Escrito por el maestro Samael Aun Weor Narración por Parsifal Flores Aguila https://www.AudiolibrosGnosis.com El tema del origen del hombre es realmente muy discutible, muy espinoso. Mr. Darwin sentó ciertos principios en su obra que deben ser recordados por los mismísimos antropólogos materialistas. Dice Mr. Darwin que “una especie que evoluciona positivamente, en modo alguno podría descender de otra que evoluciona negativamente” También afirma Mr. Darwin que “dos especies similares, pero diferentes, pueden referirse a un antecesor común, pero nunca la una vendría de la otra.” Así que conforme nosotros vamos avanzando en estas disquisiciones de la Antropología científica, obviamente encontramos ciertas contradicciones en el materialismo. ¿Cómo es posible que se ignoren los principios darwinistas? ¿Cómo es posible que aún hoy en día haya quienes piensen que el hombre viene del mono? Incuestionablemente, los hechos están hablando por sí solos, hasta ahora no se ha encontrado jamás el famoso eslabón perdido. ¿Dónde está? Mucho se ha hablado contra la existencia del padre de Manú, el Dhyanchohan, pero son en realidad millones las personas en el mundo oriental y hasta en el occidental que aceptan al Dhyanchohan. Además, es más lógica tal creencia que aquel hombre mono que Haeckel quisiera que existiese pero que en realidad de verdad no pasó de ser más que una simple fantasía de su autor. Los tiempos van pasando y no se ha descubierto en ningún lugar de la Tierra al famoso hombre mono. ¿Dónde estará un mono que razone, que piense, que tenga un lenguaje asequible a todo el mundo? ¿Cuál es? Incuestionablemente, esta clase de fantasías literarias no sirve en el fondo absolutamente para nada. Obsérvese, por ejemplo, el tamaño de los cerebros: el cerebro de un gorila, en volumen, no alcanza a ser ni siquiera la tercera parte del cerebro de cualquier salvaje de Australia, que bien sabemos, entre paréntesis, que son las criaturas más primitivas de nuestro globo terráqueo. Faltaría un eslabón que conectara al gorila más adelantado con el salvaje más atrasado de Australia. ¿Dónde está ese eslabón? ¿Qué se hizo?, ¿Existe acaso? Indubitablemente en el continente Lemur, durante la era mesozoica, surgieron los primeros simios. ¿Mas cuál sería su origen? La Gnosis afirma en forma enfática que determinados grupos lemúricos humanos se mezclaron con algunas bestias sub-humanas para originar las especies de los simios. Haeckel en modo alguno, se opuso jamás al concepto de que los simios habían tenido su nacimiento en Lemuria, aceptó siempre la realidad de ese continente. Pero reflexionemos un poco. ¿En dónde estaba ubicada la Lemuria? En el Océano Pacífico, eso es obvio. Cubría una extensa zona de ese mar. A través de diez mil años de terremotos se fue sumergiendo poco a poco entre las embravecidas olas del océano.. Mas quedaron restos de Lemuria, en la Oceanía, Australia, la isla de Pascua, etc. La Lemuria tuvo realidad, ocupó su lugar en un tiempo muy antiguo. Esto podrá molestar hoy en día, a aquellos antropólogos materialistas partidarios de la Pangea. Se han embotellado tanto estos señores en su dogmatismo sobre la Pangea que ni remotamente aceptarían la posibilidad de la Lemuria. Que los simios hayan nacido durante la era mesozoica, en la época mismísima del Mioceno, tercera parte del Eoceno, no tiene absolutamente nada raro. Pero ahí no terminan nuestras afirmaciones. Otras especies de monos también tuvieron su origen en la Atlántida de Platón, que no pasa de ser más que un simple mito para los señores materialistas fanáticos de la Pangea. Sin embargo, la Atlántida existió aunque ellos la nieguen. Ya ha sido descubierta, aunque ellos se opongan. Cualquiera que haya estudiado el suelo marino, sabe muy bien que entre América y Europa existe aún hoy en día una gran plataforma. Hace poco, precisamente algunos científicos que descubrieran la Atlántida, se propusieron explorarla desde España. Sin embargo era la época del régimen de Franco y no les fue posible. La Atlántida no es pues lo que se cree una leyenda fantástica. Tuvo realidad. El mapa del mundo en otro tiempo fue completamente diferente, distinto. Todo va cambiando. Aun la mismísima Pangea de los materialistas antropólogos tiene que haber sufrido tremendos cambios. Pues bien sabemos nosotros que los continentes son flotantes, ya Don Mario Roso de Luna lo ha explicado claramente y esto no debe sorprender a nadie. En eso sí están de acuerdo los fanáticos materialistas de la Pangea, no lo niegan; mas les falta muchísimo todavía como para conocer las causas o motivos de tales flotaciones continentales. Yo creo que si ellos se leyeran a Don Mario Roso de Luna, cosa que la considero bastante imposible, completarían mejor sus informaciones. Si pensáramos en nuestra Tierra como un huevo, la yema serían los continentes sosteniéndose sobre una clara, y entre la yema y la clara no faltan, naturalmente, substancias, líquidos, elementos que la ciencia materialista, hoy por hoy, desconoce Conviértete en un supporter de este podcast: https://www.spreaker.com/podcast/antropologia-gnostica-audiolibro--5633398/support.