En fin hermanos, En Esto pensad

En fin hermanos, En Esto pensad

Compartiendo la palabra de Dios en breves minutos.

  1. 8h ago

    Rut🌷

    Hola!!!🌷 🎙️ DÍA 12 — RUT «LA RECOMPENSA DE LA FIDELIDAD» Texto base: Libro de Rut Duración: aproximadamente 4 minutos Hay momentos en la vida en los que ser fiel cuesta. Cuesta seguir cuando estás cansada. Cuesta confiar cuando no ves respuestas. Cuesta permanecer cuando sería más fácil abandonar. Pero la historia de Rut nos enseña que Dios ve la fidelidad, aun cuando nadie más la vea. Rut era una mujer moabita que quedó viuda. Su suegra Noemí también había perdido a su esposo y a sus hijos. Las dos quedaron solas, sin saber qué les esperaba. Noemí decidió regresar a Belén y le dijo a Rut que volviera a su pueblo. Rut podía regresar. Podía comenzar una nueva vida. Pero tomó una decisión diferente. Le dijo a Noemí: “Donde tú vayas, iré yo; y donde tú vivas, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.” ¡Qué declaración de fidelidad! Rut no sabía cómo terminaría aquella historia. No sabía dónde viviría. No sabía cómo sobreviviría. No sabía si volvería a tener una familia. Pero sí sabía algo: Había decidido confiar en Dios. Y aquí encontramos una gran enseñanza: La fidelidad no consiste en saber cómo terminará el camino; consiste en seguir caminando aunque todavía no conozcas el final. Cuando llegaron a Belén, Rut comenzó a recoger espigas detrás de los segadores para conseguir alimento para ella y para Noemí. Era un trabajo humilde. No había aplausos. No había reconocimiento. Pero Dios estaba mirando. Y la llevó precisamente al campo de un hombre llamado Booz. Booz escuchó acerca de la fidelidad de Rut hacia Noemí. La protegió, la favoreció y finalmente se convirtió en su esposo. Rut, aquella mujer viuda y extranjera que había llegado a Belén sin saber qué le esperaba, recibió una nueva familia y un nuevo futuro. Pero Dios tenía algo mucho más grande preparado. Rut tuvo un hijo llamado Obed. Obed fue padre de Isaí. Isaí fue padre del rey David. Y de esa línea familiar vendría Jesucristo. ¡Mira la grandeza de Dios! Rut solamente estaba tratando de ser fiel. Pero Dios estaba escribiendo su nombre dentro de una historia que alcanzaría generaciones. Rut veía un día difícil. Dios veía un propósito eterno. Quizás hoy tú estás en una temporada parecida. Estás sirviendo y nadie lo reconoce. Estás orando por tu familia y todavía no ves cambios. Estás haciendo lo correcto, pero parece que nada está sucediendo. No abandones. Dios ve tu fidelidad. Él ve cada oración que haces en secreto. Ve cada lágrima. Ve cada sacrificio. Ve cada vez que eliges obedecer aunque nadie te esté mirando. Pero quiero llevarte a algo todavía más importante. La mayor recompensa de nuestra fidelidad no es dinero, reconocimiento, posición ni siquiera una respuesta específica a nuestras oraciones. La mayor recompensa es Jesucristo. Rut dijo: “Tu Dios será mi Dios.” Y hoy tú también tienes que decidir qué harás con Jesús. Él murió en la cruz por nuestros pecados y resucitó para ofrecernos perdón, salvación y vida eterna. No importa de dónde vienes. No importa lo que hayas vivido. Cuando entregas tu vida a Cristo, Dios puede comenzar una historia completamente nueva. Así que permanece fiel. Cuando sea fácil, sé fiel. Cuando sea difícil, sé fiel. Cuando nadie te vea, sé fiel. Porque quizás tú solamente estás sembrando una pequeña semilla de obediencia. Pero Dios puede convertir esa semilla en una bendición para generaciones. 🙏 ORACIÓN Señor, ayúdanos a permanecer fieles aun cuando no veamos resultados. Danos fuerzas para seguir orando, sirviendo y confiando en Ti. Y si alguien que escucha este mensaje todavía no conoce a Jesucristo, que hoy pueda abrir su corazón, arrepentirse de sus pecados y recibirte como Señor y Salvador. Gracias porque Tú ves nuestra fidelidad y porque en Cristo tenemos la esperanza de una vida nueva y eterna. En el nombre de Jesús. Amén. 🌷 FRASE FINAL “Sé fiel aunque nadie te vea; Dios ve cada semilla que siembras, y Él conoce la cosecha que vendrá.”

  2. 2d ago

    Jueces 4:1-10🌷

    Hola!!! 💕DÍA 10 — DÉBORA🌷 «UNA MUJER VALIENTE PARA TIEMPOS DIFÍCILES» Texto base: Jueces 4:1-10 Hay temporadas en las que parece que todo está en contra. Tiempos de incertidumbre. Tiempos de miedo. Tiempos en los que muchos prefieren esconderse antes que levantarse. Israel estaba viviendo precisamente uno de esos momentos. Jueces 4 dice que los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová. Entonces Dios permitió que fueran oprimidos por Jabín, rey de Canaán, cuyo comandante era Sísara. Durante veinte años Israel vivió bajo una fuerte opresión. Pero en medio de aquella crisis, Dios levantó a una mujer: Débora. La Biblia dice que Débora era profetisa y juzgaba a Israel. Ella se sentaba debajo de una palmera y el pueblo acudía a ella para recibir dirección. Débora no estaba esperando que las circunstancias fueran perfectas para obedecer a Dios. Se levantó en medio de una crisis. Y esa es una palabra para nosotros hoy: No necesitas vivir tiempos fáciles para ser una persona de fe. La valentía no significa que no existe miedo. La valentía significa que decides obedecer a Dios aun cuando el miedo existe. Débora llamó a Barac y le entregó una palabra de Dios: “¿No te ha mandado Jehová Dios de Israel, diciendo: Ve, junta gente…?” Dios había dado una instrucción. Pero Barac tuvo miedo. Le dijo a Débora: “Si tú fueres conmigo, yo iré; pero si no fueres conmigo, no iré.” Débora respondió: “Iré contigo.” ¡Qué mujer! No solamente hablaba de fe. Caminaba en fe. No solamente decía que Dios podía dar la victoria. Estaba dispuesta a avanzar hacia el campo de batalla. Y Dios le dio la victoria a Israel. El ejército enemigo fue derrotado y la opresión comenzó a terminar. Pero quiero que observes algo: Débora no levantó su nombre. Levantó el nombre de Dios. Su valentía no nació de confiar en sus propias fuerzas. Nació de saber que Dios había hablado. Mujer que me escuchas: Quizás estás atravesando un tiempo difícil. Tal vez hay problemas en tu familia. Hay incertidumbre en tu hogar. Hay batallas que parecen demasiado grandes. Y quizás estás preguntando: “¿Qué puedo hacer yo?” Recuerda a Débora. Dios puede usar una persona dispuesta para traer esperanza en medio de una generación que está viviendo tiempos difíciles. No esperes a sentirte suficientemente fuerte. No esperes a que desaparezca todo problema. Busca a Dios. Escucha Su Palabra. Y levántate en fe. Pero hay una batalla todavía mayor que todas las batallas de esta vida. Es la batalla contra el pecado. Y ninguno de nosotros puede vencerla con nuestras propias fuerzas. Por eso Dios envió a Jesucristo. Jesús vino a hacer por nosotros lo que nosotros jamás podríamos hacer solos. Murió en la cruz por nuestros pecados y resucitó para darnos victoria, perdón y vida eterna. Tal vez has estado luchando sola. Hoy Jesús te dice: “No tienes que pelear sola.” Entrégale tu vida. Confía en Él. Y permite que Su poder te fortalezca. 🙏 Oración Señor, levanta en nosotros la valentía de Débora. Cuando lleguen tiempos difíciles, ayúdanos a no escondernos, sino a permanecer firmes en Tu Palabra. Fortalece a cada mujer que está atravesando una batalla. Y si alguien todavía no conoce a Jesucristo, que hoy entregue su vida a Él y experimente Su perdón, Su salvación y Su poder. Haznos mujeres valientes, llenas de fe y dispuestas a servirte. En el nombre de Jesús. Amén. 🌷 Frase final “Dios no necesita tiempos fáciles para usar una mujer valiente; necesita un corazón dispuesto a confiar en Él.”🌺

  3. 2d ago

    Josué 2:1-21🌷

    Hola!🩷 DÍA 9 — RAHAB «CUANDO LA FE CAMBIA TU PASADO» Texto base: Josué 2:1-21 Hay personas que creen que su pasado las descalifica para el futuro. Piensan: “Después de lo que hice, Dios no puede usarme.” “Después de mis errores, ya no tengo propósito.” “Mi historia está marcada para siempre.” Pero la historia de Rahab nos demuestra que, cuando la fe entra en una vida, Dios puede escribir una historia completamente nueva. Rahab vivía en Jericó. La Biblia la identifica como una mujer cuya vida estaba marcada por un pasado que no parecía tener nada que ver con el propósito de Dios. Pero un día llegaron a su casa dos espías enviados por Josué. El rey de Jericó se enteró y mandó buscarlos. Rahab decidió esconderlos. ¿Por qué? Porque había comenzado a creer en el Dios de Israel. Ella les dijo: “Sé que Jehová os ha dado esta tierra.” Rahab había escuchado lo que Dios había hecho. Había escuchado acerca del Mar Rojo. Había escuchado acerca de las victorias de Israel. Pero hubo una diferencia: No solamente escuchó; creyó. Y su fe produjo una decisión. Es importante entender esto: La fe verdadera siempre nos mueve a actuar. Rahab arriesgó su propia vida porque decidió confiar en Dios. Ella sabía que Jericó estaba enfrentando juicio, pero también creyó que el Dios de Israel podía salvarla. Entonces pidió misericordia para ella y para su familia. Los espías le dieron una señal: debía colocar un cordón escarlata en la ventana de su casa. Cuando Jericó cayó, aquella señal identificaría el lugar que debía ser protegido. ¡Qué imagen tan poderosa! Mientras la ciudad caía, Dios estaba salvando una familia que había creído. Rahab había vivido en Jericó, pero su fe la llevó a salir espiritualmente de aquella vieja vida. Y aquí está la buena noticia: Dios no te define por donde comenzaste. Rahab tenía un pasado. Pero Dios tenía un propósito. Y cuando leemos el Nuevo Testamento descubrimos algo maravilloso. Rahab aparece en Mateo 1, en la genealogía de Jesucristo. ¡La mujer que tenía un pasado complicado terminó formando parte de la línea familiar de Jesús! ¿Puedes imaginarlo? Los hombres podían recordar su pasado. Pero Dios estaba escribiendo su futuro. Y eso es exactamente lo que Jesús hace con nosotros. Quizás tú llegaste a este mensaje pensando que tus errores son demasiado grandes. Quizás llevas culpa. Quizás has tomado decisiones de las que te arrepientes. Pero escucha: Tu pasado puede explicar de dónde vienes, pero no tiene que determinar hacia dónde vas cuando entregas tu vida a Cristo. Jesús vino precisamente por personas necesitadas de gracia. En la cruz, Él tomó nuestro pecado, nuestra culpa y nuestra vergüenza. Murió por nosotros y resucitó para darnos una nueva vida. Rahab creyó y actuó. Hoy tú también tienes que tomar una decisión No basta con escuchar acerca de Jesús. Tienes que creer en Él. Si hoy reconoces que necesitas salvación, puedes entregarle tu vida. Dile: “Jesús, perdona mis pecados. Cambia mi corazón. Te entrego mi pasado y mi futuro. Quiero seguirte.” Y cuando Cristo entra en una vida, el pasado deja de ser una condena y se convierte en un testimonio de Su gracia. 🙏 Oración Señor Jesús, gracias porque Tu gracia es más grande que nuestro pasado. Hoy te entregamos nuestros errores, nuestras heridas y nuestra culpa. Perdona nuestros pecados y haznos nuevas criaturas. Ayuda a cada persona que escucha este mensaje a creer en Ti y a caminar por fe. Y que nuestras vidas puedan convertirse en testimonios de que Tu gracia todavía transforma. En el nombre de Jesús. Amén!!! 🌷 Frase final “Tu pasado puede ser parte de tu historia, pero cuando Cristo entra en tu vida, ya no tiene la última palabra.”💗

  4. 2d ago

    Números 12:1-15🌷

    Hola🌸 🎙️ DÍA 8 — MIRIAM «LA MUJER QUE APRENDIÓ QUE LA HUMILDAD AGRADA A DIOS» Texto base: Números 12: 1-15 Hay momentos en los que Dios no necesita cambiar nuestras circunstancias; necesita trabajar primero con nuestro corazón. Miriam era una mujer extraordinaria. Desde niña mostró valentía. Fue ella quien vigiló a su hermano Moisés cuando estaba en aquella pequeña arquilla sobre el río. Más adelante se convirtió en profetisa y dirigió a las mujeres de Israel en adoración después de cruzar el Mar Rojo. Pero Números 12 nos demuestra algo importante: Podemos ser usados por Dios y todavía tener áreas del corazón que necesitan ser transformadas. La Biblia dice que Miriam y Aarón hablaron contra Moisés. Pero detrás de sus palabras apareció un problema aún más profundo. Dijeron: “¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros?” Ya no era solamente lo que Moisés había hecho. Era comparación. Era orgullo. Era cuestionar la posición que Dios le había dado a otro. Y entonces la Escritura hace una declaración sorprendente: “Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.” Mientras Miriam cuestionaba, Moisés permanecía humilde. Y Dios escuchó. Mujer que me escuchas, debemos cuidar nuestro corazón. Porque podemos orar, predicar, cantar, servir en la iglesia y aun así permitir que entren la comparación, los celos o el orgullo. A veces comenzamos preguntándonos: “¿Por qué ella y no yo?” “¿Por qué reconocieron a esa persona?” “¿Por qué Dios le dio esa oportunidad?” Pero cuando comenzamos a compararnos, dejamos de agradecer por lo que Dios está haciendo en nosotros. No necesitas tener el lugar de otra persona para cumplir tu propósito. Dios tiene un llamado para ti. Miriam fue disciplinada y quedó leprosa. Pero aquí encontramos algo hermoso. La disciplina de Dios no tenía como propósito destruirla, sino corregirla. Moisés, precisamente aquel contra quien ella había hablado, clamó: “Te ruego, oh Dios, que la sanes ahora.” ¡Qué ejemplo de humildad! Moisés no celebró su caída. Oró por su restauración. Después de siete días, Miriam pudo regresar al campamento. Su error no fue el final de su historia. Dios la corrigió, pero también la restauró. Y quizás hoy Dios está señalando algo en nuestro corazón. Orgullo. Envidia. Comparación. Palabras que no debimos decir. No huyas de Su corrección. Permite que Dios transforme tu corazón. Porque la verdadera grandeza en el Reino de Dios no consiste en ser más importante que otros. Jesús dijo que quien quiera hacerse grande debe aprender a servir. Y Cristo mismo nos dio el ejemplo perfecto. Siendo el Hijo de Dios, se humilló, vino a este mundo y fue hasta la cruz para salvarnos. Murió por nuestros pecados y resucitó para darnos vida eterna. Quizás hoy necesitas acercarte a Jesús y decir: “Señor, cambia mi corazón.” Si nunca has entregado tu vida a Cristo, hoy puedes hacerlo. Y si ya le sirves, pídele que quite todo orgullo y te dé un espíritu humilde. Porque podemos tener talentos, posiciones y reconocimiento… pero lo que verdaderamente agrada a Dios es un corazón humilde delante de Él. 🙏 Oración Señor, examina nuestro corazón. Quita de nosotros todo orgullo, comparación y envidia. Enséñanos a celebrar lo que haces en otros y a caminar humildemente en el propósito que tienes para nosotros. Y si alguien aún no conoce a Jesús, que hoy se arrepienta, abra su corazón y reciba Tu salvación. Haznos más semejantes a Cristo. En el nombre de Jesús. Amén!!! 🌷 Frase final “No necesitas ocupar el lugar de otra persona; solo necesitas caminar humildemente en el lugar donde Dios te puso.”🌷

  5. 2d ago

    Éxodo 2:1-10🌷

    🌷DÍA 7 — JOCABED «UNA MADRE QUE VENCIÓ EL MIEDO» Texto base: Éxodo 2:1-10 Hay momentos en los que el miedo toca la puerta de una madre. Miedo por sus hijos. Miedo por su futuro. Miedo porque hay situaciones que no puede controlar. Jocabed conoció ese miedo. Ella vivió en Egipto durante un tiempo terrible para el pueblo de Israel. Faraón había ordenado que todo niño hebreo que naciera fuera echado al río. Entonces Jocabed dio a luz a un hermoso niño. La Biblia dice que cuando vio que era hermoso, lo escondió durante tres meses. Imagínate aquella madre. Cada ruido podía significar peligro. Cada día podía ser el último con su hijo. Seguramente sintió miedo. Pero Jocabed nos enseña algo poderoso: Tener fe no significa que nunca sentirás miedo; significa que no permitirás que el miedo tenga la última palabra. Cuando ya no pudo esconderlo más, preparó una pequeña arquilla, la cubrió cuidadosamente, colocó dentro al niño y la puso entre los juncos a la orilla del río. Jocabed llegó al lugar donde muchas madres hemos llegado alguna vez: Ya no podía controlar lo que ocurriría. Entonces tuvo que soltar. Y confiar. Hay momentos en los que tienes que hacer todo lo que está en tus manos y después decir: “Señor, ahora lo pongo en las tuyas.” Quizás hoy estás preocupada por un hijo. Has hablado con él. Has aconsejado. Has orado. Has llorado. Y parece que nada cambia. Mamá, escucha: Tus brazos tienen límites, pero los brazos de Dios no. Lo que tú no puedes alcanzar, Dios sí puede alcanzarlo. Jocabed puso aquella arquilla en el río sin saber que Dios ya estaba preparando el próximo capítulo. La hija de Faraón encontró al niño. Y entonces ocurrió algo extraordinario. Miriam, la hermana del pequeño, ofreció buscar una mujer hebrea para criarlo. ¿Y a quién buscaron? ¡A su propia madre! Jocabed entregó a su hijo creyendo que podía perderlo, y Dios se lo devolvió para que lo criara. ¡Qué Dios tan maravilloso! Pero había algo aún mayor. Aquel niño se llamaría Moisés. Jocabed estaba protegiendo a su bebé, pero Dios estaba preservando al futuro libertador de Israel. Ella veía un niño en una canasta. Dios veía un libertador. Ella veía un río peligroso. Dios veía un camino hacia el propósito. Mujer, quizás hoy estás mirando una situación y solamente ves peligro. Pero Dios puede estar escribiendo una historia que todavía no alcanzas a comprender. No permitas que el miedo gobierne tu casa. Ora por tus hijos. Cúbrelos con la Palabra. Entrégalos diariamente al Señor y confía. Y hay algo más. Así como Moisés fue preservado para traer liberación a Israel, muchos años después Dios envió a un Libertador mucho mayor: Jesucristo. Jesús vino para libertarnos, no de Faraón, sino del pecado. Murió en la cruz y resucitó para ofrecernos salvación y vida eterna. Si todavía no conoces a Jesús, hoy puedes entregarle tu vida. Y si eres una madre preocupada por tus hijos, declara hoy: “No criaré a mis hijos desde el miedo. Los pondré en las manos de Dios.” Señor, te presentamos nuestros hijos. Donde nuestras manos no alcanzan, alcanza Tú. Protégelos, dirígelos y cumple Tu propósito en ellos. Y a quien todavía no conoce a Cristo, llévalo hoy al arrepentimiento y a la salvación. Cambia nuestro miedo por fe. En el nombre de Jesús. Amén. “Lo que una madre coloca por fe en las manos de Dios, puede convertirse en parte de un propósito mucho mayor de lo que ella puede ver.” 🌷

  6. 2d ago

    Génesis 30:1-24🌸

    Hola!💕 DÍA 6 — RAQUEL «ESPERAR SIN PERDER LA ESPERANZA» Texto: Génesis 30:1-24 Esperar no siempre es fácil. Especialmente cuando estás orando por algo y ves que otros reciben precisamente aquello que tú estás esperando. Eso le ocurrió a Raquel. Génesis 30 nos muestra a una mujer frustrada porque no podía tener hijos, mientras su hermana Lea sí los tenía. La espera comenzó a dolerle tanto que le dijo a Jacob: “Dame hijos, o si no, me muero.” Raquel había llegado al punto de la desesperación. Y quizás hoy alguien que me escucha entiende perfectamente ese sentimiento. Has orado. Has esperado. Has llorado. Y todavía no ves la respuesta. Quizás estás esperando por la salvación de un hijo, por la restauración de tu familia, por una puerta que no se abre o por una petición que solamente tú y Dios conocen. Y mientras esperas, preguntas: “Señor, ¿te acordaste de mí?” Entonces llegamos a uno de los versículos más hermosos de esta historia. Génesis 30:22 dice: “Y se acordó Dios de Raquel, y la oyó Dios…” ¡Dios había escuchado! Que Raquel estuviera esperando no significaba que Dios la hubiera abandonado. Que la respuesta todavía no hubiera llegado no significaba que Dios no hubiera escuchado su oración. Dios seguía allí. Y quiero decirte hoy: La espera no significa que Dios te olvidó. Hay momentos en que Dios no responde cuando nosotros queremos, porque Él conoce tiempos que nosotros desconocemos. Finalmente, Raquel quedó embarazada y tuvo un hijo llamado José. Ella solamente estaba pidiendo un hijo. Pero Dios sabía que aquel hijo tendría un propósito extraordinario. José llegaría a Egipto y, después de muchas pruebas, Dios lo levantaría para preservar a su familia durante una gran hambruna. Raquel veía solamente su necesidad. Dios veía generaciones. Raquel veía solamente la espera. Dios veía el propósito. Por eso, no pierdas la esperanza porque todavía no has recibido aquello por lo que estás orando. Dios puede estar trabajando en cosas que tú todavía no puedes ver. Pero hay algo aún más importante. Nuestra esperanza no puede depender solamente de que Dios nos conceda lo que pedimos. Nuestra verdadera esperanza tiene un nombre: Jesucristo. Quizás has pensado: “Cuando mi situación cambie, entonces tendré paz.” Pero Jesús puede darte paz aun mientras esperas. Quizás dices: “Cuando reciba mi milagro, entonces seré feliz.” Pero Cristo quiere ser tu esperanza antes del milagro, durante la espera y después de la respuesta. Y si todavía no has entregado tu vida a Jesús, no esperes más. Puedes recibir hoy Su perdón, Su gracia y Su salvación. Y si estás atravesando una temporada de espera, recuerda a Raquel. Llegó el día cuando la Escritura declaró: “Y se acordó Dios de Raquel.” Mujer, sigue orando. Sigue creyendo. Sigue confiando. Porque aunque todavía no veas la respuesta: Dios no se ha olvidado de ti. Padre, fortalece a cada persona que está cansada de esperar. Ayúdanos a confiar en Tus tiempos y a recordar que Tú escuchas nuestras oraciones. Y si alguien todavía no conoce a Jesús, que hoy entregue su corazón y encuentre en Él salvación y esperanza eterna. En el nombre de Jesús. Amén. 🌷 Frase final “Mientras tú esperas la respuesta, Dios puede estar preparando un propósito mucho mayor de lo que imaginas.”

  7. Aug 4

    Génesis 29: 31-35🌸

    Hola!!! 🌸DÍA 5 — LEA «DEL RECHAZO A LA ADORACIÓN» Texto: Génesis 29:31-35 Hay personas que llevan una herida que nadie puede ver: la herida del rechazo. Puedes estar rodeada de gente y sentirte sola. Puedes sonreír mientras por dentro te preguntas: “¿Por qué no me escogieron a mí? ¿Por qué no me valoraron? ¿Qué me falta?” Lea conocía perfectamente ese sentimiento. Jacob amaba a Raquel. Había trabajado siete años para casarse con ella, pero Labán lo engañó y le entregó primero a Lea. Después Jacob también recibió a Raquel como esposa. Y Lea quedó viviendo una realidad dolorosa: estaba junto a un hombre cuyo corazón estaba puesto en otra mujer. Pero Génesis 29:31 dice algo maravilloso: “Y vio Jehová que Lea era menospreciada…” ¡Dios la vio! Quizás Jacob no veía su dolor. Quizás nadie comprendía sus lágrimas. Pero Dios sí. Y hoy quiero decirte algo: Cuando te rechazaron, Dios te vio. Cuando escogieron a otra persona, Dios te vio. Cuando lloraste a solas preguntándote por qué no eras suficiente, Dios te vio. Lea comenzó a tener hijos. Cuando nació Rubén, dijo: “Ahora, por tanto, me amará mi marido.” ¡Escucha su corazón! Lea no estaba solamente celebrando un hijo; estaba esperando conseguir amor. Después nació Simeón. Luego Leví. Y con cada nacimiento seguía esperando que Jacob finalmente se acercara a ella. Pero algo ocurrió cuando nació su cuarto hijo. Lea cambió su manera de hablar. Esta vez no mencionó a Jacob. Esta vez no dijo: “Ahora me amará.” Génesis 29:35 dice: “Esta vez alabaré a Jehová.” Y llamó a su hijo Judá, cuyo nombre está relacionado con alabanza. ¡Ahí está la transformación de Lea! Durante años había estado mirando hacia Jacob, esperando recibir de él aquello que necesitaba. Pero finalmente levantó sus ojos hacia Dios. Pasó del rechazo a la adoración. Y quizás esa sea la palabra que Dios tiene para ti hoy. Has pasado demasiado tiempo esperando la aprobación de alguien. Esperando una llamada. Una disculpa. Un reconocimiento. Esperando que alguien finalmente diga: “Ahora sí veo tu valor.” Pero tu valor no depende de quien te rechazó. Tu identidad no depende de quién te escogió. Tu valor viene de Dios. Y aquí aparece algo extraordinario. De Judá, el hijo que nació cuando Lea declaró: “Esta vez alabaré a Jehová”, vendría la línea real de Israel y, finalmente, Jesucristo, el Mesías. ¡Qué maravilloso! La mujer que se sentía menospreciada estaba formando parte del plan redentor de Dios. Jacob podía preferir a Raquel, pero el rechazo humano nunca pudo cancelar el propósito divino sobre Lea. Y tampoco podrá cancelar el propósito de Dios sobre ti. Quizás alguien te abandonó. Quizás alguien te hizo sentir insuficiente. Pero Jesús te amó hasta entregar Su vida por ti. En la cruz, Cristo extendió Sus brazos para decirte: “Te quiero conmigo.” Y hoy puedes dejar de buscar en las personas lo que solamente Cristo puede darte. Si todavía no has entregado tu vida a Jesús, abre hoy tu corazón. Él puede sanar la herida del rechazo, perdonar tus pecados y darte una nueva identidad. Y si hoy estás llorando porque alguien no te escogió, levanta tus ojos y declara como Lea: “Esta vez alabaré a Jehová.” Señor, sana hoy todo corazón herido por el rechazo. Ayúdanos a comprender que nuestro valor no depende de la aceptación de las personas. Y a quien todavía no te conoce, permite que hoy encuentre en Jesucristo perdón, salvación y una nueva vida. Que podamos levantarnos como Lea y declarar: “Esta vez alabaré a Jehová. En el nombre de Jesús.

  8. Aug 3

    Génesis 24🌷

    🌷 Continuamos DÍA 4 — REBECA «CUANDO UNA DECISIÓN CAMBIA GENERACIONES» Texto: Génesis 24 Hay decisiones que tomamos en segundos, pero cuyas consecuencias pueden alcanzar generaciones. Eso ocurrió con una joven llamada Rebeca. Abraham quería encontrar una esposa para su hijo Isaac, por eso envió a su siervo a buscarla. Al llegar a Mesopotamia, aquel hombre hizo algo que debemos aprender antes de tomar decisiones importantes: Oró. Le pidió a Dios una señal específica. La joven escogida sería aquella que, cuando él le pidiera agua, no solamente le diera de beber a él, sino que también se ofreciera a dar agua a sus camellos. Y antes de terminar de orar, apareció Rebeca. El siervo le pidió: “Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro.” Rebeca inmediatamente respondió: “Bebe, señor mío.” Pero hizo algo más. Le dijo que también sacaría agua para sus camellos. Rebeca no sabía que aquella acción sencilla estaba revelando su carácter. Era servicial. Era diligente. Era generosa. Y aquí encontramos nuestra primera enseñanza: Nunca menosprecies las pequeñas oportunidades de servir, porque Dios puede utilizar algo pequeño para llevarte hacia un propósito grande. Rebeca salió aquel día simplemente a buscar agua. No sabía que regresaría a su casa con una propuesta que cambiaría su vida. El siervo habló con su familia y les explicó cómo Dios había dirigido cada detalle del encuentro. Entonces llegó el momento de la desicion Entonces Génesis 24:58 registra 2 palabras extraordinarias “Sí, iré.” Rebeca decidió avanzar. Y aquella decisión no solamente cambió su vida. Cambió generaciones. Rebeca se convirtió en esposa de Isaac y posteriormente en madre de Jacob. De Jacob surgirían las doce tribus de Israel, y dentro de la historia de ese pueblo Dios llevaría adelante Su plan redentor que culminaría en Jesucristo. Rebeca no podía ver todo aquello cuando dijo: “Sí, iré.” Pero Dios sí podía verlo. Mujer que me escuchas: Hay decisiones que estás tomando hoy cuyos frutos quizás todavía no puedes ver. Cuando decides buscar a Dios… Cuando decides perdonar… Cuando decides criar a tus hijos en los caminos del Señor… Cuando decides romper patrones que han lastimado a tu familia… Cuando decides obedecer la Palabra… estás cambiando la historia de generaciones que vendrán después de ti… No debemos tomar decisiones simplemente porque algo parece atractivo. Debemos preguntar: “Señor, ¿esto viene de Ti?” Porque cuando Dios dirige nuestros pasos, podemos avanzar aunque todavía no conozcamos todos los detalles. Y hoy quiero hablarte de la decisión más importante de tu vida. No es con quién casarte. No es dónde trabajar. No es dónde vivir. Es: ¿Qué vas a hacer con Jesucristo? Pues, llegará un momento en que tendrás que responder personalmente al llamado de Jesús. Rebeca escuchó: “¿Irás?” Y respondió: “Sí, iré.” Hoy Cristo también te llama. Quizás has estado posponiendo tu decisión. Una decisión puede cambiar generaciones. Pero decidir seguir a Jesucristo puede cambiar tu eternidad. 🙏 Oración Padre celestial, gracias por enseñarnos a través de Rebeca que nuestras decisiones pueden tener consecuencias que todavía no alcanzamos a comprender. Danos sabiduría para consultar Tu voluntad antes de decidir y valentía para obedecerte cuando nos muestres el camino. Te presento a cada mujer que escucha este mensaje. Que sus decisiones de fe se conviertan en semillas de bendición para sus hijos, sus nietos y las generaciones futuras. Y si alguien todavía no ha entregado su vida a Jesús, que hoy pueda responder desde lo profundo de su corazón: “Señor, sí, iré. Sí, te seguiré.” En el nombre de Jesús. Amén. 🌷 Frase final “Una decisión tomada con Dios hoy puede convertirse en una bendición para generaciones mañana.”

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