Familia en Omnes

Omnes

José María Contreras reflexiona sobre cuestiones de familia, relaciones de pareja, amr y sentimientos.

Episodes

  1. 02/27/2023

    Si de verdad me quieres

    Hay una película que a mí me pareció deliciosa, no sé si la habrán visto. Se llama El Violinista en el Tejado. Trata de un matrimonio de judíos en la Rusia de los zares. Casi al inicio de la pregunta, tras no pocos avatares, su hija mayor consigue la aprobación paterna para casarse con el amor de su vida. La chica está ilusionadísima con el hecho de contraer matrimonio y esta actitud parece sorprender a su padre al que, da la sensación de esos sentimientos tan positivos le diera cierta nostalgia. Parece algo así como: “esta niña, que conoce a su futuro marido hace poco tiempo y está tan contenta… Mi mujer ¿lo estará también?”. Se encamina a comprobarlo y, de repente, le preguntó a su mujer: “¿Tú me quieres?” La respuesta que ella le da es una de las más inteligentes y verdaderas que se pueden dar. Ella, mayor y “trabajada por la vida” le responde, utilizando el lenguaje de su época y la forma de decir de su cultura: “tú lo sabrás”. Y continúa: “Te he seguido durante veinticinco años a donde hemos tenido que ir, te he dado 8 hijos. Te he procurado obedecer. Te he cuidado cuando lo has necesitado. Te he atendido cuando has estado enfermo. Tu sabrás si te quiero”. Lo maravilloso es que el marido le pregunta acerca del sentimiento que tiene hacia él. Si siente, más o menos, lo que su hija por su novio. Ella, sin embargo, no le contesta con un sentimiento, sino con un comportamiento. Con obras: “Si quieres saber si te quiero, mira lo que hago por ti”. Es el famoso refrán español, el cual podríamos cambiar por: Obras son amores y no intensas emociones. El amor se demuestra con obras. ¿Quién quiere más al abuelo? ¿El que va muchas veces a verlo a la Residencia de Ancianos donde vive, aunque le cueste, o el que no va nunca y dice que lo quiere mucho? Pues igual. El cariño de demuestra en el día a día, y no en momentos especiales en los cuales por lo emocionante del momento, uno siente mucho y por eso cree que quiere mucho. Actualmente, la confusión entre sentimiento y cariño, propiciada por nuestra cultura liquida y superficial, tiene como consecuencia que muchas personas no sepan, realmente, lo que es amar; y al no saberlo, lo lógico es que fracasen en sus cariños. Llaman cariño y amor a lo que no es y falta de cariño a lo que –en muchas ocasiones- es amor del bueno. El amor está en la voluntad. La voluntad, lo sabemos, se alimenta de los sentimientos y de la inteligencia. Cuando los sentimientos no responden -algo que ocurre con cierta frecuencia en una relación de pareja- hay que recurrir a la inteligencia para seguir queriendo. Si no lo hacemos, la voluntad se alimentará solamente del sentimiento negativo que nos envuelve y por tanto la respuesta además de equivocada puede romper nuestra relación porque estamos llamando amor o, en este caso, desamor a lo que no los es.

  2. 09/21/2022

    La segunda virginidad

    En esta vida, hay veces en que no se consigue lo que uno pretende, pero no por eso deja uno de luchar, de pelear las cosas. Así, hay personas que se propusieron tener un noviazgo limpio y no lo consiguen, por la razón que sea, aunque siempre podemos hablar, como mínimo, de falta de prudencia. Si la solución que se da a esa situación es que “como ya no lo hemos conseguido, como hemos tenido relaciones sexuales, qué más da tener una vez, que dos, que cien...” pues eso no arregla las cosas. La tensión que debe haber en un noviazgo por hacer las cosas como en un principio se quería, desaparece, y la ilusión, con el tiempo, también. Lo que suele ocurrir en estos casos es que, muchas veces, se rompe esa relación por falta de ilusión y, en el siguiente noviazgo, es muy posible que se ponga más bajo el nivel: Los chantajes empiezan a aflorar “Si lo hiciste con el otro/a, por qué no conmigo, eso es síntoma de que no me quieres...” Y otros por el estilo. Yo creo que hay que intentar recomponer la ilusión en ese noviazgo que tan bien iba hasta que llegó el contacto sexual. ¿Cómo? Proponiéndose vivir la segunda virginidad. Manteniendo una charla a fondo con la pareja, y recomenzando de nuevo, de tal modo que lo anterior sirva para coger fuerzas, experiencia, y para ser más cuidadosos en todo lo que es la sexualidad. La segunda virginidad es un canto a la esperanza y a la ilusión. Hasta aquí no ha sido como queríamos, pero a partir de ahora lo será. Lo he visto muchas veces y con mucho éxito. Una vez dicho esto, hay que procurar poner todos los medios para hacer las cosas bien. Hay parejas de novios que parece que todas las relaciones que tienen, son sin querer. ¿Por qué ocurre esto? Naturalmente, porque en el fondo quieren. Es, por decirlo así, un querer sin querer. No ponen los medios, no son prudentes, van a casa del otro cuando no hay nadie, tardan en despedirse mucho tiempo, se pasean por sitios poco iluminados, se podría decir otras muchas situaciones que, por otra parte, cada pareja conoce. Como consecuencia de esto ocurre lo que, en teoría, no quieren que pasase, pero en realidad están poniendo pocos medios. Esa falta de fortaleza, de reciedumbre, esa carencia de fuerza de voluntad, aparecerá luego en la relación en miles de situaciones. La vida de pareja es difícil y hay que estar entrenados en la exigencia personal. La segunda virginidad es un buen entrenamiento. Proponerse vivir así fortalece mucho a la pareja y si se lo toman con seriedad, devuelve la ilusión.

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