Descansando en Dios

Francisco Atencio

Devocional Cristiano Doctrinal

  1. 20h ago

    1449 - Juan. Respuesta a la incredulidad. Jn 4:53

    1449 – Jn 4:53 – Respuesta a la incredulidad. El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa. Juan registra el segundo milagro realizado por Jesús en su primer año de ministerio. Este milagro no está en los evangelios sinópticos. El relato de la sanidad del hijo de un noble es la segunda "señal" de las ocho principales que Juan emplea para resaltar la verdadera identidad de Jesús a fin de promover la fe en sus lectores. El Señor continúa su viaje a Galilea luego del paréntesis que hace de dos días con los samaritanos. Al llegar a Galilea considera la incredulidad de la gente que lo conoce desde su niñez con el proverbio, “el profeta no tiene honra en su propia tierra.” Este proverbio, citado también en Mt 13:57 y en Mr 6:4, muestra también el contraste entre la respuesta de fe de los samaritanos (Jn 4:39) y la incredulidad que caracterizaba al propio pueblo de Jesús en Galilea y en Judea. Por el contrario, en Samaria Jesús había gozado de total reconocimiento y libre de oposición. El corazón de su propio pueblo estaba cerrado a Él y se mostraba receloso y duro. Confronta esa incredulidad cuando un oficial del rey solicita la sanidad de su hijo enfermo y finalmente dará respuesta a la incredulidad con el milagro de sanidad a distancia. Jesús considera la incredulidad (Jn 4:43-45).” Dos días después, salió de allí y fue a Galilea.” El Señor salió de Samaria y se fue a Galilea. El versículo sirve de transición entre el tiempo pasado con los samaritanos y la estadía en Galilea. La tierra de Jesús en el Evangelio, como se ha dicho antes, es Galilea. De ahí que los apóstoles son galileos todos, salvo uno, Judas, que es de Judea. Aunque Jesús nació en Belén, su vida transcurrió en Galilea, por tanto, esa era Su tierra. Acá Juan se conecta con los evangelios sinóptico para dar inicio al segundo año del ministerio de Jesús. Mateo y Lucas registran el ministerio de Jesús a partir del segundo año. “Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea; y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí, para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías 9:1-2.” (Mt 4:12-16; Lc 4:14-15). Por lo cual, entre Mt 4:11 y Mt 4:12 transcurre un año, igual entre Lc 4:13 y Lc 4:14. Juan registra que Jesús considera la incredulidad de su pueblo, diciendo: “Porque Jesús mismo dio testimonio de que el profeta no tiene honra en su propia tierra.” Jesús se condujo siempre buscando no general conflictos. Va a Galilea buscando tener menos reconocimiento y evitar conflictos con los religiosos durante su ministerio. “Cuando vino a Galilea, los galileos le recibieron, habiendo visto todas las cosas que había hecho en Jerusalén, en la fiesta; porque también ellos habían ido a la fiesta.” Fue recibido en Galilea amablemente, no porque creyeron en Él, sino por el impacto de las señales que vieron que hizo en la fiesta de la Pascua (Jn 2:23). Jesús confronta la incredulidad (Jn 4:46-49).” Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo.” Juan registra el milagro de la sanidad del hijo del oficial del rey, que se encontraba en Capernaum. La sanidad será a distancia. En los sinópticos aparecen dos casos semejantes, la del criado del centurión (Mt 8:5-13; Lc 7:2-10) y el de la mujer siro fenicia (Mt 15:21-28; Mr 7:24-30). Este milagro es diferente a los que aparecen en los sinópticos. Solo uno de los ocho milagros seleccionados por Juan se repite en los sinópticos que es de la comida milagrosa con la alimentación de los cinco mil (Jn 6:1-15). La sanidad es a un hijo de un noble, probablemente funcionario de Herodes Antipas. Las actitudes, circunstancias y lugares son diferentes, de modo que no deben ser confundidos los relatos. El funcionario escuchó la llegada de Jesús

  2. 2d ago

    1448 - Juan. El Salvador del mundo. Jn 4:42

    1448 – Jn 4:42 – El Salvador del mundo. y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo. Cristo rompió totalmente el esquema socio cultural de su tiempo. Las mujeres estuvieron presentes en Su ministerio y algunas proveían de los recursos económicos necesarios para llevarlo a cabo. Mientras los discípulos iban a comprar comida se desarrolló la conversación entre Jesús y la mujer samaritana. La conversación llegó a su final con Jesús afirmando que Él era el Cristo esperado, diciendo: “Yo soy, el que habla contigo”. (Jn 4:26). Es la primera de vez de veintitrés (23) veces que lo afirma en el evangelio de Juan. Entre los cuales se encuentran los siete (7) “Yo soy” usado con una metáfora. En uno de estos Jesús afirma: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Jn 14:6). Cristo y su control soberano del tiempo (Jn 4:27). Jesús revela a la mujer samaritana que es el Cristo afirmando: Yo soy, el que habla contigo. Entonces la conversación entre Jesús y la mujer samaritana fue interrumpida con el regreso de los discípulos. “En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o, ¿Qué hablas con ella?” (Jn 4:27). En esto vinieron sus discípulos de comprar comida en Sicar (Jn 4:8) en el momento exacto en que Jesús le revelaba a la samaritana que era el Mesías. La providencia divina estaba obrando. Si hubiesen regresando antes de la declaración de Jesús, la mujer samaritana no habría escuchado que era “el Cristo”. Cristo y su poder piadoso. (Jn 4:28-30). “Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo? Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a Él.” La mujer samaritana impactada por las palabras de Jesús dejo el cántaro que llevó al pozo de Jacob para buscar agua, pero regresaba a su ciudad llena del agua viva. La mujer fue a la ciudad, reunió a la multitud y le dijo emocionada: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho”. Un extraño que conociera todo sobre su pasado difícilmente podía ser alguien común y corriente. La mujer ya había reconocido su necesidad (Jn 4:15), su pecado (Jn 4:19), su condición verdadera (Jn 4:26) y que Jesús era la fuente de la vida eterna. Ahora la mujer samaritana deseaba con ansias comunicar a los demás su descubrimiento y con poco conocimiento de Jesús se convierte en la primera mujer evangelizadora, “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” (Fil 2:13). Cristo y su comunión con el Padre (Jn 4:31-34). Los discípulos de Jesús ”le rogaban: Rabí, come”. Jesús les responde: “Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.” Los discípulos no entendían las palabras de Jesús y “decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer?” Pero Jesús tenía una prioridad más alta que comer. Mateo y Lucas en su evangelio registraron que Jesús durante la tentación en el desierto respondió a Satanás: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” (Dt 8:3; Mt 4:4; Lc 4:4). Ahora Jesús, con su omnisciencia, conocía la inquietud de sus discípulos y les responde: “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.” Jesús se refería al Dios Padre como “el que [lo] envió” (Jn 5:24; 6:38-39; 7:16, 28-29; 8:16). La meta de Jesús durante su ministerio terrenal era acabar su obra de salvación (Jn 6:38-40). Jesús vivió haciendo la voluntad del Padre hasta el final victorioso en la cruz afirmando: “Consumado es” (Jn 19:30). Cristo y su conocimiento espiritual del ser humano (Jn 4:35-38). “¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.”

  3. 4d ago

    1447 - Juan. El agua viva. Jn 4:10

    1447 – Jn 4:10 – El agua viva. Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. Juan tiene un propósito teológico al escribir este relato de modo que la frase “le era necesario pasar por Samaria”, no debe tomarse en sentido geográfico, sino espiritual. Jesús debía pasar por Samaria, porque allí tendría lugar el encuentro con los samaritanos que también necesitaban conocerlo como el Mesías prometido. Después de Pentecostés, Felipe iniciaría la primera iglesia cristiana en Samaría (Hch 8:4-25). El agua viva pasa por Samaría (Jn 4:1-6). El Señor quería capacitar a sus discípulos, solo cinco hasta ese momento, y para salvar el alma de una mujer, por eso “le era necesario pasar por Samaria”. Juan resalta los nombres Samaria, Sicar (cerca de Siquem heredad de Josè - Josué 24:32), pozo de Jacob para hacer referencia de la relación hostil entre judíos y Samaritanos. Sicar: tiene dos significados, ciudad de la falsedad o ciudad de borrachos. El pozo de Jacob está al pie del monte Gerizim donde se encontraba el templo de los samaritanos. La ruta más corta, pero no la más popular era pasar por Samaria: Los samaritanos eran rechazados por los judíos ya que se habían mezclado con naciones gentiles cuando fueron llevados en cautiverio por los Asirios (2Re 17). Juan muestra la humanidad de Jesús: Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta.” El agua viva evangelizando (Jn 4:7-15). “Vino una mujer de Samaria a sacar agua.” Al pozo de Jacob llega una mujer Samaritana a buscar agua la hora sexta (al mediodía). A esta hora no acostumbraban las mujeres ir a buscar agua, lo hacían antes de salir el sol, 6:00 am, o al caer el sol a las 6:00 pm. ¿Por qué esta mujer buscaba agua a esta hora y sola? El Señor interactúa, con la mujer samaritana por lo menos seis veces, y en todas ellas trató de defenderse, evitarlas o cambiar el tema. Una mujer que llevaba la armadura emocional de una persona menospreciada, aporreada, maltratada por la moralidad de la sociedad. Jesús durante toda la conversación respeta su vulnerabilidad. Jesús le dijo a la mujer samaritana: “Dame de beber.” Jesús rompe tres barreras: la del sexo, la raza y la religión. Esta mujer (1) era samaritana, miembro de la odiada raza mixta judía, (2) tenía una mala reputación, y (3) estaba en un lugar público. Ningún judío respetable le hablaba a una mujer bajo estas circunstancias. Pero Jesús lo hizo porque el evangelio es para todos, sin importar raza, posición social ni pecados cometidos. Dios es imparcial no hace acepción de personas. La mujer sorprendida que un judío le hablara dijo: “¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.” Jesús no respondió a la actitud defensiva de la mujer y apela a despertar la curiosidad diciéndole: “Si conocieras el don (regalo) de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.” Ella responde de manera sarcástica (burlándose): Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? Jesús recurre a la necesidad espiritual y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla. El agua viva convenciendo (Jn 4:16-20). Jesús pone fin a sus desvíos apelando al interés personal de la mujer: Ve, llama a tu marido, y ven acá. Ella respondió cambiando de tema: No tengo marido. (Jn 4:16-17a).

  4. 5d ago

    1446 - Juan. El amigo del esposo. Jn 3:29-30

    1446 – Jn 3:29-30 – El amigo del esposo. El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.   Juan el Bautista presenta la transición de su ministerio al de Jesucristo, ilustrando con una boda, la transición del viejo al nuevo pacto en Jn 3:29. Lucas registra que Zacarías, padre de Juan el Bautista, era conocedor de las Escrituras y entendió que el Mesías venía a cumplir la promesa del nuevo pacto (Lc 1:67-79). Juan el Bautista fue el último profeta bajo el antiguo pacto (Lc 16:16); Jesús vino a ser mediador del nuevo pacto (He 8:6; 12:24), ratificado por su sacrificio para el perdón de pecados (Mt 26:28; 1Co 11:25). El amigo del esposo y el fin de la era antigua (Jn 3:22-30). Después de la fiesta de la pascua, Jesús fue con sus discípulos a la tierra de Judea, lo cual significa que dejaron Jerusalén (que está en Judea) y fueron a los alrededores (Jn 3:22). El propósito de Jesús al dejar Jerusalén era doble: Estar con los discípulos e inaugurar la predicación que llevaría a su ministerio bautismal (aunque Jesús no bautizaba personalmente, solo sus discípulos; Jn 4:2). Esto dio origen al celo de los discípulos de Juan el Bautista (Jn 3:23-28). Juan el Bautista seguía bautizando y algunos de sus discípulos luego de discutir con los judíos por el tipo de bautismo, la purificación, se quejan que Jesús estaba bautizando diferente a él y que lo sigue mucha gente (Jn 3:23-26). Juan el bautista les responde: ”No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.” Entonces Juan reprende a sus discípulos envidiosos recordándoles: “Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él” (Jn 1:8, 20). Era una reprensión por su envidia. Juan el Bautista para ampliar la explicación se hace llamar el amigo del esposo (Jn 3:29-30). Entonces Juan utiliza una forma parabólica para referirse a lo que suponía para él la presencia y el ministerio de Jesús, ilustrándolo mediante el ejemplo de una boda. Distinguiendo al novio y a la novia del amigo del novio. La primera afirmación es que quien tiene a la novia es el novio. De manera que el personaje importante en la boda no puede ser otro. Juan está presentando a Jesús como el esposo que se desposa con la esposa. La metáfora del matrimonio se usa en el AT como en el NT para expresar figuradamente la relación de Dios con Su pueblo. (Is 49:18; 54:5; 62:4; Jer 2:1- 2; Ez 16:23; Os 2). Pablo usa la metáfora en 2Co 11:2; Ef 5:25-26. Juan en las bodas del Cordero (Ap 19:7-9). Pero un personaje importante en toda celebración de una boda hebrea era el amigo del novio quien era el responsable de muchos detalles de la boda, pero una vez que había cumplido con su función, su misión acababa, porque ya el esposo tenía a la esposa consigo. Así también Juan el Bautista. Su gozo era ver gozoso al esposo que era Cristo y el gozo de Jesús era también su propio gozo. El gozo de Juan se había cumplido al ver como la gente seguía y acudía a Jesús, y afirma: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.” De esta manera Juan el Bautista dio ejemplo a sus discípulos de no poner la mirada ni seguir a los hombres, sino a Dios. Pablo exhorta a los corintios por seguir a los hombres y no a Dios (1Co 1:10-13). Jesús y el inicio de una nueva etapa (Jn 3:31-36). Juan da cinco razones para que sus discípulos (y por extensión, todo el mundo) aceptaran la supremacía absoluta de Jesucristo. R1. Cristo tenía un origen celestial (Jn 3:31). “El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos.” Aquí se refiere a Cristo como el único que “descendió del cielo” (Jn 3:13; 6:33, 8:42; 13:3; 16:28; 17:8; 1Co 15:47; Ef 4:10). Como tal es sobre todos; Cristo es soberano sobre el universo en general y sobre el mundo de

  5. 6d ago

    1445 - Juan. El amor de Dios. Jn 3:16

    1445 – Jn 3:16 – El amor de Dios. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Jesús confrontó a Nicodemo con su incredulidad en Jn 3:11-12. Luego para dar respuesta a la incredulidad de Nicodemo y a todos aquellos que no creen Dios, comienza a revelar algunas de las cosas celestiales, remarcando nuevamente lo que ha dicho Juan con el mismo sentido antes: "A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer" (Jn 1:18). Sólo el Unigénito, el Verbo hecho carne humana, puede hablar de Dios, porque está en el seno del Padre (Jn 1:14; 1Ti 3:16; 1Jn 4:2). La respuesta a la incredulidad (Jn 3:13-15). La incredulidad de Nicodemo tenía dos caras, intelectualmente reconocía a Jesús como un maestro enviado de Dios (Jn 3:2), pero no estaba dispuesto a aceptarlo como Dios. Jesús va hablar de las cosas celestiales, espirituales en las que debía creer para alcanzar la vida eterna. Necesitaba nacer de nuevo al creer y aceptar a Jesús como su Señor y Salvador. Jesús inicia afirmado que Él es el único que posee el conocimiento verdadero de la realidad celestial “Porque nadie ha subido al cielo, excepto el que descendió del cielo: el Hijo del Hombre.” (Jn 3:13; 6:33) BTX4. Para que Nicodemo no ignorara el camino de la salvación, Jesús usa una ilustración del AT en Nm 21:5-9, tipo de su crucifixión: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado” (Jn 3:14). Los israelitas por el pecado eran mordidos por la serpiente y se curaban, no por hacer alguna obra o por su propia justicia, sino obedeciendo la Palabra de Dios mirando la serpiente de bronce levantada en el madero. ¿Cuál es el propósito de ser levantado Jesús en un madero? Jesús responde: “para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Jn 3:15). Todo aquel que mira por la sola fe al Cristo crucificado, nace de nuevo, es curado de la mordida del pecado mortal y obtiene vida eterna. Pablo lo explica en Gá 3:6-14. Jesús definió la vida eterna: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn 17:3). El amor de Dios (Jn 3:16). Jesús pasa a explicar que el motivo por el cual Dios dio el “don inefable” de Jesucristo fue porque amó al mundo malo y pecador de la humanidad caída. (2Co 9:15). Jesús afirma: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Con el versículo más conocido y amado de las Escrituras demuestra por lo menos diez cualidades del infinito y eterno amor de Dios: Porque: La razón más grande. De tal manera: La medida más grande. Amó: El amor más grande que excede a todo amor humano. Dios: El Dios más grande y omnipotente. Al mundo: A toda la humanidad. Que dio: El regalo más grande que pueda existir. A su único Hijo: La pertenencia más grande de Dios. Para que todo aquel que en Él cree: Disponible para todos gratuitamente por la fe y no por obras. No se pierda: La pérdida más grande del hombre: La condenación eterna en el infierno. Sino tenga vida eterna: La ganancia más grande del hombre: la eternidad. El plan de la salvación fluyó de “la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres” (Tito 3:4). Pablo escribió: “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Ro 5:8). Jesús debía morir en sustitución por los pecadores, porque “la paga del pecado es muerte” (Ro 6:23; Is 53:5) y “sin derramamiento de sangre no se hace remisión” de pecados (He 9:22; Is 53:10-11). Por lo tanto, “Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó” (Ef 2:4), “envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por Él…

  6. Oct 20

    1444 - Juan. El nuevo nacimiento. Jn 3:5

    1444 – Jn 3:5 – El nuevo nacimiento. Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Jesús estando en Jerusalén en la fiesta de la Pascua recibió la visita de Nicodemo uno de los fariseos, un líder religioso judío. Jesús una vez más da a conocer su omnisciencia por tener la capacidad de discernir lo que hay en el corazón del ser humano. El Señor presenta a Nicodemo el plan de salvación de Dios para el ser humano y que Él es el mensajero principal cuya redención hace posible la salvación de los pecados para vida eterna. La verdad que Jesús desarrolla en el discurso con Nicodemo, no era una novedad que el Maestro presentaba, sino la recuperación de una verdad anunciada en la profecía, en la que se enseñaba desde siglos antes, que el hombre necesitaba una regeneración que le dotase de un corazón nuevo, literalmente de carne, esto es, sensible para obedecer a Dios. (Jer 31:33-34; Ez 11:19-20; 36:25-28). “Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.” (Ez 36:25-28). Esta es la doctrina de la regeneración y que Pablo detalla luego como haber resucitado con Cristo en Ro 6:1-23; 2Co 5:17-18; Col 3:1 y Tito 3:3-7. Esto es parte esencial del objetivo del Evangelio, que los que leen conozcan a Cristo, para que crean en Él y experimenten el nuevo nacimiento, para justificación por la fe, para perdón de pecados y reciban la vida eterna (Jn 1:12-13; Ro 6:22-23). El problema de Nicodemo (Jn 3:1-3). “Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.” Nicodemo (“conquistador del pueblo”) era un nombre griego común entre los judíos de la época de Jesús. Nicodemo vino de noche hasta donde estaba Jesús y se dirige a Él con mucho respeto. Nicodemo dijo a Jesús: “Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.” Nicodemo era fariseo, conocedor de las Escrituras, miembro del sanedrín y uno de los que había creído en Jesús de manera superficial al ver sus señales (Jn 2:23-25). El reconocimiento de Nicodemo afirma que Jesús tenía poder para hacer todas aquellas señales. Jesús en su omnisciencia responde de manera clara y enfática, en base a la inquietud en el corazón de Nicodemo, conocer si entraría a reino de Dios y alcanzar la vida eterna. Jesús responde que como todo ser humano “el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” La revelación de Jesús (Jn 3:4-8). Las palabras de Jesús causaron impacto en Nicodemo y en su ignorancia no ve la respuesta en lo espiritual sino en lo físico. “Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.” El nuevo nacimiento está relacionado a la limpieza, purificación del pecado con la palabra de Dios (Jn 17:17; 1Pe 1:23) y la regeneración del Espíritu Santo (Tito 3:5-6), para darnos un corazón de carne, sensible a Dios. Como profetizó Ezequiel antes citado en Ez 36:25-28. Jesús hace énfasis que la única vía de acceso para entrar al reino de Dios y alcanzar la vida eterna es nacer de nuevo, engendrado de lo alto. “No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

  7. Oct 19

    1443 - Juan. La divinidad de Jesús. Jn 2:19

    1443 – Jn 2:19 – La divinidad de Jesús. Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Juan continúa demostrando la deidad de Jesús registrando la primera confrontación con los lideres religiosos por la limpieza del templo. Juan al escribir su evangelio agrega eventos, que la mayoría de ellos no están en los sinópticos, para conocer la verdadera identidad de Jesús como Dios Hijo, y respondamos la pregunta más importante ¿Quién es Jesús? “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.” (Jn 20:30-31). La pasión de Jesús por la reverencia (Jn 2:12-17). Después del milagro en las bodas de Caná, Jesús, su madre, sus hermanos y sus discípulos fueron a Capernaun (Jn 2:12). Observamos que Juan registra que Jesús tuvo hermanos, realmente medios hermanos por parte de María. Los evangelios sinópticos también registran que tuvo hermanos y hermanas y dan sus nombres (Mt 13:55-56; Mr 6:3; Hch 1:14). Dos de ellos, Jacobo (Santiago) y Judas, escriben una carta en el NT. Santiago fue el pastor principal en Jerusalén (Gá 2:9; Hch 15:13; 21:18; 1Co 15:7). Pero no estuvieron en Capernaum muchos días porque se acercaba la fiesta de la Pascua de los judíos; y Jesús subió a Jerusalén (Jn 2:12b-13). La Pascua es la fiesta principal anual de los judíos para celebrar la liberación de la esclavitud de Egipto por el poder de Dios (Ex 12:1-28; Lv 23:1-8; Dt 16:1-8). Esta es la primera de las tres pascuas que menciona Juan y que ayudan a conocer que fueron tres años el tiempo estimado del ministerio de Jesús (Jn 2:13-14; 6:4; 11:55). La fiesta de la Pascua hacía que muchos judíos se desplazaran de diferentes ciudades de Israel y otras naciones hasta Jerusalén. Por lo cual, la pascua significaba un negocio grande para los líderes religiosos a través de mercaderes y cambistas ubicados en el templo (probablemente en el patio de los gentiles), donde estaban los que vendían bueyes, ovejas y palomas y los cambistas sentados. Los cambistas tenían el monopolio del negocio, ya que requerían a los visitantes cambiar sus monedas extranjeras a moneda local judía, para poder comprar animales para el sacrificio y pagar el impuesto anual del templo. Lo iniciado como un servicio para los adoradores, se convirtió en un comercio corrupto, haciendo del templo de Dios una cueva de ladrones (Mt 21:13). Jesús en su pasión por la reverencia en el templo de Dios, hizo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos los mercaderes, las ovejas y los bueyes; esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado”. (Jn 2:15-16). Jesús llama a Dios como su Padre recordando su deidad y papel mesiánico; Él era el Hijo fiel que limpiaba la casa de su Padre de la adoración impura, una acción que prefigura lo que hará en su segunda venida como juez soberano (Mal 3:1-3; Zac 14:20-21; Jn 5:22; He 9:27-28; Jud 1:14-15). Los discípulos al ver que su Maestro limpiaba el templo de los mercaderes y cambistas se acordaron de lo escrito: “El celo de tu casa me consume” (Sal 69:9). Dos años después, al final de su ministerio, Cristo volvería a limpiar el templo (Mt 21:12-16; Mr 11:15-18; Lc 19:45-46). El poder de resurrección de Jesús (Jn 2:18-22). Esta limpieza del templo da inicio a la confrontación de Jesús con los líderes religiosos. Entonces “los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto? Los lideres religiosos le piden una señal de su autoridad a la que “Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.” Jesús no usa la palabra templo sino santuario que era donde residía el lugar santo y santísimo dentro del templo. Jesús era tanto el templo como el santuario de Dios.

  8. Oct 16

    1442 - Juan. El primer milagro de Jesús. Jn 2:7-8

    1442 – Jn 2:7-8 – El primer milagro de Jesús. Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. Juan seleccionó solo ocho milagros de Jesús para demostrar su deidad. ¿Qué es un milagro? Es cualquier acto del poder divino, superior al orden natural y a las fuerzas humanas. Existen diferentes palabras en hebreo, arameo y griego para expresar el concepto de milagro, algunas de éstas son: una maravilla, señal, poder, prodigio, portento, etc. En el Nuevo Testamento se emplean tres palabras distintivas para referirse a los milagros: Maravilla: Palabra que indica el asombro que el milagro produce en los espectadores. Se repite muchas veces por su profundidad de significado en cada hecho milagroso (Mr 2:12; 4:41; 6:51; 7:37). Además, “maravilla” siempre aparece unida con la palabra “señal” (otro vocablo empleado para expresar milagro, por ejemplo, Mt 24:24). Señal: Esta palabra indica una prueba de la cercanía de Dios y de su obra (Jn 3:2; 7:31). Los milagros son “señales” de algo más importante oculto detrás de ellos mismos. Testifican del poder dado a la persona que los realiza (Mr 6:20). Los judíos demandaron señal de Jesús (Jn 2:18; Mt. 12:38). Pero una “señal” no es necesariamente un milagro; por ejemplo, el anuncio de los ángeles a los pastores tocante al nacimiento de Jesús incluyó una señal no milagrosa (Lc 2:12). Otra característica de esta palabra es su unión frecuente con la palabra “prodigio”, tanto en el AT como en NT. Poderes u obra portentosa: El “poder” reside originalmente en el mensajero divino que Dios faculta directamente. En Mateo 7:22 los milagros son “dúnamis: obras poderosas”. Juan no les llama milagros, como es la calificación de los sinópticos, sino señales. El escritor los considera además de prodigios y de manifestación de gracia, como una señal que pone de manifiesto que Jesús era el Mesías prometido. En los evangelios se registran los milagros de sanidades de ciegos, leprosos, paralíticos, un hidrópico, expulsión de demonios, vivificación, multiplicación de panes y peces y sobre la naturaleza. Juan escogió solo ocho de todos ellos, siete durante su ministerio y uno después de su resurrección. La mayoría de los ocho milagros solo están el evangelio de Juan como el primer milagro de Jesús en convertir el agua en vino. La escena del milagro (Jn 2:1-2). “Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos”. El tiempo indicado por el tercer día registra que los acontecimientos, desde Juan el Bautista en Jn 1:19 hasta las bodas de Caná, ocurrieron en el lapso de una semana. Unas bodas eran un acontecimiento social importante en el tiempo del ministerio de Jesús y la celebración podía durar hasta una semana. Según la tradición judía la fiesta de bodas marcaba la consumación del matrimonio de la pareja. En la noche de la ceremonia, por lo general un miércoles, el novio y sus amigos iban a la casa de la novia. Entonces ellos acompañaban a la novia y sus invitados a la casa del novio, donde la ceremonia y el banquete tendrían lugar (Mt 25:1-10). La madre de Jesús, (Juan nunca se refiere a María por su nombre en su Evangelio), estaba en esta boda particular. Su presencia y la de Jesús sugiere que quienes se estaban casando eran familiares o amigos de la familia. José el esposo de María ya no se menciona en este relato puede ser que ya había muerto. Jesús santificó la institución del matrimonio por el hecho de haber asistido a la boda y realizar allí su primer milagro. La situación (Jn 2:3-5). “Y faltando el vino”. En la celebración de las bodas era una crisis grande cuando el vino faltaba porque las reservas eran insuficientes. Al parecer María estaba ayudando a supervisar la celebración y dijo a Jesús: “No tienen vino”. Jesús le respondió: ¿Qué tienes conmigo, mujer?

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