, Patria y Libertad!» El golpe se consumó rápida y pacíficamente, pero una vez que se proclamó la independencia, se organizó la Junta Central Gubernativa en lugar del Comité Insurreccional, se impusieron en la nueva Junta los representantes del sector social más influyente, y resultó electo presidente Tomás de Bobadilla en lugar de Francisco del Rosario Sánchez. En junio de 1861, habiendo proclamado unilateralmente el entonces presidente Pedro Santana la reincorporación de la República Dominicana a España con la que los dominicanos renunciaban a su soberanía nacional, Sánchez, a pesar de encontrarse gravemente enfermo, organizó una invasión por el territorio haitiano, pero finalmente cayó en una emboscada de las fuerzas del gobierno, fue herido, tomado prisionero y condenado a muerte. Consagrado por la historia como fundador y prócer de la República dos veces, murió fusilado el 4 de julio en el cementerio de San Juan de la Maguana.1 Gracias a Dios, cuya preeminencia Sánchez y sus compañeros trinitarios reconocieron en el lema nacional, todos podemos disfrutar de la libertad por la que dio su vida aquel prócer dominicano. Es que a fin de que pudiéramos ser verdaderamente libres, Dios invadió este mundo al enviar a su Hijo Jesucristo a que consumara pacíficamente nuestra independencia del reino del Maligno.2 Cristo fue traicionado, tomado prisionero, herido y condenado a muerte. Murió crucificado y fue sepultado como nuestro Prócer divino, pero resucitó y hoy está a la derecha del Padre como nuestro Soberano victorioso, ofreciéndonos libertad espiritual y eterna a todos los que nos apropiemos de ella. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net 1 Frank Moya Pons, Manual de historia dominicana, 13a ed. (Santo Domingo: Editora Corripio, 2002), pp. 274,278-80,289,339,342-43; Enciclopedia Virtual Dominicana En línea 18 julio 2008. 2 Jn 3:16; 8:32,36; 1Jn 5:19-20

    4 min
  2. 1D AGO

    «Mi padre viudo se casó con una joven»

    En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos: «Mi padre se casó con una joven treinta y ocho años menor que él. Ella no permite que él se relacione con sus hijos de su primera esposa, que ya falleció, o sea, mi madre....   »Recientemente operaron de urgencia a mi hermano menor.... Estuvo muy grave, y... mi padre no quiere ir a visitarlo.... Me sentí muy mal cuando me enteré de todo esto: Se me subió la tensión arterial y necesité atención médica. »No sé qué decirle a mi padre.... Como esto está perjudicando mi salud, he dejado de hablar con él; pero no sé qué hacer de ahora en adelante.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: »Quisiéramos que su situación no fuera común, pero lo es. Hay hombres que se sienten tan solos y temerosos de vivir y morir en la soledad que están dispuestos a abandonar todo lo demás en su vida para evitar quedarse solos. Al parecer, su padre es uno de esos hombres. »Lamentamos tener que informarle que no hay nada en absoluto que usted pueda decirle a su padre que cambie la situación. Él ha tomado una decisión, y ni las palabras ni la salud de usted harán que cambie de parecer.... »Sin embargo, no hay ninguna norma bíblica ni legal que obligue a su padre a que siga cuidándolos ahora que llevan tantos años de ser adultos. De hecho, en los siglos pasados era común que las hijas (en particular) se casaran, se mudaran lejos y no volvieran jamás a verse ni a comunicarse con los padres. Las vías de transporte y las comunicaciones modernas contribuyen a que esto parezca absurdo en la actualidad, pero en aquel entonces se aceptaba como algo común y corriente. »Por muy difícil que parezca creerlo, la causa de su alta presión arterial y de sus otros problemas de salud no es su padre. La causa es más bien su enojo e indignación. Comprendemos por qué está enojada, y sin duda se justifica que así se sienta. Sin embargo, cuando usted opta por aferrarse al enojo, está eligiendo perjudicar su propia salud. »No esperamos que usted algún día comprenda o apruebe lo que ha hecho su padre. Sin embargo, usted puede tomar la decisión de perdonarlo y desprenderse de él. Puede llegar a ser muy difícil perdonar estando tan herida, pero Dios puede darle la fuerza sobrenatural para hacerlo. »Jesucristo, mientras colgaba en una cruz, optó por perdonar a quienes lo estaban matando. Y le pidió a Dios, su Padre, que hiciera lo mismo, diciendo: “Padre, perdónalos”.1 De entre todas las personas que han vivido en este mundo, Jesús fue el único que jamás pecó, y sin embargo fue torturado y matado. Tenía derecho a estar enojado y aun a vengarse, pero renunció a ese derecho y eligió perdonar.» Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 765. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net 1 Lc 23:34

    4 min
  3. 2D AGO

    Una fundadora magnánima

    (Antevíspera del Día Internacional de la Mujer) Tenía veintitrés años cuando quedó huérfana de padre. Por eso ella y doña Paula, su progenitora, se trasladaron a su hacienda de Tonchalá. Llegó a poseer fincas y dinero, pero no tuvo esposo ni tuvo hijos. Se dedicó más bien a hacer obras de caridad. Según cuentan, fue promotora de la libertad de los esclavos, y en Tonchalá siempre había comida para los hambrientos y posada para los caminantes. Los trabajadores de la comarca le pedían de continuo que fuera la madrina de sus hijos. Cuando quedó huérfana de madre tuvo que encargarse de la administración de la hacienda, y bajo su cuidado aumentaron los ganados y fructificaron los cultivos. Debido a su magnanimidad, a los vecinos del valle de Guasimales, a la izquierda del río, se les ocurrió que tal vez ella estuviera dispuesta a donarles unos terrenos con el fin de construir capilla y casas a su alrededor, es decir, para fundar un nuevo pueblo. No es que quisieran aprovecharse de ella. «Es que a ella el corazón se le salía por las manos, y los colonos quisieron recoger un poco de ese corazón», comenta el historiador santandereano Gustavo Gómez Ardila en su obra titulada Cúcuta para reírla (Escenas de su historia).1 Así que fueron a su hacienda para pedirle que les donara los terrenos necesarios. —¿Está doña Juana? —preguntaron los vecinos a la criada que salió a recibir a la comitiva. La doña los hizo pasar, escuchó su petición y a los tres días les informó que había decidido donarles media estancia de ganado mayor. Fue así como el 17 de junio de 1733 se firmó la escritura de donación, y a ese acto la historia lo considera como la fundación de Cúcuta, Colombia. «El alcalde de Pamplona... se trasladó a Tonchalá para protocolizar la escritura... [y] comprobar [entre otras cosas] que doña Juana Rangel de Cuéllar, a pesar de sus ochenta y cuatro años, estaba en sus cabales [y] que no se le corría la teja ni sufría de pérdida de la memoria, no fuera a suceder que después se arrepintiera de lo donado, alegando que no se acordaba de la firma aquella», concluye Gómez Ardila.2 Así como aquellos vecinos de doña Juana percibían que «a ella el corazón se le salía por las manos», y por eso «quisieron recoger un poco de ese corazón», también a nosotros nos conviene reconocer que nuestro Dios es un Padre amoroso que quiere darnos lo que necesitamos, y que sólo hace falta que se lo pidamos. Jesucristo su Hijo lo afirmó en el Sermón del Monte al decir: «Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a quienes se las pidan! [Así que] pidan, y Dios les dará.»3 Sin embargo, nos animó no sólo a que le pidamos a Dios, sino también a que demos a los demás con generosidad, como lo hizo doña Juana, siguiendo así el ejemplo del Padre celestial. «Den a otros, y Dios les dará a ustedes —enseñó Jesús—.... Con la misma medida con que ustedes den a otros, Dios les devolverá a ustedes.»4 Pidámosle entonces a Dios lo que necesitamos nosotros, y démosles a otros lo que necesitan ellos, y comprobaremos que ¡también a Dios «el corazón se le sale por las manos»! Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net 1 Gustavo Gómez Ardila, «Y ahora sí: ¡Doña Juana!», Cúcuta para reírla (Escenas de su historia) En línea 6 julio 2019. 2 Ibíd. 3 Mt 7:11, 7 DHH 4 Lc 6:38 DHH

    4 min
  4. 3D AGO

    «Yo me caso con cualquiera»

    (8 mar: Día Internacional de los Derechos de la Mujer) ¡Caramba!, quiero casarme, aunque mi mamá lo sienta; porque paso de los treinta y yo no quiero quedarme. Yo estoy ya por colocarme; pero de cualquier manera, sin andar con más espera ni más vuelta al pensamiento, yo estoy ya por casamiento y me caso con cualquiera. Cansada estoy de esperar y me moriré de vieja esperando esta pareja con quien me quieren casar, que del cielo ha de bajar: blanco, noble y millonario, de un talento extraordinario, buen mozo, muy elegante, que toque el piano y que cante más bonito que un canario. Mi mamá culpa ha tenido que llegara yo a esta edad sin esa felicidad de tener un buen marido; porque a ella le ha cogido con que debo ser casada con ministro o embajada de Alemania o [de] Inglaterra cuando aquí en nuestra tierra no valemos casi nada. . . . . . . . . . . No quiere que tenga amores, ni quiere que al parque vaya, porque no falta canalla entre los visitadores, ni por los alrededores de casa pisa varón; porque dizque todos son unas aves de rapiña que se llevan a las niñas como a paloma un gorrión. . . . . . . . . . . Envidia me causa ver miles mujeres casadas, que están muy bien colocadas por no ponerse a escoger, pues el mucho pretender y ese orgullo mal fundado no da ningún resultado; pero ni luce ni cabe donde todo el mundo sabe del pie [del] que uno ha cojeado. . . . . . . . . . . Así es que quiero casarme con el hombre que me cuadre, y no con el que mi madre por esposo quiera darme; pues yo no quiero quedarme como otras que están penando, que por estar esperando casarse con un sultán, vistiendo santos están y en las iglesias cantando.1 Por algo será que estas simpáticas décimas escritas en Santiago de los Caballeros el 29 de septiembre de 1904 las dedique el autor cibaeño Juan Antonio Alix a la juventud alrededor del mundo. Es que, como bien dice el refrán que cita el dominicano Alix en su dedicatoria, «en todas partes se cuecen habas». Vale la pena aclarar que Alix sin duda exagera a propósito al representar a la mujer de estas décimas como quien está dispuesta a casarse con cualquiera. En realidad, lo que apasiona a la tal mujer es casarse con el hombre que quiera ella misma y no con el que quiera su mamá. De modo que no se trata de mofarse de la condición de la mujer sino de considerarla, reconociendo que Dios la creó con libre albedrío para que ella, cuando alcanzara la madurez necesaria, dirigiera su propio destino. Pero más vale que toda mujer se valga de esa libertad no sólo para resolver su estado civil, determinando así su destino matrimonial, sino también para resolver su estado espiritual, determinando así su destino eterno. Pues la relación que podamos o no tener con un cónyuge es transitoria, mientras que la que tengamos o no tengamos con Dios es permanente, y por eso tiene consecuencias eternas. Lo paradójico del caso es que Dios, mejor que nadie, sabe «del pie del que uno ha cojeado», y sin embargo quiere tener una relación íntima con cada uno de nosotros. Y a diferencia del anhelado marido de la mujer de estas décimas de Alix, Dios sí bajó del cielo, enviando a su Hijo Jesucristo a fin de mostrarnos su amor incondicional para que, con sólo buscarlo, pudiéramos comenzar a disfrutar de una feliz relación con Él para siempre. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net 1 Juan Antonio Alix, «Lamentaciones», en Poesía y Teatro, Colección Pensamiento Dominicano, Vol. I (Santo Domingo: Banco de Reservas, 2008), pp. 310-12 En línea 15 septiembre 2015.

    4 min
  5. 4D AGO

    «Belleza y docilidad de las indias yucayas»

    (8 mar: Día Internacional de los Derechos de la Mujer) A comienzos del siglo dieciséis, «había en Santiago [de los Caballeros, conocido entonces como Santiago de Jacagua,] “80 de a caballo”, que eran los vecinos principales, poseedores de caballos. Parece que pasear a caballo con una persona era gran prueba de amistad. Esta costumbre aún se conserva en Santiago.»1 «Por otra parte, el impacto de la belleza y docilidad de las indias yucayas en el elemento masculino español del Santiago de la época parece haber sido extraordinario. Así vemos que cuando Antonio Flores, Alcalde Mayor de la Vega, quiso quitarle a Pablo Hernández una india yucaya, “éste la trajo a Santiago y hasta se casó con ella...” »Fue muy sonado el dramático caso del distinguido vecino de Santiago, Alonso de Sandoval, que, enamorado de una esclava de Bartolomé Rodríguez, de la Concepción de la Vega, fue acusado de mandarlo a acuchillar por un esclavo negro. Dicen los documentos textualmente “que aquella india le pesaba mucho”. »También andaban detrás de las indias yucayas en Santiago el vecino de la villa Alonso Pérez Herrero, quien le cambió a Sancho de Salcedo una nombrada Olaya; Alonso García, minero de Ayllón, en Guaurabo, que le compró a Belalcázar, a Catalinilla; García Gallego, que obtuvo otra yucaya de Juan de Zamora y la traspasó, después, a Ruiz de Tapia; Diego Morales, que compró a Elvira; Marcos y Juan Méndez, que compraron a Juanica; Francisco de Ceballos, distinguido vecino, que compró a Leonorica; y Gonzalo Núñez, que compró a otra india yucaya de la que no se da el nombre. »Para terminar, es interesante llamar la atención sobre que los españoles de Santiago convivieron maritalmente, y hasta se casaron, con estas indias yucayas, las cuales, por lo que puede deducirse de las noticias de la época, provocaron una gran conmoción en aquella “sociedad de hombres solitarios” que fue la de la Conquista. »Abundante sangre de estas impresionantes mujeres debe correr por las venas de los santiagueros de hoy... Tal vez sea ésta la causa de que las “indias santiagueras” sean tan fascinantes... todavía.»2 ¡Qué lamentable situación la que se vivía en la isla Española, hoy República Dominicana, durante la época de la Conquista que nos describe el historiador dominicano Carlos Dobal! Aquellos presuntos «caballeros» de Santiago llegaban a poseer y a «conquistar» a sus mujeres o futuras esposas de igual forma en que poseían y domaban a sus preciados caballos. Al tal Alonso de Sandoval no le pesaba tomar como esclava a una mujer, privándola de su libertad y tratándola igual que a uno de sus caballos; por el contrario, lo que le pesaba era que esa indígena le perteneciera a otro hombre, tanto que mandó matarlo para poder quedarse con ella. Para él y sus «caballeros de armas», casarse con cualquiera de esas «indias» era hacerles un gran favor, ya que tenían el poder para obligarlas a vivir con ellos sin los beneficios del matrimonio. Y para colmo de males, todo eso lo hacían como presuntos «cristianos», a pesar de que fue Cristo quien nos dio la regla de oro, que nos manda que, en todo, tratemos a los demás tal y como queremos que nos traten a nosotros... lo cual incluye a toda mujer, cualquiera que sea su condición social.3 Gracias a Dios, ya hace bastante que no aprobamos, como sociedad, aquellos valores retrógrados de los conquistadores... Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net 1 Carlos Dobal, Santiago en los albores del siglo XVI: El solar de Jacagua (Santo Domingo, Universidad Católica Madre y Maestra, 1985), p. 81. 2 Ibíd, pp. 74,75. 3 Mt 7:12; Gá 3:28

    4 min
  6. 5D AGO

    «Descubrí que él era casado, pero yo ya estaba embarazada»

    En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos: «Hace diecisiete años, conocí al padre de mi hija. Después de un tiempo de haber tenido una relación con él, descubrí que era casado, pero ya estaba embarazada y me costó dejarlo. »Años después, recibí a Cristo como mi Salvador. He intentado dejar a este hombre, pero no puedo, a pesar de que ya no vivimos juntos. Lo extraño... y cuando nos vemos, sólo para que él me dé las cosas para su hija, sufro en silencio. »¿Qué hago? No logro olvidarme de él, y él sigue con su familia.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: »Ojalá que a estas alturas esté dispuesta a reconocer que hace diecisiete años este hombre le mintió y la engañó. Al mismo tiempo, él estaba mintiéndole a la esposa, y es probable que haya seguido mintiéndole a ella desde entonces. Él ha demostrado que no es digno de confianza y que no tiene nada de integridad. Cuando usted piensa en las razones por las que lo ama, ¿recuerda la falta de honradez y la capacidad que él tiene para seguir mintiendo durante todos estos años? »Nos entristece saber lo que su hija ha tenido que afrontar. ¡Ella no hizo nada malo! Usted tomó la decisión de tener relaciones sexuales con un hombre que le estaba mintiendo, y él tomó la decisión de serle infiel a la esposa, pero la hija suya no hizo nada para merecer semejante caos en su vida. Ella es la inocente víctima de las acciones de padre y madre. »Su hija la tiene a usted como su ejemplo más cercano. ¿Acaso quiere que ella viva como ha vivido usted? Cada día le está mostrando cómo permitir que un hombre la maltrate y le quite su autoestima. »Usted dice que ha intentado dejar a este hombre, pero no puede, a pesar de que ya no viven juntos. Hay algunas razones por las que eso pudiera ser cierto. La razón más probable es que él aún esté manipulándola para obtener lo que él desea. Otra razón posible es que usted tenga un historial de tomar decisiones basadas en sus emociones en vez de su capacidad de razonar. Si usted permite que la guíen sus sentimientos, seguirá siendo manipulada por este hombre el resto de su vida. »La felicitamos por convertirse en seguidora de Cristo. El asistir a la iglesia, leer la Biblia y orar son disciplinas espirituales que pueden darle más fuerza y ayudarla a ponerle punto final a la relación con este hombre. Cuando nos comunicamos con Dios con regularidad, Él nos ayuda a tomar decisiones que nos convienen aunque no sean fáciles. Él no deja de velar por nuestro bienestar.1» Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 884. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net 1 Ro 8:28

    4 min
  7. 6D AGO

    El machismo y el SIDA

    La mujer apenas podía contener las lágrimas. Estaba contándoles su historia a oficiales del Seguro Social. Era la misma historia de muchas mujeres como ella, una historia que es drama y que es, a la vez, tragedia. Se llamaba Rosario Servín, y tenía treinta y nueve años de edad. Vivía en una de las grandes capitales de América Latina, era viuda y tenía seis hijos. Su esposo había muerto de SIDA, y ella también estaba infectada. Rosario acababa de perder su casa, que era la única herencia, además de la enfermedad, que le dejó su esposo. Tales casos representan una epidemia. Miles y miles de mujeres pueden contar la misma historia. Casadas con un hombre machista, deben aguantar pacientemente todo lo que él haga. El esposo, que tiene todas las mujeres que quiere, vive en completo abandono y se enferma de SIDA. La mujer no se atreve a decir una sola palabra, ni a preguntar cuántas mujeres tiene ni a ensayar la menor protesta. Lo aguanta todo pacientemente, pidiéndole a Dios que su esposo cambie, pero en vez de cambiar él le transmite a ella el virus mortal. Se cuenta que cuando Hernán Cortes conquistó México, los príncipes aztecas le traían lotes de hasta veinte muchachas vírgenes para que escogiera la que más le gustara, y distribuyera a las restantes entre sus capitanes. Esa es parte de nuestra herencia. Con la proliferación del machismo, de la lujuria y del pisoteo cínico de las normas divinas del sexo y del matrimonio, ¿cómo no van a haber en las Américas millones de casos de SIDA? Tenemos quinientos años de «civilización» en nuestros países de habla española. ¿Y a qué hemos llegado? Lo que salta a la vista es un enorme desmoronamiento moral, espiritual, económico y político. ¿Qué es lo que falta en nuestra sociedad? Falta algo que la civilización no ha podido darnos. Falta algo que la cultura no ha podido darnos. Incluso, falta algo que la religión tampoco ha podido darnos. Falta Dios introducido en cada fibra de nuestra vida. Falta una relación personal con el Señor Jesucristo. Cristo puede entrar en nuestra vida desalojando de nosotros todo lo que es malo. Él puede regenerarnos y limpiarnos, y hacer de nosotros —de cada hombre y cada mujer que se entrega a Él— una nueva persona. Cristo, y no la religión, es lo que salva. Dejémoslo entrar en nuestro corazón. Ese será el principio de una nueva vida. Dejemos que entre hoy mismo. Él quiere ser el Señor de nuestra vida. Hermano Pablo Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net

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