Epistolar

Antología de lo íntimo

Escribir cartas es una de esas cosas que dejamos de hacer. Este podcast busca rescatar algo que parece un arcaísmo. Artistas le pondrán la voz y el sentimiento a misivas de distintas épocas y temáticas. En tiempos de tanta inmediatez, Epistolar apuesta por rescatar el valor de la palabra, del contar pausado y del pensamiento. Una idea de Diego Jemio y Tomás Sprei con música original de Leandro Lombardo y José Ferrufino. Buscanos en YouTube como Epistolar Podcast de Cartas y en Instagram como @epistolarpodcast.

  1. 1d ago

    Carta de Ninon de Lenclos sobre la infidelidad y el deseo (Lee María Bernal)

    Viajemos un poco en el tiempo, en el espacio y, principalmente, en las costumbres de la época. Francia. Siglo XVII. En esa época, una mujer tenía pocas alternativas: podía ser esposa de alguien, viuda o monja. En ese contexto, Ninon de Lenclos eligió ser libre y amar sin tapujos. Ella era cortesana, escritora, mecenas y una de las mujeres más célebres del París de su tiempo. En su salón, recibía a intelectuales como Molière y un joven Voltaire, a quien le daba dinero para comprar libros. Era una mujer entregada a los grandes placeres. Para ella, el amor debía convertirse en cualquier cosa, menos en una prisión. Esta carta está dirigida al marqués Louis de Mornay y habla de infidelidad sin reproches convencionales. Si un amante se marcha, dice ella, quizá sea porque quien lo tenía a su lado olvidó mantener encendida la llama del deseo. Ninon no quiere esclavos. Quiere amantes. Hay algo más profundo detrás de esa filosofía. Ella descubre que su amante está enamorado de otra mujer. Entonces, la mujer que parece tener todas las respuestas sobre el amor se enfrenta a una pregunta que no puede resolver: ¿qué tiene la otra que ella no tiene? La estudia. Se compara con ella. Examina sus defectos, sus encantos, sus gestos. Intenta descubrir ese atractivo secreto que hace que un hombre deje de mirar a una mujer para mirar a otra. Y, por supuesto, fracasa. Tal vez porque el deseo, justamente, nunca se deja explicar. Lee la actriz María Bernal. *** En Picpus, 23 de diciembre de 1650 ¿Es un crimen ser inconstante? Es, a lo sumo, un error necesario. Le he dicho mil veces que no quería encadenarle más que mediante los placeres. Es un amante lo que quiero, no un esclavo... Le pareceré muy indulgente. Siempre es culpa nuestra si nos son infieles; seguramente se nos olvidó añadir algunas flores a la cadena, que había que embellecer con todo el prestigio del amor, para hacerla eterna. Hablemos claro. Si la señorita D’Aubigné me roba su corazón, solo me culpo a mí misma. Hace mucho que descubrí el fuego secreto que le consume por ella. Me di cuenta incluso antes que usted,marqués. Alcanzamos la iluminación cuando tememos perder un objeto tan preciado en la vida. Lo confieso, he hecho lo imposible por retenerle; he convertido el conocimiento del carácter de la señorita D’Aubigné en un estudio personal. No he parado de compararme con ella. Nuestros defectos, nuestros encantos, todo lo he comparado mil veces; todo lo he calculado, combinado con vuestros gustos, con vuestro tipo de espíritu y de carácter. Pretendía descubrir ese atractivo secreto que hacía triunfar a mi rival; y digo más, tomarlo prestado, arrebatárselo, incluso, y combatirla con sus propias armas. Ya sea por amor propio, ya sea por falta de luces, no he logrado descubrirlo; pero eso no significa que no exista... La gracia, el atractivo, cambian tanto según las perspectivas que el espíritu mismo puede captar todos los matices... Es, pues, ese no sé qué que no se puede definir; esa nada, que sería todo para mí de haber conseguido adivinarla, y que un velo tupido me oculta sin cesar. ¡Ah! Cuando el amor me haya iluminado, quizá me haya esforzado en vano por rodearme del encanto que os atrae... Prefiero creerlo así, es un pesar menos para mi corazón; porque, pese a mi filosofía, os añoro, marqués; sí, le añoro como a los sueños llenos deencantos cuyos recuerdos son aún muy dulces, y que impotentes deseos no pueden restablecer. Quien puede dejar de gustar ha perdido el derecho a reprochar; pero tendría motivos para quejarme si ya no fuese nada para usted. Adiós, marqués; si el tiempo marchita las flores que había arrojado en mi vida, quiero recoger lo que queda, y hurtarle al menos algunos restos de la felicidad con la que me había embriagado. Estaré en París pasado mañana; me siento con el valor para verle.

  2. Aug 12

    Carta de Dorothy Thompson a Sinclair Lewis o la loca ilusión de que volverás

    Dorothy Thompson fue una de las periodistas más influyentes de Estados Unidos antes de la Segunda Guerra Mundial. Comenzó trabajando para el movimiento sufragista y en 1917 inició su carrera periodística. En 1920 viajó a Europa y pocos años después se convirtió en corresponsal en Berlín. Sus críticas al ascenso de Hitler y al nazismo fueron tan contundentes que en 1934 fue expulsada de Alemania. En 1928 se casó con el escritor Sinclair Lewis, ganador del Premio Nobel de Literatura. Tuvieron un hijo, pero el matrimonio estuvo atravesado por infidelidades y separaciones. Cuando Lewis planteó la posibilidad del divorcio, Thompson se negó. En esta carta, sabe racionalmente que su marido probablemente no regresará a casa, pero se resiste a aceptar esa certeza. Thompson y Lewis se divorciaron finalmente en 1942. Esta es la carta de una mujer acostumbrada a analizar el mundo con lucidez, enfrentarse a dictadores y defender sus convicciones, pero que frente al final de su propio matrimonio descubre que el amor puede habitar un territorio donde la razón ya no tiene respuestas. Lee la actriz Karime Cisternas. *** No puedo recordar que tu jamás me preguntaras qué deseo, pese a los años que llevamos viviendo juntos. Pero lo que no quiero es un divorcio, y no voy camino a obtener uno. Yo conozco las leyes de divorcio de Vermont. En una época, lo confieso, yo pensé en divorciarme. Eso fue a causa de la brutalmente desconsiderada manera de tratar nuestra relación en tu affair con Marcella, yendo tan lejos como para presentársela a Wells como su futura "madrastra". Eso me llenó de una ira ciega, y pensé que debía evitarme cualquier futuro insulto de ese tipo. Pero la real base de mi relación hacia tí es que yo no puedo albergar ninguna rabia o resentimiento contra tí que perdure, o que cambie mis sentimientos. "Esta es su manera de ser", es la única respuesta que puedo encontrar... Cientos de veces, tú me prometiste que nunca me dejarías y jamás te divorciarías de mi. Por qué debería creer que decías aquello o que tú no conocías tu propio pensamiento entonces y lo conoces ahora. Yo nunca seré capaz de repudiar nuestro matrimonio, ni ante mí misma. Ahora me dices de hacerlo público. Semejante paso seríauna insoportable auto violación... De una manera curiosa me estás diciendo una vez más de hacer algo juntos -hacer común una aversión así como una vez me rogaste hacer común un amor-. Pero no puedo. Esto no es en común. Todo este asunto sería un fraude sin atenuantes. Eso no me haría libre. Yo viviré contigo, en un sentido, hasta el fin de mis días. ¿No ves, Hal, que estás pidiéndome que expulse tu resentimiento? Y me pides, tratando de chantajearme con el niño, sabiendo cuán profundamente yo deseo que tenga un padre. Pero tu relación con Michael depende de tu relación con Michael, yyo no influenciaré esos sentimientos. Sólo lo que tú hagas losinfluenciarán. Tanto si te importa de él, como si no. Que yoobtenga el divorcio no despertará amor en tu corazón por nuestro hijo, si no está allí... Yo aún vivo cada día con la loca ilusión de que la puerta se abrirá y tú regresarás. Yo sé con midespiadado intelecto que tú no volverás a casa, pero hay reinos más allá de la inteligencia y fuera de toda lógica.

  3. Jul 29

    Carta de Søren Kierkegaard sobre amar y poseer (Lee Francisco Díaz)

    Søren Kierkegaard fue filósofo y teólogo, y es considerado uno de los padres del existencialismo. Su obra trascendió el ámbito de la filosofía y lo convirtió en una de las figuras más influyentes del pensamiento moderno. También fue un autor extraordinariamente adelantado a su tiempo. Hace 182 años publicó “El concepto de la angustia”, una obra pionera que muchos consideran el primer libro dedicado íntegramente a comprender la ansiedad. Allí sostiene que su propósito no era curarla ni eliminarla, sino entenderla e incluso abrazarla. El filósofo no escribía desde la teoría. Gran parte de su obra nace de su propia experiencia y uno de los episodios que más marcó su vida fue la ruptura de su compromiso con la escritora Regine Olsen. Durante años dudó entre llevar una vida convencional -casarse, formar una familia y ejercer una profesión- o entregarse por completo a la escritura y a la filosofía. Para este episodio elegimos una de las cartas que le envió a Regine. Comienza con una palabra tan sencilla como poderosa: el pronombre posesivo “mi”. A partir de allí, despliega una profunda reflexión sobre el amor, el deseo de poseer al otro y la convicción de que solo quien es verdaderamente libre puede entregarse por completo. Lee el actor Francisco Díaz. *** Mi Regina, a ti te gusta escuchar este nombre y a mi me gusta pronunciarlo; sin embargo quizá tenemos en ello ideas diferentes. Tu pones allí, quizá, el humilde pensamiento de que eres tal como yo deseo, la verdad de la imagen que mi deseo ha buscado; y yo pongo allí, quizá el orgulloso pensamiento de que tu me perteneces, no por un instante fugitivo, no parcialmente, sino toda entera y siempre. Y sin embargo no me jacto de ello. ¿Qué tengo, en efecto, sino lo que me ha sido dado? Si me hubiera sido posible "seducirte",si con una satisfacción egoísta pudiera llamarte mía, oh!, quépobre sería yo en mi riqueza y qué vano mi goce; pues sólo el que es libre puede darse y cuanto más libre es más tiene paraprodigar.

  4. Jul 15

    Carta de una niña a la esposa de Pinochet: "¿Dónde están mis abuelos?"

    En Epistolar grabamos cartas de todo tipo y color. Hay episodios con cartas de amor. Cartas llenas de bronca. Cartas abiertas. Cartas de reconciliación. Y también hay cartas que buscan convencer. Esta es una de esas. Chile, 1976, a casi tres años de la llegada al poder de Augusto Pinochet. Una niña de 9 años le escribe a Lucía Hiriart, esposa del dictador, con una pregunta tan sencilla como devastadora: quiere saber dónde están sus abuelos, que fueron sacados de su casa por agentes de la DINA, el brazo ejecutor de secuestros, asesinatos y desapariciones que utilizó Chile en el marco de la Operación Cóndor. Lo que sigue puede ser leído como un manifiesto político y una denuncia de una nena de 9 años. Pero quizá es mucho más que eso. Es un texto con la lógica implacable de una niña enfrentada al absurdo de una desaparición forzada. Una carta que hace preguntas que resuenan medio siglo después. Lee la actriz Amparo Saona. *** 30 de agosto de 1976 Sra. Lucia Hiriart de Pinochet Sra. Lucia: Yo sé que usted es una persona muy buena con los niños de Chile, así lo he visto por televisión. Señora Lucia yo le escribo como una niña de 9 años que soy, y estoy muy preocupada porque se ha dicho que el 3 de septiembre es el Día de los abuelitos. Yo quiero saber donde puedo saludar a los míos que fueron sacados un día 2 de abril en la noche desde nuestra casita. Quiero que usted le pregunte a esos señores de la DINA, así ellos lo dijeron. Dígales que me los manden por favor, y (pregunten) donde están ahora. Yo siempre pienso que lo bonito y feo no se olvida, y nunca podré olvidar cuando fuimos sacados junto a mis abuelitos y otros familiares con los ojos vendados y traídos a Santiago. Aquí nos dieron pastillas, golpes y le hacían preguntas a mi abuelito siendo ya un ancianito. Usted es madre y abuelita también y quiero que vea en mi a una nieta de Chile con mucho dolor. Yo me pregunto si es malo que mi abuelito haya tenido la idea de ser diputado de Chile; o si para una nieta del señor Pinochet será malo que su abuelito haya tenido la idea de ser presidente. Yo creo quepara nosotros los nietos, es lo más grande y feliz o yo no loentiendo. Le digo a usted que muchas veces me hinco a pedir y miro a Dios y le pregunto: ‘¿Qué es lo que pasa? ¿Qué hicieron mis abuelitos que esos hombres malos se los llevaron?’. Yo me pongo la mano en mi pequeño corazoncito y me dan deseos de gritar: ‘Basta. Devuélvanmelos. Es lo más querido de mi vida’, y termino llorando. Yo le pido a usted que se ponga la mano en su corazón grande y bondadoso y le responda a esta nieta triste y enferma, porque ya son 5 meses que no los veo. Los nombres de mis abuelitos son: – María Olga Flores Barraza 61 años – Bernardo Araya Zuleta 68 años Saluda a usted Ninoska Henríquez Araya

  5. Jul 1

    Carta de Jack London a Anna Strunsky (Lee Francisco Moreno Hueyo)

    Decía no creer en el amor. Lo consideraba una suerte de ilusión, una debilidad. Pero esta carta cuenta otra historia. Quizá la del cazador atrapado. Incluso él Jack London, el escritor indómito que hizo de la aventura una forma de vida, terminó escribiendo desde ese territorio incierto que tanto negaba. Cuando la escribió todavía estaba casado, aunque sus palabras estaban dirigidas a Anna Strunsky: escritora, amiga cercana y, quizá, la única mujer capaz de poner en duda todas sus certezas. Años más tarde publicarían juntos “Las cartas de Kempton-Wace”, una novela epistolar en la que dos personajes debaten sobre el amor y el sexo. Con el tiempo, Anna eligió otro destino. London siguió buscando respuestas entre la literatura, los viajes y sus propias contradicciones. Esta carta captura el instante en que uno de los escritores más indómitos del siglo XX dejó entrever una vulnerabilidad que casi nunca admitía. Lee el actor y bodeguero Francisco Moreno Hueyo. *** Oakland, 3 de abril de 1901 Querida Anna: ¿He dicho alguna vez que el ser humano podría ser clasificado por categorías? Pues bien permítame que haga una precisión: no todos los humanos. Usted me elude. No puedo encontrarla, no puedo entenderla. Puedo presumir de prever nueve veces de cada diez cómo van a comportarse; de poder percibir, nueve de cada diez veces, ya sea por sus palabras o conductas, el impulso de sus corazones. Pero con esa décima restante me desespero. No está a mi alcance. Y usted es esa décima. ¡Ha habido alguna vez dos almas, de bocas mudas, más incongruentemente emparejadas! Puede que sintamos las mismas cosas, pero incluso cuando no es así, nos entendemos; y no obstante no tenemos una lengua común. Las palabras que queremos decir no acuden a nosotros. Nos hacemos ininteligibles. Dios debe reírse antesemejante pantomima. El único rayo de cordura en todo esto es que ambos somos terriblemente temperamentales, lo suficiente como para que a menudo entendamos. En verdad solemos comprender aunque solo sea de forma confusa y tenue mediante débiles percepciones, como fantasmas que,en cuanto vacilamos, nos amenazan con su verdad. Y aun así, yo no me atrevo a creer; pues usted es esa décima parte que no consigo predecir. ¿Estoy siendo ininteligible ahora? No lo sé. Imagino que sí. No logro encontrar una lengua común. Terriblemente temperamentales, eso es. Esa es la única cosa que nos hace conectar. Los dos la hemos percibido, como un relámpago en nuestro interior, usted y yo, cada uno un pequeño trozo de lo universal, y entonces nos unimos. Y no obstante somos muy diferentes. ¿Acaso le he sonreído cuando se mostraba entusiasta? De ser así, se trataría de una sonrisa disculpable, o mejor dicho, una sonrisa casi envidiosa. He vivido veinticinco años de represión. No he aprendido a ser entusiasta. Es una difícil lección para olvidar. Estoy empezando a olvidar, pero es tan poco. Y en el mejor de loscasos, no puedo aspirar a olvidarlo todo o casi todo antes de mi muerte. Puedo estar exultante, eso lo estoy aprendiendo, por pequeñas cosas, por otras cosas; pero en mis cosas, en cosas secretas doblemente mías, no puedo, no puedo. ¿Me estoy haciendo entender? ¿Puede escuchar mi voz? Me temo que no. Existen farsantes, y yo soy el más logrado de todos ellos. Jack

  6. Jun 17

    Carta furiosa del escritor V. S. Naipaul a su editor (Lee Germán Pinilla)

    La relación entre editor y escritor nunca es un camino simple, nunca un lecho de rosas. Hay ahí un delicado equilibro entre la visión creativa del escritor y las exigencias del mercado. Una tirantez que surge, por ejemplo, con las miradas sobre qué necesita un texto y el consabido choque de egos en el proceso de edición. Esta carta es una historia de ese choque. A finales de la década del 80, V.S. Naipul estaba escribiendo su libro de viajes “Un giro en el sur”. En el proceso de edición de esa obra, su editor recibió el texto y lo mandó a corregir, un proceso habitual en la maquinaria editorial. Lo que vas a escuchar es una carta furiosa del escritor por esa corrección, escritor que años después ganaría el Premio Nobel deLiteratura. Acá el alegato de un escritor con fama de arisco eindócil, al que alguien osó corregirle algunas comas yrepeticiones. Lee el actor Germán Pinilla. *** 10 de mayo de 1988 Querido Sonny, ayer me llegó el texto corregido de "Un giro en el sur"; es una obra tan terrible que me veo obligado a escribir sobre ella. Este tipo de correcciones se interpone en el camino de la lectura creativa. Paso mucho tiempo restaurando el texto que escribí (y que, en consecuencia, conozco bastante bien). Creía que se sabía en la oficina que, después de 34 años y 20 libros, sabía ciertas cosas sobre la escritura y no quería que un corrector me ayudara con la puntuación o con eso que se llama repetición; y, desde luego, no quería que me ayudaran con las formas de evitar la repetición. Es totalmente absurdo que alguien me señale repeticiones en el uso de "y" o "como" o "que" o "ella". No quería que nadie me deshiciera los puntos y comas; con todas sus diferentes formas de enlazar. Sucede que el inglés -la historia de la lengua- fue mi asignatura en Oxford. Ocurre que sé muy bien que esas supuestas "reglas" no tienen nada que ver con el idioma y son en realidad reglas sobre el uso del francés. La gloria del inglés es que no tiene esas reglas de la corte: es una lengua hecha por la gente que la escribe. Mi nombre va en mi libro. Soy responsable de la forma en que se unen las palabras. Es una de las razones por las que me convertí en escritor. Todo escritor tiene su propia voz. (Todo escritor serio o dedicado.) Esto se consigue por la forma en que puntúa; el ritmo de sus frases; la forma en que la escritura refleja los procesos del pensamiento del escritor: todo el nerviosismo, todos los enlaces, todas las asociaciones curiosas. Un corrector asiduo puede deshacer esto muy rápidamente, puede hacer que A escriba como B y la Sra. C. Y qué desperdicio de espíritu es para el escritor, que en efectoestá rehaciendo partes de su manuscrito todo el tiempo en lugar de darle una lectura verdaderamente creativa y revisora. Considere cómo me ha hecho sentarme esta mañana, no a mi trabajo, sino a escribir esta carta enfurecida. Suyo Vidia

  7. Jun 3

    Carta de Antón Chéjov con consejos para ser una persona civilizada (Lee Héctor Díaz)

    Antón Chéjov es una de esas figuras a las que la palabra genio no les queda grande. Fue un maestro absoluto del cuento y un revolucionario del teatro. Con obras como La gaviota o Tío Vania, propuso una manera más íntima, sutil y profundamente humana de contar historias, lejos del dramatismo exagerado que dominaba la escena del siglo XIX. Por eso su obra sigue viva: porque sus personajes, sus silencios y sus conflictos todavía hablan de nosotros. Pero esta carta no trata sobre literatura ni sobre técnicas de escritura. En 1886, Chéjov le escribió a su hermano mayor Nikolái, un pintor talentoso que atravesaba un severo problema de alcoholismo. Más que una lección, la carta es un gesto de amor y preocupación. Allí intenta responder una pregunta simple pero a la vez enorme: qué significa ser una persona civilizada. “Nunca debes dejar de leer, estudiar en profundidad y ejercitar tu voluntad”, le escribe en un pasaje de la carta. Y en esas palabras aparece no solo el escritor brillante, sino también el hermano que intenta tender una mano. Lee el actor Héctor Díaz. *** A mi juicio, las personas civilizadas deben cumplir las siguientes condiciones: 1 Respetan al individuo y, por lo tanto, son siempre indulgentes, gentiles, educadas y complacientes. No hacen un escándalo por un martillo o una goma perdida. Cuando se mudan con alguien, no actúan como si le estuvieran haciendo un favor y, cuando se van, no dicen: ‘¡Cómo puede alguien vivir contigo!’… 2 Su compasión se extiende más allá de los mendigos y los gatos. Les afectan incluso cosas que el ojo desnudo no puede ver. Si, por ejemplo, Piotr sabe que su padre y su madre están encaneciendo y perdiendo el sueño porque ven a su Piotr tan rara vez (y porque cuando aparece lo ven borracho), entonces corre a visitarlos y manda su vodka al diablo… 3 Respetan la propiedad ajena y, por lo tanto, pagan sus deudas. 4 Son francas y temen a la mentira como a la peste. No mienten ni siquiera sobre las cosas más triviales. Una mentira insulta al oyente y lo rebaja ante los ojos del mentiroso. No se dan aires, se comportan en la calle igual que en su casa y no intentan deslumbrar a sus inferiores. Saben mantener la boca cerrada y no fuerzan confidencias no solicitadas sobre la gente. Por respeto a los oídos ajenos, más a menudo callan que hablan. 5 No se rebajan simplemente para despertar simpatía. No apelan a las fibras sensibles de los demás para hacerlos suspirar y preocuparse por ellos. No dicen: ‘¡Nadie me entiende!’ o ‘¡He desperdiciado mi talento en trivialidades!’, porque eso huele a efecto barato y es vulgar, falso y anticuado. 6 No están preocupadas por cosas vanas. No se dejan impresionar por falsas joyas como amistades con celebridades, apretones de manos con Plevako borracho, éxtasis por la primera persona que encuentran en el Salon de Varietes o popularidad entre la clientela de las tabernas… 7 Si tienen talento, lo respetan. Sacrifican comodidad, mujeres, vino y vanidad por él… 8 Cultivan su sensibilidad estética. No soportan quedarse dormidos completamente vestidos, ver una grieta en la pared repleta de chinches, respirar aire podrido, caminar sobre un suelo cubierto de saliva o comer junto a una estufa de queroseno. Intentan hacer todo lo posible por domar y ennoblecer su instinto sexual… Y así sucesivamente. Así es como actúan las personas civilizadas. Si quieres ser civilizado y no caer por debajo del nivel del ambiente al que perteneces, no basta con leer The Pickwick Papers y memorizar un soliloquio de Faust. No basta con parar un coche y dirigirse a la calle Yakimanka si todo lo que vas a hacer es salir huyendo otra vez una semana después. Debes trabajar en ello constantemente, día y noche. Nunca debes dejar de leer, estudiar en profundidad y ejercitar tu voluntad. Cada hora es preciosa. ¿De acuerdo o en desacuerdo? Anton

  8. May 20

    John Cage. Carta con consejos para profesores y alumnos (Lee Nicolás Litman)

    Todos tenemos uno en nuestras vidas. Son maestros y maestras que nos transformaron, que dejaron huellas, que moldearon nuestros valores. O nos brindaron seguridad emocional. En mi caso, por ejemplo, una profesora de literatura que inculcó mi amor profundo por la palabra y los libros. En este caso, elegimos una carta para estudiantes escrita a mediados de los 60. Fue escrita por Corita Kent, una mujer que fue muchas cosas: artista, monja, activista y reconocida por combinar arte pop y espiritualidad. Una educadora que pensaba que el maestro no debía transmitir respuestas cerradas, sino habilitar formas nuevas de mirar el mundo. Su legado pedagógico se apoyaba menos en la autoridad y más en la experimentación, la curiosidad y la confianza en el proceso creativo. En sus clases proponía ejercicios poco convencionales: trabajar con objetos cotidianos, salir a observar carteles en la calle, escribir frases, recortar palabras de diarios o transformar errores enposibilidades estéticas. Para Kent, enseñar arte era enseñar a percibir. Con el tiempo, el texto fue popularizado por el gran compositor John Cage. Acá una carta tan inspiradora como un maestro que deja huellas. Lee el actor Nicolás Litman. *** REGLA UNO: Encuentra un lugar en el que confíes y prueba a confiar en él durante un tiempo. REGLA DOS: Deberes generales de un estudiante: saca todo el provecho de tu profesor; saca provecho de tus compañeros. REGLA TRES: Deberes generales de un profesor: saca todo de tus alumnos. CUARTA REGLA: Considera todo como un experimento. QUINTA REGLA: Sé autodisciplinado: esto significa encontrar a alguien sabio o inteligente y elegir seguirlo. Ser disciplinado es seguir por el buen camino. Ser autodisciplinado es seguirlo de la mejor manera. SEXTA REGLA: Nada es un error. No hay ganar ni fallar, sólo hay que hacer. REGLA SIETE: La única regla es trabajar. Si trabajas, llegarás a algo. Es la gente que hace todo el trabajo todo el tiempo la que al final se da cuenta de las cosas. REGLA OCHO: No intentes crear y analizar al mismo tiempo. Son procesos diferentes. NOVENA REGLA: Sé feliz siempre que puedas conseguirlo. Disfruta. Todo es más liviano de lo que crees. REGLA DIEZ: Estamos rompiendo todas las reglas. Incluso nuestras propias reglas. ¿Y cómo lo hacemos? Dejando mucho espacio para las incógnitas. Consejos extras: * Sal siempre. Da vueltas por ahí. * Ve a todos los lugares. * Ve siempre a clase. Lee todo lo que caiga en tus manos. Mira las películas con atención, a menudo. Guárdalo todo: puede resultarte útil más adelante.

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