Campo Abierto

Ion Colino

Sección sobre ecología y medio natural de la mano de Ion Colino, Gerente del Centro de Agricultura Ecológica y Granja Escuela Areitz Soroa en Galdames.

  1. 1D AGO

    Cómo conservar tus propias semillas para una cosecha de éxito

    En la última entrega de Campo Abierto, el espacio sobre agricultura ecológica de EgunOn Bizkaia, hemos contado una vez más con la sabiduría de Ion Colino, de Areitz Soroa. Si en programas anteriores defendíamos la importancia de producir nuestras propias semillas para huir de las variedades híbridas comerciales y manipuladas genéticamente, hoy damos un paso más: ¿Cómo conservarlas correctamente para que germinen con fuerza el próximo año? El momento crítico: La recolección No vale cualquier momento para recoger la simiente. Según Jon Colino, debemos ser metódicos y esperar a los días secos y soleados. El atardecer de una jornada calurosa es el instante ideal, especialmente para aquellas semillas que vienen encapsuladas, como las del puerro o la cebolla. "El momento adecuado es cuando tocamos la planta y la semilla se cae sola. Si no se desprende con facilidad, es que aún no está madura", advierte Colino. Recogerlas antes de tiempo o con humedad solo garantiza la aparición de hongos y el fracaso del proceso. El proceso de conservación paso a paso Para emular la seguridad del famoso "búnker mundial de semillas" de Noruega, pero en nuestra propia casa, Ion nos propone un método sencillo y eficaz: Secado: Tras la recogida, deja las semillas un par de días detrás de una ventana donde reciban sol directo para eliminar la humedad residual. Vacío casero: Mete las semillas en una bolsita, introduce una pajita, absorbe el aire y séllala. Golpe de frío (Congelación): Introduce las semillas en el congelador (a -18°C) entre 48 y 72 horas. Esto sirve para eliminar patógenos e insectos invisibles y, lo más importante, para romper la latencia, asegurando que la semilla "despierte" con fuerza al ser plantada. Descongelación lenta: Al sacarlas, el proceso debe ser suave, similar al de cualquier alimento delicado. Almacenamiento final: Una vez secas de nuevo, guárdalas en un bote de cristal etiquetado con la fecha, variedad y generación. El lugar ideal no es un armario, sino la parte baja del frigorífico a unos 5°C. Biodiversidad y ahorro: Un patrimonio en tu huerto Este proceso no solo es una cuestión de autosuficiencia, sino de adaptación biológica. Año tras año, las semillas que conservamos se van adaptando a las características específicas de nuestro suelo y microclima, haciéndose más fuertes y resistentes a enfermedades. Además del beneficio ambiental, el bolsillo también lo nota. "Las semillas híbridas comerciales son caras y a veces vienen tratadas para que caduquen pronto", explica Ion. Al producir y conservar nuestro propio material genético, creamos un patrimonio vivo que garantiza el éxito de la cosecha sin depender de mercados externos.

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  2. APR 29

    ¿Son necesarios los abonos? El suelo es capaz de darnos todo lo que las plantas necesitan

    En la cultura popular de la huerta y el jardín, existe la creencia de que cuanto más abono echemos, mejor será la cosecha. Sin embargo, en la última entrega de la sección Campo Abierto en EgunOn Bizkaia, Ion Colino sostiene que "el suelo es capaz de darnos todo lo que las plantas necesitan; lo único que tenemos que hacer es cuidarlo". Muchos agricultores y jardineros recurren al abonado sistemático año tras año, ya sea mediante fertilizantes químicos u orgánicos. Según Colino, en muchas ocasiones "la mayoría de esas carretillas de estiércol que echamos son en balde; es como tirar el dinero". Si el abono no está bien estabilizado, el agua acaba arrastrándolo, provocando además la contaminación orgánica de los acuíferos. La clave reside en entender la composición de la planta. Aunque parezca increíble, "la estructura de la planta depende un 95% del aire", a través de procesos como la fotosíntesis y la respiración. El 5% restante proviene de los nutrientes del suelo (nitrógeno, fósforo, potasio), que son esenciales pero que la planta "solo necesita en trazas, muy poquito", para completar sus ciclos. El suelo como "banco comunitario" Para Colino, el suelo no es un recipiente vacío que debemos rellenar, sino un organismo vivo que administra recursos. "El suelo es como un banco comunitario de nutrientes que los pone a disposición de la planta cuando ella los necesita", explica. Para mantener este equilibrio, el experto recomienda: Acolchar el suelo para protegerlo, labrar lo mínimo posible para evitar la erosión y la salinización y abonar con restos orgánicos bien tratados como compost, hierba o incluso lana. Fertilizantes: el origen de las plagas Existe una relación directa entre el exceso de fertilizantes y la aparición de insectos. Colino afirma que "estos abonos son los responsables de prácticamente todas las plagas que tenemos". Al utilizar de forma explosiva el famoso NPK (Nitrógeno, Fósforo, Potasio), las plantas acumulan un exceso de aminoácidos y azúcares libres. Los insectos se ven atraídos por este "caldo de cultivo" para sintetizar sus propias proteínas, aumentando su fertilidad y longevidad. Este fenómeno es conocido como trofobiosis. La agricultura ecológica no busca inventar nada nuevo, sino replicar los mecanismos de regulación de la propia naturaleza. "La observación es fundamental. La naturaleza lo tiene todo inventado y bastante contrastado", señala Colino. El coste de ignorar estos procesos naturales no es solo ecológico, sino también económico. Se estima que, a nivel mundial, las pérdidas anuales derivadas del uso excesivo de fertilizantes y las plagas asociadas alcanzan los 220.000 millones de dólares. En definitiva, en la salud de nuestra tierra, "menos es más".

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  3. APR 22

    Adiós al jardín de postal: por qué tu césped debería parecerse más al monte

    El mantenimiento de un césped perfecto suele parecer una tarea sencilla, "basta regar y cortar", pero la realidad detrás de un jardín saludable es mucho más compleja. En la última entrega de Campo Abierto, el espacio dedicado a la agricultura y el entorno natural en EgunOn Bizkaia, Ion Colino ha compartido los fundamentos para lograr un césped que no solo sea estético, sino también sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Para muchos propietarios, el jardín ideal es aquel que Colino denomina "el gran santuario": una superficie inmaculada donde no se admite ni una sola hierba diferente. Sin embargo, el experto aboga por un cambio de mentalidad hacia un modelo de césped tipo pradera, similar al que encontramos en el monte. "Muchas veces somos obsesivos con tener un césped tan chulo, pero el objetivo debe ser un césped utilitario, resistente a la sequía, a la humedad y al pisoteo", afirma Colino. Este enfoque permite una superficie más funcional y libre de la esclavitud que supone eliminar cada pequeña imperfección. La fórmula técnica: Menos química, mejor mezcla Desde Areitz Soroa apuestan por minimizar los herbicidas y fertilizantes sintéticos, ya que afectan directamente a la biodiversidad urbana y a la salud de las familias. En su lugar, Colino recomienda prestar atención a las etiquetas de las semillas para obtener una mezcla equilibrada y resistente. Una composición ideal debería rondar: 75% de Festuca: por su gran resistencia 15% de Ray-grass. 10% de Poa de los prados. Para la nutrición, el experto sugiere alternativas naturales: "El extracto fermentado de ortiga en proporción de 1 a 10 funciona perfectamente; hace a la gramínea más fuerte y la mantiene libre de enfermedades". El secreto del corte y el riego La disciplina en la rutina es vital. Una de las reglas de oro compartidas es la altura: "El césped nunca debe estar a menos de 6 centímetros". La razón es puramente competitiva: si el césped está demasiado corto, los musgos aprovechan el espacio y terminan por devastar la superficie. En cuanto al agua, el consumo es más alto de lo que solemos pensar. Colino advierte que, en días de calor, "un metro cuadrado de césped puede evaporar hasta 20 litros de agua", una cantidad que debe reponerse mediante una rutina de riego bien planificada para evitar tanto el déficit como el exceso de humedad. Hacia ciudades más verdes: Las praderas urbanas El artículo también destaca una tendencia creciente en ayuntamientos como el de Muskiz o Vitoria-Gasteiz: la transformación de jardines públicos en praderas de hierba alta. Aunque algunos ciudadanos puedan interpretarlo como dejadez, se trata de una estrategia consciente para atraer fauna auxiliar y mejorar el ecosistema urbano. "No es una señal de descuido o falta de presupuesto; es crear espacios con caminos sinuosos que atraen insectos y generan equilibrio", aclara Colino, desmintiendo que estas zonas atraigan plagas de ratas. Al contrario, fomentan un entorno más limpio y natural en el corazón de nuestras ciudades.

    8 min
  4. APR 15

    Soluciones de la naturaleza: Plantas que limpian suelos contaminados y depuran aguas

    La naturaleza, como ese "hermano mayor" al que debemos escuchar, ofrece herramientas gratuitas y eficaces para revertir la huella de la contaminación humana. En la última entrega de Campo Abierto, dentro del programa EgunOn Bizkaia, hemos explorado cómo determinadas plantas y árboles son capaces de extraer metales pesados del suelo y depurar aguas residuales de forma totalmente natural. Fitoextracción: la "limpieza" natural de metales pesados A menudo pensamos que para limpiar un suelo contaminado se requieren infraestructuras costosas o productos químicos complejos. Sin embargo, la fitoextracción demuestra que la clave puede estar simplemente en plantar la semilla adecuada. Ciertas especies vegetales tienen la capacidad excepcional de "extraer del suelo contaminantes como el níquel, cromo, plomo, cadmio e incluso mercurio" e incorporarlos a su estructura. Lo más sorprendente es que, en muchos casos, son capaces de procesar residuos que nuestra tecnología actual no puede gestionar de manera tan eficiente. Entre las especies más destacadas para este propósito encontramos: Árboles: El chopo y el sauce (muy común en Euskadi). Plantas y gramíneas: La festuca, el ballico (usado como forraje), la acedera, el senecio o la mostaza india. "La naturaleza nos pone a nuestra disposición las herramientas y soluciones gratuitas para esos problemas que nosotros nos creamos", afirma Jon Colino. Es importante destacar que estas plantas no eliminan el metal, sino que lo acumulan. Por ello, existe una normativa estricta: una vez que el vegetal muere o se cosecha, debe ser tratado en plantas de compostaje especiales. Allí, los metales pesados se reestructuran y vuelven a integrarse en la materia orgánica, convirtiéndose de nuevo en elementos inocuos. Depuración de aguas: de la espadaña a la lenteja de agua La capacidad de las plantas no se limita al suelo; también son aliadas fundamentales en la depuración de aguas residuales, un sistema cada vez más demandado en  entornos rurales. Especies como las espadañas o los pajonales crean una densa red de raíces (hasta 5.200 raíces por metro cuadrado) que sirven como drenaje y estructuran el fondo de ríos y estanques. Otras plantas comunes, incluso de interior, también tienen este poder: Lenteja de agua: Absorbe cadmio y cobre. Cintas, potos, singonios o monsteras: Ayudan en la captación de contaminantes. Lirio acuático: Aunque es una especie invasora que requiere control estricto, es sumamente eficaz en entornos acotados. Para implementar estos sistemas de depuración natural, Colino subraya la importancia de "dimensionar correctamente el estanque" para evitar que se convierta en una fosa séptica. Un sistema bien equilibrado, que incluya una pequeña cascada para oxigenar el agua, permite crear un ecosistema vivo con flores, peces y larvas de libélula que, además de depurar nutrientes como amonios, nitratos y fosfatos, evita la eutrofización (falta de oxígeno) del agua.

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  5. APR 1

    La rotación de cultivos: el secreto ancestral para un huerto sostenible y sin químicos

    En la búsqueda constante de soluciones naturales para cuidar nuestro entorno, a veces las respuestas más innovadoras provienen de la tradición más pura. Esta semana en EgunOn Bizkaia, dentro de la sección de ecología "Campo Abierto", Ion Colino nos desvela que la rotación de cultivos es la clave fundamental para que, al terminar nuestra labor hortícola, dejemos la tierra en las mismas condiciones para las generaciones venideras. El equilibrio natural frente a las plagas Para Colino, esta práctica es vital si queremos mantener un huerto sano y equilibrado con un mínimo de enfermedades, ya que la mayoría de los vegetales extraen nutrientes específicos y liberan toxinas durante su crecimiento. Según explica el experto, si no se alternan las familias, los insectos y parásitos se hacen "dueños de la situación" al acumularse residuos y perderse la fertilidad del suelo. En este sentido, hace especial hincapié en los hongos, que pueden quedar inoculados en la tierra hasta cuatro o cinco años, por lo que la regla de oro establece que la misma familia de plantas no debe volver al mismo lugar durante un ciclo de cuatro años. La importancia de la organización metódica La aplicación práctica de este método requiere ser extremadamente metódicos y llevar un registro en un cuaderno, pues es fácil olvidar qué se plantó años atrás. Por ejemplo, si en 2025 se plantaron tomates, que pertenecen a la familia de las solanáceas, el año siguiente no se deben poner en ese sitio ni patatas, ni pimientos, ni berenjenas. En su lugar, sería idóneo optar por lechugas (compuestas) o zanahorias (umbelíferas), que pertenecen a familias distintas y tienen necesidades diferentes. El huerto como su propia farmacia Además de nutrir la tierra, este sistema permite reducir la dependencia de productos químicos. Colino señala que las plantas no solo quitan, sino que también aportan vitaminas y moléculas que actúan como potentes inhibidores de parásitos. Un ejemplo claro es el uso de repollos o rábanos; al descomponerse sus hojas en el suelo, liberan isotiocianatos que funcionan como un insecticida biológico capaz de eliminar patógenos. Finalmente, el experto sugiere que el éxito total se alcanza al combinar la rotación con la asociación de cultivos, como mezclar patatas con alubias para fijar el nitrógeno del aire, caminando así hacia una agricultura que prescinde de métodos nocivos para el medio ambiente.

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  6. MAR 25

    Los setos: mucho más que una simple división en tu jardín

    A menudo los vemos simplemente como elementos ornamentales o barreras para separar nuestra propiedad de la del vecino, pero un seto bien elegido y plantado con criterio ofrece un sinfín de beneficios que van mucho más allá de la estética. En la sección Campo Abierto, el experto Ion Colino explica que estas estructuras vegetales funcionan como un auténtico pulmón y protector de nuestro espacio verde. Lejos de ser una pared inerte, un seto es un ecosistema en miniatura que actúa como un "hotel de cinco estrellas para la biodiversidad". Un refugio de vida y protección natural Entre sus funciones principales destaca el control natural de plagas, ya que atraen a pájaros insectívoros y fauna útil que mantiene el huerto sano. Además, funcionan como excelentes cortavientos que mitigan el impacto de las rachas fuertes, especialmente en zonas de montaña, mientras que sus raíces estructuran la tierra para protegerla de la erosión y mantenerla cohesionada. Dependiendo de su densidad y altura, también pueden actuar como un potente aislante capaz de reducir drásticamente el ruido exterior. La importancia de elegir especies autóctonas A la hora de la plantación, Colino apuesta por especies autóctonas como el laurel, el aligustre, los acebos, los durillos o la encina, que se adaptan perfectamente al entorno y son fáciles de mantener. Para quienes buscan un cerramiento natural más disuasorio, recomienda opciones como el espino albar, los agracejos, los pacharanes o la piracanta, que cumplen una función protectora sin necesidad de recurrir a vallas metálicas. Planificación y mantenimiento: el secreto está en la ubicación La planificación es vital para que el seto no robe luz o nutrientes a otras plantas. Jon aconseja situarlos preferiblemente en los fondos de la huerta, donde puedan crecer libremente con un toque paisajístico pero con criterio. Si se poda en el momento adecuado respetando la floración, el seto se convierte en un albergue de "bichos" beneficiosos y los restos obtenidos pueden usarse como mulch para fertilizar el suelo constantemente. ¿Cuándo es el mejor momento para plantar? Aprovechando la entrada de la primavera, el experto aclara que "siempre que la planta vaya en maceta, se puede trasplantar en cualquier época del año", aunque recalca la importancia de apretar bien la tierra al plantar para evitar bolsas de aire. Eso sí, advierte que hace falta paciencia, ya que especies como las fotinias o el laurel pueden tardar entre dos y tres temporadas en formar un seto espeso y alcanzar una altura considerable. Como bien resume Jon: "No estamos hablando de muebles, estamos hablando de vida".

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  7. MAR 18

    El peligro de los inviernos "primaverales" para los frutales

    El invierno en Bizkaia está registrando jornadas de más de 20°C, una situación que, aunque agradable para el ciudadano, resulta alarmante para el mundo vegetal. En la última entrega de Campo Abierto, el experto Ion Colino ha advertido que sin un invierno de verdad, los vegetales se resienten. Para que un árbol frutal o una hortaliza prospere, no basta con que llegue el buen tiempo; primero deben haber acumulado un cupo mínimo de frío. Colino define una "hora de frío" como aquella en la que la temperatura baja de los 7°C. "La acumulación de esas horas es lo que hace que los árboles o las variedades hortícolas se adapten bien y prosperen de maravilla", señala el experto. En Euskadi, la media necesaria suele rondar entre las 1.000 y 1.500 horas de frío. Si un árbol no alcanza su cupo —como ocurriría al plantar un avellano en una zona cálida— "no va a dar buenas flores y se van a caer las yemas". El frío actúa como un interruptor biológico que induce la latencia, un estado donde la semilla o el árbol "guarda toda su energía" para el futuro. Los vaivenes térmicos actuales confunden a los vegetales, que necesitan este descanso para afrontar el "brutal gasto energético" que supone brotar y florecer en primavera. Sin frío no hay salud: El aumento de plagas Más allá del crecimiento, el hielo funciona como un insecticida natural. Colino destaca que un invierno cálido es la antesala de un año difícil para el agricultor: "El frío viene muy bien contra los bichos patógenos; año que no hay frío, un montón de plagas al año siguiente". Adaptación: Congeladores y sabiduría popular Ante el cambio climático, los profesionales están tomando medidas, como meter las semillas en el congelador durante unas 78 horas para simular el invierno y "quitarles esa latencia" de forma artificial. Asimismo, se están retrasando semilleros y trasplantes (como el de la cebolla) para evitar que el desequilibrio térmico arruine el ciclo vital de la planta. La clave ahora es observar a la naturaleza: "Hay que hacer mucho caso a las señales medioambientales, a los vuelos de las aves o a los insectos para predecir cómo de frío va a ser el invierno y adelantarnos".

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  8. MAR 11

    Fruta con sabor a fruta: el reto de recuperar la calidad y la salud en nuestra mesa

    La escena es común: compramos una pieza de fruta con un aspecto impecable, casi reluciente, pero al darle el primer bocado descubrimos que no sabe a nada. Es la "fruta de plástico" que inunda los supermercados. Sobre este fenómeno y las alternativas que ofrece la agricultura ecológica conversamos hoy con Ion Colino en nuestro espacio 'Campo Abierto'. El engaño de la estética frente al sabor Colino es tajante al analizar la situación actual del mercado: "Parece que nos timan; salimos con una cara de tontos porque esa fruta no sabe a nada, no se conserva como antes y encima nos han cobrado una barbaridad". Según el experto, la fruticultura actual se centra excesivamente en el rendimiento, priorizando el tamaño, el calibre y el peso (tonelaje) por encima de los nutrientes y las cualidades organolépticas (gusto, tacto y olfato). Recuperar las joyas de nuestra tierra Frente a este modelo, desde Aritzoro se apuesta por rescatar variedades rústicas y autóctonas de Euskadi —manzanos, perales o ciruelos— que están en peligro de extinción. Estas especies están perfectamente adaptadas a nuestro clima y ofrecen perfiles de sabor auténticos. "Son manzanas con caracteres ácidos, de piel un poco áspera y formas que no son tan comerciales, pero que poseen una auténtica calidad biológica", explica Colino. El objetivo no es solo plantar estos árboles, sino educar a las nuevas generaciones para que reconozcan y disfruten de estos sabores genuinos, comparándolo con quien solo bebe leche de brik y rechaza la leche cruda por desconocimiento de su sabor real. ¿Es el producto ecológico un lujo? Uno de los grandes debates es el precio. Sin embargo, Colino invita a los consumidores a reflexionar sobre sus prioridades de gasto. "Andamos racaneando en la cesta de la compra, en lo que realmente nos da salud, cuando los productos ecológicos se comportan como una medicina". El experto señala la paradoja de ahorrar en alimentación básica para luego gastar sin mirar en ocio o vacaciones. Además, destaca que el precio de la agricultura convencional es "ficticio", ya que no contabiliza el coste medioambiental: "El producto convencional no paga por lo que contamina, mientras que el ecológico tiene el valor añadido de estar cuidando el medio ambiente". Justicia para el caserío Apostar por esta vía es también una cuestión de justicia social para los agricultores locales. Se trata de fomentar una economía circular que rescate la vida del caserío y dignifique el trabajo de quienes mantienen vivo el entorno rural. Para ello, Collino insiste en que tanto el agricultor como el consumidor deben aprender nuevas técnicas y formas de entender la tierra, desde el manejo del suelo hasta la poda.

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Sección sobre ecología y medio natural de la mano de Ion Colino, Gerente del Centro de Agricultura Ecológica y Granja Escuela Areitz Soroa en Galdames.