Podcast Catolicos en Camino

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; 🎧 Este podcast es un proyecto sin fines de lucro, con fines catequéticos. Todo el contenido se comparte con respeto Contenido con fines espirituales y formativos. No sustituye acompañamiento pastoral ni profesional. En caso de reclamo, el material será retirado. > Content is for spiritual and educational purposes. It does not replace pastoral or professional guidance. In case of a claim, the material will be removed. 🎙️ Aviso importante para nuestros oyentes: "Católicos en Camino" es un espacio de evangelización y formación espiritual sin fines de lucro. Todo el contenido es compartido

  1. 18h ago

    Santo Evangelio Diario 30 de Julio Mons Enrique Diaz Diaz

    30 Julio   Santa María de Jesús Sacramentado Venegas   Jeremías 18, 1-6: “Como está el barro en manos del alfarero, así ustedes están en mis manos”   Salmo 145: “Dichoso el que espera en el Señor”   San Mateo 13, 47-53: “Los pescadores ponen los pescados buenos y tiran los malos”   Toda nuestra vida es un constante discernimiento. A cada momento debemos decidir si una acción, si un instrumento, si un pensamiento, es bueno o malo. Lo hacemos muchas veces de modo inconsciente y de manera mecánica. Pero hay momentos en que necesitamos detenernos y juzgar a conciencia si lo que estamos haciendo está de acuerdo con lo que Dios espera de nosotros. Hoy tenemos un buen ejemplo: los pescadores después de haber pescado se sientan a escoger los buenos y los malos. Quienes hemos vivido esta experiencia, o alguna otra parecida como escoger el maíz bueno y separarlo del podrido; o escoger la fruta y tener que tirar la que no sirve; nos damos cuenta cómo se sufre al descubrir que algo que pudo ser muy bueno, no sirvió para nada. Es el dolor de no haber alcanzado un objetivo para lo que fue hecho, el fracaso de haberse quedado a la mitad del camino. Cada acción nuestra, nuestras tradiciones, nuestras fiestas, nuestros propósitos, tendrían que ser evaluados para ver si nos acercan al Reino o están muy distantes. Muchas veces se juzga algo a la primera y nos podemos equivocar. Jesús nos enseña con sus ejemplos que debemos dar una prioridad muy clara al momento de la elección y de la decisión. La parábola de estos pescados termina de una manera muy drástica y condenando los malos peces al horno encendido, sin ninguna oportunidad de cambio o de conversión. Esa será la última y definitiva etapa de nuestra vida. Pero mientras estamos en camino siempre tendremos la oportunidad del cambio y del arrepentimiento. Hoy en la primera lectura se nos ofrece un pasaje de Jeremías que a mí se me hace muy enriquecedor. Dios envía a Jeremías a casa del alfarero para que contemple cómo cuando se estropea una vasija, la vuelve a hacer como mejor le parece. Y concluye el Señor diciendo a Jeremías: “¿Acaso no puedo hacer yo con ustedes lo mismo que hace este alfarero? Como está el barro en las manos del alfarero, así ustedes están en mis manos”. Nunca nos da una condena definitiva, siempre nos da la oportunidad para dejarnos modelar por las manos cariñosas de su amor. Señor, estoy en tus manos moldéame a tu voluntad.

    Santo Evangelio Diario 30 de Julio Mons Enrique Diaz Diaz
  2. 1d ago

    Santo Evangelio Diario 29 de julio Mons Enrique Diaz Diaz

    29 Julio    Santos Marta, María y Lázaro    Jeremías 13, 1- 11: “Este pueblo será como este cinturón, que no sirve para nada”    Salmo 32: “Abandonaron a Dios, que les dio la vida”    San Lucas 10, 38 – 42: “Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan”    Hay santos a los que no se les ha hecho justicia en la apreciación de los fieles y me parece que Santa Marta es uno de ellos. Con frecuencia nos quedamos en esa especie de reproche que le hace Jesús cuando se afana en las atenciones por servirlo, y ciertamente Jesús la invita a que vaya a lo más profundo y escoja la mejor parte. Pero no podemos olvidar que Marta es una mujer privilegiada que se ha encontrado con Jesús, que lo ha hospedado en su casa, que le ha abierto el corazón y que tiene la suficiente confianza para presentar sus inquietudes con toda sencillez y así recibir las indicaciones de Jesús. ¡Cómo deberíamos aprender de esta mujer! Necesitamos abrir nuestros hogares para recibir al Señor… pues si ella se desvivía por atenderlo y revoloteaba por todas partes buscando darle un servicio, ahora nosotros revoloteamos por todos lados, pero ocupados en miles de menesteres que nada tienen que ver con hospedar a Jesús en nuestro corazón. Marta siempre aparece en el Evangelio con esta actitud de apertura y hospitalidad. Quisiera recordar el pasaje que nos narra San Juan que también refleja el grado de confianza y de amistad que había entre Jesús y esta familia. El dolor que causa la muerte, la tristeza que provoca la ausencia, son compartidas por Jesús. Marta expresa una especie de reclamo que dicta la amistad: “Si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano”. Como si Jesús no pudiera actuar desde lejos, o como si dudara de su amor. Pero Jesús aprovecha nuevamente la ocasión para enseñar una verdad más profunda: el valor de la vida eterna y de la resurrección. Y parece que no hablara solamente de una resurrección inmediata, pues Lázaro nuevamente moriría físicamente, sino de la resurrección definitiva. Así las enseñanzas a Marta también son enseñanzas para cada uno de nosotros. La invitación a buscar lo que realmente es importante y a fortalecer nuestra fe en la resurrección, son las dos enseñanzas que nos deja su gran ejemplo. Hoy recibamos también nosotros las preguntas de Jesús: ¿Qué es realmente importante para ti? ¿En qué te afanas? Y la otra: “¿Crees tú esto?”, y también nosotros respondamos: “Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías”

    Santo Evangelio Diario 29 de julio Mons Enrique Diaz Diaz
  3. 3d ago

    Santo Evangelio Diario 28 de julio Mons Enrique Diaz Diaz

    28 julio   Jeremías 14, 17-22: “Acuérdate, Señor, de tu alianza con nosotros y no la quebrantes”   Salmo 78: “Socórrenos, Señor, y te alabaremos”   San Mateo 13, 36-43: “Así como recogen la cizaña y la queman, así será el fin del mundo”   Nuestro tiempo está caracterizado por una falta grave: vivir al día, no en el sentido de vivirlo a plenitud y llenarlo de esperanza, sino de vivir sin pensar de dónde venimos y a dónde vamos. Por eso cuando nos enfrentamos con la muerte, ya sea personalmente por los peligros que vivimos o con personas queridas que han fallecido, no sabemos cómo actuar y nos desequilibra enormemente. La explicación de la parábola del trigo y la cizaña está marcada por este pensamiento del sentido final de nuestra existencia. En la explicación que nos ofrece el mismo Jesús se pone de relieve que frente al Sembrador Divino existe el sembrador maligno; y que frente a los miembros del Reino están los seguidores del maligno. Es la historia de la humanidad divida, confrontada y entremezclada de bien y de mal, a veces en situaciones difíciles de distinguir. La insistencia en esta explicación se centra en la descripción del juicio en el cual el gran actor será Cristo glorioso con sus ángeles, que purificará totalmente a su comunidad. A muchos no les gusta pensar en esta imagen de Jesús y ciertamente los evangelios nos muestran generalmente a un Jesús misericordioso, compasivo, paciente hasta el extremo… pero nunca a un Jesús cómplice de la maldad o con el pecado. Jesús no es intolerante pero no puede acoger el mal, debe expulsarlo y denunciarlo y de un modo más grave si este mal se puede confundir con el bien. Es nuestra realidad contrastante de bondad y maldad, que pueden llegar a disfrazarse hasta confundirnos y hacernos caer. Cuántas cosas se presentan con apariencia de bien y acaban destruyendo y contaminando. La historia nos puede contar muchas situaciones que provocaron grandes destrucciones cuando aparecían como bienes; y muchas verdades que fueron calladas, escondidas, manipuladas. Hoy nos ponemos delante de Jesús y queremos buscar sinceramente distinguir en nuestras vidas cuáles son las cizañas que nos están destruyendo, cuáles son las lacras que están acabando con nuestra sociedad y cómo ha sido nuestra participación: si construimos o destruimos. Nos dejamos examinar por el Señor, ¿cómo ha sido nuestra vida? ¿Distinguimos el bien del mal?

    Santo Evangelio Diario 28 de julio Mons Enrique Diaz Diaz
  4. 3d ago

    Santo Evangelio Diario 27 de julio Mons Enrique Diaz Diaz

    27 julio   Jeremías 13, 1-11: “Este pueblo será como este cinturón, que no sirve para nada”   Deuteronomio 32: “Abandonaron a Dios, que les dio la vida”   San Mateo 13, 31-35: “El grano de mostaza se convierte en un arbusto y los pájaros hacen su nido en las ramas”   Siempre sorprende Jesús en sus signos y en sus palabras. Hoy nos ofrece dos pequeñas parábolas, llenas de sentido y esperanza, donde nos muestra su predilección por los pequeños y por los pobres. Con un fuerte contraste explica a sus discípulos, y también a nosotros, la fuerza y el dinamismo que tiene su Reino. Nosotros estamos tan imbuidos de lo grandioso y espectacular, que acabamos despreciando lo pequeño. Llegamos incluso a caer en desalientos y pesimismos al confrontar lo poco que somos, lo poco que tenemos y lo poco que podemos hacer, comparado con la ingente tarea de anunciar el evangelio. El Papa Francisco nos hacia ver que una de las tentaciones de nuestro tiempo es el pesimismo, el asegurar que no es posible, el querer dejar las cosas como siempre han sido. En efecto, no es raro escuchar excusas para no comprometerse argumentando lo pequeño que somos, la escasez de los medios, o nuestra gran ignorancia, la falta de hombres sabios. Los ejemplos del grano de mostaza y de la levadura que fermenta la masa nos llevan en dos direcciones: La primera nos muestra la predilección de Jesús por lo pequeño. De los sencillos y humildes es el Reino de los cielos: a “los que no aparecen” está dirigida la buena Nueva; “los descartados del mundo” son los predilectos de Jesús; quienes necesitan del médico no son los sanos, sino los enfermos; la oveja perdida es el objetivo del buen pastor; los sencillos son los que comprenden el Reino y no los sabios y entendidos. La segunda enseñanza nos muestra que es importantísima cada una de nuestras acciones. No importa la grandeza, sino que pongamos todo el corazón. Los grandes milagros requieren la aportación y la fe de quien los recibe o es la ocasión para que sucedan. Ningún acto nuestro queda sin resonancia, tendremos que mirar entonces qué es lo que estamos haciendo y analizar si nuestras acciones son positivas o negativas. Muchas veces Jesús insistió en esta aportación necesaria de cada uno de los discípulos. El Señor trabaja, pero requiere de manos y de corazones que aporten su pequeño grano de arena para construir el Reino. ¿Cómo podremos aplicar a nuestras vidas estas parábolas de Jesús?

    Santo Evangelio Diario 27 de julio Mons Enrique Diaz Diaz
  5. 4d ago

    Santo Evangelio Diario XVII Domingo Ordinario 26 julio Mons Enrique Diaz Obispo de irapuato

    San Mateo 13, 44-52: “Vende cuanto tiene y compra aquel campo”               En nuestro mundo, que teóricamente ha optado por el reconocimiento de la dignidad y de los derechos de la persona, nos encontramos, en la práctica, con fuertes discriminaciones, violación de los derechos, depresiones, suicidios, complejos y negación de la persona. Y todo tiene su razón en los valores que nos motivan. Una de las más grandes desgracias de nuestro tiempo es la escala de valores que rige nuestra sociedad a la cual se apegan muchísimas personas en busca de felicidad. Una escala que nos domina y manipula. Hay quienes, con culpa o sin ella, están atrapados en el anzuelo de engañosos tesoros que los alienan y dividen. El placer, la droga, la ambición de poder, el deseo incontrolable de bienes, el alcohol, la sexualidad desenfrenada, la buena vida, y otros atractivos por el estilo, son valores que nos mueven en la actualidad. Por estos “tesoros” estamos dispuestos a dar casi todo. Y cuando descubrimos que no sacian nuestra sed de felicidad y de amor, nos encontramos vacíos y caemos en pesimismos y depresiones pensando que el hombre no vale nada. San Pablo previene a los Romanos y les ofrece una pauta para descubrir el verdadero valor de la persona: Dios predestina a las personas para que reproduzcan en sí mismas la imagen de su propio Hijo, las llama, las justifica y las glorifica. No valemos por lo que traemos encima, no estamos aquí por casualidad, somos amados, escogidos y llamados por Dios para una misión especial.   Ya en la primera lectura de este domingo, tomada del primer libro de los Reyes, Salomón, en una narración romántica y acomodada, pide al Señor en sus sueños no la acumulación de las riquezas, no la muerte de los enemigos, no la docilidad de los súbditos, sino que se declara un muchacho inexperto y pide la “sabiduría del corazón”, para distinguir entre el bien y el mal. ¿Qué pediríamos nosotros si tuviéramos la oportunidad? ¿Qué es lo que más ambicionamos? Las personas, buenas y justas, las que han encontrado el éxito y se sienten realizadas, son las que saben distinguir una escala de valores que orienta su vida y se rigen por ella. San los que han sabido descubrir el tesoro que hay en su corazón y no necesitan de apariencias y ropajes exteriores que disfracen su resequedad interior. Dentro de tu corazón se hace presente Dios con todo su amor y nos permite mirar de otra forma todas las cosas y los acontecimientos. Nos permite descubrir la verdadera sabiduría que nos lleva a discernir lo que es bueno y lo que es malo. Tan confundidos andamos que, ateniéndonos a nuestras ambiciones, nos atrevemos a llamar “bien”, a aquello que nos agrada, aunque sea injusto, destruya a la humanidad y coarte la verdadera libertad.

    Santo Evangelio Diario XVII Domingo Ordinario 26 julio
Mons Enrique Diaz Obispo de irapuato
  6. 5d ago

    Santo Evangelio Diario 25 de Julio Mons Enrique Diaz Diaz

    25 Julio   Santiago, apóstol   Corintios 4, 7-15: “Llevamos siempre la muerte de Jesús en nuestro cuerpo”   Salmo 125: “Entre gritos de júbilo cosecharán aquellos que siembran con dolor”   San Mateo 20, 20-28: “Beberán mi cáliz”   Representado sobre su caballo, Señor Santiago, es uno de los santos más populares en nuestras comunidades. Pero muchos están lejos de acercarse a su vida y a su decisión de seguir a Jesús. Un día decidió seguirlo y abandonó barcas y redes para irse tras las huellas del Nazareno. ¿Qué habría en su corazón? Seguramente lo habría impactado su presencia, lo coherente que era con su predicación y también sus milagros. ¿Que tendría muchas cosas que purificar en su seguimiento? Lo entendemos perfectamente al escuchar el relato que nos ofrece San Mateo. Escondido entre las súplicas y ternura de la madre, aparece junto a Juan ambicionando los primeros puestos y solicitando privilegios. Sí, pero era el inicio de un largo proceso de conversión y de cambio. Las palabras de Jesús debieron sonar en parte como a reproche, en parte como a reto. Indudablemente había ambiciones y deseos de grandeza muy al estilo de todos los de su tiempo. No podría separar las naturales apetencias de poder y de riqueza, de un sincero reconocimiento a la vida ejemplar del Maestro. También los otros discípulos manifiestan estas ambiciones y se dejan llevar por la competencia y las descalificaciones. El Maestro les dice sus sabias palabras, que ahora resuenan con mayor importancia: “Los jefes de los pueblos los tiranizan… no sea así entre ustedes. El que quiera ser grande entre ustedes, que sea el que los sirva”. Enseñanza de una profundidad sublime que bien podría hoy quitarnos tantas zozobras y tantas luchas de poder; tantas mentiras y tantos crímenes, en aras de manifestar la propia fuerza. El servicio como señal del seguimiento de Jesús lo fue poco a poco aprendiendo Santiago y así tuvo lugar privilegiado en muchos de los acontecimientos de la vida del Maestro. Pero también lo tuvo en su martirio al ser el primero de los discípulos en derramar su sangre a causa del Evangelio. Que hoy aprendamos de Santiago este deseo de cosas mayores, esta enseñanza del servicio y la fidelidad a Jesús hasta derramar la sangre.

    Santo Evangelio Diario 25 de Julio Mons Enrique Diaz Diaz
  7. 6d ago

    Santo Evangelio Diario 24 de julio Mons Enrique Diaz Diaz Obispo de irapuato

    24 Julio   San Chárbel Makhlüf   Jeremías 3, 14-17: “Les daré pastores según mi corazón – Acudirán a Jerusalén todos los pueblos”   Salmo Jeremías 31: “El Señor es nuestro pastor”   San Mateo 13, 18-23: “Los que oyen la palabra del Dios y la entienden, ésos son los que dan fruto”   Hay parábolas que no necesitarían mucha explicación, pero para que no quede ninguna duda, el Señor Jesús hace una muy clara aplicación a los discípulos y ahora a nosotros sólo nos queda asumirla con sinceridad y valentía. Me contemplo en este día como un campo sembrado por la Palabra de Dios que es gratuidad, esperanza y amor. Aunque me he transformado en erial y tierra llena de contrariedades, el Señor nunca ha rehusado llenarme de su amor y darme su Palabra. Palabra de paz que llega en los momentos de mayor confusión; palabra de perdón cuando me veo abrumado por el pecado; palabra de esperanza en los momentos de desaliento; palabra siempre abierta a una respuesta, a pesar de mis egoísmos, mi cerrazón y mi negatividad. Y ahí está siempre el Señor dispuesto a volver a entablar el diálogo, a esperar mi respuesta, a seguir buscándome. Los tipos de tierra o forma de recibir la palabra, tengo que reconocer, son todos, un reflejo de lo que ha sido mi actitud a lo largo de la vida. Hay momentos en que no he permitido entrar en mi corazón la palabra del Reino, que las prisas, los temores, mis carreras, han dejado que quede en caminos donde pronto se la lleva el viento y nada queda en mi interior. Por ser camino sin compromiso, perdón, Señor. Otras ocasiones, es verdad que me entusiasma la palabra, me descubre un mundo nuevo, me ilusiona y me llena de sueños, pero soy inconstante, me dan temor algunos compromisos, cedo ante la pereza o ante el temor a los compromisos. Por ser tierra llena de pedruscos, perdón, Señor. ¿Quién no se ha justificado de la falta de respuesta o compromiso ante la palabra? Yo también lo he hecho anteponiendo intereses, comodidades, pensamientos propios… Por ser tierra que se ahoga entre las piedras de la ambición y del placer, perdón, Señor. Sin embargo, también tengo que reconocer que ha habido momentos llenos de alegría, de entrega plena, de compromiso serio y que la Palabra, sin mucho mérito mío, sino por pura misericordia de Dios, ha dado frutos. A veces incalculables frutos, a veces pocos, pero alentadores, frutos. Por eso hoy elevo mi canto agradecido: gracias por los frutos de una tierra fértil. Gracias, Señor… Quedan en mi corazón resonando las palabras de Jesús para continuar con atención y reconocer qué clase de tierra soy en este momento. El sembrador, sigue con ilusión depositando la Palabra del Reino en mi corazón.

    Santo Evangelio Diario 24 de julio Mons Enrique Diaz Diaz Obispo de irapuato

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