Campo Abierto

Ion Colino

Sección sobre ecología y medio natural de la mano de Ion Colino, Gerente del Centro de Agricultura Ecológica y Granja Escuela Areitz Soroa en Galdames.

  1. 2h ago

    "Algunos cazadores incumplen la normativa y las normas básicas de convivencia en el monte"

    Con la apertura de la temporada de caza mayor (arrancando con el jabalí y seguida posteriormente por el ciervo), los montes vascos vuelven a convertirse en el escenario de una recurrente tensión estacional. Aunque la compatibilidad entre el mundo rural y la actividad cinegética es perfectamente viable en la teoría, en la práctica surgen importantes problemas de convivencia entre cazadores, baserritarras, agricultores y senderistas. La normativa que regula la actividad cinegética es extensa y pormenorizada, pero el conflicto surge de forma sistemática por el mal uso de la normativa y la falta de civismo de ciertos colectivos. Entre las infracciones más comunes cometidas por individuos desaprensivos destaca la falta de respeto a la propiedad privada, manifestada en el acceso no autorizado a heredades y el hábito de dejar cercas abiertas, lo que provoca que el ganado se disperse. Asimismo, existe un flagrante incumplimiento de las distancias mínimas obligatorias estipuladas por la ley: 50 metros respecto a caminos y 200 metros a casas aisladas durante la caza mayor (distancia que se fija en 100 metros en el caso de la caza menor). A estas faltas se suma la alteración o manipulación de elementos de las explotaciones agrícolas, llegando incluso a registrarse incidentes con instalaciones como colmenas en plena época de mielada. "La propiedad de un caserío es heredada y equivale a la casa de cada uno. No se puede entrar a cazar por propia voluntad sin autorización." Basura en el monte y caza furtiva Otro de los focos de fricción se encuentra en el impacto ambiental tras las jornadas en el monte. Es habitual encontrar restos de basura, plásticos y cartuchos abandonados por cuadrillas al finalizar la actividad. Conviene recordar que en la caza el tiempo de espera supera con creces al de acción, y es durante esos momentos de parada cuando se genera un volumen considerable de residuos que deberían ser recogidos de forma obligatoria. Por otro lado, la problemática alcanza niveles críticos con prácticas delictivas como la caza furtiva. Agentes forestales y la Ertzaintza mantienen la vigilancia ante episodios graves, entre los que se incluyen la aparición de ejemplares de ciervo macho decapitados para la extracción del trofeo o la instalación de cebaderos clandestinos de maíz cerca de pistas forestales para atraer y abatir piezas de forma irregular. Cazar no es lo mismo que matar Resulta indispensable diferenciar entre los verdaderos cazadores —que cumplen minuciosamente la ley y respetan el medio ambiente— y aquellos escopeteros desaprensivos que acuden al monte sin criterio ni educación ciudadana. La caza puede actuar como una herramienta de control poblacional necesaria ante la superpoblación de especies como el jabalí, las cuales causan severos daños a los cultivos locales. Sin embargo, tal como defendían referentes del ecologismo como Félix Rodríguez de la Fuente, cazar no es lo mismo que matar. La actividad cinegética debe realizarse bajo el prisma de la sostenibilidad, respetando escrupulosamente los senderos, la intimidad de la fauna silvestre y, por encima de todo, el sentido común y la seguridad de todas las personas que comparten el monte.

  2. Sep 2

    ¿Pueden los ‘agroinfluencers’ salvar el campo?

    Las redes sociales no solo sirven para mostrar tendencias urbanas o estilos de vida inalcanzables; también se han transformado en una herramienta clave para la supervivencia del entorno rural. En la sección Campo Abierto del programa EgunOn Bizkaia, se ha abordado el fenómeno de los denominados agroinfluencers, creadores de contenido que utilizan sus plataformas para dar visibilidad al trabajo agrícola y ganadero, demostrando que todo vale para revitalizar el campo y recuperar el interés de la ciudadanía. Seducir a las nuevas generaciones y combatir la ignorancia rural El experto en agricultura ecológica Ion Colino señala que, pese a las críticas habituales hacia la tecnología, estos divulgadores están haciendo una labor fundamental. Su objetivo principal es seducir a las nuevas generaciones para volver al campo a través de proyectos serios, viables y acordes a la realidad actual. Más allá de mostrar imágenes simpáticas sobre un tractor, estos perfiles cumplen con una función pedagógica vital en un momento de preocupante ignorancia rural, donde parte de la ciudadanía desconoce procesos tan básicos como el origen de los alimentos que consume. A través de la divulgación, los agroinfluencers desmitifican la dureza extrema del trabajo en el campo, recordando que, si bien hace falta reinstaurar la cultura del esfuerzo entre los jóvenes, mezclar la tecnología con la sabiduría antigua permite obtener excelentes rendimientos y una vida digna. Visibilidad a la mujer y altavoz de la España vaciada Uno de los grandes aportes de este fenómeno digital es el reconocimiento del papel femenino en el sector. Estas plataformas están sirviendo para dar visibilidad a la mujer en el campo, un pilar histórico que a menudo ha permanecido oculto en la gestión de las explotaciones familiares y caseríos. Asimismo, actúan como el verdadero altavoz de la España vaciada. La labor de estos divulgadores no se limita únicamente a la producción de verduras, cereales o ganadería, sino que promueve recuperar aldeas para hacerlas habitables, fomentando alternativas como el turismo rural y creando nuevas oportunidades de futuro. Referentes en las redes y el reto de la soberanía alimentaria Entre los perfiles más destacados del sector se encuentran ingenieras agrónomas como Natalia Loena Guerra; iniciativas familiares como la del abuelo Manolo y su nieto Dani, que conectan tradición y juventud; o referentes locales en Euskadi como el ganadero Jon Alitio, Odei o Xabier Martiarena. Todos ellos consiguen hacer "comestible" la información sobre el campo para el público joven mediante un lenguaje ameno y entretenido. Esta divulgación es urgente si se analiza la situación económica actual. En España, mientras las ciudades concentran el 65% del Producto Interior Bruto, el campo apenas representa el 2%. Además, entre el 30% y el 40% de los alimentos consumidos provienen del exterior. Ante este desbalance, la labor de los agroinfluencers resulta crucial para motivar a la juventud a asumir el relevo generacional y avanzar hacia una necesaria autonomía alimentaria.

  3. Aug 26

    "Controlar las plagas de forma sostenible es posible"

    El interés por la agricultura ecológica y el cuidado de huertos sostenibles no ha parado de crecer en los últimos años. Sin embargo, a la hora de enfrentar las plagas en nuestros cultivos surgen múltiples dudas. En la sección Campo Abierto del programa EgunOn Bizkaia, contamos con el asesoramiento de Jon Collino, experto del centro de agricultura ecológica Areitz Soroa, para analizar las mejores alternativas y poner orden en las herramientas disponibles para el control de plagas. No todo lo 'eco' es inocuo para el ecosistema Existe una creencia extendida de que cualquier producto con etiqueta ecológica se puede aplicar de forma masiva y sin control. Como advierte Jon Collino, no todo lo que lleva la etiqueta eco se puede aplicar sin control ni todas las herramientas funcionan igual. Aunque estos tratamientos no resulten nocivos para la salud humana, pueden no ser selectivos y dañar la fauna beneficiosa del suelo que nos ayuda de forma natural a combatir los insectos perjudiciales. Un claro ejemplo se encuentra en el uso generalizado de fungicidas reglamentados como el óxido cuproso, el oxicloruro de cobre, la mistura sulfocálcica o el tradicional caldo bordelés, empleados frecuentemente para frenar el mildiu o la fitóftora en el tomate. Cuando estos productos son arrastrados por la lluvia hacia la tierra, los tratamientos con cobre pueden matar bacterias fijadoras de nitrógeno clave en el suelo, tales como el Rhizobium o bacterias de vida libre como Azotobacter y Clostridium. Por ello, es imperativo actuar con responsabilidad y no recurrir a un «blanqueo de insecticidas». Estrategia combinada para el manejo de plagas Para lograr un verdadero equilibrio en el huerto, la clave no reside en depender de un único método, sino en la integración inteligente de varios recursos. La combinación de biopesticidas, feromonas y organismos depredadores es la mejor opción para mantener bajo control las amenazas sintomáticas de cada estación. Biopesticidas específicos: Uso puntual de productos como el aceite de neem o piretrinas naturales. Feromonas de diseño: Captura masiva y disrupción del apareamiento para adelantarse al ciclo de la plaga. Control biológico: Uso de depredadores naturales y parasitoides para regular las poblaciones. Feromonas de diseño y anticipación al ciclo biológico Las feromonas se han consolidado como una de las alternativas más limpias y precisas. Se trata de sustancias químicas que imitan las señales naturales de los insectos para alterar su comportamiento o realizar capturas masivas de machos. Sin embargo, para que sean realmente efectivas, es indispensable adelantarse a la puesta de la hembra y conocer perfectamente el ciclo biológico del individuo. En el caso de plagas comunes como la oruga del tomate (Heliothis armigera), cuyo ciclo abarca entre 30 y 40 días, las condiciones climáticas actuales facilitan la solapación de varias generaciones (conviviendo huevo, larva, crisálida y adulto). Mediante la instalación de polilleros con hormonas específicas con un radio de acción de 300 a 400 metros, se logra mitigar el impacto antes de que la plaga se descontrole, complementándolo con aplicaciones puntuales de aceite de neem o Bacillus thuringiensis. El papel de la vida: depredadores y parásitos naturales El control biológico mediante la introducción o fomento de fauna auxiliar es otro pilar esencial. Entre los aliados naturales encontramos la bacteria Bacillus thuringiensis, que actúa por ingestión liberando toxinas en las orugas, o insectos depredadores como ciertos chinches heterópteros (hemípteros) que cazan larvas como la Tuta absoluta. Asimismo, destacan las orugas de mariquita que devoran pulgones o pequeñas avispillas parasitoides como Apanteles, la cual inyecta sus huevos dentro del pulgón o de las orugas a través de su oviscapto, acabando con la plaga desde su interior. No obstante, Jon Collino hace un llamamiento a la cautela: introducir organismos depredadores comerciales sin un conocimiento exhaustivo puede alterar las poblaciones autóctonas del ecosistema, convirtiendo una solución prometedora en un problema ecológico secundario. III Concurso de Tomate de Muskiz El cuidado de la huerta ecológica no solo implica combatir plagas, sino también fomentar el uso de plantas autóctonas y variedades rústicas más adaptadas. En este sentido, la localidad de Muskiz acoge este sábado en la Plaza Meatzari el tercer concurso 'Tzusz Basterra' de tomate de Muskiz (Tomate Eguna). Aunque se trata de un certamen local, supone una oportunidad magnífica para reivindicar el valor de variedades resistentes y locales como el Saint Michel (procedente de Iparralde), Aretxabaleta, Huevo de Toro o variedades como Evergreen. La recomendación de los expertos es clara: hay que seleccionar variedades fuertes y rústicas adaptadas al terreno, evitando depender exclusivamente de variedades delicadas.

  4. Aug 19

    La batalla contra los limacos, babosas y caracoles que se comen los cultivos

    Cada temporada, la escena se repite en huertos y jardines de nuestro territorio: tras una jornada de lluvia o humedad, un ejército silencioso de moluscos amenaza con arrasar los cultivos. La frustración tienta a muchos horticultores a buscar una solución definitiva contra limacos, babosas y caracoles. Sin embargo, la realidad de la naturaleza es tajante: es una batalla perdida y debemos interiorizar que la naturaleza siempre tiene las de ganar. Un éxito evolutivo implacable y costes millonarios Intentar reducir estos pequeños moluscos a la mínima expresión no solo es inútil, sino que genera un gasto innecesario de dinero, tiempo y disgustos. Los limacos cuentan con una estrategia evolutiva infalible que los convierte en auténticos supervivientes. El problema es global y abarca desde el pequeño huerto familiar hasta la agricultura a gran escala. Muestra de ello es el caso de Estonia, que ha llegado a tirar la toalla ante la invasión del limaco o babosa española (Arion vulgaris), renunciando al uso masivo de molusquicidas por su alta contaminación e ineficacia final. Las cifras reflejan la magnitud del desafío: la lucha contra limacos y caracoles cuesta en Europa cerca de 137 millones de euros en tratamientos, mientras que las pérdidas agrícolas derivadas de sus daños alcanzan los 186 millones de euros. El secreto de su supervivencia: puestas durante todo el año A diferencia de otros insectos agrícolas que concentran sus puestas en periodos muy concretos del año permitiendo ataques selectivos, los limacos presentan una particularidad biológica que dificulta enormemente su control. Aunque son hermafroditas no autofecundables y requieren de otro individuo para la reproducción, los limacos están poniendo huevos durante todo el año en función de la nutrición que van obteniendo. Esta capacidad de generar tandas continuas de huevos imposibilita atacar la plaga en un único momento del ciclo vital. Pese a su mala fama, los moluscos cumplen un rol clave en la fertilidad del suelo al reciclar la materia orgánica, masticar la hojarasca y excretar detritos listos para los microorganismos. Además, la mucoproteína presente en su moco estabiliza la estructura del suelo y los conglomerados de arcilla, limo y arena. Estrategias ecológicas: del canibalismo a los depredadores naturales Descartados los productos químicos highly contaminantes como el metaldehído o los carbamatos —que amenazan gravemente a los acuíferos, la fauna y la salud del suelo—, la agricultura ecológica propone un cambio de enfoque: el objetivo no es la destrucción total, sino mantener la población lo suficientemente baja para que haya cosecha para ellos y para nosotros. Para lograrlo, existen métodos tradicionales e ingeniosos: 1. Recolección nocturna aprovechando su canibalismo: Los limacos son carroñeros y practican el canibalismo. Preparar una molienda con unos pocos limacos y colocarla en un plato protegido (por ejemplo, bajo una teja) atrae masivamente a otros congéneres durante la noche. Salir con un frontal entre las 10 y las 11 de la noche durante tres días seguidos para recogerlos permite reducir drásticamente la población de limacos sin químicos. 2. Fomento de la fauna depredadora: La presencia de especies carábidas (pequeños escarabajos) y de luciérnagas es vital. Las larvas de luciérnaga inyectan un paralizante en el caracol o limaco, controlando sus poblaciones de forma natural. 3. Trampas y repulsivos: Desde recipientes con cerveza para capturas masivas hasta infusiones repulsivas con hojas de eucalipto o trampas con hojas de repollo. Aunque existen soluciones biológicas como la introducción de nemátodos (Phasmarhabditis hermaphrodita), su uso exige cautela para evitar desequilibrios en la biodiversidad local. En conclusión, asumir la presencia de los moluscos en el huerto y gestionar su abundancia con paciencia y métodos sostenibles es la única vía respetuosa con el medio ambiente y económicamente viable.

  5. Aug 12

    Lo que esconde la sequía: la invasión de malas hierbas "indestructibles" que ahoga al campo

    La sequía en los campos ha dejado de ser una amenaza futura para convertirse en una realidad inmediata y con consecuencias visibles. Sin embargo, más allá de los efectos más evidentes —como los incendios forestales o la acusada reducción del caudal de arroyos y ríos—, el sector primario se enfrenta a un problema silencioso, oculto y de consecuencias a largo plazo: la contaminación botánica. En la sección Campo Abierto del programa EgunOn Bizkaia, Jon Kolino, experto en agricultura ecológica del Centro de Agricultura de Areitz Soroa en Galdames, analizó cómo la falta continuada de precipitación desde el mes de mayo está transformando el mapa de las praderas vascas. El "invierno técnico" y el riesgo del forraje foráneo La escasez de pastos ha obligado al sector ganadero a adentrarse de manera prematura en lo que los expertos denominan un “invierno técnico”. Esto significa que el alimento suplementario que habitualmente se suministra en noviembre ha comenzado a distribuirse en pleno mes de agosto. Al agotarse las reservas locales, los productores se ven abocados a recurrir al forraje foráneo traído de otros puntos del Estado. Es precisamente en este transporte de hierba donde reside la amenaza oculta: la entrada masiva de semillas invasoras y malas hierbas que contaminan la biodiversidad nativa de las fincas. Malas hierbas "diabólicas" y de difícil erradicación Entre las especies invasoras detectadas destaca el kikuyo (Cenchrus clandestinus), conocido popularmente como césped canario. Esta planta destaca por su extrema resistencia al pastoreo y a la falta de agua, pero presenta un comportamiento colonizador agresivo. Sus raíces rastrean de forma subsuperficial e invaden la totalidad de las fincas en un periodo de uno a tres años. El problema estriba en que estas especies resultan prácticamente indestructibles. No responden eficazmente a los herbicidas químicos y resisten incluso los métodos mecánicos de desherbado térmico con quemadores a altas temperaturas, ya que sus raíces subsuperficiales permanecen intactas. Otra de las especies señaladas por los técnicos es el chimbón del Perú (Galinsoga parviflora), cuya propagación en algunas zonas agrícolas ha provocado que muchos agricultores se vean obligados a abandonar el cultivo de sus tierras. Un impacto económico desmedido para el sector Las consecuencias no son únicamente ecológicas, sino fuertemente económicas. La pérdida de humedad y la degradación del suelo reducen de forma drástica la calidad nutritiva del pasto. Para compensar esta pérdida y alimentar adecuadamente a los animales, los ganaderos se ven forzados a desembolsar importantes sumas de dinero. Con precios que alcanzan los 7 euros por fardo de forraje —una cantidad que apenas cubre la alimentación de un solo día—, el sobrecoste acumulado se vuelve insostenible. Ante esta situación de asfixia económica, numerosos ganaderos se están planteando reducir significativamente sus cabezas de ganado si no se aplican medidas de ayuda o contingencia. La búsqueda de soluciones a largo plazo Frente a la invasión de estas plantas rebeldes, las alternativas son escasas y complejas. Una de las vías agronómicas planteadas consiste en dejar las fincas en barbecho activo durante un periodo de al menos cinco años, realizando labores puntuales de rotabator y resiembra con variedades autóctonas para recuperar la pradera original. Sin embargo, pocos productores pueden permitirse mantener terrenos improductivos durante tanto tiempo. Kolino concluye que el escenario actual exige un replanteamiento del modelo agrícola y ganadero hacia sistemas más sostenibles y adaptados al nuevo contexto climático, evitando la dependencia de insumos externos que comprometan la calidad del suelo y el futuro de las explotaciones.

  6. Aug 5

    «El futuro está en la tierra y en comer lo que producimos»

    Los huertos urbanos y de ocio se están consolidando en Bizkaia como mucho más que una simple alternativa para cultivar hortalizas. En la sección 'Campo Abierto' del programa EgunOn Bizkaia, conducido por Estibaliz Ortiz, el experto en agricultura ecológica Ion Colino ha reflexionado sobre cómo estas parcelas municipales y privadas no solo impulsan la soberanía alimentaria, sino que se han convertido en auténticos motores de cohesión social entre los vecinos. Un espacio de apoyo mutuo y tejido comunitario Más allá de obtener productos de calidad, el trabajo en el huerto fomenta relaciones personales sinceras y la ayuda mutua. Según explica Colino, se genera un reparto natural de bienes y saberes: «En el huerto confluyen relaciones sociales sinceras: intercambio de productos, ayuda en el riego durante las vacaciones o asesoramiento para combatir plagas». Además, se está produciendo un cambio generacional notable. Aunque tradicionalmente se asociaba a personas jubiladas, en la actualidad casi el 50% de los usuarios son jóvenes y familias que acuden con sus hijos, convirtiendo la tierra en una herramienta educativa transversal donde los más pequeños aprenden sobre matemáticas, biología y el origen de los alimentos. Gestión municipal, labranza cero y ahorro familiar En Bizkaia existen numerosos municipios con huertos de ocio públicos —como Loiu, Derio, Muskiz, Santurtzi o Bilbao—, además de parcelas de iniciativa privada. Su funcionamiento suele regirse por cuotas anuales asequibles (entre 100 y 200 euros) para parcelas de entre 50 y 100 metros cuadrados, gestionadas habitualmente mediante concesiones de cuatro años prorrogables. En cuanto a las técnicas de cultivo, Colino destaca la apuesta por la labranza cero, un método que no remueve la tierra, evita la evaporación del agua mediante el acolchado y aprovecha los restos orgánicos de césped municipal suministrados por los consistorios, reduciendo así los costes de vertedero. Desde el punto de vista económico, una buena planificación en 100 metros cuadrados permite a una familia media un ahorro significativo en la compra de verdura de temporada: «Con una buena rotación de cultivos, se pueden congelar o embotar excedentes como tomates o calabazas y disponer de verdura propia durante casi todo el año». Respuesta agrícola ante la sequía El regreso de la sección coincide con un verano especialmente caluroso y seco en el territorio, un contexto de cambio climático que está afectando duramente a agricultores y ganaderos. Ante esta situación, Colino insiste en la necesidad de concienciar sobre el uso racional del agua y reivindica la vuelta a la tierra: «El futuro no está en la supertecnología, sino en la tierra y en ser cada vez más autónomos en nuestra alimentación».

  7. Jun 24

    Contra el desmantelamiento del campo: ¿Llega a tiempo la nueva Ley Alimentaria vasca?

    El Gobierno Vasco ha puesto sobre la mesa el nuevo proyecto de Ley de Agricultura, Alimentación y Gastronomía Vasca, una iniciativa que busca actualizar un marco normativo que llevaba 16 años sin tocarse. En un momento crítico de presión sobre el campo, esta ley pretende reconocer al sector agrícola como estratégico, además de potenciar el relevo generacional, la producción local y la rentabilidad. Sin embargo, surge la gran pregunta: ¿llega a tiempo para evitar la desaparición del medio rural? "Las décadas de desmantelamiento son ya casi irreversibles" A pesar de que las medidas que blindan y ayudan a recuperar el tejido agroalimentario son bienvenidas, expertos del sector como Ion Colino, especialista en agricultura ecológica, advierten de que la gravedad de la situación actual va más allá de lo que una ley puede plasmar. "El papel todo lo aguanta y está muy bonito, pero para solucionar este tinglado dudo mucho que se solucione por muchas leyes que se pongan", asegura de forma tajante, recordando que "las décadas de desmantelamiento que llevamos ya son quizás irreversibles". Para que este proyecto no se quede en papel mojado, el sector reclama que las propuestas sean profundas, de rápida puesta en práctica y de cumplimiento total. Una de las grandes asignaturas pendientes radica en eliminar las barreras burocráticas, unas trabas que restan vitalidad y quitan las ganas tanto a los jóvenes que quieren integrarse como a los profesionales veteranos que necesitan actualizar sus explotaciones a las nuevas tecnologías. "La administración lo va a tener difícil porque ella misma ha montado todo este tinglado", señala Colino, sembrando dudas sobre la capacidad real de las instituciones para simplificar los procesos. El peligro de la dependencia económica y el "salvavidas" de las subvenciones Otro de los puntos calientes del borrador es la tendencia histórica de la administración a recurrir a las ayudas económicas como único motor de resistencia. Si bien el dinero es fundamental para iniciar los proyectos, se advierte del peligro de "inflar" el sector a base de subvenciones temporales. "Cuando el dinero se acaba, se acaba la subvención y el negocio se acaba", se lamenta el experto. El verdadero reto no es solo económico, sino de modelo: la agricultura debe asentarse sobre un tejido social importante. Es urgente cambiar el enfoque educativo: se debe valorar la cultura del esfuerzo de la economía familiar agrícola y entender que el campo es un modo de vida que protege nuestra salud y el ecosistema. Hacia una verdadera transformación: Precios justos y Kilómetro 0 El proyecto de ley también pone el foco en la necesidad de alcanzar precios justos y equilibrar unos márgenes comerciales tradicionalmente estrechos, una problemática que afecta con especial dureza al sector ecológico. Para lograrlo, los productores instan a ir más allá de los eslóganes y de las campañas de cara a la galería con el Kilómetro 0. Se propone una reforma estructural que revitalice el caserío vasco y recupere su esencia diversificada (donde se combinaba la huerta con el ganado), en lugar de la tendencia actual impulsada por la falta de rentabilidad, que está "desvirtuando el caserío para convertirlo muchas veces en un agroturismo, dejando la tierra poco a poco". El debate está abierto. La ley inicia su andadura con el reto mayúsculo de demostrar si es una herramienta real de transformación o simplemente un nuevo parche burocrático para un sector que ya no puede esperar más.

  8. Jun 17

    Cómo saber si tu suelo está sano con solo observarlo

    El sector agrícola actual parece tener la necesidad de someterlo todo a constantes analíticas. Sin embargo, en entornos naturales y abiertos, las variables pueden ser tan impredecibles que los datos puramente empíricos se quedan cortos. Por ello, la observación vuelve a posicionarse como la herramienta clave. Las plantas nos dicen si los suelos no van bien, y aprender a reconocer sus señales nos aporta una información general mucho más valiosa que la de cualquier analítica tradicional. Plantas indicadoras de fertilidad y degradación Nuestros antepasados poseían una sabiduría basada en el entorno que hoy en día se está perdiendo en favor de la química. Ciertas plantas silvestres que crecen de manera espontánea en la huerta o jardín revelan de forma inmediata la calidad de la tierra: Suelos fértiles: La presencia de plantas muy comunes como la ortiga, el trébol y el llantén es un indicador inequívoco de que nos encontramos ante un terreno rico y fértil. Suelos degradados: Si en el terreno comienzan a proliferar especies como la argoma, la retama, el brezo, el gordolobo o la correhuela, el diagnóstico es claro: el suelo está degradado, agotado y no tiene apenas vida. Aunque este tipo de suelo pueda estar nutritivamente bien, los nutrientes no se ponen a disposición de las plantas. A estas especies se las conoce como "las buenas hierbas de los terrenos incultos", ya que su función natural es, precisamente, trabajar para recuperar la tierra. El color de la tierra también habla A nivel visual, el propio color del sustrato ofrece pistas muy valiosas sobre su composición principal: Amarillo: Indica que nos encontramos ante una tierra de carácter calcáreo. Rojo: Es el color característico de los suelos arcillosos. Pardo: Revela una tierra muy franca, equilibrada y excelente para el cultivo. Negro y esponjoso: Lo más probable es que se trate de turba. Aunque no tiene un poder fertilizante como tal, es magnífica para facilitar que las raíces de las plantas funcionen correctamente. Bichos en el suelo: ¿Aliados o enemigos? La presencia de fauna visible en la tierra es otra de las grandes señales de salud. Cualquier tipo de bicho, en su equilibrio, es bueno para el suelo. De hecho, existe una dependencia mutua en el ecosistema: si no existen los que llamamos "malos", los "buenos" no pueden vivir, ya que los depredadores subsisten gracias a ellos. La aparición de lombrices, arañas o cucuruchas (bichos bola) es una excelente noticia, ya que estos microorganismos son los que ponen a disposición de nuestras plantas los nutrientes. Incluso las hormigas cumplen una función de diagnóstico, ya que actúan como indicadores de que puede haber pulgones en alguna planta cercana, permitiéndonos actuar en consecuencia. En definitiva, aunque la tecnología esté muy avanzada, no siempre es capaz de solucionar o explicar las complejas interacciones que ocurren entre las plantas, el suelo y los microorganismos. Por ello, la clave del éxito en el campo actual radica en cualificar, no cuantificar tanto.

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Sección sobre ecología y medio natural de la mano de Ion Colino, Gerente del Centro de Agricultura Ecológica y Granja Escuela Areitz Soroa en Galdames.