NOTAS DE ELENA Material complementario de la escuela Sabática para adultos Narrado por: Patty Cuyan Desde: California, USA Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist ChurchLUNES, 21 DE SEPTIEMBRE EL AMOR DE DIOS Debiera manifestarse gratitud y alabanza a Dios por las bendiciones temporales y por todo consuelo que nos conceda. Dios desea que toda familia que se está preparando para habitar en las mansiones celestes, le dé gloria por los ricos tesoros de su gracia. Si los niños, en la vida de hogar, fueran educados y preparados para ser agradecidos al Dador de todo bien, veríamos manifestarse la gracia celestial en nuestras familias. Se vería alegría en la vida de hogar, y al proceder de tales hogares, los jóvenes llevarán con ellos un espíritu de respeto y reverencia al aula y a la iglesia. Habrá atención en el Santuario donde Dios se reúne con su pueblo, reverencia por todos los servicios del culto, y se ofrecerán alabanzas y acción de gracias por todos los dones de su providencia... Toda bendición temporal será recibida con gratitud, y toda bendición espiritual llegará a ser doblemente preciosa debido a que la percepción de tal miembro del hogar, se ha santificado por la Palabra de verdad. El Señor Jesús está muy cerca de aquellos que aprecian de ese modo sus dones de gracia, que descubren el origen de todos sus bienes en un Dios benevolente, amante y cuidadoso, y que reconocen en él a la gran Fuente de toda consolación, la vertiente inagotable de la gracia. Si expresáramos más nuestra fe y nos regocijáramos más en las bendiciones que sabemos que tenemos —la gran merced y amor de Dios—, tendríamos más fe y mayor gozo. Ninguna lengua puede expresar, ninguna mente finita puede concebir, la bendición que resulta de la apreciación de la bondad y el amor de Dios. Aun en la tierra podemos tener gozo como vertiente, que nunca deja de fluir, porque se alimenta de la corriente que surge del trono de Dios (Dios nos cuida, 13 de enero, p. 21). Dios es amor. Dio evidencia de ese amor en el don de su Hijo unigénito. Sin embargo, el amor de Dios no excusa el pecado. Dios no excusó el pecado de Satanás, de Adán, ni de Caín, ni lo excusará en ninguno de los hijos del hombre. La naturaleza pervertida del ser humano puede distorsionar el amor de Dios y hacerlo aparecer un atributo de debilidad; pero la luz brilla desde la cruz del Calvario para que el hombre pueda corregir sus conceptos y adoptar teorías que no estén pervertidas... La verdad como es en Jesús enseña lecciones de importancia vital. Demuestra que el amor de Dios es amplio y profundo; que es infinito; y que será inflexible al determinar el castigo de los desobedientes, es decir, de los que han hecho nula la ley de Dios. En esto se combinan el amor y la justicia de Dios, quien se inclinó hasta las mismas profundidades de la miseria y la degradación humanas, para rescatar a los caídos y oprimidos que se asen de la verdad mediante el arrepentimiento y la fe en Jesús (Exaltada Jesús, 24 de mayo, p. 152).