Repasamos la leyenda de Chuck Norris: de las artes marciales al cine de acción, sus sagas más míticas y el fenómeno que lo convirtió en icono. En una nueva entrega del programa Prohibido contar ovejas de esRadio, bajo la dirección de Felipe Couselo y acompañado por las voces expertas de Juanma González y Dani Palacios, se rinde un vibrante homenaje a la figura de Chuck Norris. El programa no solo explora su trayectoria cinematográfica, sino que reivindica su papel como un icono cultural indiscutible que encarna los valores de la justicia y la determinación que tanto escasean en la narrativa contemporánea, a menudo perdida en estériles ambigüedades morales. La charla comienza analizando el origen del mito: Carlos Ray Norris. Antes de ser una estrella de la pantalla, Norris fue un auténtico maestro de artes marciales, forjado en el servicio militar y ganador de múltiples campeonatos. Los tertulianos destacan la creación de su propio arte marcial, el Chun K*k Do, cuyos preceptos de superación personal y respeto recuerdan a una suerte de Mr. Wonderful con la capacidad de propinar patadas giratorias. Este trasfondo de legitimidad física es lo que, según los expertos, le diferencia de otros actores que simplemente interpretaban a tipos duros; Chuck Norris era, en la vida real, el hombre que veíamos en pantalla. El punto de inflexión en su carrera fue, sin duda, su enfrentamiento con Bruce Lee en la película The Way of the Dragon. Rodada en el Coliseo de Roma, esta escena se ha convertido en una pieza fundamental del cine de acción. A partir de ahí, Norris encadenó éxitos en los años 70 como A Force of One o Good Guys Wear Black, donde empezó a definir su estilo: un héroe solitario, parco en palabras pero de una rectitud moral inquebrantable. El programa subraya cómo Norris logró rodearse de repartos secundarios de lujo, con nombres como Anne Archer o James Franciscus, elevando el nivel de unas producciones que ya mostraban su enorme potencial en taquilla. Sin embargo, fue en la década de los 80, bajo el sello de la mítica Cannon Films de Menahem Golan y Yoram Globus, cuando Norris alcanzó su cénit. Con la trilogía de Missing in Action, interpretando al coronel James Braddock, Norris dio voz al sentimiento de patriotismo y a la necesidad de restañar las heridas de la Guerra de Vietnam. En un análisis puramente liberal y valiente, el programa señala cómo esta saga influyó decisivamente en el giro que dio Sylvester Stallone a su personaje de Rambo, pasando de la angustia existencial de la primera entrega al heroísmo revitalizador de las secuelas, muy en la línea del espíritu de la era Reagan. Otro hito comentado es Delta Force, donde Norris compartió pantalla con una leyenda del calibre de Lee Marvin. La película es descrita como una obra maestra del género de comandos, capaz de mezclar el drama de un secuestro terrorista con la acción más espectacular. Los tertulianos resaltan la capacidad de Norris para mantenerse como un héroe sin fisuras, un faro de integridad frente al caos. A diferencia de los héroes vulnerables que llegarían después, como el John McClane de Die Hard, Chuck Norris representaba un ideal de perfección y seguridad que resonaba con fuerza en el público de la época. El resumen no olvida su transición a la televisión con Walker, Texas Ranger en los años 90. Esta serie permitió que una nueva generación conociera a Norris, no solo como un luchador, sino como una figura paterna y mentora que defendía la ley y el orden en el corazón de Texas. El éxito de la serie en canales como Antena 3 o Telemadrid cimentó su estatus de leyenda viva, culminando años más tarde en el fenómeno de internet de los Chuck Norris facts, los cuales el propio actor abrazó con humor, demostrando una inteligencia y cercanía admirables. Finalmente, el programa concluye que Chuck Norris es mucho más que un actor de serie B; es el representante de un cine que no pedía perdón por defender el bien frente al mal. Su legado, que incluye desde sus hitos en las artes marciales hasta su estelar aparición en The Expendables 2, sigue vivo como un recordatorio de que la fuerza y la virtud son, en última instancia, los pilares sobre los que se construye el verdadero mito del héroe occidental.