Nunca es tarde para empezar

La inspiración que necesitas hoy - Por Toni Herrera 🎩

Soy Toni Herrera y en este podcast te voy a traer cada semana una frase motivadora, una pequeña historia relacionada, y un mensaje claro para que tomes acción. Quiero que te inspires, sí, pero también que te muevas, que des esos pasos hacia la vida que mereces. Si tienes más de 45 años y crees que ya no tienes opciones para cambiar de rumbo, déjame decirte algo importante: nunca es tarde para empezar. No importa si eres funcionario, trabajas por cuenta ajena o estás desempleado, porque hoy en día tienes una alternativa real en internet para crear tu propio proyecto online y generar ingresos por ti mismo. toniherrera.substack.com

  1. 15h ago

    ¿Por qué actuar para ganar claridad cuando pensar más no funciona es lo que de verdad te saca del bloqueo?

    Actuar para ganar claridad cuando pensar más no funciona es una de esas ideas que resultan obvias en cuanto las escuchas, y que sin embargo muy pocas personas aplican cuando están atascadas con una idea que no termina de arrancar. No porque sean poco inteligentes, sino porque pensar más siempre parece lo más razonable cuando no tienes claro el siguiente paso. El problema es que la claridad que buscas hacia dentro solo aparece cuando empiezas a buscarla hacia fuera, probando algo, observando qué ocurre, ajustando a partir de lo que ves. Si llevas tiempo dando vueltas a algo sin avanzar, lo que viene a continuación te va a resultar bastante familiar. Actuar para ganar claridad cuando pensar más no funciona: el giro que lo cambia todo Hay un momento en el que pensar más deja de ser útil y empieza a ser el problema. No es fácil reconocerlo porque pensar siempre parece lo más razonable, lo que haría cualquier persona con criterio antes de dar un paso importante. El caso es que hay ideas que llevan meses dando vueltas en la cabeza sin avanzar, no porque sean malas ideas, sino porque la claridad que se busca pensando nunca termina de llegar. Siempre hay una pregunta más sin respuesta, un detalle más que resolver, un ángulo más que considerar antes de estar lo suficientemente seguro para hacer algo. El resultado es siempre el mismo: que el tiempo pasa, que la idea sigue ahí, y que la claridad sigue sin aparecer. Actuar para ganar claridad cuando pensar más no funciona no es lanzarse sin cabeza, es entender que hay un tipo de información que solo existe cuando pruebas algo y observas lo que ocurre. Esa es la información que ningún análisis previo puede darte porque no existe hasta que actúas. Eso es exactamente lo que dice la frase de este episodio, y lo dice de una manera que no deja mucho espacio para seguir posponiendo. La frase que apunta al lugar donde está la respuesta de verdad Hay frases que te dan permiso para seguir esperando y hay frases que te quitan ese permiso de una manera bastante directa. La de hoy es de las segundas, así que léela despacio: “La falta de claridad no se resuelve pensando más, se resuelve probando algo pequeño y observando qué ocurre.” Fíjate en lo que hace: no te pide un gran salto, no te pide que lo dejes todo ni que tomes una decisión enorme. Te pide algo pequeño y concreto, y te dice que en ese algo pequeño y concreto está la claridad que llevas tiempo buscando en el sitio equivocado. Porque la claridad no es un punto de partida, es un resultado. No llega antes de actuar, llega después, cuando ya has probado algo, cuando ya has visto cómo reacciona alguien, cuando ya tienes información real en lugar de suposiciones. Actuar para ganar claridad cuando pensar más no funciona es la única estrategia que de verdad funciona cuando llevas demasiado tiempo dando vueltas sin avanzar. La historia de hoy lo demuestra con una precisión que no necesita ningún adorno. La historia de Macarena y el año que pasó buscando claridad en el lugar equivocado Macarena tiene 50 años y lleva más de dos décadas trabajando como tasadora de joyas, evaluando piezas, identificando materiales y estimando valores de mercado para particulares y empresas. Veintitrés años leyendo piezas, reconociendo firmas, calibrando el estado real de algo que puede parecer perfecto por fuera y tener defectos que solo se ven cuando sabes dónde mirar. Es el tipo de conocimiento que no está en ningún manual, que se construye caso a caso y que muy poca gente tiene al nivel en que ella lo tiene. 🔹 Una idea clara con demasiadas preguntas sin respuesta Hace algo más de dos años, Macarena llevaba tiempo dándole vueltas a una idea: crear contenido para personas que no son del sector pero que se enfrentan a situaciones en las que necesitan criterio. Personas que han heredado una colección y no saben qué tienen, personas que quieren vender algo y no saben si el precio que les ofrecen es justo, personas que compran joyas como inversión sin saber si están tomando una buena decisión. La demanda era real, se la demostraban las preguntas que le hacían constantemente fuera del trabajo, en conversaciones con amigos y conocidos que siempre acababan preguntándole lo mismo. 🔹 Un año dando vueltas sin avanzar un paso El problema era que no tenía claro el formato, ni el tono, ni a quién dirigirse exactamente, ni si su conocimiento era suficientemente diferente de lo que ya había por ahí. Siguió dando vueltas, un mes, dos meses, seis meses, un año, y la claridad que buscaba no aparecía porque la estaba buscando en el lugar equivocado. 🔹 La frase que cambió el foco El punto de inflexión llegó de una conversación con una amiga que le preguntó, con toda la naturalidad del mundo, por qué no escribía simplemente algo sobre joyas y lo publicaba. Macarena le explicó que no tenía claro el formato, el tono ni la plataforma, y su amiga le dijo algo muy sencillo: “Pues publica algo y luego ya lo sabrás.” Sin grandes revelaciones, sin momento épico, solo la evidencia de que actuar para ganar claridad cuando pensar más no funciona no era una frase vacía, era exactamente lo que necesitaba hacer. 🔹 Algo pequeño publicado sin esperar a tenerlo todo resuelto Ese fin de semana escribió un texto breve sobre los cinco errores más frecuentes que comete la gente cuando vende una joya heredada sin asesoramiento. Lo escribió en un par de horas, sin revisarlo veinte veces, sin esperar a tener el tono perfecto, y lo publicó. 🔹 La claridad que llegó después de probar En los días siguientes recibió mensajes de personas que le daban las gracias porque les había aclarado algo que llevaban tiempo sin entender. Una de ellas le preguntó si hacía consultas online, Macarena decidió que sí podía hacerlas, y de esa primera consulta salió la confirmación de que lo que sabía tenía valor para alguien que no podía acceder a ella de ninguna otra manera. La claridad que Macarena había buscado durante un año no llegó antes de publicar, llegó después, cuando probó algo pequeño y observó qué ocurrió. Lo que puedes aprender de la historia de Macarena Lo que puedes aprender de Macarena es que la claridad no es un requisito previo para empezar, es una recompensa que llega después de probar. * Puedes aprender que un año analizando una idea desde dentro no te da la información que te da una semana probando algo pequeño desde fuera. * Puedes aprender que las preguntas que no tienen respuesta antes de actuar, como el formato, el tono o el público exacto, sí la tienen después, cuando ya tienes algo publicado y puedes observar cómo reacciona alguien real. * Puedes aprender que lo más pequeño que puedes hacer con una idea es casi siempre suficiente para saber si merece la pena seguir, y que ese dato vale más que meses de reflexión sin contacto con la realidad. Actuar para ganar claridad cuando pensar más no funciona no es una decisión impulsiva, es la única manera de obtener la información que el análisis solo no puede darte nunca. Cómo puedes actuar para ganar claridad cuando pensar más no funciona La pregunta que tienes que hacerte no es qué deberías hacer, sino qué es lo más pequeño que podrías probar esta semana para dejar de suponerlo y empezar a saberlo. No hace falta que sea perfecto, no hace falta que sea definitivo, hace falta que sea algo real que puedas observar y del que puedas aprender algo concreto. Si tienes una idea rondando la cabeza, escribe algo sobre ella, una explicación breve, una respuesta a una pregunta que te hacen siempre, algo que ya sabes de memoria porque llevas años respondiéndolo. Publícalo sin esperar a tener el tono perfecto ni la plataforma ideal, porque la plataforma ideal y el tono perfecto son cosas que descubres probando, no decidiendo desde el sofá. Actuar para ganar claridad cuando pensar más no funciona empieza siempre con algo tan pequeño que casi da vergüenza llamarlo paso, y sin embargo es exactamente ese paso el que rompe el círculo. Da el primer paso conmigo Si has llegado hasta aquí es porque hay algo dentro de ti que sabe que llevas demasiado tiempo dando vueltas a algo que merece más que eso. No necesitas tenerlo todo resuelto antes de hablar conmigo, necesitas exactamente lo contrario: hablar antes de seguir dándole más vueltas. Lo veo contigo, ordeno lo que tienes y con eso encuentro el paso más pequeño y más concreto que puedes dar esta semana para dejar de suponer y empezar a saber. Una reunión 1 a 1, sin prisas, sin presión y con toda la cercanía que merece una decisión que llevas tiempo posponiendo. Reserva tu reunión 1 a 1 conmigo: 📆 emarketersocial.info/calendario ¡Un abrazote 🤗!Toni Herrera 🎩 eMarketerSocial This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit toniherrera.substack.com

    ¿Por qué actuar para ganar claridad cuando pensar más no funciona es lo que de verdad te saca del bloqueo?
  2. Sep 20

    ¿Por qué construir margen propio antes de que algo cambie es la decisión más inteligente que puedes tomar hoy?

    Construir margen propio antes de que algo cambie es una de esas decisiones que casi todo el mundo entiende cuando la lee, que asiente cuando la escucha, pero que sigue posponiendo porque mientras todo va bien cuesta mucho verla como urgente. El problema es que el mejor momento para construir ese margen es exactamente ese: cuando todo va bien, cuando tienes calma, cuando puedes hacerlo sin presión y sin el agua al cuello. Cuando deja de ir bien, ya no tienes ni la cabeza ni el tiempo que necesitarías para hacerlo con criterio. Hay una pregunta muy concreta que casi nadie se hace hasta que algo externo le obliga, y que cuando por fin se hace, remueve algo que ya no es fácil ignorar. Si llevas tiempo sin hacértela, este episodio es para ti. Construir margen propio antes de que algo cambie: la decisión que casi nadie toma a tiempo Hay una diferencia muy concreta entre tener estabilidad y tener seguridad, aunque durante años puedan parecer exactamente lo mismo. La estabilidad es que hoy funciona, que el trabajo está, que el sueldo llega y que la posición se mantiene. La seguridad es otra cosa: es que si mañana todo eso dejara de funcionar, tendrías por dónde salir. La mayoría de las personas con más de 45 años y una trayectoria sólida tienen estabilidad, pero muy pocas han construido seguridad real, porque construirla requiere hacer algo que nadie te pide mientras todo va bien. Construir margen propio antes de que algo cambie no es una decisión de valentía ni de inconformismo, es una decisión de criterio, de las que se toman mejor desde la calma que desde el susto. Porque desde el susto ya no tienes ni la cabeza ni el tiempo que necesitarías para hacerlo con criterio, y eso tiene un coste que se paga durante mucho tiempo. La frase de este episodio lo dice con una claridad que no deja mucho espacio para la interpretación, léela despacio porque dice exactamente lo que dice. La frase que distingue la estabilidad real de la que depende de que nada varíe Hay frases que te dan una palmadita en la espalda y hay frases que te ponen delante algo que preferirías no mirar. La de hoy es de las segundas, así que léela sin prisa: “La seguridad de verdad no consiste en que todo siga igual, sino en que tú tengas margen si deja de seguir igual.” Fíjate en lo que separa, que no es poco. No te está diciendo que todo va a cambiar, no te está pidiendo que abandones nada, te está pidiendo que te hagas una pregunta muy concreta: si mañana algo cambiara, ¿tienes algo propio en lo que apoyarte? Esa pregunta, cuando se responde con honestidad, suele tener una respuesta bastante incómoda. Porque lo que la mayoría llama seguridad es en realidad estabilidad, y la estabilidad dura mientras dura, que no es lo mismo que durar siempre. Construir margen propio antes de que algo cambie es exactamente lo que separa a quien tiene seguridad real de quien tiene estabilidad con buena cara. La historia de hoy lo demuestra de una manera que no necesita ningún adorno. La historia de Ignacio y la reunión que lo cambió todo Ignacio tiene 55 años y lleva casi tres décadas trabajando como auditor de cuentas, revisando balances, verificando estados financieros e identificando riesgos contables para empresas de todos los tamaños. Es el profesional al que llaman cuando hay que asegurarse de que los números son fiables, de que los registros cuadran y de que quien toma decisiones importantes lo hace sobre una base sólida. Lleva años en la misma firma, con buen sueldo, posición consolidada y compañeros con los que lleva décadas trabajando. Desde fuera, todo estaba en orden. Todo en orden hasta que una reunión rutinaria dejó de serlo Hace cuatro años, en una reunión que en principio iba a ser de trámite, la dirección anunció una reestructuración. No afectó a Ignacio directamente, pero sí a tres compañeros con perfiles similares al suyo, con años de experiencia, posiciones consolidadas y trayectorias que parecían suficiente garantía. Ignacio salió de esa reunión con una sensación que tardó en nombrar bien: todo lo que había construido estaba en manos de decisiones que otros tomarían sin contar con él. La pregunta que nadie le había hecho en veintiocho años Esa tarde se sentó y lo escribió en un papel: en una columna todo lo que generaba ingresos, en otra quién controlaba cada fuente. En todos los casos el control lo tenía otra persona, y verlo escrito le resultó bastante más incómodo de lo que esperaba. La pregunta que se hizo fue sencilla y directa: ¿qué tengo yo que sea mío de verdad? La respuesta fue honesta: nada que existiera fuera de la firma, nada que siguiera funcionando si un día la firma decidía prescindir de él. Escribir lo que sabía sin pensar en publicarlo Decidió empezar por lo más sencillo: escribir lo que sabía, los errores contables que se repiten aunque cambien los sectores, las señales que avisan de que algo no cuadra mucho antes de que el problema sea grave. Lo escribió sin pensar en publicarlo, solo para sacarlo de la cabeza y verlo desde fuera. Cuando lo leyó entendió algo que llevaba décadas sin formularse: ese conocimiento tenía valor para alguien que no fuera su empleador. Construir algo que existiera fuera de su puesto Empezó a compartirlo en piezas concretas, explicaciones sobre aspectos de la contabilidad empresarial que confunden a gestores y directores que no son del sector pero toman decisiones basadas en números. Sin grandes pretensiones, con la misma precisión con la que hacía su trabajo: sin adornos, sin simplificaciones engañosas. Hubo semanas en que la firma absorbía todo y lo último que quería era sentarse a escribir, pero la imagen de aquella reunión y los tres compañeros que salieron sin haber construido nada propio le mantenía en marcha. El primer encargo que no dependía de nadie más A los seis meses, el director financiero de una empresa mediana encontró uno de sus artículos buscando orientación sobre un problema concreto de clasificación contable. Le escribió, Ignacio respondió, de esa conversación salió una consultoría puntual con alguien que no le conocía de antes y que le había encontrado porque había algo suyo en algún sitio. No fue mucho dinero, fue la prueba de que su conocimiento podía generar valor fuera del único contexto en que hasta entonces lo había puesto a trabajar. ¿Qué puedes aprender de la historia de Ignacio? Lo que puedes aprendertu de Ignacio no tiene nada que ver con ser auditor ni con trabajar en una firma, tiene que ver con algo que se aplica a cualquier profesión y a cualquier situación. Puedes aprender que actuar desde la calma da resultados que actuar desde el pánico nunca puede dar, porque cuando todo se tuerce ya no tienes ni la cabeza ni el tiempo para construir nada bien. Puedes aprender que el conocimiento que llevas décadas acumulando no vale nada encerrado dentro de tu cabeza y de tu puesto de trabajo, y que sacarlo fuera, aunque sea poco a poco, es lo que lo convierte en algo que trabaja por ti. Puedes aprender que el primer resultado no llega de donde esperas ni cuando lo esperas, llega de alguien que te encuentra porque estás ahí, y que eso solo ocurre cuando tienes algo publicado en algún sitio. Puedes aprender que construir margen propio antes de que algo cambie no requiere dejarlo todo ni hacer un gran gesto, requiere empezar con lo que ya tienes, que casi siempre es mucho más de lo que crees. La diferencia entre estabilidad y seguridad real no está en el sueldo ni en los años de experiencia, está en si tienes algo propio que funcione aunque tu situación actual deje de funcionar, y eso es exactamente lo que Ignacio decidió construir antes de necesitarlo. ¿Cómo puedes construir margen propio antes de que algo cambie? No hace falta un plan perfecto ni tenerlo todo resuelto antes de dar el primer paso. Lo que hizo Ignacio al principio fue escribir lo que sabía, sin pensar en publicarlo, solo para verlo desde fuera y darse cuenta de su valor real. Eso mismo puedes hacer tú hoy: coge un papel o abre un documento y escribe todo lo que resuelves bien, las preguntas que te hacen siempre, los errores que ves cometer a otros porque tú ya los conoces de sobra. No para publicarlo mañana, sino para verte desde fuera y comprobar que llevas años acumulando algo que tiene mucho más valor del que le estás dando. Después viene ordenarlo, ponerle forma y convertirlo en algo que otra persona pueda encontrar y entender sin que tú estés presente para explicárselo. Pero eso viene después, lo primero es escribirlo, ponerse una fecha y publicarlo aunque no esté perfecto, porque construir margen propio antes de que algo cambie empieza siempre con algo pequeño y concreto, no con un plan grande que nunca arranca. Da el primer paso conmigo Llegar hasta aquí ya dice algo importante de ti: que no eres de los que pasan por alto una señal cuando aparece delante. Lo que has leído y escuchado hoy no es una historia sobre auditoría ni sobre reestructuraciones, es una historia sobre el precio de esperar a que algo externo te obligue a moverte. No necesitas tenerlo todo claro para dar el siguiente paso, necesitas a alguien que te escuche de verdad, que entienda tu situación real y que te acompañe a ordenar lo que ya tienes para que puedas moverte con claridad. Hablo contigo en una reunión 1 a 1, sin prisas, sin presión y con toda la cercanía que merece una decisión importante. Lo veo contigo y encuentro el camino que tiene sentido para tu vida real. Reserva tu reunión 1 a 1 conmigo: 📆 emarketersocial.info/calendario ¡Un abrazote 🤗!Toni Herrera 🎩 eMarketerSocial This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit toniherrera.substack.com

    ¿Por qué construir margen propio antes de que algo cambie es la decisión más inteligente que puedes tomar hoy?
  3. Sep 13

    ¿Por qué la prudencia como excusa para no crear nada propio te cuesta más de lo que crees?

    La prudencia como excusa para no crear nada propio es uno de esos obstáculos que resultan especialmente difíciles de ver, precisamente porque se disfrazan muy bien de responsabilidad, de madurez y de sentido común. No te hablo del miedo en bruto ni de la pereza, esos se reconocen con relativa facilidad. Te hablo de algo bastante más sofisticado: la lista de condiciones razonables que siempre tiene algo pendiente, el argumento sólido que aparece justo cuando estabas a punto de dar el paso. Hay una diferencia muy concreta entre la prudencia que te ayuda a decidir mejor y la que te paraliza indefinidamente mientras el tiempo pasa, y reconocerla es más difícil de lo que parece porque las dos suenan igual desde dentro. Si alguna vez te has dicho que empezarás cuando tengas más claro el formato, más tiempo de calidad, más respaldo técnico o simplemente cuando el momento sea el adecuado, este episodio es para ti. Sigue leyendo porque lo que viene a continuación puede que te quite una excusa que llevas tiempo sin reconocer como tal. La prudencia como excusa para no crear nada propio: el obstáculo que nadie reconoce porque suena demasiado bien Hay obstáculos que se ven de lejos y hay obstáculos que no se ven precisamente porque tienen muy buena cara. El miedo en bruto se reconoce, la pereza también, pero esto es distinto y bastante más difícil de detectar. Hablo de la lista de condiciones razonables que siempre tiene algo pendiente, del argumento sólido que aparece cuando estabas a punto de dar el paso. Cada punto por separado es perfectamente defendible, el problema es lo que producen juntos: que el año pasa y nada cambia. Cuando la preparación no tiene fecha de llegada, no es preparación, es espera con muy buena presentación. La prudencia como excusa para no crear nada propio tiene esa apariencia: impecable por fuera, paralizante por dentro. Lo más caro de todo es que se paga en años sin que nadie lo registre como pérdida, ni siquiera uno mismo. La diferencia entre quien avanza y quien no casi nunca está en el conocimiento, está en decidir que lo que ya tiene es suficiente para empezar. Hay una frase que lo dice con una honestidad que incomoda si te la tomas en serio, que es exactamente lo que quiero que hagas. La frase que distingue la prudencia real de la excusa perfecta Hay frases que consuelan y hay frases que confrontan, y la de hoy es claramente de las segundas. No va contra la gente imprudente ni contra la gente desorganizada, va contra la gente responsable, contra quienes piensan antes de actuar y no se lanzan sin calcular. Lo que les dice es incómodo: que incluso esa forma de proceder puede convertirse en una trampa. Porque llega un punto en que la preparación deja de ser una herramienta para decidir mejor, y se convierte en el motivo permanente para no decidir. “Si esperas a tenerlo todo preparado, seguirás preparando excusas con apariencia de prudencia.” Léela otra vez, despacio, porque dice exactamente lo que dice. La prudencia real tiene una fecha de llegada, un punto concreto en el que dirás “ahora sí”, condiciones que se pueden cumplir. La excusa con apariencia de prudencia no tiene ese punto, siempre genera una condición nueva en cuanto se cumple la anterior. Si llevas tiempo cumpliendo condiciones sin que nada cambie, lo más probable es que no sea prudencia lo que te está frenando. La historia de hoy lo demuestra mejor que cualquier argumento. La historia de Remedios y los tres años que pasaron sin que nada cambiara Remedios tiene 53 años y lleva casi veinticinco trabajando como logopeda, evaluando y tratando dificultades del lenguaje en personas de todas las edades. Desde niños con retrasos del habla hasta adultos que recuperan la voz después de un ictus, desde profesionales que necesitan mejorar su expresión oral hasta personas mayores con problemas de deglución. Remedios Lleva veinticinco años trabajando con algo tan fundamental como la capacidad de una persona para comunicarse, para hacerse entender, para decir lo que siente y lo que necesita. Todo ese conocimiento, construido caso a caso durante dos décadas y media, vive casi exclusivamente dentro de las cuatro paredes de su gabinete. Si un día ella para, ese conocimiento para con ella. Una idea clara que llevaba demasiado tiempo esperando condiciones Hace tres años, Remedios empezó a darle vueltas a una idea: escribir sobre los errores más frecuentes en la estimulación del lenguaje en niños pequeños. Dar criterio a familias que no saben cuándo preocuparse y cuándo no, explicar por qué algunas cosas que hacen con la mejor intención pueden no estar ayudando tanto como creen. Era una idea con sentido, con demanda real, que ella estaba perfectamente capacitada para desarrollar. Durante tres años no pasó de ser una idea. La lista de cosas que preparar antes de empezar Remedios no era una persona paralizada por el miedo, era exactamente lo contrario: seria, responsable, muy consciente de lo que implica hablar en público sobre salud infantil. Esa seriedad se fue convirtiendo poco a poco en una lista de condiciones previas: primero entender mejor las plataformas digitales, luego tener claro el formato exacto, después revisar el respaldo científico más reciente. Siempre faltaba algo antes de dar el siguiente paso. Cada argumento era perfectamente defendible, el problema era el resultado: tres años después seguía exactamente en el mismo punto. La pregunta que no tenía buena respuesta Una tarde, revisando sus notas después de una sesión densa, Remedios se dio cuenta de que llevaba años explicando lo mismo a distintas familias, respondiendo siempre las mismas preguntas. Pensó con una claridad que no esperaba: —”Si ya sé lo que voy a decir, si lo he explicado cientos de veces y siempre funciona, ¿qué estoy esperando exactamente?” Como la respuesta que obtuvo no fue buena, y eso fue suficiente para ella. Empezar con lo que ya tenía desde el principio Empezó ese mismo mes, sin esperar el formato perfecto, sin haber resuelto todas las dudas técnicas, sin el tiempo ideal. Con exactamente lo mismo que había tenido tres años antes: veinticinco años de experiencia, mucho criterio y la respuesta a preguntas que muchas familias se estaban haciendo solas. Lo primero que escribió fue una explicación concreta sobre cuándo un retraso en el habla necesita evaluación profesional y cuándo puede ser una variación normal del desarrollo. Algo que respondía a la pregunta que más le hacían, que ella respondía de memoria porque llevaba años respondiéndola. El primer contacto que llegó de donde no podía haber llegado antes A los cinco meses, una familia de otra ciudad encontró uno de sus textos y le escribió pidiendo orientación sobre una situación concreta. Remedios respondió, de esa conversación salió una consulta online, la primera con alguien que no podía haber llegado a ella por ninguna otra vía. No fue un ingreso transformador, fue la prueba de que su conocimiento podía ser útil para alguien a quien las circunstancias geográficas le impedían acceder a ella de otra manera. Eso cambió algo en la forma de ver lo que había construido durante veinticinco años. ¿Que puedes aprender tú de la historia de Remedios? Lo que tú puedes aprender de Remedios es que una idea no mejora por dejarla reposar tres años, llega igual de buena o igual de incompleta que el primer día, y lo que tenías claro hace tres años lo sigues teniendo claro hoy. La experiencia acumulada ya es suficiente para empezar, no necesita más capas de preparación para tener valor real, porque el valor no está en lo que te falta por aprender, está en lo que llevas años sabiendo. Nadie que te encuentra online sabe lo que te falta, solo ve lo que has publicado, y si lo que has publicado le resulta útil, te escribe, como le ocurrió a Remedios a los cinco meses de haber empezado. El resultado no llega de donde esperas ni en el momento en que lo esperas, llega de alguien que te encuentra porque estás ahí, en un sitio concreto, con algo concreto que decir, y eso solo ocurre cuando publicas algo. El obstáculo real es siempre menor que el que construyes mientras esperas, y eso es algo que no puedes saber desde fuera, solo lo descubres cuando dejas de esperar y empiezas a hacer. La prudencia como excusa para no crear nada propio tiene una solución muy concreta: ponerse una fecha, cumplirla y ajustar después lo que haga falta, no antes, porque antes siempre habrá algo más que preparar si te lo permites. La pregunta que te dejo es la misma que cambió algo en Remedios: si ya sabes lo que quieres decir, si llevas tiempo sabiéndolo, ¿qué estás esperando exactamente? Da el primer paso conmigo Al haber llegado hasta aquí ya dice algo muy importante de ti: que no estás dispuesto a seguir dejando pasar el tiempo con una idea que llevas demasiado tiempo posponiendo. No necesitas tenerlo todo claro para dar el siguiente paso, ni hacerlo perfecto desde el principio. Lo que necesitas es tener a alguien que te escuche de verdad, que entienda tu situación real y que te acompañe a ordenar las ideas para que puedas moverte con claridad. Hablo contigo en una reunión 1 a 1, sin prisas, sin presión y con toda la cercanía que merece una decisión importante. Lo veo contigo y te acompaño para que descubras cuál es el camino camino que tiene sentido para tu vida real. Reserva tu reunión 1 a 1 conmigo: 📆 emarketersocial.info/calendario ¡Un abrazote 🤗!Toni Herrera 🎩 eMarketerSocialLVM This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit toniherrera.substack.com

    ¿Por qué la prudencia como excusa para no crear nada propio te cuesta más de lo que crees?
  4. Sep 12

    Mi segundo directo en Substack: 12 personas, ninguna pregunta y 45 minutos improvisados Esto es lo que conté

    Gracias a Enrique Santone Cruz, María Cecilia Gómez Betancur, ¡Y gracias a todos los demás que habéis asistido al directo por ver mi vídeo en directo! Acompáñame en mi próximo vídeo en directo en la app. Estuve en directo hoy en Substack. Sin preguntas, pero con mucho que contar Había preparado este live para responder las dudas que me plantearan los asistentes. Llegaron 12 personas, lo cual es de agradecer, pero nadie escribió ninguna pregunta en el chat, así que tuve que salir al paso y aprovechar el tiempo hablando de lo que hago y por qué lo hago. El problema que nadie quiere ver hasta que ya es tarde Hay una realidad que muchos profesionales de 45, 50 o 55 años ignoran: un empleo fijo no es garantía de nada. Un ERE, una reducción de plantilla, y a la calle, dos años de desempleo y después, el vacío porque nadie contrata a esa edad por mucho que sepas. La solución está en lo que ya sabes. Ese conocimiento acumulado en décadas de trabajo, eso que para ti es rutina, hay personas dispuestas a pagar por aprenderlo, solo tienes que empezar a escribir sobre ello. Cómo empezar sin complicarte la vida Coge una libreta, anota las preguntas que te hacen en el trabajo, los problemas que resuelves a diario, Elige uno, escribe la solución, léela en voz alta, y será entonces cuando vas a ver que puedes explicarlo perfectamente. Eso es el principio de tu plan B. No necesitas más para empezar a publicar en Substack. Lo que yo hago cada día y cómo lo organizo Publico un post diario a las 7:15 de la mañana con SEO aplicado: keyword principal, título optimizado, descripción persuasiva y slug trabajado. Además, cada día subo cinco Notes programadas, extraídas del post del día anterior con ayuda de la inteligencia artificial. Todo esto lo sostengo a los 68 años. No hace falta ser joven ni programador para tener un sistema que funcione. Por qué Substack y no otra plataforma En 13 años trabajando esto, Substack es la única plataforma que te entrega el correo electrónico y el nombre de quien se suscribe y un montón de opciones más totalmente gratia, eso es tuyo Nn dependes de algoritmos de terceros. Mis suscriptores, además, pasan a una lista privada desde la que reciben mis correos directamente, con acceso a todo lo que publico en el blog y en el podcast. Mi agradecimiento Gracias a los 12 que estuvisteis. La próxima semana habrá otro directo, y si esta vez tenéis preguntas, mejor para todos.¡Un abrazote 🤗!Toni Herrera 🎩 eMarketerSocialLVM This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit toniherrera.substack.com

    Mi segundo directo en Substack: 12 personas, ninguna pregunta y 45 minutos improvisados Esto es lo que conté
  5. Sep 6

    ¿Por qué empezar algo online para no dejar el futuro en manos ajenas es la decisión más inteligente que puedes tomar?

    Empezar algo online para no dejar el futuro en manos ajenas es una frase que suena clara cuando la lees, y que sin embargo muy poca gente convierte en algo concreto, porque siempre hay una razón para dejarlo para después. No es que no lo entiendan, es que no se lo han preguntado de verdad, o se lo han preguntado pero sin atreverse a responderlo con honestidad. La pregunta es sencilla y bastante incómoda a la vez: si mañana desapareciera tu única fuente de ingresos, ¿tienes algo propio en lo que apoyarte, o dependes por completo de que todo siga exactamente como está? Si la respuesta te ha removido algo, sigue leyendo, porque hoy hablo de algo que muchos sienten pero muy pocos se atreven a convertir en decisión. Empezar algo online para no dejar el futuro en manos ajenas: la pregunta que casi nadie se hace a tiempo Hay una pregunta que mucha gente con más de 45 años, con experiencia de sobra y con un trabajo que funciona, lleva tiempo evitando hacerse, no porque no la conozca, sino porque responderla con honestidad obliga a ver algo que resulta bastante incómodo de mirar. La pregunta es esta: si mañana desapareciera tu única fuente de ingresos, ¿tienes algo propio en lo que apoyarte, o dependes por completo de que todo siga exactamente como está? No es una pregunta para asustarte, es una pregunta para que calcules algo concreto, porque empezar algo online para no dejar el futuro en manos ajenas no es una decisión de valentía ni de épica. Pretender no dejar el futuro solamente en manos ajenas es una decisión de criterio, de las que se toman mejor cuando todavía tienes calma y margen para hacerlo bien. La mayoría de las personas que conozco con este perfil no carece de conocimiento, ni de experiencia, ni de cosas valiosas que ofrecer, lo que les falta es haber construido un sitio propio donde ese conocimiento exista fuera de ellas. Construir tu propio sitio debes hacerlo independientemente de que tu jefe cambie de opinión, de que un cliente decida buscar otra solución o de que una empresa decida internalizar lo que hasta ahora les encargaba. Y eso tiene solución, pero tiene una condición: hay que empezar antes de necesitarlo, porque cuando lo necesitas ya no tienes la cabeza ni el margen para hacerlo bien. La frase motivadora de este episodio lo dice de una manera que no deja mucho espacio para la interpretación, léela despacio porque dice exactamente lo que dice. La pregunta incómoda que casi nadie se hace hasta que ya es tarde Hay una frase que me parece especialmente honesta porque no adorna nada, dice lo que dice sin rodeos: “Empezar algo online no es cuestión de moda, es cuestión de no dejar tu futuro en manos de una sola nómina.” Fíjate en lo que propone, que no es ni más ni menos que esto: Si todo lo que tienes depende de una sola decisión ajena, de que un jefe no cambie de opinión, de que una empresa no internalice lo que tú haces, de que un cliente no decida buscar otra solución, entonces no tienes seguridad real, tienes dependencia con buena cara. Empezar algo online para no dejar el futuro en manos ajenas no es una moda ni un eslogan de marketing, es la única forma adulta de construir margen cuando todavía tienes tiempo para hacerlo con calma. Y la historia de hoy lo demuestra con una claridad que no deja mucho espacio para la duda. La historia de Alberto y el día que decidió que su futuro no podía seguir en manos ajenas Alberto tiene 53 años y lleva casi tres décadas trabajando como agente de aduanas, gestionando los trámites legales, fiscales y documentales que necesita una mercancía para cruzar una frontera. Él resuelve, para empresas de todos los tamaños, los problemas que surgen cuando las regulaciones cambian, los documentos no cuadran o cuando un error en la clasificación arancelaria puede suponer días de retraso y miles de euros en sanciones. Sabe muchísimo, y durante mucho tiempo todo ese saber vivió exclusivamente dentro de su despacho, dentro de sus encargos, dentro de los archivos de sus clientes. La señal que lo hizo ver lo que llevaba años sin mirar Hace algo más de dos años, una empresa con la que Alberto llevaba trabajando casi una década decidió internalizar el servicio y contratar a alguien en plantilla, y de un día para otro perdió uno de sus clientes más estables. No fue una catástrofe, tenía otros, pero sí fue una señal, de esas que uno preferiría ignorar pero que ya no puede. Alberto decidió no ignorar esa señal, se sentó y lo escribió en un papel: en una columna puso todo lo que generaba ingresos, en otra puso quién controlaba cada fuente. En todos los casos, el control lo tenía otra persona o empresa, y eso le resultó bastante incómodo de ver escrito. Escribir lo que sabía antes de pensar en publicarlo Lo primero que hizo no fue montar nada, fue escribir, documentar todo lo que sabía sobre los errores más frecuentes que cometían las empresas al importar por primera vez. Escribió sobre documentos que olvidaban, las clasificaciones arancelarias que confundían, las regulaciones que cambiaban y que nadie les había explicado bien. Lo escribió sin pensar en publicarlo, solo para ordenarlo y verlo desde fuera. Cuando lo leyó lo que habia escrito vio algo que llevaba décadas construyendo sin darse cuenta de su valor real: conocimiento práctico construido en la vida real, con mercancías reales y con consecuencias reales si algo salía mal. Construir algo que existiera fuera de él Empezó a compartirlo en pequeños formatos, artículos concretos sobre aspectos específicos del comercio exterior que confundían a mucha gente. Alberto no buscaba ser famoso, lo que en realidad buscaba era ser encontrado por la persona adecuada en el momento adecuado. Cada cosa que publicaba era algo que empezaba a existir fuera de él, que seguía estando ahí aunque estuviera ocupado con otro encargo, aunque fuera domingo por la tarde, y eso era exactamente lo que necesitaba construir. Las semanas tranquilas en las que nada parecía pasar Las primeras semanas fueron tranquilas, como suelen ser, sin resultados espectaculares, sin señales de que aquello fuera a cambiar algo, y Alberto lo reconoce sin dramatismo: hubo momentos en que dudó si tenía sentido. Lo que le mantuvo en marcha fue algo muy concreto: la imagen de volver a perder un cliente importante y seguir exactamente igual que antes, sin nada propio en lo que apoyarse. Esa imagen le resultaba suficientemente incómoda como para seguir publicando. El primer cliente que llegó sin que Alberto lo buscara A los cuatro meses, una empresa que había encontrado uno de sus artículos le contactó para pedirle una consultoría. Esa empresa no era un cliente habitual de Alberto, no venía de ningún contacto previo, habían encontrado lo que Alberto escribió, les había parecido útil y quisieron saber más. De esa primera consultoría salió una relación estable, y de esa relación salió algo que Alberto describe como "la primera vez que sentí que algo mío trabajaba por mí, no al revés." ¿Qué puedes aprender tú de la historia de Alberto? Son varias las cosas que puedes aprender tú de la historia de Alberto, te voy a contar las más importantesAlberto no empezó desde una crisis ni desde el pánico, empezó desde la claridad de ver en un papel lo que llevaba años sin querer mirar, y decidir cambiarlo antes de necesitarlo. Lo que hizo Alberto no requería ninguna habilidad técnica especial, requería ordenar lo que ya sabía y ponerlo en un formato que otra persona pudiera encontrar y entender sin que él estuviera presente para explicárselo. Ahora viene lo que más me interesa que te lleves hoy. El resultado no fue solo económico, fue mental, porque empezar algo online para no dejar el futuro en manos ajenas cambi la forma en que vivía el trabajo, con más calma porque sabía que ya no dejaba su futuro solamente en manos ajenas No hace falta un plan perfecto ni tenerlo todo resuelto, lo que hizo Alberto al principio fue escribir lo que sabía, sin pensar en publicarlo, solo para verlo desde fuera. Eso mismo puedes hacer tú: coge un papel o abre un documento y escribe todo lo que sabes resolver bien, las preguntas que te hacen siempre, los errores que ves cometer a otros porque tú ya los conoces, lo que la gente de tu entorno te pide que les expliques porque a ti te resulta natural y a ellos no. No para publicarlo mañana, solo para verlo desde fuera y darte cuenta de que tienes más de lo que crees, y de que ese conocimiento merece existir en algún sitio que no desaparezca si mañana algo cambia. Da el primer paso conmigo Llegar hasta aquí ya dice algo de ti: que estás prestando atención a algo que importa y que no estás dispuesto a seguir ignorando la pregunta que esta historia ha puesto encima de la mesa. No necesitas tenerlo todo claro para dar el siguiente paso, hablo contigo en una reunión 1 a 1, sin prisas, sin presión y con toda la cercanía que merece una decisión importante, y te marco el camino que tiene sentido para tu vida real. Reserva tu reunión aquí: 📆 emarketersocial.info/calendario Si esta historia ha tocado algo dentro de ti, compártela, coméntala y recomiéndala, puede que alguien de tu entorno lleve tiempo haciéndose la misma pregunta sin atreverse a responderla. ¡Un abrazote 🤗!Toni Herrera 🎩 eMarketerSocial This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit toniherrera.substack.com

    ¿Por qué empezar algo online para no dejar el futuro en manos ajenas es la decisión más inteligente que puedes tomar?
  6. Aug 30

    ¿Por qué dejar de depender solamente del sueldo para vivir mejor es la decisión más inteligente que puedes tomar cuando todavía todo va bien?

    Dejar de depender solamente del sueldo para vivir mejor es una de esas ideas que suena sencilla cuando la lees, pero que cuesta un mundo llevar a la práctica cuando llevas años haciendo exactamente lo contrario sin darte cuenta. No porque seas cómodo, no porque no tengas ambición, sino porque nadie te ha planteado esa pregunta en voz alta, y cuando nadie te la hace, resulta muy fácil no hacértela tú tampoco. Hoy quiero que te la hagas, con calma, sin prisa, sin que nadie te meta presión, solo para ver lo que te responde tu propio criterio cuando te quedas un momento en silencio con ella. Porque hay algo que cambia en tu cabeza cuando entiendes que dejar de depender solamente del sueldo para vivir mejor no tiene nada que ver con ganar más, sino con construir algo que no dependa de una sola puerta. ¿Te quedas a escuchar o leer la historia de hoy? Creo que algo de lo que vas a leer a continuación ya lo sabías, pero todavía no te lo habías dicho en voz alta. Por qué tengo que dejar de depender solamente del sueldo para vivir mejor: la pregunta que casi nadie se hace a tiempo Hay una creencia que circula por ahí con mucha naturalidad, que casi todo el mundo acepta sin cuestionarla, que suena tan razonable que resulta muy difícil ponerla en duda. La creencia es esta: que la libertad económica es para quien gana mucho, que es una meta que se alcanza al final, cuando ya tienes suficiente, cuando ya has llegado a ese nivel de ingresos que todavía no tienes pero que algún día tendrás, si todo va bien, si nada se tuerce, si el trabajo sigue ahí. Resulta que mientras tanto, sigues dependiendo de lo mismo de siempre, de una sola cosa, de un solo sitio, de una sola decisión que no está en tus manos, sin preguntarte qué pasaría si eso que das por sentado dejara de estar. No porque seas conformista ni porque no tengas ambición, sino porque cuando todo funciona más o menos bien es muy fácil no mirar más allá, muy fácil no hacerte esa pregunta incómoda que en el fondo ya sabes que tienes pendiente desde hace tiempo. Hoy quiero compartir contigo una frase que le da la vuelta a esa creencia de una manera muy sencilla, muy directa y sin rodeos. La frase motivadora que lo cambia todo Hay frases que te consuelan y hay frases que te confrontan, y la diferencia entre unas y otras es enorme, porque las primeras te dejan exactamente donde estás y las segundas te mueven aunque no quieras moverte. La frase de este episodio es de las segundas, así que léela despacio, sin prisa, que no se va a ningún sitio: “La libertad económica empieza mucho antes de ganar mucho dinero: empieza cuando dejas de depender solamente del sueldo.” Fíjate en lo que te está pidiendo, porque no te está pidiendo que ganes más, no te está prometiendo que si montas algo te harás rico, no te está diciendo que dejes tu trabajo ni que hagas ningún gesto dramático. Te está diciendo algo mucho más concreto y mucho más alcanzable: que el punto de partida no es ganar mucho, sino construir algo que no dependa solamente de un sueldo. La frase te está diciendo que dejes de estar siempre concentrado en trabajar para otro a cambio de un sueldo que depende de una única decisión que no está en tus manos. Eso que parece un matiz, lo cambia todo, porque deja de ser una meta lejana para convertirse en una decisión que puedes tomar ahora, con lo que ya tienes, desde donde ya estás. Hay una persona cuya historia lo explica mejor que cualquier argumento, y no porque sea un caso extraordinario, sino exactamente por lo contrario: porque es un caso muy normal, muy reconocible, de alguien. Esta persona llevaba décadas haciendo bien su trabajo sin preguntarse nunca lo que la frase de hoy le estaba pidiendo que se preguntara. La historia de Consuelo, enfermera que aprendió a dejar de depender solamente del sueldo Consuelo tiene 53 años y lleva casi tres décadas trabajando como enfermera en un hospital público. Veintiocho años en turnos rotativos, atendiendo a personas en momentos muy difíciles, tomando decisiones bajo presión, gestionando situaciones que la mayoría de la gente no sabría cómo manejar. Tenía un buen sueldo, no extraordinariamente alto, pero sí lo suficiente para vivir sin grandes aprietos. Eso, paradójicamente, era parte del problema. Casi treinta años en el mismo sitio y una pregunta que nunca se había hecho Cuando ganas suficiente para cubrir lo que necesitas, resulta muy fácil no hacerte ciertas preguntas. Le resultaba muy fácil seguir igual año tras año, dando por sentado que esa estabilidad iba a seguir ahí siempre, que nada va a cambiar y que su trabajo siempre va a estar donde siempre ha estado. Hasta que en una conversación con una compañera que acababa de vivir un proceso de restructuración en otro hospital, Consuelo se hizo por primera vez una pregunta que no se había hecho nunca: ¿qué pasaría si mañana esto no estuviera? No era un miedo concreto, no había ninguna señal de alarma en su trabajo, era simplemente darse cuenta de que llevaba casi treinta años dependiendo de una sola cosa, de un solo sitio, de una sola decisión que no estaba en sus manos. Lo primero que hizo fue escribir lo que ya sabía No montó nada de golpe, no contrató a nadie, no hizo ninguna inversión, lo primero que hizo Consuelo fue escribir lo que sabía: * Cómo hablar con un paciente que tiene miedo. * Cómo explicar un diagnóstico difícil a una familia sin que se derrumbe. * Cómo gestionar el agotamiento emocional cuando el trabajo pesa demasiado. * Cómo organizarse en turnos rotativos sin que la vida personal desaparezca por completo. Lo escribió sin pensar en publicarlo, solo para verlo desde fuera. Cuando consuelo leyó lo que habia escrito, lo que vio fue algo que miles de personas necesitaban y que nadie les estaba explicando desde dentro, desde la experiencia real, sin el lenguaje clínico que aleja en lugar de acercar. El proceso sin saltos ni inversiones dramáticas Empezó a escribir artículos sencillos sobre cuidados, sobre salud cotidiana, sobre esas preguntas que la gente se hace pero no sabe a quién hacerle Lo hizo sin pretensiones de ser influencer, sin necesitar miles de seguidores, solo poniendo por escrito lo que sabía para quien lo necesitara encontrar. El proceso fue lento, como tienen que ser los procesos que se construyen bien. Era sostenible porque no partía de la urgencia, partía de la calma, de tener todavía margen para hacerlo despacio y sin que cada tropiezo costara demasiado. Las semanas en que los turnos se lo comían todo Hubo semanas en que los turnos del hospital no la dejaban con energía para nada más, semanas en que se preguntaba si tenía sentido seguir, si alguien leería aquello, si no sería mejor dejarlo para cuando tuviera más tiempo. Lo que la mantuvo en marcha fue algo muy concreto: la imagen de sí misma dentro de cinco años viendo exactamente igual. Consuelo se veía dependiendo del mismo sueldo, de la misma plaza y de la misma decisión que no estaba en sus manos. Esa imagen le resultaba suficientemente incómoda como para no parar. El primer resultado que no venía del hospital A los seis meses de haber empezado, una persona que cuidaba a su madre en casa sin formación sanitaria encontró uno de sus artículos, le escribió haciéndole preguntas. Consuelo le respondió a esta persona con la misma naturalidad con la que llevaba décadas respondiendo en el hospital. De esa conversación salió una consulta online, no era mucho dinero, era la prueba de que dejar de depender solamente del sueldo para vivir mejor no requería ganar el doble ni tampoco dejar el hospital. Lo que en realidad requería era haber empezado a construir algo propio, aunque fuera pequeño, aunque tardara tiempo en dar frutos. Hoy Consuelo sigue trabajando en su hospital, sigue haciendo los turnos rotativos, sigue siendo la enfermera de siempre, pero tiene algo que no tenía antes: la tranquilidad de saber que si mañana algo cambiara, ella no empieza desde cero. ¿Que puedes aprender tu de la historia de Consuelo? Lo primero es que Consuelo no tenía ninguna habilidad especial con la tecnología, no tenía un plan perfecto desde el principio. Lo que tenía Consuelo eran veintiocho años de experiencia real y la decisión de empezar a ponerla en valor fuera del único sitio en que hasta entonces la había usado. Lo segundo es igual de importante, es que el punto de inflexión no fue una crisis ni un gran momento épico, fue una pregunta honesta que le hizo ver que llevaba décadas dependiendo de una sola cosa sin haber hecho nada para cambiarlo. Lo tercero es lo que más me interesa que te lleves hoy y es que dejar de depender solamente del sueldo para vivir mejor no es una meta que se alcanza al final, es una decisión que se toma antes, desde la calma, cuando todavía tienes margen para hacerlo bien. ¿Cómo puedes empezar tu propio camino? No hace falta un plan perfecto, lo que hizo Consuelo al principio fue escribir lo que sabía, sin pensar en publicarlo, solo para verlo desde fuera. Eso mismo puedes hacerlo tú, coge un papel o abre un documento y escribe todo lo que sabes resolver, las preguntas que te hacen siempre, los problemas que resuelves casi sin pensar, lo que la gente de tu entorno te pide que les expliques. No para publicarlo mañana, solo para darte cuenta de que llevas años acumulando algo que tiene más valor del que crees, y de que dejar de depender solamente del sueldo para vivir mejor empieza exactamente ahí. Empieza en ese primer momento en que lo ves desde fuera. Da el primer paso conmigo Llegar hasta aquí ya dice algo importante de ti yes que estás prestando atención a algo que importa y que no estás dispuesto a seguir ignorando esa pregunta que ya llevas tiempo teniendo pendiente. No necesitas tenerlo todo claro para dar el siguiente paso, ni hacerlo perfecto desde el principio, necesitas tener a alguien que te escuche, que entien

    ¿Por qué dejar de depender solamente del sueldo para vivir mejor es la decisión más inteligente que puedes tomar cuando todavía todo va bien?

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Soy Toni Herrera y en este podcast te voy a traer cada semana una frase motivadora, una pequeña historia relacionada, y un mensaje claro para que tomes acción. Quiero que te inspires, sí, pero también que te muevas, que des esos pasos hacia la vida que mereces. Si tienes más de 45 años y crees que ya no tienes opciones para cambiar de rumbo, déjame decirte algo importante: nunca es tarde para empezar. No importa si eres funcionario, trabajas por cuenta ajena o estás desempleado, porque hoy en día tienes una alternativa real en internet para crear tu propio proyecto online y generar ingresos por ti mismo. toniherrera.substack.com