Tributo: Historias de la Shoá

Centro Sefarad-Israel

Cecilia Levit Kaler, experta en didáctica de la shoá en colaboración con Radio Sefarad, nos trae un espacio para el homenaje, para contar historias de personas que no pudieron alcanzar sus sueños. El odio, la discriminación y el antisemitismo destruyeron sus vidas en la Shoá. Cada una de ellas tenía un mundo, que hoy nos da a conocer.

  1. 03/28/2023

    Marcel Marceau: el poeta del silencio

    TRIBUTO: HISTORIAS QUE CONSTRUYEN MEMORIA DE LA SHOÁ, CON CECILIA LEVIT – Marcel Mangel, su nombre original, nació en Estrasburgo en el seno de una familia judía. Cuando aún era un adolescente, él y su familia se vieron obligados a dejar su hogar tras la invasión de Alemania en Francia, durante la Segunda Guerra Mundial. Huyeron a Limoges, y tanto él como su hermano, Alain, no quisieron darse por vencidos y vivir escondidos, con miedo, sino que decidieron hacer algo útil contra los nazis. Por ello, adoptaron el apellido Marceau y se alistaron a la Resistencia francesa de Limoges. Este movimiento nació para hacer frente a la ocupación nazi en Francia, así como al gobierno de Vichy, durante la Segunda Guerra Mundial. Y fue ahí donde Marceau pasó a la historia. El padre de Marcel, un carnicero kosher, fue capturado, deportado y asesinado en el campo de exterminio de Auschwitz, en 1944. Durante su paso por la resistencia, Marceau utilizó su talento artístico para cambiar los documentos de identidad de numerosos niños que de esa manera eludieron una muerte segura en las cámaras de gas. También fingió ser un boyscout y, disfrazado como tal, viajó hasta los Alpes desde donde pasó a muchos niños a la neutral Suiza. Falleció en el año 2007, a los 84 años. Marceau hizo 300 actuaciones al año y enseñó en su escuela de pantomima en París. El artista que llevó la poesía al silencio descansa en un cementerio de París.

    Marcel Marceau: el poeta del silencio
  2. 03/23/2023

    Mordejai Anielevich

    TRIBUTO: HISTORIAS QUE CONSTRUYEN MEMORIA DE LA SHOÁ, CON CECILIA LEVIT – Mordejai Anielevich nació en 1919, en Vibskov, al noreste de Varsovia. Sus padres se trasladaron más tarde a Povishla, un barrio humilde en los suburbios de Varsovia junto al río Vístula. Anielewicz entró en el movimiento juvenil sionista-socialista «Hashomer Hatzair» después de finalizar los estudios secundarios en el Gymnasium de Wyszków. El 7 de septiembre de 1939, una semana después de que Alemania atacara Polonia, Anielewicz viajó el lado soviético e intentó convencer a sus compatriotas de que regresaran a Polonia a ayudar en la lucha contra la ocupación nazi. Regresó a Varsovia en 1940 donde organizó grupos guerrilleros en el gueto, participó en la elaboración de publicaciones clandestinas, organizó reuniones y seminarios, y viajó a otras ciudades para establecer contacto con otros grupos insurgentes. En el verano de 1942, estaba en el suroeste de Polonia y le notifican que durante su ausencia había ocurrido una deportación masiva de judíos al campo de exterminio de Treblinka, y solo 60.000 judíos de los 350.000 originales permanecían en el gueto. Se unió a la organización judía de combate, ŻOB, y en noviembre fue elegido comandante en jefe. El 18 de enero de 1943, los alemanes intentaron llevar a cabo el segundo envío deportando a los judíos restantes a los campos de concentración, pero la ŻOB y la ŻZW expulsaron a los sorprendidos alemanes. Este incidente, en el que Anielewicz jugó un papel fundamental, fue el que dio inicio al Levantamiento del Gueto de Varsovia. El 19 de abril los alemanes lanzaron su contraataque, logrando reducir a la resistencia judía. Pero los defensores del gueto siguieron escondiéndose en los bunkers y en las alcantarillas. El 8 de mayo, Anielewicz, y muchos de los líderes de la ŻOB se suicidaron en su búnker ubicado en el Gueto

    Mordejai Anielevich

About

Cecilia Levit Kaler, experta en didáctica de la shoá en colaboración con Radio Sefarad, nos trae un espacio para el homenaje, para contar historias de personas que no pudieron alcanzar sus sueños. El odio, la discriminación y el antisemitismo destruyeron sus vidas en la Shoá. Cada una de ellas tenía un mundo, que hoy nos da a conocer.