Rutas y ratas

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Hace unos meses encontramos el manuscrito de un desconocido escritor en la familia. En 1961 cruzó España de norte a sur en un Citroen 2CV que había comprado dos años antes en Vigo. Sólo sabemos que la gastronomía era el tema alrededor del cual viajaba, y que se gastaba unas cincuenta pesetas de media en comer, algo más de la mitad de un jornal de la época. No pudimos resistir y, este verano, hemos decidido coger un coche, y un puñado de restaurantes de calidad en los que nos gastaremos menos de 30 euros por persona, para repetir el viaje del misterioso artista, más de sesenta años después. Diez etapas de norte a sur. Diez sabrosos episodios para entender un país alrededor de la mesa o la barra.

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  1. Aug 11

    E09 Sanlúcar de Barrameda

    Seguimos de ruta. Vamos por la A-44 (Autovía de Sierra Nevada) hasta Jaén, luego pillamos la A-92 hasta Sevilla y la A-4/A-480 hasta Sanlúcar. Unos 290-300 km, autovía casi entera. Pasamos por la Vega de Granada entre huertas y chopos, con Sierra Nevada de fondo por el retrovisor. De ahí a la depresión Bética y campiña jienense-cordobesa: cultivo intensivo, olivar dominante hasta donde alcanza la vista. Nos cruzamos con el valle del Guadalquivir a la altura de Sevilla: el paisaje cambia a vega fluvial, cultivos de regadío. Aljarafe sevillano y Corredor Verde del Guadiamar: colinas suaves, olivos, viñas; el corredor conecta ecológicamente Doñana con Sierra Morena, hasta las Marismas del Guadalquivir en el tramo final, cerca de Lebrija, donde el paisaje se abre en horizontes casi infinitos de marisma, arrozales y salinas Sanlúcar creció como propiedad. Desde el siglo XV fue el señorío personal de los duques de Medina Sidonia (los Guzmán), que la convirtieron en su capital y base económica desde el primer tercio del siglo XVI. Eran dueños literales del puerto, del paso de la barra del Guadalquivir (cobraban peaje a los barcos que entraban y salían hacia las Indias) y de buena parte de la actividad económica de la villa. El palacio ducal que hoy es reclamo turístico se construyó explícitamente como demostración de poder ante la propia población. Sanlúcar vivió su momento de máxima relevancia como puerta de salida al Atlántico -de ahí Elcano y Magallanes en 1519- precisamente porque Sevilla, río arriba, tenía el monopolio comercial pero no podía dar salida directa a barcos grandes; Sanlúcar hacía de antesala obligada. Pero ese privilegio dependía por completo de una decisión política ajena a la villa, y así como llegó, se fue: cuando el calado del Guadalquivir se hizo insuficiente para el tonelaje creciente de los barcos, el tráfico se desplazó a Cádiz —oficialmente en 1717, aunque de facto ya desde 1680—, y Sanlúcar (como Sevilla) quedó relegada a un papel secundario. La lectura heterodoxa: el "esplendor" de Sanlúcar nunca fue autónomo, fue subsidiario de una geografía fluvial y de una decisión de la Corona; en cuanto la logística cambió, la ciudad se quedó con el patrimonio pero sin la función económica que lo había generado.

    E09 Sanlúcar de Barrameda

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Hace unos meses encontramos el manuscrito de un desconocido escritor en la familia. En 1961 cruzó España de norte a sur en un Citroen 2CV que había comprado dos años antes en Vigo. Sólo sabemos que la gastronomía era el tema alrededor del cual viajaba, y que se gastaba unas cincuenta pesetas de media en comer, algo más de la mitad de un jornal de la época. No pudimos resistir y, este verano, hemos decidido coger un coche, y un puñado de restaurantes de calidad en los que nos gastaremos menos de 30 euros por persona, para repetir el viaje del misterioso artista, más de sesenta años después. Diez etapas de norte a sur. Diez sabrosos episodios para entender un país alrededor de la mesa o la barra.