Cuando era joven, recuerdo que en la escuela dejamos de estudiar francés para comenzar a aprender inglés. El francés tenía excelentes profesores, dos de ellos nativos, una metodología impecable y sonaba hermoso. Sin embargo, por alguna razón, mi interés terminó centrándose en el inglés. Comencé a buscar recursos por todas partes. Poco a poco pude hablarlo, comprenderlo, leerlo y escucharlo con naturalidad. Mirando hacia atrás, entiendo que no fue solo curiosidad; también existía una necesidad. El inglés podía abrirme más puertas. Esa combinación hizo que aprender dejara de ser una obligación o un hobby. A esto llamo un "aprendizaje consciente". Y ahí apareció una pregunta que, años después, sigo considerando fundamental: ¿qué es lo que realmente me motiva a aprender? Todo aprendizaje consciente debería comenzar por ese punto. Si la motivación no es la adecuada, es posible aprender mucho, pero lograr pocos cambios profundos. En mi caso, reconocer que la curiosidad era uno de mis motores me regaló la capacidad de encontrar caminos. Aprendí inglés con colecciones en ¡discos de vinilo!, canciones traducidas, un curso bastante malo y atreviéndome a viajar con el poco inglés que conocía. No existían las herramientas actuales; tuve que conseguir los recursos como fuera, o mejor dicho, tornar todo en un recurso. Con el tiempo comprendí que existen cinco grandes motivadores que impulsan a aprender. Descubrir cuáles están presentes en tu vida facilitará cualquier aprendizaje. * La experiencia deja de funcionar. Ocurre en el trabajo, la crianza, la salud o la vida espiritual. Lo que sabíamos ya no alcanza porque cambiaron las herramientas, las circunstancias o la realidad. Si queremos seguir avanzando, necesitamos aprender de nuevo. * La curiosidad y la investigación. Descubrir nuevas ideas y perspectivas es maravilloso, siempre que no termine llevándote a un laberinto donde cada aprendizaje exige diez más. Aprende lo necesario, profundiza un poco... y continúa viviendo. * Las transiciones de la vida. Un matrimonio, una separación, un nuevo trabajo, un cambio de profesión o la llegada de un@ hij@ pueden abrir una etapa inesperada. Aprender aporta claridad, pero por sí solo no resuelve una transición. También necesitamos tiempo para asimilar, meditar y fortalecer nuestro mundo interior. * El miedo. Puede enseñarnos, pero requiere cuidado. A veces nace de interpretaciones equivocadas o de una educación desajustada; otras veces lo heredamos de quienes nos rodean. En ocasiones anuncia un gran cambio y otras responde a un peligro real. En cualquier caso, conviene afrontarlo con serenidad, discernimiento y aprendizaje, evitando que sea él quien dirija nuestra vida. * La gran madre de todo aprendizaje: la necesidad. Cuando algo se vuelve verdaderamente necesario, encontramos tiempo, energía y creatividad para aprender. Mudarnos, asumir nuevas responsabilidades o afrontar cambios importantes nos obliga a desarrollar habilidades nuevas. Sin embargo, este aprendizaje suele venir acompañado de presión. Por eso, además de aprender, vale la pena cuidar nuestro bienestar interior. Aprender con calma siempre produce mejores resultados que hacerlo bajo tensión constante. Reconoce qué impulsa tu aprendizaje, aprende conscientemente y comprende qué es lo que realmente te estimula. #aprendizaje #ReconocerelAprendizaje #motivación #paradigma #estrés #ManejodelEstrés #AutoSuperación #miedo #consciencia #meditación #MeditaciónRajaYoga #mry Regístrate a este PODCAST - un audio nuevo ¡todos los martes! http://tiny.cc/MiPodcast Canal de YouTube: http://tiny.cc/MarceloBulk http://tiny.cc/MeditacionPodcast