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54 capitulos del libro escrito por Gervasio Goris en 1999.

El Grillo Gervasio Goris

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54 capitulos del libro escrito por Gervasio Goris en 1999.

    El Grillo 01

    El Grillo 01

    Prologo Sería un buen proyecto. Comenzar con estas frases y años mas tarde, bajo este pilón, realizarme. Sueño en noches por delante, con este mismo pilón en dos pedazos; como toda buena historia: lo ya escrito y lo a escribir. Lo que más me atrae de este proyecto es que parece ser imposible (aunque sé que no lo es). Si el fin es escribirlo, bastan la paciencia y la dedicación. Si el fin es conectarme con el sujeto que quiero ser, requerirá de mucho mas que paciencia y de una dedicación que uno solo pone para sí. Idealizo el proyecto. No habrá límites ni espacio. No habrá tiempo ni colores vanos. Solo letras de un mismo color, unas tras otras, recorriendo este pilón que aún se encuentra intacto. Quizá desborde incoherencias, pero pienso que al fin todo ha de cerrar, de algún modo misterioso. Basta hacer la prueba. Y a escribir, que falta tanto.

    El Grillo 02

    El Grillo 02

    El Grillo Ya lo tenía adentro desde hacía dos noches. Su chillido incesante pretendía mantenerme insomne por tercera vez. Pero no iba a soportarlo, ya no podía hacerlo. Tome linternas y me decidí a encontrar el grillo. Con cautela escudriñe todos los cuartos. Pero con cada movimiento el chillido cesaba. Debía encontrarlo aquella noche. De todas formas, sabía que era mas útil la búsqueda que la insulsa y desesperante espera del amanecer. Dos bolas en el horizonte. Una descendía temiendo que la otra la acusara de usurpadora. Al este y al oeste dos luces sobrias se extinguían. El grillo se había callado. Permaneció así tranquilo alrededor de una hora y media y cuando se decidió a retornar con su chillido opaco, yo me decidí a escapar. No podía ya escucharlo chirriar, con intervalos cada vez mas cortos, con la monotonía de una cárcel. No me atreví a volver en todo el día. No sé por donde anduve, pero sé que era ya muy tarde cuando temeroso decidí regresar a mi hogar. Justo antes de girar la llave algo insospechado ocurrió. En el más absoluto silencio de la madrugada escuche la aterrante fricción de las patas del grillo. No pude controlarme. Retome la escalera bajándola de a tres escalones. Dos pisos mas abajo caí en forma estrepitosa, pero no me detuve. Una vez que me encontré fuera logre tranquilizarme. Todavía era de noche, así que decidí dormir allí en la puerta del edificio. Por la mañana me despertó el portero. Supuso que había perdido la llave, y no tuve otro remedio que asentir para no pasar por loco. ¿Loco? Si, eso hubiera parecido si aceptaba el haber sido desalojado por un grillo. Me hallaba afuera con el portero, que me miraba extrañado, a pesar de sus suposiciones erradas. Se ofreció a derribar mi puerta, quizá a cambio de una propina no requerida expresamente. Entonces fue necesario hacer uso de mis dotes histriónicas. Fingí un olvido, y salí corriendo por la avenida. No sabía cuando podría regresar. Por lo pronto me encontraba sin hogar, en la calle, por un grillo. Sé que puede sonar extraño, pero nadie que haya escuchado ese incesante chirrido por tres noches consecutivas puede hallarse en estado normal. Creo haber dormido toda la tarde en una plaza. No recuerdo cual era, pero era bonita, agradable. Esa tarde tuve un encuentro fortuito, del que mas adelante tendré para hablar. Fue justo tras la siesta, cuando me disponía a partir hacia mi hogar. Hoy realmente dudo que ese encuentro fuera tan casual como me pareció aquella tarde. Pero ahora sigo, para que pueda entenderse mi historia, mi trágica verdad que tiene varias razones y diversos ángulos, pero una sola mirada basta para comprender mis acciones. Cuando volví a la casa, ya era hora de cenar. Por suerte no encontré al portero…claro, era la hora de cenar. Iba subiendo, cuando a la altura del cuarto piso, me quede inmóvil. Me aterrorizaba la idea de volver a escuchar el chirrido del grillo al llegar al quinto piso, o quizá mas adelante al llegar al sexto o al séptimo. El pánico me congelo en el tercer escalón del cuarto piso. Tuve que detenerme por un largo rato, hasta que después de pensarlo bien, decidí tomar asiento sobre el frío mármol del cuarto escalón. Permanecí mas de dos horas allí sentado y todo daba vueltas en mi cabeza. Probablemente se hubiera ido, de forma misteriosa, como a su arribo. Pense en la posibilidad de volver varios días mas tarde, ya que según mis cálculos, un grillo no podía vivir tanto. Dos horas tarde en darme cuenta de lo insostenible de aquella situación: estaba sentado en medio de una escalera, con un olor a cuerpo bastante fuerte y sin comer desde el día anterior. Tome valor y subí los cinco pisos que me distanciaban del terror. Entre violentamente, para evitar la parálisis del miedo. Estaba allí esperándome. Seguramente había permanecido en silencio esperándome, todas esas horas, esperando; tanto o más desesperado que yo. Y ahora, tras el descanso

    El Grillo 03

    El Grillo 03

    La lluvia Comenzó a llover, y con la lluvia vinieron los truenos. Hacia menos de veinticuatro horas que había matado al grillo de tres bastonazos, y eso no me hacia sentir nada bien. Pero... qué podía hacer. De algún modo debía recobrar mi vida. Y si debía optar entre la de él y la mía, claramente elegía la mía. La lluvia me distrajo por un rato, ya que mi insomnio había vuelto.

    El Grillo 04

    El Grillo 04

    Primera reflexión Ha muerto, y en manos mías. No hay nadie a quien culpar, mas que a mí mismo Me desperté sin lluvia, ya era tarde. Por algún motivo, nada parecía diferente. Sin embargo, algo faltaba: el chillido. Me puse a pensar en el evento del grillo. Y no es casual que me haya detenido en un insecto, porque creo que en las minucias esta la esencia de los problemas que nos aquejan. A veces una sonrisa doble, o una palabra sin sentido pueden estar mostrando esos ribetes propios que creímos haber escondido en forma eficaz. Por eso me puse a pensar en el grillo. ¿Por que lo mate? ¿Porque tres bastonazos, y no uno solo?... si con uno bastaba para matarlo. Un insecto que siguiendo su instinto conflictuó mi existencia. ¿Que podía significar esto? Quizá mi enfermedad estaba ya avanzada por ese entonces, y el evento del grillo fue tan solo incidental, o si se quiere, un disparador pero nunca la causa última. Muchos años viviendo solo, sin mas palabras que las propias. Muchas compañías que dejaban soledades y muchos reclamos para mi oreja saturada. Esas eran causas, aunque no suficientes. Creo que poco a poco me fui convirtiendo en esto que soy. Y no fue a partir del grillo, sino desde antes, desde chico quizás.

    El Grillo 05

    El Grillo 05

    Otra vez Dos días mas tarde, mientras me encontraba sentado tranquilamente en el baño, note algo que logro alterarme, me di cuenta que lo que no podía ser, parecía estar ocurriendo. Me levante sobresaltado. Lo estaba oyendo… otra vez. De forma casi inaudible, podía percibir el chillido nuevamente. No era claro y presente como antes de los bastonazos, pero eso lo hacia aun más molesto e intolerable. Era cierto, había matado al grillo, pero no al chillido que volvía por primera vez a perseguirme. Quizá los tres bastonazos no habían sido suficiente, o quizá no puedan matarse los gritos, los chillidos y las quejas que nos siguen siempre donde vamos. Es cierto que era algo casi imperceptible y se notaba que era como si algo lo estuviera tapando. Comente a buscar su origen en forma desesperada, en armarios y cajones, pero el chillido no cesaba; permanecía constante y espaciado. Revolví de arriba a abajo mi casa no acostumbrada a ese desorden caótico de la búsqueda de grillos. Luego de horas decidí abandonar la búsqueda. Evidentemente no había grillos en mi casa. Entonces me di cuenta de que pensándolo bien si había. Había uno aplastado detrás del lavarropa. Pense que tal vez debería haberlo retirado tras su muerte apretada contra el mosaico, pero no lo había hecho y por esto el chillido me perseguía por entones. Inmediatamente fui por una pala, corrí el lavarropa y allí estaba, tal como lo había dejado dos días antes: aplastado. Lo retire con temeroso respeto y lo arroje en una bolsa. Luego esta bolsa dentro de otra, y esa otra por la ventana, nueve pisos para abajo.

    El Grillo 06

    El Grillo 06

    Al sol Me recosté en la cama del sol, donde este pega justo todas las tardes del año, cada día con distinto ángulo, esto es distinta intensidad. Ese día, las nubes me impedían la satisfacción plena. Porque no hay nada mas lindo que tenderse bajo el sol en un día templado. Pero siempre están las nubes, que son como una desilusion intermitente, recordándonos que nada es tan perfecto ni tan placido. Y no es que este mal su sombra. Ahora nos queda cubrirnos y olvidar la luz del sol. Pero eso es imposible, una vez que la sentimos, es la piel que necesita.

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3 Ratings

3 Ratings

Wandry R ,

Bien

Estas historias introducen a el que las escucha en un mundo muy amplio, que si logramos entender podría ser que pensáramos mejor antes de hace las cosas.

GervasioGoris ,

Historia sobre la Soledad

Esta historia fue escrita en 1999 en Buenos Aires. Todos los eventos son ficticios pero narran algo que usualmente la soledad logra: enloquecer

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