==================================================== SUSCRIBETE https://www.youtube.com/channel/UCNpffyr-7_zP1x1lS89ByaQ?sub_confirmation=1 ==================================================== DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2026 “POR SU GRACIA” Narrado por: Exyomara Avila Desde: Bogotá, Colombia Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church ===================|| www.drministries.org ||===================17 de Febrero No creeré «Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré» (Juan 20: 25). Los seres humanos naturaleza creen lo que tocan, ven y huelen. Los sentidos informan que lo que se percibe existe, pero se es un poco más lento para creer lo que otros dicen. De hecho, ha habido tantas frustraciones en la vida por las mentiras que las personas son un poco tardas para creer solo por lo que les dicen. Sin embargo, el hombre posmoderno es mucho más objetivo. Tiene a su alcance tanta información gratis de primera mano que necesita más tiempo para investigar y experimentar, como si se tratara de un proceso científico para decidir si creer o no; por tanto, es creíble la posición de Tomás. ¿Cómo puede una persona estar viva cuando yo la vi muerta? «Yo vi cuando fue puesto en la tumba, inerte, maltratado y destrozado, ¿cómo creer que ahora camina, habla y come? No es posible. Si no veo sus manos y meto mis dedos en su herida no lo creeré». Tomás no lo sabía, pero su incredulidad les ha servido a miles a través de la historia, muchos que, como él, no les es fácil creer: personas que les gusta ser objetivas y personas que no les basta que les cuenten porque quieren estar seguras. Jesús lo entendía, él conoce la naturaleza humana y nada le pasa desapercibido. Sabía que, en el futuro, el testimonio de Tomás iba a ser muy importante para aquellos que necesitarían estar seguros al igual que él. Acercándose al discípulo le dijo: «Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron» (vers. 27-29). Hay muchas cosas que no ves y crees: físicamente, el aire; emocionalmente, el amor. ¿Qué pareja en el mundo no lo ha experimentado? ¿Qué madre no ha lorado de alegría o dolor en algún momento por amor a su hijo? Creer en Jesús como Hijo de Dios quien murió por tus pecados, resucitó al tercer día, ascendió al cielo y está próximo a venir a este planeta por los que creen en él es cuestión de fe. Hoy no puedes mirar sus manos, tocar sus heridas, postrarte y abrazarlo físicamente para creer, pero eso no significa que no exista. El testimonio de Tomás sigue hablando hoy, en especial a aquellos que les cuesta creer. ¿Has escuchado de Jesús? Puedo asegurarte que sí. Él Señor te habla a toda hora de muchas maneras. Date una oportunidad y pídele a Dios que te ayude a creer. Tu vida cambiará radicalmente hasta que exclames: «Mi Señor y mi Dios». Todo es por su gracia.