Descansando en Dios

Francisco Atencio

Devocional Cristiano Doctrinal

  1. 8h ago

    1348 - Evangelios. El siervo amado de Dios. Mt 12:18

    1348 – Mt 12:18 – El siervo amado de Dios. he aquí mi siervo, a quien he escogido; Mi Amado, en quien se agrada mi alma; Pondré mi Espíritu sobre Él, Y a los gentiles anunciará juicio.   Luego de Jesús hacer el milagro al hombre de la mano seca, “salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle.” (Mt 12:14). Los fariseos en lugar de agradecer por el milagro realizado despertó en ellos un mayor odio hacia Jesús al planear quitarle la vida. Según Lucas el odio había endurecido su corazón (Lc 6:11). Por Marcos sabemos que también se unieron a la conspiración los herodianos (Mr 3:6). Los herodianos eran seguidores de Herodes el Grande y consideraban su dinastía como la heredera del trono de Israel. Cuando el odio llena el corazón en lugar de la gratitud y la misericordia, planea la destrucción de quien constituye un desafio y un ejemplo. Pero por la soberanía y omnipotencia de Dios se consumaría la victoria de Jesús quien afirmó: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.” (Jn 10:17-18). El soberano plan de Dios (Mt 12:15-17). “Sabiendo esto Jesús, se apartó de allí; y le siguió mucha gente, y sanaba a todos, y les encargaba rigurosamente que no le descubriesen; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo:”. Jesús en su omnisciencia sabía el plan de los fariseos para destruirle y decide apartarse y no seguir con la confrontación porque aun faltaba tiempo para que se consumará en la cruz el plan de redención decretado desde la eternidad pasada por Dios y prometido desde Gn 3:15. Mateo continúa demostrando la cristología a través del poder divino “sanando a todos” y subrayando los atributos de clemencia y mansedumbre de Jesús cumplimiendo la profecía hecha 700 años antes a través de Isaías. Elogiado por el Padre (Mt 12:18a). “He aquí mi siervo, a quien he escogido; Mi Amado, en quien se agrada mi alma;” Mateo pone de manifiesto que Jesús, el manso y humilde de corazón, era el Mesías prometido.  El siervo de Dios escogido para la obra suprema de la salvación del pecado por la gracia de Dios. Para lo cual, hace una adapatción de Isaías 42:1-4, el primero de cuatro cánticos del siervo sufriente, referidos a el Mesías. Los otros tres cánticos (salmos) del siervo sufriente son: El segundo cántico (Is 49:1-12). El tercer cántico (Is 50:4-10). El cuarto cántico (Is 52:13-53:1-12). Lo asombroso de la gracia de Dios, es que el Hijo se haga siervo, y que luego en Isaías Is 53:1-12 profetiza la muerte sustitutoria y propiciatoria por el pecado. Dios se humilla en la Segunda Persona Divina que se hace siervo. No se humilla solo al hacerse hombre sino al hacerse siervo. Pablo lo enseñará más tarde en un extraordinario pasaje cristológico resumido en Fil 2:6-8. El escogido y sostenido como y para ser siervo, es también el Amado, en quien el alma de Dios Padre se agrada (Mt 3:17; 17:5). “Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla” (Fil 2:9-10). Comisionado por el Espíritu Santo (Mt 12:18b). “Pondré mi Espíritu sobre él,”. El Espíritu Santo es dado sin medida a quien es Hijo Amado, y le es dado plenamente en siete formas (Is 11:2-3). Para que pueda llevar a cabo toda la obra encomendada como una persona con dos naturalezas, divina y humana. Mateo 12:18 muestra la participación de la Trinidad hecha por Isaías: Dios Padre escogió y envió al siervo Amado, Dios Hijo Jesucristo el Salvador, y el poder del Espíritu Santo participando en el plan de salvación. Lucas registra que: “Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por

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  2. 3d ago

    1347 - Evangelios. El Señor del día de reposo. Mt 12:7-8

    1347 – Mt 12:7-8 – El Señor del día de reposo. Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes; porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo.   Mateo 12 nos introduce a un capítulo donde resaltará el rechazo de Jesús por el pueblo judío, en especial por los religiosos escribas y fariseos. Es importante recordar que el evangelio de Mateo da prioridad a la cristología y no a la cronología. Por lo cual, Mateo inicia el capítulo usando su estilo de indefinición temporal “En aquel tiempo”, es una expresión absolutamente imprecisa para fijar el tiempo en que ocurrio el relato. Con la ayuda de los otros dos evangelios sinopticos de Marcos y Lucas, podemos acercarnos al tiempo después de la celebración de la pascua cuando iniciaba la recoleción de las cosechas y cercano a la fiesta de Pentecostés (Mr 2:23-28; Lc 6:1-5). Según Marcos y Lucas este evento ocurrió poco antes de elegir a los doce apóstoles registrado ya en Mateo 10. Acá es presentado por Mateo como parte de la preparación de Jesús a los discípulos para el servicio en la obra de Dios. Jesús reafirma con esta enseñanza que el día de reposo fue dado para la gloria de Dios y para el bienestar humano. El mandato nunca tuvo la intención de restringir la expresión de amor a través de obras de necesidad, servicio a Dios, o actos de misericordia. El incidente mal interpretado (Mt 12:1). “En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de reposo; y sus discípulos tuvieron hambre, y comenzaron a arrancar espigas y a comer.” El hecho ocurre en un día de reposo. Los discípulos que acompañaban a Jesús comenzaron a tener hambre. El verbo usado por Mateo indica un “hambre intensa”. La preparación de los discípulos para el ministerio a que fueron llamados tambien incluye el aprender a “tener necesidad” como enseña Pablo: “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.” (Fil 4:11-12).   La acusación legalista (Mt 12:2). “Viéndolo los fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo.” Fueron observados por los legalistas fariseos que siempre lo hacian, no para aprender del maestro, sino para buscar algo para acusarle y tener un argumento para quitarle la vida. ¿Es usted legalista? Porque las miradas escrutadoras de los legalistas siempre están observando a la gente para juzgar sus acciones y buscar en ellos algo condenable. Luego lo hacen público con el WhatsApp celestial del juzgador, murmurador y chismoso. Los fariseos sepultaban el verdadero propósito de la Palabra de Dios con sus argucias legalistas y tradiciones. Los fariseos incluyeron 39 reglas para trabajos prohibidos, subdivididos a la vez en muchas otras, solo para el día de reposo, esto hacia imposible descansar y adorar a Dios, ya que era un día de carga y opresión para el judío. De allí la invitación que Jesús hizo a los trabajados y cargados en Mt 11:28. Los discípulos estaban haciendo conforme a la ley (Dt 23:25). El legalista está siempre mirando en el hombre el pecado para acusarlo, el verdadero hijo de Dios, el espiritual, siempre está mirando al pecador para ayudarlo y restaurarlo (Gá 6:1-3). Enseñanza correcta de la Palabra de Dios (Mt 12:3-8). Jesús responde con preguntas retoricas: “¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre; cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes? ¿O no habéis leído en la ley, cómo en el día de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa?” Jesús responde a la acusación de los fariseos legalista enseñando por lo menos cuatro principios:

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  3. 4d ago

    1346 - Evangelios. La invitación personal de Jesús. Mt 11:28

    1346 – Mt 11:28 – La invitación personal de Jesús. Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Jesús en Mateo 11:25-27 Declara que el verdadero discipulado lo pueden disfrutar únicamente los que se acercan a Jesús con la fe genuina de un niño. Los pobres en espíritu que reconocen la pobreza espiritual al margen de Dios. Es verse como realmente se es: perdidos, sin esperanza, indefensos. Los que respondieron no fueron las personas importantes, sino los de fe como niños, los pobres y humildes de espíritu, los fatigados y cargados por el pecado. Por eso hace una invitación a todos ellos. La causa específica que produce alabanza de Jesús es la sabiduría soberana de Dios al esconder estas cosas, el reino de Dios, de los sabios y de los entendidos y más bien revelarlas a los niños, que son personas con actitud espiritual humilde. (Mt 11:25). Jesús continúa: “Sí, Padre, porque así te agradó.” (Mt 11:26). Dios se agrada con el evangelio de la gracia porque le produce gloria, lo cual es el propósito supremo en el universo. “Así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados” (Is. 57:15). Jesús exalta la unidad y comunión con Dios Padre y Su soberanía para dar salvación al ser humano solo a través del Hijo, Cristo. (Mt 11:27; Jn 14:6). I. Jesús, invita para ser salvo (Mt 11:28). “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Venid a mí. Es tener fe en Cristo y creer hasta someterse al señorío de Cristo. Jesús llama que acudan a Él todos los que están agotados por tratar en sus propios recursos de encontrar y agradar a Dios y alcanzar la salvación. El cansancio de la gente se debía a que llevaba la carga del pecado y sus consecuencias. Esta carga se hacía mayor con normas que ponían los religiosos escribas y fariseos sobre ellos. A las 613 leyes de Moisés le agregaron otras 400 (Hch 15:10). Jesús dijo de los escribas y fariseos: “Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.” (Mt 23:4). Descansar es el alivio para esta carga del pecado que solo Jesucristo puede darnos con su perdón y estar en paz con Dios. Jesús promete descanso espiritual a todos los que vienen a Él en arrepentimiento y fe humilde. Ya que es el único que garantiza la paz con Dios: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Ro 5:1). Jesús te recibe en la condición que estés y no hay pecado que no pueda perdonar: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.” (Jn 6:37). Pero es necesario el arrepentimiento genuino para hallar descanso: “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,” (Hch 3:19). “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.” (Sal 51:17). Jesús afirma saciar por completo al ser humano trabajado y cansado: “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.” (Jn 6:35). II. Jesús, ejemplo de humildad (Mt 11:29a). “Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”. Significa sumisión. El yugo tenía el propósito de aliviar la incomodidad al llevar una carga pesada. Pero también simbolizaba la obediencia y la aceptación de la responsabilidad de ser verdaderos discípulos de Jesucristo. Fe implica escuchar y obedecer. La obediencia espiritual, no es una actitud humana, sino fruto de la fe en Dios (He 11:4-8). Dios nos exhorta recordando: “Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre

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  4. 5d ago

    1345 - Evangelios. El juicio de Jesús. Mt 11:23

    1345 – Mt 11:23 – El juicio de Jesús. Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy. Jesús pasa de examinar, la respuesta con críticas de las personas incrédulas, a hacer juicio sobre algunas ciudades, por su incredulidad manifestada con la indifirencia. Eran ciudades en las que había estado predicando, enseñando y haciendo muchos milagros. La indiferencia hacia Dios y su obra es una forma extrema, atroz de incredulidad. La indiferencia menosprecia de tal manera a Dios que Él ni siquiera es un asunto sobre el cual valga la pena debatir ni para criticarlo. “Cuando viene el impío, viene también el menosprecio, y con el deshonrador la afrenta.” (Pr 18:3). Mateo registra esta indiferencia hacia Dios, con la parábola de la fiesta de bodas, expuesta por Jesús (Mt 22:1-14). Los invitados que recibieron invitación en primer lugar la menospreciaron y “sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios” (Mt 22:5). Jesús finaliza afirmando: “Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.” (Mt 22:14). Hoy algunos indiferentes se burlan diciendo: Estos evangélicos aleluyas siempre dicen que Jesús volverá y no ha venido. Pero: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” (2Pe 3:9). La indiferencia, el menosprecio hacia Jesús continuará hasta su segunda venida. Jesús expresó: “Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo, como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban… Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste” (Lc 17:26-28,30). Castigo más tolerable (Mt 11:21-22). “¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza.” La soberbia, el orgullo lleva a la incredulidad de la indiferencia, el menosprecio a Dios. Tiro y Sidón eran ciudades fenicias a orillas del Mar Mediterráneo. Los habitantes de Tiro decían “Yo soy de perfecta hermosura.” (Ez 27:3). Jesús confronta a los judíos con los gentiles para resaltar su enseñanza, ya que para los judíos de Galilea, Tiro y Sidón personificaban la corrupción pagana y despreciable. La profecía sobre la destrucción de Tiro y Sidón, con sus habitantes, se cumplió detalladamente (Ez 26-28). Igualmente, se cumplirá esta profecía contra Corazín y Betsaida. Las ciudades al norte de Israel, Corazín y Betsaida, fueron privilegiadas porque presenciaron de manera asombrosa la evidencia de la bondad de Dios, la misericordia de Dios y el poder divino, pero no se arrepintieron.  De allí la expresión de Jesús con un “ay” que anuncia el juicio justo de Dios. El juicio de Jesús: “Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras.” (Mt 11:22). Se observa que Jesús clarifica aquí dos verdades: habrá grados de castigo en el infierno, y entre los que reciben el castigo más severo estarán aquellos que han recibido la revelación divina y que han sido los más religiosos y rectos por fuera. Por eso, la advertencia de Santiago “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.” (Stg 3:1). Castigo más fuerte (Mt 11:23-24). “Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.” Jesús durante su ministerio, realizó más milagros y predicó más sermones en Capernaum que en otro lugar.

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  5. 6d ago

    1344 - Evangelios. Los que rechazan a Jesús. Mt 11:19

    1344 – Mt 11:19 – Los que rechazan a Jesús. Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos. El Señor finaliza la descripcion del ministerio de Juan el Bautista advirtiendo: “El que tiene oídos para oír, oiga.” (Mt 11:15). Era difícil de entender y aceptar para la generación de su tiempo que Juan el Bautista fuera el Profeta anunciado que prepararía la venida del Mesías. No aceptar a Juan el Bautista era no aceptar a Jesús como el Mesías. De allí la insistencia con la que el Señor repite esta frase en su ministerio terrenal y luego hace la misma exhortación a la iglesia en Apocalipsis: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” (Mt 13:9,43; Mr 4:9, 23; Lc 8:8; 14:23; Ap 2:7,11,17,29; 3:6,13,22; 13:29). El fruto de la fe es la obediencia. Por lo cual, oir la Palabra de Dios no es suficiente, se debe aceptar y obedecer. (He 11:4-8). La carta a los Hebreos advierte: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” (He 11:6). La advertencia del Señor sirve como introducción para llamar aun más la atención del auditorio, examinando con comparaciones y parábolas, la conducta de algunos en especial los escribas y fariseos. La respuesta de esta generación a la obra de Dios (Mt 11:16-17). “Mas ¿a qué compararé esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces a sus compañeros, diciendo: Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis.” Jesús estaba diciendo: “¿Cómo puedo ejemplificar las respuestas de esta generación del pueblo de Dios a la verdad y la obra de Dios? ¿A qué las compararé?” Algunos de los que se negaron a creer el evangelio cubrieron su incredulidad con críticas. Jesús los comparó con insensatos muchachos que se sientan en las plazas a objetar todo lo que los otros muchachos hacían. Eran como muchas personas de hoy que encuentran faltas en cualquier cosa que hacen o digan ya sea el predicador u otros líderes de las iglesias. Debido a que no tienen ninguna relación salvadora con Cristo, se niegan a recibir su verdad o a servir en su Iglesia. Pero les encanta despotricar, murmurar de la una y la otra. Las bodas y los funerales eran los dos eventos sociales importantes, y a los niños les gustaba imitar a sus mayores realizando simulacros de bodas y funerales. En el juego de las bodas esperaban que todos bailaran cuando se tocaban la flauta imaginaria, tal como los adultos hacían en la ceremonia real. Y cuando jugaban a los funerales esperaban que todos endecharan y lloraran cuando entonaban endechas o cánticos fúnebres, así como hacían las plañideras cuando una persona moría en la realidad. Pero siempre había contrarios que se negaban a adherirse al resto de los niños. Si jugaban a las “bodas”, ellos querían jugar a los “funerales” y viceversa. Nada de los otros niños les satisfacía. Eran testarudos y aguafiestas echando a perder todo lo que sus amigos hacían. Jesús aplica estos ejemplos a la respuesta de la gente dada sobre Juan el Bautista y sobre Él. Críticas sobre Juan el Bautista (Mt 11:18). “Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene.” El Señor usa el primer ejemplo para referirse a Juan el Bautista. La frase ni comía ni bebía era una descripción figurada del estilo austero de vida de Juan. Él consumía una dieta espartana de langostas y miel silvestre, vivía en el desierto, y vestía incómoda ropa de piel de camello (Mt 3:4). Su mensaje era serio e intenso mientras pedía a gritos frutos dignos de arrepentimiento. El mensaje de Juan y su estilo de vida estaban en el modo funeral. El Espíritu Santo en Juan alteraba a los demonios que estaban en los escribas y fariseos cuando les decía: “¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos

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  6. Jun 1

    1343 - Evangelios. Juan el Bautista. Mt 11:11

    1343 – Mt 11:11 – Juan el Bautista. De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.   Mateo usa una fórmula de transición con las palabras: “Cuando Jesús hubo acabado o cuando Jesús terminó”, para pasar de un tema a otro, sin que el lector se entere del orden cronológico. (Mt 7:28; 11:1; 13:53; 19:1; 26:1). Así que, Mateo nos introduce a un nuevo tema diciendo: “Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos.” (Mt 11:1). El ministerio doble del Señor consistió en enseñar y predicar, explicando y proclamando las buenas nuevas. Mateo 11 y 12 son dos capítulos intermedios antes del tercer discurso de Jesús sobre las parábolas en Mateo 13. Juan el Bautista, que estaba encarcelado, duda de Jesús y mando a dos sus discípulos a preguntar a Jesús: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? (Mt 11:2). Jesús tranquiliza a Juan respondiendo a sus discípulos: ”Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.” (Mt 11:4-6). Que es un eco del profeta Isaías 35:5-6; 61:1-2a. Mateo nuevamente procura demostrar que Jesús es el Cristo con un orden lógico y no cronológico. Según Lucas la visita de los discípulos de Juan fue después del milagro de vivificación del hijo de la viuda de Naín (Lc 7:11-17). Conocemos también que después de esta visita fueron enviados a predicar los doce apóstoles (Lc 9:1-6). Jesús pasa a describir el testimonio de Juan el Bautista. Carácter de Juan el Bautista (Mt 11:7-8). “Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están.” La gente meditaba si Juan el Bautista era un hombre débil, de fe vacilante. Por lo cual, Jesús se dispone a describir dos características del carácter de Juan preguntando: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? La gente sabía que Juan reconoció la debilidad y la venció al afirmar sobre Jesús: “es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” (Jn 3:30). Juan fue fuerte en convicción, no tambaleaba como las cañas a las orillas del Jordán que tambalean por el viento. Juan fue un hombre con convicciones inquebrantables. Él se enfrentó a los escribas, los fariseos, los saduceos, e incluso al mismo Herodes, valentía por la cual ahora estaba preso. Al contrario, los confrontó con su pecado y su hipocresía diciéndoles: “¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento (Mt 3:7-10). Jesús describe una tercera característica de la grandeza de Juan preguntando ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? Jesús confirma la abnegación de Juan. El estilo de vida de Juan era una protesta viva y visual contra la autoindulgencia y el egocentrismo. No vestía ni comía con lujos sino “vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre” (Mt 3:4). Juan vestía, comía, y vivía apartado del corrupto sistema religioso y político de su tiempo. Pablo enseña: “Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.” (1Ti 6:6-8). Llamado privilegiado de Juan el Bautista (Mt 11:9-11). La verdadera grandeza es demostrada por la persona correcta adaptada a la posición correcta. Jesús afirma el llamado privilegiado de Juan

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  7. May 29

    1342 - Evangelios. Discipulado y compromiso. Mt 10:37

    1342 – Mt 10:37 – Discipulado y compromiso. “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;” El Señor Jesucristo finaliza su segundo discurso, dedicado al discipulado, enseñando tres principios adicionales para ser un verdadero discípulo de Cristo: Dar prioridad a Dios sobre todo lo demás, llegar a dar la vida por la obra de Dios y conocer que recibirá la justa recompensa de parte de Dios. Va a hacer reflexionar a los discípulos, sobre la toma de decisión de dar más prioridad, entre los valores personales y Cristo. Es la prueba del verdadero discípulo. Por lo cual, Juan exhorta: “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.” (1Jn 3:18). El discípulo de Cristo da prioridad a Dios (Mt 10:37). El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;” Jesús usa el contraste de la relación de compromiso en la familia para advertir que ninguna relación de compromiso personal debe superar el necesario compromiso entre el discípulo y Él. Jesús no está pidiendo que se abandone a la familia por Él “porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.” (1Ti 5:8). La demanda de compromiso con Jesús es amarle sobre todas las cosas. (Dt 12:10;30:6; Mr 12:30). El cristiano debe amar a su familia con amor abnegado. Las esposas y los esposos cristianos deben amarse mutuamente y amar a sus hijos con devoción sin reservas. Los hijos cristianos deben amar, respetar, e interesarse por sus padres, como si se tratara del Señor mismo. Pero el compromiso de un creyente hacia Cristo debe ser tan profundo y trascendental que, de ser necesario, deberá sacrificar cualquier relación que ponga en peligro la relación con Dios. Jesús respondió a un interprete de la ley: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.” (Mt 22:35-40). El discípulo de Cristo ofrece su propia vida (Mt 10:38-39). “y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.” El compromiso del discipulado alcanza su máxima expresión con este principio. No solo debe renunciar al amor que supere el amor hacia Cristo, en lo personal y familiar, sino que agrega la demanda de la cancelación del propio “yo”. Jesús dice a los discípulos que solo es digno de Él quien tome su cruz y le siga. Este principio ha sido mal interpretado al relacionarlo con el sufrimiento y el martirio. Pero la cruz es la mayor expresión de negación, el propio signo establece una figura de cancelación de algo. Tomar la cruz es negarse a uno mismo. Pablo lo enseña diciendo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gá 2:20). Pablo enseña que el mejor ejemplo de negarse a si mismo lo dio Jesús: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” (Fil 2:5-8). Jesús está enseñando que “el que no toma su cruz”, impide, incapacita, cierra el camino del discipulado porque se aparta de la senda marcada por el Señor. Por otra parte, el que pierde su vida por causa de mí, sigue expresando Jesús, la hallará.

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  8. May 28

    1341 - Evangelios. La misión de Jesús y sus consecuencias. Mt 10:34

    1341 – Mt 10:34 – La misión de Jesús y sus consecuencias. No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. EL mensaje que Jesús encomienda a los discípulos, que incluye a todo Cristiano, debe ser resueltamen proclamado. No importa por las dificultades, rechazo, padecimientos por las que hayan de pasar los mensajeros, el mensaje debe ser proclamado a todo el mundo. Es notable observar como cada día se produce una alarmante disminución de la enseñanza bíblica en las iglesias. Esto trae como consecuencia que los creyentes pueden caer en el infantilismo bíblico y ser “ llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error” (Ef 4:14). Además, cuando se presenten las adversidades, pruebas y dificultades los creyentes se pueden desanimar hasta el punto de abandonar la fe. La proclamación del evangelio traerá paz personal para muchos pero también traerá discordia y divisiones entre los hombres, incluyendo entre amigos y la familia. Jesús en la capacitación de sus discípulos advierte sobre estas divisiones en la familia como consecuencia de la proclamación del evangelio de la paz. “Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos.” (Hch 10:36). Espada y no paz (Mt 10:34). “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.” Por Lucas sabemos, que Jesús usó otra figura de destrucción, declarando. “Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido?… ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión. Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres” (Lc 12:49-51). Esta afirmación solemne de Jesús produce cierto conflicto porque Él había encomendado a los discípulos proclamar el evangelio del reino. El evangelio es esencialmente un mensaje de paz. Los mensajeros se les identifica con los que proclaman la buena noticia de la paz (Is 52:7). Pablo enseña que el evangelio establece un mensaje de paz (Ro 10:15). El Señor vino para traer la paz verdadera que no puede dar el mundo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. (Jn 14:27). Solo Cristo puede darnos la paz verdadera porque es quien nos reconcilia con el Dios de paz. Solo al estar en paz con Dios (Ro 5:1) podemos tener la paz que da Jesucristo: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Fil 4:7). No hay contradicción en lo que el Señor está enseñando en este pasaje. Porque algunos del mundo no aceptan el evangelio de paz y entran en un conflicto con los mensajeros del evangelio de la paz. Al introducir la espada que separa en dos, paz y conflicto, inician las divisiones y los enemigos del evangelio de la paz. Hebreos enseña: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” (He 4:12-13). Jeremías enseña “¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?” (Jer 23:29). EL evangelio de la paz pone al descubierto al hombre ante Dios y tiene dos efectos: Si acepta y se arrepienten de sus pecados reconciliándose con el Dios de paz o lo rechazan y endurecen más su corazón entrando en conflicto, división con los que aceptan a Dios y sus mensajeros. Estos enemigos del evangelio de la paz siempre son los más cercanos, la familia, amigos, compañeros de trabajo.

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