ConBERTAciones

Berta P. Weyenberg

A conversation or a reflection that brings encouragement and hope! 🎙☂️🎙☂️🎙☂️ Una conversación o reflexión que ofrece aliento y esperanza!

  1. Cuando Es Bueno, Nunca Es Suficiente 

    قبل يوم واحد

    Cuando Es Bueno, Nunca Es Suficiente 

    Hace años, después de una reunión social, una amiga que había estado conmigo por horas me llamó nuevamente esa misma noche. Recuerdo que alguien en mi familia preguntó: “¿Por qué te llama otra vez si ya estuvieron juntas tanto tiempo?” En ese momento, no recuerdo qué respondí. Pero hoy… lo entiendo. Cuando algo es bueno— cuando la compañía es correcta, cuando la conexión es genuina, cuando el momento está lleno de alegría— nunca es demasiado. Una buena conversación no termina cuando te levantas de la mesa. Una conexión real no se mide por el reloj. ¿Alguna vez te has quedado más tiempo en un restaurante solo para seguir conversando? ¿O has prolongado una reunión porque tu corazón no estaba listo para irse? Porque cuando es bueno… nunca es suficiente. Es lo mismo en la adoración. En la alabanza. En esos momentos donde tu alma conecta con lo que crees, con lo que sabes que es más grande que tú. Nunca son suficientes canciones. Nunca son suficientes oraciones. Nunca es suficiente gratitud. Algunos lo cuestionarán. Otros no lo entenderán. Algunos lo medirán por el tiempo. Pero lo que no ven es que cuando la razón es correcta, cuando el propósito es puro, cuando la presencia es real— el tiempo deja de tener límites. Así que no apresures lo que es bueno. No acortes lo que llena tu alma. No te disculpes por permanecer en la alegría. Porque cuando algo es real, cuando algo es significativo, cuando algo toca tu espíritu— nunca es demasiado… y nunca será suficiente. ✨

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  2. La tabla de Planchar

    ٢٥ مايو

    La tabla de Planchar

    La tabla de planchar… Puede que algunos de ustedes ni siquiera sepan de qué estoy hablando. Nuestras abuelas tenían una; la montaban un domingo por la noche, con la plancha calentándose, preparando la ropa para la semana que se avecinaba. No se trataba solo de quitar las arrugas; se trataba de preparación, de intención, de cuidado. Y últimamente, he estado pensando en esa tabla de planchar. En todas las cosas que ya no tenemos. El teléfono fijo, ese que estaba pegado a la pared, el único puente entre nuestro hogar y el mundo exterior. Las cubiteras de metal, con esa pequeña palanca que había que girar con la precisión justa para soltar los cubitos de hielo. Cosas sencillas. Cosas ordinarias. Cosas cotidianas. Han desaparecido silenciosamente. Ahora llevamos pequeñas computadoras en nuestras manos. Enviamos nuestra ropa a que la planchen fuera de casa. El hielo sale con una forma perfecta con solo pulsar un botón, sin siquiera tener que abrir la puerta del refrigerador. Y eso está bien. La comodidad no es el enemigo. Pero, en algún punto del camino, junto con esos objetos, también dejamos ir algo menos visible: pequeñas disciplinas, ritmos sosegados, fragmentos de sabiduría, sentido común. Cosas que nos moldearon. Porque la verdad es que…hay cosas en la vida que, una vez perdidas,  no se vuelven a encontrar tan fácilmente. Así que hoy te invito a hacer una pausa y preguntarte: ¿Qué has dejado ir que alguna vez fue bueno para ti? No todo lo antiguo tiene que regresar; pero hay cosas que vale la pena recuperar. Un hábito. Una conversación. Un ritmo. Una forma de cuidar. Quizás hoy sea un buen día para regresar… con sabiduría, con cuidado, e incluso… con alegría!

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  3. The Ironing Board

    ٢٥ مايو

    The Ironing Board

    The ironing board… Some of you may not even know what I’m talking about. Our grandmothers had one, set up on a Sunday night, with an iron heating up, preparing clothes for the week ahead.  It wasn’t just about removing wrinkles; it was about readiness, intention, care. Lately, I’ve been thinking about that ironing board. About all the things we don’t have anymore. The home phone, the one attached to the wall,  the only bridge between our home and the outside world. The metal ice trays, with that small handle you had to twist just right to release the ice cubes. Simple things. Ordinary things. Everyday things. They’ve quietly disappeared. Now we carry small computers in our hands. We send our clothes out to be pressed. Ice comes perfectly shaped at the push of a button,  without even opening the refrigerator door. And that’s okay. Convenience is not the enemy. But somewhere along the way, with those objects,  we also let go of something less visible, small disciplines, quiet rhythms, pieces of wisdom, common sense. Things that shaped us. Because the truth is… there are things in life that, once lost, are not so easily found again. So today, I invite you to pause and ask yourself: What have you let go of that was once good for you? Not everything old needs to return, but some things are worth reclaiming. A habit. A conversation. A rhythm. A way of caring. Maybe today is a good day to return— wisely, carefully, and even… joyfully. BW

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