De peluquería y poética

Jorge Rave

Mi nombre es Jorge Rave. Soy de Medellín, Colombia, y después de tantos años por fuera entendí que lo que uno más extraña no son las ciudades, sino esas conversaciones reales que solo pasan entre amigos cuando nadie mira. Por eso nació “De peluquería y poética”: para volver a hablar como se habla en la vida real, sin libretos, sin máscaras y sin miedo a decir lo que duele o lo que salva. Aquí hablamos en español, sin adornos y sin vueltas. En este espacio me siento con gente del común que ha vivido historias que nos mueven el piso: amigos que regresaron después de años, personas que se han levantado de caídas duras, y voces que nos recuerdan que la vida siempre da una segunda oportunidad. Aquí celebramos lo básico y lo que más importa: la amistad, el reencuentro, y la madurez que no molesta, porque es una belleza mirarnos de frente, sin pena. Hoy te doy la bienvenida a este espacio entre amigos y te agradezco que estés aquí. Ojalá estas conversaciones te lleguen al corazón… y que las disfrutes tanto como yo. Crédito foto: Viktoria Czegledi Crédito música: Diego Vanegas (IG: @cuartoestudio)

  1. 3d ago

    T2- Cap. 8: Mauro Cantillo: La Alegría de Vivir (y de algunas veces llorar)

    En 1994, en los pasillos del Bloque TAC en la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) de Medellín, yo veía de lejos a un muchacho costeño muy flaquito, de pelo muy corto, recién salido de prestar su servicio militar. No hablábamos mucho, por no decir que nada, y sólo después de algún tiempo nos fuimos haciendo amigos cercanos. Hoy ese amigo es mi invitado al episodio 8 en De peluquería y poética y se llama Mauricio José Cantillo Lara, oriundo del barrio Minuto de Dios de Santa Marta, Colombia. Es hijo de un padre que lo llevaba a pescar en las playas de Taganga y de una madre artista que cose y pinta manteles a mano. Mauricio llegó en 1994 a Medellín con su mochila para estudiar publicidad, y la eligió casi por accidente, después de ver sus propios dibujos impresos en cajas de volantes del Ejército de Colombia. Grabamos esta conversación en septiembre de 2026, pasada la medianoche de un jueves, en su casa en Oakville, muy cerca de Toronto. Hablamos de La tierra del olvido y de lo que Carlos Vives ha significado para nuestra generación y para el que fue un muchacho de provincia, solo, muy solo en Medellín. Hablamos también del semestre universitario que perdió por estar entregado a la noche en el Bar Berlín sobre la calle 10 de Medellín, y sobre cómo esa ausencia lo llevó a conocer al amor de su vida, a principios de 1998. Hablamos de una noche en una finca en Guarne en la que Father and Son de Cat Stevens nos hizo llorar a todos los amigos de la universidad, y del padre que Mauro decidió ser a partir de esa herida. Mauro es un publicista brillante, con veinticinco años de experiencia en agencias de publicidad, que decidió emigrar a Canadá hace algunos años ganando algo, perdiendo mucho. Esta fue una conversación sobre la amistad que sobrevive a la distancia, a los países y a los años, y con el soporte de algunas cartas viejas que le escribí en la distancia hace más de 20 años en un papel azul, y que todavía viajan con Mauricio. También, por primera vez en la historia del podcast, me atreví a utilizar el cuestionario de Proust para ambientar una idea de seguirnos conociendo mejor, como se hace entre amigos. ¡Bienvenidos a este nuevo episodio y que lo disfruten!

    T2- Cap. 8: Mauro Cantillo: La Alegría de Vivir (y de algunas veces llorar)
  2. Sep 15

    T2 - Cap. 7 - Mi tía Genia y Nueva York por muchas cosas.

    Este es un episodio especial y, con permiso de ustedes, un poco más largo de lo habitual. Incluye una conversación que grabé a principios de este año con mi tía María Eugenia (Genia) Rave Velásquez, una de las personas que más admiro. Genia tuvo el valor civil de seguir sus sueños, sus ideas y sus proyectos, y eso la convirtió en una gran empresaria por casi 50 años. Pero para mí, Genia fue también una voz decisiva en la distancia en 1993, cuando viví en Mississippi y me invadían las dudas y la tristeza de saberme solo por primera vez en la vida.En ese momento, ella pasaba un año sabático en Nueva York y no escribíamos cartas que se fueron convirtiendo en alicientes para cambiar la manera de ver ese mundo que apenas empezaba a conocer. Todavía recuerdo una frase poderosa en una de sus cartas, que se me quedó grabada para siempre: ¡Esfuérzate por ser feliz! Aquí es donde entra en escena Nueva York, adonde fui por primera vez en 1979, cuando tenía apenas tres años. No sobra decir que Nueva York es una ciudad que ha estado ligada íntimamente a la identidad de ser latino, de muchas formas y en muchos sabores. Es por esto que a 25 años de los atentados del 11 de septiembre, aprovecho este episodio para recordar historias de migración colombiana de las que casi nunca se cuentan y que es imposible dejar en el olvido. Hablo de la de tantas personas que entraron a Estados Unidos por "el hueco"; la de tantas otras que llegaron a Nueva York con la promesa de un amor que nunca llegó a recogerlas en el Kennedy o en La Guardia; tantas más que terminaron trabajando en limpieza o en un restaurante; tantas y tantas que murieron en las Torres Gemelas ese 11 de septiembre de 2001. Pensando en esas personas, escribí el mini relato "Bienvenido, el cielo no existe", que salió publicado en el libro colectivo del Grupo Letras en 2002. Y pensando en ese niño que fui y que ha pasado momentos inolvidables de su vida en Nueva York, he venido trabajando en un largo poema que por ahora se llama "Amor a Nueva York" y del que hoy comparto un pequeño fragmento con ustedes, antes de que salga publicado en el que será mi próximo libro: "El hijo de una familia sin muertos".Como lo dije inicialmente, este es un episodio especial, hecho con gran cariño y con mucho respeto, y con muchos ingredientes juntos en un solo episodio: Cartas entre Nueva York y Mississippi, un osito panda setentero, el ruido aterrador del metro saliendo Queensboro Plaza, el recuerdo implacable de un apartamento diminuto en Astoria y una tía filósofa a la que quiero mucho. ¡Espero que lo disfruten!

    T2 - Cap. 7 - Mi tía Genia y Nueva York por muchas cosas.
  3. Aug 3

    T2 - Cap. 5 - De Alejo a Manuel: La historia de un tal Bonnells

    En este nuevo episodio, que grabé en un sábado de julio de 2026 en Medellín, hablo con Manuel Alejandro Bonnells Urbina. Conozco a Alejo desde que fuimos compañeros de colegio en San Ignacio en los años noventa y después estudiando Publicidad en la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB). A pesar de los años y la distancia, hemos seguido teniendo una amistad sincera y amorosa. Eso quedó claro en la conversación y en lo que nos permitimos hablar y hablar. Quiero que al escuchar este episodio, pongan mucha atención al proceso que para Bonnells ha representado la transición entre Alejandro y Manuel, mudando de vida y rodando entre muchas formas de volver a donde sea que haya sido su casa: Nueva York, Medellín, Santa Elena, Támesis, Rio Cedro, San Rafael… Por eso mismo, aprovechando la omnipresencia de la Odisea y porque Alejo mismo mencionó que “uno es del lugar en donde quiere morir”, les dejé una lectura de uno de mis poemas favoritos: Itaca, de Konstantínos Kaváfis. Aquí está para quienes quieran leerlo. Que disfruten el episodio con Alejo. Ítaca Cuando salgas hacia Ítaca ruega por que el camino sea largo, lleno de peripecias y descubrimientos. A lestrigones y a cíclopes, o al iracundo Poseidón no temas. No encontrarás tal cosa en tu camino si alto es tu pensamiento, y refinada la emoción que toque tu espíritu y tu cuerpo. A lestrigones y a cíclopes o al fiero Poseidón no habrás de hallarlos a no ser que los lleves en tu corazón, mientras tu corazón no los ponga frente a ti. Ruega por que el camino sea largo. Que muchas sean las mañanas de verano cuando arribes –¡con qué placer y alegría!– a puertos nunca vistos. Detente en los mercados de Fenicia y compra allí lindos artículos, madreperla y coral, ámbar y ébano, y toda clase de perfumes sensuales, tantos perfumes sensuales como puedas; acude a muchas ciudades egipcias para aprender y aprender de los versados. Ten siempre a Ítaca en la mente. Llegar allí es tu destino. Pero en ningún modo apresures el viaje. Mejor dejar que dure muchos años, para que llegues, viejo ya, a la isla, rico con todo lo que has ganado en el camino, sin esperar que Ítaca te dé riquezas. Ítaca te dio un hermoso viaje, si no es por ella no habrías emprendido el camino, pero no te dará más. Y si la encuentras pobre, Ítaca no se ha burlado. Así de sabio como te volviste, con tanta experiencia, entenderás entonces qué querían decir las Ítacas. (1911)

    T2 - Cap. 5 - De Alejo a Manuel: La historia de un tal Bonnells
  4. Apr 28

    T2 - Cap. 2 - María Clara Valencia ¡Quiero que en mi vida no quede ningún pendiente!

    Hay amistades que se forman en los umbrales. En ese espacio raro y fértil entre lo que uno era y lo que uno está a punto de convertirse. Las amistades que nacen ahí tienen algo especial: no se construyen sobre la comodidad de lo conocido, sino sobre la valentía compartida de ir hacia lo desconocido. Hace casi 27 años, conocí a María Clara Valencia Mosquera cuando estábamos a punto de abordar un vuelo de Air France de Bogotá a Bruselas, con escala en París. Ambos nos preparábamos para vivir en Bélgica, ambos hacíamos parte de AFS, y ambos, sin saberlo todavía, estábamos empezando una amistad que ha sobrevivido continentes, ya casi tres décadas, cuarentenas y reencuentros. María Clara ha sido una presencia inevitable en mi vida literaria: en "Cuatro años a bordo de mí mismo", en las páginas del poema "No Habrá Más Penas ni Olvido" , en la historia del grupo de latinos que vivimos juntos en Parc Parmentier, en el poema "Formas de volver a casa", que escribí en COVID y que ella fue la primera en publicar en su blog Yucapelá. Hoy aparece aquí, en voz propia, sentada conmigo en Bogotá, que ese lugar feliz que nos recuerda de dónde venimos. Este episodio está dedicado a los amigos de Parc Parmentier. Ese grupo inolvidable y hermoso de gente de Guatemala, de Venezuela, de Colombia, de Alemania, y que sigue siendo un testigo silencioso de que algunas cosas buenas que empezaron en Bélgica nunca terminaron del todo. ¡Que lo disfruten!

    T2 - Cap. 2 - María Clara Valencia ¡Quiero que en mi vida no quede ningún pendiente!

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Mi nombre es Jorge Rave. Soy de Medellín, Colombia, y después de tantos años por fuera entendí que lo que uno más extraña no son las ciudades, sino esas conversaciones reales que solo pasan entre amigos cuando nadie mira. Por eso nació “De peluquería y poética”: para volver a hablar como se habla en la vida real, sin libretos, sin máscaras y sin miedo a decir lo que duele o lo que salva. Aquí hablamos en español, sin adornos y sin vueltas. En este espacio me siento con gente del común que ha vivido historias que nos mueven el piso: amigos que regresaron después de años, personas que se han levantado de caídas duras, y voces que nos recuerdan que la vida siempre da una segunda oportunidad. Aquí celebramos lo básico y lo que más importa: la amistad, el reencuentro, y la madurez que no molesta, porque es una belleza mirarnos de frente, sin pena. Hoy te doy la bienvenida a este espacio entre amigos y te agradezco que estés aquí. Ojalá estas conversaciones te lleguen al corazón… y que las disfrutes tanto como yo. Crédito foto: Viktoria Czegledi Crédito música: Diego Vanegas (IG: @cuartoestudio)