Campo Abierto

Ion Colino

Sección sobre ecología y medio natural de la mano de Ion Colino, Gerente del Centro de Agricultura Ecológica y Granja Escuela Areitz Soroa en Galdames.

  1. 4d ago

    Contra el desmantelamiento del campo: ¿Llega a tiempo la nueva Ley Alimentaria vasca?

    El Gobierno Vasco ha puesto sobre la mesa el nuevo proyecto de Ley de Agricultura, Alimentación y Gastronomía Vasca, una iniciativa que busca actualizar un marco normativo que llevaba 16 años sin tocarse. En un momento crítico de presión sobre el campo, esta ley pretende reconocer al sector agrícola como estratégico, además de potenciar el relevo generacional, la producción local y la rentabilidad. Sin embargo, surge la gran pregunta: ¿llega a tiempo para evitar la desaparición del medio rural? "Las décadas de desmantelamiento son ya casi irreversibles" A pesar de que las medidas que blindan y ayudan a recuperar el tejido agroalimentario son bienvenidas, expertos del sector como Ion Colino, especialista en agricultura ecológica, advierten de que la gravedad de la situación actual va más allá de lo que una ley puede plasmar. "El papel todo lo aguanta y está muy bonito, pero para solucionar este tinglado dudo mucho que se solucione por muchas leyes que se pongan", asegura de forma tajante, recordando que "las décadas de desmantelamiento que llevamos ya son quizás irreversibles". Para que este proyecto no se quede en papel mojado, el sector reclama que las propuestas sean profundas, de rápida puesta en práctica y de cumplimiento total. Una de las grandes asignaturas pendientes radica en eliminar las barreras burocráticas, unas trabas que restan vitalidad y quitan las ganas tanto a los jóvenes que quieren integrarse como a los profesionales veteranos que necesitan actualizar sus explotaciones a las nuevas tecnologías. "La administración lo va a tener difícil porque ella misma ha montado todo este tinglado", señala Colino, sembrando dudas sobre la capacidad real de las instituciones para simplificar los procesos. El peligro de la dependencia económica y el "salvavidas" de las subvenciones Otro de los puntos calientes del borrador es la tendencia histórica de la administración a recurrir a las ayudas económicas como único motor de resistencia. Si bien el dinero es fundamental para iniciar los proyectos, se advierte del peligro de "inflar" el sector a base de subvenciones temporales. "Cuando el dinero se acaba, se acaba la subvención y el negocio se acaba", se lamenta el experto. El verdadero reto no es solo económico, sino de modelo: la agricultura debe asentarse sobre un tejido social importante. Es urgente cambiar el enfoque educativo: se debe valorar la cultura del esfuerzo de la economía familiar agrícola y entender que el campo es un modo de vida que protege nuestra salud y el ecosistema. Hacia una verdadera transformación: Precios justos y Kilómetro 0 El proyecto de ley también pone el foco en la necesidad de alcanzar precios justos y equilibrar unos márgenes comerciales tradicionalmente estrechos, una problemática que afecta con especial dureza al sector ecológico. Para lograrlo, los productores instan a ir más allá de los eslóganes y de las campañas de cara a la galería con el Kilómetro 0. Se propone una reforma estructural que revitalice el caserío vasco y recupere su esencia diversificada (donde se combinaba la huerta con el ganado), en lugar de la tendencia actual impulsada por la falta de rentabilidad, que está "desvirtuando el caserío para convertirlo muchas veces en un agroturismo, dejando la tierra poco a poco". El debate está abierto. La ley inicia su andadura con el reto mayúsculo de demostrar si es una herramienta real de transformación o simplemente un nuevo parche burocrático para un sector que ya no puede esperar más.

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  2. Jun 17

    Cómo saber si tu suelo está sano con solo observarlo

    El sector agrícola actual parece tener la necesidad de someterlo todo a constantes analíticas. Sin embargo, en entornos naturales y abiertos, las variables pueden ser tan impredecibles que los datos puramente empíricos se quedan cortos. Por ello, la observación vuelve a posicionarse como la herramienta clave. Las plantas nos dicen si los suelos no van bien, y aprender a reconocer sus señales nos aporta una información general mucho más valiosa que la de cualquier analítica tradicional. Plantas indicadoras de fertilidad y degradación Nuestros antepasados poseían una sabiduría basada en el entorno que hoy en día se está perdiendo en favor de la química. Ciertas plantas silvestres que crecen de manera espontánea en la huerta o jardín revelan de forma inmediata la calidad de la tierra: Suelos fértiles: La presencia de plantas muy comunes como la ortiga, el trébol y el llantén es un indicador inequívoco de que nos encontramos ante un terreno rico y fértil. Suelos degradados: Si en el terreno comienzan a proliferar especies como la argoma, la retama, el brezo, el gordolobo o la correhuela, el diagnóstico es claro: el suelo está degradado, agotado y no tiene apenas vida. Aunque este tipo de suelo pueda estar nutritivamente bien, los nutrientes no se ponen a disposición de las plantas. A estas especies se las conoce como "las buenas hierbas de los terrenos incultos", ya que su función natural es, precisamente, trabajar para recuperar la tierra. El color de la tierra también habla A nivel visual, el propio color del sustrato ofrece pistas muy valiosas sobre su composición principal: Amarillo: Indica que nos encontramos ante una tierra de carácter calcáreo. Rojo: Es el color característico de los suelos arcillosos. Pardo: Revela una tierra muy franca, equilibrada y excelente para el cultivo. Negro y esponjoso: Lo más probable es que se trate de turba. Aunque no tiene un poder fertilizante como tal, es magnífica para facilitar que las raíces de las plantas funcionen correctamente. Bichos en el suelo: ¿Aliados o enemigos? La presencia de fauna visible en la tierra es otra de las grandes señales de salud. Cualquier tipo de bicho, en su equilibrio, es bueno para el suelo. De hecho, existe una dependencia mutua en el ecosistema: si no existen los que llamamos "malos", los "buenos" no pueden vivir, ya que los depredadores subsisten gracias a ellos. La aparición de lombrices, arañas o cucuruchas (bichos bola) es una excelente noticia, ya que estos microorganismos son los que ponen a disposición de nuestras plantas los nutrientes. Incluso las hormigas cumplen una función de diagnóstico, ya que actúan como indicadores de que puede haber pulgones en alguna planta cercana, permitiéndonos actuar en consecuencia. En definitiva, aunque la tecnología esté muy avanzada, no siempre es capaz de solucionar o explicar las complejas interacciones que ocurren entre las plantas, el suelo y los microorganismos. Por ello, la clave del éxito en el campo actual radica en cualificar, no cuantificar tanto.

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  3. Jun 10

    El auge de los acolchados para proteger los cultivos frente al cambio climático

    El clima está cambiando y la agricultura se ve obligada a evolucionar con él. Tras décadas donde la norma impuesta por la revolución agrícola de 1950 era subsolar, triturar y dejar la tierra completamente expuesta a la intemperie, las intensas lluvias y las sequías estivales actuales obligan a rescatar técnicas tradicionales. Ion Colino, gerente del centro de agricultura ecológica Areitz Soroa de Galdames, explica en el espacio Campo Abierto la necesidad de proteger el suelo mediante los acolchados (o mulching), una práctica en plena expansión. La falta de protección de los campos agrícolas tiene consecuencias devastadoras a nivel estatal. Colino pone sobre la mesa una cifra alarmante: "En España se pierden hasta 1.500 millones de toneladas de tierra al año por no proteger la tierra". Lo grave de este proceso es la asimetría temporal entre la destrucción y la regeneración. "Lo que a la naturaleza le cuesta producir entre 100 y 1.000 años, es decir, simplemente un par de centímetros de tierra, nos lo cargamos rápidamente", advierte el experto. El acolchado surge precisamente para frenar la evaporación del agua y evitar la erosión masiva del suelo, favoreciendo la creación de humus estable. ¿De qué se componen los acolchados? No cualquier material es idóneo y cada uno aporta propiedades diferentes al ecosistema del suelo: Restos de cocina: Son muy accesibles para el ámbito doméstico. Se pueden usar todo tipo de materiales vegetales, pero no se debe utilizar ni pescado ni carne. Su descomposición es inocua y aporta una excelente fertilidad. Viruta de madera (chirlora): Funciona muy bien porque genera un "reventón bacteriano" que fertiliza el suelo, aunque Colino pide precaución a largo plazo: "No hay que basarse constantemente en echar chirlora porque las relaciones de nutrientes (carbono-nitrógeno), si no están equilibradas, nos pueden bloquear nutrientes". Restos de poda anual: Setos o arbustos cortados a no más de 10 centímetros cubren y protegen el suelo de forma óptima. La hierba (La reina de la materia orgánica): Para el gerente de Areitz Soroa, la mejor opción es la hierba fresca sin segar (sin semillas). Se descompone rápido, no crea bloqueos y equilibra los nutrientes de forma idílica para los microorganismos del suelo. El peligro de la sobreprotección y la fermentación Aunque el aporte de materia orgánica es clave, un exceso puede ser contraproducente. La regla de oro es no crear espesores de más de 15 centímetros para evitar entrar en procesos de fermentación. La fermentación actúa como un caldo de cultivo para hongos y enfermedades, pero además genera un problema invisible: las emanaciones de CO2. Aunque las plantas son sumideros naturales de dióxido de carbono, cuando la capa es excesiva y fermenta, el gas se dispara. "Cuando nos pasamos de 2.000 partes por millón de CO2, las plantas mueren, se amarillean", aclara Colino. Por ello, la pauta correcta es clara: "Poco, pero constante". Compostaje en superficie y siembra directa Otra de las claves para mantener la salud de la huerta es el llamado compostaje en superficie. Al recoger cultivos como repollos, nabos o rábanos, se debe aprovechar todo lo que no se come. "Cuando cortemos, no debemos de extraer la raíz, porque la raíz estructura la tierra", señala. Dejar el resto del material vegetal en el suelo nutre de forma pasiva el terreno. Esta filosofía, aplicada a grandes extensiones agrícolas en zonas como Álava, Navarra o Burgos, se conoce como rastrojera. En lugar de retirar o quemar la paja tras cosechar el trigo o la cebada, esta se deja en el suelo para propiciar la riqueza microbiana, abriendo paso a la siembra directa. Contra la falsa creencia de que este método reduce la productividad, Colino es tajante: "Cada vez hay más adeptos de la siembra directa. La producción va creciendo o se mantiene", concluyendo que mantener los estratos del suelo en su posición, sin rotabatos, es el camino más sencillo y fértil para el futuro de la agricultura.

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  4. Jun 3

    Frente al asfalto bosques urbanos

    El asfalto de las ciudades y la escasez de espacios verdes actúan como un multiplicador térmico que intensifica las altas temperaturas, una realidad cada vez más habitual y frecuente en nuestra región. Ante este escenario, la sección Campo Abierto del programa EgunOn Bizkaia analiza una solución clave para amortiguar el impacto del cambio climático en los entornos urbanos: los bosques urbanos. Ion Colino comparte su visión sobre cómo repensar el diseño de nuestras ciudades, superando la actual falta de planificación y conectividad entre las áreas verdes. Ciudades más amables y frescas en relación con la naturaleza Hasta ahora, la planificación urbana se ha centrado mayoritariamente en la eficiencia energética de los edificios. Sin embargo, la arquitectura y el paisajismo contemporáneos están abriendo camino hacia un modelo diferente, cuyo objetivo es "hacer ciudades más dulces y más habitables con la relación con la naturaleza", ideal para combatir las islas de calor. Actualmente, las zonas verdes disponibles suelen funcionar únicamente como válvulas de escape desconectadas de la rutina diaria. El verdadero cambio estructural pasa por integrar corredores florales y bosquetes directamente en la trama urbana. "El bosque también es paisajísticamente precioso y nos vamos a encontrar con un montón de bichillos, animales... que nos van a equilibrar el ecosistema urbano". Ejemplos internacionales de éxito: De Milán a Melbourne La viabilidad de estos proyectos para mitigar las temperaturas extremas ya cuenta con referentes internacionales consolidados. Por un lado, Milán destaca por su célebre bosque vertical, una iniciativa donde árboles y múltiples variedades de plantas se instalan directamente en las fachadas de los edificios. Por otro lado, Melbourne se posiciona como la ciudad pionera en la implantación de cubiertas y tejados verdes. Estas soluciones arquitectónicas y de paisajismo no solo mitigan el calor y el frío extremo, sino que involucran a los seres vivos para equilibrar el ecosistema urbano, controlando de forma natural plagas comunes como insectos o roedores. El reto de la normativa local La aportación verde no debe limitarse únicamente a las instituciones públicas; los ciudadanos también muestran interés en sumar vegetación frente al calor a través de sus balcones y ventanas. No obstante, este impulso particular choca frecuentemente con las limitaciones de las ordenanzas de las comunidades de vecinos y las normativas municipales. Para que la integración de árboles de gran envergadura o zonas arbustivas en azoteas y terrazas sea viable, "esas normativas tienen que partir de los ayuntamientos para que faciliten que las nuevas reestructuraciones de los edificios contemplen que el bosque puede llegar a ser viable". Este cambio normativo resulta indispensable para avanzar hacia un entorno urbano que reduzca de forma drástica la huella de carbono dejada por materiales tradicionales como el hormigón y el acero.

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  5. May 27

    El legado negro del Lindano en Bizkaia: una herida medioambiental que sigue abierta

    El lindano (hexaclorociclohexano) evoca una de las épocas más oscuras en la historia medioambiental del País Vasco. Aunque hoy en día está estrictamente prohibido en Europa y la OMS lo considera una sustancia cancerígena, durante las décadas de los 70 y 80 se fabricó de manera habitual en diversas plantas de Bizkaia, como Barakaldo y Erandio. Las consecuencias de aquellos vertidos incontrolados en el suelo y los ríos siguen estando muy presentes en la actualidad. Ion Colino, especialista del Centro de Agricultura Ecológica Areitz Soroa, ha analizado en los micrófonos de Radio Popular este problema crónico, recordando que, tras casi un cuarto de siglo desde que se iniciaron las labores de limpieza, "todavía sigue habiendo una vigilancia por parte de las instituciones porque el problema no se ha solucionado". Un modelo industrial ineficiente con un residuo "casi radiactivo" El verdadero drama del lindano no radicaba únicamente en el producto puro utilizado como pesticida, sino en los isómeros (alfa y beta) generados durante su producción. Colino califica aquel tejido industrial como un "modelo bastante poco eficiente", puesto que para producir una sola tonelada de lindano puro se generaban entre 8 y 10 toneladas de productos altamente tóxicos. Al carecer de valor comercial, estos restos se mezclaban con la tierra y se depositaban en vertederos incontrolados o en lugares escondidos aposta para ocultar el problema a la ciudadanía. La peligrosidad de estos residuos es tal que el experto los equipara en comportamiento a un "residuo radiactivo", cuya degradación es extremadamente lenta y difícil de erradicar. "Había mucha gente que incluso no era consciente de que estaba cosechando verduras en terrenos contaminados con este producto", lamenta Colino, señalando cómo el tóxico pasaba de la tierra a las cosechas, y de ahí directamente a las personas. Celdas de confinamiento bajo vigilancia activa La concienciación institucional no llegó hasta la década de 1990, momento en el que se inició una intensa lucha social, especialmente en Barakaldo y Erandio, focos originarios de las empresas Bilbao Chemicals e Inquinasa. Para mitigar el desastre, se construyeron celdas de aislamiento donde se confinaron miles de toneladas de tierra contaminada; infraestructuras que hoy se ubican en zonas como el monte Argalario o en las inmediaciones de la ampliación del aeropuerto de Loiu. Sin embargo, Colino advierte que "todavía no se sabe cómo van a reaccionar incluso esas celdas" a largo plazo, manteniendo la incertidumbre sobre el ecosistema. Contaminación crónica en los ríos de Bizkaia El problema persiste de forma subterránea y fluvial. Los grupos ecologistas denuncian año tras año la aparición de índices elevados de esta sustancia en los ríos vizcaínos. Esto se debe a que las lluvias provocan lixiviados que arrastran el lindano de las zonas no controladas hacia los acuíferos, demostrando que una parte importante de este legado tóxico sigue sin estar localizada. La necesidad urgente de un cambio de modelo agrícola A día de hoy, la ciencia no ofrece una solución tecnológica definitiva para depurar por completo los suelos afectados. Por ello, desde el ámbito ecologista se insiste en que la única vía para evitar futuras catástrofes pasa por una transformación radical de los métodos de producción. Esta problemática actual proviene de la denominada "Revolución Verde" posterior a la Segunda Guerra Mundial, cuando la industria química explosionó para maximizar el rendimiento agrícola sin medir los impactos ambientales. Para Colino, "es inminente que cambiemos el modelo agrícola a modelos más suaves, de perfil más bajo, donde los productos que se utilicen sean ecológicos". El experto concluye que la transición debe apostar por la rigurosidad, limitando el uso de químicos a momentos muy específicos y bajo dosis estrictamente controladas, extendiendo esta responsabilidad no solo a la agricultura a gran escala, sino también a la jardinería y al ámbito doméstico.

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  6. May 20

    El Tomate, el rey de la huerta

    El tomate es, sin duda, el rey de las huertas veraniegas y el protagonista indiscutible tanto en los terrenos tradicionales como en los huertos urbanos de los balcones. Sin embargo, en la cornisa cantábrica, su manejo requiere de cierta destreza. Como explica Ion Colino, de Areitz Soroa, en los micrófonos de Radio Popular-Herri Irratia, "el tomate no se ha adaptado bien todavía; lleva aquí desde el siglo XVI, pero en nuestra zona, donde hay bastante humedad, sigue siendo una planta delicada". Tras un arranque de mayo complicado, las previsiones de buen tiempo abren ahora la ventana perfecta para su cultivo. La importancia de elegir variedades testadas Para asegurar el éxito de la cosecha sin recurrir a tratamientos químicos agresivos, la clave principal reside en la selección de la semilla. Colino aconseja huir de las variedades de tipo delicatessen por la gran cantidad de cuidados que conllevan y apostar firmemente por variedades locales o testadas en nuestra comunidad. Una de las opciones más recomendadas por el experto es el San Michel (de Iparralde). "No es un tomate grande, pero funciona muy bien, es crujiente, sabrosísimo y ofrece una explosión de sabores", destaca. Junto a él, sobresalen otras opciones clásicas y resistentes a enfermedades como la Echavaleta, el Huevo de Toro, el Tres Cantos, el Marmande o el Corazón de Buey. Para los que buscan algo diferente, el Evergreen se presenta como una alternativa ideal que se consume directamente en verde. Una hoja de ruta preventiva contra los hongos El clima húmedo del Cantábrico es el caldo de cultivo ideal para las enfermedades fúngicas. Para combatirlas en la agricultura ecológica, el secreto es la anticipación mediante una hoja de ruta cada 15 días, priorizando productos de bajo perfil para no dañar el suelo ni los microorganismos que existen en él. El primer hongo en aparecer suele ser el Oidio, reconocible como una pelusa blanca. Para este caso, el tratamiento idóneo es el azufre. Tras el Oidio o la Alternaria, puede llegar la Phytophthora infestans (Mildiu), que tiñe el tallo de negro. "Si llega el Mildiu, el tomate ya estaría perdido", advierte Colino, por lo que la prevención es vital. En este sentido, el uso de bicarbonato, la cola de caballo (rica en cobre) o depredadores naturales como la Trichoderma y el Bacillus subtilis son excelentes aliados. Respecto a las soluciones tradicionales, el experto lanza un aviso: aunque el famoso caldo bordelés (sulfato de cobre con cal hidratada) está admitido en la agricultura ecológica, un uso habitual y excesivo termina contaminando el suelo y matando las bacterias beneficiosas. Como truco final, aconseja utilizar esencia de pino, que ayuda a fijar los tratamientos en la planta y hace que resistan mucho mejor a la lluvia. Paciencia ante todo: el calendario manda La ansiedad por plantar suele ser el peor enemigo del horticultor. Este año, el frío y las lluvias de principios de mayo provocaron que muchas plantas sufridas en la semana de San Isidro se bloquearan, perdiendo la capacidad de absorber nitrógeno y fósforo y tornándose amarillas. "Antes de mayo, aquí al menos, yo no aconsejaría que la gente ponga tomates", subraya de forma tajante el especialista. Aunque en el mes de abril puedan venir días calurosos que despierten las ganas de cultivar, plantar a la intemperie de forma prematura suele acabar en la necesidad de replantar. Los meses tempranos quedan reservados exclusivamente para los cultivos protegidos en invernaderos o túneles. Esta segunda mitad de mayo, con la subida de las temperaturas, es el momento real en el que los tomates empezarán a tirar con fuerza.

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  7. May 13

    ¿Es el invernadero la panacea?

    En una nueva entrega de la sección Campo Abierto en EgunOn Bizkaia, el experto en agricultura ecológica Ion Colino ha analizado las luces y sombras del cultivo en invernadero. A menudo se percibe como un entorno de protección absoluta, pero la realidad técnica es mucho más compleja: “Si no se gestiona bien, los problemas de las plantas se acentúan y, en muchas ocasiones, la situación se vuelve irreversible”. El enemigo invisible: Las altas temperaturas Uno de los principales riesgos es el exceso de calor. Es habitual que, durante la primavera avanzada y todo el verano, un invernadero supere fácilmente los 40 o 45 grados. A estas temperaturas, la fotosíntesis se paraliza, lo que detiene el crecimiento de la planta y puede provocar "escaldados" en frutos como los pimientos, dejándolos inservibles para el consumo o la venta. El reto del riego y la deshidratación El riego no es una cuestión de voluntad, sino de rutina y fisiología. Colino explica que las plantas tienen velocidades distintas de transpiración y absorción de agua. “Si hay mucha temperatura y poca humedad, las hojas piden mucha agua y las raíces no dan abasto; la planta acaba muriendo por deshidratación”. El error común de regar en exceso para compensar este estrés suele derivar en la aparición de hongos, enfermedades y parásitos. La polinización: Un ejército de ayuda Muchas verduras son autopolinizantes, pero eso no significa que no necesiten ayuda externa. Dentro de un túnel, la falta de corrientes de aire y de insectos puede hacer fracasar la cosecha. Por ello, es vital: Mantener corrientes de aire constantes dentro del invernadero. Colocar flora auxiliar para atraer insectos. En casos necesarios, introducir cajas de abejorros o mariquitas para garantizar la polinización y el control biológico de plagas. Calidad nutricional y rotación Desde el punto de vista de la salud, el cultivo exterior sigue siendo superior. Debido a las diferencias en la longitud de onda de la luz dentro del invernadero, las plantas de hoja ancha (acelgas, lechugas) tienden a acumular más nitratos, que pueden derivar en nitritos potencialmente perjudiciales. Por ello, la recomendación para una gestión profesional es clara: “Lo ideal es alternar y basar la cosecha principal en el exterior”. Además, es fundamental realizar rotaciones de cultivo e incluir leguminosas que fijen el nitrógeno del aire de forma natural.

    7 min
  8. May 6

    Cómo conservar tus propias semillas para una cosecha de éxito

    En la última entrega de Campo Abierto, el espacio sobre agricultura ecológica de EgunOn Bizkaia, hemos contado una vez más con la sabiduría de Ion Colino, de Areitz Soroa. Si en programas anteriores defendíamos la importancia de producir nuestras propias semillas para huir de las variedades híbridas comerciales y manipuladas genéticamente, hoy damos un paso más: ¿Cómo conservarlas correctamente para que germinen con fuerza el próximo año? El momento crítico: La recolección No vale cualquier momento para recoger la simiente. Según Jon Colino, debemos ser metódicos y esperar a los días secos y soleados. El atardecer de una jornada calurosa es el instante ideal, especialmente para aquellas semillas que vienen encapsuladas, como las del puerro o la cebolla. "El momento adecuado es cuando tocamos la planta y la semilla se cae sola. Si no se desprende con facilidad, es que aún no está madura", advierte Colino. Recogerlas antes de tiempo o con humedad solo garantiza la aparición de hongos y el fracaso del proceso. El proceso de conservación paso a paso Para emular la seguridad del famoso "búnker mundial de semillas" de Noruega, pero en nuestra propia casa, Ion nos propone un método sencillo y eficaz: Secado: Tras la recogida, deja las semillas un par de días detrás de una ventana donde reciban sol directo para eliminar la humedad residual. Vacío casero: Mete las semillas en una bolsita, introduce una pajita, absorbe el aire y séllala. Golpe de frío (Congelación): Introduce las semillas en el congelador (a -18°C) entre 48 y 72 horas. Esto sirve para eliminar patógenos e insectos invisibles y, lo más importante, para romper la latencia, asegurando que la semilla "despierte" con fuerza al ser plantada. Descongelación lenta: Al sacarlas, el proceso debe ser suave, similar al de cualquier alimento delicado. Almacenamiento final: Una vez secas de nuevo, guárdalas en un bote de cristal etiquetado con la fecha, variedad y generación. El lugar ideal no es un armario, sino la parte baja del frigorífico a unos 5°C. Biodiversidad y ahorro: Un patrimonio en tu huerto Este proceso no solo es una cuestión de autosuficiencia, sino de adaptación biológica. Año tras año, las semillas que conservamos se van adaptando a las características específicas de nuestro suelo y microclima, haciéndose más fuertes y resistentes a enfermedades. Además del beneficio ambiental, el bolsillo también lo nota. "Las semillas híbridas comerciales son caras y a veces vienen tratadas para que caduquen pronto", explica Ion. Al producir y conservar nuestro propio material genético, creamos un patrimonio vivo que garantiza el éxito de la cosecha sin depender de mercados externos.

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Sección sobre ecología y medio natural de la mano de Ion Colino, Gerente del Centro de Agricultura Ecológica y Granja Escuela Areitz Soroa en Galdames.