T1E6 VANESSA CORDOVA LISTAS 23, 62 y 65 ALIANZA ELECTORAL ACTUEMOS TRANSCRIPCION Lupita Amaya: Muy buenos días, Vanessa. Siempre es un gusto poder compartir con una persona que ha representado la península, que ha representado a Libertad en particular, estar contigo y hacer que la comunidad conozca más sobre ti. Vanessa, quisiera que nos empieces contando de dónde eres, cómo así estás viviendo la península en Libertad en particular, ¿no? Vanessa Córdova: Buenos días. A ustedes también, mi querida Lupita, gracias primero por invitarme a esta entrevista. Bueno, ¿de dónde soy? Soy de la provincia de Loja, Cantón Puyango, como lo dice mi cédula, y de la parroquia El Limo. Nací en un recinto que se llama El Alto, en el campo, campo, en medio de las montañas. Entonces, actualmente vivo acá ya en la provincia de Santa Elena desde los 12 años de edad. Cuando terminé mis estudios escolar. Lupita Amaya: ¿Y qué te trajo acá? ¿Qué pasó con tus padres? ¿Cómo así los trajeron acá a la península? Vanessa Córdova: Bueno, cuando yo tenía aproximadamente cinco, seis años de edad, inicié mis estudios en la escuela en ese entonces allá en la provincia de Loja, en donde yo todavía tuve la oportunidad de estudiar en una escuela en donde en la misma aula estudiaban los niños del… primer grado, del segundo grado, tercero, cuarto, quinto y sexto. Entonces, cuando a algún momento salí del campo y me fui a visitar a la provincia del Oro, a mis hermanos mayores que ya vivían allá, yo vi que mis sobrinos, mis primos, estudiaban en una escuela pública también, pero que tenían el privilegio de estudiar en cada grado, es decir, los niños de primer grado era un aula para ellos, los de segundo grado era otro aula y así como son las escuelas públicas, sin embargo nosotros teníamos en el campo un profesor que era para todos los niños. Lupita Amaya: Era una escuela uni-docente. Vanessa Córdova: Entonces yo me quedé mirando, pensando, yo dije yo quiero estudiar así, me gusta que haya una profesora para un solo grado y otro profesor para otro grado y así. Entonces a mis siete años de edad, tomé la decisión porque fue algo mío, que yo hablé con mi papá, con mi mamá, y les dije que yo quería irme a vivir con mis hermanos porque yo quería estudiar en una escuela diferente. Porque yo sentía que en el campo no iba a tener un futuro. Lupita Amaya: Y cuando tú hablas de eso, te llevan a las ciudades. Vanessa Córdova: Sí, entonces yo hablo con una de mis hermanas mayores y yo le digo ñaña, le digo, ¿tú crees que me puedes recibir en tu casa? Para darme los estudios de la escuela, yo sé lavar, cocinar, planchar, todo lo que tú quieras que te ayude en casa, yo lo hago. Entonces mi hermana me dice, con todo el amor del mundo, me dice, claro, no hay problema, Vane, ven a vivir conmigo. Entonces ahí, obviamente llorando y con toda la tristeza del mundo, salí del campo con mi maletita como el chavo y me fui a vivir a la ciudad. Lupita Amaya: ¿La ciudad? Cuando dice la ciudad, ¿qué ciudad? Vanessa Córdova: La provincia de El Oro, exactamente el Cantón Arenillas. Ahí viví, estudié mi escuela desde los siete años hasta terminar el sexto grado. Y así mismo, un día, ya vivía acá mi familia, un hermano exactamente, vivía acá mi hermano Víctor Valdiveso, y yo conozco La Libertad. Solamente en los libros y en las clases nos habían hablado del mar. Y cuando yo veo el mar frente a mí, fue algo… maravilloso, era como estar viviendo en otro planeta. Desde ese día me quedé enamorada de la provincia de Santa Elena. Entonces, cuando visité aquí, que no había el malecón de La Libertad, entonces yo dije, yo quiero vivir acá porque me gusta el mar, me gustó la ciudad. Entonces hablé con mi hermano y le dije, hermano, ¿Tú crees que me puedes llevar a vivir a La Libertad? Entonces, Agradecí a mi hermana que me había dado los estudios en la ciudad de Arenilla y me vine a vivir acá, al Cantón La Libertad. Entonces, y aquí estoy, pero antes de venir incluso a vivir acá, al Cantón La Libertad, cuando vivía en la ciudad de Arenillas, ya mis padres habían salido del campo también. Mis hermanos mayores las habían sacado ya a vivir a la ciudad, en donde desde muy pequeños nosotros empezamos a trabajar. Lupita Amaya: Yo estoy viendo aquí a una Vanessa de grandes decisiones, verdad. Una Vanessa que empieza tomando decisiones a los siete años. Quiero mejor educación, quiero salir de la escuela uni-docente, quiero tener un maestro por grado y luego te enamoras del mar y vienes hacia acá. Prácticamente estás como dirigiendo una vida, estás tomando decisiones que cambian vidas, verdad. Vanessa Córdova: Así es. Lupita Amaya: Entonces veo una Vanessa de muchas decisiones. Ya estás en libertad, ya estás en educación, tú estudias en el colegio Rubira, un colegio de mucha tradición aquí en la península. Y tú empiezas otra área de tu vida, empiezas el área empresarial. ¿Cómo es tu inicio en la vida empresarial? Vanessa Córdova: Bueno, mi vida empresarial yo creo que también la inicié desde los 7 o 8 años de edad, cuando justamente yo me cambié a vivir a la ciudad de Arenillas. A mí siempre me gustó trabajar porque mis padres son agricultores. Entonces, desde muy chiquita nos enseñaron a cosechar la yuca, el maíz, el café, todo lo que se comía en casa era lo que se sembraba y luego lo cosechábamos. Entonces, cuando yo vivía en la ciudad de Arenillas, mi mamá, mi papá así mismo nos daban la oportunidad porque nunca fuimos obligados a trabajar. Siempre nosotros éramos los que queríamos de todos mis hermanos. En este caso siempre era yo la que tomaba la mamá, mami, yo te ayudo. Y igualmente iba abajo mío que viene mi hermana menor también. Entonces éramos tres hermanos menores en donde nosotros ayudábamos a mamá vendiendo empanadas en la calle con nuestro charolcito, las sandías o cualquier cosa que hacía mi mamá para poder ayudarnos a todos. Vendíamos en la calle. Entonces, cuando yo incluso estudiaba en el colegio Rubira, ya acá en la provincia de Santa Elena, que muchos dicen, bueno, el colegio Rubira es un target de pronto de chicos en donde normalmente los padres les dan todo. ¿No? Y efectivamente yo nunca tuve la necesidad, nunca padecí hambre, nunca padecí nada, porque siempre fuimos una familia muy trabajadora, muy unida. Sin embargo, asimismo, el hecho de que desde pequeña empecé a trabajar… Yo salía del colegio, los días viernes del colegio Rubira y me enteré un día por una amiga que estaban cogiendo impulsadoras en el universo para vender en el malecón de Salinas periódico, El Universo, el Diario Súper, que en ese entonces se vendían muchísimo los días viernes, los días sábados y los días domingos. Entonces ahí yo empecé a vender El Universo los fines de semana y yo iba con mi bolso con más de 50, 70 periódicos que pesaban, por cierto. Y iba en la calle en todo el malecón de Salinas, mientras mis compañeros disfrutaban su vida, los encontraba y yo les decía “El Universo, El Universo”. Y muchos de ellos quizás hasta se me reían, unos de buen, en el buen sentido y otros como que: ¿Qué hace Vanessa vendiendo El Universo? Pero a mí nunca me avergonzó nada de lo que hacía. Entonces, ¿Por qué? Porque ese ingreso era para ayudar incluso a mi mamá, todavía vivía en la provincia de El Oro. Pero sobre todo era para ayudarme yo misma. Entonces era el hecho de simplemente tener un trabajo. Y así eran todos mis fines de semana. Nos íbamos a la Ruta del Sol con todas las chicas, los compañeros. Incluso mis hermanos también los llevaba a trabajar. A mis cuñados, a quien yo encontraba a alguien que no tenía un trabajo, yo los invitaba a trabajar porque nos pagaban muy bien. Y la gente incluso, la gente de Guayaquil que andaba en los carros, que uno se paraba en el semáforo, que vendía El Universo. Ellos nos dejaban siempre muy buenas propinas, hasta de 5 o 10 dólares. Por el simple hecho, quizás, de vernos trabajar. Todas las chicas muy empoderadas en lo que hacíamos. Entonces, desde ahí empezó mi vida, yo digo empresarial, porque es de lo que tú haces. No es el hecho de tener una mega empresa, sino las ganas que tú le pones en la vida, de hacer algo que a ti te gusta. Que en ese caso a mí me encantaba trabajar. Amo el mundo de las ventas. Amo… amo cada reto que se pone en mi vida. Lupita Amaya: Muy bien. Me encantó, Vanessa, esta historia que tú nos estás contando, porque aparte de lo que te decía hace un momento, las grandes decisiones que tomas y que pueden cambiar la vida, ese papel de liderazgo que tienes, de emprendimiento, de no tener ningún recelo frente al trabajo, es una cosa también que te engrandece. Yo quisiera ahora que tú me digas cómo ¿Has sido tu vida afectiva? ¿Cómo tienes una familia tuya propia? ¿O cómo estás en este momento? Vanessa Córdova: Sí, tengo una hermosa hija. Por supuesto que es hermosa como la mamá. Una hermosa hija de siete años. Pues quien es mi vida es mi inspiración. Y yo creo que Emily, se llama Emily. Emily es una niña muy imperativa, muy hermosa. Claro que todos los días me pregunta, mamá, ¿Cuándo termina tu campaña? Porque ya te necesito a mi lado, porque nosotros compartimos mucho, ¿no? Vivimos en casa las dos y obviamente la persona que nos ayuda también en el domicilio. Entonces ella sí reclama un poco de su tiempo, pero normalmente, a pesar que estamos ahorita en una campaña muy fuerte en el área político, porque también no te podemos dejar atrás el lado empresarial. Y tampoco puedes descuidar la parte afectiva, la parte como madre, como hija también, porque usted sabe que, bueno, igual, gracias a Dios yo tengo a mis padres vivos. Y nuestros papás son como nuestros hijos. Cuando ellos ya son personas mayores, ellos se convierten como hijos también nue