Hola🌸 🎙️ DÍA 8 — MIRIAM «LA MUJER QUE APRENDIÓ QUE LA HUMILDAD AGRADA A DIOS» Texto base: Números 12: 1-15 Hay momentos en los que Dios no necesita cambiar nuestras circunstancias; necesita trabajar primero con nuestro corazón. Miriam era una mujer extraordinaria. Desde niña mostró valentía. Fue ella quien vigiló a su hermano Moisés cuando estaba en aquella pequeña arquilla sobre el río. Más adelante se convirtió en profetisa y dirigió a las mujeres de Israel en adoración después de cruzar el Mar Rojo. Pero Números 12 nos demuestra algo importante: Podemos ser usados por Dios y todavía tener áreas del corazón que necesitan ser transformadas. La Biblia dice que Miriam y Aarón hablaron contra Moisés. Pero detrás de sus palabras apareció un problema aún más profundo. Dijeron: “¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros?” Ya no era solamente lo que Moisés había hecho. Era comparación. Era orgullo. Era cuestionar la posición que Dios le había dado a otro. Y entonces la Escritura hace una declaración sorprendente: “Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.” Mientras Miriam cuestionaba, Moisés permanecía humilde. Y Dios escuchó. Mujer que me escuchas, debemos cuidar nuestro corazón. Porque podemos orar, predicar, cantar, servir en la iglesia y aun así permitir que entren la comparación, los celos o el orgullo. A veces comenzamos preguntándonos: “¿Por qué ella y no yo?” “¿Por qué reconocieron a esa persona?” “¿Por qué Dios le dio esa oportunidad?” Pero cuando comenzamos a compararnos, dejamos de agradecer por lo que Dios está haciendo en nosotros. No necesitas tener el lugar de otra persona para cumplir tu propósito. Dios tiene un llamado para ti. Miriam fue disciplinada y quedó leprosa. Pero aquí encontramos algo hermoso. La disciplina de Dios no tenía como propósito destruirla, sino corregirla. Moisés, precisamente aquel contra quien ella había hablado, clamó: “Te ruego, oh Dios, que la sanes ahora.” ¡Qué ejemplo de humildad! Moisés no celebró su caída. Oró por su restauración. Después de siete días, Miriam pudo regresar al campamento. Su error no fue el final de su historia. Dios la corrigió, pero también la restauró. Y quizás hoy Dios está señalando algo en nuestro corazón. Orgullo. Envidia. Comparación. Palabras que no debimos decir. No huyas de Su corrección. Permite que Dios transforme tu corazón. Porque la verdadera grandeza en el Reino de Dios no consiste en ser más importante que otros. Jesús dijo que quien quiera hacerse grande debe aprender a servir. Y Cristo mismo nos dio el ejemplo perfecto. Siendo el Hijo de Dios, se humilló, vino a este mundo y fue hasta la cruz para salvarnos. Murió por nuestros pecados y resucitó para darnos vida eterna. Quizás hoy necesitas acercarte a Jesús y decir: “Señor, cambia mi corazón.” Si nunca has entregado tu vida a Cristo, hoy puedes hacerlo. Y si ya le sirves, pídele que quite todo orgullo y te dé un espíritu humilde. Porque podemos tener talentos, posiciones y reconocimiento… pero lo que verdaderamente agrada a Dios es un corazón humilde delante de Él. 🙏 Oración Señor, examina nuestro corazón. Quita de nosotros todo orgullo, comparación y envidia. Enséñanos a celebrar lo que haces en otros y a caminar humildemente en el propósito que tienes para nosotros. Y si alguien aún no conoce a Jesús, que hoy se arrepienta, abra su corazón y reciba Tu salvación. Haznos más semejantes a Cristo. En el nombre de Jesús. Amén!!! 🌷 Frase final “No necesitas ocupar el lugar de otra persona; solo necesitas caminar humildemente en el lugar donde Dios te puso.”🌷