En esta quincuagésima entrega de Melodía infinita nos acercamos a una de las obras más singulares, desmesuradas y discutidas de Gustav Mahler: la Sinfonía n.º 8 en mi bemol mayor, conocida por razones más publicitarias que estrictamente musicales como Sinfonía de los mil. El episodio sitúa la Octava dentro de la trayectoria de Mahler: su reconocimiento inicial como gran director antes que como compositor, sus años al frente de instituciones como Budapest, Hamburgo, Viena y Nueva York, y su costumbre de componer durante los veranos. Se explica también por qué esta sinfonía no encaja del todo en ninguno de los grandes grupos habituales de su producción: ni en el mundo Wunderhorn de las cuatro primeras, ni en el periodo puramente orquestal de la Quinta a la Séptima, ni en el último Mahler de La canción de la tierra, la Novena y la Décima. La Octava es vocal de principio a fin. Su primera parte pone música al himno latino Veni Creator Spiritus y es presentada aquí como una de las cumbres de Mahler: una construcción coral y orquestal de energía, precisión y claridad admirables. La segunda parte se basa en la escena final del Fausto de Goethe y permite comentar también el lado más problemático del compositor: la tendencia a la expansión, al símbolo y a una desmesura que a veces amenaza la grandeza de la propia obra. Se recuerda el estreno de Múnich, el 12 de septiembre de 1910, dirigido por Mahler, con la presencia de figuras como Richard Strauss, Camille Saint-Saëns, Anton Webern, Leopold Stokowski y Thomas Mann. También se menciona la participación de Bruno Walter en la preparación de los solistas y la presencia de Otto Klemperer en los ensayos. La etiqueta Sinfonía de los mil, rechazada por Mahler, se explica como un brillante reclamo de su promotor, Emil Gutmann: la obra no exige literalmente mil intérpretes, aunque sí una plantilla vocal, coral y orquestal muy superior a la habitual. Los tres fragmentos musicales incluidos proceden de la grabación en directo realizada el 13 de junio de 1951 en la Konzerthaus de Viena, con Elsa Maria Matheis, Daniza Ilitsch, Rosette Anday, Georgine von Milinkovic, Erich Majkut, Otto Wiener y Georg Oeggl, junto a los Niños Cantores de Viena, el Coro de Cámara de Viena, el Coro de la Academia de Canto de Viena y la Orquesta Sinfónica de Viena, dirigidos por Hermann Scherchen. Fragmentos incluidos: 1. Primera parte: comienzo, Veni, creator spiritus. 2. Primera parte: final desde Gloria Patri Domino. 3. Segunda parte: final, Chorus mysticus – Alles Vergängliche ist nur ein Gleichnis. Grabaciones recomendadas: Audio: Heather Harper, Lucia Popp, Arleen Auger, Yvonne Minton, Helen Watts, René Kollo, John Shirley-Quirk, Martti Talvela, Niños Cantores de Viena, Coros de la Staatsoper y de la Agrupación de Cantores de Viena, Orquesta Sinfónica de Chicago, dir. Georg Solti (1971). Vídeo: Edda Moser, Judith Blegen, Gerti Zeumer, Ingrid Mayr, Agnes Baltsa, Kenneth Riegel, Hermann Prey, José van Dam, Niños Cantores de Viena, Coros de la Staatsoper y de la Agrupación de Cantores de Viena, Orquesta Filarmónica de Viena, dir. Leonard Bernstein (1975). En Stage+, la plataforma audiovisual de Deutsche Grammophon, puede verse el concierto de Andris Nelsons del 11 de mayo de 2026 en la Konzerthaus de Viena, dentro de su ciclo Mahler con la Orquesta Filarmónica de Viena, así como otras integrales de referencia dirigidas por Bernstein y Abbado. Música de apertura: Wagner, Götterdämmerung, Starke Scheite, cantado por Kirsten Flagstad, con la Orquesta Philharmonia dirigida por Wilhelm Furtwängler, grabación de junio de 1952. Música de cierre: Mozart, Die Zauberflöte, Die Schönheit und Weisheit, con el coro Wiener Singverein y la Orquesta Filarmónica de Viena dirigidos por Karl Böhm, grabación de 1955.