Continuamos nuestra serie sobre adaptógenos, sustancias naturales que pueden ayudar al organismo a responder mejor ante el estrés físico y mental. En este episodio repasamos primero una idea importante: los adaptógenos no buscan eliminar por completo el cortisol. El cortisol es necesario para reaccionar ante una situación puntual de peligro o exigencia. El problema aparece cuando el estrés se mantiene de forma crónica y el organismo permanece constantemente activado. Hablamos de cómo ese estrés sostenido puede afectar al descanso, el estado de ánimo, la digestión, la tensión arterial y el metabolismo. Sí: el estrés crónico también puede favorecer el aumento de peso. Después analizamos tres adaptógenos asociados especialmente a la energía, la resistencia y la fatiga. El ginseng es una raíz utilizada desde hace siglos en la medicina tradicional asiática. Se relaciona con una mayor sensación de energía, resistencia física y mental, concentración y apoyo al sistema inmunitario. Sin embargo, natural no significa inocuo. Puede provocar nerviosismo, insomnio, dolor de cabeza o molestias digestivas, además de interactuar con anticoagulantes, medicamentos para la diabetes y otros tratamientos. También comentamos su frecuente combinación con ginkgo biloba y el riesgo de consumir suplementos que mezclan demasiados ingredientes sin conocer la dosis real de cada uno. El cordyceps es un género de hongos parásitos famoso por su peculiar ciclo de vida y por haber inspirado la infección de la saga The Last of Us. Se ha utilizado tradicionalmente en China y el Tíbet para mejorar la resistencia, combatir la fatiga y favorecer la utilización del oxígeno. Actualmente suele producirse mediante cultivo, en lugar de recolectarse directamente en el Himalaya. Algunos de sus compuestos también están siendo investigados por sus posibles efectos inmunomoduladores y antitumorales, aunque esto no significa que pueda sustituir ningún tratamiento médico. La rhodiola se utiliza principalmente en periodos de cansancio físico, elevada carga mental o falta de concentración. Sus compuestos más importantes son las rosavinas y el salidrósido, por lo que conviene buscar extractos estandarizados que indiquen claramente su concentración. Puede ayudar a reducir la percepción de fatiga, mejorar la concentración, apoyar el estado de ánimo y favorecer la capacidad de afrontar situaciones exigentes. A diferencia de la cafeína, no se plantea como un estimulante inmediato, sino como una ayuda para mejorar la adaptación al estrés durante un periodo más prolongado. Una de las conclusiones principales del episodio es que no tiene sentido tomar todos los adaptógenos a la vez. Algunas personas necesitan mejorar la energía y combatir la fatiga. Otras necesitan reducir la sensación de hiperactivación, nerviosismo o ansiedad. La elección depende del estado de salud, la medicación, el tipo de estrés y las necesidades de cada persona. Los suplementos deben utilizarse como complemento de una alimentación equilibrada, ejercicio, descanso y una buena gestión del estrés. También pueden tener efectos secundarios, contraindicaciones e interacciones, por lo que conviene consultar con un profesional sanitario. En el próximo episodio cerraremos esta serie hablando de la maca, la ashwagandha y otros adaptógenos con un perfil más relajante. Presentado por Juanjo Vila y el doctor Javier Blanco. Mitos y Mitocondrias: ciencia, salud y longevidad explicadas sin perder el sentido del humor.