HUMANISMO

guadalupe

Humanismo mexicano para el replanteamiento de la educación superior tecnológica En el terreno educativo, particularmente en los procesos escolarizados, el hu manismo para la justicia social plantea entender la escuela como comunidad, en la cual el estudiantado ya no es el objeto de la educación (receptor, pasivo, moldeable), sino un sujeto educativo que se forma en comunidad; Además, lo importante no es que sea informado a través de un cúmulo de conocimientos transmitidos por un docente, sino que pueda desarrollar su capacidad de pensar críticamente, aprendiendo en sus entornos y desde sus experiencias. A partir de ello, la educación superior tecnológica debe orientarse hacia la construcción social, y asumir como misión la formación ciudadana y profesional de sus egresados y egresados. Para ello, los objetivos de la formación profesional no pueden solo enfocarse en la capacitación para un mejor desempeño en los campos laborales, tal como se hizo desde el marco político económico neoliberal1, donde la apuesta central de la educación superior radicó en aten der los intereses particulares de los individuos, de las empresas y de determinados sectores sociales. Por el contrario, el núcleo del humanismo mexicano transita del interés individual al interés colectivo. Este tránsito exige dejar de pensar que la función de mercado pide, sin considerar las implicaciones sociales, ambientales y humanas” (Gil Antón, 2024). Esto rompe con la idea de que la justicia social puede alcanzarse mediante la movilidad social, pues, por más capacitada que esté la persona egresada, o bien remunerado sea el puesto laboral que consiga, país, ese egresado no habrá sido formado a nivel superior y simplemente será una persona formada para mejorar las ganancias de una empresa” (Gil Antón, 2024). Además de la justa indignación, se puede agregar la capacidad de con tribuir, desde el ejercicio de su profesión, a la transformación de sus contextos socioculturales, es decir, a la movilización de las estructuras desiguales e injus tas que aún persisten en nuestro país. El TecNM reconoce que México requiere la formación de una ciudadanía, con sentido crítico y consciente de las responsabilidades éticas, sociales, tecnoló-- cación debe buscar, más allá de la medición de indicadores, contribuir a la 38 do las funciones del Estado. reconstrucción de los tejidos sociales. En ese sentido, las preguntas guía del modelo educativo son: ¿qué sociedad vamos a construir? ¿Y qué profesionales necesitamos formar para esa sociedad? Los principios del humanismo mexicano son recuperados en los documentos lo 3º Constitucional la principal huella del humanismo está en la consideración de la educación como derecho humano: La educación se basará en el respeto irrestricto de la dignidad de las personas, con un enfoque de derechos humanos y de igualdad sus tantiva. Tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria,el respeto a todos los derechos, las libertades, la cultura de paz y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia; pro moverá la honestidad, los valores y la mejora continua del proceso de enseñanza aprendizaje. (Const., 2024, Art. 3°) En este marco, se reconoce la relación entre educación y transformación so-- reconoce su contribución a la transformación social” (Const., 2024, Art. 3°). Por otro lado, hay un reconocimiento explícito a la necesidad de formar para la ciudadanía en el contexto de un proyecto social basado en la diversidad cultural, sin menoscabo de la necesidad de construir una identidad nacional que nacional, equitativa, inclusiva, intercultural, integral y de excelencia recién planteados. Se indica que es obligación del Estado impartirla, fomentando la inclusión, permanencia y continuidad. Los principios humanis tas establecidos por este Artículo son recuperados en

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  1. 2025. 07. 29.

    Humanismo mexicano para el replanteamiento de la educación superior tecnológica

    Humanismo mexicano para el replanteamiento de la educación superior tecnológica En el terreno educativo, particularmente en los procesos escolarizados, el hu manismo para la justicia social plantea entender la escuela como comunidad, en la cual el estudiantado ya no es el objeto de la educación (receptor, pasivo, moldeable), sino un sujeto educativo que se forma en comunidad; además, lo importante no es que sea informado a través de un cúmulo de conocimientos transmitidos por un docente, sino que pueda desarrollar su capacidad de pen sar críticamente, aprendiendo en sus entornos y desde sus experiencias. A partir de ello, la educación superior tecnológica debe orientarse hacia la re construcción social, y asumir como misión la formación ciudadana y profesio nal de sus egresadas y egresados. Para ello, los objetivos de la formación profe sional no pueden solo enfocarse en la capacitación para un mejor desempeño en los campos laborales, tal como se hizo desde el marco político económico neoliberal1, donde la apuesta central de la educación superior radicó en aten der los intereses particulares de los individuos, de las empresas y de determi nados sectores sociales. Por el contrario, el núcleo del humanismo mexicano transita del interés indi vidual al interés colectivo. Este tránsito exige dejar de pensar que la función de mercado pide, sin considerar las implicaciones sociales, ambientales y huma nas” (Gil Antón, 2024). Esto rompe con la idea de que la justicia social puede alcanzarse mediante la movilidad social, pues, por más capacitada que esté la persona egresada, o bien remunerado sea el puesto laboral que consiga, país, ese egresado no habrá sido formado a nivel superior y simplemente será una persona formada para mejorar las ganancias de una empresa” (Gil Antón, 2024). Además de la justa indignación, se puede agregar la capacidad de con tribuir, desde el ejercicio de su profesión, a la transformación de sus contextos socioculturales, es decir, a la movilización de las estructuras desiguales e injus tas que aún persisten en nuestro país. El TecNM reconoce que México requiere la formación de una ciudadanía, con sentido crítico y consciente de las responsabilidades éticas, sociales, tecnoló-- cación debe buscar, más allá de la medición de indicadores, contribuir a la 38 do las funciones del Estado. reconstrucción de los tejidos sociales. En ese sentido, las preguntas guía del modelo educativo son: ¿qué sociedad vamos a construir? y ¿qué profesionales necesitamos formar para esa sociedad? Los principios del humanismo mexicano son recuperados en los documentos lo 3º Constitucional la principal huella del humanismo está en la consideración de la educación como derecho humano: La educación se basará en el respeto irrestricto de la dignidad de las personas, con un enfoque de derechos humanos y de igualdad sus tantiva. Tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a todos los derechos, las libertades, la cultura de paz y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia; pro moverá la honestidad, los valores y la mejora continua del proceso de enseñanza aprendizaje. (Const., 2024, Art. 3°) En este marco, se reconoce la relación entre educación y transformación so-- reconoce su contribución a la transformación social” (Const., 2024, Art. 3°). Por otro lado, hay un reconocimiento explícito a la necesidad de formar para la ciudadanía en el contexto de un proyecto social basado en la diversidad cul tural, sin menoscabo de la necesidad de construir una identidad nacional que nacional, equitativa, inclusiva, intercultural, integral y de excelencia. principios recién planteados. Se indica que es obligación del Estado impartirla, fomentando la inclusión, permanencia y continuidad. Los principios humanis tas establecidos por este Artículo son recuperados en la Ley General de Edu cación (LGE, 2024), en la que se explicita el humanismo como uno de los ejes de la transformación social requerida por el país y señala la necesidad de que el sistema educativo forme para: La participación activa en la transformación de la sociedad, al emplear conciencia histórica, el humanismo y la argumentación para el mejo ramiento de los ámbitos social, cultural y político. (LGE, 2024, Art. 13) 39 En la Ley General de Educación Superior (LGES, 2024) se plantea esta perspec tiva cuando sostiene la importancia de promover el desarrollo humano integral mediante la formación de un pensamiento crítico para transformar la sociedad, y la construcción de una identidad basada en el respeto de la interculturalidad. En este sentido destaca la relación necesaria entre las instituciones formativas y los distintos sectores sociales, para que el estudiantado establezca vínculos con la comunidad, para desarrollar su capacidad de transformación. Desde estos planteamientos, resulta ineludible considerar la perspectiva hu manista que se ha explicado como base para la formación superior, desde la cual es necesario consolidar las relaciones de la institución con la sociedad, con cimientos y habilidades profesionales, desarrollarán un sentido de responsa bilidad ética con el cambio social. Para ello, es importante reconocer que los procesos educativos se hacen en y para la comunidad, mediante prácticas co laborativas y metodologías pedagógico-didácticas centradas en el diálogo, la problematización y la construcción de proyectos desde los cuales se generan En este marco, el reto que enfrenta el TecNM está en construir un proyecto educativo que no dé por sentada la existencia de condiciones igualitarias para todas las personas que conforman su comunidad educativa. Más bien, tendrá que partir de reconocer la diversidad, la diferencia, las desigualdades, y traba jar para equilibrar las oportunidades de acceso a sus procesos formativos. Para atender este reto, se establecen tres principios fundamentales: pertinencia so cial, mejora continua, equidad y excelencia, los cuales serán desarrollados en el numeral 1.5 de este documento. Modelo Educativo, se derivan los referentes ontológicos que plantean cómo se concibe la persona formada en el TecNM y su relación con la comunidad; epis temológicos, que orientan los procesos de construcción de conocimiento me diante la interacción dialéctica entre los actores educativos y la realidad; y axio Estos referentes dan soporte a los principios y ejes que orientan el quehacer educativo en cada uno de los Institutos y Centros que constituyen al TecNM. 40 1.2 Referente ontológico El Modelo Educativo describe a las personas formadas en el TecNM como pro fesionales críticos que conocen su legado histórico, las necesidades sociales, y que confrontan los esquemas de pensamiento absoluto para ampliar las fronteras del conocimiento como base del diseño e implementación de inno vaciones que contribuyan a la independencia tecnológica, a la soberanía y al desarrollo económico del país. 1.3 Referente epistemológico El TecNM concibe el conocimiento como resultado de un proceso dialéctico que parte de la concepción de que el mundo y sus circunstancias (naturaleza, sociedad, pensamiento humano) se encuentran en un continuo cambio, gra cias a la capacidad que tienen los sujetos de conocer el mundo de maneras diferentes, de argumentar sus posturas y de llegar a acuerdos que posibiliten la creación de nuevas perspectivas. Por tanto, el conocimiento se construye tomando en consideración que: tinua transformación, dando lugar a que las fronteras del conocimien-- to en extensión y profundidad. beres diversos, articulados mediante el diálogo y la colaboración, para resolver y superar las contradicciones. 1.4 Referente axiológico La sociedad mexicana es el interés principal del TecNM, por lo tanto, debe orientarse hacia el bienestar y desarrollo nacional, necesarios para la cons trucción de la soberanía (mediante la formación de ciudadanos que puedan participar en la transformación política del país) y la independencia (formando profesionales capaces de innovar tecnológicamente). Por tal motivo el TecNM: 41 social y tecnológica que conlleva, mediante el pensamiento crítico como la base para su distinción. â á ü ³ ãÕ ³ã º º º ³ü @ º Ý V u º º @ a los derechos humanos. â @ º º ã ³ ã « V ü @ ü V ³ ³ ¬ ã º sociales como la pobreza, la exclusión y la explotación, a través de la N 㬠¬ ã ³ @ V ³ º @ º báü @ ¬ ³ » ã Õ ¬ nal y de vinculación). âX 5 V º @ V ³ º ã ü ü 7 V redunda en la conciencia colectiva respecto a que la intervención º ü Õ º @ á ³ 5 ³V ã 7 ³ n ã º º ¬ã@ º nómicas, sociales, políticas y ambientales. â º V º 5 ¬ ³ º ü ¬ ã º ³ V¬ n ¬V ³ º ô cicio responsable y ético de la ciencia y la tecnología al servicio de México, constituyéndose como un bien público. 1.5 Principios y Ejes Transversales Con base en lo argumentado, en este Modelo se destacan tres principios que sostienen las estructuras institucionales, así como los seis ejes transversales que orientan la articulación de los elementos curriculares en un proyecto for mativo. 1.5.1 Principios del Modelo Educativo Estos principios son el fundamento político sobre el que se construye el Mo delo Educativo "Humanismo para la Justicia Social", se derivan y guardan con gruencia con lo establecido en el Artículo 3º de la Constitución Política de los @ ³ È ã x t ã @ü u J º ³ ³V ¬ ã uü u J º ³ Educación Superior vigentes, y tienen la función de delimitar el alcance de las acciones, así como de establecer las obligaciones y compromisos que guían el proceder ético del TecNM. Pertinencia Social ¬ ã ³ 5 N º ¬ ã º » Õ º üº º á º ü Õ 8 ¬ ã ³ ¬ ¬ ã u ¬ ¬ ã ³ ³ ³ º @ 5V º V t NV º @ 5 º P

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소개

Humanismo mexicano para el replanteamiento de la educación superior tecnológica En el terreno educativo, particularmente en los procesos escolarizados, el hu manismo para la justicia social plantea entender la escuela como comunidad, en la cual el estudiantado ya no es el objeto de la educación (receptor, pasivo, moldeable), sino un sujeto educativo que se forma en comunidad; Además, lo importante no es que sea informado a través de un cúmulo de conocimientos transmitidos por un docente, sino que pueda desarrollar su capacidad de pensar críticamente, aprendiendo en sus entornos y desde sus experiencias. A partir de ello, la educación superior tecnológica debe orientarse hacia la construcción social, y asumir como misión la formación ciudadana y profesional de sus egresados y egresados. Para ello, los objetivos de la formación profesional no pueden solo enfocarse en la capacitación para un mejor desempeño en los campos laborales, tal como se hizo desde el marco político económico neoliberal1, donde la apuesta central de la educación superior radicó en aten der los intereses particulares de los individuos, de las empresas y de determinados sectores sociales. Por el contrario, el núcleo del humanismo mexicano transita del interés individual al interés colectivo. Este tránsito exige dejar de pensar que la función de mercado pide, sin considerar las implicaciones sociales, ambientales y humanas” (Gil Antón, 2024). Esto rompe con la idea de que la justicia social puede alcanzarse mediante la movilidad social, pues, por más capacitada que esté la persona egresada, o bien remunerado sea el puesto laboral que consiga, país, ese egresado no habrá sido formado a nivel superior y simplemente será una persona formada para mejorar las ganancias de una empresa” (Gil Antón, 2024). Además de la justa indignación, se puede agregar la capacidad de con tribuir, desde el ejercicio de su profesión, a la transformación de sus contextos socioculturales, es decir, a la movilización de las estructuras desiguales e injus tas que aún persisten en nuestro país. El TecNM reconoce que México requiere la formación de una ciudadanía, con sentido crítico y consciente de las responsabilidades éticas, sociales, tecnoló-- cación debe buscar, más allá de la medición de indicadores, contribuir a la 38 do las funciones del Estado. reconstrucción de los tejidos sociales. En ese sentido, las preguntas guía del modelo educativo son: ¿qué sociedad vamos a construir? ¿Y qué profesionales necesitamos formar para esa sociedad? Los principios del humanismo mexicano son recuperados en los documentos lo 3º Constitucional la principal huella del humanismo está en la consideración de la educación como derecho humano: La educación se basará en el respeto irrestricto de la dignidad de las personas, con un enfoque de derechos humanos y de igualdad sus tantiva. Tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria,el respeto a todos los derechos, las libertades, la cultura de paz y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia; pro moverá la honestidad, los valores y la mejora continua del proceso de enseñanza aprendizaje. (Const., 2024, Art. 3°) En este marco, se reconoce la relación entre educación y transformación so-- reconoce su contribución a la transformación social” (Const., 2024, Art. 3°). Por otro lado, hay un reconocimiento explícito a la necesidad de formar para la ciudadanía en el contexto de un proyecto social basado en la diversidad cultural, sin menoscabo de la necesidad de construir una identidad nacional que nacional, equitativa, inclusiva, intercultural, integral y de excelencia recién planteados. Se indica que es obligación del Estado impartirla, fomentando la inclusión, permanencia y continuidad. Los principios humanis tas establecidos por este Artículo son recuperados en