El artículo 792. Road movie: cuando el viaje se convierte en historia se publicó primero en Academia Guiones y guionistas. Dentro de unos días llegará a los cines La Odisea, la nueva película de Christopher Nolan, y su estreno nos ofrece una excusa perfecta para hablar de una de las estructuras narrativas más antiguas que existen: la historia de un personaje que abandona su mundo, se pone en marcha y termina transformado por el camino. Desde el viaje de Ulises para regresar a Ítaca hasta las carreteras de Easy Rider, Thelma & Louise o Little Miss Sunshine, el cine ha utilizado el desplazamiento para construir historias de huida, búsqueda, libertad, amistad y descubrimiento. Hoy vamos a hablar de las road movies: veremos qué convierte realmente una película de viajes en una road movie, cuáles son sus características esenciales, qué tipos existen y por qué la carretera sigue siendo uno de los mejores escenarios posibles para poner a prueba y transformar a nuestros personajes. ¿Te gustaría tener más ideas para tus guiones y, sobre todo, encontrar ideas que se alejen de los caminos de siempre? Vuelven los retos a la Academia Guiones y guionistas. Durante siete días vamos a entrenar la creatividad con el reto Una idea al día: cada mañana recibirás un mail con un ejercicio diferente para obligarte a buscar historias desde lugares nuevos. El objetivo es muy sencillo: terminar cada día con una nueva idea en tu banco de historias y llegar al final del reto con siete posibles proyectos entre los que elegir. Porque tener una buena idea puede ser cuestión de suerte; aprender a generar ideas es una habilidad que cualquier guionista puede entrenar. Los suscritos a la academia pueden apuntarse en la sección de retos que hay en la web en el reto UNA IDEA AL DÍA. Tienen hasta el viernes 24 de julio y el 25 les empezarán a llegar los mails. ¿Qué es realmente una road movie? Dentro de unos días llegará a los cines La Odisea, la nueva película de Christopher Nolan. Y, aunque la adaptación de Homero difícilmente puede considerarse una road movie —entre otras cosas porque Ulises viaja en barco y las autopistas de la antigua Grecia dejaban bastante que desear—, su estreno nos ofrece una buena excusa para hablar de una de las estructuras narrativas más antiguas que existen: la historia de un personaje que abandona su hogar, atraviesa diferentes territorios, se encuentra con aliados y enemigos y termina transformado por el camino. Porque antes de que existieran los coches, las carreteras y los moteles de carretera, ya existían las historias de viajes. La Odisea es probablemente el ejemplo más influyente de todas ellas. Ulises tiene un objetivo muy claro: regresar a Ítaca. Pero el camino se convierte en una sucesión de episodios, obstáculos y encuentros que van poniendo a prueba al protagonista. Cíclopes, sirenas, hechiceras, naufragios y dioses enfurecidos retrasan constantemente su llegada. El viaje deja de ser únicamente un desplazamiento geográfico y se convierte en la verdadera materia de la historia. Muchos siglos después, la road movie heredaría esta misma lógica narrativa. Un personaje abandona su mundo habitual, se pone en movimiento y atraviesa diferentes espacios en los que vive experiencias que terminan transformándolo. La diferencia es que los barcos fueron sustituidos por automóviles, motocicletas, autobuses o caravanas. Los cíclopes y las sirenas dejaron paso a policías, autoestopistas, camareros, delincuentes, desconocidos y personajes excéntricos encontrados al borde de la carretera. Pero no todas las películas en las que los personajes viajan son road movies. Indiana Jones recorre medio mundo en busca de objetos arqueológicos y nadie definiría En busca del arca perdida como una road movie. En una película de aventuras, el viaje suele ser el medio que permite al protagonista alcanzar diferentes escenarios en los que desarrollar la acción. En una road movie, por el contrario, el propio desplazamiento constituye la estructura de la historia. Podríamos resumirlo de esta manera: una road movie es una película en la que el desplazamiento físico de los personajes provoca, refleja o acompaña una transformación narrativa. La carretera no es únicamente el escenario. Es el mecanismo que obliga a los personajes a cambiar. De La Odisea a la autopista: breve historia de la road movie Las historias de viajes son casi tan antiguas como las propias historias. La Odisea, los relatos de peregrinación, los libros de caballerías o la novela picaresca utilizan el desplazamiento para construir una sucesión de episodios. El protagonista abandona un mundo conocido y atraviesa diferentes territorios, cada uno con sus propias reglas, peligros y personajes. Esta estructura tiene una enorme ventaja narrativa. Permite renovar constantemente el conflicto. Cada nueva etapa del viaje puede introducir un escenario diferente, nuevos personajes y nuevos obstáculos. El protagonista permanece mientras el mundo cambia a su alrededor. Pero la road movie moderna está íntimamente relacionada con la aparición del automóvil y con el significado cultural que adquirió la carretera durante el siglo XX. Especialmente en Estados Unidos, el coche se convirtió en un símbolo de libertad individual. Tener un automóvil significaba poder abandonar tu ciudad, escapar de tu familia, cruzar el país y empezar de nuevo en otro lugar. El cine comprendió rápidamente las posibilidades narrativas de esa fantasía. En Sucedió una noche, de Frank Capra, una heredera huye de su padre y atraviesa Estados Unidos acompañada por un periodista. La película contiene muchos de los elementos que posteriormente asociaríamos con la road movie: personajes incompatibles obligados a viajar juntos, encuentros episódicos, cambios constantes de escenario y una relación que evoluciona gracias al propio desplazamiento. Sin embargo, la road movie moderna se consolidaría especialmente durante los años sesenta y setenta. Easy Rider convirtió el viaje en motocicleta de dos jóvenes por Estados Unidos en una exploración de la libertad, la contracultura y las contradicciones de la sociedad estadounidense. La carretera ya no representaba únicamente la posibilidad de descubrir el mundo. También permitía mostrar el mundo que los protagonistas intentaban abandonar. En películas como Bonnie and Clyde, Malas tierras o, posteriormente, Thelma & Louise, ponerse en movimiento significa desafiar las normas sociales. Los protagonistas abandonan el espacio que la sociedad les había asignado y encuentran en la carretera una libertad que, casi siempre, tiene un precio. Con el tiempo, la road movie se extendió mucho más allá del cine estadounidense. París, Texas, de Wim Wenders, utiliza el viaje para hablar de la identidad, la culpa y la reconstrucción de los vínculos familiares. Central do Brasil convierte el recorrido de una mujer y un niño por Brasil en una historia de transformación emocional. Diarios de motocicleta utiliza el viaje por Latinoamérica del joven Ernesto Guevara para construir un relato iniciático y político. La road movie demostró así que no dependía de un país concreto ni siquiera de un determinado medio de transporte. Lo verdaderamente importante era la relación entre desplazamiento y transformación. Las características esenciales de una road movie La primera característica es evidente: los personajes deben abandonar su mundo habitual. Una road movie comienza, casi siempre, con una ruptura. Algo obliga o impulsa al protagonista a ponerse en movimiento. En Little Miss Sunshine, una familia entera se sube a una destartalada furgoneta Volkswagen para llevar a la pequeña Olive a un concurso de belleza infantil. En Thelma & Louise, dos mujeres salen de casa para pasar un fin de semana juntas. En Una historia verdadera, un anciano decide recorrer cientos de kilómetros montado en una cortadora de césped para visitar a su hermano enfermo. Los motivos son completamente diferentes, pero las tres historias comparten una misma decisión narrativa: sacar a los personajes del espacio que conocen y obligarlos a enfrentarse a un mundo imprevisible. La segunda característica es la existencia de un destino. Los personajes suelen saber hacia dónde se dirigen. California, una frontera, una ciudad, la casa de un familiar, un concurso, un lugar donde esperan encontrar a alguien. Ese destino proporciona dirección a la historia. El espectador sabe que los personajes avanzan hacia algún sitio y puede medir el progreso del viaje. La tercera característica es la estructura episódica. El trayecto se divide en diferentes etapas. Los personajes llegan a un lugar, encuentran un obstáculo, conocen a alguien o viven una experiencia y después continúan su camino. Cada parada funciona casi como una pequeña historia dentro de la historia principal. La cuarta característica es la presencia de personajes pasajeros. A diferencia de otras películas, donde el reparto permanece relativamente estable, las road movies permiten que muchos personajes aparezcan y desaparezcan. En Una historia verdadera, Alvin Straight encuentra ciclistas, una mujer desesperada por atropellar ciervos, un veterano de guerra y diferentes desconocidos que se cruzan en su camino. Cada encuentro permite descubrir algo nuevo sobre el protagonista. La quinta característica es la importancia de los espacios de tránsito. Moteles, gasolineras, restaurantes de carretera, estaciones de autobús, áreas de servicio, fronteras o pequeños pueblos. Son lugares donde nadie permanece demasiado tiempo. Espacios provisionales que refuerzan la sensación de que los personajes han abandonado su vida anterior pero todavía no han encontrado una nueva. Y finalmente encontramos la característica más importante: el viaje transforma a los personajes. Si un protagonista recorre tres mil kilómetros, vive numerosas aventuras y